Un nuevo amanecer
Capitulo 2. Sorpresas y más sorpresas
La noche se hizo presente en todo su esplendor y el Londres muggle llenaba sus locales con gente joven en busca de diversión. Mientras esperaba, decidió entrar al concurrido bar y observo el ambiente. Todo se veía tranquilo y agradable, aunque toda la gente vistiera ropa extraña. El ambiente para él era muy normal, ya que visitaba el local con frecuencia y llevaba a todas sus citas allí. El local era bastante bonito, su iluminación era poca, lo que le daba un aire de misterio bastante apto para una plática privada. Se dirigió hacia la mesa más alejada del ruido. Mientras pasaba, saludaba a los conocidos y de vez en cuando coqueteaba con alguna chica. Pero se centró en el objetivo y al llegar a la pequeña mesa, la examinó y se sentó en la mullida silla de forma que veía todo desde allí. En la puerta, una chica pelirroja y muy bonita buscaba a su cita con la mirada. Cuando lo vio se dirigió con paso rápido y sin más, se sentó junto al joven.
- hola – saludó el joven de cabellos oscuros y hermosos ojos azules
- hola Eric – saludó la chica mientras depositaba un beso en la mejilla del chico
- creí que no vendrías – reprochó el joven con un tono divertido
- me estas subestimando – respondió la chica con una encantadora sonrisa – lo que más necesitaba era salir, el trabajo me estaba matando
- pero ahora viniste a relajarte – dijo Eric con un tono seductor – lo que menos necesitas es hablar del trabajo
- por supuesto – reconoció la pelirroja – un poco de diversión me relajará
- vamos a mi apartamento? – sugirió Eric con una sonrisa inocente – allí podremos divertirnos
- está bien – aceptó Ginny encantada
- no sabes lo que te espera – dijo Eric en un susurro inaudible para desgracia de Ginny y salieron rápidamente del bar de magos.
Luego de la larga "conversación" con Neville, Herm se dirigió en su auto último modelo hacia su casa, en las afueras del Londres muggle. Sin duda le habia ido bastante bien luego de salir de Hogwarts. No podía negar que tenía mucho éxito y dinero, pero aun así no era feliz. Trataba de refugiarse en el trabajo para no pensar en su solitaria vida o más bien, en su miserable vida. Un poco antes de salir de Hogwarts, hubo un atentado en el centro de Londres, donde trabajaban sus padres. Los mortífagos torturaron hasta la locura a muchos muggles, entre ellos su padre y aunque su madre logró escapar, las heridas producidas por los hechizos fueron demasiadas y muy graves, por lo que no resistió. Sus queridos padres. Sus protectores, que la acogieron cuando solo tenía 3 años y la llevaron a vivir con ellos. Si, era adoptada. Nunca había sabido nada de su verdadera familia y tampoco quería averiguar sobre ellos. Su vida junto a los Granger había sido fabulosa y por lo mismo, no quería arruinar esa imagen con la de su verdadera familia.
- Hola Crookshanks – saludó Herm a su única compañía. El viejo gato ronroneo aburrido y se subió a uno de los sillones de cuero blanco. La casa de Herm era de ensueño. Tenía tres pisos, y estaba adornada lujosamente. Las habitaciones que eran más de 20, estaban arregladas y ordenadas perfectamente. En fin, era una mansión bellísima.
- veamos el noticiero (n/a: se supone que ya es muy tarde, pero como todos saben hay algunos canales en que dan noticias a toda hora, entonces allí va a ver las noticias) – sugirió Herm, mientras caminaba hacia el salón de audiovisuales. La luz se encendió y dejo ver un televisor de 40 pulgadas, un equipo de música, un reproductor de dvd y unos cómodos sillones en los cuales, se sentó Herm y acomodó al gato a su lado. Cuando estaba a punto de dormirse, su teléfono (celular, o móvil, como quieran llamarle) sonó y la asustó de muerte ( voz a través del teléfono, ""voz del dueño del teléfono)
- "hola Harry"
- hola Herm, como estas
- "muy bien, aunque con mucho sueño"– replicó la chica reprimiendo un monumental bostezo
- no te apetece salir? - la voz de Harry se escuchaba lejana y al parecer estaba en medio de una fiesta
- "oh Harry lo siento, pero es que estoy muy cansada, he trabajado mucho hoy" (n/a: que cambiada la forma de trabajar ahora...)
