Después de años de soledad en busca de meditación para su alma y sus musas particulares...

¡¡REVI VUELVE!!!

En esta "segunda parte de su fic", por así decirlo, donde Harry aparece de nuevo en su época y se desvelan los misterios!!! Y aparecen otros, porque sino, aquí no hay historia que valga!!

Después de hacerme pasar exitosamente por un presentador de anuncios... ¡¡Empieza mi FIC!!!

EN LAS REJAS DEL TIEMPO

8. Los sucesos que desconocemos

Harry se despertó tan súbitamente, incorporándose, que creyó que había sido por alguien que había gritado muy alto. Le dolía la cabeza todavía, tenía bajo ella un cojín y seguía en el suelo. Ante él se hallaba la enfermera de Hogwarts, con su cara seria y con la normalidad de quien atiende un resfriado, ni mucho menos a personas que hubieran estado en el pasado.

Un poco más lejos, intimidados por el estado en que pudiera estar su amigo, Ron y Hermione dejaban a la señora Pomfrey hacer su trabajo mientras miraban a Harry preocupados. Dumbledore, en contraste con el resto, se había acercado a su escritorio y revolvía sus papeles, buscando algo nerviosamente. Lo encontró y lo guardó en un cajón de su escritorio.

-Potter, no te preocupes, ese dolor desaparecerá pronto. Estás bien, no hay mayores daños.- dijo tras reconocerlo superficialmente, se volvió- Señor director, considero oportuno llevarlo a la enfermería hasta que descanse adecuadamente.

-Lo siento, Poppy, pero aún no puede ser. Hay... –continuó poniendo en orden sus papeles y dando por terminada su búsqueda de lo que fuera.- hay un asunto del que Harry debe saber.

Harry oía su nombre vagamente, iba recobrando sus sentidos mientras el dolor de cabeza amainaba, pero se sentía muy raro.

-¡Este niño necesita atención medica! ¡No se debe tardar!

-Te puedo asegurar que hay algo que Harry debe saber cuanto antes mejor.- la enfermera volvió a abrir la boca.- No puede esperar. Insisto.

-Está bien, señor director, usted gana. Si me lo permite esperaré fuera a que termine con el señor Potter. No tarde, se lo ruego.- y añadió mientras se dirigía a la puerta, más para sí.- ¡Pues resulta que hasta tengo que hacer cola para atender a mis pacientes!

-Perdona las molestias.- pidió Dumbledore antes de que la puerta se cerrase.

El mago se acercó a Harry y lo tomó afectuosamente del brazo para incorporarlo.

-¿Cómo te encuentras ahora? ¿Puedes ponerte en pie?

-Sí... pero aún estoy algo mareado... y me siento raro...

-Irá remitiendo.- lo ayudó a ponerse en pie y conjuró una butaca para que se sentara.

Ahora que no estaba agobiado por la señora Pomfrey y parecía tener mejor aspecto que cuando despertó, Ron y Hermione se acercaron a Harry y se dejaron llevar irremediablemente. Ron estaba como paralizado, pero no pudo evitar darle un abrazo fuerte, mientras Hermione lloraba emocionada y lo abrazaba también.

-¡Harry, creímos... pensamos que tal vez...!

-¿Por qué siempre te metes en líos?- sollozaba ella.- ¡Nos has preocupado!

-No era mi intención, os lo prometo. Por nada del mundo...

Pero no siguió; su voz se quebró. Él también había pensado que tal vez nunca fuera a volver a verlos, y del mismo modo, también sollozó. Se había sentido tan perdido...

Dumbledore esperó pacientemente observando la escena, hasta que se separaron. Ron parecía tener una lucha interna para no derramarse en lágrimas, pero no le había servido de nada, los ojos estaban muy rojos.

-Ron, Hermione, lo lamento, pero tenéis que dejarnos a Harry y a mí. Luego podréis estar con él todo el tiempo perdido, nadie os lo impedirá.

-Sí... sí, profesor.- contestó la chica enjuagándose los ojos.

-Ya nos vamos. Nos vemos, Harry.

-Sí, hasta luego.

Y salieron del estudio. Harry se sentó en la butaca y Dumbledore lo imitó. El chico esperó alguna reacción de su profesor, que se limitó a tener los dedos cruzados, con la barbilla apoyada en ellos, mirándolo atentamente.

