Revita llega a una sala oscura y absolutamente deshabitada. "Hola¿sí?. ¿Hay alguien?" Grillos, cri… cri… "Vale, tampoco es para tanto. No, no he muerto… sí, Harry ya viaja al pasado en este capítulo… no, no he podido hacerlo antes… sí, mi musa, Musi, huyó presa de los exámenes y me dejó sola… no, no tardaré tanto porque mucho tiempo ha que tengo escrito el siguiente..sí, doy paso a su comienzo… ¡ya está bien!"

21. Vuelen altos los dados

Harry nunca pensó que llegaría a aprender tantas cosas sobre sus padres en apenas una semana y después de saberlo, no podía creer todos los años de su vida que habían pasado sin que supiera nada de ellos.

Aprendió todo de James, desde sus pequeñas manías hasta sus soniquetes cuando decía determinada palabra o frase. Lupin no sabía, por desgracia, el mismo número sobre Lily como de James, pero Harry había llegado a las puertas de su psicología, lo cual era muy importante también para entender muchos de sus actos.

No obstante, no todo fue dulzura para el chico, y lo peor, sin duda, era que se había visto obligado por las circunstancias a retomar sus clases de Oclumancia y Legeremancia con Severus Snape, de ahí todas las escenas que había podido ver y analizar de sus padres. Gracias a practicarlos con la mente de Remus Lupin, había conseguido verlos de verdad del modo en que vio por accidente retazos de la vida de su maestro de Pociones, aunque se agotaba mucho al hacerlo, porque apenas dominaba las técnicas justas para entrar en sus recuerdos fugazmente, pero, sin embargo, se llenaba de información.

Pasaba todas las tardes con algún profesor que, como nunca en clase, eran muy estrictos y exigían hechizos absolutamente perfectos. Tal y como Lupin le enunciara, sólo recibía clase de Snape, McGonagall y el propio Lupin; Dumbledore era sin duda una opción muy lejana. Harry regresaba tras sus sesiones con ellos a la torre de Gryffindor después de la cena, y todavía encontraba una pila abultada de deberes inmisericordiosos por hacer todos los días. Hubiera resultado anormal que Harry no realizara sus tareas y los profesores lo excusaran a los ojos del resto, además, excepto aquellos dos, el profesorado no tenía noticia de los entrenamientos que Harry realizaba. Su alegría alcanzó límites insospechados cuando pudo ver que Hermione y Ron le aliviaban el trabajo que podían, puesto que los profesores se fijaban en la caligrafía atentamente. Se corrió el rumor por los pasillos de que Harry (Ron no perdía ocasión de asegurar que la instigadora había sido Kim Adams, cuando bien sabía que había sido Dumbledore) recibía clases particulares de tantas asignaturas por que sus desvaríos iban a peor y estaba perdiendo facultadeshasta mentales,lo cual no animaba especialmente a dicho tonto.

Las clases favoritas que Harry recibía eran las que pasaba con Remus Lupin, porque a diferencia del resto, exceptuando las prácticas de Defensa que hacían tras cada charla, constituían básicamente en hablar y maravillarse de las peripecias paternales. No todo transcurría en torno a James y Lily en cualquier caso, Harry aprendió de sus amigos y amigas, también de conocidos y antagonistas. Snape era el que estaba más insoportable con diferencia. Sus clases de Oclumancia y Legeremancia era algo que lo molestaba sobremanera, porque como no se hartaba de decir aunque fuera totalmente incorrecto, Harry no tenía el menor interés y sus logros eran lo que ni Neville Longbottom había conseguido jamás. Sin duda, y al igual que Harry, no podía evitar recordar el motivo por el que lo dejaron el curso anterior cada vez que comenzaba una nueva clase. También tuvo que enseñarle (presuntamente) cómo se fabricaba la poción multijugos, para horror de ambos; así que Harry pudiera hacerla en el pasado a la hora de sustituir a James. Del mismo modo, debería entregarle suficientes ingredientes para una mejor inalteración del pasado. Con todo esto, Snape acostumbraba a andar de un humor malo, tanto así que de no haber sido por la intervención de la profesora McGonagall, los contadores de puntos de todas las casas excepto Slytherin hubieran llegado a cero. Se debía a que Harry reviviría y contemplaría las escenas más humillantes que él había recibido de James y le había llegado la noticia de que quizás él fuera autor de otras pocas, lo cual atravesaba radicalmente la línea del límite inimaginable de su animadversión y profunda grima hacia el muchacho.

