La Melodía de la Luna

Capitulo 8: Locura en el mercado.

-¡Wauh!- exclamo Link- aun no puedo creer que yo sea el protagonista de ese juego, si ni siquiera se quien es esa tal Zelda.

-Jeje, pues, en el juego se ven como buenos amigos- le comentaba Cristóbal.

Los muchachos habían salido del bosque Kokiri hace un día y ya faltaba poco para arribar al reino de Hyrule.

En el camino, y para aguantar el largo viaje, Cristóbal le contó a Link sobre el videojuego "La Leyenda de Zelda" de Nintendo.

-Cuando Shigeru estuvo con nosotros nos contó que su trabajo era crear esos juegos, nos explico que eran como contar una historia con un libro con imágenes que el lector podía mover, nos dijo que Hyrule era un lugar perfecto para basarse en una historia, pero no pensé que a mi me convertiría en el protagonista de su historia.

-Y no te imaginas lo famoso que eres en mi mundo- le seguía diciendo Cristóbal al asombrado Link.

-¿quieren dejar de hablar de eso, no entiendo ni una sola palabra de lo que dicen- les reclamaba Navi- además ya estamos llegando, miren- les dijo señalando la enorme estructura que comenzaba a aparecer frente a ellos.

Los tres comenzaron a mirar hacia adelante y efectivamente se estaban acercando a una gran muralla de ladrillos grises claros, alrededor de ella había un gran riachuelo, el puente para pasar se encontraba abierto, así que no era gran problema entrar al reino.

-Es inmenso¿creen que este sea el lugar?- les pregunto Link.

-Por supuesto que si, tontillo, mira el letrero- Navi señalaba un pequeño letrero a un costado del puente, Link leyó claramente lo que decía.

-A ver... mmmmm... aquí dice, frente a ustedes el camino hacia el mercado Hyrule, y este otro camino lleva hasta el rancho Lon-Lon--y se quedo mirando el pequeño camino que seguramente servia de guía hacia el tal rancho- No se como será ese tal rancho pero no necesitamos ir hacia allá- y diciendo esto volvió hacia Cristóbal y Navi y juntos cruzaron el enorme portón que los llevaría hacia el castillo.

Al entrar se encontraron en un largo y pacifico camino de sombra y calma, calma que fue interrumpida por el asombro de Cristóbal quien noto algo extraño escondido en un rincón.

-¿Qué ocurre, Cristóbal?- le pregunto Link al verlo tan distraído.

-Esa cosa roja de allá- respondió Cristóbal señalando un paquete rojo oculto en un rincón del camino- esa cosa roja... es mi mochila.

-¿Tu mochila? -pregunto Link -¿qué es una mochila? –pero no obtuvo respuesta pues Cristóbal corrió a tomar lo que sabia era de el.

-Es increíble- exclamo Cristóbal al tomarla y encontrar dentro todo lo que Ronald le había metido antes de entregársela a Sheik además bajo la mochila estaba la pequeña maleta plateada que contenía las formulas químicas de Ronald, Cristóbal la reconoció enseguida, al abrirla la vio llena de formulas que conocía al igual que su mochila, la cual estaba llena de provisiones.

-Si esto es tuyo ¿cómo llego hasta aquí?- pregunto Navi.

-Esta maleta plateada pertenece a un amigo mío, el debe haber dejado todo esto aquí para mi... pero es imposible¿cómo llegaría el hasta Hyrule?- al levantar la mochila se desprendió un papel que Link alcanzo a tomar, era una fotografía.

-Mira este dibujo, esta muy bien hecho, y sales tu- dijo mostrándoselo a Cristóbal.

-No es un dibujo, es una fotografía, una fotografía donde salgo con mi madre, mi padre, mi hermana y abuelos- le explico Cristóbal indicándole cada uno de sus familiares a Link, pero la vista de Link se quedo fija en la bella Amalia.

-¿Cómo se llama tu hermana?- pregunto el curioso Kokiri.

-Se llama Amalia.

-Es muy bonita.

-No solo es bonita, también es una muy buena persona, ella participa en un concurso de belleza, espero que le vaya bien- Cristóbal se quedo pensando un momento en silencio- a pasado un día desde que desaparecí, deben estar preocupados, solo espero que ella no renuncie a su concurso por mi culpa, no me gustaría que eso pasara, ella es muy linda tiene muchas posibilidades de ganar y no quiero que todos su esfuerzo sea en vano.

Link vio a Cristóbal, las palabras las decía de corazón, en verdad quería mucho a su hermana y la apreciaba pero Link supo que si Cristóbal seguía pensando en su familia se pondría triste y melancólico así que decidió cambiar el tema.

-Cristóbal, debemos seguir nuestro camino, debemos encontrar a esa princesa.

-Tienes razón, vamos- Cristóbal guardo las cosas, se puso su mochila en la espalda y cargando la pequeña y ligera maleta con su mano izquierda continuaron su camino.

Al llegar, los tres se quedaron impresionados, pero los mas impresionados en esto fueron Link y Navi, aunque Navi se impresionaba con todo fácilmente ya que era un hada joven que recientemente había sido creada, pero Link se lleno de asombro al ver tanta gente como el.