-Bien, Harry, puedes preguntar lo que quieras. Supongo que tendrás dudas sobre tu estancia en tiempos ya pasados.

Harry se llevó una mano a la cabeza significativamente y entornó los ojos con extrañeza. Dumbledore comprendió:

-Tu "dolor de cabeza" se debía, ya que supongo que a estas alturas se te habrá ido...

-Supone bien.-confirmó a media sonrisa.

-... a que tu cerebro estaba recibiendo una información diferente a la que ya poseía. Quiero decir, te estabas viendo a ti mismo, y eso era bastante chocante a ti. Y tú, que eras el Harry futuro, eras el que iba a tener dos visiones distintas de la misma escena. Es por eso que al otro Harry no le ocurría nada y por lo que te sentías extraño. ¿Comprendes?

-Sí lo entiendo, pero yo no guardo "dos visiones distintas de la misma escena".

-Sí que las guardas, pero sólo reconocerás como verdadera la que viste con tus propios ojos. La otra será, por así decirlo, repudiada y dentro de poco la ignorarás. La poseerás temporalmente y luego la olvidarás, aunque siempre estará ahí. Nuestro cerebro es muy complejo en cuanto a estas cosas se refiere. – explicó tranquilamente, como quien dice dos y dos.

Harry se quedó asombrado, era una explicación muy extraña. Ni siquiera estaba seguro de haberla comprendido bien.

-¿Y por qué no me pasó eso con el giratiempo?

-Harry, no es lo mismo usar un giratiempo que viajar por ti solo al pasado, definitivamente.- aseguró el director.

Harry se sintió satisfecho con la respuesta y pensó en una nueva pregunta.

-¿Qué puede decirme de cómo llegó usted?

-Dímelo tú. ¿Qué estabas haciendo cuando llegué?

-Intentaba recuperar mi varita, por que mi padre me la había quitado. Pronuncié el hechizo expelliarmus y fue entonces cuando ocurrió todo.

-Pero no fuiste el único, estoy seguro.

-No, creo que mis padres también lo dijeron. Y con mi varita...

-Sí, James y Lily también lo hicieron, sin duda. En realidad, fue gracias a ellos y a ti. Yo no podía atravesar la barrera del tiempo hasta que me lo permitierais. Y realizar el mismo encantamiento con la misma varita fue un excelente método de volver por ti.

-Pero, ¿cómo? ¿Porqué?

-La razón no está del todo clara. Tú estabas allí de más y tu varita también, ya que ni ella debía estar en Hogwarts, ni tú habías nacido. ¡Ah...! Tu varita. Creo que sabes que no es una varita cualquiera, ¿verdad?

-Sí. Es la hermana de la de Voldemort; pero no veo que...

-Tiene mucho que ver. Son varitas poderosas que pertenecen a magos poderosos. Ella estaba esperando que tú hicieras algo así con ella para abrir aquel portal.

-¿Mi varita?

-Exacto. Pero en realidad, si ese encantamiento lo hubieras hecho tú solo, no habría pasado nada, puesto que expelliarmus no sirve para viajar en el tiempo. Dos generaciones, padre, madre e hijo, con más o menos la misma edad, realizando el mismo hechizo con la misma varita, además no con una normal. –Dumbledore frenó para ver los efectos de sus palabras, pero Harry seguían teniendo cara de despistado.- Suena tan irracional como la vez en que tus padres y Cedric Diggory aparecieron por ella, ¿verdad? Y sin embargo, fue posible y real. La magia guarda tantas formas, tan dispares y asombrosas, de sorprendernos, ¿cierto, Harry? Cómo sabe poner cada cosa en su lugar...

-¿Y aquella... puerta?

-Fue creada por tu varita, incitada por el simultáneo hechizo que realizasteis tus padres y tú. Era un portal mágico como pocos han existido, que permitía transportar en el tiempo, a una fecha exacta, a la persona que lo atravesase, yo.

-¿Y usted sabía lo que era? ¿Porqué la puerta apareció aquí? Y... ¿porqué necesitó pegarse a una pared?