Y de esta manera, cuando cayó en la cuenta, a Harry le quedaban tan sólo tres días para su aventura retrospectiva.

-Pero ahora no puedo pararme a ver dónde están Carli y el otro.- pensó Harry cuando recordó la acusación que Snape le había hecho sobre sus ingredientes aquel día que Cho Chang no era Cho Chang, y a lo que había llevado tal acusación; mientras Snape lo amenazaba con sus dientes amarillentos a punto de romperse por la presión con tenerlo allí hasta la madrugada si continuaba sin prestarle atención y pensaba en sus cosas, mientras él se dejaba la paciencia y la cabeza en introducir algo en la oquedad de la suya, como apuntó él mismo.

Pero Ron y Hermione no habían olvidado a Carli. La curiosidad que siempre caracterizaría a los tres no se contentaba con haber oído aquello de "concluyeron su misión, no volverán", y asunto cerrado. Aquello hasta sonaba encubridor. Ambos habían decidido no contar con Harry para esa cuestión, porque él ya tenía bastante con no tener un momento libre, aparte del enfado que supondría que se enterara, por lo que lo llevaron ellos con el máximo secreto. Encontrarían a Carli y la harían hablar, averiguarían quién era y el porqué de todo lo extraño de esas últimas semanas.

Lo que acabó de desconcertar a Harry y supuso el fin de una larga lista de ambigüedades en ese mes de Octubre, fue lo que le ocurrió durante una sesión de Transformaciones con McGonagall. Pidió ir al servicio solamente para que parara brevemente la retahíla de todos los profesores "Potter, esto tu padre lo podía hacer perfectamente y tú tienes que tener su nivel." Atravesó uno de los patios interiores con el fin de respirar profundamente. No había nadie en él, pues el día era de los que marcarían el posterior invierno y era un área que no era camino para ninguna otra parte. Inspiró de espaldas al viento y espiró con fuerza. Se dio la vuelta y el aire frío le impactó en la cara. Lo que no tuvo tiempo de impedir fue el objeto volador no identificado que impactó contra él mismo, caído del cielo a gran velocidad.

Harry, magullado, se volvió al cuerpo que descansaba a su lado. Se trataba de una pequeña lechuza con los ojos cerrados y apretados de dolor. Era parda y moteada de gris, algo anciana. Harry no tardó en darse cuenta de su ala herida y la carta que transportaba, la recogió con suavidad del suelo.

Le hizo a la lechuza el encantamiento desmaius para que no sufriera y extrajo la carta de su pata, después de haber comprobado el nombre Remus Lupin como destinatario.

Querido Remus:

Me dejaste muy sorprendida cuando nos despedimos. De hecho, diría que no creo nada de eso de no ser porque nunca bromearías con algo así. Volver de nuevo… ¡es increíble! Mis averiguaciones llevan a un asentimiento profundo. Estoy algo asustada, de verdad. Después de todo, tanto tú como yo sabemos lo que está pasando.

Las cosas no me van muy bien. Espero que puedas volver pronto.

Da abrazos a Harry, y otro más fuerte para ti. Deséale suerte.

PD: Muchos recuerdos de la señora Lupin.

Esa breve carta era, cuanto menos, intrigante. Además, no tenía firma alguna. Lo que hubiera herido a la lechuza había tenido sin duda la idea de leer aquella misiva. El tema sobre que el se hablaba en ella estaba cuidadosamente cubierto. ¿Qué sería lo que estaba pasando que asustaba a la escribiente¿Y qué le ocurriría a ella¿Y qué narices quería decir aquello de la señora Lupin? Por lo que él sabía, el profesor era un hombre soltero y bien soltero. Jamás había oído nada que condujera a pensar lo contrario.

Estaba claro que mientras a él le pedían la más escrupulosa sinceridad, pensaba Harry, Lupin podía ir contando su misión a remitentes cuyas contestaciones caían en el riesgo de ser interceptadas por cualquiera que se lo propusiera. Ah, no. Lupin iba a decirle qué se traía, porque ya no era el momento de ir con secretitos. Puso la carta de modo que parecía cerrada, se dirigió a la clase de la profesora McGonagall y le contó lo ocurrido. Ella buscó al profesor para entregarle la carta, dejándole el resto de la clase de Harry, y se fue a llevar la lechuza a la enfermería. Después, dijo que iría a informar a Dumbledore. Lupin abrió la carta, la leyó, luego levantó la vista a Harry, sentado en una mesa, y la mirada de éste fue suficientemente explícita.