Link solía escapar por las noches, del bosque Kokiri, para ver si encontraba a alguien que se pareciera a el, y hasta ahora las únicas personas como el que había conocido eran Shigeru y Cristóbal.

-Mira todo esto, Cristóbal, es increíble- le decía sin perder de vista cada detalle de este hermoso lugar.

Los tres amigos se encontraban en una especie de mercado medieval, había gente comprando por todas partes, niños jugando felices, perros corriendo de un lado a otro, parejas de enamorados, los puestos de venta estaban al aire libre y en edificios, y se vendía de todo como fruta, ropa, pan, pasteles, medicamentos, hierbas medicinales, armas, bombas, lo que sea.

A Cristóbal se le paso muy pronto el asombro, sin embargo parecía que Link y Navi jamás saldrían de ese estado.

-Oigan¿se les olvido que debemos ir a ver a la princesa Zelda, vamos, el castillo esta por allá- les decía mientras señalaba el gran castillo que se veía a lo lejos pero que podían acceder pasando por un camino pavimentado que lo conectaba con el mercado.

-Pero, Cristóbal, este lugar esta lleno de cosas que no había visto, al menos debemos verlo¿no te da curiosidad?- le decía Link.

-Pues... un poco, pero si no le doy la Esmeralda Kokiri a esa princesa jamás encontrare a Yadira.

-Bueno, yo encontré lo que he estado buscando toda mi vida y no pasare por alto esta oportunidad de verlo¿quien esta de acuerdo conmigo en que veamos esta aldea antes de seguir al castillo?- grito Link.

-¡YOOOO!- grito Navi y entonces salieron disparados cada uno en una dirección diferente, para alejarse de Cristóbal.

-Pe...pero...a que diablos, mejor los busco, seguro se meterán en problemas.

Mientras tanto en Temuco la ciudad continuaba con su calmada vida, los únicos intranquilos eran la familia de Cristóbal y el padre de Yadira, sus nervios estaban destrozados después de no saber nada de los chicos por un día entero.

-Adelante, entra- insistía Amalia a Link quien prefería quedarse afuera esperándola.

-No gracias, mejor te espero aquí afuera a que estés lista- le respondió, ella le había prometido salir juntos a conocer Temuco después de que el le confeso ser nuevo en el lugar, aun así Amalia no se pregunto de donde podría ser alguien tan amable y comprensible si no era de Temuco.

-Te obligare a entrar.

Diciendo esto Amalia cogió la punta del gorrito verde de Link y lo empujo hasta adentro de la casa, temiendo que el gorro se le desprendiera de la cabeza el muchacho no tuvo mas opción que seguir siendo guiado por Amalia hasta dentro de la casa donde estaban sus abuelos y sus padres pensando en la critica situación en la que se encontraban.

-Mamá, papá, abuelito Mario, abuelita Laly, les presento a mi amigo Link- dijo la bella joven presentando a su alto y rubio amigo quien sonreía algo nervioso.

-¡Buenas muchacho!- el primero en saludarlo fue Alfredo, el padre de Amalia, rompiendo el silencio que reinaba el lugar, inmediatamente continuo Mónica, su esposa.

-Bienvenido, perdona pero en estos momentos no estamos muy bien, Amalia debe haberte contado sobre la desaparición de nuestro hijo.

-Lo lamento mucho señora- respondió Link- si hubiera algo que yo pudiera hacer.

-Tu presencia es suficiente, muchacho- dijo Laly, la abuela- Animaste a mi pequeña nieta y eso es suficiente.

-Si, pero debes tener calor con ese gorro puesto- dijo Mario, el abuelo- ¿Por qué no te lo quitas?

-No, gracias, no me peine hoy- respondió Link algo nervioso.

-Como quieras- se resigno el abuelo.

-Bueno, yo volveré a las calles con fotos de Cristóbal- dijo Mónica.

-Te acompañare- ofreció su esposo.

-Perdón por entrometerme señora- agrego Link- pero su rostro delata que no a descansado, se ve muy exhausta¿por qué no descansa? Yo podría encargarme.

-Cierto, mamá- agrego Amalia- no has comido ni dormido desde que se perdió Cristóbal.

-Gracias por su ofrecimiento pero aunque quisiera no podría dormir, estoy muy preocupada por tu hermano.

-Podrías venir con nosotros- ofreció Link- pasearemos por el mercado de Temuco, puede venir con nosotros a distraerse un poco y puede llevar esa foto para consultar a la gente del lugar.

-Pero...- Amalia veía sus planes de convertir este paseo en una cita arruinados pero sabia que lo mejor era preocuparse de la salud de su madre- ... cierto, podrías venir con nosotros mamá.

-Si, cariño, o también te acompañaría- le animo Alfredo.

-Así se habla- agrego Mario- sal con mi hijo, Mónica, relájate.

-Pero... de acuerdo, iré con ustedes chicos- se resigno Mónica.

Mientras, Navi estaba fascinada con todo lo que aquí podía ver, se divertía al ver a los niños jugando al avioncito en las calles, algunos se subían sobre otros y comenzaban a jugar al caballito, a las mujeres que se peleaban por comprar las prendas que el vendedor tenia en oferta. En este lugar había cosas que jamás había visto en todos sus pocos días de vida.

