Capítulo 7.
Taro no lo pensó mucho para comprar el ramo de rosas rojas perfumadas que vio al pasar frente a la florería. A Eriko le encantaban las rosas rojas, eran sus favoritas y Misaki pensó que con eso la animaría un poco...
Eriko ya llevaba tres semanas en el hospital psiquiátrico. Genzo, Taro y Lily habían hecho esfuerzos sobrehumanos para poder llevar a Eriko ahí sin que la prensa se diera cuenta. No fue tan difícil, ya que dicho hospital se encontraba bastante escondido a las afueras de París y era administrado por un señor amable de cabello blanco que resultó ser compañero de la escuela de medicina del padre de Lily, por lo que el ocultar que la modelo Eriko Misaki se encontraba ahí no fue gran problema. Y sin embargo, Taro sentía crecer su desesperanza cada vez que se acercaba al hospital... Eriko parecía no querer avanzar...
Ella estaba sentada en la cama de su cuarto, mirando hacia el jardín. Llevaba suelto su cabello negro y usaba un vestido suelto, sin cinturones ni ningún adorno. Reglas del hospital: los pacientes no podían tener entre sus objetos personales ni cinturones ni listones ni adornos para el cabello, nada con lo que ellos pudieran quitarse la vida...
- Bounjour, mademoiselle.- saludó Taro, suavemente.- ¿Cómo estás hoy?
- Igual que ayer.- suspiró Eriko, sin voltear a verlo.- E igual que mañana. ¿Qué más da?
- Te traje flores.- Taro no supo qué más decir.- Tus favoritas.
Eriko tomó las flores y las miró con ternura, aspirando su delicioso aroma. Después le dirigió a Taro una sonrisa fugaz, una de ésas que le recordaron a él el por qué se había casado con ella.
- Hace un lindo día.- comentó Taro.- ¿Quieres salir a dar un paseo?
- No creo que me dejen salir.- musitó Eriko.- No he avanzado mucho los últimos días...
Misaki lo sabía. Antes de entrar a ver a Eriko, su psiquiatra le había informado que ella había conseguido romper un espejo de un baño y se había hecho varias lesiones con los vidrios rotos. Si bien sus intenciones claras no fueron las de cortarse las venas, Eriko sí se hizo varias lesiones de consideración en piernas y manos.
- Aun guarda mucho dolor y resentimiento contra sí misma.- había dicho el médico.
Y sin embargo, Taro ya había tomado una decisión... Amaba mucho a Eriko, pero Taro había estado luchando mucho tiempo contra su armadura y su dolor y no podía más... Sabía que no debía ser, pero necesitaba saber que ella aun lo amaba lo suficiente como para dejarse ayudar por él...
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No pasó gran cosa al día siguiente en el campamento. Bueno, sí pasó gran cosa, empezando quizás porque Genzo le preguntó a Taro si de casualidad había visto a Lily. Taro suspiró, era obvio que Eriko se lo iba a contar todo...
- Solo salimos a comer, nada más.- Taro trató de restarle importancia al asunto.
- Eso lo sé.- gruñó Genzo.- Yo lo que quiero saber es si...
- Ah, ¿ya lo sabías?.- Misaki puso cara de ingenuidad.- ¿Y cómo te enteraste?
- Bueno... .- Genzo carraspeó.- Mi hermana me comentó que algo así le habías dicho...
- Ah, no pensé que a Mademoiselle Eriko le importara lo que yo hiciera.- Taro tenía tal cara de inocencia e ingenuidad que a Genzo le dieron ganas de golpearlo, por hablador.
- No te emociones.- gruñó Genzo.- Fue un comentario sin importancia.
- Bueno, entonces como es algo sin importancia, no les importará a ninguno de los dos si vuelvo a ver a Lily o no.- Taro dio punto final a la conversación.
Tsubasa soltó una risilla, ya que había estado escuchando todo. Taro era quizás el único de todos sus conocidos que podía vencer a Genzo en un duelo verbal y lo acababa de demostrar. Taro, por su parte, suspiró. El hecho de que Eriko le haya comentado a Genzo sobre su salida con Lily demostraba que quizás le estaba dando más importancia de la que quería demostrar... Por no hablar de Genzo, era obvio que el asunto no le causaba gracia, pero a Taro le importaba un comino, a él no le interesaba Lily más que como amiga.