-¿La has leído?- había en su tono reproche.

-No me arrepiento de haberlo hecho, -replicó desafiante.- me nombra. Espero que, por tanto, me explique cosas.

-Quién escribió esta carta es de mi total confianza y eso debe valerte.- le contestó de manera brusca.- Lo que debe preocuparte ahora, Harry, es que sé perfectamente cómo vas al volver al pasado y no ha quedado otra opción que la peor posible. El mensaje que te llegó hace casi un mes. Eso es lo que está pasando, es lo que escribí por carta para obtener una confirmación.

-Según ese mensaje, Voldemort me seguiría si hacía el hechizo.- recordó reticente.

-Esperaba que no tuviera que ser así, pero…- Lupin enarcó las cejas evitando mirar a Harry, sino a la carta en su mano. Añadió desesperado:- Es que no hay otra manera. No, decididamente, no la hay, la he buscado sin éxito.

-Entonces lo haré de todos modos.- afirmó Harry seguro. Ya había dado muchas vueltas en la cama de noche sopesando la terrible posibilidad. Lupin no conocía la profecía que le unía a Voldemort, pero Harry sabía que ese momento cada vez era más tenso cuanto más se acercaba.- Si se da cuenta, hemos estado practicando muchos encantamientos y maldiciones contra artes oscuras.

-Sí, al menos de eso tuve cuidado. Esto ya está siendo de mucho peso para ti.

-Creo estar preparado para lo que sea.- se defendió Harry.

-Una vez te dije que eres capaz de hacer lo que te propongas.- afirmó él.- Y pienso que nunca te he visto tan seguro.

-Y posiblemente, no lo volveré a estar tanto en mi vida. ¿Qué problema tiene esa persona? Además, dudo que "lo que está pasando" sea eso que me ha contado.

-Quizá no.- reconoció Lupin.- El ataque a su lechuza ha sido una jugada sucia de Cornelius Fudge, con seguridad. Vive introducida en el Ministerio y tiene problemas en él. Eso es todo.

-El caso de Drear¿no es cierto?- repuso Harry, dispuesto a jugársela.

Lupin clavó en él una mirada sonriente.

-No esperaba menos de ti, Harry.

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Harry había recibido instrucciones de no ir a clase el día 31 de octubre para ultimar los detalles de su viaje, así que la noche anterior fue a la cama muy tranquilo, puesto que no se había agobiado por unas tareas que no iba a entregar, y seguramente no tendría que aguantar más sesiones con Snape. Durante unos segundos se sintió separado de la realidad al pensar en lo cerca que se hallaba el momento. Uno que con certeza marcaría un antes y un después en su vida. Aunque pensándolo bien, ya había hecho líneas muchas veces, una más… aquello iba a parecer un código de barras, se rió Harry, y se dio la vuelta. Ron no estaba allí porque aún era temprano, Harry había querido ahorrar a la par que reparar fuerzas marchándose antes a dormir.

Y no debía olvidar la oclumancia. Era asquerosa esa técnica, lo tenía harto. No obstante, tenía que agradecerle muchos sueños tranquilos desde que la dominara. Con un tesón que ni él mismo conocía en sí, en apenas cinco días había repelido con éxito los intentos de Snape por colarse en su cabeza. Y seguía practicando y viendo cómo al profesor se le acababan los sarcasmos con sus progresos. Claro que a Snape nunca se le terminaba en repertorio y sus fallos eran reprobados con mayor agudeza. Pero en fin. Después de lo que había oído con sus orejas extensibles (ya guardadas en la mochila de viaje, como recordó) en el despacho de Dumbledore, la oclumancia pasaba a ser una técnica asquerosa, sí, pero a partir de ese momento útil:

-¿Cree que cabe la posibilidad de que Voldemort se introduzca en la mente de Harry?- había escuchado a Lupin, cuando éste fue llamado por el asunto de la lechuza.

-Está claro que la posibilidad existe. Y por tanto, gracias a su poder en legeremancia, puede averiguar todo lo que Harry conoce de su viaje. Voldemort sabe que Harry utilizará ese hechizo y que irá con él, ya debe saberlo, está preparando su plan.

