Capítulo 13.
Los días pasaban, lentos y suaves. Simone se había enterado de que Eriko y Taro querían adoptar a un niño, de manera que se había puesto con sus contactos para ingresar a la pareja en la lista de espera de un sitio de adopción que se encargaba de encontrarles familia a los niños huérfanos, la mayoría provenientes de países tercermundistas. Claro, para adoptar a un niño se solicitaban muchos requisitos y era un procedimiento largo y estricto, pero a Eriko y a Taro no les costaría mucho trabajo el ser aceptados, ya que los dos tenían buen trabajo, buena reputación y además eran famosos. Rara vez se le negaba a un famoso la oportunidad de portarse decente de vez en cuando y adoptar a una criatura indefensa y desvalida.
En fin... Eriko ya comenzaba a hacerse planes de una vez. Después de la exhibición, iría con Taro a la agencia de adopciones a dar sus datos completos y a ver a quien podrían adoptar. Lo mejor sería tener a un niño que tuviera más edad, cinco años quizás, ya que aunque tener un bebé sería hermoso, pero Eriko y Taro ya estaban un poco avanzados de edad (ja, ni tanto) para cuidar a un niño tan pequeño.
- Creo que exagera, madame.- rió Simone.- Taro y usted no están tan grandes como para cuidar a un bebé. Además, ¿cree que el niño conseguiría adaptarse ya estando más grande?
- No lo sé, pero creo que eso será mejor que lo platique con Taro.- repuso Eriko.- Ahora solo hago planes y juego con las posibilidades.
- Me da gusto ver que está mirando otra vez para el frente.- sonrió Simone.
- No me queda de otra.- Eriko hizo un suspiro de fingida resignación.- No sé como es que mi hermano no se vuelve loco ante la presión de ser siempre perfecto.
- Yo creo que él es tan sensible ante la presión como usted, pero al igual que usted, también su orgullo no lo deja rendirse.
- Eso es cierto.- Eriko sonrió.
Ella tomó los bocetos que estaban en la mesa frente a ella. Los dibujos de los vestidos de adolescente de Enory. Cierto era que ella ya no los usaría, pero Eriko quería hacer algo con ellos, quizás sacar una línea de ropa para muchachas que llevara su nombre; ésa era la razón por la cual Eriko se había decidido a sacar los dibujos, quizás podría usarlos para una próxima exhibición.
- Ya los diseños del señor Lacoste están listos.- comentó Simone.- Quedaron preciosos.
- Uhm.- gruñó Eriko.- ¿Preciosos?
- Sí, preciosos.
Ésa era una mala señal. Simone, experta en modas, usaba siempre la palabra "divino" cuando los diseños eran excepcionales. Pero si solo decía "precioso" era que la ropa no era tan buena...
- No sé por qué no se decidió a usar sus nuevos diseños, madame Eriko.- comentó Simone.- Son bellísimos, divinos. Los del monsieur Lacoste están bien, pero les falta su estilo, madame.
- No puedo despreciar así a Jean, se sentiría ofendido.- respondió Eriko.- Él me ha apoyado mucho y yo debo regresarle el favor.
- Pero ni usted se ve convencida.- insistió Simone.- A usted tampoco le gustan mucho los vestidos.
- Eso es lo de menos, quizás al público le gusten.- evidentemente, Eriko tampoco estaba convencida.
Simone se levantó de su asiento y se dirigió al armario de roble que estaba empotrado en la oficina de Eriko. Ahí guardaban los primeros modelos de los nuevos vestidos, y Simone sacó cuatro o cinco vestidos enfundados en sus correspondientes protectores de plástico.
- Quizás va a enojarse conmigo por esto, pero al menos no vaya a despedirme, por favor.- pidió Simone.- Es solo que no pude resistir la tentación y encargué que las costureras hicieran un modelo preliminar de sus nuevos diseños.
- ¿Qué cosa?.- Eriko estaba sorprendida.
Simone sacó los vestidos y se los enseñó a Eriko. Si en boceto se veían bien, en vivo se veían mucho mejor. Eriko no resistió la tentación de probarse los nuevos modelos y lucirlos un poco.
- Increíble.- aplaudió Simone.- Se le ven perfectos, madame. Están divinos.
- Tengo que admitirlo, tuviste una idea genial, Simone.- Eriko suspiró.- Pero no puedo usarlos. Seguiremos con el proyecto de Jean.
