¡Hola! Hale, he aquí otro capítulo. Me he hecho seis kilómetros en bici para llegar hasta donde hay un ordenador con Internet. Así que quiero que nadie me recrimine haber tardado, ni media mijita. ¡Nos vemos abajo!

28. Cómo fue y cómo será

Queridos Ron y Hermione:

Espero que estéis bien. Yo últimamente estoy descubriendo muchos datos que me permitirán cumplir el objetivo en menor tiempo del previsto (que era la eternidad). Ojalá que dentro de poco os pueda estar contando todo lo que estoy viendo aquí. Quedaríais sorprendidos, estoy aprendiendo mucho de la vida de Lupin, Sirius y mis padres. Queda poco tiempo para que vuelva finalmente.

Hermione leía la carta de Harry, al terminarla quedó pensativa.

-Las últimas cartas que nos manda son demasiado optimistas.

-¿Crees que en realidad le preocupa Quién-tú-sabes?- preguntó Ron.

-Podría asegurarlo.

-Bueno, Carli y Nico están aquí, eso quiere decir que a Harry le salió bien la cosa.

-Si estamos aquí –replicó Nico jugando con una pelota, aburrido.- fue porque a nuestro padre tenía que "salirle bien la cosa" -como vosotros decís- justo ahora, no en el futuro. Si no lo consigue, nos iremos igualmente y vosotros no nos recordaréis.

-Tú sí que eres optimista.- masculló Ron sarcástico.

Se hizo un pequeño silencio en el que sólo se oía a Carli intentando abrir sus Grageas de Todos los Sabores, chuchería que no se fabricaba en su tiempo y que la había encantado.

-¿Crees que Quién-tú-sabes habrá conseguido algo? Puede ser eso lo que nos quiere ocultar.- dijo Ron con algo de preocupación.

-Espero que no.- respondió Hermione torciendo la boca.- Pero seguro que Harry es capaz de controlar lo que esté pasando.

-Pareciera que dudáis de él.

-Eso nunca.- aseguró Hermione rápidamente con convicción. Ron se cruzó de brazos como ofendido.- Confiamos en él, pero tememos que esté pasando dificultades que no quiera contarnos.

-Pues dejadlo. Él necesita que creáis eso, creedlo sin más.- terció Nico cómodamente.

-No creo que sea tanto una necesidad como una sombra de algo que no existe.

-¿Y por qué no os iba a contar la verdad?. ¿Porque no quiere que os preocupéis? Como si juntos no hubierais visto más que algunos aspirantes a aurores.- terminó por decir.

Aquello sirvió para que Ron y Hermione reflexionaran y decidieran no cuestionar sus cartas de esa manera tan gratuita. Después de todo, como añadió Carli, era su amigo.

Más tarde se fueron a cenar al Gran Comedor y quedaron en ir de nuevo allí para llevar parte de ella a los otros chicos.

-En serio, Nico no se parece en nada a Harry. Es tan seguro y en ocasiones hasta frío… me pone nervioso.-opinaba Ron mientras en voz baja mientras se sentaba al lado de Hermione.

-Tiene que haber vivido tiempos difíciles. Aún tiene que recrudecerse más cuando dejemos Hogwarts. Quizá sí se parezca, pero no al Harry que conocemos ahora.

Ron lo pensó un poco y respondió:

-Pero no me convence. Podría ser más agradable, como su hermana.

Hermione lo miró anonadada.

-Ron¿no te has dado cuenta?

-¿De qué?

Ella se puso incómoda.

-Carli no está bien…- comenzó a girar la mano alrededor de la cabeza.- su don no puede dejar que ella sea normal. Es menos consciente de la realidad.

-Yo no le veo nada raro.- repuso Ron extrañado, terminando el plato.

-Yo tampoco al principio, pero con el paso de los días siento como si esta experiencia fuera otra cosa para ella. Parece que está jugando al escondite.

-Y ¿nos vamos a aprovechar de ella?- preguntó Ron con algo de pena.

-No, sólo de la situación.

-Hermione, nunca te creí capaz de algo así.

-¿Está hablando el que tuvo la idea?- replicó ella enfadada.

-¡Pero yo no sabía… eso!- se defendió él. Parecía que Hermione le iba a responder en un tono elevado, pero no llegó a hacerlo.

-¡Eh, Ron, Ron!- gritó una chica cuya voz Ron no tardó en atribuir a Kimberly Adams.

-¿Y a ti qué te pasa?- le espetó de mala manera.

