Capítulo editado.
Si leyeron este capitulo antes de la edición, pueden jactarse de tener valiosa información sobre el argumento.
Quise editarlo por varias razones, porque al releerlo luego de haberlo publicado, creí que la continuación de la historia no sería la que había planeado, y a decir verdad, revelaba mucho más de lo que debía.
Intente hacer de este un capítulo decente, espero que les guste, algunas partes son totalmente salvables, a mi parecer, pero al arreglarlo no pude hacer milagros (jejeje). Espero que esta vez les guste.
Capítulo 5 : Verdad Absoluta
Un brillante sol envolvía el primaveral paisaje, siendo ya mediodía. Ella estaba sentada en un banco Muggle, observando a los transeúntes franceses con curiosidad. Estaba un tanto afectada por la noticia que aquel extraño hombre le había comunicado. Estaba tan absorta en sus pensamientos que no se dio cuenta de que alguien se sentaba a su lado y le observaba con una curiosidad poco disimulada. Sus ojos verde - grisáceos hicieron que la joven saliera de sus pensamientos y dirigiera su mirada hacia él
– tú – susurró la chica con interés, mientras el hombre observaba con aun más detenimiento
– eres idéntica a ella¿sabías? – preguntó el hombre con voz calmada y sabia
– Él me mostró una foto – dijo la joven y se levantó del banco, el hombre la siguió – estoy muy confundida
– ya lo creo – replicó el hombre con un tono de burla que la joven no notó
– Se me hace imposible creer que ella existe y que es mi hermana – dijo la joven con un dejo de confusión
– no es imposible – afirmó el hombre – pero si poco probable
– ¿él te mando a vigilarme? – pregunto la joven con una mueca que el hombre malinterpretó
– si – respondió este con antipatía – también me envió a llevarte de vuelta a Londres
– no te preocupes, puedo llegar sola – afirmó la joven y con un gesto se despidió del hombre y nuevamente comenzó a caminar hacia la estación de trenes, que ella ya conocía perfectamente
– no sabía que conocías Lyon – se sorprendió el hombre que insistentemente la seguía
– como la palma de mi mano – replicó la joven un tanto irritada
– ¿cómo te llamas? – preguntó el hombre, sin rodeos
– Clarisse, Clarisse McLean - respondió la joven, ocultando su verdadera identidad – ¿y tú?
– yo soy Demian Lynch – respondió el hombre, ocultando también su verdadera identidad
Ninguno de los dos podía revelar sus identidades verdaderas, pues ambos eran espías, de distintos bandos, pero espías al fin y al cabo. Al haber revelado sus verdaderas apariencias e identidades, ese encuentro nunca se hubiese llevado a cabo
– ¿te acompaño? – preguntó Demian con una sonrisa seductora
– No, gracias – respondió Clarisse con una sonrisa, un tanto coqueta y con la mirada le susurro un adiós
– volveremos a vernos Clarisse – replicó Demian con un tono de burla, susurrando para que ella no escuchara – muy pronto volveremos a vernos – y con un giro de su capa de color azul, desapareció de la transitada calle Muggle
Abrió la puerta una vez mas, tratando de convencerse de que había sido una alucinación. Todo estaba tal cual él lo había visto. Ella no estaba en ninguna parte. Había pasado la noche allí tratando de comunicarse con ella, pero su celular permanecía apagado y había avisado a sus amigos para que comenzaran la búsqueda. Estaba realmente preocupado, ya que el día anterior la chica había ido a su reunión con Voldemort y había llegado muy extraña. Cuando estaba a punto de salir de la casa, sonó el teléfono y corrió al segundo piso a atender
– ¿Herm? – preguntó con desesperación, mientras una voz femenina respondía en el auricular
– Neville, tranquilízate – respondió la voz de la joven con un leve tono de sorpresa – voy hacia allá, estoy en camino
– ¿quieres que vaya a buscarte? – preguntó Neville un poco más calmado esta vez
– no, no te preocupes, hablamos allí – respondió Herm con un poco de seriedad
– ¿donde estás? – pregunto el joven aun dudoso del paradero de su novia
– te explicaré en casa, quédate allí – dijo Herm con determinación y colgó. Neville bajó y se dirigió hacia la sala, en donde se sentó a esperarla
El timbre mágico resonó en todo el departamento. Una hermosa joven pelirroja se dirigió hacia la puerta para abrirla
– Hola gatita – saludó seductoramente un hombre de cabello castaño, vestido completamente de negro y con una mirada pícara