Simone también suspiró. Mejor era resignarse y terminar con los preparativos... Eriko guardó los vestidos en sus fundas y le dijo a Simone que se los llevaría a casa para enseñárselos a Taro. Simone estuvo de acuerdo, quizás Misaki podría convencer a su esposa...
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
El presentimiento que Lily tenía se iba haciendo más grande conforme pasaba el tiempo. Desde la mañana, al despertar al lado de su esposo, hasta al anochecer al dormir junto a su esposo, la sensación de que algo malo ocurriría iba de su corazón y se expandía por todo su cuerpo, como un rumor helado que no le dejaba en paz los huesos. Lily siempre había sido muy receptiva ante los hechos de la vida, cuando algo bueno ocurría ella lo sentía en su corazón como un rayo de sol nuevo, pero cuando algo malo pasaba el corazón le temblaba de pavor, cosa que le estaba ocurriendo en esos momentos...
Eran las diez de la mañana, sus niños estaban ocupados pintando y coloreando alegremente, de manera que Lily tuvo oportunidad de analizar sus pensamientos y emociones sin ser interrumpida. Hacía un par de años que Daisuke se había fracturado el brazo durante la práctica de fútbol de la escuela, y Lily lo había sentido desde antes de que tuviera manera de enterarse, tan fue así que ella llamó a la escuela preguntando por su hijo antes de que el director tuviera oportunidad de comunicarse con ella.
Y lo mismo había pasado con Aremy. Al principio, Genzo achacó a las hormonas del embarazo el que Lily se hubiera despertado una noche en la madrugada, llorando por culpa del presentimiento que la invadió en forma de sueño que le decía que su próximo bebé moriría al poco tiempo de nacer. Y sin embargo, dicho presentimiento no había tenido nada de errado...
Aremy había nacido por parto normal, una mañana de febrero, y lloró y respiró como cualquier bebé, pero a los pocos minutos sus labios y sus deditos comenzaron a ponerse morados... La enfermera tuvo que decirle a Lily que se llevaría a la bebé a revisión, ya que eso definitivamente no era normal... Genzo estaba preocupado, aunque trataba de mantenerse optimista; sin embargo, Lily estaba demasiado callada... Media hora más tarde, el pediatra del hospital le anunció a la pareja que le harían a la niña varias pruebas para explicar el por qué el color azulado que ella estaba tomando. Fuera de la prueba de sangre, la niña no sufriría con los estudios, pero eso no consoló a Lily.
- Te dije que algo malo pasaría.- murmuró Lily, cuando el médico se fue.
- Tranquila, hay que esperar los resultados y ya luego veremos.- musitó Genzo, sintiéndose algo molesto.
No era tanta la molestia, era más culpabilidad. Él se preguntaba si se hubiera podido hacer otra cosa en caso de que le hubiera hecho caso a su esposa... Genzo ni siquiera conocía a la niña, no había tenido la oportunidad de verla y sin embargo, ya estaba preocupado y preguntándose qué tan grave sería esa enfermedad con la que aparentemente su niña había nacido...
No pasó mucho tiempo para que el pediatra regresara con las malas noticias; Aremy hacía nacido con Tetralogía de Fallot, una enfermedad del corazón causada por un defecto del mismo creado desde el desarrollo del bebé en el vientre de su madre, que ocasionaba que la sangre "limpia" y la sangre "sucia" del cuerpo se mezclaran y el oxígeno disminuyera, lo que provocaba el tono azul de la niña en labios y uñas. ¿El remedio? Cirugía, no habría más remedio.
- Es un defecto serio del corazón.- explicó el pediatra, muy serio.- Pero con cirugía, podría corregirse y su niña viviría mucho tiempo.
- ¿Y si no se opera?.- quiso saber Genzo.
- La niña terminaría por morir a causa de la falta de oxígeno.- repuso el médico.
- Pero eso no está a consideración.- replicó Lily, enojada.- Si mi hija necesita operarse, va a operarse, no vamos a discutirlo.
- Creo que primero tenemos que hablar.- Genzo miró a Lily también enojado.
El médico notó la tensión entre la pareja y farfulló que regresaría con la bebé para seguir atendiéndola. Genzo y Lily se quedaron solos y ambos comenzaron a discutir.
- ¿Cirugía?.- reclamó Genzo.- ¿Estás loca? ¡Es una bebé!
- ¿No escuchaste al doctor?.- replicó Lily.- Va a morir si no se opera.