-¿Estás enfadado? Perdona que te moleste, pero me gustaría hablar contigo sólo un momento.

-¿Otra vez?

-Sí, Ron me estaba diciendo hace nada que hacía tiempo que no hablaba contigo, te encontraba distante.- añadió Hermione sonriendo por la casualidad.

-¡No seas vengativa!- le susurró él suplicante pero enojado.

-¡Ah!- Adams parecía recibir las palabras con sorpresa, pronto se emocionó con la idea.- ¡Eso es estupendo! Venga, agárrate un postre y vente. Lo tomaremos juntos.

-¿Cómo juegas así conmigo?- pudo decirle por último a la chica antes de ser arrastrado lejos del comedor. Hermione rebañó su plato con un gesto juguetón. El primero que no tenía en cuenta a Adams en nada era él mismo. Sabía que Ron jamás accedería a las pretensiones de ella, y la situación la divertía.

Concluyó tranquilamente la cena y repasó en su mente el plan que Ron y ella habían maquinado para obtener información de Carli. El margen de error debía ser mínimo, pues ya se habían percatado de la perspicacia de Nico y a ese mínimo podía darse cuenta del ardid. Cerca de la Sala de los Menesteres, Hermione reventó la bolsa con comida donde la llevaba para Carli y Nico, y se impregnó con ella en la parte interior de la túnica, dejándola ahí. Entonces entró donde estaban a ambos chicos.

-¡Ya vengo de nuevo!. ¡He acabado perdida de lo que os traía!- sacó la bolsa debajo de la túnica. Su camisa estaba sucia y algo mojada de salsa.

-¿Qué te ha pasado?. ¿Dónde está Ron?- preguntó Carli acercándose.

-Se me ha espachurrado la comida que traía debajo de la ropa. He tropezado al subir la escalera.- explicó Hermione.- Ron está abajo, aún tardará un poco.

-¡Eh!. ¿Qué hace?

-Tiene que arreglar unas cosillas.- comenzó a sacudirse la camisa inútilmente.- Tengo que ponerme algo limpio y seco pronto.

-¡Yo te dejaré de mi ropa!- exclamó Carli.- Te quedará pequeña, pero para estar un ratito con ella no estarás mal.

-Bueno. ¿Por qué no vas a pedirle algo a los elfos, por favor?- le pidió a Nico. Él alzó las cejas y asintió. Sin añadir nada más salió de la habitación.

-¿Qué hace Ron?- volvió a preguntar Carli mientras sacaba camisas blancas de un pequeño armario del que proveía las fantásticas propiedades de la Sala.

-Lo tuve que dejar con una chica llamada Kimberly Adams. ¿Te suena?

-Humm… creo que no.- respondió con un tono algo distraído.

-Oye, Carli… hay algo que me gustaría saber sobre el futuro. ¿Me lo dirías?

Ella se volvió a mirarla con una profunda mirada.

-No me parece buena idea…- contestó de forma dispersa.- Mi hermano me dijo que no debo hablar nada sobre eso; lo sabes.

-Sí, pero de igual modo me encantaría saber algo.- continuó ella despacio y con voz tomada. Verdaderamente había un asunto del que quería alguna pequeña respuesta.

-También me lo dijeron mi padre y mi madre, no debería decirte nada. Además de que cuando nosotros nos vayamos ya no recordarás nada.- se incorporó y le entregó a Hermione camisas para que eligiera.- Pero siento curiosidad¿qué es?

-¿Para qué iba a hacer una pregunta que no tendrá respuesta?- inquirió dando la vuelta a las palabras de la niña.- Yo la hago si tú la respondes.

Carli pareció pensarlo y no dijo nada, pero Hermione no encontró en su rostro ningún signo negativo, antes bien parecía que si cumplía su parte antes de que ella se decantara tendría la respuesta.

-Sé que lo olvidaré, pero saberlo durante un pequeño tiempo, aunque os fuerais al minuto de habérmelo dicho, me haría realmente ilusión.- Hermione cogió con fuerza las camisas y se sentó al lado de Carli en la cama.- ¿Me dirías si… si- a ver si me sale- si Ron y yo…?