– hola – saludó la joven con un poco de apatía y le indicó que pasara
– te ves muy bien – dijo el hombre, mirándola aun más fijamente – te queda bien el negro, te hace ver mucho más sexy
– gracias – dijo la pelirroja dándole poca importancia a la mirada del hombre y sentándose en el sillón más alejado de este
– Eric habló muy mal de ti – dijo el hombre poniéndose serio – dijo que casi arruinaste todos nuestros planes
– sólo dice estupideces – replicó la pelirroja – sabes perfectamente que dijo eso porque sabe que maté a su adorada Emma
– al Lord no le gustó nada que la mataras – recriminó el hombre mirándola aun mas serio – dijo que hubiese preferido matarla él con sus propias manos, por traidora
– bueno, debería buscarse a otra presa por ahora – respondió la chica con una felina sonrisa – podrías ser tú, querido Blade…
– no seas estúpida – replicó Blade con un poco de temor – sabes perfectamente que aún no ha encontrado al traidor, ese es nuestro trabajo
– claro, pero imagino que de alguien sospecharán – dijo la pelirroja y observó detenidamente a Blade
–¿Qué pasa gatita¿Quieres que nos divirtamos un poco antes de hacer la misión? – propuso Blade seductoramente y la pelirroja sonrió sensualmente
– quizá después Blade, ahora no puedo hacer nada – se lamentó la chica y el castaño entendió – el estúpido de Eric me hizo perderlo y era mi única arma para atrapar a Potter
– no lo sabía gatita – dijo Blade y se acercó a la pelirroja – por eso no estabas ayer… ¿te escapaste del hospital?
– si, aproveche el momento exacto – afirmó y nuevamente sonó el timbre mágico. La pelirroja se acercó a abrir. Otro hombre, de cabello negro, con lentes de sol del mismo color y vestido de gris, entro en el departamento de forma rápida
– Blade, Roux¿están listos? – preguntó el hombre y ambos asintieron
– ¿por qué viniste a buscarnos? – preguntó Roux con curiosidad – si siempre nos avisas a través de otros medios
– hoy es distinto – respondió el hombre – hoy atraparemos al traidor
– genial – dijo Blade frotándose las manos alegremente – por fin un trabajo digno, Ethan, ya estaba cansado de perseguir ratas
– vamos – replicó Ethan esbozando una sádica sonrisa y ambos jóvenes lo siguieron
Despertaba en su habitación en el Caldero Chorreante. Estaba aburridísima de Londres, según ella no había nada que hacer. El día anterior había revisado miles y miles de registros para ver si encontraba a su hermana y hasta el chico pelirrojo que había conocido, Ronald Weasley, le había ayudado en la búsqueda, poniendo a su disposición muchos registros del ministerio que solo podían ver los empleados.
Lamentablemente debía volver para buscar a Draco, sino nunca podría encontrar a su hermana.
– ¡maldito sea! – replicó la joven mientras salía de su habitación y bajaba las escaleras, hacia la salida del local
– no es bueno maldecir en voz alta – susurró una voz en su oído. La chica miró a su lado y allí estaba Ron, que la miraba con una sonrisa
– no esperaba encontrarte aquí – contestó un poco más relajada y sonrió al pelirrojo
– estaba resolviendo unos asuntos – explicó y le indicó a la chica que salieran
– debo irme – dijo ella y el pelirrojo la miró con tristeza
– déjame invitarte por lo menos a tomar un café – ofreció Ron y Helen al ver nuevamente el rostro de éste, asintió suavemente. Ron sonrió notoriamente y salieron a la calle Muggle en busca de una cafetería
Llegó sin problemas a la estación de trenes de Lyon, el único lugar recomendable para aparecerse, pues en cualquier otro lugar era mucho más fácil que los muggles lo detectaran. Las leyes mágicas francesas eran bastante estrictas, quizás mucho más que las leyes inglesas. Por tanto decidió acatar las normas si no quería tener problemas Se dirigió hacia el último andén y entró por una puerta que pasaba completamente desapercibida. Allí desapareció, para reaparecer en el Ministerio de Magia londinense. Al ir hacia los ascensores se encontró con su amiga Parvati, quien se alegró mucho de verla, pero la regañó por no haber dado aviso de donde estaba
– dile a los demás que dejen de buscarme – dijo Herm y Parvati asintió – luego les explicaré todo
– ¿volverás hoy? – preguntó la joven mirando a Herm
– no y tampoco Neville, avísale a Mark por mí¿si? – pidió Herm y Parvati asintió
– ya debo irme – dijo la morena, mientras miraba su reloj mágico – cuídate¿si?