- bueno, espero que descanses - dijo Harry un poco triste
- "no te preocupes, eso haré"
- entonces adiós
- adiós Harry - Herm cortó la llamada y apago el televisor. Fue a dejar a Crookshanks a la cama y luego se dirigió a su habitación, en el segundo piso. Mientras subía las escaleras, sonó el timbre y con una mueca de disgusto, bajo las escaleras lentamente. Se dirigió a la puerta principal. Al abrirla se llevó una gran sorpresa. En su puerta estaba un pelirrojo alto y guapo
- hola Ron – saludó la chica mientras lo invitaba a pasar
- hola Herm – dijo el chico una vez dentro de la casa. Se sentó en una de los cómodos sillones de cuero y siguió con la mirada a Herm, que le seguía.
- que paso Ron? – preguntó Herm un poco inquieta
- es que estoy un poco preocupado – explicó Ron, mientras se frotaba las manos, nerviosamente
- preocupado por que? – preguntó Herm mientras se sentaba en el sillón, a su lado
- es que quede de juntarme con Ginny después de su cita con Eric – dijo Ron levantándose del sillón y caminando por la espaciosa sala.
- ya es muy tarde - dijo Herm angustiada mirando su reloj de pulsera – no le habrá pasado algo?
- ojala que no – susurró Ron con una expresión de terror
- y no tienes como ubicarla? – preguntó Herm con alguna esperanza
- no, no tiene celular (móvil) y los métodos mágicos son demasiado complicados – recordó Ron – y no quisiera encontrármela con Eric... ya sabes como...
- pero si esta en peligro Ron? – replicó Herm enfurecida
- vamos a buscarla entonces – dijo Ron rogando porque no encontraran a Ginny en una situación "muy comprometedora". Herm fue por un abrigo y acompaño a Ron a buscar a Ginny. Ron ayudo a Herm a subir al auto de este y salieron a gran velocidad hacia el centro del Londres muggle
Un nuevo amanecer nacía lleno de nuevas esperanzas y vida, los rayos de sol colmaban de ilusión las jóvenes existencias de aquellas personas. Una hermosa chica despertaba en una amplia cama, en su lujoso departamento. A su lado un bulto envuelto en las sábanas le indico que él seguía allí. Lentamente rozó su suave mejilla y le dio un tierno beso en los finos labios. Enseguida se levantó a preparar el que sería un exquisito desayuno. La chica se dirigió a la cocina y con su varita preparó todo. Cuando estaba apunto de ir a buscar al joven, el apareció en el umbral de la habitación.
- hola preciosa – saludó él seductoramente
- hola – respondió Dyon. El chico estaba solo con unos boxers negros y el cabello desordenado. Se veía muy sexy.
- se ve bien ese desayuno – dijo Draco mirando hacia la pequeña mesita de la cocina
- claro, lo hice yo – respondió Dyon
- no me queda mas remedio que comerlo – dijo Draco mirando con una mueca fingida de asco
- eres un imbécil Malfoy – replicó la rubia enojada
- jajajajaja – rió Draco
- deja de reírte, te mataré – dijo la chica abalanzándose sobre él
- no seas infantil – dijo Draco secamente, pero por la cara de la chica decidió desistir en sus burlas. Dyon era la única chica con la que Draco no se comportaba déspota y frío, ella era la única que lo entendía, pues era una replica exacta de él mismo y algunas veces le sorprendía su actitud tan típica de él. Se preguntaba si no eran hermanos. Pero era relativamente imposible. Solo atinó a sonreír con una mueca y miró como la chica trataba de hacerle cosquillas, sin conseguir nada.
- suéltame – gritó la chica por enésima vez, casi inconsciente y ya sin fuerzas, mientras él la volvía a amarrarle pies y manos.
- para que? – replicó el muchacho con una mueca cruel – para que vayas donde tus amiguitos a acusarme?
- Juro que no te delataré – dijo la chica desesperada – pero suéltame por favor!