Carli ladeó la boca y miró a Hermione. Su rostro dejó a la luz la disyuntiva de si correspondía a cumplir su parte del trato o a una extraña respuesta para Hermione. Ésta no acababa de saberlo pero ya no estaba segura de querer conocerla. Una vez dicha en voz alta su cuita, había perdido el valor intimista que se encuentra en lo profundo de los sentimientos, y era paradójicamente cruel intentar tener conocimiento de las cosas de aquella forma que al tiempo era tanto una solución finita como un problema a las promesas que Carli había hecho. Esto en un segundo, la niña respondió a continuación:

-Bueno, del futuro yo…

-Ay, Hermione.- se oyó detrás de ellas. La interpelada sintió todos sus nervios moverse en su cuerpo durante un instante, rápidamente se volvió y las camisas blancas cayeron al suelo.

-Te pierden tus ansias de saber.- reprobó Nico mientras sonreía y doblaba la capa invisible. Hermione se vio completamente descubierta y avergonzada.- A tiempo vuelvo entonces.

-¡Nico!- en ese momento apareció Ron detrás de él, llegaba corriendo y jadeante.- ¿Qué haces fuera? Os van a acabar viendo…

-Voy a tener en cuenta ese factor a la hora de recriminaros el intento.- dijo él cruzado de brazos y entró en la habitación seguido de Ron. Ninguno de ellos añadió nada.- Estaba en vuestro patrón natural de comportamiento intentar averiguar algo acerca del tiempo del que venimos. Aunque eso no significa que lo tuvierais que hacer.

-¿De qué estás hablando?- le preguntó Ron molesto por su forma de hablar.

-Hablo de que no hacía falta esto para conseguir algo.- respondió él volviéndose a Ron serio.- Creo que intentar doblar la mente de Carli no estuvo bien del todo¿no?

-¿Acaso piensas que podíamos quedar sin probar nada? Ese "patrón natural de comportamiento" tuyo te lo tendría que haber dicho.

-¡Ron!- exclamó Hermione procurando que no se enfadaran entre sí, aunque no podía imaginarse a Nico respondiendo de otra forma que no fuera como esa.- Os lo digo en serio, Nico, Carli, ya no quería oír la respuesta. No era capaz de seguir adelante y pondría la mano en el fuego a que Ron tampoco habría podido. Comprenderéis que era muy atractivo…

-No me enfado por ello porque lo sé, Hermione. Pero queríais abusar de Carli, y esa mala intención es donde verdaderamente os habéis pasado de la raya.

-Perdónanos, Carli.- se disculpó Ron entonces, y así también lo hizo Hermione.

-Bueno, no os culpo por intentarlo, porque de nuestro tiempo todo es un misterio para vosotros. Hay cosas ahora que entonces estarán completamente del revés.- explicó ella. Recogió las camisas y aplicó a Hermione un encantamiento limpiador. Ella se avergonzó de nuevo.

-¡Pues claro!- se animó Ron mientras.- De verdad sentimos mucha curiosidad, y me alegra que lo veas así.

-Es fácil convencerme, lo admito.

-¿Qué has querido decir antes con que "no hacía falta esto para conseguir algo"?- recordó Hermione a Nico.

-Pues eso. No era necesaria esta "sodoma" para…

-¿Qué…?

-"Sodoma"… aún no se ha inventado. Digo que no era necesario montar este embrollo, lío, como lo llaméis, porque podemos daros algunas respuestas sin más. Hemos estado rayando durante bastante tiempo vuestra indomable inquietud. Carli sin embargo no conoce las cosas que ha pasado mi familia como yo por ser más pequeña.

-No sé si después de lo pasado merecemos que…

-¡Sí, sí!. ¡No la oigáis!- chilló Ron y fue hasta ella para darle un pequeño pescozón.

-¡Ron, un poco de dignidad!- le replicó Hermione. Carli empezó a reírse y Nico se acercó para comenzar su audición.

-¡Si estás deseando oírlos!- se defendió. Hermione no comentó nada más porque se trataba precisamente de eso, en el fondo.

-Os empezaré hablando de nosotros, supongo que os puede ser hasta interesante.

-Está bien pero dinos de tu familia, de Harry.- añadió Ron.- Eh¿y Quién-tú-sabes?

-Para empezar, ya nadie responde al nombre de "Quién-tú-sabes", hasta se considera cobarde decirlo así, al menos entre los más jóvenes.- agregó ante las sorprendidas y suspensas caras de los chicos.- Pero los mortífagos siguen ahí y son imparables. Mi padre vivió una época de terror total al salir de Hogwarts. Todos pidieron por su cabeza ser el líder de los mortífagos, el nuevo amo del mundo; cuando Voldemort fue derrotado. Al cabo del tiempo han terminado teniendo menos fuerza porque se dividen según sus métodos o ideales evolucionados de los de ahora, pero entonces todos fueron a por él. Yo soy el mayor y cuando supieron que Harry Potter iba a tener un hijo se intentó guardar el secreto por lo que podía levantar, pero no sirvió y no podéis ni imaginar a cuánto los llamaba la crueldad. Mi padre estaba furioso y casi ni durmió ese tiempo, pero todo salió bien conmigo.

