¡BUENOS DÍAS, TARDES O NOCHES TENGAIS!

Antes de dar paso al capítulo, os pido disculpas por haber tardado tanto tantísimo con éste último, porque verdaderamente se me fue la mano con el tiempo. Por eso no he parado hasta concluir este capitulo antes de las vacaciones, porque seguramente ¡me iré a mi pueblo de nuevo!

Dejando de aburriros con mi vida ;) :

EN LAS REJAS DEL TIEMPO

12. ¡No queda sino batirse!

-Me pregunto cómo será tener una vida normal... –decía Ron masajeándose las sienes, camino de Transformaciones.- ¿Qué hemos hecho nosotros para merecer esto?.¡Acabamos de recibir una carta de unos desconocidos que ya me están atacando los nervios!

-Estoy harto de tanto lío. Porque no olvidemos el Libro, el cual Lupin acababa de traer y que van a guardar en lugar seguro... el misterio de Cho Chang y sus personalidades... Mirad, yo creo...

Pero Harry no pudo decir lo que creía. Acababan de encontrarse con la profesora McGonagall, que al igual que ellos, se dirigía probablemente a dar su clase. Pero lo que hubiera podido oír asustaba a los chicos.

-¿Qué les pasa? Despiértense.- les dijo dando unas palmadas para quitarles la cara que se les había puesto.- Espero que se encuentren más activos en mi clase, la que les recuerdo, está a punto de empezar. Vayan ya para ella.

Tras haber estado reteniendo aire mientras la profesora les hablaba, suspiraron aliviados. Se detuvieron unos minutos.

-¿Qué crees?- preguntó Hermione mirando a Harry.

-Tal vez la carta esta sea una broma de Malfoy.

La muchacha arrugó el ceño en desacuerdo. Comenzaron de nuevo a caminar.

-Lo dudo. Mira la carta, no asusta ni amenaza. No parece que haya sido escrita por alguien que sólo quiera gastar una broma. No dice absolutamente nada, únicamente que hagas algo que no sabes ni lo que es. Además, está eso otro de "Aquél que venció a las Tinieblas irá adonde él no existió..." ¿Crees en serio que Malfoy se inventaría algo así?

-Hermione, tienes una capacidad excepcional para dar al traste con todas las hipótesis equivocadas que propongo.

Ella sonrió sacándole un poco la lengua. En ese instante entraron en el aula. La profesora McGonagall ya estaba allí, pero no pareció tener ganas de castigarlos por su leve retraso.

-Ahora que ya estamos todos, - fue lo único que dijo al respecto.- aplicaremos el hechizo que comenzamos ayer de transformar una lechuza en unas gafas con una graduación adecuada. A la salida, me traeréis los ejercicios que os mandé, sobre los que no quiero excusas.-añadió mirando por encima de sus gafas cuadradas con el gesto tieso. Los alumnos sacaron su varita y empezaron a armar revuelo.

Cuando acabó la clase, la profesora, ordenando los deberes y sin mirarlo, dijo:

-Potter, antes de salir, quédate un momento. Tengo que hablar contigo.- Harry así lo hizo, aún con el temor de que le preguntara por algo relacionado con lo que habían hablado antes.

-Dígame, profesora.

-Confío en que ya hayas hablado con Remus Lupin.- Harry asintió.- ¿Cómo te encuentras?

-Bastante bien, gracias.- respondió él extrañado.

-Me alegro.- levantó la mirada de su mesa y lo miró. ¿Estaba sonriendo o era una nueva mueca de severidad? No se le podía llamar sonrisa, era muy discreta... tipo Mona Lisa, pero con moño y gafas cuadradas. Ya sabía yo que no..., pensó Harry cuando ella eliminó de su rostro la seudo sonrisa.- Y como Potter ya se encuentra bien, ya puede empezar a meterse en problemas relacionados con el delicado tema del Libro de los Arcanos.