La otra cosa interesante del día fue que Eriko, Natalie y otras dos chicas que Taro no conocía estuvieron presentes en el entrenamiento. Misaki no sabía como zafarse de Natalie, la chica insistía en salir con él aunque fuera a tomarse un café, pero él no se sentía a gusto aceptando la invitación. ¿Quién se sentiría a gusto saliendo con su ex después de siete años de no verla?
- ¿Quién lo diría?.- se burló Ishizaki.- Misaki está siendo acosado por dos súper modelos- ¡Qué envidia!
- ¿Cuáles dos?.- gruñó Genzo.- Solo es una.
- ¿Me vas a decir que tu hermana está solo por ti?.- insistió Ishizaki.
- Claro. ¿Por quién si no?.- replicó Genzo, con cara de querer colgar a Ishizaki y no precisamente de los pies.
- No seas envidioso, no porque tú nada más tengas una súper modelo tras de ti no significa que Misaki no pueda tener dos.- se mofó Ishizaki.
Taro prefirió irse disimuladamente a esperar a que Genzo le diera otro balonazo. Al final del entrenamiento, Natalie ya estaba esperando a Misaki a las afueras de la cancha.
- No te me vas a escapar esta vez.- dijo ella, con una sonrisa.- Quiero que me lleves a comer esta vez, no tienes pretexto.
- Supongo que no.- Taro suspiró, resignado.
- Pero bueno, que si puedes ir tú, también puedo ir yo.- intervino Eriko.
- No creo que quieras venir, te puede resultar aburrido.- Natalie le mandó una mirada de desdén a Eriko.- Tarito y yo nos pondremos al corriente de lo que nos ha pasado en nuestras vidas.
- De hecho.- interrumpió Misaki, dándose cuenta de que era mejor salir con dos que con una.- Sería genial que saliéramos los tres juntos. Incluso, pueden invitar a sus otras dos amigas. Vayamos todos y pasemos un buen momento.
Natalie miró a Taro con gesto ceñudo. Eriko esbozó una mueca de burla, pero Taro se dio cuenta de que su truco iba a funcionar. Alana, en un principio, se había negado con desdén, pero en cuanto Genzo supo que Eriko iría con Taro, él se apuntó sin ser invitado, por lo que Alana inmediatamente dijo que sí. A Elieth le dio igual, pero como ella iría, muchos otros de los integrantes de la Selección Japonesa se invitaron solos también. Al final, la cita para dos se había convertido e una reunión grupal. Misaki no podía estar más feliz, y Eriko no podía estar más enojada... A pesar de la multitud, Natalie se le pegaba a Taro y lo trataba como si ya fuera su novio, o mejor dicho, como si nunca hubiera dejado de serlo... Alana se le trataba de repegar a Genzo, y éste como que medio se dejaba, como que no, por lo que Eriko estaba que se moría del coraje y no sabía como deshacerse de esas dos arpías. Elieth, por su parte, era acosada por Izawa y Kisugi, que si bien no eran desagradables, ninguno de los dos le interesaba a la francesa de otra manera...
En fin, sea como fuere, el grupo comunal estaba comiendo en uno de los mejores restaurantes de Alemania, y por supuesto, llamaron la atención de la prensa, que no tardó en irse tras ellos y tomarles mil y una fotos. Eriko estaba cada vez más fastidiaba, y no era la única: a juzgar por el rostro de Misaki, él tampoco se sentía muy contento. A los dos les fastidiaban los reporteros a la hora de comer, ambos podían enfrentarse a ellos en otro momento, pero nunca a la hora de comer. Eriko se levantó, pretextando que iba al baño, pero en realidad se fugó al pequeño jardín con juegos infantiles del lugar, el cual en esos momentos estaba vacío.
- Así que no soy el único que está fastidiado de tanta gente, ¿verdad?.- comentó Misaki, a sus espaldas.
- No creí que se fuera a fastidiar, teniendo a Natalie a su lado.- replicó Eriko.
- La verdad es que no es un fastidio, pero no es tampoco la compañía que quería tener ahora a mi lado.- suspiró Taro.
- ¿En verdad?.- Eriko lucía molesta.- Pareciera que le da gusto que ella le acaricie el pelo y lo llame "Tarito".
Misaki se quedó perplejo por algunos momentos, pero después se echó a reír a carcajadas.
- ¿De qué se ríe?.- Eriko estaba más enojada.
- ¿Está usted celosa, Mademoiselle?.- preguntó él, con una sonrisa.
- ¿Celosa, yo?.- Eriko se indignó.- ¡Cómo se atreve!
- Bueno, yo nada más decía.- Taro no dejaba de sonreír.- Como se ve usted tan molesta...
