Capitulo 2: Protejan el bosque de alerces.
El silencio reino en el bosque durante unos segundos mientras los dos muchachos se miraban el uno al otro sin emitir sonido alguno, ni siquiera articular alguna señal de saludo o molestia.
-¡Hola!- se atrevió a decir la hermosa niña sonriendo.
-Ho... hola...- respondió Cristóbal rompiendo el silencio causado al ver a tan hermosa criatura frente a el.
-Eres el muchacho de anoche¿verdad?
-Me... me recuerdas.
-Te vi anoche, pero jamás te había visto por eso salí corriendo, disculpa si te asuste.
-Descuida, no me asuste, salí porque me encanto esa melodía que tocas... por cierto, mi nombre es Cristóbal, Cristóbal Araya, supongo que tu eres Yadira Ortúzar, mi abuelo me dijo tu nombre.
-Así es¿eres pariente de la pareja de ancianos que viven en esa granja tan moderna?
-Si, yo soy el nieto, llegue el otro día junto a mi familia para pasar aquí las vacaciones, hace mucho tiempo que no venia por eso estoy muy feliz.
-Esos dos ancianos son muy simpáticos.
-Pero dime¿qué es esa cosa que tienes en las manos?- pregunto Cristóbal refiriéndose al extraño aparato con el cual Yadira emitía las mas bellas notas.
-Pues esto es una ocarina, me la regalo mi abuela poco antes de fallecer, ella también me enseño la melodía que me gusta tocar, con la que me acabas de encontrar, se llama Melodía de Luna, es una tonada relajante y hermosa ¿te gustaría escucharla desde el principio?
-Por supuesto, soy todo oídos.
Yadira cerro los ojos y comenzó a soplar nuevamente en la ocarina volviendo a emitir una vez mas la bella melodía que mantenía atento a Cristóbal quien comenzó a sentir una gran paz interna y un calor fraternal que solo una madre podría entregar, la melodía sin duda causaba toda esta sensación tan maravillosa, en su interior el muchacho esperaba que la tonada no acabara nunca y disfruto hasta la ultima nota cuando Yadira daba por terminada la melodía.
-Estuvo fantástico.
-Muchas gracias, me gusta tocar bien esta melodía, me hace recordar a mi abuela- de repente un fuerte sonido metálico se sintió a lo lejos, los animales alrededor huyeron despavoridos.
-¿Qué fue eso?- pregunto Cristóbal.
-Son ellos otra vez, sígueme.
Yadira llevo a Cristóbal a un pequeño refugio tras unas rocas desde allí vieron a unos cuantos hombres llegar al claro junto a unas enormes maquinas de construcción.
-¿Quién diablos son ellos, Yadira?
-Son leñadores, desde hace unos días ellos han estado visitando el lugar, están tratando de destruir este bosque.
-Pero¿por qué?
-Estos árboles, son alerces, es una madera muy fina y extraña, es muy valiosa para los leñadores, debemos detenerlos.
-¿Pero como?
Yadira camino a escondidas hacia una de las maquinas y sin que alguno de los leñadores se percatara comenzó a introducir piedras entre los engranajes, rápidamente volvió al refugio junto a Cristóbal a tiempo para ver como la maquina comenzaba a dar unos cuantos estallidos para finalmente dejar de funcionar.
-¿Qué demonios paso ahora!- reclamo uno de los hombres.
-La maquinaria se descompuso otra vez, debemos dejarlos hasta aquí- le respondió el tipo que operaba la maquina.
-¡Demonios!
-Buen trabajo Yadira- le felicito Cristóbal.
De pronto los dos niños sintieron que algo los jalaba y los dejaba en el aire.
-¡Mire lo que encontré aquí, jefe!- era uno de los trabajadores quien los había sorprendido escondidos tras la roca.
-¡Suéltanos, idiota!- reclama Cristóbal.
-Vaya, son dos pequeños- dijo el jefe de la obra acercándose al hallazgo- ¿De casualidad no tendrán nada que ver con los accidentes que a tenido mi maquinaria estos ultimos días?
-¡Usted no tiene derecho a destruir el bosque!- le grito Yadira.