- primero debo asegurarme – respondió Eric mirando a la pelirroja - delataro! - susurró y una cinta plateada apareció en la boca de Ginny, de modo de mordaza, pero al instante desapareció
- que me hiciste – preguntó Ginny sorprendida, porque vio desaparecer la cinta plateada
- solo aseguré que no dijeras nada que me delatara – dijo Eric sonriendo triunfante, pero inmediatamente se llevó una mano al brazo izquierdo, era la señal – pero dale un recado de parte del señor oscuro a Harry Potter
- que mando decir ese asqueroso? Que se rinde?– dijo Ginny a modo de burla, pero recibió una dura bofetada en la mejilla derecha
- dile a Harry Potter que el señor oscuro descubrió su pequeño plan de ataque – sonrió mirando a Ginny fijamente a los ojos, observando la mueca de horror que se formó en su rostro – y que nuestro bando también tiene espías en el suyo
Una hermosa chica despertaba sobresaltada en su solitaria cama. Los sueños de antaño volvían con mucha más fuerza que antes, y ahora veía imágenes mucho más crueles, en las que estaba involucrada una chica de cabellos castaños, muy bonita, pero a la vez tan misteriosa como la noche.
El sueño trataba de la noche en que murieron sus padres, en esa explosión ideada por los mortífagos. Veía en él como los enviados de Voldemort preparaban todo, y cuando el momento llegaba, la mansión se veía en llamas, de un fuego negro y púrpura y muchos gritos. De entre las llamas salían sus padres, ella y otra niña mayor, de unos tres años. Sus padres las dejaron a salvo y corrieron hacia las llamas, para tratar de hacer algo. Pero nunca salieron. Helen tenia lágrimas en los ojos al recordar el incidente, pues aun tenía muchas dudas, y aunque tuvo una infancia plena y feliz, cuando sus padrinos le contaron que tenía una hermana, pero que habia muerto, todo su mundo se derrumbo. Su hermana mayor estaba "muerta" y aunque nunca encontraron su cuerpo, Helen tenía la esperanza de encontrarla y vivir feliz, como no lo hacía en mucho tiempo.
- Helen estas allí? – preguntó una voz de hombre, desde el otro lado de la puerta, mientras giraba la perilla, que tenía el cerrojo
- ya voy – respondió la chica secándose las lágrimas y arreglándose un poco el pijama, que consistía en una polerita de tirantes y un pequeño pantalón. Camino hacia la puerta y descorrió el cerrojo. Frente a su puerta apareció un chico alto de unos 19 años, mirándola sonrojado por la poca indumentaria de la chica.
- porque siempre dejas tu puerta con cerrojo? – preguntó el joven, saliendo de su asombro y recuperando su compostura altiva y vivaz
- no lo sé, siempre lo he hecho – respondió Helen sin tomar importancia – que quieres?
- que prepares una poción, Lethar me la pidió, pero no tengo tiempo – respondió Mathew con cierto desdén, le encantaba preparar pociones, y más junto a Helen, pero las constantes misiones le impedían realizar aquel trabajo.
- que poción es? – preguntó Helen y el chico solo respondió con un gesto, que la chica entendió a la perfección.
- entonces estará para la tarde? – preguntó Mathew mirando su reloj mágico. Marcaba las 7 en punto
- si, te la mandaré con Isabelle – dijo Helen mientras se apoyaba en el marco de la puerta.
- nos vemos entonces – dijo Mathew con una sonrisa falsa, pero a la vez seductora, que no produjo ningún efecto en la muchacha, que lo conocía demasiado para admirarse. Helen cerró la puerta de su habitación mientras Mathew se perdía al final del oscuro pasillo. Decidió darse una ducha, pues aun tenía un poco de sueño. Salió completamente vestida del baño. Llevaba una blusa blanca, una falda negra y unas botas negras altas y salió inmediatamente hacia la sala de pociones.
Una joven completamente confundida caminaba por el centro del Londres muggle. Se abrazó a si misma, pues el frío y el miedo se apoderaban de ella. Su ropa estaba completamente sucia y tenía la mirada perdida. Se sentó en una vereda en una calle poco transitada y rodeó sus piernas con sus brazos, mientras lloraba recordando lo pasado la noche anterior
Flash back
- vamos a mi apartamento? – sugirió Eric con una sonrisa inocente – allí podremos divertirnos
- está bien – aceptó Ginny encantada
- no sabes lo que te espera – susurro Eric, pero Ginny escuchó algo, aunque no entendió a que se refería
- que dices? - preguntó la pelirroja un poco confundida, mientras caminaban hacia el estacionamiento.
