La Melodía de la Luna

Capitulo 18: Yadira.

-¡Ya debemos estar por llegar!- le anunciaba Cristóbal a Link, ambos montaban juntos a Epona mientras la veloz yegua cabalgaba por las amplias praderas de Hyrule.

Los niños ya tenían en su poder las tres gemas sagradas, para Cristóbal ya se acercaba el fin de esta aventura, estaba seguro de que muy pronto encontraría a Yadira y hallarían la manera de regresar a Temuco a contarle a su familia esta peculiar aventura, fue entonces cuando pensando recordó a su abuelo y a su enfermedad, la que le estaba consumiendo la vida y pronto se lo arrebataría del mundo.

-Cristóbal, Cristóbal- Link saco al muchacho de sus pensamientos- ¿Por qué la ciudad esta cubierta por nubes negras... además a comenzado a llover?

-No lo se, Link, no estoy muy seguro de lo cambiante que es el clima aquí en Hyrule.

-A mi todo esto me da un mal presentimiento- comento Navi- ojala Impa y Zelda estén bien.

Mientras, en un sombrío y lejano lugar de Hyrule, una malévola figura sonreía al ver como todo salía como el quería.

-Como las estaciones siguen su curso a través del año mi plan sigue exactamente como lo deseo.

-¿Estas seguro que deseas hacer esto, Vaati?- le pregunto su madre quien seguía junto a él.

-Madre, he esperado mucho por este momento, mi resurrección se llevara a cabo cuando esa niña saque la Espada Maestra del Pedestal del Tiempo.

-Esto no es lo que Roskat habría querido.

-No la metas a ella, ella es quien hizo todo esto, ella y ese grupo de hechiceras enclenques, pero ahora todo eso cambiara, con mi fuerza conseguiré fácilmente la Trifuerza y con el poder de las mismas Diosas acabare con su creación y con ellas mismas¡Diosas Miserables, las acabare con vuestro propio poder!

-¿Dónde estas?

-Junto a una familia.

-¿Estas bien?

-¿Desde cuando te preocupa?

-Solo estoy tratando de ser amigable, Zelda.

Link y Zelda adultos se encontraban conversando gracias a la ayuda de unas mágicas piedras que poseía cada uno y que llevaban como colgantes, estas piedras eran llamadas Piedras Telepáticas y con ellas pueden comunicarse aunque estén muy lejos solo deben concentrarse. Link decidió conversar con Zelda desde su trabajo de Teleoperador en Temuco mientras Zelda seguía en cama con su pierna fracturada en casa de Amanda.

-No necesito tu amistad, no te necesite durante los últimos diez años.

-Como sea, mira, solo quería que supieras que tuve que contarle la verdad al abuelo de Cristóbal.

-Ya me lo esperaba, no podíamos dejarlo fuera de esto, el puede ayudarnos mucho.

-También descubrí que tiene una enfermedad mortal no contagiosa, es una especie de leucemia muy avanzada, no le queda mucho tiempo de vida lamentablemente.

-Lo que nos faltaba, al único que podíamos contarle nuestro problema se va a morir.

-Podrías mostrar un poco de consideración al menos.

-Como quieras¿eso es todo por lo que me contactaste?

-No solo eso... también quería recordarte que hoy será el día en que llegue con Cristóbal y las tres gemas sagradas a la ciudad.

-No tienes porque recordármelo- dijo Zelda tratando de no recordar la vez en la que en el castillo escucho por ultima vez a sus padres.

-Me preguntaba si podría haber alguna alteración en el flujo del tiempo, recuerda que activamos mucho el poder del Templo del Tiempo.

-Si te preocupa que vayas a quedar encerrado por siete años no te preocupes, el flujo del tiempo solo ve los resultados finales y los trae al presente, pase lo que pase todo seguirá como debes y tu no tendrás ningún problema- De repente la manija de la puerta de la habitación de Zelda comenzó a abrirse- Alguien viene, me tengo que ir- Se despidió Zelda guardando la piedra telepática bajo su almohada.

-¡Buenos días!- dijo Romildo entrando en la habitación.

-¿Eres tu?... o sea¿qué quieres?- pregunto Zelda sorprendida, no se esperaba ver a alguien, especialmente a el.

-Lo que pasa es que hoy yo quería venir a verte.

