¡Hola! Pues resulta que tenía este cap hace una semana y el día que me tenía que ir tal espacio de tiempo bien lejos, por una extraña razón que se me escapa no podía... Bueno, lo siento, aquí lo tenéis...
26. En el día de Navidad
Los merodeadores se sintieron consternados durante varios días tras lo sucedido en el sauce boxeador. No pudieron creerlo cuando al día siguiente Snape apareció especialmente sonriente y atacó a James para dejar claro que aún lo sabía todo. Que Dumbledore sólo le había dado unos azotes por mal comportamiento y un "no lo vuelvas a hacer" maternal. Cierto que el director no había llevado a mayores que Sirius hubiera intentado matarlo (lo cual él veía normal y de cuya experiencia no había aprendido nada), pero ¡tenía que habérselo hecho olvidar todo a Snape!. ¡Ahora era una bomba de relojería!
Nunca les había preocupado nada tanto, aunque si cabe lo estaban más por Lupin, que había sufrido una de sus peores crisis de culpabilidad y no quería arriesgarse a que alguien más supiera lo suyo. Se había cerrado herméticamente y rehuía la mirada de Snape, que ahora era mucho más envalentonada. Sus amigos, su propia conciencia y también Dumbledore se preocupaban más que nunca de su seguridad, en el miedo de que algo así pudiera volver a repetirse. Lupin fue más consciente que nunca de su peligrosidad, de que él tampoco podía dejar que algo mínimamente parecido a aquella noche volviera a pasar. No necesitaba a nadie para recordárselo y que tantos se le vinieran encima con las mismas palabras o intenciones lo agobiaba. Pero por más que lo intentó, no podía olvidar lo que significaban para él esas escapadas y para sus amigos. Soportaba todo porque ellos estaban con él. Poco a poco, apagó ese sentimiento, alocado por su juventud y alentado por James, Sirius y Peter, aunque nunca pudo olvidarlo cada vez que veía la luna más redonda en el cielo oscuro de la noche.
-¡Hace mucho frío!- exclamó Dianne al descender del carro de Hogwarts, en la plaza principal del pueblo. Todo estaba lleno de nieve, pero tras varias semanas así, a las cuatro amigas ya no les resultaba tan llamativa.
-¡Por fin! Vamos a vaciar nuestros bolsillos presas del consumismo navideño imperante.- añadió Lily con cierta ironía.- Que así sea.
Dando un paseo y recogiendo ideas de los decorados escaparates, fueron hasta El enredo lanudo en primer lugar, una gran tienda que hacía esquina al final del pueblo donde vendían todo tipo de instrumental para confeccionar cualquier ropa.
Cuando Lily ya habían entrado, el resto se volvió al oír los potentes ladridos de un perro.
-¡Ay, mira, si es Hocicos!- exclamó Didi muy alegre. Un enorme perrazo negro llegó hasta ellas saltando. Se lanzó sobre Emily y estuvo a punto de tirarla al suelo. El color del perro contrastaba fuertemente con el de la nieve.
-¡Eh, no me empujes!- le dijo al perro. Él se puso a dos patas y comenzó a olisquearla y a mirarla muy inquieto. Ella le acarició las orejas.- ¿Dónde habrás estado este tiempo, eh?
Enseguida, se acercó a Dianne y repitió la pose.
-Para el que hace que lo conocemos, nunca lo hemos visto con nadie¿estará abandonado? Ay, qué bonito eres…
-No voy a dejar que lo lleves a Hogwarts.- advirtió divertida Emily.
-No… -ella hizo una mueca y le sacó la lengua. Hocicos bajó a tierra y se dejó acariciar por las dos.- Es sólo si tendrá a alguien que lo cuide.
-Tiene buen aspecto.- opinó Roxanne agachándose para mirarlo, pero a una distancia prudente.- Además, piénsalo: si estuviera solo tendría miedo de las personas. Y nunca me visto un perro al que le guste tanto que lo soben.
-¡No me abandonéis!- Lily salió de la tienda con los brazos en jarras. Vio a Hocicos.- No os pienso echar friegas de menta cuando os piquen las pulgas de ese bicho.