- nada – sonrió Eric. Es realmente un muy buen chico pensó Ginny mientras le sonreía amablemente. Cuando encontraron el estacionamiento, vieron inmediatamente el auto de Eric, que aunque era mago, consideraba que era un elemento muy útil. Abrió la puerta del copiloto y le habló a Ginny
- sube – indicó mientras sostenía la puerta. La pelirroja subió delicadamente y Eric cerró la puerta galantemente. Que tonta es pensó el chico y una sonrisa maliciosa se formó en sus angostos labios. Subió rápidamente al auto y condujo hasta su apartamento. Al llegar al edificio, estacionó su auto y ayudó a bajar a Ginny. Subieron aprisa y llegaron a un lujoso y ordenado apartamento muggle.
- que lindo! – exclamó Ginny mirando embelesada todo el lujo de aquel lugar.
- muchas gracias – agradeció Eric con una encantadora sonrisa – ponte cómoda
- gracias – respondió Ginny y se sentó en uno de los sillones de cuero blanco. Eric se dirigió a la cocina y desde allí trajo una botella de vino blanco y dos copas, junto a algunos aperitivos.
- exquisito – opinó Ginny cuando hubo tomado un poco de vino
- por eso me gusta, tiene un sabor excepcional – aclaró Eric y mientras Ginny buscaba algo en su cartera, el chico puso un poco de poción para dormir en la copa de la joven (n/a: muy al estilo muggle, ni se nota que veo demasiada TV)
- más vino? – pregunto Eric inocentemente, pues quedaba solo un poco en la copa de la chica, que no habia bebido desde que Eric puso la poción
- claro – respondió Ginny y Eric llenó nuevamente la copa, que al rozar los labios de la chica, cayó en un profundo sueño.
Despertó en medio de una oscura habitación, amarrada a una cama, con la ropa hecha jirones y un fuerte dolor en la mejilla derecha. Los recuerdos volvieron a su cabeza. "El bar, el departamento, la copa de vino..." ¿Cómo pude ser tan tonta¿Cómo no me di cuenta que Eric quería hacerme daño, pero, con que fin? De pronto irrumpió en la habitación el chico que tanto daño le habia hecho; Eric
- que me hiciste maldito? – preguntó Ginny con mucho odio, pero el solo rió de forma cruel
- pues que crees? Estabas profundamente dormida y yo me aproveché de la situación – reconoció Eric mientras rodeaba la cama en la que ella estaba amarrada
- eres un hijo de...
- cuidado con lo que sale de tu boquita – dijo mientras golpeaba la mejilla izquierda de la joven.
- para que todo esto? – preguntó Ginny mirándolo dolida
- solo porque quería – dijo Eric mientras le daba la espalda
- maldito – dijo la pelirroja con furia. Eric la miró y una mueca de asco se formó en su rostro. Luego golpeó hasta el cansancio a la pobre chica, quien casi sin fuerzas le miró fijo
- suéltame – gritó Ginny
- no quiero – rió Eric. Ginny seguía pidiendo que la soltara, pero aún no, pues debía recibir ordenes.
- suéltame – gritó Ginny una vez mas, pero Eric seguía sin mirarla. Concentrado en sus pensamientos. Ginny lloró de impotencia; solo quería morir.
fin flash back
El revivir una vez más la amarga experiencia hizo que una mueca de horror se formara en su hermoso rostro. No quería recordar más. Mucho menos lo que le había mandado a decir Voldemort a su amigo. Muchas vidas corrían peligro de ahora en adelante. Pero no quería pensar más en eso y decidió mirar hacia la calle. De pronto un lujoso auto que reconoció de inmediato, se detuvo frente a ella y dos jóvenes salieron rápidamente del vehículo
- gin – dijo Herm mientras le abrazaba. Ron inmediatamente quiso saber todo
- Ginny que paso? – pregunto el chico preocupado y a la vez enojado
- Ron ahora no – replicó Herm, mientras conducía a Ginny a la parte trasera del auto. Abrió la puerta y ayudo a subir a la chica, quien miró con desconfianza todo, pero no dijo nada
- vamos a mi casa – sugirió Herm y Ron condujo a toda velocidad hacia allí
- debo irme – replicó el rubio, mientras Dyon le besaba con pasión. La chica se separó bruscamente del rubio, pero él ni se inmuto.
- eres un cretino – replicó Dyon enojada, mientras tiraba la ropa de Draco por el balcón de su apartamento.
