Bien, queridos seguidores de En las rejas del tiempo. Os he dirigido por un camino en esta historia por el que os perdéis en tanto lo oscuro y retorcido que se vuelve.

Por este motivo y asesorada por mi compañera de este mundillo de la ficción, FinnFisshu88, voy a dedicar el principio del presente capítulo a explicar (esto resulta vergonzoso para mí) los sucesos más significativos que han ocurrido a lo largo de varios capítulos anteriores a éste.

Para poner las cosas en claro:

Comienzo: Harry volvió del pasado después de unos días tremendos huyendo de los merodeadores, que finalmente lo habían atrapado. Fue a la enfermería tras haber estado cuatro días (que para él fueron dos) fuera de su era.

Antes, Dumbledore es llamado a la biblioteca a hablar con Remus Lupin. Harry descubre que el profesor será el portador del Libro de los Arcanos y que el Ministerio de Magia está inmerso en un problema grave llamado caso de Drear, sobre unos ellos, llevado a cabo por una ella, traicionada por un tal Towner.

El antedicho libro era uno muy milenario que Voldemort quiso hacerle llegar a Harry. Contiene un hechizo que haría volver a Harry al pasado seguido de Voldemort, con intención de matar así a sus padres y asegurar que Harry no naciera. Esta información la desconocen Ron y Hermione. Ahora que el libro no le sirvió para su propósito, Voldemort pretende recuperarlo. Harry así lo ve en sueños, más tarde.

Dobby visitó por la noche a Harry y le contó que había oído, entrada la noche, a dos encapuchados hablar sobre él y un algo en que le iba la vida. Es presupuesto el Libro de los Arcanos.

En la misma enfermería, recibió la extraña visita de Cho Chang y a partir de ahí, comenzó, acompañado de Ron y Hermione, a pensar que lo estaba agasajando para sacarle información sobre Remus Lupin y el libro de los Arcanos. Relacionaron esta idea con el sueño de Harry, que hay un mortífago negociando con la chica.

Harry salió de la enfermería al día siguiente. En el despacho de Dumbledore, prefirió no contarle al director la conversación con Dobby, pero sí su sueño. La Orden del Fénix se puso en guardia ante la noticia.

Harry hizo las paces con Cho Cang formalmente para tenerla mejor vigilada. Descubrió que al parecer, Cho Chang se comportaba de forma diferente y se asomó la hipótesis de que la maldecían con imperius.

Remus Lupin llegó a Hogwarts con el Libro de los Arcanos. Dumbledore pidió a Harry que no le contara su experiencia en el pasado.

Tras la charla con él, Harry recibió un mensaje extraño y por lo que pareció, profético, con una carta que explicaba que debía averiguar la solución del acertijo.

McGonagall supo de alguna manera que el trío andaba metido en el tema del Libro e instó a Harry de que lo dejara, pero él no hizo caso. Cho Chang lo invitó a Hogsmeade pasados dos días y Harry aceptó.

En la cabaña de Hagrid, éste y Lupin hablaron de una mujer y unos animales que los chicos relacionaron con lo que Harry oyó en la biblioteca. Esta mujer recibe el nombre de Misty.

Los chicos planearon desafiar a Draco Malfoy a duelo porque creyeron que sabía algo de los escritores de la carta. Después de ganar, descubrieron que había sido por casualidad y que no sabía nada.

Lupin entregó al día siguiente a Harry el espejo comunicador que había sido de Sirius y dio muestras de saber algo del duelo contra Malfoy. Snape acusó después a Harry de haberle robado ingredientes para sus pociones. Esto, y que Cho Chang encubriera a un sospechoso y le hiciera un desmaius a Harry cuando intentó seguirlo, le hacen encajar que hay una poción multijugos de por medio. Estos dos robaron el mapa del merodeador al dejarlo inconsciente. Este suceso se unió a los emisores de las dos cartas que Harry tenía.