Aquello lo dejó descompuesto. No habría esperado una entrada en el tema así ni en un millón de años.

-Sólo te lo voy a pedir una vez: olvida el tema del Libro. Es un asunto que ya ha terminado.- cogió sus libros y pergaminos.- Nos vemos mañana, Potter.- con las mismas se fue.

Harry se quedó plantado donde estaba. ¿Debía seguir adelante?.¿En verdad estaba todo atado y bien atado como decía la profesora McGonagall? Se rascó la cabeza confuso y decidió irse él también. Ya lo pensaría en otro momento.

-Pues como McGonagall le diga algo a Dumbledore, la habremos montado buena... –se lamentaba Ron tras haber escuchado a Harry.

-Creo que cree que no vamos a seguir en indagando... Pero si antes teníamos nuestras dudas al respecto, tras esta carta rara no queda sino llegar hasta el fondo.-repuso Hermione enredando con su pelo. Los tres estaban sentados en la parte más ruidosa de la biblioteca, en la que se encontraban los que querían estudiar, pero al estar en compañía, se ponían a susurrar con el de al lado, que sufría los mismos síntomas.

-Eso es lo que yo estaba pensando.–opinó Harry.

-Pero no puedo dejar de darle vueltas... ¿no creéis que ahora Dumbledore debería saber que hay dos tipos que te han enviado una carta que van tras el Libro?

-¿Crees que la mandaron ellos?- Hermione se sorprendió al ver esa perspectiva que sin darse cuenta había formulado.- ¿O el mortífago?.¿O el mortífago es uno de los que vio Dobby o qué?.¿QUÉ?

-Ron, tranqui. No es bueno para tu salud rabiar tanto.- comentó Harry.- Voy a sacar un pergamino y vamos a recopilar las hipótesis.-e hizo lo primero.

-¡Harry, eso es muy irresponsable!.¡Podría leerlo alguien!- chilló Hermione.

-No, porque cuando acabemos, haremos una hoguera y tiraremos confeti por la ventana. ¿Me sigues?-sonrió él destaponando el tintero.- Ya está bien de no enterarse de nada.

Primero, escribieron que Dobby había ido a la enfermería, y había oído a unos tipos hablando de Harry y de un asunto en el que le iba la vida si no lo averiguaba (ellos habían dado por supuesto que era el Libro de los Arcanos); después, que Malfoy les había contado que tendrían noticias de unos a los que buscaban y que de hecho, habían recibido una carta misteriosa. Plasmaron en el pergamino que un mortífago, uno de los cuales tal vez era de los que había visto Dobby, (si es que éstos en verdad eran mortífagos) había hechizado a Cho Chang con un imperius para obtener información de Harry sobre el Libro de los Arcanos, pero que como no logró saber nada, tendría que volver a hacerlo. Ante esto había un problema¿cómo había entrado este mortífago en Hogwarts? Y si el mortífago había hechizado a Cho para saber acerca del Libro¿cuál era el plan para volver a tenerlo?

Por otro lado, no olvidaron poner que a los que Dobby había visto quizás no eran mortífagos malvados y sedientos de sangre potterina, sino unos buenos y misteriosos aliados de Dumbledore.

Preguntas sueltas¿Cómo Malfoy sabía que Harry recibiría una carta de quién quiera que fuese quien se la había mandado?

Reconstruido, se planteaba otra duda: Si un mortífago había hecho un imperius en Hogwarts, a una alumna, sólo para no sacar nada en limpio al final, uno se preguntaba si era realmente Voldemort el que dirigía los hilos. ¿Quién era, sino era Voldemort?.¿Cómo Dumbledore había dejado que ocurriera si es que era eso lo que había ocurrido?

Todo ello escrito con borrones, tachones, tinta corrida y cierto desorden en el pergamino. No obstante, los muchachos parecieron saber ya por dónde se iba al norte.

-¿Todo esto es lo que está pasando?.¡Con esto se podría escribir un libro!- se quejó Ron al final observando las flechas que indicaban y señalaban sujetos, planes, ideas, etcéteras...

