¡Gracias a todos¡¡Este fic ya es mayor de edad¡18 capítulos y 101 reviews! No puedo decir otra cosa para comenzar. Podría poner un disclaimer, pero realmente, todos saben que esto no es mío, todo es de Jo Rowling…
18. Explosión por demasía
Llegaron enseguida a Hogwarts para comer, puesto que además iban con retraso. Aún pudieron estar con Ginny mientras se tomaba el postre.
-Y si la biblioteca estaba cerrada¿dónde os quedasteis después?
-Por los jardines, tampoco teníamos ganas de estar todo el rato con los deberes.
-Bajé a buscaros y no estabais.- replicó ella suspicaz.
-Sí, luego llegó Hagrid y nos fuimos con él a su cabaña un ratito.- aseguró Ron tranquilo. Había recuperado la calma y conseguido olvidarse de sus vergüenzas durante al menos aquel momento.
-Ya veo… -Ginny no parecía del todo satisfecha y Harry lo notó pensando que tal vez ella sabía más de lo que mostraba saber.
-Pásame esas patatas, por favor.- le pidió Hermione distraída, cavilaba sobre lo que hacía poco les había pasado.
-Sí, toma. Ah, por cierto¿no os habéis fijado en que faltan profesores en la mesa alta?
Ellos dirigieron allá toda su atención, recriminándose el haber estado demasiado en sus cosas. Ginny tenía razón, había exactamente tres sitios vacíos y si no se equivocaban, pertenecían a Snape, Lupin y a la profesora McGonagall.
-¿Porqué será?
-No sé, pero digo yo que estarán juntos, reunidos o así, porque sino sería mucha casualidad que faltaran los tres¿no creéis?
Definitivamente, Ginny siempre sabía algo más de lo que parecía. Así lo pensaron todos, Hermione, Ron y Harry se miraron significativamente. Si había reunión, aún faltaban ellos por llegar. Ginny escrutó sus miradas, se retiró de la mesa y afirmó un apretón intestinal.
Mientras la misma idea cruzaba los cerebros de los tres muchachos, Ron recibió un sobresaltó por detrás: Kim Adams volvía a la carga, posiblemente empujaba por la sublimación progresiva de Ginny.
-Ron, quisiera hablar contigo un momento. ¡Ah, hola!- saludó a Harry y Hermione, impresionados de su aplomo.
-Para ti no soy Ron.
-Venga, no seas arisco. ¿No podemos hablar?
Ron iba a contestarle lo que se avecinaba como otra muestra de su maravilloso tacto, cuando Hermione intervino repentinamente:
-Bueno, Harry y yo nos vamos a… que nos vamos por ahí.- agarró al chico por el brazo y salieron precipitadamente.
-Jo, estarás contenta, me has dejado con hambre.
-No me cuentes historias, tú querías husmear.
-Eso no es demostrable.- se rió él.
-Veamos, mientras Ron resuelve sus diferencias con Adams, iremos a ver a qué se dedica el profesor Lupin. Sólo por encima.- concretó graciosamente.
-Aún no sabemos dónde está.
-Si tuviéramos el mapa… bah, pero no pueden estar en muchos sitios.- razonó Hermione.- Estará con Snape y McGonagall en su despacho o en el de ellos, seguramente.
-Por probar…- dijo Harry vagamente.
Así, fueron primero al de Lupin y lo encontraron vacío. Tras eso, se dirigieron al de la subdirectora. Ya de lejos notaron que en él había gente.
-¡Tendríamos que haber traído la capa invisible! Nos vendría de perlas.- susurró Hermione.
-No nos da tiempo a ir por ella , podrían acabar lo que estén haciendo entre que vamos a buscarla.
-Sólo era una idea utópica.
-Utilizaremos las orejas extensibles ya que no podemos abrir la puerta.- ofreció Harry sacándolas de nuevo. No podía creer el uso tan fructífero que les estaba dando. Sin ningún problema, el cable pasó por debajo de la puerta.