– claro – dijo la chica con una sonrisa – adiós
Se dirigió hacia una chimenea, tomó un puñado de polvos flu y dijo claramente
– a la mansión McLean
Su capacidad de asombro se había visto sobrepasada aquella mañana. Nunca había esperado encontrarse con aquella chica allí, y menos que uno de sus estudiantes la trajera. Ella era la razón por la cual protegía tanto a Helen. Si, ella, Hermione era la causante de tan angustiante búsqueda. Aquellos magos que tanto le perseguían eran ni más ni menos que los tutores de su hermana, Albus Dumbledore y la Orden del Fénix. Muchas veces Lethar había aclarado las cosas con Dumbledore, pero este seguía sin entender. Helen no podía descubrir lo que verdaderamente había pasado, aquello que Dumbledore en cuanto le encontrara le relataría, haciendo que la joven odiara con toda su alma a su tutor
– No puede encontrarla – replicó Lethar – debo decirle que vino aquí, obviamente, pues todos la vieron, pero debo idear un plan para que nunca pueda verla, quizás hablar con ella para comprar su silencio, o contarle a ella toda la verdad, lo que haría que nunca se acercara a Helen…
Unos golpes suaves en la puerta de su despacho lo alarmaron, de forma que no pudo continuar con su reflexión.
– adelante – susurró el hombre y la puerta se abrió lentamente. Grande fue su sorpresa al ver entrar a Helen. Se levanto de su sillón con rapidez
– vine a buscar a Draco – dijo la chica con seriedad y dirigió su mirada hacia un punto cercano al sillón de Lethar
– Él está en la sala de reuniones – respondió Lethar tratando de interrogar a la chica. Ella sabía lo que quería preguntarle
– no la he encontrado – respondió sin rodeos y dirigió su brillantes ojos verdes hacia Lethar y le miró con rencor contenido. El anciano se acercó a ella, provocando que la chica se estremeciera por completo
– pregúntale a Draco por ella, pues estuvo aquí – dijo Lethar saboreando sus palabras y el efecto que producían en la pequeña Helen. Ella solo le miró y creyendo que su tutor mentía, sonrió de forma ácida. Lethar apuntó a la chica con su varita, quien no se inquietó en absoluto.
– Mens transire – dijo el anciano y ante los ojos de Helen pasaron millones de imágenes situaciones de la vida de Lethar. Pudo afirmarlo, pues él le había explicado en que consistía aquel hechizo dañino en absoluto. Se detuvo una imagen en donde aparecían dos personas hablando, no se distinguía claramente sus rostros, pero sí sus voces
– yo no soy Helen – decía la voz de una joven, que luego cambió de escenario. Ahora dos personas estaban frente a frente sentadas en un escritorio
– quiero que me expliques, quién es Helen y porqué nos parecemos tanto – dijo nuevamente aquella voz, claramente una voz de mujer
– ella es tu hermana – dijo una voz de hombre, obviamente la voz de Lethar
– ¿hermana? – preguntó la joven extrañada y a la vez dolida. Al parecer la noticia le había afectado duramente – es imposible, yo no puedo tener una hermana…
– pero tus padres… - dijo Lethar y la sombra de la joven se levantó bruscamente
– mis padres nada – dijo con voz firme y cortante – quiero que nunca más vuelvan a molestarme… y dile a esa tal Helen que no quiero verla nunca¡nunca¿Entendido?
