¡Buenas noches/tardes/días! Por mi parte, noches, mejor me voy a acostar ya, que sino me va a caer una bronca de narices...¡Que lo disfrutéis!
24. Hechos desenterrados
El tiempo en Hogwarts pasaba volando fuera cual fuera el año en que estuviera. Y las noticias eran secretos a voces, como podía recordar. Debía ser siempre así, pensó Harry una tarde, recostado sobre la cama de la Sala de los Menesteres.
Lo bueno de ser James de vez en cuando era que al menos nunca debía ir a clase. El nivel de EXTÁSIS era muy alto para él, se justificaba con sorna. Agotaba mucho ser James y eso al menos si era plena verdad. Transpiraba mucho por los nervios, a pesar de no hacerlo mal ni tener ya motivos (una vez vale, pero ya lo había hecho con éxito repetidas veces). Especialmente agotador era extraerse recuerdos e introducirlos en la cabeza de James, sentía que eso le seguiría costando el mismo esfuerzo hasta el día de irse.
Se estaba planteando algún intento con Lily, y ya no podía rehuir más la idea. Además, era ridículo e inútil porque tenía que hacerlo tarde o temprano y que fuera lo último era mejor que lo primero.
James veía poco a Lily, exceptuando en clase, cosa que tanto Harry como ella agradecían, pero casi siempre le decía algo en esos encuentros; Harry ya tenía en memoria diversos ejemplos de cómo ser James ante ella.
Así que la orden del día era clara: tenía que flirtear con Lily, su madre, cuanto antes.
------------------------------------------------------------------------
Los merodeadores se encontraban a esa hora más o menos en la clase de Pociones, la última de ese día, por lo que todos se hallaban cansados y con ganas de volver a sus vidas. Él único ausente era Remus Lupin, porque esa misma noche había luna llena y él sobrevivía como podía en la enfermería.
-Ahora añades el polvo de rábano cocido en luna menguante… -murmuraba suavemente James.- luego las zanahorias en tiras con vinagre… y así es cómo mi madre hace la ensalada que tanto te gusta.
-Y por ella que bien buena que está.- afirmó Sirius con énfasis.- Aunque yo sólo te he pedido que me pases el polvo de unicornio.
-Es que me recuerda mucho. Siempre que la está haciendo canta una canción sobre un unicornio que…
-¿… quería tener el cuerno tan grande como la luna?-dijo Peter sonriendo. Sorprendido, James asintió.- La mía la canta cuando quiere que me vaya a la cama.
-Aburre demasiado¿verdad?
-Yo me sé una sobre el primer tricornio que existió, que vivía amargado porque la gente decía que tenía dos cuernos de más porque su mujer…
Sirius comenzó a tararear una melodía de tonos fuertes mientras los otros dos se reían sin poder remediarlo.
-Señores Black, Potter y Pettigrew¿están cantando lo que yo creo mientras deberían estar cortando sus lenguas de rana cornuda?- preguntó el profesor de improviso. Del sobresalto, Peter casi estampa el caldero contra el suelo, pero los reflejos de James lo impidieron.
-Sí, señor, estamos siguiendo sus instrucciones al compás.- sonrió él mismo, agitándose el pelo y procurando ganarse al profesor sin reparar en su hediondo y frecuente olor.
-Vamos bien, porque ya está azul turquesa.- señaló Sirius convencido, con un tono de que él no habría querido nunca descuidar su bella poción.
El profesor, que no tenía muy claro si cantar aquello contrarrestaba el buen aspecto del contenido de los calderos, los advirtió con la mirada y sin decir nada continuó su ritmo revisor.
-Somos los amos.- alardeó Sirius con una amplia sonrisa mientras Peter suspiraba pasado el susto.
De repente, una chica de espaldas a él se incorporó de su asiento hacia delante en la mesa, dejando a la vista un gran trasero. Sirius extrajo dos galeones y los usó de plantilla en un pergamino.
-Canuto, hijo mío¿eso que estás pintando es un…?
-Sí, dilo, es un culo. Concretamente, el de ésa.- señaló con la pluma. Después echó un par de trazos definiendo la postura de ella.- ¿Nombre?
