Capitulo 13: Sospechas.
El pequeño Link y el pequeño Cristóbal, junto a la pequeña Navi seguían su camino, ya estaban de vuelta en las verdes praderas de Hyrule dispuestos a seguir con el encargo de la pequeña princesa Zelda. Gracias a Darunia sabían que la ultima joya sagrada se encontraba en el Dominio Zora y gracias al mapa que la bella señora Niclausdia les había regalado en el mercado sabían donde estaba ese lugar, solo era cuestión de tiempo para que llegaran y reclamaran la joya en nombre del rey de Hyrule.
-Estos viajes son tan tediosos- dijo Cristóbal molesto- y mis pies me están matando...
-Ya se pero es la única manera, no tenemos esos pájaros gigantes de metal que me dijiste existen en tu mundo.
-Era mas fácil hacerlo con el control desde casa- dijo Cristóbal suspirando- ¡Oye¿Qué es eso?
-¿Qué?
Los dos desviaron su mirada hasta un monte donde un pequeño pony era molestado por dos stalfos.
-Debemos ayudarlo- Link corrió hasta el lugar y alzando su espada corto la cabeza de uno de los stalfos, cuando el otro se dio cuenta ya era tarde, Link lo partió en dos con su espada.
-Buenos movimientos, Link.
-No fue nada¿esta bien el caballito?
-Esta bien- respondió Navi tras examinarlo- pero no es "él" caballito, es ella.
-¡Una yegua!- exclamo Link- creo que le pertenece a alguien, tiene collar y riendas... "Propiedad del Rancho LonLon"- leyó en el collar.
-Ese es el rancho de la pequeña Malon.
-Debemos regresarlo.
-Pero estamos muy lejos, me pregunto si puede llegar hasta allá sola, eso nos ayudaría.
-¿Qué dices "Epona"- dijo tras terminar de leer su collar- ¿Puedes volver sola?
Al escuchar esto Epona se negó volviendo la cabeza, al parecer no quería alejarse de su salvador así que agachando la cabeza y corriendo hacia el logro dejarlo sentado en su lomo, luego hizo lo mismo con Cristóbal.
-¡Whoa! Creo que acabas de hacer una amiga Link- exclamo Cristóbal sonriendo.
-Epona ¿puedes llevarnos adonde queremos?- le pregunto Link.
-Claro que si chico de verde- respondió Epona, esto solo lo escucho Link pues para Cristóbal no fue mas que un relincho, acto seguido Epona salió corriendo junto con los dos chicos en su lomo.
-Creo que eso significa que si- grito Cristóbal sujetándose para no caerse.
Mientras tanto, de vuelta en Temuco las cosas prácticamente con o sin Yadira volvían a la normalidad, la orden de búsqueda se había extendido mas allá de la región pero sin éxito, como si se los hubiera tragado la tierra.
-¿Qué estas viendo?
-A mi madre, finalmente decidió volver a salir después... esas cosas que ocurrieron en el mercado.
Link y Amalia estaban solos en la sala de la casa, ella miraba alegremente por la ventana a su madre la cual se peonía poco a poco de la extraña desaparición de su hijo, a pesar que aun no habían rastros de el parecía que no perdía la esperanza y que sabía que el estaba bien en algún lugar.
-Me da gusto ver que la señora Mónica se reponga- dijo Link- ¿Dónde esta tu padre?
-Acompañando al señor Martín Ortúzar, el padre de Yadira, el junto a otros granjeros han organizado un grupo de búsqueda y están explorando centímetro a centímetro el bosque de alerces y los alrededores, el señor Ortúzar cree que Yadira aun podría seguir allí.
-¿Y tu que crees?- le pregunto Link mirándola a sus bellos ojos verdes y acariciando un mechón de su largo y liso cabello rubio.
-Yo no lo se- respondió algo confundida la bella rubia- solo espero que donde sea que esta ese enano junto a la niña estén bien, no sabia que eran tan buenos amigos como para acompañarse en una huida, pero quien me preocupa ahora es mi abuelo, a estado muy pensativo desde lo que ocurrió en el mercado.