-No me dejaron ir con ellos, vean ustedes si son irresponsables. Aseguraron fuertemente que era mejor para mí quedarme en tierra.- sonaba una voz de mujer, con un eco ligero que les dio la sensación de que no estaba realmente allí.
-¡Qué estupidez!- comentó Snape con los dientes apretados.
-Desde luego.- aprobó Lupin con un deje rencoroso.- Supongo que además no te dirían para qué iban¿verdad?
-Claro que no. Deseaban hacerlo ellos solos y no admiten que sin mí no pueden, que es peligroso. Verás como alguno no vuelve, Remus. Quieren correr cuando ni se tienen en pie para caminar.
-¿Qué otra información tienes?- preguntó McGonagall.
-Partieron ayer, así que ya estarán en la isla. Volverán mañana por la noche para "no levantar sospechas". Bah, como si toda la prensa no supusiera igual.
-No. Hablo de Cornelius Fugde.
-¡Ah! Él cada vez está más nervioso por las elecciones, aunque aún falta él ve como se le vienen encima y no ha conseguido nada positivo.
-Por esa razón se arriesga tanto con los quintapeds. Si le saliera bien, la gente le rebajaría los errores que tuvo por no creer a Potter en su momento.- dijo McGonagall.- ¿Cuándo te entrevistaste con él la última vez?
-Desde que hablé con el profesor Dumbledore, una vez, y me trató como si fuera una mera secundaria en el asunto, cuando es más mío que de nadie.
-Hay quien nunca cambia.- afirmó Snape despacio.- Aunque yo supongo que tú sí cambiarías en ésta con respecto a tu anterior reunión.
-Ciertamente, ya he tenido bastantes roces con el ministro de Magia como para tener más. Severus. –respondió ella cortante.
La profesora McGonagall intervino entonces:
-¿Estuvo Towner en esa ocasión?
-¡Que si estuvo, profesora! Ese hombre no perdería la oportunidad de verme pidiendo ayuda, ustedes ya me entienden, ni por todo el oro que robaron los piratas. Claro que apareció por allí, profesora, y bien que intentó ponérmelo difícil, impidiéndome más cosas, pero Fugde esa vez hizo bien y le paró los pies. Aunque no aceptó mi permiso de navegación.- añadió con sarcasmo, en un tono peculiar, las palabras divididas y como a trompicones.
-¿Qué más pasó?
-Bah, fue aburrido. Todo formalidades, hecho de menos la Orden.- nadie añadió nada a estas palabras.- Lo que a mí me gustaría saber es qué ocurre con el Libro. Lo sigo esperando.
-No cambies de tema todavía, Evans.- frenó Snape.
-¿Evans?- la chica parecía sonreírse.- ¿Dónde quedan los viejos tiempos?
-¿Cuánto más estarás ahí?
-Lo justo y necesario, nada más.- de nuevo una voz seca.
-En cuanto al Libro, -inició Lupin.- Dumbledore me ha pedido que se paren todos los planes por seguridad. No lo esperes ya.
-Pero¿también…?
-Sí. Voldemort conspira a pasos cada vez mayores, sino el profesor Dumbledore no habría tomado esta medida.
-¿Y Harry?- fuera de la habitación, éste dio un respingo. ¿Misty (porque indudablemente lo era) estaba preguntando por él con acento preocupado?
-Él y sus amigos –respondió McGonagall.- están y siguen intentando conocer más en torno al Libro. Lo que le dije a Potter le salió por la otra oreja.
-Pero eso era más que previsible. Potter no puede evitar meter las napias ("mira quién fue a hablar"- pensó él) en lo que ya no le incumbe.
-Pues yo opino que todavía le incumbe, Severus.- replicó Remus sereno.- Aunque sí es cierto que no debe intentar averiguar más de lo que se le diga.