Ella estaba tan feliz revoloteando de un lado a otro, sin darse cuenta de que era perseguida por un extraño grupo de 5 niños, ninguno de ellos era mayor de 5 años.

Ellos la habían visto volando cerca de la plaza del mercado y querían capturarla para convertirla en la mascota oficial de su club.

De pronto, Navi se poso a un costado de una fuente de agua para descansar sus alas, fue allí cuando los cinco niños la atraparon con una red y la metieron en una botella, entonces rápidamente se dieron a la fuga.

En otro lado de la plaza, Link recorría las calles y mirando a la gente, en verdad le sorprendía ver tantos como el, de pronto vio a una mujer que se encontraba muy triste junto a la puerta abierta de una casa.

-Señora¿le preocupa algo?- le pregunto el muchacho.

-¿Que¿pero quien eres tu?- le pregunto la señora asombrada de que alguien se diera cuenta de su dolor.

-Me llamo Link, mucho gusto señora, tengo 10 años¿y usted?

-Niño, la edad no se le pregunta a una dama- le dijo la mujer entre risas.

-Jeje, le estaba preguntando su nombre señora- le dijo Link.

-Oh, bueno, me llamo Niclausdia, es un placer hablar contigo niño.

-¿Porque esta tan deprimida en un lugar tan fantástico como este?

-¿Fantástico, JA, se nota que eres nuevo, el problema es que perdí a mi Fifi, es mi perrito regalón y no se en donde esta.

-No se preocupe, señora, si quiere yo podría ir a ver en donde esta su perro.

-¿En serio, por favor hazlo, te lo agradecería mucho, muchísimo.

Link volvió a recorrer las calles del mercado con la promesa de encontrar al perro de la señora, el problema es que el no tenia la menor idea de en donde podría estar esa mascota, y lo peor de todo, Link no tenia idea de que era un perro.

-¿Te gustan mucho los perros?- le pregunto Amalia a Link tras notar que sonreía al ver cada ejemplar canino que se atravesaba.

-Es solo que cuando niño me metí en muchos problemas por culpa de uno de ellos, a decir verdad ni siquiera supe que existían hasta los diez años, cuando un amigo me encontró y ayudo.

-Entonces deberías conocer a Chocho, es el perro de Cristóbal, es una verdadera bola de pelos.

-¿Tienen un perro¿por qué no lo vi en la casa?

-Es un poco perezoso, seguramente estaba durmiendo tranquilamente en el campo- respondió Amalia.

En ese momento Chocho, quien se encontraba durmiendo despertó, estornudo y continuo con su largo sueño sobre la hierba en la pradera.

Cristóbal estaba desesperado buscando a Link y a Navi, solo esperaba que no se metieran en problemas, de repente vio que Link se acercaba hacia el.

-Al fin¿nos vamos al castillo de una vez?- le pregunto Cristóbal a Link al verlo.

-No puedo, debo encontrar a un perro, solo quería que me dijeras que es un perro- le dijo Link.

-¿Un perro¿no sabes lo que es un perro?- Cristóbal no podía creer que alguien no supiera lo que era algo tan simple como un perro, y comenzó a reírse un poco.

-¡Oye¿me ayudaras o no?- le dijo Link al notar que se reía de el.

-Por supuesto, mira, ese es un perro- le dijo indicando a un precioso perro negro que estaba orinando al lado de un árbol.

-¿Y que esta haciendo?- se pregunto Link.

-Pues... lo mismo que todos cuando tomamos mucha agua, solo que a ellos no les importa que allá gente alrededor.

El perro termino de hacer su asunto y salió corriendo detrás de una mariposa de alas naranjas.

-¡No, se me escapa el perro!- grito Link y al instante salió corriendo tras el perro.

-¡Oye, espérame, debemos ir al castillo, ah que rayos- dijo Cristóbal resignándose a la idea de que Link se le había escapado otra vez.

El perro era muy veloz para Link quien no lo perdía de vista, aunque se fijaba en todas las cosas excelentes que habían en el camino.

Cristóbal se acerco a la zona de entretenimiento y vio una pared llena de colores en donde habían varias personas reunidas. Resulta que en este lugar se hacían apuestas, el dueño del lugar lanzaba una especie de bomba con forma de ratón que al encenderla, caminaba derecho por todo el camino y al llegar a la pared seguía caminando sobre ella, en esta parte del juego la gente debía adivinar sobre que color explotaría la bomba o bombchus como les decían.

Cristóbal se metió entre el publico, el comerciante, pensando que era un hombre pequeño, le pregunto cuanto apostaba, Cristóbal se dio cuenta de que no noto que el era un niño así que dijo "1000 rupias al rojo", todos quedaron impresionados con tan inmensa apuesta.

Las rupias eran el dinero oficial del reino de Hyrule, como las monedas y billetes lo son en la Tierra, esto Cristóbal lo sabia gracias al videojuego.