-Eso explica porqué Harry volvió a soñar con esa puerta y el pasillo… Dumbledore, eso sí tiene sentido, escuche. Estoy pensando que tal vez se introdujo en la mente de Harry en sueños y supo que él andaba tras el significado de una profecía, la que nos ocultó, y sin saber en concreto cuál era, se adentró en el Ministerio pensando que Harry se la señalaba allí. No obtuvo toda la información que buscaba por la Oclumancia que Harry ha estado aprendiendo. Él me dijo que la había practicado las noches pasadas.

-Sabes lo que eso quiere decir, Remus.

-Así es. Puede hacerlo en cualquier momento, también en el pasado.

Harry sabía que era imposible saber cómo iba a actuar Voldemort en el pasado, cuáles iban a sus pasos según su plan, y se sentía intranquilo en ese sentido. Tenía muchas más armas que Harry y era el perseguidor que nada debe temer porque domina todas las piezas del tablero. El puesto de perseguido y superviviente era de Harry y además debía velar por sus padres como una gata por sus inconscientes crías ciegas. No estaba seguro de poder serlo con todas sus consecuencias.

Harry despertó abruptamente cuando el Sol apenas daba luz. Había tenido una pesadilla; estaba seguro de que había sido una normal, producida por el miedo a lo desconocido. Pero, se dijo mientras se lavaba la cara y se ponía las gafas, ya no la recuerdo, sólo sé que era normal.

Había pensado ya suficiente la noche anterior, así que decidió asegurarse el equipaje (el mapa del merodeador, las orejas extensibles, la capa invisible… sí, estaba todo) y salió a practicar algunos encantamientos a un aula cercana. En esos días, había logrado inmunidad a los castigos y no temía ni por Filch.

Comenzó a practicar algunos hechizos de camuflaje y siguió con un par de maldiciones sobre un cordón de sus zapatos convertido en una enorme lombriz durante un par de horas. Cuando eliminaba la última que le había echado a la lombriz, escuchó la voz lejana de Remus Lupin, ininteligible.

Harry se asomó a la puerta rápidamente. Lupin estaba solo y no miraba a ningún lado en particular, sólo de frente, de espaldas a él. Salió fuera y se acercó por detrás, pero antes de eso, Lupin se había vuelto. Su varita estaba iluminada, no obstante ya hacía un buen sol. La varita se apagó.

-Buenos días, Harry.

-¿Con quién hablaba? Me ha parecido oírle.

-Sí, estaba usando mi varita, es más cómodo que meter la cabeza dentro de una chimenea¿no crees? Ya he terminado.- la señaló, apagada.- ¿Entrenabas?

-Hoy ha llegado el gran día, era para liberar algo de tensión.- explicó después de asentir.

-Cada uno a su manera. Yo he estado toda la noche dando vueltas por el castillo.

-¿Qué haremos hoy?

-Hablar. Todavía nos hace mucha falta. En cuanto a hechizos, te veo suficientemente preparado y aún más. ¡Ah! Tienes que ir a recoger las pociones del profesor Snape antes de que empiece sus clases.

Harry bajó la cabeza y enarcó las cejas circunstancialmente.

-Todavía es pronto¿por qué no vas con Ron y Hermione? Tienes que despedirte de ellos.

-Lo sé.- repuso Harry con un deje ofendido.- No voy a olvidarme de eso; cuando vine aquí estaban durmiendo. Pero, tiene razón, ahora estarán despiertos.

-No tengas prisa, búscame cuando quieras.

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-Observad esta losa suelta. Os mandaré noticias desde aquí. Creo que no podría aguantar sin sentir que algo mío llegará hasta aquí.- indicó el sitio hueco a Ron y Hermione, cerca de la sala de los menesteres.

-Ni nosotros sin saber nada de ti.- sonrió Ron comprensivo.

-Dejaré cartas para vosotros, pero también para Lupin y Dumbledore, así que dádselas¿vale?- ellos asintieron.

-Apenas quedan horas.- comentó Hermione.- Harry¿eres consciente de… -no acertaba las palabras y tras mover los ojos a su alrededor, terminó.- todo esto? No sé¿de su envergadura?