- Busquemos otra opinión.
- ¿Otra opinión? ¿Y mientras tanto qué haremos con nuestra hija?
Ambos estaban tensos, preocupados y estresados. Genzo optó por salir de la habitación, poniendo cualquier pretexto, y salió a los jardines del hospital. Justo ahí se encontró con Taro y Eriko, los cuales habían ido a ver a su nueva sobrina y visitar a los padres. Los Misaki vieron a Genzo y supieron que algo andaba muy mal; inmediatamente, él les contó a los dos lo ocurrido. Taro le dio el pésame a su amigo y Eriko abrazó a su hermano.
- Lo lamentamos mucho.- murmuró Eriko.- ¿Podemos ayudar en algo?
- No lo creo, pero gracias.- bufó Genzo.- No sé que hacer, Lily quiere que operen a la niña cuanto antes pero yo quiero buscar una segunda opinión...
Fue la primera vez que Taro y Eriko veían a Genzo tan desesperado. Era obvio que por primera vez no sabía qué hacer. Y sin embargo, el simple hecho de hablar con ellos tranquilizó al portero.
- Lo primero que debes hacer es hablar con Lily.- dijo Taro.- No les va a servir de nada el estar distanciados, tienen que estar juntos en esto. De lo contrario, se derrumbarán.
- Y tranquilizarte un poco, para poder pensar bien las cosas.- añadió Eriko.- No te hará bien el correr como loco de un lado para otro. Relájate, piensa las cosas. Cada problema tiene solución y no es el fin del mundo...
Genzo agradeció a su hermana y a su cuñado por el apoyo. Realmente se sentía mucho mejor. Al poco rato regresó con Lily y habló con ella; podrían llevarse a Aremy con el mejor cardiocirujano pediatra de Alemania, y si él determinaba que la niña necesitaba cirugía, Genzo no pondría ningún pretexto. Lily estuvo de acuerdo, y la tensión entre ambos pareció disminuir. Al fin los dos se habían dado cuenta de que buscaban la misma cosa: el bienestar de su hija...
Taro y Eriko apoyaron a Lily y a Genzo en todo. Los Misaki cuidaron a Daisuke y a Jazmín cuando los Wakabayashi tuvieron que viajar a Frankfurt con Aremy para su tratamiento. Fueron tiempos difíciles, pero no por eso faltó el amor...
Lily suspiró. El cardiocirujano había determinado que sin la operación, Aremy no sobreviviría, de manera que Genzo dio su autorización para que se hiciese lo necesario; y sin embargo, una solo cirugía no fue suficiente. Después de cinco años, Aremy ya llevaba al menos unas diez cirugías, y sin embargo, la muerte llegó después de la última operación, con una infección masiva que la dejó sin oportunidad de defenderse...
Y sin embargo, sin Eriko ni Taro, todo habría sido fatal. El apoyo de ellos dos había sido esencial. Quizás era por eso que Lily temía tanto por ellos y se preocupaba. Ella solo esperaba que su presentimiento, al menos por esa vez, no resultara cierto.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Taro recibió una llamada de Natalie. Por el momento, Misaki no supo si negarse o tomar el teléfono. Él pensó que si no respondía en ese momento, ella llamaría después, de manera que optó por hacerle caso y terminar con todo de una vez.
- ¿Hola?.- la voz de Taro era fría y distante.
- Gusto en escucharte, Tarito.- Natalie no cambiaba, aun así hubiesen pasado mil años.- ¿Qué ha sido de ti?
- Lo de siempre, desde la última vez que llamaste, que fue hace cuatro meses.- replicó Taro.- ¿Qué se te ofrece ahora, Natalie?
- Solo quería darte mi pésame, por el aniversario luctuoso de tus hijos.- aclaró Natalie.- Lo lamento mucho.
- Gracias.- respondió Taro, sin más.
- ¿Y sigues con Eriko?.- preguntó Natalie, como quien no quiere la cosa.- Por ahí dijeron que estaban por divorciarse.
- Pues no es cierto, Eriko y yo estamos tan juntos como siempre.- replicó Taro, enojado.
- Ya veo, no te molestes.- suspiró Natalie.- Yo solo decía que si no te hubieses casado con Eriko, nada de esto te habría pasado.
- ¿Qué quieres decir?.- Misaki estaba cada vez más molesto.