La bombchu comenzó su trayectoria, explotaba en el rojo Cristóbal ganaría 2315 rupias, si no, debería comenzar a pensar como pagaría esa gran suma ya que no tenia ni un centavo. La bombchu se dio vueltas por toda la pared, los apostadores no le quitaban la mirada de encima preguntándose sobre que color de la pared explotaría pero Cristóbal se encontraba muy tranquilo esperando que la bombchu llegara al rojo. Y así fue, cuando la mecha estaba por acabarse, la bombchu se dirigió rápidamente hacia el color rojo y allí exploto.

Todos felicitaron al joven apostador y el comerciante le entrego la generosa suma de rupias.

-¿Pero como lo sabias?- el pregunto el comerciante silenciosamente al oído mientras le entregaba el dinero.

-Es que yo se el secreto de esas bombas- le respondió Cristóbal marchándose del lugar.

El secreto al que Cristóbal se refería era muy simple, la nariz de las bombchus siempre era de un color diferente, el estuvo mirando atentamente el juego antes de apostar y descubrió que cuando la nariz es roja explotaría en el color rojo, si era azul se iría a explotar al color azul y así sucesivamente, todo dependía del color de la nariz del bombchu.

Cristóbal se fue al mercado para ver en que podría gastar su bien ganado dinero.

-¡Tenemos ganador!- anuncio el vendedor cuando Link logro derribar las tres botellas con una pelota ganando un lindo conejo de peluche que obviamente le regalo a Amalia.

-Tu madre no parece divertirse- le dijo mientras le entregaba el conejo, a decir vedad Mónica se la pasaba mostrándole la foto de Cristóbal a quien pasaba para ver si lo habían visto, era comprensible, una madre preocupada por su hijo.

-¡Mami, mami!- de repente se escucharon los gritos de un pequeño niño entre la multitud, el niño estaba llorando y llego junto a Mónica quien no pudo ignorarlo.

-¿Qué te ocurre niñito?- le pregunto amablemente al pequeño.

-Es... que perdí... a mi mami- respondió el niño entre sollozos y lagrimas.

-Tranquilo, niñito- le tranquilizo Mónica tomándolo de la mano mientras Link, Amalia y Alfredo se acercaban al lugar- Dime como te llamas.

-Me llamo Cristóbal- respondió el pequeño para sorpresa de todos, inmediatamente Mónica pensó en el como su hijo y se imagino a Cristóbal buscándola llorando.

-El no es tu Cristóbal, querida- le recordó Alfredo suponiendo lo que pasaba por la cabeza de Mónica.

-Ya lo se- le dijo Mónica de mala gana, luego mirando al pequeño recobro su animo maternal y dijo- dime como se llama tu mami.

-Ella... ella se llama Alejandra... es alta y de cabello largo y ojos- comenzó a describirla el pequeño a su manera.

-Creo que lo mejor seria llevarlo a la comisaría- aconsejo Amalia.

-Si, pero deberíamos intentar encontrar a su madre- dijo Mónica.

-Yo se como- Alfredo tomo al pequeño y lo cargo en sus hombros como caballito- desde allá arriba dime si vez a tu madre.

-Si señor- dijo el niño feliz.

Mientras tanto, Navi, secuestrada y todo, no la estaba pasando tan mal.

-¡Saluden a la nueva mascota de los Bombers, la maravillosa princesa Navi- le decía un niño a los otros 4 mientras les mostraba a Navi, quien se encontraba sentada en una especie de trono de madera, con una corona alrededor de ella que los niños trataron de ponerle, pero el hada era muy pequeña y la corona no se ajustaba a su cabeza de ninguna forma.

-¿Princesa¿yo soy su princesa?- les pregunto Navi, los niños creyeron que esta era una prueba de su nueva líder y dijeron:

-¡Si, ama Navi, diosa de los Bombers!

-Ahora vamos a dar tu desfile de bienvenida por el mercado- le dijo uno de ellos- por favor siéntese aquí- le dijo señalándole un pequeño trono que había en carrito de juguete que tenia una cuerda atado en frente.

-Esta bien- dijo Navi volando hacia el nuevo trono, de pronto, entro un sexto niño, era mas pequeño que los demás, como de 4 años, el entro corriendo, muy apresurado al lugar con algo en sus manos.

-¡Ya llegue, ya llegue!

-Que bueno que llegas- le dijo uno de los niños, que parecía ser el mas grande de ellos aunque en realidad todos tenia la misma edad, 5 años, excepto el que acababa de entrar- ¿Sabes cuanto tiempo estuvo esperándote la princesa Navi?

-Perdóname, Iván, es que mi hermana no me dejaba quitarle el vestido a una de sus muñecas princesas, así que me costo mucho trabajo- luego, el niño se volteo hacia Navi y dio una reverencia pidiéndole perdón, Navi quedo impresionada y solo atino a decir "esta bien".

-Tome, princesa Navi- le dijo entregándole un hermoso y pequeño vestido rosado con adornos dorados en sus bordes- este es su vestido real, debe cambiarse para el gran desfile- dejo el vestido a sus pies y se dio vuelta, al igual que el resto de los demás niños, esperando que Navi se pusiera su nuevo vestido.