- Pues estoy molesta por los reporteros, nada más.- replicó Eriko.- No por usted. Y no sé por qué me sigues llamando de "usted" cuando a Natalie le hablas de "tú".
- Si quieres, te hablo de tú.- dijo Misaki.- No te molestes, Mademoiselle.
- Ya te dije, no estoy molesta por nada que se relacione contigo.- insistió Eriko.
- Como usted diga...
Ninguno de los dos dijo nada por algunos instantes. Taro se sentía feliz, y no era por Natalie, sino por Eriko. Ella cada vez le atraía más, cada vez tenía más ganas de besarla y estar con ella por siempre, pero él no sabía si Eriko lo aceptaría... Bueno, aunque ella se enojara y dijera lo contrario, era obvio que estaba celosa por él.
- Mademoiselle, ¿me dejaría invitarla a salir algún día?.- preguntó Misaki, muy serio.
- ¿Salir a donde?.- Eriko trató de cubrir su rubor.- Y ya te dije que no me hables de usted.
- Perdón, se me pegó la costumbre.- Taro soltó una risilla.- Invitarte a cenar, quizás...
- Bueno... .- Eriko trató de mantener su pose de "mujer fatal".- Pues quizás...
- Quizás es hora de que regresen, ¿no creen?.- interrumpió Genzo, en esos momentos.- Todos andan preguntando por ustedes.
Misaki suspiró. ¡Vaya que Genzo era celoso y sobreprotector! Al menos Eriko se veía tan decepcionada como Taro. Tal parecía ser que Genzo iba a reclamarles algo, cuando el celular de Eriko comenzó a sonar. A ella se le fue el alma al piso al darse cuenta de que se trataba de Jean Lacoste, el representante de Dior.
- Ahora sí que me va a despedir.- murmuró Eriko, contestando el teléfono.- ¿Hola?
- ¡Wakabayashi!.- gritó Jean, por el teléfono.- ¿Qué demonios crees que haces? Faltan menos de veinticuatro horas para la pasarela y tú andas de parranda por Hamburgo.
- No estoy de parranda, estoy con mi hermano.- respondió Eriko, muy calmada.- Creo que tengo derecho a visitar a mi hermano de vez en cuando...
- ¡No cuando hay tanto en juego!.- gritó el francés.- ¿Sabes lo que Dior haría si se enterara de que andas divirtiéndote antes del gran día? Te cancelaría el contrato y no volverás a modelar.
- Mira, no quería decírtelo pero... .- Eriko tuvo que echar mano de su ingenio.- La verdad es que estoy aquí por Lily Del Valle.
- ¿Qué?
- Sí. Lily Del Valle, la modelo mexicana que ganó el concurso.- explicó Eriko, con calma.- Ella tuvo problemas en el viaje y llegó a Hamburgo y se quedó sin dinero. Ella consiguió contactarse conmigo a través de mi hermano y por eso estoy aquí. No iba a dejarla sola, ¿o sí? además, pensaba regresar hoy mismo.
- ¿Y en dónde rayos están Shanks, Everard y Delacourt?.- insistió Jean.
- Conmigo, les pedí que vinieran porque quise que nos tomáramos algunas fotos en algunos de los paisajes de acá.- Eriko seguía manteniéndose seria.- Son paisajes sensacionales y no podríamos perder la oportunidad de tener fotos inigualables que bien podrían utilizarse después para promocionar a Dior.
- ¿No me estás mintiendo?.- Jean comenzaba a calmarse.
- ¿Cuándo lo he hecho?.- Eriko se mordió la lengua.
- De acuerdo.- gruñó Lacoste.- Pero las quiero hoy mismo en Múnich. ¿Me escuchaste?
- Allá estaremos.- suspiró Eriko.- Cuídate, Jean.
- ¿Qué pasó?.- preguntó Genzo, inmediatamente.
- Me atrapó mi jefe.- explicó Eriko, con calma.- No importa, solo debo regresar a Múnich cuando antes, aunque antes de eso debo reunir a Alana, Natalie y Elieth y tomarme fotos con ellas en los mejores paisajes de Hamburgo. E ir a buscar a Lily Del Valle...
- ¿Para qué?.- a Genzo le cambió la expresión al escuchar este nombre.
- Largo de explicar, poco tiempo para actuar.- replicó Eriko.- No hay tiempo, mejor me voy. O bueno, si tanto te interesa, mejor ayúdame. Necesito que nos lleves a mis compañeras y a mí a los lugares más bellos de Hamburgo, y de prisa. Tengo poco tiempo. Y Taro... Perdón, Misaki, te agradecería si pudieras ir a buscar a Lily y decirle que... Bueno, no le digas nada. Solo dile que tenemos que regresar a Múnich cuanto antes.