Dumbledore lo estuvo mirando fijamente antes de responder:

-Cuando vine a mi despacho para hablar contigo y vi que no estabas, al principio pensé que no habías llegado, pero luego descubrí la puerta de mi armario abierta. Me temí lo que pasó. Mi pensadero estaba resquebrajado, no roto, pero tenía unas grietas que aunque no dejaban escapar su contenido, daban a entender que alguien había hecho algo con él.

-Profesor Dumbledore, lamento mucho haber tocado su pensadero, no tendría que haberlo hecho, sobre todo sabiendo lo que era, no como la primera vez, y yo...

-Harry, Harry...- frenó el director.- No quiero disculpas ahora. Aunque hay que reconocer que no debiste tocarlo, ni siquiera abrir mi armario, no voy a sermonearte. Sólo quiero que me prometas que no volverás a cogerlo, salvo caso de extrema urgencia.

Pese a que Harry no entendía cuando sería un caso de extrema urgencia utilizar el pensadero de Dumbledore, lo prometió.

-Como iba diciendo, tuve una vaga idea de lo que había pasado. Consulté e indagué y lo comprobé; no me equivocaba. Pero, ¿cómo saber en qué año, día, hora, minutos... te encontrabas? Era imposible saberlo. Y supe, para mi desesperación, que no podía hacer nada, y lo peor: que tenía que esperar a que tú averiguaras cómo hacerlo. Y mi mayor angustia era, sin duda, que tal vez no lo lograras, que no descubrieras cómo volver. Nos hundimos en la impotencia, Harry: Ron, Hermione y yo, principalmente. Pero, en un momento dado, vi aparecer a la altura del pensadero, que estaba posado en mi mesa, el portal que tú habías creado. Sabía que esa era la señal. ¿Porqué apareció aquí también? En realidad, sólo puedo hacer conjeturas. Si habías partido del pensadero, puede ser una razón que para volver la puerta apareciera en él también. O también por que es este al lugar donde debías volver.

Harry se quedó pensativo. Eran demasiadas cosas... decidió no decir nada más sobre eso. Dumbledore acabó su explicación y esperó algún movimiento de Harry. Él se puso a pensar en alguna otra cosa que preguntarle.

-Profesor... ¿cuánto tiempo ha pasado desde que me fui?- inquirió con miedo.

-Dime, ¿cuánto pasaste allí?

-Dos días incluyendo hoy. Bueno... incluyendo aquel día.

-Entonces aquí han sido cuatro. El doble, aunque cuanto más lejos te vayas de tu tiempo, más rápido corre.

-Ah..... ¡ah! Y dígame, ¿Sabe usted si algo es diferente?

-Me temo que no. Lo deberás descubrir tú. Y si algo lo ha hecho, para todos menos para ti, será natural y no nos habremos dado cuenta.

-¿Usted tampoco? Lo digo porque usted también viajó al pasado.

-Sí, pero el mío fue un viaje indudablemente más corto, y con el único objetivo de poner las cosas en su lugar. No podía permitir que tus padres recordaran algo así de cuando tenían quince años.

-Profesor Dumbledore, le va a parecer un disparate lo que estoy pensando...

-Estoy abierto a todo, Harry, tú sólo di, di sin temor.- dijo él amablemente.

-Gracias. Estoo... –se miró las manos.-¿Por qué cree usted que era mala idea...?

-Tus padres acabaron juntos al final. Pero en aquel momento no era bueno, desde luego que no, que lo supieran. Lo sabes muy bien, Harry.

-No he podido evitar preguntárselo...

-Es normal que quieras que las cosas sean de otra manera.

Harry se quedó callado. Había sido una pregunta muy estúpida, con respuesta consabida, pero no paraba de pensar que si sus padres lo hubieran sabido antes de cuando tocaba...

Repentinamente, Dumbledore empezó a reírse por lo bajo. Harry lo miró extrañado.

-¿Sabes, Harry? Algo sí cambió. A mi mente están viniendo recuerdos nuevos... Yo en mi despacho intentando recordar cuándo había mandado a Sirius a él por una poción... a Lily reclamándome un castigo para James por le había hecho algo que ella no recordaba... especialmente esto, fue muy divertido... ninguno de los dos sabía que se habían hecho...

Harry también sonrió. No podía impedir sonreír con la peculiar situación en la que se veían James y Lily... ahora los había visto él mismo, a su madre gritando a James que nunca estaría con alguien como él... se le ponía un gesto soñador en la cara.

