¡HOOOOLLLLAAAAAAAAAAAAA¡Aquí estoy de nuevo!

Jejejeje, sin más preámbulos que el deciros que sois los lectores más buenos y simpáticos de todo el planeta y que me encantan vuestros reviews, y que los personajes son de JK Rowling y todas esas cosas, os ofrezco el cap. 11. ¡Nos vemos!

EN LAS REJAS DEL TIEMPO

11. Estados de ánimo

-¿Y para eso te has perdido el postre?

-¿Cuándo querías que lo hiciera?.¿En San Valentín para darle un toque romántico? Pues no.

-Anda que... –añadió Hermione desaprobando a Ron. Se volvió a Harry.- ¿Y qué has averiguado haciendo eso?

-Ahora podemos decir sin miedo a equivocarnos que Cho Chang fue utilizada para ir a la enfermería a verme.

-Si eso ya lo sabíamos...

-Pero así estamos más seguros. Al 100 por ciento.

-Sí, eso sí... aunque ahora la tendrás detrás de ti todo el rato como el año pasado. A lo mejor le da por volver a intentarlo contigo.

-En este instante tengo demasiadas complicaciones como para pensar siquiera en eso.

-¡Ah! Pero acaso te gustaría...

-¡NO! - chilló Harry. Se había pasado con el volumen, así que volvió a responder- Quiero decir, que no, no me gustaría...

-Con lo que puede estar pasándole, no es ésta, precisamente, la situación ideal para intentar algo. ¡Que Cho Chang podría estar poseída!

-Pues sí, y dudo que Harry quiera salir, justamente ahora, con una que está un poco para allá.

-Dejando de hablar de mí ¬¬... Os decía que ésa con la que acabo de hablar sí era Cho Chang. Debo admitir que tampoco esperaba que ésta me perdonara tan rápidamente, aunque tampoco soy yo el que debía hacerlo, claro. –agregó con una mueca de desagrado.- La que vino a la enfermería no era ella, porque ya habíamos hecho las paces el uno con el otro. De haber sido ella misma, se habría extrañado de mi petición. Pero no lo ha hecho ni por asomo. Ahí es donde se delata.

-Y ahora ¿Qué vamos a hacer?

-Absolutamente nada. Quizás el que le lanzó el imperius a Cho vuelva a hacerlo y podamos actuar entonces. En cuanto a los tipos que vio Dobby, encajan en el perfil de los que hechizaron a Cho y tienen que seguir en Hogwarts.

-Sí, probablemente. Todavía no han logrado nada. Cho no consiguió que le dijeras nada y no creo que todo fuera para obligarla a hacer las paces contigo... deberán volver a intentarlo.–dijo Ron.

-Pero¿qué será lo que quieren? - preguntó Harry, pasándose las manos por el pelo con cierta desesperación.

-Parece haber más que el Libro de los Arcanos ¿verdad? Hay mejores formas de obtener la información que suponemos quieren, que de la manera a como lo han hecho.

-O es un mortífago sin mucha imaginación.- terminó Ron bostezando.

-¿No habíamos quedado en que no era Voldemort quien iba por ahí hechizando alumnas? - saltó Hermione repentinamente, arrugando el entrecejo.

-Algo habíamos dicho... yo, no sé, creo que aún podría tener algo que ver.

Las conclusiones a las que llegaban no dejaban de ser las mismas, pero al menos Harry había conseguido avanzar un par de pasos hacia la salida correcta de aquel laberinto de opciones.

Cuando mucho más tarde, pues estuvieron comentando todo aquello hasta bien entrada la noche, se metieron cada uno en su cama, Harry se quedó pensando en todas las cosas que le ocurrirían a la mañana siguiente quisiera o no quisiera.

En primer lugar, vería a Remus Lupin, a aquél muchacho joven y ojeroso que había sido uno de los mejores amigos de su padre, el único que seguía con vida de aquellos infractores de la ley estudiantil. Harry suspiró. Habían sido tan felices...