-Todo es tan probable como improbable... aún no sabemos qué es correcto y qué no.- señaló Hermione.

Se quedaron en silencio, reposando en sus cabezas lo que habían escrito. De repente:

-¿Harry? Hola, Harry...

El antedicho elevó el rostro desde su asiento para ponerse algo pálido a continuación.

-¡Ah!... ¡Hola!... ¿Sí? Dime.- y se levantó de la silla.

-Hum ¿puedo hablar contigo sólo un momento?

-Sí, claro.- miró a Ron y Hermione significativamente.- Guardad bien el pergamino con mis tareas, luego las acabaré.- y esperando que no sonara a que el papel era algo más que unos deberes, salió con Cho Chang de la biblioteca. Quizás fuera esa la ocasión que él y sus amigos habían estaba esperando.

Ella estaba demasiado serena, como si quisiera aparentar seguridad. Harry y Cho se quedaron algo apartados del pasillo concurrido.

-¿Qué pasa?

-Verás, en primer lugar, quería decirte que me alegro de que hayamos hecho las paces. En realidad, yo tenía ganas de estar a buenas contigo otra vez, pero si te hubiera pedido perdón yo, Marietta se habría enfadado conmigo por todo lo que dijiste de ella. Lo siento, de verdad.

Harry había conectado la alarma. No una, sino varias, todas las alarmas que tenía en su cerebro para averiguar con qué Cho hablaba. Parecía ser la de mentira, pero dudaba que el mortífago que la estuviera controlando supiera tanto de la relación entre ambos. ¿Tal vez el aliado de Voldemort estaba por allí? Giró los ojos disimuladamente a todas partes. Nadie sospechoso.

-¿No la molestó aunque fuese yo quien se disculpara?- preguntó volviendo a mirarla a ella. Tras formular la pregunta, siguió buscando con la mirada.

-Sí, un poco sí se enfadó, pero yo la convencí de que te arrepientes de todo lo que dijiste en contra de ella.- Harry la miró fijamente ahora. Se acababa de convencer, era la verdadera Cho Chang, él estaba seguro de que nadie más creería que en serio había perdonado a Edgecombe tan fácilmente. No, al menos, ningún mortífago, por muy poca imaginación que poseyera, como había dicho Ron.

-Menos mal.- dijo sonriendo, como si aquello lo calmara en sumo grado.

-Sí... –afirmó contenta. Se acercó más a Harry y él, confuso, se retiró un pelín de ella. Vamos a guardar las distancias, pensó.- Lo otro que quería decirte es que... me gustaría que nos viéramos en la próxima salida a Hogsmeade, ya sabes, pasado mañana.- a continuación se puso muy seria para añadir:- A menos que también tengas que quedar con Hermione Granger en Las Tres Escobas.

Harry se sorprendió. Parecía ser bastante rencorosilla. Pero mejor no comentarlo.

-No, no, creo que ese día estaré bien libre.- repuso sonriendo para tranquilizarla. Se sentía muy incómodo. ¿Qué era eso que sentía en sus mejillas?.¿Otra vez se estaba poniendo rojo? Ella pareció darse cuenta, pues rió amenamente.

-Eso espero. Gracias por decir que sí, Harry. Creí que no querrías... –hizo un gesto con la mano.- Bien, me voy ya. Adiós.- y rápidamente, le dio un beso en la mejilla que dejó a Harry plantado en el sitio del asombro. ¿O tal vez de otra cosa? Lo dejo a elección del que lee...

-Adiós... –pudo responder mientras ella se alejaba despidiéndose con la mano alegremente.

Harry puso uno de sus dedos donde ella lo había besado, y se quedó un poco abobado. Entonces, Ron y Hermione salieron de la biblioteca, donde Cho acababa de entrar.

-¡Harry!.¿Has sacado algo en limpio?- inquirió aquélla nada llegar hasta él.

