Capítulo 5.

Taro estaba preocupado. Desgraciadamente, la vida continúa a pesar de todo y él debió volver a su trabajo como pintor independiente (habilidad heredada de su padre). Eriko había estado de acuerdo, le había dicho a su esposo que las cuentas no se pagaban solas y que por lo mismo podía volver a trabajar, aunque ella aun no se sentía con ánimos de hacerlo. A Taro no le molestó, a Eriko le tomaría más tiempo reponerse, pero no importaba... Ella era una Wakabayashi, saldría delante de eso... Un día soleado, antes de irse, Taro le dio un beso a Eriko en la frente, como siempre lo hacía, y le pidió a su concuña (la cual, afortunadamente, se había ofrecido a cuidar a Eriko) que le hablara ante el menor problema. Cuando Misaki volvió a casa, que se veía mucho más grande y vacía que de costumbre, su concuña lo recibió en la puerta con rostro preocupado.

- Eriko me dijo que quería descansar un rato, así que la dejé sola.- explicó ella.- Pero pasaron dos horas y me parecía mucho tiempo para que ella no despertara, así que fui a su habitación y la encontré cerrada con llave. Toqué varias veces, y a la última Eriko me respondió que deseaba estar sola. Sin embargo, aun no es hora de que le quite el seguro a la puerta... Volví a tocar, pero no me responde ahora...

- Llama una ambulancia.- pidió Taro.- ¿En dónde está Wakabayashi?

- Tuvo que salir de la ciudad, pero ya le llamé. Llegará en dos horas.- respondió su concuña.

- Bien. Espera a los paramédicos en la sala y diles que no entren hasta que yo les diga.- Taro comenzó a subir las escaleras.

Él conocía a su esposa lo suficiente como para saber lo que estaba a punto de hacer, sino es que lo había hecho ya. La única cosa que quizás diferenciaba en verdad a Eriko de Genzo era que ella sí sería capaz de acabar con su vida si se quedaba sin motivos para vivir... Con el corazón encogido, Taro estaba casi seguro de lo que encontraría al abrir la puerta de su habitación, ella solo esperaba que no fuera demasiado tarde...

"Eriko, por favor, no lo hagas", pensaba él, al tiempo que trataba de abrir la cerradura con un gancho (truco que le había enseñado su concuña). "Tenemos mucho por qué vivir... Nuestros hijos se fueron, es cierto, pero aun nos tenemos el uno al otro... Yo te necesito, Eriko, por favor, no me dejes...".

Taro consiguió abrir la puerta. Por debajo de la puerta del baño escurría hasta el cuarto un rastro de agua de color rosado... Misaki abrió la puerta, y no se sorprendió de ver a Eriko con las muñecas cortadas, sumergida en una tina llena de agua roja...

- Por favor, Eriko.- murmuró Taro, conteniendo las lágrimas.- No me dejes...

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Bueno, solo alguien tan despistado como esa joven en particular podría creer que Genzo y Eriko eran amantes, ya que éstos dos eran tremendamente parecidos, uno en versión masculina y uno en versión femenina. Sin embargo, la joven mexicana que estaba ahí se preguntaba el por qué el hombre que le había jurado conocer a Eriko Wakabayashi había cambiado su expresión al ver a Eriko en compañía de ese apuesto joven que tenía cara de niño y que usaba una camiseta que le quedaba muy grande.

- Ya regresaste.- Eriko respingó.- Fue muy pronto.

- Tardé al menos cuarenta minutos.- respondió Genzo.- Por cierto, ¿hay alguna razón por la cual Misaki esté usando una de mis camisetas?

- Lo siento, es que me tiré encima el saco de la harina.- murmuró Taro, avergonzado.- Lo lamento.

- Uhm...

Genzo observó su sala, y vio que el piso estaba lleno de harina, desde la entrada de la cocina hasta el baño, e incluso el sofá grande tenía huellas blancas. Genzo frunció el entrecejo, tendría que ser muy tonto o muy despistado como para tragarse ese cuento...

- Y supongo que se te cayó varias veces, desde la cocina hasta el baño y pasando por la sala.- gruñó el portero.