-¿Para que?- pregunto Zelda desconfiada.

-Es que pensé en ti, con esa piernita herida y me dio mucha penita, así que vine a leerte un cuento- diciendo esto saco un libro que guardaba en su espalda y se sentó cómodamente junto a Zelda.

-No tienes porque hacer esto- le dijo la enojada rubia tratando de deshacerse de el- No debes hacer esto.

-Lo que pasa es que yo quiero ayudar a mi herma... a ti, Zeldita- dijo Romildo con sus gestos y forma de ser tan infantiles e ingenuas que poseía a pesar de ser ya un joven grande, era muy infantil y tierno en su forma de ser y lo demostraba alegrando y ayudando a todos los que quería.

-En verdad, no es necesario, no me siento muy bien...

-No te preocupes, yo te voy a hacer sentir mejor, déjame ver, este cuento se llama "Crónicas de Mimir" te va a encantar.

Zelda no tuvo mas opción que escuchar el increíblemente largo relato que el tierno de Romildo decidió leerle para hacerla sentir mejor.

Mientras tanto, de vuelta en Hyrule, Link, Cristóbal y Navi llegaban a las puertas de la ciudadela del castillo, para su sorpresa el puente de entrada estaba abajo pero completamente destruido, debían entrar sin Epona por lo que la dejaron afuera y, dando saltos, lograron entrar.

El lugar ambiente era deprimente, la oscuridad, la lluvia y el olor a muerte se hacían presentes en todas partes, los muchachos junto con su hada recorrieron varias calles antes de dirigirse directo al castillo pues sabían que algo terrible acababa de ocurrir y esperaban encontrara a alguien que les diera una explicación. Cristóbal ya temía en la posibilidad de que Ganon hubiera invadido como lo hizo en el bosque Kokiri.

De repente, desde una esquina aparecieron dos enormes y horrendas lagartija, vestían una ligera armadura y cada una poseía una espada y un escudo, al ver a los muchachos se lanzaron contra ellos como una embestida salvaje. Link desenvaino su espada y se preparo con su escudo mientras Cristóbal abría su maletín de pociones y Navi creaba una barrera mágica alrededor de el en caso de un inminente ataque.

-¡Alto!- de repente una familiar voz se escucho cerca y las lagartijas se detuvieron, algo las había atacado, entonces sus cabezas se desprendieron y salieron rodando mientras sus cuerpos caían inertes.

-¿Quién fue?- se preguntaron los muchachos mirando a todos lados.

-Es bueno volver a verlos- dijo Impa saliendo de su escondite en una destrozada casa del mercado.

-Eso fue sorprendente- dijo el rubio niño sorprendido- ¿cómo lo hiciste?

-Una raza guerrera tiene sus trucos- sonrió Impa.

-Impa ¿qué ocurrió aquí?¿dónde esta Zelda?- pregunto Navi, en ese momento la sonrisa de Impa se borro.

-Yo estoy bien- dijo Zelda saliendo del escondite.

-Acabamos de ser atacados por Ganon, el venia acompañado por muchas criaturas, ahora todos están en el castillo.

-Zelda- Cristóbal recordó el trato que tenia con la joven princesa- ¿Encontraron a Yadira? Tu me lo prometiste, aquí traje las gemas sagradas- dijo enseñándoselas.

-Yo...

-La princesa acaba de pasar por mucho- respondió Impa- el castillo fue invadido y los reyes asesinados.

-¿Qué?

-No puede ser.

-Yo... no sabia, lo lamento, Zelda.

-Yo soy quien lo lamenta- hablo finalmente Zelda- Te falle y falte a mi palabra de princesa, este fue mi castigo.

-No diga eso princesa, aun tenemos una oportunidad de recuperar el reino rápido, con las tres gemas abriremos el sello del Templo del Tiempo y reclamaremos la Espada Sagrada.

-Es inútil- dijo Zelda desanimada- ¿qué caso tiene? Aun si la espada en verdad existe ninguno de nosotros la alzaría contra Ganon.

Todos se quedaron mirando, era cierto, Cristóbal no sabría como luchar con una espada, Navi era solo un hada e Impa no era una experta luchando con armas.

-Yo lo haría- dijo Link, entonces Zelda lo miro impresionada- Para recuperar tu reino y vencer al monstruo que asesino a tus padres, yo seré quien utilice esa espada.