En esto estaban cuando aparecieron Hill y Blair al doblar la esquina. Evelyn Hill le duraban sus facciones de niña, pero era más alta y mejor proporcionada. El pelo moreno y sedoso y los ojos chispeantes y pícaros no le habían cambiado nada. Los campeonatos de duelos que había ganado no se podían contar con los dedos. A Holly Blair se le había oscurecido levemente el cabello rubio oscuro y con los grandes esfuerzos en el equipo de quidditch del que era capitana se había alargado hasta parecer que era a causa de la velocidad que alcanzaba en la escoba.
-Vamos a contar los perros:- comenzó Lily como si diera clase a parvulitos, señaló a Hocicos, que miraba especialmente atento a las recién llegadas.- uno,- volvió su dedo a Blair.- veinte,- luego a Hill.-, cien perros.
-Te dejas más por contar.- contestó Blair defensiva, mirando a su alrededor. Didi se había sentado en la nieve e intentaba atrapar la cola de Hocicos sin mirarla, pues levantaba la vista a las dos chicas; Roxy se había incorporado y observaba al atento perro con detenimiento y Emily, al lado de Lily, moderaba la situación.- Sólo veníamos a la tienda.
-Pero¿os van a dejar entrar?- preguntó Lily con un buen tono escéptico.
-Si te han dejado entrar a ti… No tengo ganas de pelea, Evans.- la voz de Hill parecía cansada.
-¿Por qué?. ¿Cansada?
-Sabes que podría vencerte con los ojos cerrados.- replicó ella de nuevo, duramente, con sus ojos fijos en Lily.
-Hill, no se me escapa lo que dijiste ayer de mí a Potter.
-Ya sabes que sólo es por Potter.
-Me importa un rábano.
Sacó la varita y echó un vistazo a Hocicos, de pie con el lomo erizado. No gruñía, pero enseñaba varios colmillos. Daba miedo y Lily agradeció las salchichas que Dianne solía darle y que lo ponían de su lado. Sus amigas tenían la mano enguantada dentro de los abrigos, rozando suavemente sus varitas y esperando un movimiento.
Entonces salió la dependienta y dueña de El enredo lanudo muy alterada: una mujer entrada en años, con tres pares de gafas en su alargada nariz, tan delgada que parecía uno de sus hilos. Era extranjera y no dominaba del todo el idioma.
-¡No, no, pelea no!. ¡Luchar aquí no!. ¡Lucha, no! Vosotras ya ponéis pequeña vara bajo abrigo.- les chilló a las dos chicas con moviendo los brazos entre ellas.
-Es igual.- repuso Hill dejando de mirar a Lily, y guardó su varita.- Potter lloraría sobre tus pedazos.
-Si Potter no existiera… -murmuró Lily con media sonrisa.
De repente Hocicos lanzó un ladrido que asustó a todos de manera inesperada y agarró la pernera derecha de Blair. Tras revolverse con ella breves segundos, y con un pequeño gemido que tal vez temía rápidas represalias, se soltó de la campana del pantalón y se perdió corriendo entre la nieve mientras seguía ladrando. Hasta sonaba contento. Blair estiraba la pierna, el pantalón estaba destrozado.
-Al menos alguien no ha querido quedarse con las ganas.- comentó Lily divertida. El resto se reía por lo bajo para evitar escaramuzas.
-Ese perro siempre me ha parecido muy raro.- comentó Roxanne.
Sin decir nada más, ellas entraron en El enredo lanudo ante la mirada de la dueña, que parecía desorientada; y las otras dos chicas decidieron dejar sus compras allí para luego. Al salir del establecimiento, muy satisfechas por el feliz desenlace que les había dado el perro, cada una se fue en una dirección a comprar los regalos para las otras.
-¿Estaba bueno el pantalón de Hill? Te vimos bajo la capa.- sonreía James en Las tres escobas más tarde.
-Creo que voy a coger una infección en la boca.- dijo Sirius preocupado con un dedo dentro de ella.- Sé que estabais allí, os noté.