La pobre hada no tenia la mas mínima idea de lo que ellos hacían, no se daba cuenta de que ahora, ella era la líder de ellos, pero les quiso seguir el juego, se quito su túnica blanca y se puso ese nuevo vestido que le quedo perfecto, incluso se alegro ya que se encontraba mas hermosa que nunca.

Lon niños se voltearon y admiraron su hermosura, pero ese no es el único cambio que le hicieron, también cepillaron su cabello con un cepillo muy pequeño, Navi vio como el brillo de sus cabellos castaño claro se iba realzando. Con una paciencia de dioses, los niños también la maquillaron dejándola como una verdadera reina, su belleza podría compararse con la de la reina de las hadas.

Luego se ese "fashion emergency" uno de los niños tomo la cuerda que sujetaba al carrito y salió a la calle, los otros niños llevaban carritos similares al que llevaba a Navi, solo que en ellos habían algunos peluches con formas de animalitos y globos atados a los costados, Iván iba en frente de este improvisado desfile con una gran bandera en las manos que tenia el emblema de los "Bombers", así se hacia llamar el grupito de niños, la gente los miraba y reía por el pequeño acto que hacia los niños, Navi se encontraba muy entusiasmada con este recorrido por la ciudad, bien arreglada y rodeada de glamour, se sintió como una verdadera princesa.

-Esa no es, esa no es, esa no es- el niño no lograba encontrar a su madre por ningún lado en la multitud, la búsqueda ya se hacia desesperante, sobre todo para Amalia quien ya hace un buen rato había visto destruirse sus planes de una salida romántica con Link pero ponerse a ayudar a un niñato extraviado ya le parecía el colmo.

-Esa no es, esa no es, esa no es- continuaba el pequeño sin darse cuenta que esas palabras solo aumentaban la rabia en el interior de Amalia- Esa no es, esa no es, esa...

-¡Ya cállate y solo avisa cuando la veas!- grito Amalia para sorpresa de todos, pero el niño no se percato del leve ataque de ira de la adolescente pues al final del camino le pareció ver a alguien familiar.

-¡Ella si es!- grito alegre el pequeño refiriéndose a una joven madre tan solo unos dos años mayor que Amalia, se encontraba parada en una esquina con cara de preocupada mirando hacia todos lados hasta que vio a su hijo en los hombros de un hombre alto y corrió en su búsqueda.

-Parece que la encontramos- le dijo Link a Amalia calmándola y riendo, sin embargo cuando el niño estaba por reencontrarse con su madre una extraña criatura apareció de la nada seguida por otras seis, eran Timewarps, toda la gente los vio quedando horrorizados y no fue hasta que una de las criaturas emitió un terrorífico gruñido que todos comenzaron a correr aterrados, el mercado entero de Temuco era un caos.

El niño volvió con Alfredo y los demás y su madre retrocedió algunos pasos ante las abominables criaturas. Link por su parte agarro una espada de un puesto de antigüedades y se preparo para el combate, sabia que los Timewarps solo irían tras el.

Mientras tanto, el pequeño Link estaba por alcanzar al lindo perrito negro, este animal corrió por toda la ciudad antes de detenerse frente a una pared, era un callejón sin salida, Link decidió atraparlo antes de que se le volviera a escapar.

El perro no tenia idea de que era perseguido por Link hasta que este lo tomo por sorpresa y le dio un susto tremendo, el perro se asusto tanto que comenzó a aullar, Link no entendía porque, de pronto, desde las cajas de cartón que había a un costado de este callejón comenzaron a salir varios perros mas, de distintos portes y colores, al ver al pobre perrito asustado en los brazos de Link, estos comenzaron a mirarlo con cara de odio y a gruñirle.

-Ouh, pe...perritos, lindos perritos...¿este es su amigo?...no le haré nada- diciendo esto dejo al perrito negro en el suelo, pero esto no los tranquilizo y se lanzaron hacia Link, este no se quedo a ver que le harían, salió corriendo del lugar mientras la docena de perros lo perseguían.

Corrió por todos lados para tratar de deshacerse de la jauría que lo perseguía, pero los perros no le perdían el rastro. Las personas miraban como el pequeño corría perseguido por la jauría de perros de una calle a otra. Link vio un camino que había en la plaza, creyó que los perros no subirían por las escaleras que había en ese camino, pero se equivoco, los perros corrían fácilmente por los peldaños así que tuvo que continuar el escape.

Al atravesar el camino, Link no encontró ninguna salida, ya que frente a el se encontraba un gran estanque de agua, a su izquierda un gran lote de zarzas espinosas y su derecha una gran pared, pero a un lado del estanque había un gran edificio, era una especie de iglesia enorme, Link vio unas enredaderas que subían en la pared frontal de la iglesia, y sin pensar si se romperían o no, subió por ellas hacia el techo del edificio y allí se quedo a salvo de los perros. Sin embargo, estos no se rendían y se quedaron allí esperando a que bajara.

-¿Que hice para merecer esto?- pensaba el pobre Link.