-Creo que aún me gusta Cho Chang.

Harry no se comprendía a sí mismo. Aquella chica ¡aquella chica! había demostrado que prefería tener a su lado a una felona que a él, tenía celos de la mismísima Hermione, era una llorona sensiblera y rencorosa, por lo que acababa de demostrar... pero todos los síntomas parecían indicar lo inevitable: Cho aún le gustaba. Y ahora, un desalmado le echaba imperius ocasionalmente, pero eso no lo inquietaba demasiado. Si no le preocupaba lo que le estaba ocurriendo a Cho... ¿qué nombre recibía lo que tenía?.¿La chica le gustaba pero no le importaba lo que le pasara?.¿Era eso?

-¿Cómo?

-Que sí. Eso que has oído es lo que creo.

-¡Por Dios, Harry!- repuso la chica sorprendida y como fastidiada.- ¡Después de lo que te hizo!

-Lo sé. Recuerdo perfectamente lo que nos hizo, que a vosotros también.- dijo él tranquilamente. Miró a Ron.- ¿No dices nada?

-Estás un poco ido. –después añadió.- Relajémonos, quizás eso sea pasajero...

Harry sonrió. Comenzaron a caminar hacia los jardines.

-Y quizás tengas razón... Por cierto, era la Cho de verdad.

-Eso nos ha parecido.- afirmó Hermione con los brazos cruzados.- ¿Podemos saber lo que te ha dicho?

-¡Ah! Sí. No sabía que hubiera excursión a Hogsmeade...

-Lo dijeron al segundo día de irte. ¿Qué, te ha invitado a ir con ella?- preguntó Ron.

-Eso mismo. Le he dicho que sí. Así que no podré ir con vosotros.

-Sí, ya nos lo figuramos... no sea que le vuelva a dar por enfadarse.- rió la chica. Se sentaron en un banco del patio.

-Habéis guardado bien el pergamino¿verdad?

-Qué va, lo hemos colocado en el tablón de anuncios, pero eso sí, junto a las normas de convivencia... allí sí que no lo leerá nadie.

-Muy gracioso, Ron.- dijo Hermione sacándolo de su carpeta, mientras Harry y él reían.- En fin ¿qué vamos a hacer con todo esto?

-Para saber más de quienes enviaron la carta y de si son o no mortífagos, creo que habría que tirar por Draco Malfoy.- opinó Harry señalando su nombre en el pergamino.- Si fueran mortífagos, explicaría mejor porque Malfoy lo sabe.

-Estoy de acuerdo, pero nada de pociones multijugos para sacarle cosas otra vez¿eh?

-En eso sí que estoy absolutamente de acuerdo.- aseguró Hermione asintiendo fervientemente. La experiencia de ser casi catwoman no era algo que ella quisiera repetir.

-¿Cómo lo haremos?

-Buena pregunta. No nos va a decir nada por las buenas. ¿Lo retamos a duelo, como hicimos en primero?

-Eso es muy infantil, además, los duelos están prohibidos.- ellos la miraron con los ojos muy abiertos.- Lo digo porque sería complicado hacerlo sin que nos vean.- concretó sonriendo, los otros hicieron gesto de entender, aliviados.- Pero recordad que Malfoy no acudió en primero, es más, nos tendió una trampa.

-¡Qué más da que sea infantil! La cosa es que funcione. Y lo calentaremos y nos enfrentaremos con él allí mismo, sin esperar. Así no tendrá tiempo ni de pensar en decírselo a nadie.

-Puf, para que me eche otra serpiente como en el club del duelo... –comentó Harry.

-Eso es... –afirmó Ron, ilusionado.- Le haces el hechizo que él te hizo, serpensortia creo que era, le dices a la serpiente en pársel que ataque a Malfoy, y él del susto, saldrá escopetado. Seguro que así ganamos.