– por supuesto – dijo Lethar con una triste voz – adiós Hermione
La imagen se desvaneció y volvió a ver a Lethar frente a ella, intentando acercarse para darle consuelo. Pero ella se alejó y cambió su expresión de desconcierto por una mueca fría
– es mejor que vaya a buscar a Draco – dijo y se escabulló por la puerta lateral a la entrada principal. La cerró y se apoyó en ella, mientras inevitablemente resbalaba y se abrazaba a sus piernas
– ¿será verdad lo que me mostró Lethar? – susurró mientras sus pensamientos giraban en torno al recuerdo de su hermana - ¿ella no quiere que la busque?
– ¡hey¡aquí estabas! – dijo una voz que la sacó de su trance. Era Isabelle
– Isabelle… - dijo la chica y la castaña se acercó a ella con semblante preocupado
– ¿qué te pasa Helen? – preguntó y la joven luego de intentar levantarse, cayó inevitablemente al suelo, desmayada
Estaba en la orilla de un barranco, a punto de caer a un profundo abismo. Estaba vestida de blanco y el viento mecía suavemente su cabello largo y castaño. Frente a ella, aunque muy distante, una chica en su misma posición, aunque vestida de negro le sonreía; su cabello castaño y ondulado se mecía suavemente con la brisa y sus manos estaban cruzadas en su regazo. La chica aunque sonreía dulcemente tenía una mueca de tristeza. Ella la miraba con desesperación, pues la chica se balanceaba suavemente hacia delante, como queriendo caer al abismo. De pronto ella se levantó, mientras la chica caía a las profundidades infinitas del abismo.
Un grito de su propia garganta le hizo volver a la realidad.
– Helen¡que susto nos diste tontita! – replicó Mathew con una cálida sonrisa. Helen miró con detenimiento su habitación. Estaban allí todos sus compañeros y la observaban con angustia
– ¿estás mejor? – preguntó Gracie, una chica pelirroja de ojos color avellana, mirando a la chica con preocupación
– creo que sí – dijo Helen y todos dieron un suspiro de alivio
– me diste un susto de muerte – dijo Isabelle y Draco se acercó a Helen
– Draco… ¿chicos, pueden dejarnos a solas? – pidió la chica y todos salieron, mirándolos con un poco de desconfianza. Helen decidió aclarar sus dudas de una sola vez y corroborar el recuerdo que Lethar le había mostrado
– ¿mi hermana estuvo aquí? - pregunto y ansiosamente espero una respuesta de Draco, que la miraba sorprendido. El rubio nunca dejaba de sorprenderse con aquella chica. Algunas veces podía ser muy directa y otras no se atrevía a decir lo que pensaba. Helen seguía siendo todo un misterio para él.
– si - dijo - solo Lethar la reconoció, pero por lo visto no sabia de tu existencia... es más, yo la traje porque la confundí contigo cuando fui a San Mungo a buscarte y...
– ¿la confundiste conmigo? - pregunto la chica bastante extrañada ¿Acaso eran idénticas?
– si, Lethar fue el único que se dio cuenta, luego de eso estuvieron hablando unas cuantas horas y después regresó a Londres - continuó y Helen se levanto rápidamente de la cama, mientras se alistaba para salir
– la buscaré nuevamente - afirmó, pero rápidamente se sentó en una silla cercana – aunque ella no quiera que la busque
– a mi no me pareció eso - respondió el rubio y ella lo miró ilusionada - tuvo que regresar a Londres porque nadie sabía donde estaba y llevaba desaparecida casi un día...
– entonces la buscaré, pero esta vez me ayudarás - dijo Helen mientras buscaba ropa limpia y se duchaba. Draco espero pacientemente a que ella estuviera lista. Luego ambos salieron de la mansión de Lethar sin que este advirtiera el escape.
Llegaron a Londres, específicamente al Ministerio y nuevamente Demian entró en acción. Era un hombre de pelo castaño, guapo y muy alto, de ojos verde grisáceo y con una sonrisa encantadora, acompañado por Helen, quien lo miraba asombrada. No había conocido ninguna mujer que no cayera rendida a los encantos de Malfoy, pero aún así, ella nunca lo había mirado con otros ojos que no fueran los de una amiga. Tampoco había conocido a la mujer que hubiese logrado enamorarlo, pues tenía una chica distinta cada semana. Pero últimamente lo había notado distinto, un fulgor en sus ojos se lo demostraba. Algo atormentaba la mente del rubio y lo descubriría a como diera lugar.
