Capítulo 22.
Pudo haber sido lo más hermoso que le había pasado en la vida, pero no fue así... Ella ya ni siquiera recordaba como había sido el ser feliz... Lo único que había en su mente era tan solo dolor y tristeza, sufrimiento puro y nada más... Ella no reaccionó al llegar, simplemente se dejó llevar por el lugar y por su guía. Éste había mencionado algunas palabras, pero ella no puso atención. Todo le daba igual, ya ni siquiera recordaba como se llamó alguna vez... ¿Eriko? Fue así como el guía la llamó. ¿Sería ése su nombre? Quizás, daba igual, daba lo mismo. Ella no puso ninguna resistencia y se dejó conducir al lugar en donde estaría por siempre...
- Éste será tu hogar.- dijo la persona que la acompañaba.- No es cómodo, pero ningún lugar aquí lo es.
- Ajá.- respondió Eriko, distraídamente.
- No por nada, pero no quisiera estar en tus zapatos.- suspiró el guía.- Aun no entiendo el por qué la gente se suicida...
A ella le daba igual el estar allí que el estar allá, sin él todos los momentos eran iguales... Había dejado dejado de pensar en todo lo que una vez amó... Oscuridad, era lo único que había en ese lugar, aunque era una oscuridad tan poco densa que era como si los ojos pudieran mirar a través de ella...
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Taro se detuvo frente a la entrada del infierno. En el fondo de la cueva se percibía un resplandor, como si hubiera llamas o algo similar. Misaki suspiró, resignado. Quizás sí había fuego en ese lugar... ¿Habría también un can de tres cabezas vigilando la entrada?
- Me dijiste que el infierno no es como uno cree.- comentó Taro a Eiki.
- Bueno, estoy tan sorprendido como tú, papá.- replicó Eiki.- Nunca he estado en él, solo me han comentado como es, y me dijeron que no había llamas ni cosas de ésas. Quizás solo es al inicio...
Misaki asintió; no era nada agradable la idea de ir al infierno y mucho menos si éste sí tenía llamas y un montón de diablitos diminutos corriendo por ahí... El hombre comenzó a sentir la boca seca y un hueco en el estómago. Taro y Eiki entraron a la cueva, que era mil veces más grande que lo que parecía ser por fuera. El lugar estaba envuelto en llamas que elevaban una columna al techo de la cueva, que ahora parecía infinito... Eiki respingó por lo bajo; Taro notó que el muchacho se ponía pálido y que apretaba levemente los puños.
Hijo.- murmuró Taro.- Creo que hasta aquí llegas...
¿Qué dices?.- se sorprendió Eiki.
- Que agradezco que me hayas acompañado hasta aquí, pero no puedo pedirte que sigas adelante.- respondió Misaki.- El infierno es algo a lo que no te puedo someter...
- Dije que te acompañaría hasta el mismo infierno.- replicó Eiki.- No voy a dejarte solo, papá.
- Y te lo agradezco de corazón, tu valor es algo que admiro.- sonrió Taro.- Pero debo seguir solo. Además, en el infierno perderás la razón y los recuerdos de quien eres y eso no puedo permitirlo. Necesito que ayudes a salir a tu madre de aquí y la lleves a mi mundo...
- ¿Y tú, papá?.- inquirió Eiki.
When the dark wood fell before me
And all the paths were overgrown
When the priests of pride say there is no other way
I tilled the sorrows of stone…
Misaki lo había pensando mucho y se había decidido. No habría de otra, sacaría a Eriko del infierno a como diera lugar, no importaba si él tenía que quedarse a cambio de ella. Con gusto, Taro daría todo con tal de ver feliz a Eriko...
- No importa lo que pase conmigo.- contestó Taro, lentamente.- Lo que importa es tu madre, y Enory y tú. Si ustedes tres están bien, yo estaré bien.
- No pensarás quedarte en el infierno, papá.- Eiki puso cara de espanto.