-Eh... jeje, solo esta bromeando señor- trato de calmar el ambiente Cristóbal- Nosotros solo caminábamos por aquí no hemos hecho nada malo.
-¿Qué hacemos con ellos, señor?
-... llévalos a sus casas y dile a sus padres que no los vuelvan a dejar venir al bosque que esta bajo construcción.
-Entendido- el hombre subio a Cristóbal y a Yadira a una camioneta, luego de preguntarle a cada uno su dirección emprendió el viaje.
-¿Ya habías intentado detenerlos antes?- le pregunto Cristóbal a Yadira una vez solos en la parte de atrás de la camioneta.
-Por supuesto, yo siempre voy a ese bosque y desde hace unos días ellos han intentado talar el bosque entero.
De repente la camioneta se detuvo, al parecer habían llegado a la granja Ortúzar, el hogar de Yadira, una vez que el hombre dejo a Yadira en su casa le dijo a su padre que no debía volver a dejarla ir al bosque pues estaba en proceso de talado.
-Yadira, ya te dije que no intentaras detenerlos, es peligroso- reclamo don Martín Ortúzar a Yadira una vez solos, el padre de Yadira era un hombre alto y ejercitado, de unos 23 años el solo a cuidado a Yadira desde su nacimiento pues según el la madre de Yadira murió después de dar a luz, muchos se preguntan como un hombre tan joven es padre de una niña de 9 años como Yadira, el dirige el fundo Ortúzar y a pesar de que no es tan avanzado tecnológicamente como la granja del abuelo de Cristóbal es una de las granjas productoras de lana de oveja mas importantes de Temuco.
-Ellos no tienen derecho a destruir el bosque- se defendió su hija.
-Ya lo se pero no hay nada que podamos hacer, si sigues con esos atentados solo conseguirás meterte en un problema.
Después de entregar a Yadira llegaron a la granja del abuelo de Cristóbal, la cual no quedaba muy lejos, a simple vista se podía saber que eran vecinos. Cuando el hombre toco a la puerta de la entrada la única que escucho fue Amalia, de hecho ella era la única que estaba en la casa a esa hora, todos habían salido a dar un paseo a la ciudad.
-¿Qué desea?- pregunto Amalia al abrir la puerta dejando al hombre atontado pues lo único que vestía la sexy rubia era un largo camisón amarillo y unas pantaletas, estas ultimas no se veían gracias al camisón- ¿Viene a dejar al enano?- pregunto nuevamente Amalia al ver que el hombre venia junto a Cristóbal.
-Este... así es, señorita, el junto a una amiga estaban en el bosque, no debe dejarlo salir al bosque pues esta en proceso de talado.
-Entiendo, gracias por su preocupación- Amalia dejo entrar a Cristóbal y cerro la puerta- Mira enano, hoy estoy muy feliz pues clasifique párale Miss 17 así que solo por eso no le diré nada a nuestros padres.
Pero al parecer Cristóbal no oía, aun seguía atontado tras conocer a la bella Yadira, sin importar las circunstancias sentía algo hacia ella muy dentro de el, algo que le decía que debía volver a verla y pronto.
Al día siguiente Cristóbal se despertó antes que cualquiera, se baño y arreglo, luego se vistió y partió a ver a su nueva amiga, el único que lo vio fue su abuelo quien se pregunto a quien iría a ver tan arreglado.
-Pensé que te castigarían- comento Cristóbal a Yadira una vez juntos, ambos caminaban por la plaza de la ciudad de Temuco.
-No, a mi padre también le molesta que esos hombres intenten destruir el bosque.
-No hay algo que se pueda hacer contra esa talada.
-Pues al parecer los hombres compraron esos terrenos a la municipalidad, así que no hay mucho que se pueda hacer, pero yo no me rendiré, ese bosque no debe desaparecer.
-¿Cristóbal?... ¡Cristóbal!- de repente alguien llamo a Cristóbal, era una voz familiar.
-¿Quién será?- se pregunto el muchacho quien tras voltear descubrió a un viejo amigo- ¡Ronald!
-Que buena suerte encontrarte aquí Cristóbal- le saludo Ronald.