-L... Link- Zelda no podía articular mas palabras de lo impresionada.

-Pues vamos de una vez- interrumpió Cristóbal- si seguimos aquí sin hacer nada nos encontraran los esbirros de Ganon.

El grupo corrió hasta el Templo mientras se topaban con uno que otro monstruo que Impa eliminaba con mucha facilidad.

Al llegar al Templo del Tiempo Impa abrió la cerrada puerta de una patada. El grupo entro finalmente al lugar, era una enorme sala blanca, pacifica, aun no había sido atacada por la invasión de Ganon. Al final del salón se alzaba un altar, cuando Cristóbal se acerco a el las tres gemas comenzaron a brillar y salieron de su mochila flotando y se posaron sobre el altar en sus respectivos lugares.

-Llego la hora, Princesa Zelda- le dijo Impa.

-Ya es hora- dijo Vaati emocionado viendo la escena a través de una esfera de cristal en su torre.

En ese momento Zelda saco su ocarina y comenzó a tocarla frente a todos, Impa les dijo que la melodía que tocaba se llamaba "Canción del Tiempo" y era necesaria para terminar el ritual y poder abrir la verdadera puerta del Templo del Tiempo. Cuando Zelda termino el lugar comenzó a temblar y las enormes paredes tras el altar comenzaron a abrirse dejando a la vista una habitación secreta en cuyo centro, clavada en un pedestal, se veía la Espada Sagrada.

Rápidamente se dirigieron hasta allá admiraron desde la entrada la majestuosidad de la Espada Sagrada.

-¿Quién es ella?- pregunto Navi al ver a una bella niña rubia que estaba de pie, con la mirada perdida en el suelo a un costado del salón.

-Ya... ¿Yadira?- exclamo Cristóbal al verla- ¡Yadira!

Cristóbal corrió hasta su amiga, después de tanto tiempo finalmente la encontraba, pero se detuvo a medio camino pues noto algo raro, Yadira alzo la cabeza y su mirada seguía perdida y sin su brillo característico de la tierna e inocente pequeña, entonces comenzó a caminar como si no hubiera visto a nadie más allí. Comenzó a caminar lentamente hacia la espada ante la asombrada mirada del grupo. Cristóbal llego hasta ella y trato de hacerla entrar en razón pero no podía detenerla, una extraña fuerza llevaba a su amiga hacia la Espada Maestra.

-¡Ayúdenme, algo extraño ocurre!- grito Cristóbal al ver que no podía hacer nada.

-Esta hechizada- exclamo Navi- siento una poderosa magia a su alrededor.

-¿Qué podemos hacer?- pregunto Zelda a su niñera, la persona en la cual siempre hallaba respuestas a todo.

-No... no lo se, princesa, no se que le ocurre a esa niña.

-¡No pueden hacer nada!- decía Vaati alegre en su torre- ¡Pronto volveré a Hyrule con todo mi poder y seré imparable!- se decía lleno de felicidad en su maldad mientras su madre lo miraba preocupada desde un rincón.

-¡Yadira!¡Despierta!- le decía Cristóbal sin conseguir resultado alguno.

-¡Liberum Maza!- de repente la voz de una mujer resonó en el Templo del Tiempo y desde la entrada un rayo salió disparado y se estrello contra Yadira arrojándola contra una pared dejándola inconsciente- ¡Funciono!

-¿Quién a sido?- grito Link preocupado.

Entonces, desde la entrada se vio venir dos figuras a gran velocidad, una era Joruji quien, al verlo, dio una sensación de alivio a Impa y la otra figura era una bella joven de larga y abundante cabellera pelirroja, ojos color ámbar y escultural figura, vestida con un top amarillo y una diminuta minifalda café, calzaba unas botas de cuero café y en sus manos llevaba un extraño cetro de madera con oro incrustado en la punta.

-No se preocupen, ella esta bien ahora- dijo la muchacha.

-No hay tiempo para explicaciones, debemos irnos ahora- exigió Joruji a Impa y al grupo.

-¡¡¡Graaaaaaaaaaaahhh!!!- de repente el ensordecedor grito de una criatura se escucho desde afuera y la puerta del templo fue completamente destruida por un potente golpe.

-Demasiado tarde- se lamento Joruji.