- Haré lo que sea necesario, Eiki.- dijo Taro.- Lo que sea por los que amo. No me importará, con tal de que ustedes estén bien.
Eiki agachó la mirada. Al parecer, no le agradaba la idea de volver a perder a su padre, él llevaba mucho tiempo esperando a que Taro llegara con ellos y como que perderlo tan pronto no era algo que Eiki deseara... Y sin embargo, Eiki tampoco quería perder a su madre, él deseaba con toda su alma que ella regresara... Taro sonrió, al verlo dudar, y le puso las manos en ambos hombros.
- Confía en el Destino, hijo mío.- pidió Misaki.- En vida tu madre y yo tuvimos muchos problemas para estar juntos, pero ninguno de los dos dejó de tener fe. Esperanza de creer que si nos conocimos, fue por algo, y que nuestro amor soportaría cualquier prueba. Yo creo en eso, Eiki, por eso voy a ir tu madre. Tengo fe en que volveré, pero por si acaso me equivoco y no lo hago, te pido que cuides a tu hermana y a tu madre, y que les digas que las quise más que a nadie en este mundo, al igual que a ti.
- Está bien, papá.- Eiki asintió levemente.- Me encargaré de ellas en el caso de que no vuelvas…
- Estoy orgulloso de ti, hijo.- murmuró Taro, abrazando a su hijo.- Nunca lo olvides.
- No lo haré, papá.- Eiki sonrió.
El muchacho entonces condujo a su padre a la entrada de un camino que avanzaba entre las llamas. Eiki lo señaló.
- Este camino lleva directamente al interior del infierno.- explicó Eiki.- Verás una puerta al final del camino. Lo único que tienes que hacer al entrar por ella es desear estar con mi madre y eso será todo. A partir de entonces, tendrás muy poco tiempo para hacer reaccionar a mamá antes de que se te olvide a ti quien eres.
- Gracias, Eiki.- suspiró Taro.- Espero verte pronto...
Misaki echó a andar por el camino, bajo la atenta mirada de su hijo. Éste suspiró y deseó con todas sus fuerzas el que el amor entre sus padres fuera lo suficientemente grande como para derrotar lo que se avecinaba...
Después de caminar un rato entre las llamas que curiosamente no lo quemaban ("No puedes quemarte si no tienes un cuerpo físico", pensó Taro), llegó hasta un puerta grabada en la roca. Misaki se acercó e intentó tocarla, pero poco antes de hacerlo, la puerta se abrió sola y a través de ella solo pudo verse una neblina negra...
- Llegó el momento.- murmuró Taro, deseando el poder estar con Eriko.
Él cerró los ojos y dio un paso al frente.
Frente a él estaban paradas varias personas, con la mirada perdida. Taro intentó preguntarles por Eriko, pero con solo verles el rostro se dio cuenta de que no le responderían... Su gesto de vacío le indicó a Taro que para ellos la pérdida de toda esperanza había llegado al fin. Así pues, él tendría que guiarse por su instinto para encontrar a Eriko... Pero la verdad, a Misaki no le costó trabajo el encontrar el lugar en donde ella se encontraría, ya que después de caminar un rato, él llegó a un lugar que se parecía demasiado al apartamento en donde ellos vivieron con Eiki y Enory en Francia, excepto porque el lugar estaba en ruinas y cubierto por la maleza... Taro empujó la reja de hierro, la cual se encontraba semiabierta y herrumbrosa, y entró. La pintura de las paredes estaba cuarteada y había demasiadas ratas y cucarachas correteando por todas partes... A Taro le recorrió un escalofrío por la espalda, Eriko les tenía pavor a esos animales y no se imaginaba lo que sería el estar entre ellos...