-Ronald, te presento a Yadira, ella es una amiga.
-Mucho gusto.
-El gusto es mío, señorita.
Después de presentarse Cristóbal le contó el asunto del bosque a Ronald, el presento gran preocupación pero también reconoció que no era mucho lo que ellos podían hacer para salvarlo, al menos no legalmente.
-Cristóbal mira- algo llamo la atención de Yadira- Es el jefe de los leñadores.
-Cierto- Cristóbal rápida y sigilosamente hacia el restaurante donde el sujeto conversaba tranquilamente junto a otro hombre, posiblemente uno de los leñadores.
Allí se quedaron escuchando los tres ocultos una conversación que los petrifico, descubrieron que al día siguiente llegaría maquinaria de ultima generación para destruir completamente la zona del bosque de alerces y acabar de una vez con todas con los problemas.
-¿Están seguros de lo que dicen?
-Sin duda alguna, abuelo- Cristóbal, Yadira y Ronald fueron rápidamente a contarle todo a Mario.
-Ese bosque lleva mucho tiempo en ese lugar, se podría decir que es milenario, es una lastima que vaya a suceder eso- se lamento el anciano.
-Pero abuelo¿no pretendes hacer algo para detenerlos?
-No hay nada que podamos hacer, si ellos compraron el terreno del bosque no hay nada que podamos hacer contra ellos.
-¿Bosque milenario, eh?- dijo Ronald pensativo.
-En que piensas, Ronald?
-Pues puede que... aunque no estoy seguro... déjame investigar un poco y volveré¡Hasta mañana!- Ronald salió corriendo de la casa con un plan en mente.
-¿Hasta mañana, para mañana el bosque será hecho confeti- se quejo Cristóbal- ¿Adonde vas Yadira?
-Voy a mi casa, pero no me importa si ellos son los dueños del lugar, no dejare que el bosque caiga.
Esa noche Cristóbal no pudo dormir muy bien, se preguntaba hasta que extremos llegaría Yadira para salvar el bosque, en ese momento se dio cuenta que bajo la apariencia de niña tierna y adorable se oculta una muchacha decidida a todo por proteger sus ideales y a los demás.
-Me pregunto como serán las demás competidoras- a la mañana siguiente todos desayunaban y la mas emocionada era Amalia por estar en las eliminatorias del certamen.
-Seguro no te llegan ni a los talones, hijita- le animaba su padre.
De repente la puerta de la casa sonó de golpe, era el padre de Yadira, Martín Ortúzar, llego preocupado para hablar con Cristóbal, al parecer su hija había desaparecido muy temprano en la mañana de los trabajadores del fundo la había visto, Yadira estaba desaparecida. A Cristóbal rápidamente se le vino a la cabeza la idea de que Yadira estaba en el bosque así que todos partieron en su búsqueda.
Mientras tanto, en el bosque de alerces la talada de árboles solo se veía detenida por una pequeña niña rubia que se había atado firmemente a un árbol para evitar que la quitaran de allí, la acompañaban unos cuantos animales que, por muy fantástico que pareciera, parecía que entendía que la niñita quería salvar sus hogares y la defendían de cualquiera que tratara de acercarse a ella, unos cuantos leñadores terminaron mordidos, picoteados y rasguñados por los animales.
-¡Demonios!- se quejaba el líder de los leñadores- ¡Esa es la niña de ayer, seguro es ella quien a saboteado la maquinaria desde el principio, sáquenla de allí!
-Pero señor, esos pumas que la protegen no se ven muy amistosos.
-¡Allá esta!- Cristóbal y los demás llegaron justo a tiempo al lugar, Cristóbal corrió hacia Yadira y Martín trato de desatarla- ¡No puede destruir el bosque si Yadira esta en su camino!
-¡Claro que puedo, muchacho estúpido!- el hombre se subio a un enorme tractor y lo encendió amenazando con dirigirse hacia los niños, en ese momento Mario, Amalia, Alfredo, Lali (abuela de Cristóbal) y Mónica (madre de Cristóbal) se interpusieron en su camino.