Harry contestó despacio y pensativo:

-Hum, no estoy seguro. Por un lado, sé muy bien lo que tengo que hacer, claro, sé que nada en mi vida me costará tanto y no hablo de un esfuerzo físico, pero no estoy convencido de si sé la magnitud que esto puede alcanzar.

-Supongo que no alcanza nuestra comprensión.- dijo Ron. Después sonrió y preguntó:- Hermione¿te imaginas a Lupin con diecisiete años? La verdad es que tiemblo de emoción con sólo pensar en lo que vas a vivir, Harry.

-Eso no me ayuda.- respondió él relajado. Le quedaba muy poco de estar con ellos dos y era incapaz de tener un mal rato, ni pensaba hacerlo. Ni una ni otro sabían todavía qué seguiría a Harry cuando se marchara. Desde luego no pensaba abrir la boca.

-¿Sabes ya cómo vas a irte?

-Sí, Lupin encontró algo ayer. Se trata de un hechizo muy antiguo, está seguro de que es ése, pero no sabe cómo será exactamente. Para que la profecía sea tal cual, debe ser a medianoche, cuando esté comenzando el día de Difuntos. Coincido con él en que esto se está volviendo macabro.

-Y conmigo.- convino Hermione con una mueca de circunstancias.

-¿Y volver?. ¿No se sabe cuándo volverás?

Harry guardó silencio y nadie quiso interrumpirlo hasta pasado un tiempo en el que olvidaron la pregunta.

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A la hora de la comida, Harry se acercó al aula de Pociones.

-¿Profesor Snape¿Puedo pasar?- preguntó viendo cómo éste guardaba sus mohosos libros en la balda de un armario. Con su piel cetrina arrugada de rabia, Snape asintió.-He venido a buscar las poc…

-Sé a qué vienes, quédate ahí y no rompas nada.- señaló un rincón cuya estantería estaba llena con las pociones de los alumnos de cuarto curso.- Podríamos tener el horrible incidente de que murieras a escasas horas de tu excursión.

Harry se quedó en silencio, replicar hubiera sido sin duda lo peor. Snape cerró su armario y se dirigió a otra habitación comunicada con aquella, muy estrecha y llena de pócimas de varios colores. Allí estaban guardadas todas las de Harry, aunque en suma no eran más de diez.

-Resultaría demasiado contradictorio que Harry Potter resultara herido por un brebaje de un alumno de cuarto, cuando él está tan aventajado. ¿No has traído dónde meter las pociones, Potter?

-No, señor.- respondió Harry dándose cuenta.

-Pues llévalas en la túnica y así no vuelves más.- se las fue colocando encima de la mesa. Harry, que era de la misma opinión, comenzó a guardarlas en sus bolsillos.- Los ingredientes están aquí. Y óyeme, Potter, utiliza esto para un fin que no sea para el que te los doy y lo recordarás lo que te reste de vida¿entiendes?- le aseguró con una profunda mirada que le echaba pestes.

-Perfectamente, señor. Gracias por dármelos.- dijo Harry procurando ganar un tono burlón sin abandonar el educado. Cada día me parezco más a mi padre, pensó.

Snape adoptó su sonrisa torcida y maliciosa.

-Ya eres igual que tu padre. Ni te llevas con él un ápice. Sin duda, lo pasarás muy bien poniéndote en su lugar y creyéndote inmensamente superior a los otros. ¡Qué hermosa visión paternal!- lo miró de reojo haciendo ademán de irse.- Dumbledore no va a estar allí para velar por tu seguridad y estaría bien que procuraras vivir más años que tu padre.

Con un frufrú de su capa negra, pasó por su lado y cerró la puerta tras de sí. Harry cogió la caja donde estaban los ingredientes y salió de la mazmorra. El profesor Snape siempre era una caja de sorpresas. Qué forma más peculiar de advertir cuidado.

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Después de una cena rápida y sin hambre, Harry apareció en el despacho de Dumbledore cuando Lupin le había indicado, a las diez y cuarto. Éste consultaba los dos grandes volúmenes que se había acostumbrado a ver en esos días y Dumbledore sostenía en pie un libro enorme y seguramente pesado.

-Llegas un poco tarde.-observó Lupin.

-Lo siento, he tardado más en subir de lo que pensé.

-Te diré lo que vamos a hacer hasta la hora exacta. Primero tienes que aprender el hechizo, sólo decirlo, no necesitarás la varita. Prepararemos la habitación y a las doce en punto… ¿has comprendido bien?