Segundo, la firme figura de Cho Chang, con la que ahora tendría que ser amable y cumplidor pese a su desagrado. Más bien quería ser agresivo, decirle las cosas bien claritas y poder explotar con todo ante ella. Pero no le convenía comportarse así, todavía. Harry decía en sus adentros que eso sonaba bastante a manipulación, pero es que era la verdad, él no quería sus paces con Cho para nada, si lo pensaba bien. ¿En verdad quería decirle todo eso que le rondaba por la cabeza a Cho? Ya no sentía nada hacia ella, ni bueno ni malo, era un sentimiento bastante indiferente. Ahora que no la tenía delante ni estaba nervioso, se veía capaz de afirmarlo. Pero... ¿seguro? Por el momento, Harry prefería pensar que eso era lo real y dejar pasar a aquel viejo del reloj de arena que avanzaba sin frenar, a ver si le ponía los puntos sobre las íes y lo sacaba de una vez de aquel dilema que tenía.

Tercero, Libro de los Arcanos. Desde luego que aquel libro de más antigüedad que Dumbledore estaba dando quebraderos de cabeza. Si únicamente alguien lo enterrara en el fondo del mar...

Su propia incoherencia lo llevó a un sueño conciliador sobre todas sus dudas. Por suerte, esta vez Voldemort le ofreció una tregua y lo dejó dormir tranquilo y Harry no tuvo ningún sueño de mortífagos fracasados que suplicaban clemencia a un ser que no tenía humanidad ninguna.

Soñó que iba corriendo por un pasillo al despacho de Dumbledore de una manera sobrenatural, iba tremendamente deprisa. Subía aún a esa velocidad por las escaleras de caracol, sin tener que dar ninguna contraseña a ninguna estatua de piedra. En el despacho, ante la mesa del director, encontró dos figuras que se volvieron muy sorprendidas al intruso. Una de ellas llevaba un gigantesco mamotreto, que cubría a la persona que lo sostenía de izquierda a derecha. Harry se acercó a la que sostenía el enorme libro. Era Cho Chang. En ese instante, al ser vista, Cho le tiró el libro y dijo: "¡Vete con Hermione Granger!. ¿Cuántas vienen tras ella?" El libro lo cogió la otra persona y Cho se tiró por una ventana del despacho. Harry fue tras ella y cayó en una escoba estática en el aire. Y Cho y él se pusieron a jugar al quidditch. Oliver Wood, que estaba por allí cerca, le decía todo el rato: "¡No seas un caballero!.¡Tírala de la escoba!" Y Harry se tiró el resto de su sueño persiguiendo a Cho para obedecer a su antiguo entrenador de quidditch.


-Ahora que por fin podemos volver a gozar de la estimable compañía del señor Potter, seguiremos con las instrucciones que os di el día que comenzamos con esta poción. ¿Algún alma caritativa puede decirle al atrasado señor Potter de qué trata?

Las clases con el profesor Snape nunca habían sido tan agobiantes, ni siquiera cuando Harry... en fin, si me pusiera a contar las veces que Snape estuvo resentido con Harry, todos coincidimos en que nos volvemos abuelos. Pero esta vez Harry no tenía ni idea de porqué estaba Snape enfadado con él.

A la pregunta del profesor de Pociones, levantó la mano una persona: Hermione, claro. Snape, como tantas otras veces antes que aquella, la ignoró.

-Tal vez no haya formulado bien la pregunta¿Alguna persona de esta sala sabe a qué nos estamos dedicando? – su mirada y una sonrisa torcida recorrieron la mazmorra.- ¿O es que a nadie le apetece poner al corriente al señor Potter? Señorita Granger, he visto su mano, puede bajarla.- añadió sin mirarla.

El aula siguió en silencio. A Snape no parecía importarle estar perdiendo toda una hora de clase.

-Longbottom, demuéstreme que posee cierta lucidez. Responda.

Neville a duras penas había llegado a la nota que Snape exigía en el TIMO, pero eso no quitaba el pánico que le tenía al profesor y a sus preguntas.

-Es-s una poción d-de la verdad que...

-Pobremente explicado, al menos podría dar la sensación de que aprende algo en mi clase. Señor Malfoy-dijo llevando la vista hasta su alumno predilecto.- estoy seguro que de podrá añadir algo más a la deforme explicación de su compañero.