-Estuviste muy bien.- comentó Peter acercando la botella hacia él.
-Hociquitos.- añadió Remus burlón.
-Soy Canuto, cualquier otro nombre que me den sin estar aprobado en el consejo de los merodeadores no es mío.
-Votos a favor de llamar a Sir….- propuso James levantando la mano. Sirius se lo impidió del todo y advirtió:
-El que levante un solo dedo lo pierde. Se lo arranco con mis colmillos.- Todos se rieron mucho mientras Sirius les ponía el gesto gruñón.
-Creía que preferías las salchichas de Leonowens.- dijo James entre risas.
-Calla, que me hacen cada agujero en el estómago... No quería encontrarme con ese par de arpías, yo iba detrás de unas de Hufflepuff.
-Yo te encomendé la misión de robarle algo a Evans como regalo de Navidad y me vuelves con las manos vacías. ¡Pues quiero los guantes que había en Artículos de Calidad para el Quidditch!- exigió James.
-Bueno… - respondió Sirius cansado.- Pero todavía tengo que encontrar a esas de Hufflepuff, que llevaban falda.
-¿Con este frío?- preguntó Peter sorprendido.
-Precisamente por eso. Imagina que tengo que esperar a verano hasta volver a ver una.
-Pero si en Hogwarts el uniforme de las chicas es con falda… -replicó Remus.
-¡Lunático!. ¡Por favor!- exclamó Sirius ofendido.- ¡Hasta un miope sabe distinguir eso de una falda de verdad!
-Yo sé distinguir y soy miope.- afirmó James orgulloso, levantando un dedo y ajustándose las gafas con la otra mano.
-He aquí el más claro ejemplo.- Sirius golpeó amistosamente el hombro de James.- Me voy a ser el perrito más adorable del mundo.
Acto seguido, se levantó, apuró la cerveza de mantequilla y salió de Las Tres Escobas sonriendo a sus compañeros.
-Está deseando que le tengamos envidia.- opinó Remus agarrando su propia jarra.
-Obvio. Y efectivo.- asintió James elevando la comisura izquierda la boca.- Ojalá me transformara en ardillita o en conejito. A las chicas les encantan.
-En conejito correrías el riesgo de alguna salvaje se hiciera un estofado contigo.- se rió Remus.- Dicen que la prima de Sirius se come todo lo que pilla.
-Creo que no va por ahí el sentido, Remus.- sonrió James pícaro.
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-¡NAVIDAD!. ¡NAVIDAD!. ¡NAVIDAD!- gritó Dianne con la voz ronca. Acababa de despertar el día que pregonaba y de ver sus regalos a los pies de la cama. Como estaba adormilada, se cayó de la cama al darse la vuelta.
-¡Di!. ¿Estás bien?- inquirió Emily asomándose a cuatro patas por su cama, a la derecha. Ella ya estaba despierta, Lily en proceso y Roxie, como siempre, en estado de letargo.
-¿Bromeas?. ¡Hoy es Navidad!. ¿Cómo voy a estar mal?- se incorporó, estaba muy sonriente.- Pero primero me pondré una sudadera, que me voy a helar.
Breves segundos después, todas comenzaron a desenvolver sus regalos.
-¡Pero mira cuántos libros! Me siento como Dumbledore.- sonreía Roxanne entre las tapas de sus nuevos mamotretos.
-Yo tengo por aquí este libro de... "Protégete de los fallos y accidentes", gracias Roxie, pero no soy tan torpe;- las otras le dirigieron sonrisas amplias: Emily era cuándo menos, poco hábil.- estos preciosos tinteros… ¿aquí pone "completamente irrompible"? Didi, te vas a enterar.
Emily se levantó de la cama, llevándose por delante los tinteros que cayeron sobre el diario nuevo de Lily, fue al suelo donde Didi se encontraba encima de la alfombra. Después de una curiosa forma de dar las gracias, también quiso informarse. Entre los papeles de colores espurreados por aquí y allí, no se adivinaba nada.