-¡No puede destruir nada de este bosque!- otra voz se escucho a lo lejos, era Ronald quien venia en una enorme limusina negra a toda velocidad, obviamente no era el quien manejaba.
-¿Y quien lo dice niñato estúpido!
-Lo digo yo- la limusina se detuvo y tras bajarse Ronald se bajo un hombre alto de mediana edad- el Concejal Miguel Becker Alvear.
-¿Concejal?
-Así es- Todos quedaron impresionados, no sabían como Ronald había logrado que alguien de tan alto rango en la ciudad lo acompañara a defender el bosque.
-Ronald ¿qué hiciste?- pregunto Cristóbal impresionado.
-Jeje, veras, cuando tu abuelo comento que el bosque podría ser milenario me dio por investigar la antigüedad del lugar y efectivamente tiene mas de 1257 años de edad, lo suficiente para declararlo patrimonio nacional.
-¿Eso quiere decir que...?- el hombre en el tractor no podía creer lo que oía, su plan estaba por derrumbarse.
-Significa que desde ahora el bosque es protegido por el gobierno y a pesar de ser el dueño de las tierras no puede destruirlo, de hecho por ser el dueño es deber de usted mantenerlo en buen estado- termino diciendo el concejal.
-¡Maldita sea!- grito el tipo completamente desquiciado- ¡No me importa, acabare con el bosque y con esos niños!
El hombre encendió nuevamente el tractor y lo dirigió a toda velocidad contra Yadira, Cristóbal y los demás sin que nada pudiera detenerlo. En ese momento Cristóbal trato de quitar a Yadira del camino pero al verla vio que los ojos de la niña estaban blancos, una fuerte brisa corrió alrededor y el cabello de Yadira comenzó a moverse con el viento, entonces la niña alzo sus manos las cuales comenzaron a brillar, el tractor comenzó a estallar en chispas y tras una fuerte explosión se detuvo.
Cuando la conmoción acabo todos acabaron afortunadamente ilesos, a excepción del conductor del tractor quien se golpeo fuertemente la cabeza con el volante dejándose un enorme chichón en la cabeza, pero eso no fue lo único que le ocurrió, sino que por no obedecer al concejal los títulos de propiedad del bosque le fueron arrebatados y le fueron entregados al abuelo de Cristóbal quien se los cedió al padre de Yadira seguro de que el podría cuidar muy bien de los títulos y del bosque.
-Me alegra que podamos seguir juntándonos en este pasivo bosque- al día siguiente Yadira, Cristóbal y Ronald disfrutaban jugando en el claro del bosque.
-A mi también- agrego Cristóbal- pero ¿estas segura que no recuerdas nada de lo que paso ayer?
-Si dices eso de que mis ojos se tornaron blancas y mis manos brillaron pues no, solo recuerdo que el tractor se dirigía a nosotros y luego estallo.
-Tras el análisis descubrieron que el tractor estallo debido a un corto circuito- comento Ronald- posiblemente una de las chispas eléctricas alcanzo a Yadira y eso la hizo perder por unos segundos la conciencia, eso explicaría que sus ojos se volvieron blancos, y talvez creíste que sus manos brillaron debido a la luz de la explosión.
-De cualquier manera me alegra que todo haya acabado, ahora solo debemos disfrutar de nuestras vacaciones y de nuestra amistad.
-Me parece bien,. Cristóbal- dijo Yadira- pero si no llegamos a nuestros hogares a la hora que prometimos nos castigaran todas las vacaciones, jeje.
-Es cierto, Hasta mañana chicos.
Los tres chicos se despidieron y volvieron rápidamente a sus hogares, fue tanta la prisa que Yadira olvido a su muñeca a un costado del lago del claro.
Cuando Cristóbal se acercaba a su casa noto que algo extraño pasaba, había una ambulancia en la puerta de la casa, pensó que algo malo le habría ocurrido a alguno de sus familiares así que corrió a la casa. Al llegar encontró a su madre quien al verlo se comenzó a limpiar las lagrimas y se acerco a el.
-¿Mamá que esta pasando?
-No te preocupes, hijo.
-¿Cómo quieres que no me preocupe si estas llorando¿Le paso algo al abuelo?