-¿El hechizo?. ¿Ahora?-se sorprendió Harry.

-Sí, ya sabes que hace poco que supimos cuál sería. No es difícil, créeme, no tardarás nada en aprenderlo.

-¿Y si lo digo mal en el momento…?

-Las consecuencias de decirlo mal son imprevisibles, pero sin duda sólo existe esta ocasión para hacerlo, es única.

-Una y no más¿no es eso?- sonrió sardónico Harry.

-¿A estas alturas ese temor? Venga, te lo enseñaré.

Harry pudo comprobar que lo que Lupin le había dicho era verdad en poco tiempo. Después preparó el despacho con ambos profesores: despejaron una de las paredes y en ella un atril con el libro que Dumbledore había estado sosteniendo mientras aprendía el hechizo. No lo dijo, pero podía asegurar que era el famoso Libro de los Arcanos, lo más viejo que había visto incluso por encima del propio Dumbledore y deshecho por todas partes. A su alrededor crearon una semicircunferencia con una tela roja provisional, pues en el momento preciso sería sustituida por luz.

A las once y media llegaron Ron y Hermione de improviso para Harry.

-Pensé que sería una buena idea el despedirse.- le dijo Lupin.

Harry lo agradeció y abrazó primero a Hermione.

-Vamos a pensar en ti las veinticuatro horas. Quizá haya algo en la biblioteca para contactar con el pasado, lo buscaremos¿vale?- le susurró muy deprisa.

-No dudo de que la vaciaréis.- respondió él con un tono que intentó alegre.

Luego le tocó a Ron.

-¿Qué se le puede decir a un amigo que está a punto de hacer lo que tú?

-Haz que me voy a Privet Drive.- contestó Harry sintiendo algo apretado dentro de sí.

-Entonces… muy buena suerte y hasta pronto.

-Voy a estar perfectamente, os lo aseguro.- les dijo a los dos. Se volvió a Lupin y a Dumbledore.

-Que no se me olvide, aquí tienes esta nota. Tienes que ponerla en el despacho del señor Filch. Así confiscará el mapa del merodeador y no te verán en él.- advirtió éste último.

-Estupendo.- comentó Harry contento porque hubiera preparado en ese detalle.

-Tienes delante de ti la mayor hazaña de tu vida, Harry. Intenta olvidar ese vértigo y adelante.-se despidió el profesor Lupin.

-Es la hora.- habló Dumbledore. Se acercó y lo alentó.- Cuida mucho de James y Lily y sé comprensivo.

-¿Tienes todas las cosas bien guardadas?- preguntó Lupin en una voz que quería dejar el sentimentalismo. Él asintió y se acercó a ese lado de la habitación.- Entonces empecemos. Es simple: sólo tienes que recitar en hechizo en voz alta y clarísima.

Ron y Hermione se alejaron hasta el marco de la puerta, Harry se colocó en el centro de la semicircunferencia con su bolsa de viaje, Lupin y Dumbledore en sus extremos exteriores. Todos se quedaron en silencio y dejaron pasar el tiempo exacto. Harry se fijó en ellos, tenían ojeras y aún parecían otra cosa con aquella palidez del momento. "Este es mi destino, mi vida se ha encaminado hacia este instante", pensó justo antes de que Dumbledore diera la señal esperada.

La tela roja se prendió cuando en su lugar creció una alargada llama roja del color de la sangre, que no quemaba sino que daba luz. El Libro de los Arcanos tembló de forma descontrolada y se abrió finalmente en una página cuyas letras se volvieron del color de la llama. El atril desapareció y el Libro quedó en suspenso, emitiendo una luz que tapó a los profesores y a los dos chicos de la puerta y dejó solo a Harry, impresionado y confuso, pero decidido. Dio un paso hasta el Libro e intentó leerlo, pero su rojo le hacía daño en los ojos. En ese momento, sin que nadie dijera nada, sintió que una pregunta le era hecha:

¿Posees corazón y alma?

Entonces, con tu sombra

y Némesis avanza.

Harry continuó de nuevo seguro de sí mismo. La luz que le había cubierto lo envolvió y atravesó las entrañas, y pudo oír una voz grave para ser de mujer y fina para ser de hombre:

Así eres el elegido,

Cúmplase lo escrito

Pues sólo así serás el niño

Que a todo venció.