-Pero, Harry ¿hay algo más que quieras preguntar?

-Ehhh... ¿cómo sabe lo que es el mapa del merodeador?

-El señor Filch vino a mí con él en la mano cuando lo confiscó, para que investigara lo que en realidad era. Lo averigüé, y no de buena manera... - Harry rió, el mapa tenía un sistema muy especial de defensa contra el que quería leerlo: reírse de ti de un modo cruel.- No consideré adecuado devolvérselo a tu padre, aunque tengo que reconocer que es un gran invento...

-¿Consiguió que nadie recordara nada?-saltó el muchacho.

-Nunca advertí ningún movimiento extraño en nadie que me llevara a pensar que no lo logramos.- contestó guiñando un ojo.- Ahora bien, que yo no lo note, no significa que quien se enterase de algo no dijera nada..., pero eso querría decir que si alguien vio lo que no debía ver, algo cambió aquí.

-Lamento mucho haber montado este lío... - volvió a excusarse.

-Ya te dije que no te lamentaras más. Fue grave lo que hiciste, Harry, te expusiste a un peligro mayor de lo crees.- añadió, abriendo un cajón de su escritorio.

-¿Qué quiere decir?- preguntó Harry incorporándose en su asiento.

-Harry, recuerdas que al principio de todo esto, hace cuatro días, yo tenía algo que decirte, ¿verdad? Aquello por lo que te mandé llamar.

-Sí.- rememoró asombrado y curioso.- Sí, ¡tiene razón!

-La tengo. Pero antes, necesito saber si queda algo más que quieras saber.

Harry se extrañó. Parecía más importante lo que le iba a contar que sus preguntas, ¿por qué quería prolongar más el momento de decírselo?

-No, no hay nada más.

-Bien, pues ahora...

-¡Profesor Dumbledore!- se oyó detrás de ellos. Habían abierto la puerta, y una chica de respiración agitada había hablado interrumpiendo el gran momento.(( ¡¡no me odiéis, por favor!!)) Tenía el pelo rubio, largo, ojos grandes y un aspecto de chiflada tremendo.

-¡Luna! ¿Qué es esto?

-Discúlpeme, profesor, pero es urgente.- respiró. Parecía haber venido corriendo.- ¡El profesor Remus Lupin quiere verlo!

-¿Qué ha pasado? ¿Dónde está el profesor Lupin?

-Yo estaba en la biblioteca haciendo mis deberes, bueno, esa no es la cuestión, -respondió rápidamente.- y el profesor Lupin apareció en la chimenea, llamándolo a usted. He venido corriendo.

-Venid conmigo.- les pidió. Se levantó de su asiento y salió de su despacho, con rumbo a la biblioteca, seguido de Harry y Luna Lovegood. La señora Pomfrey resopló cuando pasaron por su lado. Dumbledore no corría, como había hecho con Harry, pero sus pasos hacían parecer al chico que caminaba con Hagrid, el guardabosques.

La biblioteca estaba vacía cuando llegaron. Luna explicó que el profesor Lupin había pedido a todos los alumnos que salieran de allí. Ni siquiera estaba la señora Pince, y eso que Harry nunca la había visto fuera de las cuatro paredes que cercaban la biblioteca. Aunque Dumbledore no los dejó salir, les rogó que se alejaran mientras él hablaba con el profesor.

-Luna, ¿sabes algo de lo que quiere Lupin?

-Ni idea, Harry.

-Es muy extraño que apareciera en esta chimenea en vez de la del despacho de Dumbledore, ¿a qué sí?

-Tienes razón. ¿Por qué será?- calló un momento mientras miraba a Harry con sus ojos perdidos y soñadores. Él intentaba oír lo que Dumbledore y Lupin se decían.- Corren rumores que dicen que... –Harry volvió la cabeza bruscamente.-... que tuviste que ir al Ministerio de Magia para apañar un asunto de Quien-tú-sabes...

-Luna... –intentó, sin saber si reírse o llorar.

-... pero yo sé que no es cierto. Ron y Hermione no me han dicho nada, pero yo sé adónde fuiste. ¿Qué tal lo pasaste?