-Ron, eso no me parece tan buena idea como a ti.- sonrió, y Harry añadió vagamente, para no incomodar a su amigo.- Tampoco es que me sienta orgulloso de hablar con las serpientes...

Hermione puso, como siempre, el punto lúcido al tema.

-No creo que esté permitido azuzar a una serpiente durante un duelo. Más bien, el combate debe ser entre Harry y Malfoy, sin utilizar nada más que sus varitas.

-¿Cómo se lo diremos?.¿Qué le decimos para que se bata con nosotros?

-Le podemos recordar que su padre está en Azkaban... también le dolió que Harry le dijera que su madre era un poco fea el otro día... - rememoró Ron.

-Eso es muy rastrero... –aseguró Hermione arrugando el rostro.- Se va a notar que buscamos algo.

-Deberíamos esperar a que nos diga cualquier cosa y entonces nos encaramos con él. Suena más creíble¿no?- propuso Harry animado por enfrentarse con Malfoy y desquitarse con él de todo.

-De acuerdo, hagámoslo así.- concluyó Hermione.

-Ahora, a esperar.- dijo Ron, suspirando, cruzando los brazos y recostándose en el respaldo del banco. Que, por cierto, no había y casi se cae contra el suelo.

Después de aquello, volvieron a la biblioteca y acabaron los deberes, lo que les llevó gran parte del resto de la tarde. Aunque la noche acababa de caer (aún se notaban los últimos rayos de sol en el horizonte), decidieron pasarse por la cabaña de Hagrid; Harry todavía no lo había visto desde su vuelta y tenía ganas de volver a ver a su enorme amigo. Al llegar oyeron voces y se detuvieron a escuchar según les dictaba su conciencia de buenos herederos del monopolio merodeador.

-... y si no es molestia, que mañana por la mañana la llevaras a la Orden, porque es importante tenerla allí lo antes posible, a salvo.

-¡No te preocupes, Remus! En cuanto a esos animales, soy un experto.

-Hagrid, estoy hablando de la mujer... –aclaró Lupin.

-¡Ah! –el otro rió.- Bueno, de acuerdo, pues a la mujer...

–Y recuerda que debe ser de completo incógnito¿eh? Muy malo sería si se supiera que nos pasa la escuálida información de la ayuda que recibe.- él asintió.- Perfecto.- sonó una palmada.- ¡Ah! Y si pudieras hacerme un favor personal, Hagrid...

-Si está en mis manos...

Lupin empezó a susurrar, como si temiera que alguien lo escuchara. En realidad, lo estaban escuchando quienes no debían...

-¿Lo harías?

-Sí, por supuesto, no me cuesta nada. Las criaturas del bosque no me harán daño.

-Te lo agradezco. El profesor Snape se ha quedado sin ellos y aprovechando la visita...

-¡Confía en mí!- exclamó el guardabosques golpeándose en pecho. Se oyó una silla arrastrando por el suelo.

-De nuevo muchas gracias. Que pases una buena noche.

Se escuchó el vuelo de una capa, pies que caminaban sobre el suelo de madera, sombras deformes... Los chicos corrieron al otro lado de la cabaña para no ser vistos. La luz de una puerta se proyectó en la oscura hierba, por la que salió un hombre delgado, y la de otro muy grande que se quedó en el umbral hasta ver al primero en buen camino hacia las torrecillas iluminadas que se veían a lo lejos del castillo. Una vez que Hagrid hubo cerrado de nuevo la puerta, los chicos se miraron bajando la guardia.

-¿De qué hablaban ésos dos?

-De unos animales y un bosque... –contestó Ron un tanto perdido.

-Hay algo que no os había dicho de cuando oí que Lupin iba a venir.- dijo Harry.

-Habla.- apremió Hermione.

Harry les contó entonces lo que había oído en la chimenea con las orejas extensibles. ((Cap. 8))

-Qué raro ¿no?- comentó Ron cuando hubo acabado.

-Sí, apenas se entendía lo que estaban diciendo, que si ella, que si ellos, que si el Ministerio, una ayuda de yo no sé quién...