-Bueno criaturas como esas no se ven todos los días.
-No solo eso, también ese extraño chico vestido raro que nos ayudo.
-Creo que no deberíamos seguir dándole vueltas a ese asunto- dijo Link tratando de cambiar el tema.
-Tienes razón- dijo Amalia acercándose a el- hablemos de tu y tu manía de no querer sacarte ese ridículo gorrito verde.
-¿Mi gorrito?... mejor sigamos hablando de esos monstruos.
-No, no, no. Yo quiero ver tu cabeza libre de ese ridículo gorrito, seguro tienes un cabello hermoso, ya se que eres rubio pero no basta, es como si no pudiera imaginarte sin ese gorrito.
-Digamos que me da seguridad, me lo sacare, pero cuando este listo.
-De acuerdo, pero prométeme que no eres me harás esperar mucho, es decir, no me importa si eres calvo bajo ese gorro.
-Te lo prometo... y no, no soy calvo.
-Jeje, solo era una broma.
-Y¿en serio me imaginas con el gorrito?- dijo riéndose y sentándose junto a ella mientras pasaba una mano sobre su hombro- espero que sea con el gorro sobre la cabeza.
-mmmm... la mayoría de las veces, no siempre.
-Pues, talvez sea hora de dejar de imaginar ¿no crees?
La feliz pareja decidió que el sofá de la sala era el mejor lugar para expresarse su amor con apasionados besos ardientes, ni siquiera se dieron cuenta que la anciana Domitila, la empleada de la casa paso por el lugar limpiando el polvo con un plumero, aunque en realidad debido a su leve ceguera ella tampoco se dio cuenta de la presencia de los dos acalorados jóvenes.
-¿Qué te ocurre, Mario?
-Esas criaturas, las del otro día, creo que ya las conocía.
Mario y Laly, los abuelos de Cristóbal discutían lo que acababa de ocurrir hace unos días en la cocina de la casa.
-La policía dice que eran solo gorilas salvajes que se escaparon del zoológico.
-Por dios, los gorilas podrán ser muy salvajes pero no se desvanecen cuando los matas, además el zoológico no reporto ninguna perdida.
-¿Qué crees que sean?
-De niño solo leí sobre ellos, jamás vi uno en realidad, se llama Timewarps, su objetivo era simplemente eliminar a quienes causaran una interferencia en el flujo del tiempo.
-¿Cómo?
-Una interferencia, a quienes intentaran cambiar los hechos como debían ocurrir.
-Pero... ¿Cómo se podría hacer algo así?
-Solo alguien que ya supiera lo que va a pasar, alguien que viaje en el tiempo hacia el pasado o entre mundos.
-¡Por Dios¿Crees que podrían estar aquí por ti después de todos estos años?
-No lo se... supongo que fue una locura tratar de escapar de mi mundo, de escapar de mi pasado.
-No digas eso, tu no hiciste nada malo, los ayudaste a todos, y no pertenecías a ese lugar, hiciste bien en venir.
-Solo espero que ellos no tengan nada que ver con la desaparición de Cristóbal, estoy seguro que gente Hyrule llegaron a la Tierra, pero no se que es lo que buscan.
-¿Qué hay del tipo que salvo a Link?
-El es mi principal preocupación, el es un Sheikah, una raza de guerreros al borde de la extinción, al menos lo estaban cuando me fui... y Link.
-¿Link¿El amigo de Amalia¿Qué pasa con el?
-Odio admitirlo pero su apariencia y sus rasgos son similares a los hylians.
-¿Y si es uno?
-Entonces lo obligare a irse, no quiero que esa gente tenga nada que ver con mi familia, ya los deje atrás y no quiero tener nada que ver con Hyrule.