- Mira, yo sé perfectamente bien que tu esposa se volvió loca después de que tus hijos murieron, cosa que es de esperarse.- aclaró Natalie, con cizaña.- Pero intentó suicidarse y aparte, te dejó solo. ¿Eso significa que te ama como dice? No lo creo.
Taro tuvo que usar todo su autocontrol para no colgarle el teléfono a Natalie; él rara vez se enojaba, pero esa vez estaba furioso. Misaki respiró profundo varias veces antes de responder.
- Natalie, de verdad que agradezco tu preocupación.- dijo Taro, con una voz fría como el hielo.- Pero Eriko me ama, de una manera que ninguna otra mujer me ha amado jamás. Y te agradecería que, a partir de ahora, si tienes algún recado qué darme, me mandes un correo electrónico. Ya no tengo tiempo para recibir tus llamadas.
Misaki colgó el teléfono sin esperar respuesta. Muchas veces, la gente podía pasarse de estúpida...
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Eriko tenía siete meses de embarazo cuando renunció momentáneamente a su trabajo en las pasarelas; fue entonces cuando Lily ocupó su lugar como estrella de Dior. A la mexicana no le molestaba en absoluto ser la suplente, ya que eso afianzó su carrera. Lily pronto comenzó a recibir muchísimas ofertas de trabajo e invitaciones para fiestas y cenas privadas, la mayoría hechas por solteros codiciados y famosos. Claro estaba que esto comenzó a causarle muchos disgustos a Genzo, ya que aunque él salía mucho con Lily, no eran pareja oficial. Por aquellos momentos, Andrea Ruvalcaba se hizo buena amiga de Genzo y charlaba mucho con él; los dos tenían cosas en común y se llevaban bien juntos. El portero ayudaba a la chica en cuanto podía, le daba ánimos cuando no se sentía bien y la invitaba a salir cuando a Andrea la acosaban sus admiradores; pronto, la chica comenzó a creer que podría surgir algo entre ella y Genzo, sin ignorar que el portero estuvo saliendo mucho tiempo con Lily...
Ésta, por su parte, se sentía triste porque pensó que Genzo se había cansado de intentarlo con ella, y Lily se lo recriminaba. Sabía que había sido su culpa, pero ya no habría más remedio... Y sin embargo, Genzo no dejaba de llamarle a Lily, ni de invitarla a salir en plan más avanzado que el de amigos.
- No quiero molestar a tu novia.- respondía Lily.
- ¿Cuál novia?.- Genzo estaba genuinamente sorprendido.
- Andrea.- respondió Lily.- Leí en los periódicos que ella y tú están saliendo.
- Es un rumor falso.- replicó Genzo.- Ella es mi amiga, salimos como amigos, nada más. Andrea no me gusta, solo me agrada.
- Pues ella se ve muy ilusionada contigo.- insistió Lily.
- No lo creo, ya te dije que solo somos amigos, nunca he demostrado que Andrea me interese de otra forma.- replicó Genzo.- La mujer que me gusta, la mujer que quiero, eres tú, Lily.
Lily se quedó callada. Genzo se arriesgó e invitó a Lily a pasar con él el fin de semana en su cabaña a las afueras de Hamburgo. La mexicana aceptó sin mucha resistencia. Genzo supuso que los celos estaban haciendo a la chica reaccionar. Sea como fuere, ese fin de semana fue para ambos una revelación; Genzo y Lily prácticamente se la pasaron en la más profunda intimidad, conociéndose, explorando sus cuerpos y sus mentes... Al final de esa maravillosa experiencia, Genzo al fin le pidió a Lily que fuese su novia oficial. Ella, por supuesto, aceptó.
Sin embargo, Andrea no iba a quedarse tan tranquila. En cuanto supo que su amor no era correspondido, inmediatamente emprendió una campaña agresiva en contra Lily Del Valle. Se dedicaba a molestarla y a criticarla en cuanto lugar podía, muchas veces sin tener fundamentos para sus acusaciones. Un buen día, Lily se hartó y habló directamente con Andrea, la cual, sin miramientos, la mandó a freír espárragos.
Genzo estaba consternado, jamás pensó que su mejor amiga pudiera tomarse su nueva relación de esa manera... Y sin embargo, él estaba seguro de que Andrea no era como Alana, y que la primera comprendería todo si se le explicaban las cosas de buena manera. Después de todo, Genzo amaba a Lily con todo su corazón, y eso Andrea tendría que comprenderlo…