Malfoy permaneció en silencio con la mirada baja y la actitud propia del estudiante que quiere dejar bien claro sin palabras que es evidente que no tiene ni idea de lo que se le está preguntando. Una leve sonrisa efímera apareció en el rostro de Harry. Poco duró porque Snape no iba a dejar que Malfoy quedara como que no lo sabía.

-Señor Malfoy-repitió.- dígame qué estamos haciendo, me da igual cómo lo haga, saque el libro si así puede informar al perdido señor Potter.

La mirada de Draco se iluminó, sacó y abrió el libro observando fanfarrón a Harry.

-La poción que estamos estudiando es sediserum, una disolución de la verdad bastante potente, una de las más fuertes tras el veritaserum, aunque el sediserum no conlleva unas penas jurídicas tan graves. Su diferencia con el veritaserum está en que al sujeto no le afecta en su voluntad: mientras que el veritaserum la anula por completo, el sediserum no alcanza a las entrañas de la persona que la ha bebido. Sus ingredientes no son demasiados difíciles de conseguir, pero los polvos de cuerno de unicornio están clasificados como Bienes no Comerciales de Clase B. Requiere de tres a cuatro días de elaboración. Su textura...

A Harry no le sonaba desconocido el sediserum ése... no le hacía falta que Malfoy le dijera sus efectos: él los conocía muy bien.

-Suficiente. –chilló el profesor.- Perfecto, diez puntos para Slytherin y cinco menos para Gryffindor gracias a la ignorancia de Potter y Longbottom en la materia. Usted tendría que estar al corriente sin que tenga que parar mi clase, Potter. Longbottom ya no tiene remedio.- terció cruelmente.- Pónganse a acabar la poción de una vez, la quiero terminada para mañana.

Además eso, pensó Harry, no podré terminarla para mañana. ¿Qué le habré hecho yo ahora a este hombre? Si acabo de llegar...

Sacaron los ingredientes para pociones. Ron le dijo que Snape estaba muy irritado desde hacía un par de días y que conociéndolo, era normal que lo pagara con él, ya que era lo que siempre hacía. Hermione afirmó a su amigo y añadió sonriendo:

-Es lo que dice Ron, para mí que tiene odio acumulado contra ti, porque no ha podido decirte nada durante días... Anímate, tengo algo para ti.

Ambos fueron a una mesa alejada del aula, donde estaban los calderos con la poción que habían dejado el día anterior. Harry se quedó en la mesa jugueteando con una pluma entre sus dedos, por suerte, se dijo sarcástico, no tenía que ir a por ningún caldero. Esperaba que la sorpresa de Hermione valiera la pena...

Aprovechando el barullo, Draco Malfoy se le acercó:

-El gran Potter ha vuelto¿humm? Y no puede por menos de hacerse notar.

-Piérdete un rato.- replicó Harry perezosamente sin mirarlo.

Draco, en cambio, lo miró con odio y furia.

-No sé adónde irías, pero ojalá no hubieras vuelto jamás.- siseó, dando fuerza a sus palabras, para molestarlo.- Traes la perdición allá dónde vas y a todos los que te rodean.

-Pues en ese caso, ten cuidado, a ver si te la traigo a ti también.

Malfoy entornó los ojos furioso, Harry no tendría la última palabra.

-Conmigo no puedes ir más listo que yo. Sé lo que quieres averiguar, he oído cosas que sé que te interesan.

¿Como qué? - dijo Harry con fingida indiferencia. Malfoy rió.

-¿Crees que voy a decírtelo? Sabes de lo que hablo. Y tendrás noticias de ellos pronto. Entonces comprobarás que lo sé.- siseó arrastrando las palabras con misterio y ademán de irse.

-Malfoy.- lo detuvo Harry. ¿Qué estaba pasando? Él se volvió con aire asquerosamente suficiente, era evidente que quería saborear el sentirse por encima de Harry.- Más te vale no saber nada de ningún asunto.

-Tarde.- sonrió maliciosamente, sus ojos brillaban de puro regodeo.- Suerte con tu poción, Potter, que yo, por mi parte, voy a ganarme un sobresaliente.- y se marchó.

Harry suspiró y se llevó la mano a la cabeza. ¿Por qué tantos misterios, Señor?.¡Ya tenía bastante, pensó y tras maldecir en voz baja, golpeó su frente contra la mesa abatido.