-¿Debería tal vez recordarteque forzó mi armario de pociones privado?- le susurró Snape con los dientes tan apretados que se le hubieran podido romper.
-No es necesario, y ya hablé contigo sobre eso en un momento más adecuado que éste.- Lupin se acercó a él y se lo susurró también mirándolo muy fijamente.
-Todo es cada vez más peligroso para él.- irrumpió McGonagall en una nota elevada con el fin de zanjar esos cuchicheos que ni ella ni Misty habían comprendido.- Debe dejar de hacerlo.
-Le diré algo si os dejo más tranquilos a todos así.- Snape ejecutó un gesto irónico.- Ahora, si tenéis la amabilidad, me gustaría hablar a solas con la chimenea, por favor.- se oyeron pasos desde el interior de la habitación.- Nos veremos después.
Entre que esto oían a como un murmullo, Harry se guardaba precipitadamente las orejas en su bolsillo y salía disparado junto con Hermione del pasillo, justo dos segundos antes de que la puerta del despacho de la profesora McGonagall se abriera. Aunque se morían por saber qué le diría Lupin a Misty, pudieron oír cómo los dos profesores se quedaban en la puerta convirtiéndose en sus guardianes.
Así que volvieron al Gran Comedor, pero aunque Ron no estaba allí, Harry pudo saciar el apetito que supuestamente le había quedado. Él y Hermione fueron a la torre de Gryffindor después y hallaron a su compañero con Ginny, quien hacía unos deberes sin ponerles mucha atención. Se les acercó antes de que ellos les dieran alcance:
-Advertencia: no quiero oír hablar de Adams.- previno Ron como saludo.
-¿Y eso?. ¿Qué te ha pasado?
-Es una lapa que está muy, muy loca. Punto.
-Bueno, yo creo que exageras.
-Hermione, es amiga de Lunática Lovegood. ¿No te indica eso nada de forma escandalosa?- inquirió Ron con los ojos entornados.
-No. Tu hermana también es amiga suya.- y señaló a Ginny.
-No, perdona, sólo se lleva bien con ella, nada más¿a qué sí, Ginny?- le gritó.
-Es un poco de las dos cosas.- terció la chica encogiéndose de hombros.
-No empecéis a armarla¿vale?- repuso Harry bostezando.
-No vamos a pelearnos.- aseguró Hermione.- Sólo nos estamos aclarando.
-Bueno, como queráis llamarlo.
-------------------------------------------------------------------
La tarde en un Hogwarts semi desierto fue muy tranquila, rayando lo monótono. Aquello se hubiera podido aprovechar maravillosamente si no hubiese sido por Ginny. Ante ella, los chicos no podían hablar ni abierta ni cerradamente de nada, aunque sí avanzaron mucho en sus estudios, lo que para desagrado de Harry y Ron y juicio de Hermione "tampoco les venía tan mal". Los tres albergaron la esperanza de que las amigas de Ginny volvieran de Hogsmeade y ella los dejara, pero eso sólo ocurrió mientras se daba el ocaso, con toda la escuela siguiéndolas con la cara encarnada de frío.
Ginny se marchó antes de la cena; los profesores que habían estado en la chimenea de McGonagall parecían pensativos; Harry se dio cuenta de que Cho lo observaba por el rabillo del ojo, pero pasó de ella, de modo parecido a cómo Ron hizo con Kim Adams.
-He pensado que esta noche podríamos rebuscar por el castillo, para ver si encontramos a Carli y a quién sea el otro. No nos esperarán y quizás los encontraremos. Sería muy emocionante.- había propuesto Ron con muchas ganas. Tal y como sus amigos sospecharon, necesitaba distraerse.- O lo hacemos ahora, con todos comiendo.
-Bien, pues el primer punto serían las cocinas¿no? Allí es donde deben ir si no quieren morirse de hambre, Winky ya dijo que los había visto.
Se levantaron, aunque aún no iban por los primeros platos, salieron del Gran Comedor y se desviaron hasta las cocinas.