-¿Crees que estaban hablando precisamente de eso? Podría ser cualquier otra cosa.

-Es de una ayuda a una mujer y de otros terceros, que al parecer son animales... para mí que encaja, aunque sea un poco¿no?

Hermione hizo un gesto dubitativo y opinó sacando una hoja:

-Sí, un poco sí.

-Más apuntes para el pergamino de marras.- dijo Ron afirmando y viendo a la chica escribir en él de manera dispersa. -¿Y lo del favor personal? Es la poción de matalobos ¿verdad?

-Estoy convencida de que son ingredientes lo que Hagrid va a ir a buscar al bosque. Lupin querrá aprovechar que está aquí para que Snape se la haga. Hazme un poco de luz, Harry, que no veo.

-Vamos a ver si Hagrid nos cuenta algo.- propuso Harry después de que su lumos y Hermione acabaran y los tres se levantaron dispuestos a entrar en la cabaña para un interrogatorio retorcido.

Pero Hagrid salió en ese momento de su cabaña, ataviado con su abrigo de piel de topo y su ballesta e iba acompañado de Fang, su perro jabalinero.

-Vamos a por las matas para el profesor Lupin, Fang, así podrá hacerse su poción cuanto antes. Los hombres-lobo no son tan malos como la gente dice, esos malditos prejuicios... Y esa pobre chica ¿eh, Fang?.¿Qué culpa tendrá ella de sus raíces? Me recuerda un poco a mí. ¡Ah, sí! Recuérdame que después vayamos a ver a Grawp, ya sabes...

Y murmurando más para sí mismo que para el perro, se internó en el bosque prohibido.

-¿Creéis que lo de Madame Maxime lo volvió loco o fue otra cosa...? –inquirió Ron rascándose la cabeza extrañado.

-Pero oíd lo que ha dicho. La chica esa tiene un parentesco con Hagrid en sus raíces. ¿Acaso descenderá también ella de gigantes?

-Uhi-uhi-uhi... –canturreó Harry preocupado.- Cómo no hemos visto a esa mujer, no sabemos si mide tres metros como él.

-Por no saber, no sabemos ni su nombre. ¿Os dais cuenta? Nadie lo pronuncia, igual que con Quién Vosotros Sabéis.

-Pero no creo que tenga qué ver con él, si es eso lo que estás pensando. Dumbledore no ayudaría a quien tuviera relación con Voldemort. Y menos el Ministerio.

-Ya, pero es curioso¿verdad?


-Eso ni se te ocurra volver a repetirlo, que te la ganas.

-No me asustas, hayas hecho lo que hayas hecho, cabeza rajada.- cada palabra era como una nota chirriante y discorde en el vocabulario de cualquier idioma. Harry y Ron no le iban a soportar todo a aquella lengua que arrastraba palabras tan apestosas, cuanto menos ahora que poseían un motivo excelente para encararse con Malfoy.- Y no vuelvas a hablar así de mi familia, Potter.

Harry, Ron y Hermione sacaron sus varitas de manera que Malfoy lo viera, y Harry, que lo tenía más cerca, la alzó para que él tuviera presente lo que poseía la persona con quién hablaba.

Se encontraban en el vestíbulo de Hogwarts, y habían tenido la mala suerte (o buena, según se mire) de haber coincidido con Draco Malfoy a la hora de entrar en el Gran Comedor para cenar. El trío no se iba a mover hasta que Malfoy aceptara un duelo con ellos, allí y ahora. Bueno, mejor en otro sitio y en otro momento, porque había gente por todas partes, pero ya me entendéis...

-Diré lo que quiera mientras tú hagas otro tanto.

-No te permitiré que digas lo que te dé la gana de mis padres, ni de nadie. En ese caso tendrás que atenerte a las consecuencias.

