¡Hola! Llega el veranito, tiempo libre, sol y sobre todo…. ¡helados! Y mi nuevo capítulo también se apunta. Os veo al final ;D
27. Un problema, una solución
-¿Qué piensas que tiene, Lupin?- preguntaba Dianne mientras esperaban fuera de la enfermería con la bufanda en forma de serpiente enroscándose en su pie. Ellos y Emily se habían quedado allí mientras David, que la transportaba y James, que no estaba para quedarse fuera, estaban dentro.
-No sé… ¿desde cuándo ha estado así?. ¿Ha comido algo?
-Pues quizá haya comido alguna de las golosinas que hemos recibido como regalo. Pero de ésas también hemos comido las demás y estamos bien.
-Lily recibió una caja de bombones cuando volvió a subir al dormitorio por los guantes¿recuerdas?- le dijo Emily a Didi.- Ella cogió algunos en ese momento, seguro que se comió uno antes de ir a comer o quizás en ese momento, porque me dijo que tenía mucha hambre.
-Y¿quién iba a mandarle a Lily unos bombones que la mandaran al patio?- inquirió Didi.
-No sé, pero voy a entrar a decírselo a la señora Pomfrey, seguro que ayuda.- y Emily se apresuró a entrar en la habitación.
-Sí, reconozco que recibí unos bombones sin tarjeta que me comí, pero cuando lo hice no había dado cuenta todavía. No recuerdo nada de antes justo de comérmelos y no sé qué hice con la caja.- explicó Lily dentro una vez despierta, con la cara pálida y sentada sobre una cama de la enfermería. Todas estaban ya dentro, excepto Roxanne, que se encontraba abajo con Sirius.
-… señor Potter¡que no puede entrar!- exclamó la enfermera una vez él entró en la habitación.
-¡Yo también tengo derecho a saber cómo está!. ¡Me da igual que diga odiarme!. ¡Déjeme sólo un poco!- gritó James zafándose de ella por toda la sala, dando brincos por todas partes. Ella desistió a cambio de que se estuviera quieto.
-Parece mentira lo loco que es este chico… ¡tres minutos, Potter!
-Pero señora…- replicó Lily con voz sorprendida.
-¡Son tres minutos, no se preocupe! Enseguida tendrá eldescanso que necesita y podrá irse.- rápidamente la señora Pomfrey salió de allí y dejó a las chicas mirando a Potter como a un completo entrometido.
-¿Tú qué has venido a hacer aquí? Eres lo más impertinente que yo he visto…
-Compréndeme, Evans, necesito saberlo.- se acercó un par de pasos donde estaban ellas con seguridad.- ¿Te gustó mi regalo?
Ella arqueó las cejas y cerró los ojos. Los abrió despacio y respondió:
-Me gusta más tu regalo que tú.
A James se le iluminó la cara al instante.
-¿En serio?. ¿No ha terminado en la basura?
-¿Cómo sabes que eso es lo que hago con…?
-Es un bonito misterio.- comentó él con las manos atrás, completamente alegre.- Te lo cuento si sales conmigo¿hace?
-Agh, eres siempre igual. A veces me olvido de cómo eres en realidad.
-Eso es porque a veces ya no soy ése en realidad.
-¿Qué me quieres decir?- preguntó ella confundida y enfadada.- Mira, vete de aquí porque tendré una recaída.
-Pues no comas más bombones sin etiquetar, menudas ideas tienes.
-¿Alguien se lo puede llevar de mi vista? Temo cometer homicidio.- Lily se llevaba la mano a la cabeza, deseando que se marchara.
-No es necesario, Evans, si te sientes mejor así, yo me voy.- respondió James con convicción y una sonrisa, y sin añadir nada salió de la sala.
-Lily…- comenzó Emily con suavidad.
-¿TE LO PUEDES CREER?- chilló ella poniéndose levemente colorada.- ¡ESE ÍMBECIL PREGUNTA POR SU ESTÚPIDO REGALO ANTES QUE POR MÍ!. ¿Acaso lo merezco?
-¡Le gustó!. ¡Le gustó!- chillaba asimismo James fuera de la enfermería, rodeado por Remus y Peter.
-Te estás volviendo un… no sé, ya me quedé sin adjetivos...- repuso Remus con sorpresa.- ¿Desquiciado?
-Son tantos años…- razonó Peter con un meneo de cabeza.