- sabes que la puedo recuperar fácilmente – dijo Draco mirándola con una sonrisa sarcástica, que molestó aun más a la chica. El rubio susurró unas palabras y la ropa volvió a sus manos, y se vistió tranquilamente
- vete – dijo Dyon mientras trataba de echarlo a la calle – no quiero verte mas aquí
- uy que genio – replicó Draco sarcástico y la miró sonriendo – luego no me ruegues para que vuelva
- no quiero que vuelvas – dijo Dyon enojada y le abrió la puerta para que se marchara. Siempre era lo mismo. Pero Draco nunca se iba y siempre se quedaba a molestar a la chica aun más. Pero esta vez fue distinto. Draco cruzo el umbral apresurado y Dyon lo miró sorprendida
- adiós – dijo Draco enojado mientras se dirigía a la salida del edificio, pues no tenía ganas de aparecerse.
- Draco espera – gritó Dyon desde la puerta – no te vayas!
- para que aprenda – susurró Draco con una sonrisa de triunfo mientras salía del edificio – que con un Malfoy no se juega
- buenos días – saludo Anna a su compañera de trabajo, que tenía un semblante preocupado. Ella no contestó
- Herm buenos días – gritó Anna y Herm se sobresaltó
- buenos días – saludó la chica y fue directo a su oficina. Se encerró allí y comenzó a pensar en Ginny. La tenía tan preocupada. Ahora mismo estaba en su casa, descansando, porque había tomado unas cuantas pociones que ella misma le dió. Lo más extraño era que había pedido hablar con Harry, por lo que Herm iría a hablar con él al departamento de aurors.
- que pasó Herm? – dijo Lavender mientras entraba a la oficina de su amiga y colega y la miraba extrañada
- eh... nada... porque lo preguntas? – dijo Herm mirando hacia la falsa ventana que mostraba un hermoso día soleado, mientras fuera llovía copiosamente.
- es que Anna me dijo que casi ni la saludaste – replicó Lavender mirando a su amiga – algún problema con Neville?
- no, con él todo va bien – respondió Herm sonrojándose y mirando el sillón, donde ayer habían "conversado" por horas – la que me preocupa es Ginny
- Ginny? Le paso algo? – preguntó la rubia mirándola preocupada
- anoche no llego de su cita con Eric y Ron me pidió que lo ayudara a buscarla, la encontramos hace unas horas, con la ropa sucia y rasgada, llorando y sentada en una vereda – respondió Herm
- por Merlín! Pobrecita! – dijo Lavender mientras se le llenaban los ojos de lágrimas – y sabes que le pasó realmente?
- no quise preguntarle, solo le pedí a Ron que nos llevara a mi casa y allí la hice descansar por medio de pociones – explicó Herm mirando fijamente a Lavender
- la iré a ver cuando salga de aquí – opinó Lavender mirando a Herm – puedo ir?
- claro, cuando quieras – respondió Herm con una sonrisa que solo reflejaba inquietud
- yo debo ir a trabajar – dijo Lavender un poco enojada
- te acompaño, yo iré a hablar con Harry – dijo Herm saliendo de su oficina junto a Lavender. Dejo a Lavender en su oficina, y esta corrió a contarles a sus amigas, y 10 minutos más tarde, todo el departamento de aurors se había enterado. Herm se dirigió a paso rápido a la oficina de Harry, que se hallaba al otro lado del ministerio, pero en el mismo piso. Cuando llegó a la oficina de su amigo, golpeó suavemente la puerta y entró
- hola Harry – saludó la chica con una falsa sonrisa
- hola Herm, como estás? – saludó amablemente Harry, con su sonrisa habitual, clara señal de que aun no sabía nada.
- muy preocupada Harry – contestó Herm
- que pasó Herm? – preguntó inmediatamente el moreno
- Ginny – dijo Herm y el semblante de su amigo cambió por completo, de preocupación a angustia extrema.
Mientras revolvía un líquido espeso y de color verde musgo en el gigantesco caldero, planeaba la mejor manera de plantearle a Lethar lo aburrida que estaba allí sola y además haciendo todo el trabajo, que era demasiado para ella. Rápidamente se dirigió hacia otro caldero que hervía y lo revolvió. Un tercer caldero clamo su atención mientras debía poner hisopos a la poción de su derecha. Siempre era lo mismo y Lethar le regañaba porque no hacía bien su trabajo. Y hablando de él
- Helen! – gritó desde el otro lado de la pared falsa que simulaba ser una chimenea – ven acá
- no puedo! – exclamó la chica mientras una de la pociones se salía del caldero – estoy muy atareada
- eso te pasa por irresponsable – dijo Lethar mientras cruzaba la pared falsa y miraba disgustado a la chica
- claro que no – clamo Helen exaltada – no es mi culpa que nadie haga sus pociones, además necesito ayuda, no puedo hacer todo sola
- claro que puedes! – exclamó Lethar enfadado – solo debes organizarte!