Cuando se dirigían a los ascensores, Draco se dio cuenta que no sabía a donde iban
– Helen… ¿que diablos hacemos aquí? – preguntó de mala gana mientras la chica lo arrastraba a un elevador
– visitaremos a un amigo – dijo la chica y le sonrió irónica – él nos facilitará la búsqueda
– está bien – dijo y se apoyó en una de las paredes del ascensor, que se detuvo en el segundo piso y nuevamente Helen le arrastró - ¿el departamento de aurors?
– ¿y que creías? – dijo Helen riendo con sarcasmo - ¿Qué sería un hombre lobo acaso?
– nunca se sabe, McBride – dijo Draco y comenzaron a recorrer las oficinas de aurors. De pronto, Helen entró en un cubículo y una secretaria les atendió
– buenas tardes - saludó - ¿desean hablar con el señor Weasley?
– ¿Weasley? - preguntó Draco sorprendido y llevó aparte a Helen para que la secretaria no los escuchara - ¿cuál es su primer nombre?
– Ronald - respondió Helen y vio como una mueca de asco se formaba en el rostro de Draco - ¿acaso lo conoces?
– lo conozco hace más de 7 años, a él y a San Potter… estudiamos juntos en Hogwarts - dijo Draco y Helen se asombró
– que casualidad - dijo la chica y sonrió de lado - ahora debes ser amable, pues obviamente él no te reconocerá
– podría aprovecharme de la situación - dijo Draco con una malévola sonrisa
– no lo harás - dictaminó Helen y pensó en todo lo que sufriría por no poder estrangular a Ron. Draco extrañado, entrecerró los ojos, pensativo
– ¿te gusta el Weasley, Helen? - preguntó con una sonrisa de triunfo, mientras Helen se sonrojaba
– ¿y si es así que¿Me condenarás? - preguntó y con una última mirada se dirigió a la secretaria
– deseo hablar con Ronald - dijo la chica y la secretaria sonrió, mirando primero a Draco y luego a Helen
– ¿de parte de quién para avisarle? - preguntó
– de parte de Helen McBride - respondió y la secretaria entró en la oficina del pelirrojo. Salió casi enseguida, indicándoles que entraran. Ron estaba sentado en su escritorio escribiendo un pergamino, el cual firmó en cuanto ellos entraron.
– adelante - dijo indicando los sillones frente al escritorio
– gracias por recibirnos Ron, se me olvidaba, él es Demian Lynch - dijo mientras Draco se levantaba del sillón para estrechar levemente la mano del pelirrojo
– Ronald Weasley - saludó mientras volvía a sentarse y observaba levemente a Draco. Su mirada era extraña, le causaba una sensación de odio inexplicable, obviamente infundado, pues era la primera vez que lo veía.
– ¿quieren un café o alguna cosa? - preguntó el pelirrojo volviendo a la realidad, pero Helen le negó con un gesto
– necesito que me ayudes nuevamente, Ron - pidió Helen con una coqueta sonrisa y él sonrió débilmente. Miró nuevamente a Draco, pues éste lo observaba y una fría sonrisa se dibujó en sus labios. Draco estaba deleitándose con la expresión del pelirrojo quien creía que él era el novio de Helen. Ella no le daba importancia al juego de miradas, que obviamente no pasaba por alto. Ron dejó de mirarlos
– dime que necesitas - dijo paseando la mirada por algunos papeles sin importancia que estaban en el escritorio.