En otro lugar, lejos de allí, un niño de nueve años, cabellos castaño oscuro, ojos pardos, orejas cortas a diferencia del resto de la gente en este lugar, vestía un pantalón color damasco, una camiseta azul con franjas blancas en las orillas de las mangas y un dibujo de una langosta blanca en el pecho, también tenia un par nuevo de zapatos mas cómodos y flexibles y una bolsa con 2004 rupias. Este muchacho era Cristóbal, con el dinero ganado se compro nuevas prendas de vestir mas típicas de Hyrule, el se paseaba por el mercado comprando cosas útiles como comida, botellas con jugo de frutas, etc.

Desafortunadamente, Cristóbal no entendía el lenguaje Hylian, que era el lenguaje típico de Hyrule, por lo que no sabia que vendía cada tienda hasta que entraba en ella ni los precios de cada cosa hasta que los consultaba al vendedor.

Fue así como fue a dar con una tienda de recuerdos, en ella había toda clase de cosas, "el sitio ideal para un niño" pensó Cristóbal al ver todos los juguetes, figuritas y muñecos. A Cristóbal le interesaron unas casitas echas de madera que había en una estantería, así que se acerco al vendedor para preguntarle cuanto costaban.

El dueño de la tienda era una joven de 22 años, cabello cobrizo, ojos cafés y una hermosa sonrisa en sus labios, vestía una blusa café y un hermoso vestido blanco con adornos cafés en forma de flores en la terminación del vestido.

-Buenos días señorita, mi nombre es Cristóbal- le dijo el cuando la vio.

-Muy buenos días, yo soy Karry¿en que puedo servirle?- le pregunto la amable vendedora.

-Es que quería saber cuanto valen esas figuritas en ese estante.

-Oh, tu te refieres a los edificios tallados, solo cuestan 10 rupias cada uno.

-¿En serio, y ¿son edificios importantes?

-La mayoría si- la joven salió de detrás del mostrador y se acerco a la estantería para mostrarle una de las figuritas- Esta, por ejemplo, es el castillo real de Hyrule.

Cristóbal la miro muy atento que a pesar de ser tan pequeño, era muy detallada.

-¡Wauh¿así es el castillo?- pregunto Cristóbal asombrado por el diseño.

-Por supuesto¿nunca lo has visto?

-Es que es la primera vez que vengo a Hyrule, pero debo ir al castillo para conocer a la princesa.

-¿A la princesa, eres amigo de ella?

-Jeje, no, es que debo decirle algo muy importante, pero no importa oooh...- Cristóbal llego hasta ahí porque su mirada se quedo clavada en una hermosa figurita que parecía una iglesia.

-Hey, parece que te quedaste sorprendido con esta figurita- le dijo la joven sonriendo.

-Siii¿que es?- le pregunto Cristóbal asombrado.

-Este modelo representa al Templo de la Luz, se encuentra a unas cuantas calles de aquí, si quieres conocerlo en persona te sugiero que lo visites, pero solo podrás mirar el exterior, ya que la entrada esta prohibida.

-Prohibida¿pero porque?

-Se dice que en el templo reside un gran poder conocido como la Trifuerza, hace mucho tiempo hubo una gran guerra en el mundo porque todos querían conseguirlo, pero finalmente se llego a un acuerdo, la guerra ceso pero el acceso al templo quedo prohibido para todos, así todos seguirían con sus vidas como si la tal Trifuerza jamás hubiera existido.

-¿La Trifuerza, pues si sabia que existe un poder llamado así, no sabia que una gran guerra había surgido por culpa de ella.

-Bueno, ahora ya lo sabes, a mi me interesa mucho el tema de la Trifuerza¿quieres saber mas?

-La verdad me fascinaría, pero debo encontrar rápido a mis dos amigos que se me escaparon en el mercado, debo encontrarlos y partir de inmediato al castillo, pero me llevare esta figuritas- dijo Cristóbal indicando los modelos tallados del Templo de la Luz y del Castillo de Hyrule.

-Muy bien, son 20 rupias- le decía la joven mientras los metía en una bolsa de papel y se los entregaba, al mismo tiempo Cristóbal sacaba una rupia roja de su bolsa y se la entregaba- Gracias, hasta pronto- se despidió la joven al entregarle las figuritas.

-Hasta pronto- le dijo Cristóbal saliendo de la tienda.

Al estar afuera se dispuso a buscar a Link y a Navi, pero se dio vueltas y vueltas por las calles sin resultado.

Antes de que las criaturas atacaran Link blandió la antigua y oxidada espada y se lanzo contra ellas.

-¡Cuidado Link!- grito Amalia al ver la valentía del muchacho.

Link trato de clavarle la espada a un timewarp en el estomago pero la criatura la tomo con las manos y la partió en dos, esto no detuvo al ágil Link quien siguió usando el pedazo de espada que le quedaba como cuchillo clavándoselo a la criatura quien se desvaneció al igual como las que venció Sheik. Pero las cinco criaturas restantes arrojaron de sus manos una especie de lianas con las cuales sujetaron al muchacho impidiéndole moverse, Link estaba completamente indefenso.

-Ayúdalo Alfredo- le ordeno Mónica a su esposo.