- Bueno, sí.- Taro trató de no ponerse más nervioso.- Ya sabes que soy muy torpe...

Genzo miraba a Taro como si el primero fuera un zorro y el segundo un pobre e indefenso conejito. Eriko trató de encontrar algo con qué distraerlos, y su mirada se topó en los ojos de la joven que Genzo había traído consigo.

- No seas descortés, Genzo.- dijo Eriko, algo aliviada de poder disminuir un poco la tensión.- No nos has presentado a la joven que viene contigo.

- Es cierto.- Genzo suspiró, parcialmente derrotado.- Bueno, desgraciadamente no puedo decirles quién es, porque ella no ha querido decirme aun su nombre...

- Perdón, estoy buscando a Eriko Wakabayashi.- intervino la joven.- Fui a verla a Múnich, pero me dijeron que había partido para Hamburgo. Quizás debí haber esperado a que regresara, pero realmente estaba tan nerviosa que no pude esperar y... Bueno, aquí estoy, esperando de verdad que al menos uno de ustedes sea Eriko Wakabayashi, porque de lo contrario tendré que golpear al hombre que me trajo hasta aquí.

Eriko no pudo evitar reírse. Por la cara que puso su hermano, era evidente que tenía mucho interés en tener ahí a esa chica. ¿Pero quién era ella y para qué estaba buscándola?

- Bueno, pues yo soy Eriko Wakabayashi.- dijo Eriko.- Ese hombre que está al lado tuyo no te mintió. ¿En qué te puedo ayudar?

- Usted es la mejor modelo que hay en Europa, por eso me dijeron que debía presentarme con usted.- respondió la chica.- He venido desde el otro lado del mundo para estar en la pasarela de pasado mañana, en Múnich...

- Tú eres Lily Del Valle.- Eriko supo inmediatamente quién era ella.- La modelo de México que ganó el concurso de Dior.

- A sus órdenes.- la chica hizo una reverencia al estilo oriental.- Mucho gusto.

- El gusto es mío.- sonrió Genzo.

- No te habló a ti.- replicó Eriko.- Vaya que me sorprendes, no esperaba que vinieras hasta acá solo para buscarme.

- Ya se lo dije, estoy nerviosa y no podía esperarme dos días para presentarme.- replicó Lily.

- Supongo que no hay problema.- sonrió Eriko.- Puedes quedarte a cenar, no creo que haya problema. ¿O te opones, Genzo?

- Para nada.- Genzo no dejaba de sonreír.- Será un placer.

- Espero que te guste la lasaña, es lo que comeremos.- dijo Taro.- Mucho gusto, soy Taro Misaki.

- Encantada.- sonrió Lily.

El muchacho comenzó a decir que él ya había tenido el gusto de conocer México en un viaje que hizo con su padre varios años atrás. Lily se fue con él a la cocina, al tiempo que seguían charlando. Eriko quiso entonces fugarse, pero Genzo traía cara de "no te vas a salvar de ésta".

- ¿Qué estaban haciendo?.- preguntó él, muy serio.

- ¿Quiénes?.- Eriko no le hizo caso.

- Bien que sabes. ¿Por qué Taro está usando una de mis camisas?.- insistió Genzo.

- Ya te lo dijo, se tiró encima el paquete de harina.- Eriko puso cara de fastidio.- Si no me crees, es tu problema.

- Eriko, Misaki no es cualquier amigo.- advirtió Genzo.- Es uno de mis mejores amigos y no quiero que lo uses como reto.

- ¿Quién te dice que quiero usarlo como reto?.- gruñó Eriko.- Además, no es el momento para discutir eso. Tenemos visitas, recuérdalo. Y por cierto, ya sabes que se llama Lily Del Valle.

- ¿Qué quieres decir?.- gruñó Genzo.- No me interesaba saber cómo se llama...

- Sí, como no...