El problema vino después, yo tenía tres años y Carli estaba de camino. Los mortífagos se llevaron a mi madre y la retuvieron durante varios meses, pensaron que Carli nacería con ellos. Todas las campañas, el espionaje… nada resultaba. La hicieron inmarcable y… y cada vez era más difícil, porque era más delicado sacar a mi madre rápidamente de dónde la hubieran metido. Mi padre estaba roto por dentro, pero no se amilanó a la hora de buscarla. Fue entonces cuando mi madre se dio cuenta de que los poderes premonitorios de su familia habían pasado al bebé, ella no los heredó, pero Carli sí y mi madre fue testigo de las primeras profecías de Carli, las oía dentro de sí. Así supo cómo mi padre entraría en el sitio donde ella estaba y pudo ayudar a ser rescatada. A los siete días nació Carli, a salvo y dando buenas señas de lo que peleamos los Potter.

Ron y Hermione escucharon todo esto con expresa atención y cuando Nico dio pausa en este punto, no sabían qué añadir o qué contestar. Era difícil creer que todo eso fuera a suceder y ellos estuvieran allí aprendiéndolo.

Hubieran querido pedir más detalles, pero les apremiaba que Nico les hablara de otras cosas.

-¿Harry tiene más hijos aparte de vosotros?

-Sí, tenemos dos hermanos más pequeños gemelos, Paul y Abner. No hay ningún problema para protegerlos de los mortífagos: a nosotros nos hicieron un encantamiento que garantizaba que mientras uno solo de los hermanos estuviera bien y a salvo, el resto también lo estaría. Así que aunque los mortífagos lo hubieran intentado con todas sus armas, no habrían podido conseguir ni acercarse a cinco metros.

-¿Los mortífagos van también a por vosotros? Quiero decir¿no quieren matar a Harry?

-Mis hermanos son vulnerables, a su parecer claro.- respondió Nico orgulloso.- Hasta los pequeños son más hábiles que algunos de los mortífagos.

-Son unos monstruitos.- añadió Carli divertida, mientras le daba a la caja de Grageas.

-Harry es la prioridad, por ser el líder de este bando y por su poder. Luego vamos nosotros, sus herederos; ya hemos dado señas de lo que llegaremos a ser. En cuanto a ellos, ya no tienen el rigor, el miedo al fracaso que podía acarrearles la muerte o alguna maldición imperdonable. Se han constituido en especies de sectas, son la vergüenza de lo que fueron. Algunos como Lucius Malfoy se llenarían la cara de barro de saberlo. Él se pudrió en Azkaban cuando Voldemort perdió la batalla final.

-¿Y cuándo será eso?- inquirió Hermione interesada.

-Eso no os lo digo. No por nada, sino por preservar el misterio.- dijo Nico resuelto.

-¿Y cómo vivís si estáis continuamente en riesgo de los mortífagos?

-Sin mayor dificultad. Son tenaces, pero Hogwarts sigue siendo uno de los lugares más seguros. Es como Harry ahora, él también tiene el peligro de que Voldemort se persone aquí y sin embargo está a salvo y todo el mundo considera que es donde mejor puede estar hasta que se encuentre preparado para enfrentarse a él. Nosotros en Hogwarts hacemos nuestros cursos con normalidad aunque en…

-¿Con normalidad? No me creo que la situación sea tan pacífica.- interrumpió Hermione.

-No, no pienses que es pacífica, corren pequeñas tropelías, incidentes y particularmente Carli y los gemelos suelen meterse en líos por quebrantar algunas reglas nuevas estúpidas.

-Ya, como nosotros…- susurró Ron.

-¿Vuestra madre trabaja con Harry?- preguntó Hermione especialmente curiosa.

-Pues claro. Es difícil tener que adaptarse a una vida así, me lo ha contado en varias ocasiones, pero no lo cambiaría por nada. Aunque perteneciera a la Orden del Fénix de todos modos nunca se habría enfrentado a todo lo que se ha enfrentado por mi padre y nosotros.

-Eh, por cierto¿ella es pelirroja como Carli?- preguntó Ron. Hermione lo miró de lado por torcer el tema tan lejos de lo que ella veía más interesante.