-Pues… creo que es la hermana de Charles Weaver.- apuntó Peter.
-¿En serio? Pues no hubiera dicho que… Veamos…- divagó Sirius concentrado. Luego escribió debajo de su boceto: "Segunda clase, categoría media-baja". James estaba escandalizado y a punto de estallar en risa.
-¡Que alguien llame a un sanador!. ¡Y de la cabeza, a ser posible!
-Oye, tú me diste la idea.- le reprochó el otro. Guardó el dibujo y comenzó a darle vueltas a la poción.- Voy a escribir un best-seller demoledor. A McGonagall le encantan mis redacciones. Por eso me las redondea a diez siempre; y mi sonrisa mata-cincuentonas hace el resto.
-Sirius, necesitas una mujer ya. Te estás volviendo un morboso.
-A mí déjame de mujeres.- replicó con un vago gesto de la mano.-Los rayos de mi sol deben llegar a todas las chicas de esta escuela.
Peter y James se pusieron comoamapolas por tener que aguantar la risa (Nda. ¿Nunca os ha pasado?) por la solemne frase. Él reaccionó y se sonrojó ligeramente.
-No, pero yo... ¡sois unos malpensados!. ¡Vuestro color favorito es el verde!
-El mío sí.- aseguró James. En la última mesa del fondo, Lily y sus amigas también reían mientras removían sus pociones.
-Eh, florecilla del campo, el verde para la hierba.- dijo Sirius interponiéndose en el campo visual del chico.- Tú sí necesitas una mujer.
-Pero sólo a una.- suspiró él.
Mientras Sirius se metían los dedos en la boca y Peter se reía con él, los halagos exaltados del profesor llegaban desde el otro lado de la mazmorra.
-¡Muy bien, Severus!. ¡Excelente tendría que decir!. ¡Quince puntos para Slytherin! Recoge un poco y llévalo a la mesa. Hoy tienes una buena nota.
-No vale, Snape tiene ventaja: cualquier veneno sólo lo es con que él esté cerca del caldero.- comentó Sirius despreciativo.
Al joven Snape se le veía bastante contento por la aprobación pública ante sus compañeros y no se percató del pie de James disimuladamente colocado en su trayectoria hasta la mesa del profesor. Se dio de bruces contra el suelo, el tubo se rompió y el humo de la poción comenzó a desprender un hedor que metódicamente ponía los pelos de punta. En algunos comenzó a brotar el pánico por las indicaciones recibidas al comienzo de su elaboración: "Una vez separada del caldero principal, dejar reposar varias horas. No hacerlo no tiene consecuencias agradables."
Snape, desde el suelo, chilló porque alguien le había pisado la mano. James, entonces, se la pisó adrede.
Poco a poco la paz se fue reinstaurando en la mazmorra y después tocó la campana que ponía fin a las clases de la tarde. A Snape lo castigaron quedándose a arreglar el estropicio por su acentuada torpeza.
-Has sido tú.
James se volvió como impulsado con tirachinas. Antes de eso se revolvió el pelo otra vez.
-¿Qué, preciosa?
-Tú has puesto la zancadilla a Snape y has armado todo el alboroto.
-No quisiera adjudicarme tanto honor, pero en nombre de la verdad soy capaz de declarar si me besas.
-Quince puntos menos para Gryffindor, Potter.- concluyó Lily mientras pasaba por su lado y se iba con Dianne Leonowens, que la esperaba. Parecía buscar a Remus con la mirada, su ausencia era latente, al fin y al cabo.
-¿Por tirarle los tejos a la prefecta?. ¿Qué harás cuando salga contigo?- le sonrió él, aunque ella ya no podía verlo. Se volvió a Peter y Sirius muy deprisa.- Yo me pido saber dónde va. Os veo en la sala común o en el Gran Comedor, ya veré.
Ellos decidieron echarle una última ojeada a Remus antes de que se transformara. No volvería a asistir a clase hasta tres días o cuatro después. Así podrían comentar con él la trastada de James y a qué nueva exploración dedicarían la noche.