– necesito revisar nuevamente los registros del Ministerio, Demian accedió a darme más datos sobre la persona que busco
– claro - dijo Ron y les indicó que lo siguieran. Cruzaron toda la sección de aurors y el pelirrojo se detuvo en una amplia oficina y les indicó que lo esperaran un momento
– ¿apareció Herm? - preguntó a Ana, la secretaria de su amiga
– si, apareció, pero pidió permiso al jefe para ausentarse, ya sabes, ella y Neville - dijo Ana y el pelirrojo le agradeció
– nos vemos Ana - se despidió y les indicó a Helen y a Draco que lo siguieran nuevamente
– mi amiga podría habernos ayudado - dijo Ron mientras Helen le miraba con ansias de saber más - ella se llama Hermione, es muy inteligente y pudo habernos ayudado en la búsqueda, pero hoy no vino a trabajar
Helen sintió como algo subía por su garganta y se detuvo al escuchar el nombre "Hermione". Tanto Ron como Draco la miraron. Draco obviamente sabía quien era pero le sorprendía que Helen la conociera
– ¿acaso la conoces? – preguntó Draco, ella negó y le lanzó una significativa mirada
– Ron¿cuál es el apellido de tu amiga? - preguntó ella un tanto sofocada, mientras con sus manos intentaba abanicarse
– ella se llama Hermione Granger - respondió Ron – ¿porqué la pregunta?
– es que la persona que busco se llama Hermione, ya sabes, mi hermana - dijo Helen y tanto Draco como Ron se sorprendieron
– al parecer te dio mal la información, nunca ha sido Hermione, es Clarisse McLean – dijo Draco lacónico, mientras Ron los miró sorprendido
– ¿Clarisse McLean? no puede ser, esto es imposible - dijo Ron mientras observaba a Helen. Todo calzaba perfectamente, su apariencia, su edad, su nombre, todo - será mejor que me acompañen para que aclaremos este asunto
Apareció en la chimenea de su casa, un tanto mareada y llena de hollín. Se sacudió y se encaminó a la sala, donde un angustiado Neville le esperaba
– Herm - susurró al verla y la abrazó. Luego de que comprobó que estaba en perfecto estado, la obligó a sentarse en uno de los sillones
– explícame todo con detalles - pidió seriamente y Herm dando un largo suspiro comenzó con la historia, claro que omitiendo el beso que el discípulo de Lethar, Demian, le había dado en San Mungo y también sin decirle que este la había seguido hasta casi llegar a la estación de Lyon. Neville quedo tan sorprendido con la historia que al terminar su relato, la abrazó fuertemente tratando de darle algún consuelo.
– Nev, mis padres adoptivos antes de morir me dijeron que averiguara sobre mi pasado por lo que ya veía venir algo de este estilo, aunque la verdad me cayó de golpe - aclaró y se apoyo en el hombro de Neville
– ¿pero tu crees todo lo que te dijo ese tal Lethar? - preguntó un escéptico Neville, mientras arrullaba a la chica
– siempre he tenido sueños extraños, pero nunca creí que fueran sobre mi pasado. Todo lo que pasa en aquello sueños es similar a lo que Lethar me relató. También veo a mi pequeña hermanita, aunque sus rasgos son totalmente indefinidos, por lo que no podría reconocerla -dijo Herm con tristeza. Había asegurado a Lethar que volvería a buscar a su hermana
– te ayudaré a encontrarla Herms - dijo Neville y le dio un dulce beso a la chica, mientras ella comenzaba a dormirse entre los brazos de su novio.
– vamos muévanse - dijo una voz y desde la oscuridad de aquella bodega, unas sombras se movilizaron sigilosamente hasta el otro extremo. Allí había una puerta.
– alohomora - susurró una de las sombras y la puerta dio un ligero clic y se abrió suavemente. Cruzaron el portal y ante ellos un lujoso edificio se alzaba imponente. Tres personas, entre ellos una mujer se dirigieron rápidamente al edificio, aunque sin levantar ninguna sospecha. Entraron al ascensor y subieron al piso 5. El departamento 603 estaba casi frente al ascensor y al parecer era del tamaño de todo el piso. Uno de los tres susurró unos cuantos hechizos y la puerta se abrió sin complicaciones.
Entraron con sigilo. En la habitación principal estaba ella, dormitando apaciblemente frente al televisor. La mujer del grupo la inmovilizó mientras uno de los hombres vigilaba la puerta y el otro exploraba el apartamento
– hola querida Dyon - saludó la mujer que era pelirroja, a la rubia cuando ésta ya estaba completamente inmovilizada, atada a una silla
– ¡suéltenme! - gritó la mujer y uno de los chicos le lanzó un silencius para que nadie escuchara sus gritos
– Dyon... hacía mucho tiempo que no nos veíamos - dijo un hombre moreno con una sonrisa seductora - ¿recuerdas cuando me rechazaste aquella vez?