De vuelta en Hyrule, Link, Cristóbal y Navi se acercaban a los Dominios Zora, el único problema era una enorme pared de ladrillos que bloqueaba el paso.
-¿Quién rayos levantaría una pared de ladrillos en medio del camino?- se quejo Navi.
-Oye Navi podrias cubrir a Epona para que cruce volando la pared como campanita lo hacia- propuso Cristóbal.
-¿Cómo quien quieres que haga que?
-Olvídalo.
-La única forma de cruzar es con la ayuda de mis habichuelas mágicas- dijo un tipo gordo y pálido sentado en una roca a un costado del camino.
-¿Y tu quien eres?- le pregunto Link.
-Solo soy un comerciante, puedo ayudarlos pero les va a costar.
-Y exactamente ¿cómo funciona eso de las habichuelas?
-Plantas una y crecerá una planta con una enorme hoja en la cual se pueden subir un adulto o dos niños, la hoja se eleva y los lleva hasta donde ustedes quieran.
-Queremos ir al Dominio Zora- respondió Link.
-Perfecto- se alegro el hombre- solo por 20 rupias les venderé esta semilla y podrán plantarla aquí mismo, luego podrán usarla cuantas veces quieran.
-Bueno, creo que 20 rupias son una roja- dijo Cristóbal entregándosela- Pero que sea rápido.
-Muy bien- el extraño hombre planto la semilla y la regó con agua, al instante una pequeña hierba con una inmensa hoja salió del suelo- Pero como pueden ver su pony no podrá ir con ustedes.
-No hay problema- dijo Link acercándose a Epona- Deberás quedarte aquí y esperarnos¿entiendes?
-Claro que si- respondió Epona en un relincho perfectamente comprensible para Link.
-Vaya, pareciera que entiende perfectamente lo que le dices- comento Cristóbal.
-Si, y a veces creo que me estoy volviendo loco- agrego Link.
Rápidamente los dos chicos se subieron a la hoja voladora y reiniciaron su viaje junto a Navi mientras Epona se quedo esperándolos.
-¡Volviste!- exclamo Mónica al ver regresar a Alfredo.
-Lo lamento, no hubo nada nuevo hoy- le informo algo triste.
-Es una pena oír eso- dijo algo desanimada- pero entra, la comida ya esta servida, solo te estamos esperando a ti.
-No te preocupes- le dijo a Mónica antes de entrar- Los encontraremos.
-Lo se.
Mientras tanto, Link caminaba solo por los cultivos de la enorme granja, la maquinaria le impresionaba, cada vez que veía algo con ruedas y motor la admiraba como si fuera por primera vez, de repente se topo con Chocho, el enorme perro San Bernardo de Cristóbal, al parecer después de mucho dormir se había percatado de la desaparición de su amo y lo buscaba con desesperación.
-¿Sabes donde esta mi amo?- le pregunto el perro a Link.
-No te preocupes, el esta bien, volverá pronto- le respondió el joven sonriendo.
-Si tu lo dices- diciendo esto el perro volvió a dormirse en el pasto.
-Veo que finalmente conociste a Chocho- dijo Amalia saliendo de la casa- Ese perro lo único que hace es dormir, y si no esta durmiendo esta comiendo o jugando con Cristóbal.
-Debe extrañarlo¿no crees?
-Seguro que si, digo si es que entre tanto sueño noto que no esta... por cierto vamos a almorzar la comida esta servida, probaras las delicias que prepara mi abuela.
-¿Crees que pueda quedarme?
-Totalmente, después de ese acto de heroísmo del otro día mi familia querrá saber mas de ti, es la oportunidad perfecta.
-La oportunidad perfecta... ¿para que?- pregunto Link confundido.
-Pues... para formalizar lo nuestro.
-¿Lo nuestro?
-Si, es decir, se que es algo anticuado anunciar un simple pololeo pero necesito decírselo a alguien y sin Cristóbal aquí solo quedan ellos... es decir, si tu quieres¿no quieres?