-¿Pero que quieres que haga mujer?- se quejo hasta que se le ocurrió sacar su vieja navaja del ejercito que siempre traía en su bolsillo, la empuño y se la arrojo en la cabeza a una criatura incrustándosela en la frente, la criatura grito y se desvaneció liberando el brazo izquierdo de Link, suficiente para que Link empuñara su destruida arma y con el filo cortara las demás amarras que lo aprisionaban.

Los cuatro Timewarps que quedaban comenzaron a hacer brillar sus ojos rojos furiosos y con una gran velocidad corrieron alrededor de Link.

-Que truco mas viejo- pensó Link dando un gran salto mortal hacia atrás escapando de la emboscada de los Timewarps, pero esto no detuvo a los Timewarps quienes comenzaron a correr mas rápido para sorpresa de Link y juntándose mas y mas hasta formar una especie de tornado negro que comenzó a disparar rayos rojos contra Link, uno de ellos dio en el hombro lastimándolo un poco.

Link no sabia como detener este nuevo ataque, entonces, desde lo alto de un edificio apareció una extraña silueta, era Sheik, quien dio un gran salto disparando sus afiladas agujas las que dieron de lleno en el tornado eliminando a dos Timewarps.

-Me alegra verte- le dijo Link al estar junto a Sheik.

-No lo creo, te veo mas feliz con tu nueva novia- dijo Sheik algo molesto refiriéndose a Amalia quien corría hacia ellos.

-¿Quién es el Link?- le pregunto al llegar.

-Yo no lo conozco- se apresuro en responder Sheik antes que Link dijera algo.

En ese momento uno de los dos Timewarps restantes decidió arrojarse en picada contra los dos hylians pero se detuvo justo frente a ellos cuando vio a Amalia junto a ellos, justo como sheik sospechaba, los Timewarps no se atrevían a atacar a las personas que pertenecían a la época en la que estaban, sin embargo la criatura continuo su ataque contra Sheik propinándole un fuerte golpe arrojándolo contra una pared dejándolo muy lastimado, Link rápidamente le clavo la espada rota al timewarp eliminándolo y corrió para asistir a Sheik sin darse cuenta de que el ultimo timewarp corrió hacia el para eliminarlo.

-¡Cuidado Link!- grito Amalia pero Link distraído se dio vuelta muy tarde, la criatura saco una especie de lanza y trato de enterrársela.

En ese momento se escucho un fuerte disparo, el proyectil alcanzo a la criatura justo antes de que lograra su cometido y se desvaneció en el aire, al voltear al lugar de donde provenía el disparo vieron a Mario con una escopeta en sus manos, el decidido anciano acabo con el ultimo de los Timewarps.

-Ya esta- Sheik se levanto y con gran agilidad desapareció tras una cortina de humo creada por el.

-¡Espera!- grito Link pero ya se había ido.

-¡Mami!- como era de esperarse el niño rápidamente corrió con su madre quien agradeció la valentía del joven Link.

-Papá ¿cómo te enteraste?- le pregunto Alfredo a Mario al verlo llegar.

-Lo pasaron en el noticiario, me apresure en venir en cuanto pude- respondió Mario- ¿Alguno de ustedes sabe quien era ese sujeto?- pregunto refiriéndose a Sheik pero ninguno sabia quien era exactamente.

-Aun así pienso que es un buen chico- dijo Amalia- después de todo nos ayudo, debe ser como esos súper héroes enmascarados, lo bueno es que no usa la ropa interior por fuera.

-¿Dónde esta tu madre?- le pregunto Link a Amalia al no verla por ningún lado, en ese momento el grupo volteo y vio a Mónica admirando al pequeño niño junto a su madre mientras esperaba algún día volver a reencontrarse con su hijo.

-¿Donde se habrán metido estos dos?... bueno, no importa, de todos modos aun es temprano¿Y si voy a conocer ese misterioso Templo de la Luz, si, eso haré- pensó Cristóbal y partió hacia el mercado donde una persona le dijo el camino correcto que lo llevaría al templo, era un camino con escaleras de piedra que iban en ascenso.

Al llegar a lo mas alto se encontró con el una gran iglesia, gracias a la figurita descubrió que era el famoso Templo de la Luz, aunque pensó que era el lugar favorito de los perros, ya que había una docena de ellos frente al templo.

-¡Cristóbal, Cristóbal!- gritaba una voz desde lo alto del Templo.

Cristóbal miro hacia arriba y descubrió que quien lo llamaba era el propio Link, subido en lo alto del templo.

-¿Pero que demonios haces allá arriba, Link!- le pregunto Cristóbal confundido.

-¿Recuerdas al pequeño perrito que perseguía, pues tenia amigos, y aparecieron cuando lo había alcanzado, entonces todos salieron detrás de mi!.

-¿En serio?... ¿como se llama el perro que debes encontrar!

-Este... ¡se llama Fifi, es ese negrito que esta durmiendo!

-Veamos... Fifi, Fifi, ven Fifi- Cristóbal comenzó a llamar al perro pero este no hacia caso, sin embargo, había otro perrito que estaba allí, uno pequeño de color amarillo, se acerco a Cristóbal.

-¿Que¿acaso tu eres Fifi?- le pregunto Cristóbal al perro y este pequeño respondió dándole un pequeño ladrido, entonces Cristóbal lo tomo en sus brazos y el perro le lamió toda la cara.