- Lethar por favor – pidió la chica mientras le miraba tiernamente. Eso nunca fallaba
- esta bien – exclamó el hombre enojado por complacer los caprichos de la chica – le diré a alguien que te ayude
- muchas gracias – dijo la chica mientras una hermosa sonrisa se apoderaba de su rostro. Sus ojos verdes le interrogaron entonces – quien será mi ayudante?
- no lo se, luego lo decidiré – dijo Lethar lacónicamente - por ahora dile a Isabelle que te reemplace, tengo una misión para ti
- está bien – afirmo Helen mientras se dirigía a la chimenea falsa de la habitación. Lanzo una especie de polvo azul y gritó hacia la chimenea – Isabelle! – inmediatamente apareció girando rápidamente una hermosa joven de cabello largo y castaño y ojos color grisáceo, de unos 18 años.
- que necesitas? – preguntó la joven amablemente
- necesito que me reemplaces – pidió Helen observando las pociones que hervían a su espalda
- con gusto – respondió la chica. A simple vista se consideraba una joven muy dulce, pero eran muy pocas las veces que una sonrisa cruzaba su rostro, por lo que era un poco sombría, pero bastante agradable
- debo irme – aclaró Helen mientras salía por una de las puertas del salón de pociones. Isabelle inmediatamente se organizó para revisar las pociones, lo que le resultó muy fácil. Helen no hubiese sido capaz de hacerlo
Otra jornada de trabajo llegaba a su fin y muchas personas caminaban agitadas por las calles de Londres, rumbo a sus hogares. Una joven en especial, salía de un edificio bastante normal para la vista de todos, aunque para los que lo conocían, era el Ministerio de Magia. Aquella chica iba acompañada de una muchacha rubia muy bonita y un joven de cabello negro, con los que hablaba animadamente. Se dirigieron hacia el auto de la joven de cabello negro y salieron rumbo a la casa de ésta.
- Herm, porque no pasamos a comprarle algo a Ginny?– preguntó Lavender de forma sigilosa – para levantarle el animo
- yo estoy de acuerdo – contestó Harry desde el asiento trasero – pasemos al centro comercial, quizás allí haya algo para ella
- centro comercial muggle? – preguntó Lavender emocionada – me encantaría ir!
- ok, vamos, pero debemos apresurarnos, no me gusta que Ginny este mucho tiempo sola – objetó Herm un poco aburrida por la actitud de su amiga.
Una vez dentro del centro comercial, Herm, Harry y Lavender miraban las tiendas en busca de algo para Ginny. Lavender dio un gritito de emoción cuando se encontraron con una tienda de ropa muggle de chica, muy a la moda, algo que a Lavender le encantó
- entremos aquí – rogó Lavender, mientras Herm caminaba aburrida y Harry un poco avergonzado
- esta bien – replicó Herm enfadada – pero haces tus compras rápido. Luego de que Lavender se comprara algunas minifaldas y algunos tops, con la tarjeta de crédito de Herm, pues ella solo llevaba dinero de magos, encontraron el regalo perfecto para Ginny, que aparte de ser muy bonito estaba a la moda, como opinó Lavender. Las chicas salieron contentas de la tienda y Harry aun más avergonzado, porque se había encontrado con varias sorpresas (n/a: imagínense a Harry en una tienda de chicas, en la que no habia ningún hombre y las chicas se paseaban con poca ropa por allí).
- ya nos vamos? – preguntó Harry esperanzado
- si, ya – dijo Herm mirando entretenida a Harry. Fueron rápidamente al estacionamiento y una vez en el auto Harry estuvo mas tranquilo.