El odio con el que se miraban entre los dos era tal que si hubiera caído un piano del cielo, únicamente habrían seguido mirándose deseando que cayera otro encima del adversario. La conversación se llevaba a cabo en un tono de voz tenue, a poca distancia, cada uno recibía las palabras del otro en la cara, pero éstas se clavaban en la diana del desprecio y cada vez acertaban más en el centro. Un centro que desembocaba en la violencia.

-Y tú a las mías.

Malfoy parpadeó un par de veces.

-Aún deberás pagar por lo que le hiciste a mi padre, Potter y ese día no anda lejos del que es hoy. Y el precio no es bajo, te lo advierto.

-¡Ah!.¿Quieres hacerle pagar? Sabemos que la economía de tu familia ha declinado ligeramente, pero esto... –añadió Ron con un retintín burlón.- Mi casa acabará pareciéndote un palacio a este paso, Malfoy.

-Sólo es cuestión de tiempo, miserable.- contestó él. Se vio en su persona una nota de nerviosismo, leve y fugaz. Aquello por lo que siempre se había reído de Ron se le estaba volviendo en contra.-Tú eres otro con el que arreglaré cuentas, Weasley, y no precisamente de dinero.

-¿Arreglarás cuentas?- Harry rió sarcásticamente y azuzándolo añadió.- Creía que nos tenías ganas ahora, sino, me da la sensación de que se te va la fuerza por la boca.

-No tengo porqué demostrarte nada, pero si crees que porque salieras vivo en junio de los mortífagos eres invencible, te equivocas.

-¡Oh, Malfoy, en ese caso, enséñame a combatir!.¡Quién sabe cuando podría volver a encontrarme con Voldemort!- ridiculizó.

Eso era poner el dedo en la llaga. Malfoy, Crabbe y Goyle, que también estaban allí dejando hablar a su dirigente, se estremecieron ligeramente. Estaban pareciendo los débiles y no podían. Tras las palabras de Harry, sólo quedaba una salida.

-¿Buscas pelea, Potter? Pues dilo. No tenemos inconveniente.

-¡Ah!.¿Ahora pluralizas? Eres un asqueroso...

-Al menos no soy un sangre sucia como tú, Granger.- cortó el otro seguro y firme en lo que decía. Harry y Ron se tensaron y apretaron sus varitas en sus manos. No debían comenzar el duelo allí, pero a Ron se le pusieron rojas las orejas y Harry creyó que había oído crujir su propia varita.

-¿Es lo único que se te ocurre decir de mí? Y al menos yo no soy una cretina como tú, Malfoy. ¿Tal vez querías oír eso? Ahí lo tienes.

Él calló y Harry aprovechó la pausa para finiquitar el asunto de una vez.

-Busco pelea, Malfoy. Dime dónde y cuándo la encontraré.

Aquello parecía el colofón final. Malfoy miró a las puertas del Gran Comedor mientras pensaba.

-¿Tienes prisa? Hoy mismo, Potter, tras la cena, donde no puedan vernos: podría ser un espectáculo muy cruento para muchos por tu parte. Lleva un pañuelo, Granger.- ella lo insultó. Entonces miró a Harry.- Te cedo el honor de seleccionar el lugar.

Harry lo pensó concienzudamente, pero debía ser rápido en decidir.

-Donde no nos vea nadie¿eh? Que sea lejos. Cerca de la cabaña de Hagrid, en ese terreno.

-¿Quieres contar con la ayuda de tu amigo el híbrido?

-Cállate, Malfoy, y más cuando no tienes ni idea. Hagrid no va a estar en su casa esta noche. Llevaremos unos candiles para que puedas ver bien dónde se quedan tus guardaespaldas. A no ser que te dé cierto miedo, eso lo entendería...

-Cierra tú tu boca, Granger. Allí estaremos.- y con esas penetró en el Gran Comedor.

Los tres resoplaron aliviados cuando las puertas volvieron a cerrarse.

-Nunca creí que sería tan difícil hacer enojar de verdad a Malfoy.