I did not believe because I could not see
Though you came to me in the night…
When the dawn seemed forever lost
You showed me your love in the light of the stars
Estaba anocheciendo y la casa apenas estaba iluminada por débiles lámparas de aceite que arrojaban una luz turbulenta. Obvio, eso no era algo propio de la casa de los Misaki en Francia, pero Taro supuso que ése era uno de los cuatrocientos mil detalles que a Eriko no le importaría... El hombre pasó por la sala rumbo a la escaleras; el piso estaba sucio y lleno de restos de comida y de cadáveres de animales muertos, los cuales eran el alimento de las ratas. Taro pensó que, de tener estómago, se habría vomitado... Él llegó junto a las escaleras y estuvo a punto de subir al dormitorio, pero un quejido leve pero audible proveniente del jardín lo desistieron de subir y Taro se dirigió hacia allá; él llegó hasta el jardín, cuyo pasto alcanzaba el medio metro pero que había dejado una zona en el centro en donde había una mujer de largo cabello negro, recargada contra una banca de cemento, la cual sollozaba.
- ¿Hola?.- habló Taro, con suavidad.- ¿Está bien?
Eriko levantó la cara. Misaki nunca la había visto más pálida. Ella lo miró con el mismo interés con el que se habría observado a un programa de televisión aburrido. Era como si todo brillo, toda esperanza, toda vida y todo amor se hubieran esfumado de los ojos de Eriko...
Cast your eyes on the Ocean
Cast your soul to the Sea…
When the dark night seems endless
Please remember me…
- ¿Qué quiere?.- preguntó Eriko, con voz metálica.- Ésta es propiedad privada.
- No lo dudo.- Taro habló con cautela.- Es solo que encontré la puerta abierta y pensé que podría necesitar algo...
- Estoy bien.- replicó Eriko.- Váyase.
- ¿Me permite quedarme?.- preguntó Taro.- Estoy buscando a mi esposa y creo que podría encontrarla aquí.
- Aquí solo estoy yo.- negó Eriko.- No he visto a su esposa, ni creo llegar a verla.
Así que era cierto. Eriko había olvidado a Taro y a todo lo que él alguna vez significó para ella. Y sin embargo, Misaki no iba a darse por vencido.
- Se ve usted muy mal.- murmuró Taro.- Como si le hubiera pasado algo terrible...
- No importa.- musitó Eriko.- Da lo mismo...
- No, no da lo mismo.- Taro llegó al fin hasta la banca de piedra contra la que ella estaba recargada y se sentó.- Se ve usted muy mal... ¿No hay nadie que la acompañe?
- No.- negó Eriko, comenzando a llorar.- Perdí a mis hijos, a mi dulce y tierno esposo, los perdí a todos por ser una idiota... Si hubiera tenido un poco más de instinto de madre y de esposa, habría evitado los accidentes que los mataron...
Misaki contuvo las ganas de abrazarla y respiró profundo varias veces antes de hablar.
- Estoy seguro de que no fue culpa suya.- murmuró Taro.- Los accidentes ocurren... ¿Cree usted que su esposo y sus hijos la culparían de lo sucedido?
- ¿Mi esposo?.- susurró Eriko.- ¿Me habría culpado? No, no lo creo… Él era el hombre más maravilloso del planeta... Él nunca odió ni despreció a nadie, ni siquiera a los que quisieron destruir su carrera... Él era lo mejor que a mí me había pasado en la vida...
Taro sonrió levemente. Eriko pareció reaccionar un poco.
Then the Mountain rose before me
By the deep well of desire.
From the Fountain of forgiveness
Beyond the Ice and the Fire…
- ¿Y qué cree que le diría su esposo si la viera ahora?.- cuestionó Taro.- Muy seguramente, estaría triste de que usted estuviera así. Al parecer, por como lo dice, él la amaba como a nadie en el mundo. Estoy seguro que ni un solo instante ha dejado de pensar en usted...
- Quizás... .- murmuró Eriko.- Quizás a él no le gustaría... Mi esposo hacía todo lo posible por verme... Eh, no puedo definir el sentimiento, esa sensación que tienes cuando no existe el dolor...