-Estoy cada vez más preocupado. ¿Y si dejamos Hogwarts y no la vuelvo a ver? Podría asegurar que hasta el día que me muera voy a estar ahí para que no se olvide…
-Jo, qué bonito, Cornamenta.- se fascinó Peter.- A ver qué día se lo dices a ella.
-Lo tengo que pensar porque supongo que alguno habrá de ser. No sé si seré capaz…- contestó con un deje nervioso. Hablar de aquello con sus amigos no era algo que hiciera a todas horas. Hablaban de Lily como una chica por la que se interesaban, como con otras, pero como cosa no dicha todos sabían que ella era mucho más que eso.
-¿Qué clase de Gryffindor serías si no lo hicieras?- preguntó Remus.- Te valdría la estampa que llevas en el pecho.
James recordó el portentoso león de Gryffindor de su túnica. No era tan fácil.
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Roxanne se quedó sola después de que Sirius se fuera. "Es mi última palabra" es lo que había salido por sus labios, nada más. Se dejó caer al polvoriento suelo abatida por la lucha verbal. No se sentía mal por haber defraudado las esperanzas de Sirius ni tenía motivos para ello, pensaba. Que supiera que eran animagos no daba más confianza que la de saber que ella nunca relevaría el secreto. ¿Por qué acaso debía forzosamente ir a más? Entendía que la curiosidad humana y la compasión eran virtudes que ambos muchachos habían demostrado, pero ella tampoco iba detrás de ellos todos los meses para saber cómo estaba Lupin tras cada luna llena. Entendía que eran los únicos que conocían su situación del mismo modo que ella la conocía sobre ellos, pero ¿acaso eso indicaba una relación más profunda? No tenía ninguna conexión, no les daba potestad de saber más. Ah, no acababa de comprenderlo.
-Sólo me faltabas tú.- saludó colocando las piernas dobladas cerca de su pecho.
-Comprendo que me eches en ella.- respondió Towner intentando contener las emociones que lo sobrecogían. Ella respondió con una mueca seca y desagradable.
-Mira, no tengo tiempo para ti.
-Tienes razón, te veo muy ocupada.- replicó el otro sarcástico. Cambió el tono de voz, incapaz de aguantar más.- Escúchame. ¿Por qué tanto odio?. ¿Por qué?
-No te odio.- respondió Roxie de forma cansina. Towner siempre estaba igual, aunque hacía tiempo que no lo hacía.
-¡No me odias, pues entonces qué es! Será algo, MacBoon.
Roxy se levantó del suelo mientras hablaba y se quitó polvo de los pantalones, dejando a un lado unas gafas de pega del cohete sorpresa de Dumbledore.
-Existe un término medio.- comentó. Fijó sus ojos oscuros sobre el chico, con los brazos en cruz agarrando la chaqueta.- Ya te dije que no quiero.
-Pero algún día querrás, yo lo sé. Dame un tiempo de prueba¿no? Verás cómo…
-Oye, Towner, en serio, yo no quiero tener novio ni… -decidió explicar. No debía estar perdiendo el tiempo allí, sino ir a ver a Lily.
-¡Pero sí a Black! Sé de aquella vez en el despacho de Dumbledore cuando ese imbécil tenía una poción para Snape, fue en quinto, y es que desde entonces sólo puedes verlo a él. Os he visto hablando hace nada.
-¿Sirius Black?- preguntó ella desconcertada.- Ah, no, pero sólo le decía… ¿qué te importa?
-Si te importa a ti, me importa a mí.- contestó veloz.
-Menuda tontería. Tú estás obsesionado y nada más. Y por favor, estás saliendo con Hill; quédate con ella y ya.
-¿Es que acaso te da igual?
-Ja, entonces ¿no te gusta Evelyn?. ¿Lo has hecho por mí?- Roxie no daba crédito. No había esperado nada así jamás. Él calló y eso fue decir bastante con la mirada.- Yo… ¡no! Lo siento, Towner, no puedo.
-¿Por qué no puedes?. ¿Ya no es que no quieres?
-Es decir, no, no me marees. Rompe con Hill si de verdad no la quieres algo, pero no hagas locuras porque nadie te las ha pedido. Ahora me voy¿vale? Tengo que ver a Lily.