Esa noche, Harry tuvo otro sueño en el que Voldemort le aseguraba que un mortífago entraría en Hogwarts y que no puede fiarse de Dumbledore. Dobby despertó a Harry y muy nervioso le contó que los que habían estado hablando de él estaban en la torre de Astronomía y añadió accidentalmente que Lupin también lo sabía. Harry subió con Ron y averiguaron que se trata de una chica y un chico jóvenes, ella se llama Carli y ambos conocen a Ron y Hermione y el caso de Drear.

A la mañana siguiente, en Hogsmeade, Harry rompió definitivamente con Cho Chang y Ron conoció a una chica de quinto, Kimberlei Adams, a la cual le gusta bastante Ron.

El trío volvió a la escuela y gracias a la poca discreción de Hagrid, averiguaron que el caso de Drear está relacionado con unos seres llamados quintapeds, que viven en la isla de Drear. Lupin y Hagrid trabajan en el asunto, y posiblemente también se trate de Misty.

Poco más tarde, Hermione y Harry espían a McGonagall, Snape y Remus hablando con Misty en una chimenea. Ella está esperando en Libro de los Arcanos, pero no llegará por el riesgo que conlleva. Snape la llamó Evans. Todos instaron a Lupin para que hablase con Harry sobre el Libro y sobre el supuesto robo de ingredientes del profesor Snape.

Después, a hora de la comida, Harry recibió una última carta de los desconocidos, con la mala suerte de que Lupin la vio y a partir de ella, ha descubierto todo el entarimado que han montado Ron, Hermione y Harry.

Exactamente es en este punto donde acaba el anterior capítulo 18. Muchas gracias por estar ahí.

Sin nada más, doy parte del capítulo 19.

19. La verdad que no entendimos

Ron se dio la vuelta en la cama. Todavía no podía dormirse. Desde fuera de la habitación, una luz muy tenue subía las escaleras acompañada de sonidos de pisadas. Esta luz se apagó antes de entrar, Ron esperó a que Harry se metiera en la cama para hablar con él.

-¿Qué ha sido?

-Una charla muy larga. Me pillaron con la carta encima, y tuve que darle a Lupin las otras tres que teníamos. Después, en el despacho de Dumbledore, hasta ahora.

-¿Qué te dijeron?. ¿Se enfadaron mucho?

-Pensé que sería más, la verdad. No se centraron en mí y lo que hicimos, sino en las cartas. Sobre todo en la primera, la que ellos interpretaron como una profecía cifrada. Me hicieron peguntas sobre las circunstancias en que las había recibido, el día, la hora, en fin, todo. Me parecieron excitados con todo esto. Luego se desentendieron de mí, pero no me dejaron irme.- se notó un eco de reproche en su relato.- Tuve que quedarme mirando como discutían dándome la espalda sobre los posibles significados que puede tener esa profecía, o lo que sea.- un largo y sonoro bostezo.

-Y tú, ¿qué les contaste?

-Ya te digo que respondí a sus preguntas, y por mi parte, les dije que son dos personas, pero nada más. Que averigüen el resto ellos.

-Pero que ellos tengan el mapa del merodeador…

-Nada. Ya les diremos mañana que tú y yo los vimos. Si lo hubiera hecho hoy, te hubieran metido enseguida y nos habrían tenido a los dos cuatro horas más. Fíjate, acabo de salir ahora mismo y estoy que no me tengo….

-Pues creo que mañana por la mañana hay entrenamiento de quidditch. Y además, temprano.- repuso Ron dándose la vuelta con intención de disponerse a dormir.

-¿Qué?. ¡Estupendo!. ¡Me encanta!- contestó Harry irónico. Añadió resignado: - Bueno, lo mejor será dormirse pronto…

-Buenas noches.

Pero lo último que Harry quería en realidad era dormirse. No había sido exactamente como había contado a Ron, ni como haría creer a Hermione al día siguiente. Era difícil olvidar el rostro de Dumbledore y Lupin mientras él les explicaba todo. Atentos, sí, pero acaso entristecidos. Quizás se sentían traicionados o decepcionados. Pero, ¿por qué? Harry no comprendía bien del todo dónde estaba su garrafal error. O más bien, no quería comprenderlo.