- Felicidad.- respondió Taro.- Él hubiera hecho todo lo posible por hacerte feliz, Eriko...
Pero Misaki había ido demasiado rápido. Eriko dio un paso atrás, asustada. ¿Quién era ese hombre que estaba ahí para cuestionarla sobre ella y su esposo? ¿Quién era él para hablar de esa manera del marido de ella? Ese hombre no podía conocer el amor que ella tenía por su esposo, ni el que él tenía por ella, ni todos los momentos felices que ellos habían pasado juntos...
- ¿Usted qué sabe?.- cuestionó Eriko.- ¿Y quién es para decirme esas cosas? No conoció a mi esposo, no hable como si supiera quién es.
- Es que lo sé.- murmuró Taro, tomando a Eriko por un brazo.- Sé cuanto amas a tu esposo y cuanto te ama él a ti... Por favor, recuerda quien soy...
Cast your eyes on the Ocean
Cast your soul to the Sea
When the dark night seems endless
Please remember me…
Eriko miró espantada a ese hombre que le pedía que lo recordara, y más que nada, su susto era porque ella no podía reconocerlo. Él era apuesto y tenía una mirada dulce y una sonrisa confiada pero... Había una enorme barrera que no la dejaba a ella recordar...
- No sé quién es usted, por favor, déjeme tranquila.- gimió Eriko.- Déjeme sola con mis recuerdos. Déjeme recordar todo lo que tuve y que perdí: una gran carrera, un futuro brillante, pero más importante que todo eso, un esposo increíble y dos hermosos hijos...
- No lo has perdido.- replicó Taro.- Bueno, excepto por lo de la carrera y el futuro brillante, pero eso es lo de menos. Aun puedes recuperar a tu esposo y a tus hijos. Ellos aun te recuerdan, te aman y te extrañan... Por favor, recuerda quién soy yo y cuanto te quise alguna vez...
Taro tomó a Eriko del rostro y la obligó a mirarla a los ojos. A ella comenzaron a llegarle imágenes en cascada, como si de repente todos sus recuerdos hubieran llegado a ella de golpe: imágenes de ella y Taro tomando un capuchino helado en una cafetería en Hamburgo, ella y Taro jugueteando con la harina en el departamento de su hermano, Taro mirándola en la pasarela, Taro besándola en el jardín por primera vez, Taro pidiéndole matrimonio junto al sauce y haciéndole el amor en la cabaña, Taro diciéndole que era maravilloso que ellos fueran a tener un hijo, Taro apoyándola después de la muerte de Eiki y Enory... Eriko sentía que había una barrera tan enorme entre ella y sus recuerdos que el alma le dolía, pero ese hombre estaba intentando hacerla reaccionar...
- Por favor, déjame en paz.- Eriko comenzó a temblar violentamente.- Déjame en apz, te lo pido. Mi esposo se ha ido y nunca volverá... Mis hijos se han ido y tampoco regresarán...
- ¿Puedes recordarme?.- Taro no iba a darse por vencido.- ¿Puedes recordar mi nombre?
- ¿Por qué habría de recordar tu nombre?.- Eriko no comprendía nada.- No te conozco, no sé quien eres...
- Claro que sabes quien soy.- insistió Misaki.- Soy Taro Misaki... Recuérdame...
Though we share this humble path, alone
How fragile is the Heart
Oh, give these clay feet wings to fly
To touch the face of the Stars…
- ¡Déjame en paz!.- gritó Eriko, zafándose de Taro.- ¡Váyase y déjeme sola!
- No, ¡espera!.- gritó él.
Ella echó a correr por la maleza del jardín. Taro intentó seguirla pero entonces él comenzó a ver todo borroso y por un momento no supo en donde se encontraba. El infierno estaba haciendo su efecto en él y le estaba quitando los recuerdos. Misaki luchó contra eso y echó a correr tras Eriko. Sin embargo, la maleza parecía crecer a cada paso y el mundo le daba vueltas...