-Por lo que sé,-respondió aquella volviendo a la conversación.- mi abuela Lily también era pelirroja, por eso al nacer decidieron añadir su nombre al mío: Carmentha Lilianne. La primera sílaba de cada compone el nombre que me dan. Mis padres no se ponían de acuerdo sobre por cuál de los dos llamarme, porque a mi padre le gustaba mucho la idea de llamarme Lily y compusieron uno mediante los dos.

-Qué curioso, y qué raro. Tú al menos sí serás Nicholas.- le dijo Ron a Nico.

-Debo decir que no. Mi nombre es Nicomedes William.

-Harry debió buscar vuestros nombres debajo de las piedras¿no?- se burló Ron.

-Créeme, Weasley, si lo supieras de verdad no harías gracias con ellos.- replicó Nico y agregó:- Y tampoco te lo voy a contar.

Hermione y Ron pasaron la tarde entera escuchando la vida completa de los dos hijos mayores de Harry. Al menos, aquella parte que ellos mismos quisieron contar y que si bien debía ser la menos apasionante e intrépida por ser mejor preservar los secretos del futuro, tanto a Hermione como a Ron les atrapó de manera que nada lo había conseguido en ese grado hasta entonces. Hubo cosas que lamentaron no poder escuchar, pero no les importó demasiado porque Carli y Nico sabían amenizar lo que contaban y parecía ser mucho menos lo que en realidad no llegaron a saber.

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Los dos hermanos permanecieron en aquel año solo un día más, y al otro ni Ron ni Hermione recordaban haberlos visto jamás. Al no sentir ni notar tristeza por la pérdida de compañía, no pudieron evitar centrar de nuevo su atención en cómo se encontraría Harry. E incluso mientras continuaban redactando sus deberes de metro y medio de largo sobre cómo afectaba la luz terrestre a la contemplación de los astros y planetas, sus mentes divagaban irremediablemente hacia él. Sin poder hacer nada más era en ocasiones desesperante.

-Me encantaría saber cuánto tiempo le resta a Harry de estar fuera.- comentó Ron a los pocos días de la partida de los dos niños. Habían decidido que cuando hablaran del viaje de Harry al pasado en público simplemente dirían que "estaba fuera". Estaban en uno de los patios interiores del colegio, acababan de terminar las clases de la tarde y era prácticamente de noche por ser invierno.

-No puede ser tanto ya, en sus últimas cartas dice que se encuentra cerca.- dijo Hermione.- Algo me dice que debemos creer firmemente que es así sin nada más.

-Nos queda poco tiempo de seguir gastando paciencia.- respondió Ron y se giró para fijarse en la columna sobre la que pensaba sentarse. Entonces abrió los ojos y le dio a Hermione en el hombro.- ¡Pero mira, si es Lupin!

-¿Qué?- ella se volvió rápidamente y golpeó a Ron con el libro que sostenía, cayendo los dos al suelo. Al levantarse, pedidas las disculpas, ya no veían a nadie.- ¿Estás seguro?

-¡Pues claro! No he confundido sus canas con el pelo de Malfoy.

-¿Y dónde puede haber ido?- inquirió Hermione sin hacer caso del sarcasmo hiriente de su amigo.- ¿Por qué no nos avisó de que venía? Él querrá saber aunque sea los avances de Harry…

-Si es que encima le he visto caminando con una mujer.-añadió Ron frotándose la mano con la que había caído.- Vamos a ver si está por aquí cerca todavía.

Después de una veloz peinada de la zona, dieron con él y la mujer que lo acompañaba en el pasillo que conducía hacia el despacho de Dumbledore.

-¡Profesor Lupin!. ¡Somos nosotros!- le chilló Hermione corriendo hacia él. Lupin se dio la vuelta y lo alcanzaron. La mujer era pequeña, con las facciones maduras y serias y el pelo castaño rojizo muy lacio recogido en una coleta, con un fino vello sobre las manos y el mentón; vestía formalmente al modo de los brujos. Al verlos, cogió el brazo de Lupin y le preguntó con intriga:

-¿Son ellos, Remus?

-Exacto, Ron y Hermione.- respondió mirándolos a ellos recobrar el aliento.

-¿Cómo no nos dice que viene a Hogwarts? Llevamos bastante tiempo esperándolo.

-Lo siento, pero he estado tremendamente ocupado, sin parar un momento. Ni siquiera he podido escribiros. Esperaba veros más tarde.