Harry echó una ojeada al Libro después de eso y pudo ver que las letras ya no dañaban sus ojos y se habían vuelto verdes luminosas. Las leyó en voz alta atentamente de forma correcta y se vio aceptado para saber lo que nunca nadie es apto para conocer.

Lo que a Harry se le hizo un momento fue para los otros un largo espacio de tiempo inquietante tras el que todo se deshizo y pareció que nada hubiera pasado. Pero Harry Potter ya no estaba.

Dumbledore hizo una sentencia:

-¿Sabes, Remus, lo que dijo el gran César cuando cruzó el prohibido río Rubicón?

-Creo recordarlo: Alea Jacta Est

-Exacto. Y Harry acaba de atravesar su propio Rubicón.

0000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000

Alea Jacta Est quiere decir "La suerte está echada" en latín y lo dijo Julio César, para el que no lo sepa.

Sobre mí… nunca había tenido tantos exámenes en mi vida, de verdad, es simplemente horroroso. Si alguien está en 4 de ESO que aproveche, que se le va a acabar el rollo en nada… Luego entré en un problema bastante grande que me afectó mucho y me retrasó (las conversaciones sueltas de Snape y el trío las escribí entonces)

Aquí creo que se ve bien porqué Voldemort tenía que ir tipo lapa con Harry. Ah, y Harry ya sabe lo respectivo a Misty, pero lo que sois vosotros, hasta que no lo averigüen Ron y Hermione… sí, ellos también tendrán sus papelitos, que aún quedan cosas por saber en el presente.

Ya quiero advertir, la parte de Harry en el año merodeador no va a ser extensa. Ya tengo muchas ganas de terminar este fic y embarcarme en unos nuevos que me entusiasman mucho .

¡Aish! En mi bio encontraréis mi primera historia original con personajes propios, en cuyo ámbito soy estrenada. Por fis, pasaos a leerla, que está bastante bien (eso me han dicho quienes ya la han leído y no tengo motivos para pensar que no mienten;)

LIBRO DE VISITAS---------------------------------- REVIEWS

Clea Everlasting¡Hola! Sé que se me plantean muchos problemas con esto que quiero hacer, pero creo que como lo he planeado no quedan agujeros. ¡Espero que estés atenta y así los corrija en tal caso! ;P BSS!

Helen Black Potter¡Holaa! Sirius me ha traído por la calle de la amargura bastante tiempo, porque no sabía cómo iba a engañarlo, pero ya lo tengo, jejeje. Sé que se me plantean muchos problemas con lo que quiero hacer, roguemos para que no me equivoque, creo que eso sería fatal, ouch! Muchos BSS!

Finn Fisshu88: ¡Mi nena bonita¡Que se harta de estudiar para ser muy lista ella! En serio, qué cariño te tengo… Dónde voy a meter a James es algo que tiene tela… veía que estaba llegando al punto donde tendría que esconderlo y yo¿dónde lo metoooooooooo? Fue desesperante. Tendría que haberme organizado mejor (Cuántas veces te habré dicho eso ya, madre mía….). En fin, hay que apechugar. Enormes BSS!

Alebochi: ¡Bienvenid! Me alegra que lo hayas cogido todo, porque hay veces que me lío hasta yo :S Espero que sigas por aquí. BSS!

Mircalla Karnstein: ¡HOlaa! Caray, qué puntillosa eres… va sin malas, incluso te lo agradezco porque me hace ver cosas que deberían estar mejor explicadas y eso. Me alegra haber encarnado bien a Lupin en tu gusto, me esforcé en que me saliera como él ¡O! El gesto de las manos sí lo veo, me lo imagino, y más o menos intenté contarlo así… fracasé por lo visto u.u Confusión es el segundo nombre que debería tener mi nick, soy una "lianta", como dice mi padre. Más adelante podremos ver las razones totales de Dumbledore para no fiarle a Lupin lo del viaje, digamos que aquello fue una verdad a medias. Ahh, casi se me olvida… no veas el vuelco que me pegué cuando vi que uno de mis reviews en fictionpress ¡era tuyo! Fue una sorpresa de lo más agradable y me gustó mucho tu crítica. Era larga y one-shot porque la tenía que presentar a un concurso y sólo podía ser así. BSS, especialista ;)!

RL-P

16 de Febrero