Entre todo el polvo y los escombros comenzaron a aparecer un gran numero de criaturas que alarmaron a los muchachos pero no atacaban, al contrario, todas se formaron como si esperaran la llegada de alguien, alguien que no tardo en aparecer, Ganon junto a su nieto Kai.

Ganon camino lentamente ante la atemorizada mirada del grupo y se dirigió hacia el altar donde las tres gemas seguían posadas, entonces las tomo con sus enormes garras y las alzo. De repente un haz de luz tricolor emergió de la gemas y comenzó a rodear a Ganon cegando a todos en la habitación, cuando la luz se debilito todos miraron hasta un extraño hombre que apareció en la habitación, tenia las tres gemas en sus manos y Ganon no estaba en ningún lado.

-¡Dio resultado!- exclamo Kai.

-Así es- dijo el hombre- Finalmente he vuelto a recuperar mi cuerpo original, Ganon se ha ido, ahora soy Ganondorf líder de las Gerudos.

-¿Ganondorf?- exclamo Impa.

-Emmm... ¿qué ocurre?- de repente Yadira comenzó a abrir los ojos, se encontraba en el suelo y Cristóbal a su lado sujetándola.

-¿Yadira?¿Estas despierta?

-¡Debemos detenerlo con la Espada Sagrada!- grito Link y rápidamente corrió hasta el altar para reclamar la espada.

-¡No lo hagas!- exclamaron al mismo tiempo Yadira y Joruji ante la sorpresa de todos.

-Pero fue muy tarde, Link tomo la espada y una especie de barrera mágica comenzó a rodearlo, entonces Link quedo congelado dentro de la barrera con la Espada en alto.

-¿Qué le ocurre?- pregunto Navi aterrorizada.

-¿Qué es esto?- Zelda trato de tocar la barrera pero sintió un terrible ardor al tratar de hacerlo, como si la barrera fuera de fuego.

-¡Hay que sacarlo de allí!- grito Cristóbal y, sin importarle el calor, se lanzo contra la barrera pero al tocarla una fuerza lo empujo hacia atrás dejándole su brazo derecho herido y algo quemado.

-¡Es la entrada!- exclamo Ganondorf- ¡la entrada al Reino Sagrado!

-¿Qué?- Impa se sintió confundida.

-Así es- le explico Joruji- Al quitar la Espada Link abrió el portal entre los mundos.

-La entrada que nos llevara a la Trifuerza- exclamo Kai, en ese momento Impa, Joruji, Cristóbal, Zelda y Navi descubrieron las verdaderas intenciones de los intrusos.

-Ustedes no pueden atravesar la barrera porque son muy débiles- dijo Ganondorf- Pero yo podré cruzar sin problema.

Ganondorf se dirigió hasta el siguiente salón pero Joruji, Impa y la muchacha se interpusieron en su camino.

-¡No te dejaremos avanzar!- le dijo Impa.

-¡Te venceremos!- dijo Joruji.

-¡Tu y tu horda de fenómenos no pondrán manos en la Trifuerza!- dijo al muchacha- ¡Protectum!

Tras gritar esto una barrera de magia cubrió la entrada al siguiente salón dejando a los niños a salvo.

-Esa barrera solo se quitara cuando me mates- le desafió la muchacha a Ganondorf.

-No será muy difícil, mi niña- sonrió Ganondorf.

En ese momento todas las criaturas se lanzaron contra el valiente trío. Joruji se encargo de Ganondorf enfrentándose contra el en un feroz duelo de espadas. Impa se enfrento al joven y astuto Kai, era un encuentro a muerte entre una sheikah y un gerudo. Por su parte la bella hechicera se encargo de las criaturas a las que podía hacerles frente con sus poderosos hechizos.

-¿Qué puedo hacer? No puedo quedarme aquí sin hacer nada- decía Cristóbal furioso- Tengo que ayudarles.

-Tengo mucho miedo- dijo Zelda sentada en una esquina del salón.

-Tranquila, pequeña, todo estará bien- dijo Navi tratando de consolarla.

Mientras que Yadira miraba fijamente a Link a través de la barrera mágica mientras recordaba todo lo que Vaati le había dicho estos últimos días antes de que Cristóbal y Link la liberaran, fue por esas mismas palabras que comenzó a caminar hacia la barrera que mantenía cautivo a Link, primero metió una mano pero la saco al sentir un increíble ardor en ella.