Harry decidió que era hora de que de verdad se quedaran solos y comenzó a reflexionar mientras caminaba en busca de James. Así que aquello era lo que había cambiado cuando estuvo la primera vez y ellos cursaban quinto: no había sido por lo que él hizo, sino por lo que provocó Dumbledore al mandar a Sirius a su despacho. Aquello había desencadenado el odio. Puede que se encontraran allí y pasara algo que despertase aquellos eternos celos. Pero¿cómo iba a arreglarlo? Cuando lo supieran Ron y Hermione, qué sorpresa se iban a llevar…
Los pensamientos se le agolpaban de forma desordenada en su mente pero frenar era imposible. ¿Cómo demonios iba a ponerlo todo el orden? Fue hacia la enfermería, sin duda James se quedaría cerca de allí hasta ver salir a Lily completamente sana. Tenía que ir porque ya no le quedaba más pelo de James y lo último que tenía lo había perdido, guardar un par de pelos era complicado.
Se sorprendió al llegar. James se agarraba el brazo con dolor ante Snape, que aún le apuntaba con la varita y una dosis retadora.
-¿Que no?- rió de una manera muy burlona y añadió sarcástico:-¿Acaso la dulce sangre sucia te ha hecho un blando?
-¡Basura!.¡No la vuelvas a llamar así!
-¡Expelliarmus!- gritó de improviso.- ¿Qué harás ahora? Cuando no está eres muy valiente¿a que sí? Pero ante ella¡oh, no, por favor!. ¡Que podría retirarte la palabra!
Snape se reía, era muy cruel. James apretó los puños y Harry sintió ganas de meterle una buena patada con sus propias piernas. Sabía muy bien que Snape también solía empezar muchas batallas, pero en séptimo curso James ya no hechizaba a nadie porque sí, sólo a Snape alguna vez pero siempre que veía a Lily era muy diferente. Ella era un muro de contención natural.
James se había contenido por tener menos posibilidades, pero ante lo último se abalanzó contra Snape, que fue más rápido. Cuando estaba a punto de cogerlo, James se echó hacia atrás con la mano en la mejilla, tenía un tajo de este a oeste.
-¡Ahora no tienes a tus guardianes!- exclamó Snape con una sonrisa torcida y muy desagradable.
-Se llaman amigos, comprendo que tenga que explicártelo.-replicó con un leve jadeo. Le dolía mover la boca.
-¡Impedimenta!-chilló Sirius furioso, que acababa de llegar con Peter.-Si lo sé no me entretengo… ¡Escoria!. ¿Tanto te aburres entre tus chismes de artes oscuras?
-Ya estabais tardando.
-Cobarde. Atacar a James cuando está solo…- Sirius blandió su varita; Snape quiso quitársela pero Sirius fue más rápido.- ¡Petrificus totalus!
El combate quedó entonces. Snape fue paralizado y no podía moverse un milímetro.
-¿Te encuentras bien, Cornamenta?- preguntó Peter.
-Aparte de tener sangre haciendo cascada en mi cara, sí.- James quiso sonreír pero en su lugar hizo una mueca de dolor.- Por una vez en mi vida no quería pelearme con él y qué recibo… -se acercó a Snape y le aplastó los dedos con todo su peso.
-Te estás volviendo un soso. Así.- Sirius le pegó un puñetazo a Snape en la cara.- Tú con una bonita costra y él con un precioso cardenal.- se volvió a James para inspeccionar la herida.- No te quejes tanto. Evans te está echando a perder como merodeador.
-Un merodeador lo es hasta que muere, no lo olvides nunca.
Harry estaba sobrecogido por lo que acababa de presenciar, pero decidió no detenerse. Después hizo como siempre: aprovechó que James fue a limpiarse las manos ensangrentadas para dormirlo, se quitó la capa, le cogió un pelo del hombro y lo echó en la primera poción multijugos que había hecho al llegar en noviembre. Esperaba que al menos fuera digna del aprecio de Hermione. La poción adquirido un color diferente al que solía, pero seguramente se trataba de los ingredientes y la bebió sin más.
La redoma cayó al suelo. Los dolores y retortijones que le recorrieron el cuerpo fueron enormes: los huesos de sus manos se estiraron y alargaron; el picor del crecimiento de una densa cabellera era indecible; la carne se removía ensanchando las caderas y estrechando una cintura; y su piel se estiró dando paso al pecho. Cuando se recuperó entre jadeos de aquel horrible proceso, Harry descubrió con horror que era una chica y no una cualquiera, sino Emily Ross.