-¡Señor! Dobby se alegra mucho de las continuas visitas de Harry Potter, señor, y de sus amigos.
-Gracias por lo que nos contaste ayer.- inició Harry tras saludar. Dobby se inclinó.- Winky nos dijo que suelen venir aquí dos personas, y nos preguntábamos si han venido a cenar hoy.
-Dobby sabe a quiénes se refiere Harry Potter, pero Dobby no los ha visto aún, señor. Tampoco los vio para comer. Dobby duda que vuelvan, señor.
-¿Y porqué?
-A Dobby le parecieron personas nerviosas sólo por estar aquí cuando los vio la última vez, señorita.
-Ah, y dime¿también has hablado con el profesor Remus Lupin sobre esto?
Dobby arrugó peligrosamente el ceño y se mordió los labios hacia dentro. Con la cuchara de madera con la que había removido la sopa, se golpeó cuatro veces, pero él solo dejó de darse.
-Dobby no… no puede… puede contar… ¡Son los secretos del profesor Dumbledore!. ¡Dobby no puede contar nada, señor!- y el pequeño elfo corrió a un rincón entre la una de las mesas y la pared. Se apretó las orejas entre sus manos.
-¡De acuerdo, Dobby, está bien, todo bien! No queremos saber nada sobre los secretos de Dumbledore.- le aseguró Harry yendo junto a él.
-Winky pide a Harry Potter y sus amigos que se retiren de la cocina, señor.- pidió la otra elfina apareciendo detrás de Ron.- Algunos elfos se están molestando, señores y señorita.
Y era cierto. Unos cuantos los miraban más de lo normal, y otros preparaban bandejas que en breve les ofrecerían. No estaba en la naturaleza de un elfo enfadarse con un humano al que servían, pero a aquellos los estaban realmente poniendo a prueba.
-Pues entonces, nos iremos ya.- aseguró Ron cogiendo a Hermione y a Harry. A estos les dijo sonriéndose ligeramente: - Entre el ánimo que tienen y que han escuchado todas las teorías de Hermione, esto puede ser peligroso.
Ante el cuadro del bodegón se pararon.
-Veamos, Lupin y Dumbledore han confiado a Dobby este pequeño secreto para que los ayudara, algo que ha hecho en la misma medida que con nosotros. Mañana mismo deberías ir a hablar con ellos, Harry, porque esto tan paralelo se va a descubrir de un momento a otro.
-Sí, bueno, pero lo interesante de verdad es que no han ido a comer tampoco. No han comido nada y eso es básico¿y si se hubieran ido por fin?- preguntó Ron.
-Pues vayamos a la torre de Astronomía para ver si siguen allí. Ojalá sea cierto que se han ido.
Hasta allá arriba fueron y no encontraron nada. Recogieron incluso la capa de invisibilidad de la torre de Gryffindor para que los ayudara, pero un sólo vistazo bastó para saber que había sido en vano.
-Ahora toca la Sala de los Menesteres, donde dijo Adams.- saltó Harry.- ¡Tienen que ocultarse allí, sólo queda ese sitio!. ¡Tira!- y empujó a Ron para avivar la marcha. Enseguida llegaron.
-Bien, ya estamos aquí. ¿En qué deberíamos concentrarnos para hacerla aparecer?
-Supongo que en ellos, en esperar que estén dentro.
-Y si no están¿qué nos va a salir?
-Vamos a probar.- los tres, caminando a la par, pasaron tres veces enfrente de la pared. La puerta que daba el acceso a la especial estancia se dejó ver.
-Yo entraré primero.- dijo Harry, sacando la varita en actitud cazadora. Hermione y Ron lo imitaron.
El chico se adelantó e hizo bajar poco a poco el picaporte. Más lentamente aún abrió la puerta y se asomó. Volvió a sacar la cabeza y afirmó ligeramente, en tensión. Ellos estaban allí dentro.