-Os puedo asegurar que Lupin os dice la verdad, yo he estado trabajando con él.- corroboró la mujer sin cambiar su rostro impasible.

-Yo he oído su voz antes… ¡usted es Misty!- exclamó Hermione de repente. A Ron le dio tal vuelco el corazón que se llevó la mano al pecho.

-¿Quién? No creo atender por ese nombre.- preguntó ella un segundo después de Hermione, que no habiendo terminado su propia frase se corrigió recordando:

-No, perdón¿usted se llamaba Evans?

-Mejor por ese nombre que por el otro.-aseguró enarcando las cejas.- Me llamo Roxanne Evans.

-Pero si usted ha estado trabajando en el caso de Drear con ella,- señaló Ron a Lupin.- eso quiere decir que la afectada por tal caso es ¡ella!. ¡Porque nadie más trabaja con usted excepto Hagrid!

-Estos niños me asustan, Lupin.- bromeó Roxanne Evans con la misma expresión.- O tú eres un bocazas.

-O bien ellos son lo bastante hábiles como para que acabes pensando eso de mí.- replicó Lupin condescendiente.

-O bien.- aceptó ella.- Eso es, Hermione, yo soy la gran afectada por el caso de Drear. Sabía que tarde o temprano me acabaría presentando a vosotros, sé por qué Harry no está con vosotros y también sé que llego tarde a la reunión que tenía con Remus y el profesor Dumbledore. Después habrá tiempo para lo que queráis.

Y sin más ni más, Roxanne Evans agarró de nuevo a Lupin y se pusieron de nuevo al camino que Ron y Hermione les habían interrumpido seguir.

-¡Pues anda!- soltó Ron en cuanto se perdieron de su vista.

-Esa mujer es bastante extraña.-aseguró Hermione convencida.- Parece sorprendida por lo que hemos descubierto, pero al segundo nos deja con un palmo de narices como si no supiéramos su secreto.

-¡Es que hemos encontrado a Misty!- exclamó Ron con una mano en la cabeza.-¡Ojalá Harry estuviera aquí para verlo!

-Ella sabe lo de Harry porque a ella también le hacía falta el Libro de los Arcanos, aunque no sé para qué si lo pienso… ¿De qué será esa reunión?

-Sobre su problema con los quintapeds¿qué si no? Dumbledore y Lupin la estaban ayudando a solucionarlo contra el Ministerio.- recordó Ron.

En ese momento vieron cómo tres chicos de tercero se acercaban por allí y decidieron marcharse por el rato que Roxanne Evans estuviera sin poder atenderles como bien habían deseado durante tanto tiempo. Tampoco un pasillo cualquiera era el mejor sitio donde dirimir esos temas.

Más tarde, ya bien entrada la noche, Ron y Hermione fueron hasta el despacho de Dumbledore por ellos mismos para recibir respuestas. Dudaban que en aquel punto fueran Lupin y Roxanne Evans los que fueran a darles todas las contestaciones; al menos debían mostrar la buena voluntad e interés de ir hasta allá, añadiendo el riesgo de ser pillados por Filch, cuya gata esquivaron audazmente poco antes de llegar.

Una vez tuvieron acceso al despacho, pudieron comprobar que ambos estaban allí aún hablando con el director.

-Disculpen si interrumpimos. ¿Podríamos hablar con el profesor Lupin y con Roxanne Evans?

-Me alegra que hayáis venido.- contestó Dumbledore amable.- He tenido constancia de lo persistentes que habéis sido con el caso de Drear. Aún no hemos terminado de hablar, si esperáis fuera enseguida podréis pasar.

Hermione y Ron esperaron durante quince minutos más. Después la puerta se abrió y de ella salió Dumbledore.

-Ya podéis entrar. Me ha comentado la profesora Sinistra que la constelación de Orión está especialmente luminosa esta noche.- les guiñó un ojo sonriente y tras despedirse de ellos se marchó.

Entonces entraron y tomaron asiento en dos cómodas sillas que Lupin había conjurado especialmente.

-¿Exactamente qué sabéis vosotros sobre mi asunto?- preguntó Roxanne Evans con las piernas y los brazos cruzados a sus anchas en el sillón.

-Bueno, sabemos por ejemplo que tiene problemas en el Ministerio de Magia porque ellos quieren ayudarla a su manera, el profesor Lupin y Hagrid están trabajando con usted para ayudarla de mejor forma, y también el profesor Dumbledore; y que el problema radica en los quintapeds. Y necesitaba el Libro de los Arcanos.- explicó Hermione lentamente, acordándose de todo.