-Tengo estos dos libracos de mis padres y mi hermana Jo; este jarrón de los enanos…- dijo llamando la atención de todas sobre un deforme y alargado trozo de arcilla hecho por sus hermanos pequeños.- ¡ah! Y este espejo tan precioso.
Lo mostró. Era ovalado y plano, reluciente y con el borde grueso y dorado.
-Es todo un acierto con Dianne, Lily.- sonrió Emily. Desde que se rompiera su anterior espejo, Didi sólo había podido realizar su afición de poner caras con las cucharas soperas.- Ahora podrá declararse en condiciones a su amor verdadero.
Dianne enrojeció de golpe y trató de disimularlo escondiéndose debajo de su colcha mientras chillaba que la dejaran en paz. Cuando decidió volver a la superficie, Roxanne tenía una muñeca de porcelana blanca de pelo rojo y un vestido verde, y observaba a Lily desenvolver un último regalo.
-¡Eh! Cuidado con ésa, que me la ha regalado David.- pidió.
-¡Madre mía!- exclamó de repente Roxanne al ver el regalo de Lily. No cabía duda de que era de Potter. Era una especie de bola dorada achatada por los lados, que tenía en su parte superior un círculo verdoso, parecía un botón. Era pequeña, tanto que simplemente se podía decir que era una snitch un poco más grande y sin alas.
-¿Alguna idea de lo que es esto?- inquirió completamente extrañada. Los regalos de Potter solían acabar en la basura, pero aquello parecía muy diferente de aquella estatuilla que los representaba a ellos y cuyos muñequitos se movían sin dejar de decirse lo mucho que se querían, hasta el punto de no callarse nunca y dar cinco minutos de insomnio, luego acabó partido en dos.
Sin esperar a nada más, Lily apretó el botón, sin saber lo que pasaría después. Instantáneamente, salió del botón una luz verde que se alargaba hasta proyectarse en el techo. Lily ahogó un grito sorprendido al ver aparecer a James Potter con pijama, una hoja de papel en la mano. Parecía haber recibido un empujón para salir a escena. Se llevó la mano a la boca y carraspeó, nervioso.
-Bueno, inicialmente, Lilianne Evans, te quería felicitar la Navidad. Luego recordé que mis anteriores regalos no te conmovieron lo más mínimo y eso que es una época para ser realmente bueno con los demás… -miró hacia otro lado, se revolvió el pelo y volvió sus ojos a Lily.- de acuerdo, no me estaré más por las ramas… en fin, que yo tuve esta idea y me gustó más que otras que se me ofrecían. Básicamente, este cachivache tiene muchas funciones pero la más original es que puede canalizar los sentimientos de la persona que esté más cerca cuando está encendido, sobre todo si son intensos, y puede crear música a partir de ellos. Ah, también imágenes imaginarias de lo que desees que pase.- leyó. Luego la señaló con el índice en un gesto de chulo.- Yo no soy imaginario, pero con esto y conmigo puedes hacer lo que desees… -quiso introducir la mano en el bolsillo del pantalón para redondear el gesto, pero descubrió que no tenía. Se miró.- ¡Ahhhhhh, pero como no me decís que estoy en pija….!
Se cortó la conexión, James desapareció del techo y se metió dentro de la pequeña bola. Se hizo un breve silencio en la habitación. Costaba asimilar aquello. Lo primero que sonó fue la pequeña risita de Emily, seguida con potencia por Dianne.
-Ah, vale…- se limitó a decir Roxanne mientras se rascaba la cabeza extrañada.- Lily¿qué tal?
Lentamente, observando la bola dorada, ella comenzó a negar con la cabeza.
-Es que me lo comía. Sin masticar.
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-¿Crees que le gustará?- preguntó James mientras se retorcía las manos. El regalo le tenía que haber llegado y sin duda era esencial saber que si había terminado en la basura.
-Eso era de las mejores ideas que he tenido. Con eso se conquista a una chica, no con un centímetro cuadrado con puntillas. Y eso va por ti, Sirius.- aseguró Remus relajado, sentado en una silla en el dormitorio de los chicos. Comprobaba lo apretados que le quedaban unos pantalones que le habían regalado sus padres.- Esto no me vale…
-Gracias, era difícil darse cuenta.- replicó él vagamente, tumbado bocabajo en su cama, sin quitar ojo de un libro de quidditch lleno de fotografías de partidos ancestrales.- Parece que uno no pudiera decir nada ni en broma.
