N/A: Sí, el humor no es lo mío...
Trampa Fraudulenta
Se acerco confiado al grupo de chicas que cuchicheaban secretos superfluos. En cuanto aquella de rulos, Ángela creía que se llamaba, lo vio, les chistó a las demás de inmediato. Mirándolo con ojos enamorados, se acomodó los lentes y se peinó como pudo los rulos. En el intento se le cayeron todos los libros que sostenía en la mano. De la sorpresa, todas las demás chicas salieron de su ensimismamiento, cayéndoseles a su vez, los materiales escolares diversos que llevaban.
Todas excepto una, que, dándole la espalda al galán que se aproximaba, se preguntaba que rayos les sucedía a sus amigas.
-¿Qué les sucede? ¡Por Dios! Parecen idiotas...- Una voz profundamente sexy tosió desde atrás y la chica revoleó los ojos fastidiada.
Sonrió mostrando los inmaculados dientes. Las demás pequeñas se desmayaron una a una. Su cabellera de fuego se balanceó al darse vuelta para encontrarlo.
-Oh, valla...- dijo arrugando la nariz como si estuviera oliendo algo putrefacto –Veo que no te rindes.
-No es una opción, Lilian. Y mucho menos ahora que James se fue de vacaciones, ya sabes... Podemos repetir lo de aquella vez.- Le tomó la mano en plan caballeresco, pero ella inmediatamente la soltó.
El chasquido de la cachetada resonó en el silencio repentino del vestíbulo.
Sirius se lo tomó a risa, con lo cual todos los presentes lo imitaron, murmurando nerviosamente. Le tomó las caderas y la besó en la comisura de los labios.
-Te espero en la sala multiusos. A las 12.- Ella sonrió, pero lo apartó enseguida. Uno debía mantener las apariencias.
Más tarde, todas sus amigas revoloteaban alrededor suyo.
-¿Esto significa que dejarás a James por él? ¡Dime que es así! ¡No te permitiré que lo dejes allí solo!- exclamaron al unísono.
Antes de responder, Lily se mojó los labios con la lengua.