En ese momento, llegó Ron medio corriendo con su caldero, Hermione parecía estar haciendo un gran esfuerzo para no derramar nada del suyo y lo llevaba con cuidado.

-¿Qué hacía Malfoy?.¿Te ha dicho algo? - murmuró el primero cogiendo aire.

Harry esperó a que llegara la segunda y les contó sus conclusiones sobre las palabras de Malfoy.

-Entonces sabe algo...

-¿Cómo si no iba a saber que estamos buscando a alguien? Como no teníamos bastante con Cho Chang, se tiene que unir Draco Malfoy a la panda... ¿Quién será el siguiente?.¿Michael Corner?- añadió Ron exasperado.

-¡Potter, Weasley y Granger! - gritó Snape desde el otro lado de la clase, haciéndoles temblar.- ¡Diez puntos menos para Gryffindor y como no empecéis a trabajar, serán cincuenta!

Ya llevaban quince puntos menos y no estaban allí ni desde hacía media hora. Ron, Harry y Hermione empezaron a sacar de sus estuches los ingredientes necesarios.

-¿Por qué es que comparado con el de Ron, tu caldero está casi lleno? - preguntó Harry lo más bajito que pudo.

- Fácil.- Hermione miró a todos lados, agarró un vaso cercano, empezó a llenarlo de su poción y a echarla en el caldero de Harry.- Nos acordamos de ti cuando comenzamos a hacerla. Te echamos de la mía porque está mejor que la de Ron, sin ofender.- añadió mirándolo.

-Tranquila, ya sé que lo haces mejor que yo. Observa- explicó sin molestarse sonriendo y enseñando a Harry su caldero.- debería ser color beige y es "castaño Hermione". Deprisa, antes de que venga Snape... nos colgaría por esto.

-Muchas gracias, no sé qué deciros... pero ¿no verá Snape que esta poción no la acabo de hacer yo?

-Échale algo más para estropearla un poco y ya no podrá decir nada... creo que nadie que nos pueda inculpar nos ha visto.- concluyó Hermione soltando el vaso.

Una vez que Harry le hubo echado polvo de ópalo, nada recomendado en la poción, ésta se tornó color marrón claro verdoso y cuando Snape la vio con una sonrisa tan amplia que no le cabía en la cara, Harry supo que ya estaba a salvo.

Apenas diez minutos antes de que sonara la campana que anunciaba el fin de la clase y la hora de la comida, alguien llamó a la puerta del aula de Pociones.

-Adelante.- respondió Snape secamente a los suaves golpes sobre la madera.

El viejo conserje Argus Filch apareció en el umbral de la puerta, con la mandíbula ligeramente abierta, dándole aspecto de perdido.

-Profesor Snape... –saludó educadamente.- El director me manda a por Harry Potter. Tengo que llevarlo a su despacho.

Snape posó su mirada centelleante y dijo cortante y malhumorado, pero con una sonrisa torcida en el rostro:

-¡Potter, la fama te llama!.¡No la hagas esperar! - Harry recogió sus cosas muy molesto y tras despedirse de sus amigos, fue tras Filch.

-No comprendo que un alumno tenga que dejar sus clases porque haya de verse con un maestro... - murmuraba.

-¿Sabe si voy a ir a ver al profesor Lupin?- preguntó esperanzado.

-Lupin no es tu profesor, hace mucho que dejó de serlo...

-Pero ¿me lleva usted con él?- insistió Harry.

-Deja de hacer preguntas, ya lo verás.- le espetó de mala manera. Harry se quedó callado, pero se acordó con odio de los Dursley y los comparó con el squib fracasado, condenado a ser muggle como ellos, que era el celador. Éste fue maldiciendo todo el resto del camino.

Fueron hasta el despacho de Dumbledore. Harry se asombró al recordar la de veces que había ido allí en tan poco tiempo. Filch no lo acompañó hasta arriba y él se fue echando pestes contra el alumno que hubiera pegado un chicle Drobbles, de los más pegajosos existentes, en una armadura cercana.

Harry subió las escaleras. Abrió la puerta del despacho, tras haber llamado y haber recibido el permiso pertinente. Su emoción no tuvo límites.