Bueno, al menos una cosa debía Genzo agradecerle a Eriko... Y a Taro también, después de todo. Realmente cocinaba bien y la lasaña estuvo deliciosa. Todos pasaron una buena velada, comiendo y tomando un poco del vino tinto que Eriko sacó de una de sus maletas, según para brindar por las brillantes carreras de ella y su hermano. Genzo agregó también un brindis por el éxito de la joven latina que había llegado para impactar Europa con su belleza. Taro soltó una carcajada cuando Lily, en español, musitó que le gustaría saber quién sería esa joven. Después de cenar, Lily se ofreció a recoger la mesa, y Genzo no perdió la oportunidad para ir tras ella.

- Creo que no te dije mi nombre.- comentó el portero.

- No lo había notado.- replicó Lily.

- Algo me dice que no quieres saberlo…

- Supongo que de todas maneras lo sabré.- Lily suspiró.

- Me llamo Genzo Wakabayashi.- él extendió muy cortésmente la mano.- Gusto en conocerte.

- ¿Wakabayashi?.- Lily respingó.- Estás emparentado con Eriko…

- Sí, soy su hermano.- asintió Genzo.

- ¿Su hermano?.- Lily abrió los ojos como platos.- ¿Eres su hermano?

- Sí.- Genzo se sorprendió un poco.- ¿Qué creías?

- Ah.- Lily se avergonzó un poco.- Es que… No, nada…

La chica murmuró algo en su lengua natal y se marchó, al tiempo que Genzo la miraba con una sonrisa. Al final, ya pasada de la medianoche, Lily hizo el intento de retirarse. Genzo quiso pedirle que se quedara, pero entonces Eriko querría que se quedara Taro y eso no podría permitirlo; así pues, Misaki fue el que se ofreció a llevar a Lily a su hotel para que ninguno de los Wakabayashi tuviera que salir tan tarde. Genzo y Eriko los despidieron desde la puerta y suspiraron, cada uno por lo bajo, al verlos partir.

- Me agrada tu amigo.- comentó Eriko.

- Ya te dije.- Genzo la miró con cara de pocos amigos.

- Ya, entendí.- Eriko bostezó.- Buenas noches, hermanito.

Eriko se durmió casi en cuanto se acostó, pensando en que Taro Misaki tenía la sonrisa más cálida que ella hubiera visto jamás... Y por su parte, después de dejar a Lily, Taro se había marchado a su hotel y contemplaba desde el balcón las estrellas, recordando los imponentes ojos negros de Eriko... Vaya que ella era hermosa, desde que la vio él sintió una gran atracción por ella, un chispazo, fue algo así como amor a primera vista... Taro quería conquistarla, tenerla a su lado y hacerla feliz, pero habría un gran problema, empezando porque Eriko parecía no estar tan interesada en él, seguramente una mujer de mundo como ella pensaría que Taro no era nada más que un niño... Además, estaba el hecho de que Eriko era la hermana de Genzo Wakabayashi, uno de sus más entrañables amigos...

Y sin embargo, eso a Taro Misaki no le interesaba. Se había enamorado de Eriko Wakabayashi, eso era seguro, y él no descansaría hasta no hacerla suya...

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Alana no deseaba como compañía en su viaje a Natalie Delacourt y a Elieth Shanks, pero no le quedaba de otra. Natalie había conseguido el automóvil y fue por eso por lo que Alana aceptó. Sin embargo, una modelo de alta categoría como ella no debía viajar con dos modelos de tercera como lo eran Natalie y Elieth.

- ¿Y se puede saber qué haces aquí?.- preguntó Alana a Natalie.

- Quiero ir a Hamburgo.- respondió la aludida.- ¿Tengo que decir más?

- No, porque realmente no me interesa.- replicó Alana.

Elieth estaba muy pensativa y no les prestaba atención. Ella se había quedado pensando en el hombre de ojos azules que se había encontrado en el hotel, ese hombre que dijo ser futbolista y llamarse Karl Heinz Schneider y al cual Elieth tuvo que dejar debido a Alana le gritó que si no se iba en ese momento con ella, iba a dejarla. Por un segundo, Elieth había tenido la tentación de decirle que no a Alana, pero al final se dejó llevar. En fin, quizás la francesa podría encontrarse a ese hombre después...