"Claro, siempre tengo que decir todo lo que sueño y todo lo que me ocurre. Luego no me tienen en cuenta y manejan ellos solos mis temas. ¡Son míos! Si al menos el año pasado me hubieran demostrado que podía confiar más ellos, seguro que no hubiera dudado en contarles todo. Es culpa suya."

"…Siempre has creído que era de los tuyos, que estaba para protegerte de mí…"

"…Le contaste todo a Dumbledore como un niño asustado…"

"…Él cree que serás uno más a sus pies toda la vida, contándole todo como un espía de su círculo de amigos…"

Claro que sí. Y él no era ningún niño asustado, y aún menos un espía, ni suyo ni de nadie. ¿En quién podía confiar si en Dumbledore no? Después de estos vagos y temibles pensamientos, Harry cayó dormido.

-------------------------------------------------------------------------

Al día siguiente, probablemente más agotado de lo que no se había sentido en meses, él y Ron se levantaron poco después del alba para entrenar. Angelina, como en su día se había sentido Oliver Wood, encareció a su equipo sobre que ella estaba en séptimo y que esa sería su última oportunidad de de ver a Gryffindor ganar la copa. Recopiló rápidamente las tácticas que iban a seguir para después explicarlas durante la hora y media siguiente. Después salieron al campo de juego y comenzaron. A las dos horas y media, los jugadores hicieron una parada de cinco minutos para recobrar fuerzas, que la anterior hora de sueño hubiera sido sábado noche pasaba factura para todos. Por eso, Ron preguntó a Harry:

-¿Has pasado mala noche? Tienes una cara que espantaría a los muertos…

-Ja, ja. No he dormido casi nada, no podía quitarme de la cabeza nada… Ron, ¿qué va a pasar ahora?. ¿No lo has pensado?

-Pues claro que sí.- replicó el otro.- ¿Por qué crees que el nuevo cazador, con lo malo que es, me ha metido tantos puntos? Si no veo la pelota cuando me viene… Pero no te preocupes así. Ahora podremos saber todo lo que no supimos averiguar.

Harry lo dudaba, pero en vez de exponerlo, dijo:

-Sí, supongo. ¿Qué será lo siguiente que ocurra?

-No lo sé, pero si es Snape quién viene a contárnoslo, no estoy seguro de que sea un buen siguiente.

Y lo decía rápidamente porque el profesor, con paso ligero y labios tensos, se acercaba barriendo con los bajos de su túnica el polvoriento suelo.

-¡Potter!- apeló con un siseo no confortable.- ¡Ah, y Weasley!. ¡Claro! Ustedes dos tendrán que venir conmigo.

Angelina quiso interceder.

-Profesor, estamos en mitad del entrenamiento. No puede llevarse a mi guardián y a mi buscador.

-Señorita Johnson, en este momento no me interesa su juego ni la posición que Potter y Weasley tengan en él. Ellos no deberían haber venido a entrenar, o eso que se supone que están haciendo.

Encima se permitía rebajar al equipo de Gryffindor.

-¿Por qué?

-El director espera que los lleve a su despacho. ¿En serio cree que voy a pararme a darle explicaciones?- aseguró con una horrible mueca desagradable de dientes apretados.- ¡Continúen jugando!

Y sin esperar más, agarró a Ron y Harry de su uniforme y los puso a caminar delante de él aún más deprisa a como él había venido.

-¿De verdad pensáis que después de la que habéis montado os podéis poner a jugar alegremente al quidditch?

-¿Qué quiere decir?- le chilló Ron.

-Quiero decir que el profesor Dumbledore os quiere delante de él. A vosotros y a vuestra amiguita, la señorita Granger. Así que iréis a la torre de Gryffindor y saldréis de allí como una exhalación hacia el despacho del director, ¿está bien?

Ya en el vestíbulo de la escuela, Snape desapareció camino del Gran Comedor. Harry y Ron comenzaron a subir las escaleras para subir al séptimo piso, cuando las puertas se abrieron y por ellas salió una acalorada Hermione.

-¡Hermione!. ¡Qué casualidad! Tenemos que…

-No es casualidad, Ron.- aseguró ella llegando hasta donde sus amigos estaban.- Digamos que Snape me ha indicado amablemente el camino. Estaba muy cortante.