-¿Qué haces, Yadira?- le pregunto Cristóbal volteándose a verla, en ese momento Yadira lo vio a los ojos se metió a la barrera- ¡Yadira!

Dentro de la barrera Yadira se lamentaba, sentía como si sui cuerpo se quemara, pero no había fuego, y aguantando su dolor siguió caminando hasta Link, al llegar con el puso su mano izquierda sobre el hombro del joven rubio.

-Todo estará bien, te lo prometo- le dijo, en ese momento, con su otra mano, tomo la Espada Maestra y la incrusto rápidamente en el Pedestal del Tiempo, entonces ella y Link cayeron al suelo exhaustos.

-¡Yadira!- Cristóbal corrió a socorrerla, la muchacha tenia algunas heridas pero ninguna parecía de alta gravedad- ¿Cómo pudiste cruzar la barrera?

-Saca tu... la espada, a ti... no te pasara nada- dijo Yadira antes de quedar inconsciente.

-¿Yadira?¡Yadira!- exclamo Cristóbal asustado.

-Ella esta bien- dijo Navi- solo esta inconsciente.

-¡oh!... ¿qué... que ocurrió?- de repente Link despertó.

-¿Estas bien, Link?- le pregunto la pequeña Zelda.

-Si... sentí que alguien me toco y me tranquilizo... pero...

-Fue Yadira- le dijo Cristóbal- También me dijo que yo...

En ese momento Cristóbal dejo suavemente a Yadira recostada en el suelo y se dirigió al pedestal y saco rápidamente la Espada Sagrada, la miro fijamente mientras la tenia en sus manos, la blandió y luego se la ofreció a Link, el joven hylian la acepto sin dudar.

En ese momento la barrera que protegía a los cuatro niños se desvaneció, Ganondorf aprovecho un descuido y tomo a la muchacha por la cabeza y la arrojo contra una pared dejándola inmóvil.

-¿Qué han hecho?- exclamo Ganondorf.

-Ya no hay entrada al Reino Sagrado para ti Ganondorf- le dijo Link luciendo su nueva espada- Pero yo mismo te voy a mandar al Infierno.

Link corrió contra Ganondorf y trato de asestarle pero Ganondorf se movía muy rápidamente, en ese momento Kai corrió para ayudar a su abuelo y trato de atacar a Link por la espalda, el joven hylian logro darse cuenta y volteo para defenderse, entonces la Espada Maestra disparo un potente rayo que golpeo a Kai en el estomago dejándolo fuera de combate.

-¡Fabuloso!- exclamo Link sorprendido al ver lo que la espada podía hacer.

El ejercito de criaturas de Ganondorf cada vez era mas numeroso, parecía que nunca acabarían, Impa y Joruji no podían contra todos mientras Link se enfrentaba a Ganondorf disparándole rayos de magia y tratando de asestarle, Cristóbal tomo a Yadira en brazos y, junto con Zelda y Navi se fue a un rincón de la habitación con unas cuantas pociones en sus manos para defenderse en caso de que fuera necesario.

Aun con la Espada Maestra la batalla parecía perdida hasta que se escucho una maquiavélica risa por todo el templo, en ese momento los soldados de Ganondorf comenzaron a explotar, uno a uno ante la impresionada mirada de su líder.

-¿Qué esta ocurriendo?- exclamo Ganondorf abandonando su encuentro con Link.

Joruji aprovecho este momento para ver como se encontraba su acompañante, afortunadamente solo estaba inconsciente, aun seguía viva.

-¡¿Cómo se atreven a arruinar mis planes?!

Dijo la maquiavélica risa, en ese momento una fantasmagórica figura comenzó a materializarse en medio del templo, era un hombre tan alto como Joruji, de piel clara y ojos rojos, orejas puntiagudas y cabello blanco vestido con ropas oscuras como si fuera un hechicero.

-¿Quién eres?- pregunto Ganondorf.

-Es... ¡Es Vaati el hechicero!- exclamo la muchacha quien despertaba en los brazos de Joruji.

-Vaya, me halaga que una bella y joven dama sepa quien soy- dijo el espectro de Vaati sonriendo.

-¿Quién es Vaati?- pregunto Kai despertando del ataque que le propino Link.