Hacía escasos meses que había visto al profesor Lupin, en verano, cuando él estuvo en la Orden del Fénix. Pero la situación había cambiado mucho desde entonces. La última vez, todo Grimmauld Place decía "Sirius Black estuvo aquí", como las pintadas que llenan las puertas interiores de los servicios de las escuelas, y Harry aún no se había perdonado lo que había ocurrido por su causa. Tampoco ahora, directamente no lo pensaba, prefería no hacerlo. Si no volvía a caer y sabía que no debía, por sí mismo y los demás. Pero en ese instante podía hablar con Lupin, se veía capacitado.

Remus Lupin estaba sentado en un sillón, con su vieja maleta de las iniciales Remus J. Lupin a un lado, su túnica de viaje vieja tenía mejor aspecto que el propio Lupin. Sus ojeras eran prominentes y le hacían parecer más cansado de lo que seguramente estaba, a juzgar por sus ojos caídos, esos ojos que habían visto tantas cosas, tan crueles y tan injustas, esos ojos que se negaban a abandonar la vida como los del resto de personas con las que habían crecido. Su pelo castaño, más entrecano que la última vez, denotaba el paso del tiempo desde que Harry lo había visto brillante y hermoso agitarse en los pasillos de Hogwarts, quizás su encanecimiento prematuro fuera por la congoja sufrida ante los sucesos que aturullaban su espíritu día tras día. El cansancio de un alma que pedía un "basta" a gritos. Pero que al parecer nadie se paraba a escuchar.

Y ahora, Remus Lupin estaba allí para servirle de apoyo, para ayudarlo y ayudarse a sí mismo, él, que era el recuerdo de un tiempo feliz que fue y que nunca volvería. En su lastimera figura se veía la sombra de todo lo que había sido y quejamás volvería a ser. Y todo, todo, porque Sirius Black había cerrado sus ojos para siempre. Los ojos que tanto necesitaban Harry y Lupin ver llenos de vida, una vida que se había perdido.

Harry pensó estas cosas y más, y el efecto de ellas fue arrasador. De hecho no pudo reprimirse, ya que cuando Remus se levantó de su sillón, fue directo hacia él y lo abrazó como a un padre.

-Me alegro mucho de verle, profesor.- añadió aún pegado a él.

-Yo también, Harry, yo también.

Dumbledore estaba de pie ante los dos, sin decir una sola palabra. Después se sentaron y el director con ellos.

-Gracias por venir. Harry, espero que no te importara que te haya sacado de clase.- comenzó el anciano mago guiñándole un ojo sonriente. Tras esto borró su sonrisa.- A ti también, Remus.

-Para lo que quiera, Dumbledore.- respondió éste cortés.

-En primer lugar, os digo a ambos que el Libro de los Arcanos será guardado en breve en uno de los lugares más seguros de esta escuela. Me gustaría poder contar con que este caso nunca deba volver a ser tratado. El Libro estará oculto hasta que consideremos oportuno sacarlo de aquí y devolverlo al lugar al que pertenece.

-Creo que podemos afirmar que Lord Voldemort ha perdido la partida en esta ocasión.- aseguró Lupin seguro de sí.

Dumbledore meneó la cabeza dubitativamente.

-No sé, Remus, no sé... Uno nunca, absolutamente nunca, puede estar completamente seguro de afirmar ciertas cosas. Hay mentes muy torcidas.

-Sí... veo lo que quiere decir... –dijo Lupin con el entrecejo fruncido, como descubriendo un dato nuevo.

Harry decidió no hablar y preguntar a qué se referían los dos adultos. En aquel instante realmente no le interesaba saber más. Tampoco es que ellos fueran a decirle nada, eso se veía.

-De acuerdo... doy este asunto por completamente zanjado. Por supuesto, Remus, puedes quedarte en Hogwarts todo el tiempo que quieras, como siempre.

-Se lo agradezco, Dumbledore, pero a menos que cambie de planes, partiré mañana mismo a la Orden.- respondió el maestro mirando a Harry. Él le devolvió la mirada.

-Como prefieras.-el director se acercó a la puerta de su despacho.- Ahora, Remus, si no te molesta disculparnos a mí y a Harry un momento...

-Sin ningún problema. Les esperaré fuera.- dejando su maleta, salió de la sala.