----------------------------------------------------------------------------------------
Harry, ajeno a estos sucesos, ocultaba a su padre dentro de un baño bien sellado con la capa invisible de él, aprovechando que lo había encontrado con ella puesta (Harry se quedó con la suya). El hecho de hacerse pasar por el aplomado y bravucón James Potter podía ser considerado un lujo. Cuántos chicos desearían estar en su piel, tomando poción multijugos en cantidad, sin que James, en un rápido movimiento de varita, los colgara por los pies en el aire. Hasta para Harry era difícil explicar cómo nada de eso le había sucedido todavía.
Harry encontró con el mapa del merodeador a Lily rápidamente: estaba en ese pasillo donde le había dicho Lupin que solía estar estudiando. Por lo tanto se acercó hasta allí. Suponía que James se ponía la capa invisible para acercarse más a ella, pero él en su lugar se arriesgó a ser visto, cosa que al poco tiempo sucedió.
-Potter, largo.- Harry sintió una especie de chispazo que lo llevó a hacer justo lo contrario.- ¿Cómo me has encontrado?
-Acabo de tener una bonita visión: tú, yo y una bonita puesta de sol.
Ella pasó una hoja de su libro con fuerza y le hizo el vacío. Harry se acercó más aún y ella reaccionó repentinamente.
-No me toques. Ni se te ocurra.
Harry pensó unos segundos en los que miró fijamente la cara de su madre, sin sorprenderse de que todos alabaran en su tiempo su belleza perdida. Y eso que estaba enfadada.
-Me encanta que me amenaces. Eso me da más ganas de estar contigo.
-Tú no eres James Potter. Eres un sinvergüenza. Vete.
Con los movimientos seleccionados de antemano, Harry se separó de ella rápidamente y luego mucho más despacio, continuó alejándose. Pero sintió un impulso más propio de James: se volvió y le puso la boca como si fuera una ventosa. Siendo otra persona, y más James, Harry se sentía seguro para realizar determinadas cosas.
-¡PUERCO!- le chilló Lily y varita en ristre le lanzó una maldición a los pies para invitarle a ponerlos en polvorosa lo más rápido posible. Su hijo aceptó la invitación a regañadientes.
No había tardado tanto como esperaba en encontrar a Lily y hacerla rabiar un poco como había calculado y aún le quedaba mucho tiempo de poción. Quizá podría volver con Lily más tarde, pero de momento le interesaba tener algo de contacto con la civilización antes de tener que pasar otro día prácticamente solo.
Fue al Gran Comedor, donde suponía por la hora (aunque su reloj seguía sin funcionar) que debía ir James. Allí encontró a Sirius, quien le relató un encontronazo con Snape donde él terminaba con el labio superior encima de la nariz y el inferior en la barbilla. Harry, en buen alarde de quién era hijo y ahijado, no reparó en divertirse con ello y aprovechó para suavizar su retraído rencor por aquellas horribles clases de oclumancia que no podía olvidar, usando una terminología aprendida de Lupin que surtió un buen efecto. Tenía allí delante a Sirius y sentía una mezcla extraña de alegría y tristeza; lo había echado tanto de menos. Aquel Sirius era espectacular.
Poco después apareció Peter. Harry notó el habitual impulso homicida que incluso veía más incrementado de lo normal por el hecho de estar totalmente prohibido cocinar papilla envenenada a la Colagusano. Qué asco le daba Pettigrew.
Entretanto, los platos ya estaban llenos.
-Esta noche podríamos acercarnos por estos riscos en torno a Hogsmeade. Me ha dichoCharles Weaverque está lleno de cuevas.- señaló Sirius en un mapa hecho a mano. Eso indicó a Harry que ya no tenían el del merodeador.
-Quizá encontremos una pintura rupestre.- señaló Peter con ilusión.
-O una máquina del tiempo.- añadió Harry divertido.
-O a Evans desnuda.-concluyó Sirius la baraja de opciones entre carcajadas. Harry se dio cuenta de que eso tendría que haberlo dicho él e intentó arreglarlo:
-Y en ese maravilloso caso¿qué tendríais que hacer vosotros?