-Era el mayo hechicero de Hyrule, sus poderes solo se podrían comparar con los de las Diosas- contó la muchacha- se dice que fue uno de los encargados de cuidar la Trifuerza cuando esta aun permanecía en Hyrule, pero renuncio a su cargo y con el poder de la Trifuerza trato de destruir Hyrule.

-En efecto, trate de destruir Hyrule ¿cómo sabes tanto de mi?

-Es que soy una hechicera y algún día planeo ser tan poderosa como usted... aunque... no malvada.

-Ja, ja. La maldad es una perspectiva de la realidad que no me incumbe en lo más mínimo, el caso es que ustedes arruinaron mi plan, esa muchacha humana debía quitar la Espada Sagrada del pedestal para liberar le sello del Reino Oscuro y revivirme, ahora estaría aquí con todos mis poderes y no como un fantasma que solo puede aniquilar a estas patéticas criaturas de la oscuridad.

-Entonces... ¿tu eres el que me alejo de Yadira cuando llegamos a Hyrule?- pregunto Cristóbal molesto.

-En efecto.

-¿Cómo puedes estar aquí si no estas vivo?- le pregunto Zelda.

-El puede hacerlo porque su odio no le deja olvidar a su espíritu- dijo Impa- Además el sello se debilito debido a que sacamos la espada.

-De todas formas no eres mas que un espectro- se burlo Ganondorf.

-No trates de pasarte de listo- le amenazo Vaati- tal vez hayas cambiado de aspecto pero eres el mismo cerdo débil de siempre, con mi presencia en este mundo puedo invocar a cuanta criatura conozca y creo que lo haré ahora mismo... ¡Habila Rapa!-

En ese momento se escucho un trueno seguido de un relámpago que surgió del centro del templo, cuando el relámpago se desvaneció apareció una horrenda y enorme criatura, era un guerrero vestido con una resistente armadura y con cabeza de caballo.

-Les deseo suerte- dijo Vaati retirándose-¡Elimínalos a todos y deja solo a la chica humana viva, empieza por ese cerdo!

El guerrero caballo obedeció, comenzó a disparar rayos eléctricos contra Ganondorf y su nieto, en ese momento Yadira despertó y le pidió a Cristóbal que la bajara.

-¿Cómo escaparemos de esto?- se pregunto.

De repente, mientras el Príncipe del Mal y su nieto luchaban contra la poderosa invocación de Vaati una potente explosión hizo volar la pared trasera del templo.

-Llegamos justo a tiempo- exclamo Ruto quien entro a toda prisa para reencontrarse con Cristóbal.

-¡Que bien!- dijo Adelein seguido del ejercito de zoras y gorons.

-¿Qué hacen aquí?- se pregunto Cristóbal.

-Venimos a ayudarlos- dijo Darunia- Y parece que llegamos justo a tiempo, rápido, una caravana nos espera afuera.

El grupo se disponía marcharse hasta que...

-¡Mi Zafiro!- exclamo Ruto- el zafiro que me regalo mi madre.

-No hay tiempo para eso, hijita- le reclamo su padre.

-Pero...- Ruto estaba por llorar.

-Yo iré por el- dijo Cristóbal corriendo para salvar al zafiro de que no fuera destruido en la pelea.

-Yo te sigo- dijo Yadira.

Era muy difícil lograr pasar esquivando los ataques eléctricos del guerrero caballo pero Cristóbal logro recuperar el zafiro zora. Mientras estaban frente al altar Yadira vio que Kai estaba a punto de ser alcanzado por un rayo eléctrico que le llegaría por la espalda y corrió rápidamente hacia él, juntos cayeron al suelo y el rayo siguió su trayectoria estrellándose contra la pared.

-Ten cuidado- le dijo Yadira mientras Kai la miraba impresionado, ambos estaban en el suelo todavía, Yadira sobre Kai y Kai de espaldas en el suelo.

-¡Yadira, debemos irnos!- insistió Cristóbal sacando a los dos niños del trance.

Yadira corrió hacia Cristóbal, Kai debía quedarse para ayudarle a su abuelo a lidiar con este poderoso enemigo.

Finalmente todos corrieron a través del destrozado mercado y llegaron hasta la salida donde los esperaba Epona y una caravana de cuarenta carretas las cuales utilizaron para alejarse lo mas rápido posible del desolado lugar que un día fue la prospera Ciudad de Hyrule.

Continuara...