- No, espera.- la detuvo Genzo.- Mejor yo iré a buscar a Lily, y Misaki puede acompañarte.
Eriko y Taro se miraron el uno a la otra y después miraron con sorpresa a Genzo. Vaya, que acababa de delatarse solo...
- Tiene que gustarte mucho esa chica para aceptar que Misaki me ayude.- rió Eriko.
- No es eso.- replicó Genzo.- Es solo que quizás Misaki quiera conocer Hamburgo también y podría aprovechar...
- Qué excusa tan idiota.- replicó Eriko.- Pero como digas.
- Por mí no hay ningún problema.- rió Taro.
Así pues, quedó todo arreglado. Claro, a Natalie le encantó la idea de conocer Hamburgo en compañía de Tarito, pero Alana se puso furiosa al saber que Genzo iría a buscar a la tan mentada Lily Del Valle, a la que odiaba desde antes de conocerla. Elieth, por su parte, se sintió aliviada de poder zafarse de sus pretendientes. Las cuatro modelos y el joven Taro se fueron entonces en el automóvil alquilado para ir a que las chicas se tomaran fotos para tranquilizar a su representante. En cada pausa Natalie aprovechaba para acercarse a Misaki, pero él tenía solo ojos para Eriko...
- ¿Irás a verme a la pasarela mañana?.- preguntó Natalie.
- No sé si pueda.- respondió Taro, a la evasiva.- Ya sabes, los entrenamientos…
- Vamos, ¿qué no te puedes escapar ni siquiera por tres horas? No durará más de eso.- insistió Natalie.
- Pero faltaría el tiempo que se gasta en el recorrido.- replicó Eriko.- Y eso sería mucho más de las tres horas que estás considerando, Natalie.
- ¡Bah! ¿Qué acaso no quieres que Taro vaya?.- se mofó la chica.
- Me da igual, sinceramente.- Eriko se encogió de hombros.
Misaki sonrió con cierta tristeza. Eriko jamás reconocería que quería verlo ahí… Sin embargo, no se le antojaba mala la idea de irse a Múnich aunque sea por un rato a ver a las chicas en su ambiente natural… Ya de por sí eran bellas, maquilladas y vestidas de modelos se debían de ver mucho mejores…
Elieth, mientras tanto, se dedicaba a contemplar el paisaje. Ella realmente no tenía nada que estar haciendo ahí, pero se había dejado llevar por las demás y ni modo, ahora estaba pagando el precio. Ella se sentó por un momento en el pasto verde y recién cortado del lugar y suspiró.
- No esperaba encontrarte aquí.- comentó una voz masculina detrás de ella.
- ¡Ah!.- Elieth se sorprendió al darse la vuelta y encontrarse ahí a Schneider.- ¿Qué haces aquí?
- Lo mismo te iba a preguntar.- respondió el alemán.- Vaya que la vida es buena conmigo…
- Ando de viaje con mis compañeras.- respondió Elieth.- ¿Y tú?
- Pues vine a visitar a un antiguo rival y de paso darme una vuelta por mi antigua ciudad.- suspiró Schenider.- Yo vivía aquí, ¿sabías?
- Ah, entonces nos puedes llevar a otros sitios interesantes, ¿no?.- interrumpió Alana.- Ya me cansé que ese Misaki se ande perdiendo a cada cinco minutos.
- No es culpa de él que mi hermano, que sí conoce la ciudad, haya preferido irse a buscar a Lily Del Valle.- cortó Eriko, con cierta saña.- Misaki hace lo mejor que puede.
Alana le echó ojos de pistola a Eriko por recordarle tal hecho, pero no fue eso lo que más le llamó la atención a Misaki, sino el hecho de que entre Eriko y Schneider había habido un intercambio de miradas muy peculiar…
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A Lily no le hizo nada de gracia cuando al bajar al lobby del hotel se encontró con Genzo Wakabayashi. El recepcionista le había hablado al cuarto diciéndole a la joven que tenía una visita de un joven japonés, pero Lily se imaginó que sería Taro, no Genzo… El hombre estaba esperándola, con su gorra entre las manos y mirando distraídamente hacia otro lado. Lily suspiró. No sabía por qué, pero sabía que ese muchacho iba a traerle muchos problemas, empezando porque le comenzaba a gustar y eso no podía ser posible el aceptarlo…