- que te paso Harry? – preguntó Lavender mientras veía que el chico nuevamente recuperaba el color de su rostro, antes rojo de vergüenza
- me encontré con algunas sorpresas allí dentro – dijo mirando hacia cualquier parte, menos a las chicas
- discúlpanos por hacerte entrar allí, pero no te íbamos a dejar solo esperándonos – replicó Herm mirando divertida a Harry quien tenía la vista fija en sus pies
- esta bien, solo apresúrate, que quiero ver como esta Ginny – dijo el chico mientras miraba por la ventana del vehículo.
- debo darme prisa – se reprochó un joven mientras caminaba apresuradamente por una calle muggle. Estos lo miraban extrañados, pues vestía de una forma muy extraña. Una larga túnica negra y una capa del mismo color, hacían resaltar su piel extremadamente pálida y sus fríos ojos, al igual que su rubio cabello. El joven mirada con repulsión a aquellas personas, pero no se detuvo a decirles nada, pues tenía prisa. El joven dobló una esquina y se encontró con una calle sin salida, en la cual cuatro hombres se acercaron para atacarlo.
- de esta no te salvaras – dijo uno de los desconocidos que se tapaban la cara con capuchas, mientras trataba de golpearlo. Draco derrotó sin problemas a los cuatro desconocidos y arreglándose la capa se dirigió hacia el lado derecho de la vereda y entró en un angosto callejón. En el lado izquierdo de éste había una puerta muy bien disimulada, que cualquier persona no hubiese visto. Entró sin sigilo y se encontró en una sala pequeña, muy oscura, donde había algunas personas alrededor de una mesa
- han empezado la reunión sin mí? – preguntó con tono burlón el joven, mientras una mueca de desprecio se formó en su rostro
- ma... Malfoy, que haces aquí? – preguntó uno de los hombres en la penumbra de aquella sala, al parecer muy sorprendido de ver allí al rubio
- creíste que tus matones me harían daño? – dijo el ex Sly con sorna – pues, como ves, estoy intacto, esos estúpidos no pudieron ni siquiera despeinarme
- pe... pero estas bien? – preguntó la voz de una mujer mientras una silueta se acercaba a él
- no me toques – replicó el rubio y la mujer se alejó – tu también habías pensado matarme no?
- Draco yo... – trató de decir la mujer, pero una luz la cegó por completo. Draco tenía e sus manos unas llamas de fuego púrpura, con las cuales alumbró por completo la pequeña salita. Frente a él estaba Dyon con una expresión de total desconcierto.
- Draco, déjame explicarte... – trató de decir la rubia, pero Draco la interrumpió
- de ti me ocuparé después – dijo con asco el rubio mientras se dirigía a la mesa en la que habían 5 personas – ahora, me ocuparé de los asuntos de mi familia
- tu no tienes derecho – dijo una mujer de cabello antes oscuro, ahora veteado de gris que lo miro escandalizada
- claro que si, tía Bellatrix, tengo todo el derecho
Holas! Quizás no les haya gustado este capi, pero yo cumplo con escribirlo. Para reclamos, dudas, tomatazos, envíenme un rewiew!
Ahora las respuestas a sus Rewiews:
Elbereth Gilthoniel Edain: Aclarando dudas, bueno, Herm no es Helen, pero están vinculadas, luego sabrás porque, quizás en este capi te hayas dado cuenta, muchas gracias por el apoyo y nos vemos en el MSN. Hey, hazme caso y publica esas historias tuyas, Bye.
iris: Gracias por darme apoyo, lamento decepcionarte, bueno no del todo, pero quizás sea un Draco/Ginny, aunque terminara en un Draco/Herm, no lo se, lo que se me ocurra en el momento. Bye y cuídate.
Isabelle Black: Muchas gracias por los ánimos! Y por lo del fic la apuesta, me harías un gran favor en figurar entre los personajes, ya te mande un mail por eso, espero que lo hayas recibido. Como te habrás dado cuenta ocupe tu nombre también en esta historia, espero no te moleste. Muchas gracias!
gata2242: Hola, como estas? Muchas gracias por el apoyo, y por lo de Neville, no me gusta eso de q siempre lo ponen de tonto, por eso aquí es como un personaje principal. Voy a actualizar pronto la apuesta, así que no te preocupes, además me gusto mucho tu fic. Te felicito!
luna-wood: Si, hay muchos cambios y se vienen más, y por lo de Neville, algo bueno debe tener no? Jejejeje Aquí esta este capi, espero que lo hayas disfrutado. Bye y muchas gracias
Bye y déjenme rewiews!
Nicol-Aru .