- ¡Eriko!.- gritó Taro.- ¡Por favor, recuérdame!
Eriko momentáneamente se detuvo y lo encaró. Había un sentimiento diferente en los ojos de ella, ya no era pasividad sino coraje...
- Hace mucho tiempo que no te veo.- reclamó Eriko.- Te fuiste de mi lado y me abandonaste...
- No me fui porque quería.- musitó Taro.- Me fui porque me llevaron... Pero nunca te he abandonado, he estado contigo a cada momento y a cada instante... Recuerda el sauce... Él fue quien nos unió, a pesar de que nos encontrábamos en mundos diferentes...
Breathe life into this feeble heart
Lifts this mortal veil of fear
Take these crumbled hopes, etched with tears
We´ll rise above these earthly cares…
El sauce. Fue la clave de todo. Eriko recordó de golpe quién era él, quien era ella y por qué se encontraban ahí, en esa casa que se parecía tanto a la en que ellos vivieron juntos y fueron felices... Eriko recordó que se había suicidado y que había llegado ahí como castigo por su error. Y Taro... Taro no la había dejado sola, estaba ahí intentando hacerla reaccionar, porque la amaba y quería estar con ella... Pero entonces fue él quien empezó a olvidar todo... El poder del infierno era muy fuerte y Taro comenzó a sentir que las fuerzas se le escapaban y entonces sus recuerdos comenzaron a abandonarlo...
- ¿Taro?.- musitó Eriko.- ¿Qué te pasa?
- ¿Quién soy?.- musitó Taro.- ¿En dónde estoy?
- No, por favor.- Eriko corrió a abrazarlo.- No me olvides. No me dejes, Taro, por favor...
- Lo siento, no sé quién es usted.- murmuró Misaki.- Lo siento...
- No, Taro, por favor.- gimió Eriko.- Te amo, Taro Misaki...
Eso fue lo último que él alcanzó a escuchar. Las mismas palabras que Taro escuchó de Eriko poco antes de morir...
Cast your eyes on the Ocean
Cast your soul to the Sea
When the dark night seems endless
Please remember me…
Please, remember me…
Taro abrió los ojos y una luz fuerte le pegó en el rostro. Él parpadeó y se frotó los ojos y se incorporó. Frente a él se encontraban Eiki y Teobaldo. Los dos sonreían, aunque no fue eso lo que le sorprendió a Taro sino el hecho de que no se encontraban en el Mar de las Lamentaciones, sino en el mundo de Misaki.
- Lo lograste muchacho.- sonrió Teobaldo.- Bien hecho.
- ¿Qué pasó?.- musitó Taro.- De repente comencé a sentirme mal y no supe más de mí...
- El infierno por poco te atrapa.- suspiró Teobaldo.- Suerte que te salvaste. Por un pelito.
- ¿Y Eriko?.- quiso saber Taro, temeroso de preguntar.
- Fue ella quien te salvó.- sonrió Eiki.- Mamá alcanzó a recordar gracias a ti y entonces fue ella quien te rescató.
Misaki sintió que un sentimiento hermoso le invadía el pecho. ¡Eriko se había salvado! Taro iba a preguntar en dónde se encontraba ella, pero entonces la vio: hermosa, orgullosa y con la frente en alto, Eriko estaba parada junto al sauce que la hizo recordar, sonriendo de manera un tanto tímida. Misaki corrió hacia ella y la abrazó y la besó con intensidad.
- No puedo creer lo cerca que estuve de perderte.- murmuró Eriko, cuando se separaron.
- Eso te lo debería de decir yo a ti.- susurró Taro.- Te amo...
Ambos se abrazaron con fuerza. Y entonces alguien carraspeó detrás de ellos. Eriko vio a Eiki y, sin pensarlo dos veces, fue a abrazar a su hijo; él apoyó la cabeza en el hombro de su madre y ambos lloraron durante un largo rato, en una situación emotiva que puso el corazón de Taro a saltar de alegría.