-En broma se puede decir que a Remus esos pantalones le hacen un culo interesante.- defendió Peter con dos ranas de chocolate y tres grageas Bertie Bott en la boca. Lupin, en equilibrio mientras se sacaba el pantalón sobre una pierna, se cayó al suelo cogido por sorpresa.- Pero con Evans eso hubiera significado la muerte inmediata.
-¿Lo del culo o lo de las puntillas?
-Creo que ambas cosas.- respondió James riendo y serenándose. Lo que debía hacer era disfrutar de la nueva escoba que sus padres le habían comprado, o de los guantes de Sirius. Por lo menos el breve tiempo que tardara en encontrar a Evans.
-Oye¿acaso tengo un culo feo?- se preguntaba Lupin desde el suelo e intentando mirárselo.- ¿No os interesa?. ¡No, Canuto, no!. ¡Dame la pluma!- chilló Remus al ver que éste ya la hundía en la tinta con intención de añadir un boceto más a su ensayo.
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En Hogwarts nunca había demasiada gente por Navidad, se decía Harry mientras daba una vuelta con la capa invisible. Era agradable no tener que contener la respiración al cruzarse con alguien por el pasillo o hacer posturas imposibles para no chocar. Podía ir muy relajado y aún era temprano para que se decidieran salir a fardar con los nuevos regalos fuera de las cálidas casas comunes.
Harry tenía tanto tiempo para reflexionar sobre tantas cosas que no sabía por cuál empezar. Sus experiencias allí marcaban todo el resto de su vida, y eso era imposible de cambiar. Nunca miraría igual hacia el futuro y hacia el pasado. Ahora comprendía mejor lo que Lupin había querido decirle con que lo entendía a él y sin embargo no había podido creerle hasta haberlo visto con sus ojos. Que Lupin hubiera pasado por aquello lo había de ayudar en más de veinte años para acercarse y comprender a Harry. Eso era muy especial.
Cuando dobló una esquina cualquiera, tuvo que detenerse bruscamente y por poco ahogó un grito, se tapó la boca a tiempo, aunque no estaba seguro de que hubiera probabilidades de ser oído. Porque allí mismo había un pareja besándose apasionadamente apoyada en la pared.
La chica que aprisionaba al chico se retiró suavemente. A Harry casi se le cae el alma a los pies.
-Sí… -dijo el chico relamiéndose los labios.- Has conseguido que olvide lo que estaba diciendo.
-No importa.- respondió ella con un tono meloso y frío.- Lo importante de verdad son otras cosas.
-¿Vas con prisa? Podemos repetirlo donde quieras.- ella le puso cara escéptica, "de eso nada" parecía decir.
-¿Acaso crees que MacBoon sufrirá mucho? Le encanta que estés detrás de ella, esa fijación tuya... ¿no ves que ella no puede aspirar a nadie más?
-Cuento con eso para que dé sus frutos.- aceptó el otro, soportando esas palabras que en el fondo no le agradaba oír.
-Y conmigo.- sonrió ella, volviendo a reducir la distancia.
-Tú ya eres un fruto de por sí.
-Mentir tan descaradamente debe de tener muchas ventajas.- respondió ella tras una risa acompañada de una mirada penetrante y fija.
-Y tú las conoces tan bien como yo, Evelyn.
Harry decidió marcharse de allí. Aquello era demasiado para su sensibilidad. Ahora de su cabeza sólo surgían imágenes de aquellos dos besándose. ¿Qué podía hacer? En el día de Navidad no pensaba sustituir a James, pero quizá debía hacer algo en lo que respectaba a lo que acababa de ver. ¿O no debía?. ¿Tan grande sería la intromisión? Miró su reloj, pero él seguía sin funcionar todavía, a pesar de haberlo intentado con los medios que disponía.