-Harry.- el chico dejó de mirar a la puerta y enfocó su vista al hombre sentado ante él.-Debo pedirte un favor importante respecto al profesor Lupin. Él está al corriente, al igual que tú, de la función que iba a tener el Libro si hubiera llegado a ti. No obstante, he omitido que sepa que recientemente estuviste en el pasado, con él, Sirius, tu padre y Peter Pettigrew. De hecho, es un tema que la mayoría desconoce, y entre esa mayoría debe –dio especial fuerza a esta palabra.- contarse el profesor Lupin. ¿Comprendes? No es porque tenga motivos para hacerlo, todo lo contrario, más bien porque no los tengo, y considero que el profesor Lupin estará mejor sin tener constancia de ello. ¿De acuerdo, Harry?

-No lo haré si usted no quiere que lo haga, profesor.- respondió él.

-Estupendo.- concluyó frotando las palmas de sus manos la una contra la otra.- No hagamos esperar más al profesor.- abrió la puerta. Lupin se encontraba apoyado en la pared con gesto melancólico.- Ya hemos terminado, perdona la molestia.- el hombre hizo un gesto para restarle importancia.- Ahora os dejo. Tengo una entrevista con la profesora Trelawney, por lo visto, no tengo como debería mi ojo interior.- añadió sonriendo finalmente.

Harry y Lupin sonrieron también. Despidieron a Dumbledore, ellos entraron en el despacho y sentaron en las sillas de antes. Se quedaron en silencio. Harry intentó decir algo:

-Profesor Lupin... yo no pretendía que... y-yo no... - no le salía lo que quería decir.

-Parece que te estés disculpando por algo que hayas hecho, Harry. ¿Qué te pasa?.¿Te ha ocurrido algo?

-No.- pero pensó que aquello era un tanto mentira.- Bueno, ya sabe usted todo lo referente al Libro de los Arcanos y todo lo que ha pasado.

-Lo sé. Pero me da la sensación de que eso no es lo único que te contraría. Tal vez me equivoque ¿mm?- inquirió mirándolo.

Harry, por su parte, se miraba las manos. Debía ser el despacho, pensó, el que tenía en él el efecto de no poder contar abiertamente lo que estaba deseando decir. Pero era complicado... y delicado. Precisamente lo que quería hablar con Remus se había vuelto tema tabú. Tal vez pudiera contarlo de manera metafórica... pero a él nunca se le había dado especialmente bien la literatura...

-Es por lo de haber visto a Lily y a James ¿cierto? - Harry lo miró. ¿Lo sabía o no lo sabía? - Estuviste muy cerca de volver a verlos.- Harry se alivió. Parecía que no.- Esto me ha abierto de nuevo ciertas cicatrices ya antiguas. ¿A ti no?

-Sí, es más o menos lo que quería empezar a decirle... Le hubiera visto a usted... a mis padres... y a Sirius de haber tocado el Libro.

-Soy consciente de eso. Y supongo que nosotros te habríamos visto a ti. No se nos escapaba ninguna.- añadió sonriendo con tristeza.

-¿Sabe? Estoy pensando en eso que ha dicho... ¿Qué habría pensado usted de saber que yo estaba allí? - preguntó cautelosamente.

-En aquel entonces, lo habría considerado una mentira, imposible.- rió el profesor.- Nada hacía pensar que James se casaría con Lily. Hablo, más o menos, del quinto curso... aunque tú ya nos viste el año pasado¿verdad? Sabes de lo que hablo.

-Sí. Todos parecían muy felices.- susurró.

-Lo éramos, de hecho. Fueron los mejores años de mi vida, Harry, y cada vez están más lejos de lo que es ahora...

Hubo un momento de silencio. Harry quería seguir hablando con Lupin y hacerle más preguntas, pero ¿cómo hacerlo? Todas sus palabras eran dichas con calma, con tanta, que turbaban a Harry a continuar. Mientras él se lo tomaba con calma, a éste el tema le hacía sentir nervioso.

-Pese a lo que pueda parecer, no me pongo triste al pensar en ello. No sé bien cómo explicártelo, no me produce pena, pero cómo sabrás tampoco alegría, es una especie de mezcla entre ambas.