Harry no supo que cara poner. La pregunta de Luna hacía parecer que había ido a un parque de atracciones o algo así. Y como tampoco había dejado muy claro si sabía la verdad o no, decidió cambiar de tema:

-Eh... espera, me gustaría oír lo que se están diciendo allí. Luego te lo digo, ¿vale?

-Como quieras...

Estuvieron unos minutos en silencio. Harry aguzaba al máximo su oído, pero no lograba mucho.

-¿Quieres unas orejas extensibles?- preguntó Luna hurgando en su bolsillo.

-¿Tienes unas?- se asombró Harry.

-Claro, la revista de mi padre puso un anuncio a Fred y a George, y dejaron de regalo un par de sus productos. Dicen que los alumnos de Hogwarts somos sus mejores clientes. Preguntaron por ti. –añadió. Calló un segundo y prosiguió.-Pero los profesores intentan confiscarlo todo en todo momento, así que hay que tener cuidado, por que también quitan puntos a las casas. A mí no me las han quitado porque no les veo mucha utilidad y no las uso. Te las regalo.- explicó dándoselas.

-Mil gracias, Luna.- dijo con énfasis.

Harry se metió el extremo de la oreja extensible por un oído y la hizo arrastrarse hacia donde Dumbledore hablaba. Luna se quedó mirando al vacío en dirección a Harry.

-Dumbledore, ¿está seguro de lo que dice?

-Nunca he estado tan seguro.

-¿Va a decírselo a Harry? ¿Cree qué es lo más... adecuado?

-Creo que estarás de acuerdo conmigo en que Harry ya aprendió a controlar esos impulsos este verano pasado. No hará ninguna locura, especialmente porque ya ha tenido sus experiencias con ellos. Y no quiero volver a ocultar a Harry nada de este calibre, sobre todo desde que hablé con él en verano.-contestó Dumbledore refiriéndose a la profecía.

-¿Sus experiencias? ¿Con ellos? ¿Qué quiere decir?- inquirió Lupin muy interesado.

-Las paredes tienen oídos, Remus.- se limitó a responder.- Volviendo al tema principal, habéis hecho un excelente trabajo, no era tarea fácil. ¿Sabéis quién era el contacto?

-Nada, Dumbledore. Mundungus lleva investigando e intentando sonsacar cualquier dato desde la semana pasada y nada. Nadie quiere hablar.

-Hum... en realidad no me extraña. Hablar es morir. En fin... ¿cuándo podrás entregármelo?

-En dos días estaré en Hogwarts, delo por hecho.

-Fantástico. ¿Qué se sabe del caso de Drear? Ya sabes que también es importante.

-Por supuesto. Y con pesar debo decir que poco hemos averiguado. El Ministerio prefiere encargarse él y no tenemos espías en ese departamento... sólo lo que nos puede decir ella...

-Si se encarga el Ministerio él solo, Drear está perdida.- sentenció el director.- Dudo que hagan bien el trabajo...

-Drear está protegida y ellos son agresivos, Dumbledore. Muy agresivos. Pero tenemos que infiltrarnos.

-Ya estamos recibiendo información, aunque breve. Se puede decir que estamos infiltrados, ¿no?

-Sí, pero si la descubrieran, le retirarían la ayuda.

-Fue definitivamente un error permitir al Ministerio saber lo que estábamos haciendo... - comentó el profesor.

-No fue un error, Remus. Towner contaba con nuestra confianza y la traicionó. Son los errores que cometen las personas.

-Errores... - gruñó Lupin asqueado.- A mí ya me pareció que seguía despechado cuando entró en la Orden... ¡Seguro que Fudge lo cubrió de honores! Al menos y pese a todo, ella sigue confiando en nosotros, aunque Fudge le jure y perjure...

-Tampoco es que crea que Cornelius Fudge vaya a cumplir con todo lo que le prometió...

-No le falta razón, Dumbledore. No obstante, ¿cree en serio que puede... arreglarse?

-Confió en ello, sí.-afirmó con seguridad.

-¿Y si, como dicen, no quieren ayuda?

-Ya te dijo que algunos de ellos sí la quieren. No es justo que sigan como están si puede hacerse algo por algunos.

-¿Quién me lo dijo?- preguntó Lupin con una mano en la cabeza, un poco perdido.

-Ella.- respondió el mago.

-¿Porqué utilizamos tanto pronombre? Me estoy perdiendo.- repuso el profesor, rascándose la cabeza.