Dyon hizo una mueca de asco que el moreno no pudo ignorar. Se había acercado peligrosamente a la chica, con intención de golpearla
– no perdamos tiempo Ethan, el Lord espera – dijo la pelirroja acercándose a ellos
– si accedes a cooperar posiblemente consigas la misericordia del Lord - dijo Ethan con una sonrisa mientras besaba ligeramente a la chica - si no lo haces me veré obligado a matarte
La rubia observó a los tres agentes y resignada asintió. Ethan deshizo el hechizo lanzado por Blade y le lanzó un pequeño crucio. La rubia hizo una mueca de dolor y observó a Blade, que la miraba con indiferencia
– hablaré solo si me protegen de los que puedan hacerme daño – dijo la rubia y reflexionó sobre lo que estaba a punto de hacer. Lo traicionaría de una forma brutal, pero él lo había decidido así al relacionarla directamente con el lado oscuro. Ella no era su juguete y no permitiría que la tratara como uno.
– está bien, el Lord seguramente después de que le des la información accederá a protegerte – dijo Blade y con una cruel sonrisa miró a Ethan
– claro que si nena, lo que tu escondes es algo muy importante, te daremos toda la protección posible, así que ahora ve a alistarte en compañía de Roux para que vayamos ante el Lord y le digas lo que sabes - dijo Ethan y la pelirroja acompaño a Dyon a una habitación
– el Lord no dudará en matarla luego de que nos dé la información – dijo el moreno y observó a Ethan, quien miraba por la ventana, pensativo, mientras susurraba
– tu misma familia te está traicionando Malfoy… al fin caerás traidor...
Nuevamente en Londres. La última vez que se había entrevistado con él lo había hecho en Alemania, mientras daba una conferencia. Draco había arreglado todo para que tuvieran una reunión privada, para aclarar asuntos que desde su última reunión, hacía más de 15 años, no habían quedado aclarados. Dumbledore le había citado en un extraño lugar en el pueblito de Hogsmeade. El "Cabeza de Cerdo" era un bar bastante vulgar al que había ido una sola vez y se había jurado nunca más entrar allí. Pero si quería arreglar este asunto, debía hacerlo lo antes posible, o la única afectada sería ella, aunque él velara siempre por su bienestar.
Llegó un tanto retrasado a la cita con Dumbledore, pues ya lo esperaba en uno de los salones privados en el fondo del local. Estaba exactamente igual que hacía 15 años. El anciano mago lo reconoció enseguida y con una sonrisa amable lo saludó afectuosamente
– Lethar¿cómo estás? - preguntó estrechando la mano del mago con firmeza - ya son casi 15 años desde nuestro último encuentro
– bueno Albus - dijo Lethar en cuanto se sentó - quiero terminar lo que no termine hace 15 años
– creo que quedaremos en el mismo acuerdo, amigo mío - aclaró el mago acomodándose sus gafas de media luna - es imposible que yo acceda a tu proposición
– Albus, tu sabes bien que si se entera de todo, tanto ella como su hermana corren peligro - dijo el hombre con un leve tono de alteración
– ante todo la verdad, Lethar - dijo Dumbledore, haciendo una pausa mientras tomaba un poco de su té - ella y su hermana tienen derecho a saber lo que pasó verdaderamente con sus padres
– claro que no, Dumbledore - respondió el otro mago completamente alterado - tú no sabes todo lo que me ha costado tener a Helen a mi cargo y aun así no he logrado que ella sea la sucesora de su madre
– si sigues con aquella mentalidad mediocre, ella nunca podrá lograr ser lo que realmente es - dijo sabiamente el director de Hogwarts mientras Lethar le miraba con recelo - ¿acaso le has preguntado alguna vez si quiere seguir los pasos de su madre? – Lethar lo miró con indignación - ¿acaso sabe lo que hizo realmente su madre?