-Ni yo. Al menos lo hemos logrado.- dijo Ron.- ¿Porqué has ido a elegir el terreno de la cabaña de Hagrid?.¿Y si vuelve mientras estamos allí?

Harry se encogió de hombros.

-No creo que Hagrid vuelva porque con Grawp se tarda mucho en hacer las cosas. Además, allí, tan lejos, seguro que no nos ve nadie ni nos pilla Filch ni nada. Filch se colgaría de los pulgares en las mazmorras, como él mismo dice, antes de abandonar el castillo por un rumor de un estúpido duelo.

-Sí... pero de todas formas, deberíamos asegurarnos de que estará ocupado.- concluyó Hermione maliciosamente.

Los otros sonrieron y entraron también en el Gran Comedor, dispuestos a llenarse de energías para el duelo que les aguardaba. Se sentaron en unos huecos del banco vacíos y empezaron a comer.

-Ah, Harry, que no se te olvide decirle a Malfoy que nos tendrá que contar lo de la carta cuando pierda. Que te veo sobre emocionado con esto de darle una paliza.- recordó.

-¡Cómo se me va a olvidar! Con lo que nos ha costado...

-Eh ¿y si perdemos?.¿Qué haremos?

-No pienses en eso, Ron, no vamos a perder. La victoria va con los buenos. ¡Ahí está Nick Casi Decapitado! Voy a convencerlo de que nos ayude.- Hermione se levantó y fue dónde el fantasma estaba.

-¿Cómo?.¿Atravesando a Malfoy?... Hum, o podrían decapitarlo a él... - comentó Ron mirándolos. Una sonrisa atravesó los labios de ambos sólo con pensarlo.

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¡HOLAAA¿Cómo andáis, corazones míos?

¡Espero que os entusiasme la idea del duelo, porque yo estoy que ardo en ganas de escribirlo¡SE ADMITEN IDEAS!

((Que por cierto, esto del duelo fue plan de Sisma-Anon, paisano mío ;) )

Si no subo antes, espero que disfrutéis en las vacaciones de Semana Santa, que todos esperábamos con un ansia... :D

LIBRO DE VISITASREVIEWS

FinnFisshu88¡Holaa! Ya te dije lo que estoy a punto de volver a decir, pero de verdad que siento que te perdieras en el fic, espero que lo del pergamino te ayudara a entenderlo, porque si ni Harry, Ron y Hermione se enteraban, menos vosotros, que no lo estáis viviendo como ellos. Dime si te quedó claro todo, por favor. Lo de la carta empezarán a saberlo en el siguiente cap. Espero leerte pronto. BSS!

Nakumi Black: ¡Holaa! Que bien verte aquí de nuevo! Que contenta que me pongo:D Me anima mucho tu review, jejeje... la carta sé que es complicado, imagínate lo que me costó en revesarlo todo tanto, jajaja! Un súper-beso! Actualiza pronto!

Belglez: ¡Hola y Bienvenid seas! Muchísimas gracias por tu review, me gusto mucho. Espero que este cap te gustara tanto com los otros. Un BSS

Ginny84: ¡Holaa! Jejejeje, tranquila, que incógnitas, por suerte, no se me ocurren más y ya poco a poco irán resolviéndose todas... Un enorme BSS!

Jean-Kate: ¡Chica, da señales de vida! Ni siquiera me dices si te sirvió lo que te conté en un review en LAZOS DE SANGRE!... ¡Mala persona! Jejeje, es broma, estarás meditando (espero) sobre cómo seguirás el fic, pero déjalo ya¡que acabarás levitando como los buditas! Qué loca estoy... es un caso irremediable... En fin, BSS!

Sisma-Anon: ¡Holaa! Estarás contento, supongo¿no? En cuanto leí tu review ya supe donde lo iba a poner :)... Espero que aunque no tocaras los libros, sí rozaras la suerte y salieras bien en los exámenes, jejeje! BSS!