-¡Petrificus Totalus!- exclamó lanzando un rayo sobre dos figuras oscuras en el fondo de la habitación. Pero no pasó nada.- ¡Desmaius! –lo mismo.- ¡Lo-que-sea!- las figuras continuaron estáticas, agazapadas y dándoles la espalda.
-A ver.- Hermione entró en la habitación y se acercó a las sombras.- ¡Menudo timo! No son reales. Es una especie de holograma mágico.
-¿Holo-qué?
-Observa.- Hermione pasó una mano a través de la imagen más cercana para ella.- Estamos viendo que lo queríamos ver, la habitación ha cumplido. No están aquí, digo yo que si hubiera sido que sí, nos los habría mostrado.
-La verdad es que están exactamente igual que cuando los vimos en la torre de Astronomía¿a que sí, Ron?
-Cierto parecido sí guardan… Total, que nos hemos movido para nada. Se estarán escondiendo por ahí¿no? Sería más bonito pensar que se han ido, pero dudo que sea eso.
-Claro, se esconden porque saben que los estamos buscando ahora mismo… Es el mapa del merodeador. Esos viles ladronzuelos…- y Harry imitó a un gángster italiano.
-Pues si se te hubiera ocurrido antes, no nos estaríamos perdiendo la cena. Volvamos al Gran Comedor antes de que nos echen de menos.- dijo Ron y los demás estuvieron de acuerdo.
Por tanto, bajaron rápidamente las escaleras, pero llegaban tarde. Los platos acababan de desaparecer cuando Harry fue sorprendido por su lechuza.
-¿A estas horas, Hedwig¿Qué me traes? Puede que sea de Hagrid…
Pero, para sus desagradables consecuencias, no fue así.
La ayuda que se te ha ofrecido se ha vuelto vital a nuestros propósitos. Así será, ve mañana a contárselo, él lo entenderá. Te lo agradecemos todo.
Harry se puso muy nervioso ante esa breve misiva y se sintió observado. De esa manera miró a la mesa alta, a Remus Lupin. La lechuza blanca no había pasado desapercibida para él y la cara del chico tampoco. Harry se levantó muy despacio y abandonó el Gran Comedor con el máximo sigilo. Ron y Hermione comprendieron lo que intentaba y lo dejaron escabullirse en paz.
Salió al vestíbulo y de ahí al umbral del castillo. Allí todo estaba muy oscuro, pero aunque notó mucho frío para el calor que hacía dentro, se encontró más seguro. Apenas pudo disfrutar de un par de minutos más así. Las puertas volvieron a abrirse pesadamente.
-Creí que te encontraría aquí. No me quedan más sitios donde buscarte.
-¿Qué pasa?
-Quiero pensar que me estoy metiendo dónde no me llaman, pero he visto como recibías una carta que te ha dejado lívido. ¿Debería preocuparme y pedirte que me la enseñes?- preguntó con un tono de seriedad tan neutra que Harry lo interpretó como una orden de las peores. De mañana nada, pensó, es ahora cuando va a explotar de verdad. Entregó la carta y Lupin la desdobló, la leyó a continuación. Un suspiro agitado siguió de cerca esa acción una vez concluida.
-Te pido que entres, hace frío.- y retrocedió dejando sitio en la puerta. Harry obedeció y siguió al profesor por un pasillo camino de las mazmorras. En otro pasillo más estrecho y apartado, Lupin se detuvo y se volvió. Miró a Harry y éste supo que había cometido uno de los errores que más le pesaría siempre en la conciencia. Aquellos ojos tan tranquilos parecían querer mostrar rabia, sin conseguirlo, obteniendo como resultado una mirada insoportable.
-¿Qué quiere decir esto? No sé qué significa. ¿Quiénes lo han escrito?
-Profesor Lupin, no sé quiénes lo escribieron, se lo prometo, pero son esas personas de las que sospechaba usted. Ésas que intentarían tener contacto conmigo.- respondió sinceramente con la vista baja. No añadió nada más.