- ¿Mamá, no quieres ver a mi hermana?.- preguntó Eiki, con suavidad, después de un rato.
- Más que a ninguna otra cosa.- murmuró Eriko.
- Pues entonces no esperes más, mami.- dijo Enory, parada a pocos metros de ellos y mirando a su madre con timidez.
La niña se echó a correr hacia su madre y la abrazó. Eriko y Enory lloraron con la emoción del esperado reencuentro entre una madre y su hija, con todo el amor y la felicidad que puede haber en una situación como ésta. ¡Cuánto deseó Eriko el poder volver a ver a sus hijos y al fin se le había concedido! Fue una escena tan tierna y emotiva, mucho más que la anterior, que hasta Teobaldo derramó algunas lágrimas. Sin soltar a Enory, Eriko extendió uno de sus brazos para recibir a Eiki y Taro los abrazó a todos, agradecido con quien quiera que hubiese hecho posible este hermoso reencuentro. Ahora, toda la familia estaba unida otra vez y ya no se separarían...
Después de un tiempo imposible de contar, en donde los Misaki le contaron a la recién llegada cómo funcionaba ese mundo en el que ahora estarían, Taro le dirigió a su hermosa esposa una sonrisa divertida.
- Oye, mi amor.- dijo Taro.- Teobaldo dice que puede llevarnos a cruzar el Umbral para ir a la Tierra otra vez. ¿No te gustaría ir?
- ¿A la Tierra?.- se sorprendió Eriko.- ¿A qué?
- Pues a pasear.- respondió Misaki.- ¿No quieres hacerlo? Cada uno renacería en personas desconocidas y diferentes y podríamos volvernos a encontrar. Sería divertido.
- ¿Y los niños?.- rió Eriko, divertida ante la ocurrencia de su esposo.
- Estarán bien aquí.- contestó Taro.- Ya saben cuidarse solos y le harán compañía a Aremy. Y para ellos, nuestras vidas en la Tierra durarán apenas unas cuantas horas.
- Claro, mamá, no te preocupes.- sonrió Eiki.
- Ve, mami.- sonrió Enory.- Aquí los estaremos esperando.
- Y si nos aburrimos, simplemente los seguimos y ya.- Eiki les guiñó el ojo a sus padres.
Eriko sonrió y extendió sus brazos hacia sus hijos, a quienes abrazó y besó una vez más, tras lo cual ofreció sus manos a Taro. Él las tomó.
- ¿Crees que puedas encontrarme en la Tierra?.- rió Eriko.
Taro la abrazó y la besó con ternura en los labios.
- Te encontré en el mismo infierno.- murmuró Taro.- Podría encontrarte en donde fuera...
Incluso, en el lugar que se encuentra más allá de los sueños...
Fin.
Notas:
- La canción de fondo es Dante´s Prayer, de Loreena McKennitt. Me causa gracia darme cuenta de que esta canción, que yo escogí porque la letra y la música me parecieron acordes a la escena en donde Taro habla con Eriko en el infierno, está inspirada en la Divina Comedia, de Dante Alighieri, la cual habla del paraíso, del purgatorio y del infierno, una temática que aborda la película original y la tercera parte de este fanfic. Lo curioso del caso es que, cuando elegí la canción, no tenía idea de que está inspirada en la obra de Dante así que el que haya quedado como anillo al dedo para este fic fue pura casualidad.
- Bueno, éste fue el final. La historia fue basada en la película "Más allá de los sueños", protagonizada por Robin Williams y Cuba Gooding Jr, con varias modificaciones mías para incluir personajes que no aparecen en la película original y para desarrollar de una manera diferente las relaciones entre ellos (de hecho, la forma en como se conocen los protagonistas en la película es muy diferente a como lo hacen aquí), así que la adaptación no es cien por ciento exacta.
- Y aún falta el epílogo.