-¿No te ha dicho nada de lo que nos puede esperar?

-De Snape no puedes esperar nada, Ron. Pero esto me mosquea. Vayamos arriba y pidamos que no sea grave.

-Supongo que Dumbledore y Lupin habrán descubierto algo de las cartas.- estimó Harry.

-¿Por qué se lo habrán dicho a Snape?

Alcanzaron las gárgolas de piedra y dijeron la contraseña que a esas alturas tenían harto sabida, y Hermione golpeó suavemente la puerta con el nudillo del dedo corazón tres veces.

-¡Adelante! Ah, señorita Granger, ya os esperábamos. Tenemos que hablar con vosotros tres.- señaló Dumbledore, que en esa ocasión no ofreció asiento. Remus Lupin tampoco estaba sentado, sino apoyado sobre la mesa sobre las manos, con la palidez de quien ha dormido fatal si es que acaso lo ha hecho. No se movió ante los chavales, parecía concentrado en dos libros muy grandes que reposaban sobre la mesa.

-No voy a andarme con rodeos, porque estoy seguro de que sabéis por qué habéis sido llamados. Remus y yo sabemos que conocéis más de lo que Harry nos contó ayer.

-¿Qué han averiguado sobre esas cartas?- preguntó Harry, defensivo como lo había estado el día anterior.

-Tenemos casi completa la traducción de la primera carta. Quiero decir, su comprensión. Ahora me respondedme vosotros.- apuntó Dumbledore. Remus parecía estar solo en el despacho, porque seguía sin moverse, como si así estuviera.

-Lo único que habría que añadir a lo que les conté ayer es que Ron y yo los vimos hace dos noches. Ayer no lo diría por el cansancio, perdón.

Pero no parecía sentirlo en absoluto.

-Estuvieron en la torre de Astronomía.- afirmó repentinamente el profesor Lupin, sorprendiendo a los tres chicos. Había levantado la vista, pero aún en la misma postura. - No sois los únicos que han estado haciendo sus pesquisas. Yo ya sospechaba que estaban en Hogwarts, pero a partir de ese día, parecieron desaparecer. ¿Alguna idea?

-Sí. Esa tarde me robaron el mapa del merodeador. Supongo que mientras usted llegaba a cualquier parte, ellos se estarían marchando. Por eso nosotros tampoco los volvimos a ver.

-¿Cómo fue?

-Sospeché de uno de ellos y al intentar atraparlo, el otro se me echó encima y me quitaron el mapa.- explicó lacónico.

-No entiendo cómo pudiste callártelo todo. Tanta alevosía.

Harry se encogió de hombros. Puestos a decirlo, no lo haría delante de Dumbledore, Ron o Hermione, ni hablar.

-¿Desde cuándo sabía usted que estaban aquí?

-Que estaban en Hogwarts era una mera sospecha. En realidad, empecé a pensarlo cuando vine a la escuela con el Libro de los Arcanos, pensé que Voldemort tendría en mente hacer algo.

-No tienen nada que ver con Voldemort, ¿verdad?- preguntó Hermione sin poder evitarlo.

-No, aunque gracias a pensar eso, supe que verdaderamente y por otros motivos, ellos estaban aquí. Lo que ahora veo más claro, pero a la vez me oscurece, es lo que quieren.

-¿Qué es?

-Veámoslo.- cogió de la mesa la carta vieja, amarillenta y levemente arrugada. La leyó:

"Aquél que venció a la Tinieblas irá adonde él no existió, uno capaz de crear Historia, cambiar destinos y unir Universos. Semejante a una gota del río que se hace nacer al originar a sus ascendientes, pues es similar a él, confundible con él y se dará la vida. Del mismo modo el nogal crea a la nuez, símil a lo que ella y su madre fueron. Así Maat se reestablecerá. Que no yerre su misión, de él dependen sucesos, porque dejará de habitar la Tierra y terminar con el Mal del mundo."

Después, con la misma mano, levantó otro pergamino que se veía escrito por él mismo.