Pero¿cómo? Puede que James hubiera estado cerca de ella cuando llevaron a Lily a la enfermería, en cualquier caso eso no estaba previsto. Tenía ropa de chica por pura precaución, pero no la que entonces llevaba ella. Tampoco sabía cómo era, sólo tenía la opinión de James: amable y distante, algo torpe... poco más.
Harry pensó qué haría. Era una buena ocasión para hablar con Lily sin que le tiraran trastos a la cabeza, tenía la sospecha de que Voldemort había tenido algo que ver en todo lo que había sucedido, y podría hablar con MacBoon, así conocería mejor la situación.
Recuperó a James y luego se coló en la enfermería, donde Emily era la única que estaba con Lily. Descubrió que se resistía más que James, pero finalmente logró meterla en los servicios y se vistió como ella. Luego se contempló asombrado en el espejo: ser una chica era fascinante. Harry sentía vergüenza por observar así su cuerpo, porque paradójicamente no era el suyo; enrojeció fácilmente hasta la punta del cabello, largo, negro y ondulado con algunos bucles. Se pasó la mano por él, le daba bastante calor en la nuca y luego encontró varios pelos en sus manos que se le habían caído, algunos eran cortos; así no era de extrañar que los hubiera confundido.
Cuando estuvo listo para salir empezó a temblar, aquel era el clímax absoluto de su aventura. ¿Quién había conseguido eso antes? Entonces decidió que resultara como resultara se llevaría esa experiencia a la tumba, por cerca o lejos que quedara de aquel momento. Apretó los ojos, se sacudió y salió del baño.
-Has tardado.- comentó Lily al verlo. Había llegado la señora Pomfrey.
-Sí, bueno, un poco.- no había probado su voz, y se sorprendió por hablar con una voz fina.
-Ya era hora de que llegara, señorita Ross. La señorita Evans ya puede irse, los bombones le borraron esa parte de memoria y le actuaron con la comida, ya me he encontrado con casos así. Puesto que es usted amiga suya procure de no coma más regalos de Navidad sin etiquetar. Puede ser peligroso. ¿Qué les enseñan sus padres?- decía la enfermera molesta mientras Lily se levantaba y ella arreglaba la cama.
-Le aseguro que he aprendido la lección.- respondió Lily sonriente pero formal. Harry y ella salieron de la enfermería, no había nadie ni ningún signo de la pelea que hacía poco se había formado allí. Snape tampoco estaba, quizá los merodeadores se siguieran vengando con su petrificado cuerpo.
-Lily,- qué extraño llamarla así y no Evans, se dijo Harry.-ya estás bien¿no?
-Que sí… -respondió cansinamente.- ¿Pero sabes algo que fue muy raro? Fue abrir la caja y sentir como un deseo irrefrenable llevarme uno de esos bombones a la boca. Fue raro, a partir de ahí no recuerdo nada. ¿De verdad intentaba salirme fuera? Hubiera muerto de frío…
Harry imaginaba que sólo podía tratarse de Voldemort, pero no por qué simplemente no habían contenido veneno. Y él no hubiera podido evitarlo...
-Sí, menos mal que no llegaste a salir. ¿No se te ocurre de quién eran?
-Al principio pensé que eran de Potter…- ¿era un tono soñador? Harry la miró dos veces.- Fue gracioso cuando entró en la enfermería dando tumbos. Vale que no me preguntó por mí, pero al menos fue a verme.
-E hizo el ridículo seguro.- añadió Roxie apareciendo por detrás.- Tendría que haber estado yo para verlo. ¿Estás ya bien?
-¿Es este el tema del que más hablaremos hasta junio? Ya ha pasado todo, la respuesta es sí.
-Vi a Didi y me contó lo que te ocurría. ¿Cómo se te ocurre abrir una caja que no sabes de quién es?- inquirió Roxie con evidencia.
-¿Y por qué no? Sinceramente, creí que me los había mandado James Potter.- repitió nuevamente mirando a otra parte, con vergüenza.- Luego recordé su regalo, la bola dorada; así que pensé que tal vez hubiera sido aquel chico que conocí en Hogsmeade.
-¿Al que según dijiste "sólo le queda día y medio para ser un dios"?-preguntó Roxie con retintín.
-¡Ése! No es tan raro que me hubiera mandado algo aunque fuera por cumplir, era un caballero. No digo que fuera él o que intentara algo conmigo… sólo que abrí la caja porque pensé que los bombones eran suyos.- concluyó como si se justificara tras una reprensión.