-Ah, y que si el Ministerio se enteraba de la ayuda del profesor, le retiraría el apoyo.- añadió Ron.

-Chachi.- reconoció ella con media sonrisa, ambos chicos notaron que todas sus constantes sonrisas eran irónicas o amargas, con seguridad y tranquilas como su mirada, como sus movimientos, y sin importarle en absoluto la repercusión que tuviera en a quienes iban dirigidas.- Yo debo decir que he seguido vuestros pasos principalmente a partir de nuestro común interés por el Libro. Es interesante que nos uniera justo entonces por motivos tan dispares.

-¿Por qué?- preguntó Ron.

-¡Oh!- se sorprendió ella.- ¿Acaso estaríamos teniendo esta conversación de no ser interesante? Ya lo creo que lo es. Mi solución se encontraba donde también la buscaba Harry Potter. Dime si no es interesante. Aunque él le ponía más ganas que yo, todo hay que decirlo.

-Usted se interesaba por Harry de un modo especial¿acaso lo conoce?- inquirió Hermione recordando la conversación que oyó junto a él.

-Bueno, pero eso me viene de hace mucho.- respondió restándole importancia con un gesto de la mano.- ¿Dónde se ha visto que una historia comience por casi el final? In extrema res, no. Se comienza por el comienzo.

Ron y Hermione se miraron extrañados y casi su pensamiento era el mismo: que aquella mujer era un rato excéntrica.

-Mi historia, mi problema y todo lo que soy vienen de mi nacimiento. Aquí donde me veis, yo no siempre he sido humana.- explicó con una mano sobre el pecho con sinceridad.- Nací como bestia en la isla de Drear y acabé siendo persona porque no supe oponer resistencia como lo hacían mis mayores, siempre fieles a su espantosa leyenda, que en teoría los había mantenido a salvo hasta entonces. Un bebé lleno de pelo, muy pequeño, con brazos y piernas delgados, con sentidos ampliamente desarrollados, con habilidades físicas que había perdido para siempre por la destransformación; eso era yo.

Me hicieron desaparecer el pelo del cuerpo y quedé como un personita normal, dentro de lo que no era, porque aunque yo sonreía, lloraba y sentía en definitiva, durante los primeros años tuve arranques salvajes que revelaban mi naturaleza. Entre ellos se cuenta cazar, matar y devorar crudos los pájaros domésticos de mi tía Anne a los dos años y medio. Debo reconocer que tenía grandes cualidades. Hacia los cuatro tomé conciencia de mí misma y me advertí de las cosas que nunca podría hacer.

Pero para los que habían llevado el proceso debió de ser tan abrumador que decidieron olvidar el asunto y enterrarlo: me entregaron a un matrimonio sin hijos del departamento para tenerme bajo protección severa. Durante muchos años tuve el pelo negro como la tizna y cohibía algunas de mis emociones por miedo. ¡Miedo, y me convertí en nadie! Porque si alguien reniega de aquello que le pertenece no es nadie. Con el tiempo lo aprendí, pero no pude restaurar mi apellido.- se lamentó finalmente, después de las últimas frases con un especial énfasis dramático.

-¿Su apellido…?- repitió Ron sin comprender.

-¡Claro!. ¿Acaso pensaste que nací Evans? Qué va.- se sorprendió ella aún más que Ron.- De donde yo provengo recibía el nombre de MacBoon, la familia extinta. Pero en su momento era demasiado joven como para plantarme en el Ministerio y reclamar todo lo que me correspondía; debía procurarme un nombre, pero no podía ser el mío propio. El caso de Drear, tal y como hoy se conoce, comenzó unos años después de obtener mi primer trabajo y decidí que no era prudente mantener mi apellido. Así que sustituí MacBoon por Evans, el apellido de mi amiga Lilianne, que recientemente se había casado. Era, además, con James Potter.

-Mira que te gusta contarlo de forma rara.- comentó Lupin crítico.

-Ah, Lupin, déjame hacerlo a mi modo.- se volvió a Ron y Hermione, de hito en hito.- Bueno, esa es mi preocupación por Harry Potter, que es el hijo de una amiga a la que por supuesto yo tenía gran afecto. A pesar de mis extrañezas y de ser solitaria aunque buscara su compañía, siempre me llamó amiga. Su muerte es el golpe más duro que recibiré en la vida, y cuento también la traición que recibí de Dolon Towner.- Ron fue a abrir la boca para preguntar, pero no fue necesario.- Claro, dichas estas palabras, habrá que matizároslo.