-¿Y bien?
-Pues… tiene usted una de esas cartas.- Harry lamentó lo que dijo en el acto.
-¡Ah!- se sorprendió desagradablemente.- ¿Debo entender que hay más?
-Sí.
Otro suspiro como el anterior. Qué gran tristeza inundó estas palabras:
-Realmente, Harry, siempre creí que… desde que Sirius murió, desde que me desperté en el vagón del tren y te defendí de los dementores, creí que te había hecho entender que yo soy alguien que está a tu disposición. ¿Y esto?- señaló la carta con incomprensión.- ¿Qué ha sido¿Tú-tú tienes idea…?- nervioso y frustrado, se revolvió fuertemente el pelo entrecano. Una profunda espiración.- No, no tienes ni idea. Ahora me dirás qué pasa y qué está ocurriendo, porque yo no lo sé.
-Lo que me dice es que mañana yo vaya a hablar con usted de lo que me contó esta mañana y le hablara de ellos.
-No lo dejes para mañana si lo puedes hacer hoy. ¿Qué sabes?
-No creo que más que usted.- disimulado, pero había cierto tono defensivo en la voz de Harry. Lupin también sabía cosas de ellos y tampoco se las había contado, al fin y al cabo.
-Yo no soy tú, Harry. No te dije más de lo preciso porque lo consideré mejor y sé que no me equivoqué en lo que decidí.- replicó el profesor al ver por dónde iba.- Tú no tenías ningún motivo para actuar como lo has hecho.
-¿Y usted sí?
-¡No eres tú quien lleva este caso, Harry!. ¡De él no sabes ni la mitad!. ¿Eso es lo que tú confías en mí?
-¡Oh, Señor!- el enojo de Harry ante lo que estaba viviendo aumentaba.- ¡Recibí la primera carta mucho antes de que usted me la nombrara!
-No lo dijiste cuando lo hice, de todas formas. ¿Por qué?
-¡No lo sé!. ¿Vale?
-No me hables de esa forma.- sosegado, se acercó a Harry y lo miró fijamente. El color que había asustado al chico en un principio era más apagado.- Escucha esto: comprendo que sea agobiante que todo el mundo quiera protegerte. Es como un peso muy grande del que no te libras por más que lo desees.
-¿Y eso cómo lo sabe?- preguntó secamente.
-Yo fui un hombre-lobo que era estudiante y estaba rodeado de inocentes, Harry. Conmigo lo hicieron, yo lo aguanté y tú también lo aguantarás. Nadie duda de las grandes cosas que eres capaz de hacer. Pero todo es insuficiente¿es que no te das cuenta?- inquirió desesperado.
-¿Adónde quiere llegar? Dígamelo.- incitó con un movimiento de cabeza.
-Aún es pronto para saber la gravedad de lo que has hecho, pero la hay, por mínima que sea, eso tenlo presente. Todavía no se puede saber qué nos hemos perdido, o qué vamos a averiguar. ¿Qué más hay aparte de esto?- y agitó la carta delante de Harry.
-Está bien. Venga conmigo.
Harry salió fuera de la habitación, seguido de Remus Lupin. Subieron hasta la torre de Gryffindor, por donde el estudiante entró y el profesor se quedó a la puerta. Dentro, con cara preocupada, estaban Ron y Hermione, que observaron la escena sin saber cómo reaccionar. Lupin asomó la cabeza y todos los alumnos pudieron verlo.
Ron quiso decirle algo a Harry, pero éste no le dio tiempo ni su cara invitaba a hacerlo. Subió al dormitorio para buscar las tres bien escondidas cartas.