Harry encontró que Lily era bastante ingenua porque ¿y si sí era ese chico el que se los había mandado? Voldemort disfrazado, puede que inicialmente con intención de llevársela y frustrado esto le hubiera mandado un regalo para drogarla y así conseguirlo. ¿Para qué quería a Lily consigo? Puede que se hubieran detectado los venenos en Hogwarts. La pregunta bien reflexionada no tenía porqué ser difícil de resolver: habría jugado con él, lo hubiera tentado a rescatarla; por no hablar de James. Él habría enloquecido.
-¿Entonces quién fue?
-Pudo ser cualquiera, desde Potter hasta el último mono de esta escuela.
-Esa contestación no me ayuda, Roxanne.- replicó Lily cruzándose de brazos.- ¿Dónde están Didi y sus disparatadas ideas para los misterios irresolubles?
-¿Llamas misterios irresolubles a de dónde sale la sal de mar?- dudó ella.- Me parece que están con David en el lugar del crimen. Buscando pruebas y eso.
-Vamos a ver.
Se llegaron hasta la entrada. Harry no empezó a inquietarse hasta ver que David estaba observando las huellas de la nieve que sin intención había ido entrando en la entrada del castillo, sus huellas. Las zapatillas contrastaban con el resto del calzado. Dianne registraba la puerta de forma escrutadora, pero en realidad no estaba viendo nada.
-He identificado las huellas de todo el mundo menos éstas extrañas. ¿Estabas sola cuando intentabas salir?- Lily se encogió de hombros con gesto de no saber.- Las huellas tuercen y se van con aquellas.- señaló las que correspondían con Roxanne y Sirius.
-¿Estuviste con Sirius Black?- preguntó Lily escandalizada.
-Sí, salimos juntos pero lo teníamos en secreto y mañana nos casamos.- respondió rápidamente.- Pero¿qué estás pensando?. ¿Acaso he perdido…?- se tocó la cabeza asustada con ambas manos.- Ah no, sigue ahí. Entonces creo que sólo he sido sarcástica.
-Y no hacía falta.- añadió David riéndose.- Sólo digo que os siguieron. ¿No notaste a nadie?
-Fue Towner. Me quedé hablando con Black por si había visto algo, luego apareció él y se puso celoso.- Harry se sorprendió de la velocidad a la que inventaba y la agradeció. Eso le libraba de haber puesto los pies allí. No haría falta un numerito que borrara las marcas. ¿Quién iba a pensar que hasta debía evitar dejar pisadas?
-¿Y Black no había visto nada?- preguntó Harry entonces.
-Black estaba en su nube llena de modelos rubias.- respondió Roxie en su tono de siempre.- Así que no vio nada.
-Venga¿pues por qué le preguntaste a él?- intervino Dianne, sin dejar de mirar la puerta.- Seguro que Lupin hubiera visto más.
-Nunca te haría ese feo.-replicó ella sonriendo. Dianne continuó como si no hubiera oído nada, pero nerviosa. Harry la observó, no la entendía; y eso no había estado bien aunque había sido sin mala intención.- En serio, no fue para nada ilegal. Espera, viene alguien.
Entonces aparecieron Evelyn Hill y Holly Blair. La primera avanzaba muy decidida y con paso firme.
-¡Monstruo!
Se acercó hasta donde estaban y para sorpresa de todos le pegó una gran bofetada a Roxie, que la aguantó estoicamente.
-Y si hubiera decidido hechizarte, lo habrías pasado mal, muy mal.- advirtió de manera amenazadora.- Que sepas que también se la he dado a él aún más fuerte.- con las manos apretadas dio la vuelta y se fue.
-Towner ha debido decirle que sólo quería darme celos.
-Con tus reflejos¿cómo has dejado que te pegue?- inquirió Lily.
-¿Y por qué no dejar que se desahogara? Ahora se sentirá mucho mejor.
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Espero que haya gustado. Hay muchas cosas que no me convencen de este capítulo, pero finalmente lo dejo así. En el siguiente volverán Carli y Nico y contarán cositas, jejeje….
Tengo un one-shot nuevo, me gustaría que lo leyerais, está escrito para el reto de los Story-Weavers.
Blackmoonlady, gracias por tu review, me animaron mucho tus palabras.
¡Besos a todos y que disfrutéis de las vacaciones, que ya se pasaron la mitad!
23 de Julio