-Él la traicionó por un despecho¿verdad?

-No, eso lo que a él le gusta pensar.- replicó pensativa y con una de sus sonrisas.- ¿Qué despecho iba a tener un hombre al que nunca me acerqué? Siento que intentara tantas cosas por mí, pero no hay quien lo entienda: se casó y tiene dos hijos¿no me podía dejar en paz como yo siempre le pedí? No, no lo habría hecho ni aunque le hubieran dado todo el oro que robaron los piratas. Towner descubrió mi secreto con los quintapeds en la Orden del Fénix y lo divulgó anónimamente al Ministerio, donde por otro lado trabaja; así que me podía controlar sin que nadie supiera que estaba disfrutando hundiéndome en la miseria.

-Pero hay algo que no entiendo.- interrumpió Hermione.- ¿Cuál es exactamente el problema que tiene con el Ministerio?. ¿Cómo es que la ayudan de mala manera?

-Fácil. La leyenda dice que los MacBoon fuimos humanos que sufrieron una horrenda transformación y que es imposible devolverlos a esa forma original, amén de que es extremadamente peligroso y casi impracticable acercarse por la afición del quintaped a la carne del hombre. Entonces llego yo, prueba viviente que pone en entredicho todo eso y… ¿hace falta decir más? Ahora el Ministerio quiere investigar de nuevo en Drear y desenterrarlo todo.

-Pero si eso ayuda a la ciencia a progresar…- replicó Hermione en tono bajo.

-Eso es tanto como decir que al último animal de una especie se lo diseccionara porque la ciencia así progresa.- respondió con cierta voz agresiva.- Hay que dejar a los quintapeds en paz, ellos quieren seguir siendo bestias; no quieren que nadie los rapte y los destransforme. No abiertamente es eso lo que quiere el Ministerio, porque en teoría eso es "hacer el bien". Lupin y la Orden me ayudan discretamente desbaratando algunos proyectos y dando razón a que no se lleven otros a cabo. ¿Entiendes?

Hermione asintió y Ron también lo hizo.

-Roxanne necesita el Libro de los Arcanos porque en él hay muchas claves que apoyan las teorías a favor de los quintapeds. Creemos que el Ministerio busca entre sus páginas la forma de destransformarlos.- explicó Lupin con atención.

-No se conserva el proceso que se siguió conmigo porque se aseguraron de que no se repitiera igual. De esos investigadores ya murieron la mayoría, y otros perdieron la razón con el tiempo. Intenté hablar con ellos y el más cuerdo me dijo que sólo había vivido los últimos veinte años, que él ya había nacido con cuarenta.

-Ésa es una de las razones de mis continuas idas y venidas.- continuó Lupin.- Por eso el profesor Dumbledore no me fió el viaje de Harry enseguida, sino que esperó a que mis investigaciones fueran a alguna parte. Me habría distraído enormemente del trabajo que tenía entre las manos, como lo hizo cuando me enteré. A partir de ese momento estuve lo más posible con Harry para prepararlo.

-Más o menos, ésta es la historia de mi vida.- concluyó Roxanne Evans, y dio una palmada de clausura.- Y aún me entretengo preguntándome todos los días cómo será el punto final.

Todavía Hermione y Ron preguntaron más detalles a Roxanne, tras los cuales ellos se quedaron hablando con Lupin sobre los avances de Harry y le hicieron entrega de las cartas que éste había ido mandando poco a poco durante todos aquellos días.

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¡Hola, hollita! Ya he desentrañado todooodos los líos que tenía este fic, así por lo menudo. Cuento los capítulos que restan… ¡son sólo dos!. ¡Ya llegamos, compañeros! Sólo me queda explicar una cosita. He cogido de JK la gracia de poner nombres raros a mis personajes, como bien puede verse. Pero a diferencia de ella, yo os los voy a explicar:

Carmenta es una ninfa del agua que poseía el don de la profecía.

Nicomedes en griego significa "el que planea vencer"

William quiere decir, más allá de su sentido primero, "el que protege con decisión".

Abner en hebreo significa "mi padre es luz".

Paul en latín es "pequeño, humilde"; éste más que nada lo elegí porque me gusta.

¡Qué paséis un buen verano! Espero no tardar en volver a veros de nuevo.

¡Atenta a vuestros reviews!

15 de Agosto

RL-P