-Más o menos, esto es que Harry debe viajar al pasado de nuevo. No se refiere a cuándo ya estuvo porque…

-Creía que usted eso no lo sabía.

-Ahora sí lo sé. Es necesario que lo sepa porque voy a tener que enseñarte esa época de mi vida y la de tus padres.

-¿Qué tienen que ver ellos?- espetó Harry, que había notado una punzada en su espalda, similar a un escalofrío.

-A dónde no existes vas por una razón. –Remus parecía muy afligido por lo que iba a decir.- La gota de río de la que se habla aquí eres tú.

-Eso ya lo suponía pero, ¿qué quiere decir?

-Tal vez preferirías que te lo dijera en privado.

-No. Que Ron y Hermione oigan todo lo que tenga que contarme.- respondió serio y curioso. Sus amigos le regalaron una sonrisa agradecida.

-Está bien. Esta idea es supuesta, pero es la única que nos encaja al profesor Dumbledore y a mí de las posibles que pensamos.- con los dos escritos aún en sus manos, rodeó el escritorio del despacho y se situó enfrente de los chicos. Dumbledore se puso donde él había estado, muy atento. La situación podía cortarse en el aire.- Vas a tener que hacerte nacer, Harry, como dice esta profecía. Aunque "originar a sus ascendientes" no quiere decir exactamente originar. Pero debes encaminarlos para hacerlo. Dicho de otra forma, -suspiró.- en el pasado, deberás unir a tus padres para que tú nazcas, porque sino "dejarás de habitar la Tierra y terminar con el Mal del mundo" , evidentemente.

Harry estaba perplejo. ¿Cómo se suponía que iba a hacer eso? No podía ser, además, viajar de nuevo al pasado se presentaba imposible. El choque le hizo olvidar por completo su actitud defensiva y su enojo.

-En cuanto al resto del mensaje… la nuez y el nogal es una continuación de lo del río, lo más seguro. Maat, el orden correcto del tiempo y el espacio, se repondrá en cuanto Harry logre su propósito.

-Pero, profesor, ¿cómo irá…?- aventuró Ron con un hilo de voz, la noticia era muy impactante para todos.

-Aún no.- interrumpió Dumbledore con un gesto de la mano.- Tenemos varias opciones y es particularmente difícil decidirse por una con la certeza de que realmente es la correcta y la adecuada, y, sobre todo, la practicable. No sabréis nada de eso, sólo le comunicaremos a Harry cómo deberá ir al pasado, nuestra elección final. Es más sencillo así.

A Harry no le parecía justo, pero decidió que no estaba el horno para echar más bollos de los que ya había.

-¿Cómo se supone que voy a hacer para juntar a mis padres?- no aguantaba más tiempo sin saberlo.

-Reconozco que tienes por delante una dura tarea.- aseguró Lupin quizá más relajado.- Pero no hace falta que te preocupes por eso ahora, yo te enseñaré.

-¿Usted?

-Sí, ya verás cómo.- y encima parecía ilusionarle la idea.

-Bien, ahora aconsejo que procuréis continuar como acostumbráis, sin el menor cambio. Imaginad si esto transcendiera… -les instó Dumbledore mirándolos sobre sus gafas de media luna.- No, todo debe ser como siempre. El profesor Lupin y yo investigaremos más y os informaremos sólo de lopuntual. Este proceso debe ser lo más rápido posible.

Lupin, tras haber escuchado al director, les abrió la puerta a los muchachos, que se despidieron. Harry, el último en salir, se volvió para otra pregunta de la que necesitaba saber su respuesta:

-¿Y el Mal del mundo…?

-Sí, Voldemort.- susurró Lupin.

Harry salió del despacho con aire preocupado. No sabía si debía sentirse mejor porque ahora conocía más cosas sobre esa profecía. La idea de unir a sus padres sonaba tan lejana, casi imposible, grotesca… más bien parecía un argumento muy bueno para un libro o una película. Pero en la vida real, en su vida, seguro que no era tan ideal como lo parecía la aventura que proponía cumplir tal hazaña.

-Harry, ¿qué piensas?. ¿Estás bien?- le preguntó Hermione intranquila.