- ¿Y a quién buscas en Hamburgo, Alana?.- Natalie devolvió la pregunta.

- De verdad que cuando quieres, te pasas de idiota.- gruñó Alana.- Ya dije que voy a que Eriko me presente a su hermano.

- Eso si ella quiere...

- Por favor. ¿Crees que me lo va a impedir?.- Alana se rió con burla.- No le pienso pedir permiso, antes de que ella se de cuenta, me habré metido en la cama de su hermano.

- Pues la cama sola no te va a servir de mucho.- replicó Elieth.

- Alana no dijo nada, porque entonces Natalie subió el radio a todo volumen, más que nada para poder echarse a reír a carcajadas.

En el entrenamiento, Genzo se estaba portando un tanto más agresivo que de costumbre. Sin embargo, lo raro era que solo era así con Taro. El Artista del Campo lo notaba, pero optaba por no decir nada... No culpaba a su amigo por haber intentado seducir a su hermana la noche anterior, bueno, tanto como seducir, pues no, pero si Taro no se hubiera controlado, quizás hubiera besado a Eriko en el sofá y quien sabe qué más habría pasado...

- ¡Concéntrate, Misaki!.- Genzo le lanzó a Taro un balón que le dio en pleno estómago.- Estás muy distraído.

- Lo tendré en cuenta.- Misaki se quedó sin aliento.

Vaya que Genzo podía ser un hermano celoso, y eso que Taro ni había hecho nada. Misaki se preguntó si acaso él llegaría a ser así con Yoshiko, su media hermana. Bueno, ya llegaría a averiguarlo...

- ¿Te sientes bien, Misaki?.- preguntó Tsubasa, durante una pausa.- Genzo se ve bien, pero ahora eres tú el que está demasiado distraído.

- Es el aire de Alemania.- musitó Misaki.- Embrutece a cualquiera...

- Si tú dices... .- Tsubasa se encogió de hombros.

En el descanso, Misaki se alejó lo más que pudo de Genzo, ya que temía que el portero llegara a regañarlo o a cuestionarlo sobre lo que había pasado mientras él estuvo fuera. Taro sabía que Genzo no se había tragado el cuento de que se había echado encima el saco de harina, prueba de ello eran los balonazos que Genzo le lanzaba, así que procuraba estar lo más alejado posible de él... Taro sintió sed y entonces fue a buscar un bebedero. Él cerró los ojos y comenzó a beber agua, pero entonces sintió que alguien le lamía los labios... Sorprendido, Taro se hizo para atrás, y vio ahí a una chica de cabello rizado castaño rojizo y de ojos verdes, que lo miraba con una sonrisa.

- Hola, Tarito.- sonrió ella.- Un gusto volver a verte.

- ¿Natalie?.- Misaki abrió los ojos como platos.- ¿Qué haces aquí?

- ¿Qué no es obvio?.- ella puso los ojos en blanco.- Vine a verte.

- Ah...

Eriko sabía que si se presentaba en el entrenamiento de su hermano, iba a hacerlo rabiar, pero no le importaba. Ella deseaba estar presente, más que nada para conocer a los amigos de Genzo y ver si alguien más valía la pena para conquistar, o si acaso Taro sería el elegido... Eriko llegó al campamento (en mis fics, todo mundo puede entrar a esos sitios) justo cuando comenzaba el descanso; sin embargo, después de saludar a su hermano, la chica no vio por ninguna parte a Misaki...

- ¿Buscas a alguien?.- gruñó Genzo.

- A tu cerebro.- replicó Eriko, dándole la espalda.

Wakabayashi gruñó, pero entonces Gamo lo llamó aparte y tuvo que resignarse con seguir a su hermana con la mirada. Eriko buscaba a Taro, sin proponérselo, por lo que recibió un golpe muy grande cuando lo vio charlando con Natalie…

La sangre de Eriko hirvió al instante. ¿Qué hacía alguien como Natalie hablando con Misaki?

Notas:

- Lily Del Valle y el resto de las modelos, con excepción de Elieth Shanks, son personajes creados por Lily de Wakabayashi.