-Taparnos los ojos,- Sirius guiñó un ojo mucho más que pícaro.- marcharnos sigilosamente y dejarte a ti al mando de la situación.
-Esa síntesis merece un Extraordinario, señor Black.- dijo Harry con comodidad. Él sí que gobernaba la situación, aunque aún no se acostumbraba demasiado a oír tales salidas por parte de los merodeadores.- Cada vez me gusta más ir de luna llena.
Por su parte, esa frase carecía de todo significado. Por mucho que tuviera el aspecto de James, Harry nunca podría ser animago. Aquella noche que se presentaba tan fantástica como arriesgada iba a ser de su legítimo propietario. Pensándolo de nuevo, ya debía de ser hora de regresar por James. No quedaba mucho para la luna, de todos modos.
Harry decidió ponerse la capa invisible porque de un momento a otro podía terminar el efecto de la poción. Cuando a la vuelta de la esquina estaba el servicio, se encontró con Severus Snape, que parecía alterado e iba en dirección contraria. Harry se sorprendió al verlo y más con los labios en su sitio, aunque curiosamente enrojecidos. De repente se detuvo y miró por una ventana a los terrenos. Harry, muy cuidadosamente, escudriñó por encima de su hombro. ¡Era Remus! Acompañado por la señora Pomfrey, atravesaba la hierba congelada entre barro y nieve deshelada. Con la noche casi encima, no podían sino ir al sauce boxeador. Caminaba con la cabeza cubierta por una túnica, cabizbajo y tropezando. Sintió lástima, debía de estar muy débil.
Sin aviso de ninguno de sus sentidos supo que había estado a punto de haber sido descubierto. Snape notó la misma sensación desagradable de ese tipo de sorpresa.
-¿No eres mayorcito para estar jugando a los espías, Quejicus?
Éste, con el brazo en alto pegado al cuerpo, apuntaba a Sirius con la varita. Él, sin miedo, lo agarró por la túnica. Peter, en segundo plano, aguantaba la respiración, igual que Harry.
-¡Déjalo ya!- le chilló. Acto seguido lo soltó, separándose de él. Una mirada indicaban las consecuencias de que Snape lo maldijese.- ¿Cuánto llevas detrás de Remus?. ¿Tanto te interesa saber dónde va? Para ir detrás de él sólo hace falta un palo lo bastante largo como para tocar el nudo del sauce boxeador.- Sirius parecía una auténtica furia.- ¿Satisfecho? Si te aburres, ahógate en el lago, ya has desentrañado el gran misterio.
-Muérete, Black.- le espetó él con la mejor cara de asco que nunca le había dedicado a Harry.
-Créeme que no lo haré antes que tú, por nada me perderé la fiesta de tu funeral.- Harry arqueó las cejas irónico.
Sirius pasó por su lado como había hecho Lily y con Peter a la zaga, se perdió subiendo escalones. Qué asco le daba Severus Snape.
-No es que te cuestione, pero ¿no te has pasado con eso? Lunático es peligroso ahora…
-Na, Colagusano, será divertido. No te preocupes, es Snape al fin y al cabo. Vamos a buscar a James.
Éste, perplejo, esperó hasta verlos desaparecer.
Harry se sentía morir en una mezcla de pánico y estupor. Él conocía ese horrible suceso, que había marcado para siempre la eterna rivalidad de James y Snape y le había salvado la vida a él en primer curso, cuando su escoba estuvo gafada. A quien no conocía era a Sirius. ¿Dónde se había metido el buen Sirius que él conocía?
¿Snape?. ¿Dónde estaba?. ¡Se había ido ya! Harry empezó a correr con la capa puesta, le daba igual si se le volaba o no. Eso sucedió al abrir las puertas de Hogwarts a los terrenos, por el viento helado que hacía. No había un alma en todo el patio.
Acababa de anochecer por completo, pero aún la luna no se veía. Cuando Harry alcanzó a ver las copas del sauce boxeador, se dio cuenta horrorizado de que no se movían y como evidentemente Snape iba delante, eso quería decir que la entrada estaba abierta y el muy imbécil ya había entrado. No sabía si calificarlo de inocente o gilipollas.