-Vamos a la comida de Navidad, Towner. He oído que Dumbledore ha juntado las mesas porque somos poca gente.
-Me alegro de haberme quedado.- sonrió el chico, siguieron caminando hasta el Gran Comedor.
"Bueno, se dijo Harry, a los ojos de Dumbledore no puedo estar, así que nada de momento. Me quedaré cerca del comedor, de todos modos."
Sólo había una gran mesa redonda con varios sitios vacíos aquí y allá. Hill y Towner se sentaron juntos al lado de Blair.
-¿Todo bien?- le susurró ésta.
-Todo perfecto.- respondió la otra con media sonrisa.
-¿Porqué siempre me parecerá que están tramando algo?- preguntó por lo bajo Roxie a Lily, a su izquierda al otro extremo de la mesa. Los postres empezaban a servirse entonces.
-Por que nuestra intuición está atrofiada comparada con la tuya.- contestó Lily mirándolos. Sabían que eran observados, con más razón aún Hill se acercaba a Towner.
-¿Qué hacen esos dos juntos?
-¿Un bombón, Lily?- ofreció Dumbledore en una bandeja que hacía flotar, que presidía la celebración con una alegría casi infantil y un gorrito en la cabeza. Ella, sorprendida, se volvió hacia el profesor aceptando la dura mirada de Hill, cuya mano había ido lenta e irritantemente sobre la mesa hasta rozar con sus largos dedos la de Towner.
-Profesor, no por favor, eso sería canibalismo.- saltó James con dulzura y tono elevado a cinco sitios de Lily. Quizá si las dos chicas de tercero no hubieran soltado una risita, ella no se habría ruborizado tan bruscamente. Sintió que Emily la cogía de la mano para darle fuerza. Pero Lily no sabía qué cara poner.
-Muy galante, James.- premió Dumbledore acercándole la bandeja, de la que el chico cogió tres bombones.
-Yo siempre digo la verdad, señor.- añadió con un gesto agradecido. Más risitas. Lily se sentía fuera de esa habitación, bloqueada. Sentía ganas de irse.
-¿Estás seguro, Potter?- intervino McGonagall con doble intención marcada en la voz.
-Profesora, nadie está en posesión de la verdad absoluta. Al menos, no para todo.- contestó solemne y elegante, guiñando un ojo con desparpajo. Se revolvió momentáneamente el pelo. McGonagall dio un sorbo a su copa sin decir nada y puso un rictus en la boca.
-Lily, tienes las manos muy frías¿estás bien?- preguntó Emily, poniendo sus dos manos unidas a la de su amiga encima de la mesa. Roxanne, al otro lado, la miró detenidamente, percatándose. Dianne estaba con David un poco más allá y no se había dado cuenta.
-Claro. Sólo déjame ir un momento al servicio.- pidió Lily y se fue.
-¿Quién quiere un cohete sorpresa?- dijo entonces Dumbledore, haciendo aparecer una caja rebosante de ellos en medio de la mesa. Después de que todos hicieran explotar el suyo, David se acercó a Dianne con su enorme bigote de pega cuyas puntas hacían cosquillas a los circundantes y se metíanpor las orejas.
-Tenemos que buscar a Lily, no creo que esté bien.
-¡Es verdad, si aún no ha vuelto!- Didi se levantó y con su bufanda en forma de alargada serpiente que se retorcía y sacaba la lengua liada al cuello, salió corriendo de la sala callando todas las conversaciones por el ímpetu. David fue tras ella antes de que saliera del todo y Emily y Roxie detrás.
-Pero¿dónde podemos buscar? Porque seguro que hace mucho que dejó el baño.- aseguró Emily pensativa. Entonces se oyó el eco de un chasquido potente. Luego un gruñido elevado. Otro chasquido.
-Pero¿qué…?
Cuando los cuatro llegaron hasta allí, Harry estaba intentando evitar que Lily saliera por la puerta que daba a los jardines, porque estaba como ida, lo intentaba incesantemente, pero él volvía a hacer fuerza y a cerrarla con el menor ruido posible.