-Pues si... si,. No me lo esperaba pero si eso te hace feliz, a mi nada me haría mas feliz en el mundo que poder estar contigo.
-Pues bien- dijo Amalia mas alegre- pues entremos.
La feliz pareja entro apresurada a la casa mientras que, desde muy lejos pero con vista de águila, Sheik los miraba lleno de odio y tristeza.
-¿Cómo permití que pasara esto?- dijo llorando y cayendo de rodillas en el suelo.
Ya todos estaban sentados a la mesa, Alfredo y Mónica aceptaron a Link con agrado mientras que Mario solo tenia un propósito, desenterrar la verdad. Mientras Domitila servia la comida la sonrisa de Amalia no pasaba desapercibida, estaba muy contenta a pesar de no ser el mejor momento.
-¿Ocurre algo, mi hijita?- le pregunto su madre a la mitad de la comida- La veo tan radiante.
-Bueno, pensaba esperar a terminar pero como me preguntas les quiero anunciar algo, jiji, familia, les presento a mi novio o pololo oficial, Link.
-¿Link?- pregunto Alfredo- ¿Así tan pronto? Es decir, no es que me alarme digo...
-Ya se que parece apresurado, pero siento como si conociera a Amalia desde toda mi vida, y seguro ella siente lo mismo.
-Por supuesto que si.
-Bueno, me alegra oír una buena noticia para variar- agrego Mónica.
-Pues por mi no hay problema, mientras no le hagas daño a mi hijita- advirtió Alfredo en forma de broma.
-Ay papá.
-Jeje, no se preocupe, señor Alfredo, yo jamás me atrevería a hacerle daño ni dejaría que alguien intentara lastimarla.
-Jeje¿no es fantástico?- sonrió Amalia- Ahora voy a tener un novio que me acompañe y me abrace cuando gane la final y viaje a Roma para el certamen internacional.
-No estarás viendo el futuro, muy a futuro- interrumpió Mónica- de un paso a la vez.
-Dime Link- dijo Mario- Ahora que eres el novio de mi nieta podríamos conocer a tu familia o saber mas de ti.
-Pues la verdad no hay mucho que decir, yo soy huérfano, nunca he tenido padres.
-Oh, mi pobre angelito- dijo Amalia abrazándolo.
-Es una pena oír eso hijo.
-Descuiden, no sabían, además siempre he vivido así, no creo que deba llorar por alguien que jamás conocí, por lo demás llegue hace muy poco a Temuco, logre conseguir trabajo en el Call Center de medio tiempo, solo debo atender los teléfonos y ayudar a las personas con las instrucciones que me dan los jefes.
-No se ustedes pero aquí esta haciendo una calor- interrumpió Mónica dándose aire con su abanico.
-Es cierto, es verano, me gusta el verano- dijo Alfredo.
-¿No tienes calor con ese gorro Link?- pregunto Mario- Deberías quitártelo.
-Ja, suerte con eso, abuelo, ya he intentado todo para quitárselo- dijo riendo Amalia.
-La verdad no, me siento mas seguro con el gorro puesto.
En ese momento Chocho entra en el comedor de la casa buscando algo de comer, Mario fue el único en darse cuenta de la presencia del canino y aprovecho para llevar a cabo su plan, tomo un pequeño trozo de carne y se lo lanzo a Chocho, el lo agarro en el aire, mientras todos conversaban y no se daban cuenta de lo que pasaba Mario le arrojo otro a Chocho, cada vez estaba mas cerca de Link, entonces Mario lanzo el ultimo pedazo, justo detrás de Link, para agarrarlo Chocho se paro en dos patas quedando con la colita del gorro de Link en una pata, cuando agarro la carne volvió al suelo con el gorro enganchado a su pata.
-¿Angelito?- dijo Amalia sorprendida al ver las alargadas orejas del rubio.
Todos en la mesa quedaron impresionados al ver semejantes orejas mientras Mario comprobaba sus sospechas.
Continuara...