-¡SNAPE!- gritó Harry aunando el escaso aliento que le quedaba en la boca del túnel, al bajar la rampa que había. Una luz se movía muy lejos de él.- ¡NO avances!. ¡NO SIGAS!
-¿Potter?
-¡Idiota, ven aquí!- y lo decía porque Snape continuaba su marcha, ahora corriendo como podía por el bajo techo. Comenzaron una absurda persecución por el oscuro túnel.
-¡Snape, detente!
-¡Impedimenta!- la maldición dio a Harry y lo detuvo contra el suelo. Claro, la varita. El otro muchacho se había perdido sin saber que corría derecho hacia un hombre-lobo.
"Esto no me está pasando… ¡lo debería estar haciendo papá, no yo!" A medida que Harry avanzaba, comenzaba a oír terribles gruñidos, golpes, ruidos… que ponían la piel de gallina. El terreno se elevó y comenzó a serpentear.
-¡Impedimenta!- exclamó Harry fuerte pero no muy alto, en el último tramo recto. Snape apareció en su campo visual, se había visto obligado a retroceder. Había estado cerca.
-No vas a poder proteger a tu amigo, Potter.- aseguró Snape furioso.
-¡Vámonos!. ¡Petrificus Totalus!- probó con el mismo tono de voz. Los ruidos eran cada vez más fuertes y llamaban la atención de Snape. El licántropo los olía desde allí, Harry no lo dudaba. Si rompía la puerta...
Snape lo detuvo. Tenía el pelo graso pegado a la cara por el sudor y parecía estar satisfecho.
-Lo he averiguado… ¿un licántropo? Pero¿cómo…?- ahora se anonadaba. ¿Es que no se daba cuenta de la situación?. ¡Había un hombre-lobo transformado, adulto y peligrosísimo a siete metros!
-¡Tenemos que irnos!. ¡Desmaius!. ¡Mobilicorpus!
Con el cuerpo de Snape inconsciente en el aire, Harry se precipitó a volver lo más rápido posible. Ahora comprendía bien por qué Sirius había dejado que se fuera dando en la cabeza cuando en su tercer curso pasaron por allí. Era más que evidente. Bobo…
Cuando Harry salió del sauce, encontró un perrazo negro con una rata en el lomo que corría hasta él. Al llegar a su lado se transformaron respectivamente en Sirius y Peter. Todo estaba bastante oscuro y sólo iluminaban la luna y la tenue luz de la varita de Harry.
-Cornamenta, te buscábamos. ¿Qué haces con Quejicus?
-¡Tú qué crees!. ¡Sirius, le dijiste cómo entrar!- le gritó atónito y enfadado.- ¡Ha descubierto a Remus y casi morimos en el intento de volver!
-¿Lo-o has sa-alvado?- preguntó Peter más blanco que la cera.
-Hay que llevar a Snape ante Dumbledore. Ahora esta cosa sabe demasiado.
Harry no podía dejarse ver por Dumbledore a corta distancia y lo sabía muy bien. Rápidamente advertiría que no era quien todos pensaban. Pero¿cómo iba a irse por las buenas cuando estaban hasta el cuello en un apuro semejante? La poción de seguro había terminado su efecto y por la constante oscuridad aún nadie se había dado cuenta. Entonces se le ocurrió una descabellada idea. Le entró miedo de que no funcionara, tenía varias lagunas al respecto, pero todo era mejor a que alguien reparaba en su cicatriz.
-Vais a ir vosotros al despacho de Dumbledore. Voy a entrar de nuevo.- y con el corazón en un puño, añadió:- Habrá que explicarle a Lunático lo sucedido.
-Qué gracioso, Cornamenta. A tragarnos nosotros el marrón. (problema)- replicó Sirius cogiendo el relevo en sostener a Snape.-Luego cuéntale un cuento para que se duerma. Anda, tranquilízalo, pero no tardes mucho.
-Nada.- aseguró Harry asintiendo fuertemente, no lo podía creer: le había salido bien.- ¡Iros! Nox.