-Veras... el abuelo tuvo una recaída, no es nada grave.
-¡Estas mintiendo!
Cristóbal salió corriendo de la casa y se dirigió a la ventana de la habitación de su abuelo, desde afuera y solo se entero de la verdad, Mario sufría de un caso de leucemia desconocida para los paramédicos, lo peor es que estaba en un estado avanzado y no se podía hacer mucho mas que someterse a un tratamiento para evitar el dolor, pero de cualquier manera Mario no tenia mas de un mes de vida.
Cristóbal no podía creer lo que escuchaba, no supo que hacer, lo único que atino a hacer fue correr, corrió lo mas lejos que pudo, en el camino se encontró con Amalia quien venia del pueblo.
-Enano ¿adonde vas tan rápido?-pregunto Amalia sin embargo la sonrisa en su rostro desapareció al ver la mirada perdida de Cristóbal quien tenia las mejillas cubiertas de lagrimas- ¿Enano que paso¿Paso algo en la casa?
-El... abuelo... el abuelo- respondió en voz baja Cristóbal.
-¡Enano no me asuste¿qué le paso al abuelo!
Amalia trato de calmarlo pero fue inútil, Cristóbal se alejo y siguió corriendo dejando sola a Amalia quien en vez de seguirlo decidió ir a la casa y averiguar que es lo que estaba ocurriendo.
Sin darse cuenta Cristóbal regreso al claro del bosque, donde al no poder seguir corriendo cayo de rodillas y estallo en lagrimas, ya era muy de noche y el lugar solo era iluminado por la luz de la luna llena que se reflejaba en el lago.
-¿Cristóbal?- de repente una voz familiar sonó tras el niño, era Yadira, quien había vuelto por su muñeca.
-¿Ya... Yadira?
-Cristóbal¿qué ocurrió?- al ver a su amigo llorando rápidamente corrió a el y lo abrazo para calmarlo, en ese momento Cristóbal le contó todo a Yadira.
La muchacha no supo que decir, quiso consolarlo pero recordó como ella se puso cuando supo de la muerte de su abuela, la situación de Cristóbal era similar, sin embargo el muchacho aun seguía alterado así que Yadira decidió calmarlo, saco su ocarina y comenzó a tocar su Melodía de Luna, mientras tocaba la bella tonada Cristóbal comenzó a relajarse en su regazo, como si jamás se hubiera enterado de tan trágica noticia, olvidándose de todos los problemas con tan mágica melodía que le traía paz a su corazón.
Cuando la melodía acabo Cristóbal ya estaba mas tranquilizado, se sentó junto a Yadira y sonrió al verla, ella también sonrió, de pronto, una especie de luz comenzó a rodearlos, para cuando se dieron cuenta comenzaron a flotar en el aire y cada vez se elevaban mas y mas, de pronto, se encontraron flotando en un misterioso túnel de varios colores, estaban flotando y atravesaban a través de ese túnel a gran velocidad, de pronto comenzaron a girar y por mas que trataron de sujetarse las manos terminaron soltándose debido a las vueltas que daban y se separaron. De pronto, Cristóbal se encontró tirado en el suelo, se levanto, miro a todos lados pero no lograba ver nada mas que campo abierto, como era de noche comenzó a preguntarse por el paradero de Yadira, así que camino para ver si lograba encontrarla, de pronto, unas horribles criaturas comenzaron a salir del suelo y lo rodearon, parecían esqueletos vivientes, el se encontraba muy asustado y no supo que hacer, cuando una de las criaturas se disponía a atacarlo fue atacada por un fuerte golpe por parte de un extraño joven, el mismo joven acabo, también, con las demás criaturas derrotándolas con su espada, cuando la batalla termino, Cristóbal alzo la mirada y observo al joven que lo había salvado, era un niño rubio de ojos azules que al parecer tenia la misma edad de Cristóbal, pero vestía un traje verde y un simpático gorrito verde como los que usan los duendes en los cuentos de hadas, poseía una pequeña espada de acero y un escudo de madera, el misterioso niño se acerco a Cristóbal y le pregunto como se encontraba.
CONTINUARA...