-¡Oye Link, este es el perro al que debías encontrar!- le dijo mostrándole el perrito amarillo.

En ese momento los perros comenzaron a despertar y al ver a Fifi tan feliz en los brazos de Cristóbal se calmaron un poco, en ese momento Link bajo del techo y fue hacia Cristóbal, los perros ya no le tenían odio y el pudo acariciarlos y disculparse sobre todo con el perrito negro, al que había atrapado por error.

-¡Fifi, mi pobre Fifi!- grito la mujer al ver de vuelta a su perrito gracias a Cristóbal y a Link- gracias, muchas gracias por devolverme a mi Fifi, tomen esto como muestra de mi agradecimiento.

Niclausdia les dio a los niños un bello mapa nuevecito que mostraba todos los lugares que podían visitar en el continente de Hyrule, los niños le agradecieron el regalo y se fueron a buscar a Navi. El mas agradecido con el regalo de la mujer fue Cristóbal, ya que era un bello mapa y en el veía todos los lugares que existían en esta bella tierra.

-¿Que paso con tus ropas?- le pregunto Link a Cristóbal cuando al fin tuvo la oportunidad de preguntárselo.

-Pues quise cambiar de estilo, tu sabes, algo mas acuerdo a este mundo, pero traigo mi antigua ropa en la mochila- le respondió Cristóbal mostrándole la nueva mochila que se había comprado y en la cual tenia guardada su ropa y unas cuantas botellas de jugo de fruta y emparedados.

-Bueno, se te ve bien... pero ¿de donde sacaste las rupias para comprar esas cosas?

-Ah, aposté 1000 rupias y gane.

-¿Que?... pero ¿porque hiciste eso¿no te das cuenta de si hubieras perdido no tendrías de donde sacar dinero y tal vez te habrían hasta matado?

-Relájate, Link, no había motivo que me hiciera perder, ese juego estaba arreglado.

-Solo espero que no apuestes mas con nadie, apostar es muy malo, pero mejor preocupémonos por encontrar a Navi- dijo Link un poco molesto al enterarse de como Cristóbal había conseguido el dinero.

-De acuerdo, no te enojes tanto- le dijo Cristóbal.

-¡No estoy enojado!- le grito Link pero se cayo en seco y luego prosiguió mas calmado- no estoy enojado... solo no creo que sea buena idea apostar.

-Bien, además ni siquiera aposté, no tenia ni una rupia... ¿porque te molestan tanto las apuestas?

Antes de que alguno de los dos pudiera decir algo mas sobre el tema se escucho una pequeña explosión proveniente de la plaza principal seguida de una hermosa luz de color morado que salía al cielo, Cristóbal inmediatamente supo que eran fuegos artificiales, le explico a Link lo que era y en que ocasiones se usaban, entonces los dos niños creyeron que esto podría ser un día de fiesta en el mercado.

Pero al llegar al lugar vieron a un grupo de niños teniendo una especie de celebración, dos de ellos sostenían un gran letrero que según Link decía "celebración por la nueva líder la princesa Navi".

-¿Navi?... mírala allá esta- dijo Cristóbal al ver sentada en un carrito de juguete a la pequeña hada.

-¡Navi ya vamonos, debemos llegar al castillo antes de que anochezca, se supone que eres mi acompañante y no me acompañas!- le dijo Link, Navi sonrió al ver a su compañero otra vez y voló hacia el, los niños no podían creer que su nueva líder los abandonara.

-Pero princesa Navi- le dijo Iván- usted no nos puede abandonar, usted es la nueva líder de los Bombers.

-¿Líder de los Bombers?- le pregunto Link a Navi.

-Eso parece- dijo ella- estos niños me atraparon mientras volaba por el mercado y me dijeron que ahora yo era su nueva líder.

-Escuchen, niños, Navi es la acompañante de Link, no puede ser su líder- les dijo Cristóbal, pero los niños no le querían escuchar y le lanzaron un globo lleno de agua que exploto en su cabeza mojándolo completamente- De acuerdo, ellos se lo buscaron- Cristóbal se comenzó a subir las mangas y a correrse los mojados mechones de su cabellos que le tapaban los ojos.

-Espera, no les hagas daño- le dijo Navi volando frente a el- yo soluciono esto.

La pequeña hada blanca se dirigió hacia los niños y les dijo.

-Lamento tener que irme tan pronto, pero debo seguir mi camino junto a mi compañero, el es un poco tonto por eso debo acompañarlo¿entienden?- los niños rieron al escuchar esto y luego miraron a Link, el se preguntaba porque- Pero les prometo que nos volveremos a ver y como su líder dejo a cargo a Iván, quiero que tu te encargues de que los Bombers sigan tan unidos como ahora¿entendido?

-Si, princesa Navi- respondió Iván.

Luego de eso, los tres amigos se fueron del mercado a través del camino que los llevaría al castillo mientras los pequeños niños Bombers se despedían desde lejos de su gran princesa Navi, Link y Cristóbal estaban impresionados por las extrañas amistades que Navi había echo en el mercado.

CONTINUARA...