Se quedó a oscuras mientras observaba la luz de Peter entrar en el castillo. Después, y sinolvidar su capa, entró en el baño donde estaba James sin tener ni idea de todo lo que Harry había hecho por él.
Sirius había mandado a la muerte a Snape¿aceptaría James en su mente en el hecho de ir a detenerlo? Recordaba que haber salvado a Pettigrew en la Casa de los Gritos era "lo que habría hecho tu padre y no puedo dirigirte mayor elogio",según Dumbledore. En teoría, no tendría que haber ningún problema.
Harry se extrajo una hebra tan larga de la sien que pensó que perdería el conocimiento antes de terminar de sacársela y así estuvo a punto de suceder. Luego, muy lentamente (pues eran recuerdos muy complejos) se la introdujo a James, unas palmaditas de ánimo en la espalda y lo echó a andar por el pasillo hacia donde se fraguaba un gran problema que se alargaría hasta mucho más tiempo después del que los merodeadores podían imaginar.
0000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
¡Hola, holita! Ojalá os haya encajado bien este cap, porque como contiene hechos que están constatados en los libros, temo haberme dejado algún dato…
Ya más o menos tengo calculados los capítulos que quedan y cuento con que no sean más de 30, o sea, que quedan unos 6 aunque mis cálculos son a grandes rasgos. Bueno, os mantendré informados ;)
El próximo nos llevará a años futuros con Ron y Hermione, para acabar definitivamente de llenar huecos.
¡Besazos para todos!
LIBRO DE VISITAS-------------------------------------REVIEWS
Helen Black Potter: ¡Hola!. Qué bien que te gustara lo de las mandrágoras, porque no sabía muy bien qué ponerles como castigo :P. Supongo que están acostumbrados a hacer cosas horribles, porque ya los profesores tienen que usar la imaginación para castigarlos ;) BSS!
Zelany¡Jejeje, hola y bienvenid! Vaya, qué alegría que por estar bien escrito sigas con el fic, mereció la pena pararse con las tildes ;) Espero que, de haber continuado la lectura, te siguiera gustando. Gracias y muchos bSS!
Elarhy: ¡Encantada de verte y bienvenid! Agradezco tu review y que consideres buena mi historia¡tienes mucho por delante! Espero con verdaderas ganas tu nuevo review y saludos!
FinnFisshu88: ¡Hola! Pues una vez más, Harry ha vuelto a tragarse el trabajo sucio de James… si lo pienso tienes razón, debería habérsele ido ya la olla, le estoy haciendo aguantar demasiado. Quizás para la próxima no se lo ponga tan difícil, porque hasta las hazañas que Harry pueda hacer tienen un límite. No sé, ya veré… El mapa ya no lo tienen, como has podido ver. Me doy cuenta en que nadie ha caído en que Harry sí lo tiene y se me pasó poner cómo lo ha recuperado (se lo robó Carli¿recuerdas?) Si es que no estáis a lo que tenéis que estar… Tengo que arreglarlo antes de que alguien se las dé de listo conmigo ;9. ¡Abrazos, chula!
Mircalla Karnstein: ¡Hola! No pasa ná por el retraso, si todas estamos igual. Bueno, características de los personajes originales… en realidad no son tantos: Dianne era la que jugaba con Remus y por así decirlo a veces es medio-hiperactiva, están Roxanne que es la que no va siempre con las demás (no le habría gustado jugar con la nieve, te lo digo) y Emily, de la que no hay nada viejo significativo (aunque he preferido no colgarles carteles de "la lista", "la tranquila", ellas son mixtas, aunque destaquen más por un comportamiento que por otro) ; Evelyn Hill y Holly Blair, que de acuerdo, la próxima vez que salgan repondré sus habilidades; también está el nuevo David, de quien aún no he dicho nada apenas; y si me apuras está Kim Adams, que volverá en el siguiente cap a la carga con Ron. La pobre tiene una fijación muy grande.
Espero si no haberte liado más, haberte resuelto algo el lío de personajes;) BSS!
RL-P
1 de Mayo
"LA DIFERENCIA ENTRE QUIEN ERES Y QUIEN QUIERES SER SE ENCUENTRA EN LO QUE HACES"