-Yo también me siento así muchas veces.- dijo Harry mirando a sus manos otra vez.- Y estoy seguro de que habría hecho el hechizo de no haber recibido el aviso del profesor Dumbledore... –agregó sintiéndose culpable. Lupin pareció darse cuenta de cómo se sentía y respondió incrédulo:

-¿Crees acaso que alguien te culpa por eso?.¡Ni mucho menos, Harry!.¡Yo mismo habría picado como un ingenuo! Más personas en la misma tesitura lo hubieran hecho. Pero tanto tú como yo estamos avisados, eso es lo importante.

-¿No lo ve, profesor?- gritó Harry, hablando casi inconscientemente.- Es esa debilidad. Yo no puedo permitirme caer en esos trucos de Voldemort. La última vez que lo hice, Sirius acabó muerto. No quiero que nada de eso vuelva a pasar con nadie.

Las dos personas quedaron mirándose fijamente, sentadas y quietas en sus sillones, evaluando el efecto de estas palabras sobre el otro, comprobando si era suficientemente fuerte como para soportarlo.

-No te preocupes más, Harry. Nada volverá a repetirse.


-... Después me dijo que sabía cómo me sentía y que no me preocupara más. Me he sentido muy bien tras hablar con él.- decía Harry tumbado completamente en el sillón de la sala común, con una mano sobre el estómago y otra bajo la cabeza.

Parecía estar muy tranquilo y sosegado. Las clases de la tarde estaban a punto de comenzar, pero aún así Ron y Hermione no habían podido evitar escuchar por completo la narración de Harry, aunque éste la había contado muy a su manera. (Más o menos sabéis cómo...)

-Menos mal que a ti te ha ido bien... Snape hizo una pesadilla del rato que no estuviste, creo que le enfadó que te fueras...

-Bah, será porque me echaba de menos.- respondió sonriendo y desperezándose. Se incorporó y empezó a coger los libros de la tarde de su mesa.

-¿Sabes, Harry? Te veo con muy buen aspecto. Creo que te ha sentado bastante bien la charla con Lupin.- dijo Hermione sentada en esa mesa.

Él sonrió abiertamente a los dos. Verdaderamente se sentía muy confortado, sin un gran peso desconocido encima de él que el profesor Lupin había conseguido arrancar no se sabe de qué manera.

-¿Qué clase tenemos ahora? -inquirió Harry.

-Humm... - Ron miró un horario de entre sus pergaminos, los cuales intentaba poner en orden.-Transformaciones. Después Cuidado de Criaturas Mágicas.

-Pues ala, cojamos los libros y vayámonos ya.

Tras coger cada uno sus cosas, se dispusieron a salir. Ron los paró cuando Harry ya tenía un pie fuera de la sala común:

-¿No oís un repiqueteo?- se volvió. Hermione y Harry se quedaron estáticos, esperando oír lo que decía su amigo.-Sí...

Ron se dio la vuelta, dejó su mochila en la mesa de nuevo y miró a su alrededor.

¡Ya está!. ¡Mirad, es Hedwig! –exclamó acercándose a la ventana.

Harry y Hermione entraron rápidamente. Una vez dentro, Hedwig voló hasta el hombro de Harry. Allí, su dueño le quitó una carta de la pata y le acarició ligeramente la cabeza. Aquella carta estaba metida en un sobre y tenía escrita en tinta verde PARA HARRY J. POTTER. El hecho de tener la J. de su segundo nombre hacía pensar que era un mensaje con algún tipo de oficialidad o formalidad. El sobre estaba sellado por detrás y parecía desgastado.

-Vamos, ábrela.- apremió Hermione, con la misma curiosidad que Ron y el propio Harry.-¿De quién podrá ser?

Él así lo hizo. Eran dos pergaminos. En uno que parecía igual de antiguo que el sobre, decía:

Tienes en tus manos lo que queremos conseguir. Debemos lograrlo. Queremos que lo logres. Más vale que te des prisa. Esto no es una amenaza, sino un aviso. Te ayudaremos, con la condición de que no nos busques, aún así, no lo conseguirías.

Tendrás noticias nuestras.