-Sí, claro. Sólo un poco confuso. Vosotros habéis oído lo mismo que yo, supondréis cómo me siento.

-Ya te dije que esa idea de volver al pasado me parece muy siniestra, hasta a Dumbledore y Lupin se lo parece. Y además, para una cosa así…- resopló suavemente.

-Ya me diréis cómo voy a hacer para que mis padres se enamoren. Suena tan raro decirlo, ¿verdad? Encima yo, que no fui capaz de aguantar con Cho ni de hacer nada con nadie… ¡no voy a saber hacer nada!. ¡Me mataré a mí mismo!- exclamó desesperado.

-Bueno, seguro que tus padres sólo necesitarán tu empujoncito para que todo salga bien.- comentó Ron.

-Sí, claro, eso lo dices porque no sabes lo que yo. Mi madre odiaba a mi padre, no lo podía ni ver; y él era un prepotente cruel cuyo hobby era humillar a todo el mundo e ir de listo por la vida.- explicó Harry con mucho dolor de su corazón. No era fácil para él admitir todo aquello cuando incluso lo había visto con sus ojos hacía tan poco y hacía tanto.

Pero en ese instante, no quería marearse. Dejaría de pensar en ello hasta que Lupin volviera a nombrárselo. Sino sería demasiado lío mental y sabía que aún le faltaban datos por saber que desestabilizarían sus esquemas si los pensaba.

Sólo tenía una frase en su cabeza:

-¡Esto es una misión imposible!

0000000000000000000000000000000000000000000000000

¡¡Aquí me veis de nuevo! Eternamente vuestra y agobiada por mis dos semanas repletas de exámenes que me vienen, Revitaa Locatis-Potter!

Espero que os haya gustado esta resolución de la profecía. Sé que ha sido cansino seguirla hasta ahora, así que espero de todo corazón que os sea satisfactoria. De verdad.

¡POR FAVOR, QUE NINGUNO DE VOSOTROS SE PIERDA EL CÁLIZ DE FUEGO! ¡¡EN SERIO, ESTÁ GENIAL! ¡NO PODÉIS DEJAR DE VERLA LO MENOS TRES VECES!

Advierto, mis cuentas me dicen que sólo podré subir otra vez antes de irme para mi pueblo en Navidad. No puedo hacer promesa de hacerlo más veces antes del Año Nuevo porque vuelvo a presentarme al concurso de los Story-Weavers de Navidad y me comerá tiempo ante el ordenador, ya veremos cómo hago… Y a esta historia se le va viendo el final, que lo sepáis.

¡¡Muchísimos besos para todos, lo más lindo que yo he visto desde que vi antes de ayer el Cáliz de fuego!

LIBRO DE VISITAS-------------------------------- REVIEWS

Inuyami: ¡¡Aquí tienes otro nuevo cap! Ojalá te haya gustado, besos!

Nachita: ¡¡Hola! Espero que te hayas leído el fic y te haya parecido entretenido en todos sus interminables caps… ¡Gracias por lo de original! Eso intento con toda mi alma. Muchos BSS!

Helen Black Potter: Siento no haber actualizado antes, pero en serio que no he podido: internet se toma las de Villadiego cuando quiere y entre eso, los exámenes y la delicadeza que debía tener en este capítulo…pero bueno, aquí lo tienes. Ojalá lo hayas disfrutado bien. BSS!

FinnFisshu88: ¡¡Finn! Chica, hace la tira que no hablamos. ¿Tengo que subir un nuevo cap para atraerte a que me digas algo, o qué pasa? ;9 ¡¡A ver si tú me "atraes" también y me das una alegría! ¿Qué tal tus exámenes? Los míos tirando… sólo me da miedo filoso-mierda, aunque he sido de los 5 que han aprobado el examen, con un 5! ¡¡Casi me da un patatús! Aunque un 5 no garantiza un aprobado para el siguiente examen y por eso temo. Te deseo mucha suerte para este trimestre, espero que todo te salga bien y tengas después unas vacaciones de padre y muy señor mío, jejeje ;) BSS!

RL-P

27 de Noviembre