-Por una razón básica: por los oídos que oyen pero no escuchan. Bien, Remus, espero verte pronto aquí.

-Igualmente, profesor.- se despidió. Su cabeza desapareció de la chimenea y las llamas bailaron durante unos momentos antes de desaparecer.

Harry recogió velozmente las orejas extensibles y tras despertar a Luna, Dumbledore se acercó a ellos.

-¿En serio viste un snorkack de esos?

Luna no entendió bien lo que Harry intentaba hacer y lo miró con cara rara. Pero de todas formas, no hizo falta fingir nada, ya que Dumbledore habló sin prestar atención a lo que se había dicho los muchachos:

-Ya he hablado con el profesor Lupin. Os comunico que él vendrá en un par de días a Hogwarts. Harry, tenemos que volver a mi despacho. Luna, intenta devolver a la biblioteca a la normalidad, por favor.

Luna se quedó en la sala y el director y Harry regresaron al despacho de aquel. La señora Pomfrey estaba al borde de un ataque de impaciencia. Dumbledore pidió calma y entró finalmente en la habitación.

0000000000000000000000000000000000000000000000000

Aquí me excuso por no haber dado señales de vida, que ya era para pensar que me había ido al otro barrio... Ya que el fic estaba en un punto a partir del cual, cualquier cosa que pusiera ya sería irremediable, decidí tomármelo con calma. Me replanteé todo el resto del fic y ahora, ya está subido. ¡Ya veremos que tal esta segunda parte! Uff... espero no decepcionar a nadie con esta parte... siento una gran responsabilidad con vosotros... :S

UN BESO A LS LECTORS MÁS BONITS!!!

¡HEMOS GANADO LA COPA DAVIS!!!! ¡VIVA MOYÁ!!!

LIBRO DE VISITAS--------------------- REVIEWS

Kgs: HOLAA!!! Sí, en realidad, era un poco más corto que el resto y con los diálogos... pues eso. Cambios puede que haya, todavía no se sabe. Si Dumbledore no lo sabe, ¿quién puede saberlo? (excepto Harry, claro). BSS!!!

S. Lily Potter: HOLAA!! Ya sabes como hizo Dumbledore para llegar hasta Harry, creo que quedó coherente, por que es un poco extraño. Lily sí sabia lo que James le decía, pero prefería no enterarse (ignorante por elección, Jejejeje) Bien, hasta aquí mi contestación. BSS!!!

Ginny84: ¿Con que era eso? Pues en verdad, pertenezco a ese diminuto numero de personas que nunca han visto Friends, Jejejeje, que curioso!! Ahora tendré que ponerlo en el Disclaimer... no, no me apetece, Jejeje. Que morro tengo. BSS!!!

Shagy Sirius: Bienvenid!! Lo que ha pasado, ya lo has visto y lo que pasará, está por ver. BSS!!!

Nelly Esp: Me alegra que te haya gustado y aquí ya continuo. BSS!!

Remus-Lupin-Black-darkq: No, no es el final, como ya viste, y espero seguirla durante mucho, mucho... Gracias!! BSS!!

Jean Kate: Madre mía, menuda tesis!! Me sorprendiste!! Espero que te quitaran el castigo, a mí me lo quitaron cuando al terminar ese finde. ¡Y claro que me servirá tu explicación! ¡Ya veras! A mi Snape no me cae mal, y no lo digo porque al parecer a ti te gusta, si no porque es eso que tu decías, un corazón malherido y rencoroso. Es tanto bueno como malo, y eso lo hace muy interesante. Coincido contigo en todo lo que has dicho, pero no cuando dices que tal vez era un tipo pedante y suficiente, ahí no. Yo creo simplemente que a James no le gustaba xq era todo lo contrario a él y xq al no tener amigos, era más fácil meterse con él, por no hablar de todos los defectos que ellos le veían. Yo también sé que en el fondo es bueno.

Me has dicho como vio la vida Snape y como se sentía con todo según tu punto de vista, ¿qué puedes decirme de su personalidad? Cerrada, arisca, simpática en el fondo, tímida... dime más sobre este punto. Muchas gracias por molestarte en una tesis tan larga y tan bien argumentada, me ha dado gusto leerlo. BSS!!!