"Estoy harto, cansado y aburrido de que todos pretendan estar encima de mí para 'protegerme'"- pensó Harry molesto mientras las buscaba.- "Nadie lo hizo en las pruebas de la piedra filosofal, ni cuando luché contra el basilisco, ni en el cementerio cuando Voldemort volvió. ¿Porqué se empeñan ahora?. ¿Creen que lo necesito después de haber pasado tanto yo solo? Ahora es cuando más capaz soy de hacerlo todo sin nadie, ahora, cuando soy consciente de que mi destino es destruir a Voldemort. No hay más que hablar. Aquí está esto… a ver qué pasa."
Metió las cartas en una pequeña carpeta y volvió a descender las escaleras.
El murmullo de la sala común estaba servido. Lupin no dijo nada a los espectadores, ni cambió su seria fisonomía por una sonrisa agradable de las suyas, lo cual resultó raro en él.
"Entiendo sus razones, vaya si las entiendo, pero son inaceptables. Hubo noches en las que apenas pude dormir… ¡Y él!. ¡Él lo tenía! Quizás sea culpa mía, que preferí no sospechar nada de él; tuve que haberlo hecho sobre todo desde que los vi volver de los terrenos esa noche. Le preguntaré después. Lo que debo hacer es no mostrarme resentido, aún me queda mucho que caminar con Harry. Piensa, Remus, que esto no ha pasado y nos irá bien."
Harry llegó al lado de Lupin, que posó su mano en el hombro del chico suavemente.
"Sabes lo que le está pasando, no lo olvides."
"La verdad es que, aunque sea, siempre han estado ahí. Aunque no me ayudaran"
Sin haber ni dirigido una última mirada a la concurrencia, ni a Hermione ni Ron siquiera, ambos cerraron el retrato. Hasta la Señora Gorda hizo mutis, pues podía adivinar que en medio de esas miradas había un algo cuya envergadura nada tenía que envidiar a la suya propia. Ni idea de si era un algo bueno, o malo, eso sólo lo sabían ellos.
000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
Bien, ahora os doy el aviso de que no voy a poner más misterios irresolubles. Creo que todo tiene un límite y yo lo he pisoteado un poco a ver si ya no se veía y podía pasarlo… ya me entendéis. Es que me salían solos, qué le iba a hacer, hasta yo misma lo he dejado más seco que los embalses de España este verano…
Así que nada, si vienen más, no serán estos personajes quienes lo sufran, que ya se me están rebelando. Gracias por vuestra paciencia.
LIBRO DE VISITAS---------------------------------------REVIEWS
Helen Black Potter: ¡Holaaa¡¡Me alegra tenerte aquí! Como ves, ya no podrán llevar esto por su cuenta y en el próximo cap se averiguará todo con Lupin y Dumbledore. Esta parte está llegando a su final. No puedo evitar decírtelo, me escribiste en el review "haberiguando", no me puedo callar que correctamente es "averiguando". Ojalá vuelva a tener noticias tuyas, BSS!
FinnFisshu88: ¡Ahora te doy yo la razón a ti con lo de rayante!. ¡Yo te pago la luz de todos los farolillos! No me quedan excusas VV … ¿Sirius? Sé que lo pusiste por Mi gran Dios Sirius, pero igualmente, es un personaje encantador… ya verás cuando lo ponga, lo voy a pasar un rato bien, jejeje. ¿Cómo es que hoy no te conectas? Hoy que no tengo ni academia ni colegio, por ser San Rafael, patrón de la bella ciudad cordobesa… ¡Ah, muy bonito, tu hermana sube y tú no!. ¡Nos vamos conociendo ¬¬! A ver si subimos lo nuestro, que hay que ver el retraso que llevamos. ¡Uih, Hagrid, pobrecito mío! Él quería tener un papel relevante en un capítulo y no pude decirle que no, porque decía que la comida de Grawp iba a ser yo, imagínate… Pero no creo que haga nada más que explicar qué se trae con Lupin. Y Lupin me dice que tenga cuidado con él, porque ya está mal del corazón con tanta vuelta… ¡Menuda estampa! Tengo al reparto revolucionado… BSS
RL-P
24 de Octubre 2005