– no lo sabe y tampoco lo sabrá - dijo Lethar un tanto agraviado, mientras rehusaba la mirada de Albus
– tu sabes que la encontraré aunque la escondas de todo y de todos - replicó Dumbledore - Hermione también tiene el derecho de conocer a su hermana
– deja de buscarla Dumbledore¡nunca la encontrarás! - dijo Lethar y salió del salón. Albus lo siguió hasta la salida del local
– Lethar - le llamó con tranquilidad, mientras el anciano volteaba hacia él – no me obligues a hacer lo que no quiero
– no te estoy obligando a nada – replicó el hombre – te estoy pidiendo que nos dejes en paz
– Lethar, viejo amigo – dijo Dumbledore con una sonrisa sincera – lo único que hago es cumplir con la ultima voluntad de Marianne, ella me pidió que cuidará de sus hijas en su lecho de muerte y aunque tú no quieras yo cumpliré con lo que prometí
– sin embargo tu ya no tenías derecho sobre Helen, ella ya era mi ahijada – dijo Lethar – por tanto no podías hacer nada para alejarla de mi lado
– veamos si tanto quiere estar ella a tu lado… - dijo Dumbledore y se dirigió a él una última vez, antes de emprender en dirección a Hogwarts – a ella no le harás lo mismo que a Marianne… Eso no te lo permitiré – Hizo una pausa para mirar el oscuro cielo de Hogsmeade - se avecina una tormenta… Hasta siempre viejo amigo
– hasta nunca – dijo Lethar y furioso desapareció del lugar
Recorrió el largo pasillo sin problemas, ya había pasado todos los obstáculos y por tanto no había de que preocuparse. Al pasar aquellas puertas estaría en presencia del lord, como lo había estado esperando desde hacía muchosaños atrás. Nuevamente estaría en su presencia y por lo mismo le parecía extraño que las medidas de seguridad fueran tan pocas, pues tratándose de Voldemort todo era en grandes proporciones.
Empujo las gruesas puertas de roble y mantuvo su identidad oculta por la capucha de su túnica negra. Pudo ver el trono al otro extremo de la sala, podía ver al lord divertido mientras torturaban a una jovencita sangre sucia frente a él y a los mortífagos que se divertían bebiendo y riendo. Se acercó sin sigilo y llegó frente al Lord
– gusto en verle, mi lord – dijo y lanzó un hechizo al mortífago que torturaba a la jovencita, mientras algunos de ellos intentaban atacarlo, lo que indicaba que no sentían el gran poder que emanaba de su cuerpo. Con un simple movimiento de varita petrificó a algunos hombres y los demás miraron espectantes, mientras el Lord intentaba salir de su asombro y su enojo.
–¿Cómo te atreves? – dijo Voldemort mientras ordenó a losmortífagos que no siguieran atacando. Se levantó de su trono y todos los mortífagos hicieron una reverencia.
– veo que sigues con las mismas ordenanzas – dijo el joven quien se quitó la capucha de su túnica revelando su identidad. El lord se sorprendió y le apuntó directamente con su varita
– no puedo creerlo – dijo y siguió apuntándole – esto es imposible
– creíste que el exilio me mataría¿no? – dijo y con un ligero movimiento de suvarita le quitó lasuya al lord – ¿creíste que no podría tomar el poder que por derecho me pertenece?
– ¡tu deberías estar muerto! – dijo el lord – ¡yo mismo te vi morir!
– que ingenuo eres – dijo el joven con una sádica sonrisa mientras con otromovimiento de varita hizo desaparecer todo a su alrededor, quedando solo él y el lord en medio de la oscuridad – ¿pensaste que me dejaría morir luego de todo lo que me habías enseñado y prometido?
– nunca creí que tuvieras el poder suficiente como para lograr enfrentarme – dijo el lord observando al joven con una mueca de asco – y menos de lograr enfrentar a los que siempre envidiaste
– te arrepentirás de haberme avergonzado toda una vida por el maldito estigma de ser un impuro y todo por tu culpa, querido padre…
Respuestas a reviews:
Aleja M: Hola, muchas gracias por los ánimos, esta vez me demore mucho mas, algunos problemillas, ya sabes, pero este capi me costo mucho escribirlo, por poco doy demasiados datos. Muchas gracias por leer mi fic, cuídate!
lunawood: Hola! Bueno, aquí queda respondida tu pregunta, muchas gracias por leer mi fic y dejarme review! cuídate!