-Lily¿qué haces?- le preguntó David cogiéndola por los hombros. Entonces vieron su mirada perdida y ella se desvaneció.
-¡ADAMS¿Qué le haces a Evans?- gritó James Potter desde la puerta del Gran Comedor que acababa de cerrar.
-Calla, imbécil. No está bien, hay que llevarla a la enfermería.
-No sabemos que le habrá pasado, quería salir afuera… -explicó Didi.
-¿Qué explicaciones necesitan? Vámonos.- interrumpió Roxie. Con David transportando a Lily, James diciéndole que como se le fueraal suelo se iba a quedar sin cabeza, Emily encabezando la marcha hacia la enfermería y Remus y Didi a la zaga intentando averiguar qué le había ocurrido; Sirius aprovechó y se detuvo:
-Espera, yo quiero hablar contigo.- dijo repentinamente muy serio.
-¿Y no puede ser en otro momento, Black?- respondió nerviosa Roxanne. Imaginaba el asunto y no le gustaba.
-Ahora.- la cogió por el brazo y se metieron por un pasillo.- Me ha dicho Remus que tienes problemas.
Roxie abandonó su actitud preocupada y arrugó la cara con algo de desesperación.
-¿Y cuándo no los he tenido? Pero, sí, apenas queda medio año para que acabemos aquí…
-¿Qué vas a hacer?- inquirió Sirius bruscamente. Roxanne puso una expresión incrédula.
-¿Cómo que qué voy a hacer?. ¿Crees que es tan sencillo como decidir cualquier tontería? Y no creo que sea de tu incumbencia lo que decida.
-Mira, no estoy diciendo que me importe, pero sí puedo decir que me preocupa.
-Qué te va a preocupar.- hizo un gesto asqueado de la mano.- No lo sabe nadie¿vale? Ni Emily, Lily y los demás, y aunque intuyan algo nunca podrían sospechar la verdad.
-Preferiría no saberlo y seguir con mi vida¿qué quieres que te diga? Pero lo sé, y Remus también.- Sirius se acercó más a ella y le susurró.- Dime de una vez qué pasa, por favor.
-Black, por favor yo también.-replicó apretando los dientes.- Déjame a mí.
Harry, atento a todo lo que estaba sucediendo, observó cómo Towner los veía tan juntos desde una esquina y no le gustó nada su profundo gesto de odio.
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Uh... ¡hasta el próximo no sabremos nada más! u.u Espero vuestros reviews preciosísimos anima-existencias. A partir de ahora, responderé a los reviews vía reply, que ya va siendo hora. ¡Adiós, guapos y guapas!
LIBRO DE VISITAS------------------------------------ REVIEWS
Helen Black Potter: ¡Hola! Qué bien que te gustó más que otros el último cap, a mí me encantó poder explicar eso de una vez e imaginarme a los hijos de Harry me resulta emocionante. Éste es un poco rollo, pero también tiene su provecho supongo. En fin, buen verano y BSS!
FinnFisshu88: ¡Hola, bonita! Ay, que ya acabaste todo :D Es fantástico, en cuanto sepas la nota, quiero que me la digas, para poder vitorear bien alto, jejeje. Sobre el fic: Harry no tiene el poder de la videncia, eso viene por parte de la madre de los niños, aunque su madre no dispone de ese poder, se saltó esa generación jejeje . Sobre las habilidades especiales que tengan, eso saldrá dentro de dos capítulos, cuando vuelvan a su tiempo. No me va a dar tiempo a terminarlo T.T ay, qué dolor… y eso que más o menos son unos 4 caps… Hablando de caps, haber si escribes un poco más sobre el nuestro, que tenía mucho tirón! Muchos BSS!
AryBlack: ¡Hola! Debo reconocer que tu review me dio miedo… ¿te leíste el fic del tirón? OO Madre mía, deberían condecorarte, porque no es poco, jejeje. El día 14 no pude quedar contigo porque al día siguiente tenía un examen importante, o mejor digamos que yo no tenía ni idea sobre el mismo… Gracias por ponerme en favoritos, gracias, gracias! Buen verano y BSS!
RL-P
23 de Junio