Lleno de interrogantes, Harry desdobló el otro pergamino. Tenía otro tipo de letra, más aderezada, y el pergamino era mil veces más antiguo que el otro, también estaba arrugado. Rezaba lo siguiente:

"Aquél que venció a la Tinieblas irá adonde él no existió, uno capaz de crear Historia, cambiar destinos y unir Universos. Semejante a una gota del río que se hace nacer al originar a sus ascendientes, es similar a él, confundible con él y se dará la vida. Del mismo modo el nogal crea a la nuez, símil a lo que ella y su madre fueron. Así Maat se reestablecerá. Que no yerre su misión, de él dependen sucesos, porque dejará de habitar la Tierra y terminar con el Mal del mundo."

-¿Qué es esto?- preguntó Harry arrugando mucho el entrecejo.

-¿No dijo Malfoy algo así? - saltó Ron.

Los tres se miraron entre sí. La campana sonó, pero ellos siguieron allí, sin moverse, estáticos, como si la respuesta a sus preguntas fuese a pasar volando delante de ellos.

0000000000000000000000000000000000000000000000000000

¡Y LLEGAMOS A UN NUEVO FINAL!

Ya veremos si se resuelve algo en el cap que viene, que va a ser que sí, porque esto es un embrollo del que ya no se entera nadie. ;S) Que por cierto, si hay alguna falta o no hay guión, disculpadme, porque no sé qué le pasa a esto, que se come todo lo que quiere...

¡Muchas gracias por vuestros reviews!

¡OS ESPERO!

LIBRO DE VISITAS----------------------------------------------------REVIEWS

Devil Lady Hitokiri: ¡Holaa¡Qué bien que te gustara tanto mi fic:D Jejjee, lo que pasó al final fue que Harry y Cho hicieron las paces porque según Cho, Harry no estaba resentido hacia Marietta. BSS!

Ginny84: ¡Holaa! Estoy de acuerdo con todo lo que contaba en tu review (lo de que Harry debería haberle contado a Dumbledore lo de Dobby), pero el muchacho no parece querer ir a hacerlo. Tal vez más tarde entre en razón. Y tienes razón¿Cómo podrán dormir con tanto lío¡Jajajaja! Será por eso que tienen sueños raros... ¡BSS!

Finn Fisshu88: ¡Holaa, guapa! Me gusta tu teoría, y tienes parte de razón, pero... ya se verá lo que es. El fallo está en lo que dijo Harry, aunque la hubieran chantajeado, no tendrían porque hacer las paces dos veces. ¿Ves? Jejeje, espero que actualices pronto, q me tienes en ascuas. BSS!

Sisma-Anon: ¡Hola! Jejejeje, me hecho gracia tu review, si que se nota que eres cordobés de la cabeza a los pies (y sale en verso :D ) Y ahora que estamos de puente, me ha dado tiempo a terminar esta cap. Pero después tmb me esperan a mi unos exámenes... uff... ¡vaya mierda! En fin¡BSS!

Laurana Malfoy-rin: ¡Hola! Madre mía, tu review suena desesperado, lo de subir el cap tres veces debe contarse entre esas cosas que hacen que quieras colgarte de un puente... Yo también estoy de acuerdo en que Sirius no ha muerto, claro que no, pero como es lo que Harry cree, no me ha quedado otra :(. Espero que, ya que odias de Cho Chang, te haya gustado el sueño de Harry, Jejeje. ¡Adiós y besos!

Marina-Potter: ¡Hola! No pasa nada si no enviaste review por el anterior cap, lo importante es leerlo y dejar un review diciéndolo luego:D ¿Te llamas Rocío¡Ese es mi nombre de verdad¡Que casualidad, Jejejeje! No conozco las guerreras mágicas¿es un libro¿De quien es? Espero que te gustara este cap. ¡BSS!

Nakumi Black: ¡HOLA! Vaya¡qué sorpresa! Jejejeje, bienvenida a mi fic! Vale, un poco mala si soy, pero... Jejejeje, bueno eso que les pasa a todas las escritoras de por aquí... Entiendo lo que dices de los movimientos cautelosos, a mí me pasó hace un par de capítulos. Tómatelo con calma... ¡y actualiza ya! Oih¿en serio soy cómo Harry? Nunca me habían dicho nada tan bonito... Revitaa se sonroja...Jejeje, BSS! Nos leemos (Como tu dices ;)