Amelia Will Tesla Seyruun, embajadora del Reino de Sailon, se estremeció al reconocer la voz que gritaba su nombre.
– No… no puede ser verdad… - murmuró mientras sudaba la gota fría y un escalofrío le recorría toda la espina dorsal – Ella aquí, precisamente ahora…
No, no había duda alguna. Lina Inverse era perfectamente visible, dando saltitos entre el público, que había enmudecido por completo.
Si no hubiera sido un educado miembro de la familia real, habría maldecido su mala suerte en todos los idiomas que se sabía.
"Vale…calma, Amelia, calma.." se tranquilizó a sí misma mentalmente mientras cerraba los ojos y trataba de respirar pausadamente "Ignórala, actúa como si no la conocieras y nadie te relacionará con ella… sí, eso es, hazte la sorda y todo saldrá bien…" Suspiró hondamente y volvió a abrir los ojos dispuesta a llevar a la práctica el consejo que su conciencia le dictaba….
… pero no sirvió de nada. Lina ya estaba subiendo al estrado como si nada (después de haber dejado fuera de combate a los que se pusieron en medio, su guardia personal inclusive) seguida por un despreocupado Gaudy y un Zelgadis avergonzado por la conducta de la pelirroja.
– ¡Amelia, qué alegría más grande! – saludó nada más subirse, haciendo que Amelia sudara la gota gorda, resignada a su suerte - ¡Hacía mucho tiempo que no nos veí…!
¡TONK! Un sartenazo en plena cara por parte de Luna, impidió que la pelirroja siguiera hablando y la dejó fuera de combate. Amelia no supo en ese momento si sentirse aliviada o sentir pena por su amiga.
– ¡IDIOTA DESCEREBRADA! – la insultó la caballero de Ceipheid mientras remataba a su hermana a patadas - ¿Te crees que puedes interrumpir en una ceremonia tan importante como esta¡Descarada¡¡Eres la vergüenza de la familia…!
Ni la princesa de Sailon, ni el Sumo Sacerdote, ni el Alcalde, se atrevieron a interrumpir la pelea por miedo a las replesalias… y si ya la mitad de la muchedumbre había sudado de vergüenza ajena por el espectáculo que dio Lina, a la otra mitad le empezó a caer una gota de la sien nada más ver a la mayor de las Inverse aleccionando a su hermana sin importarle ni los testigos, ni la etiqueta, ni la ceremonia, ni nada de nada….
No fue hasta un par de horas más tarde (cuando la ceremonia de entrega del objeto – que se había reanudado sin mayores complicaciones – hubo terminado) cuando Lina y Amelia pudieron conversar tranquilamente, mientras a la primera uno de los sacerdotes del templo de Ceipheid le sanaba las heridas sufridas a raíz de la paliza de su hermana mayor.
– Lina-san, tienes que entender que no puedes tomarte esas confianzas cuando estoy haciendo mi trabajo… - le explicó Amelia tratando de ser lo más diplomática posible.
– Mmmppf… maldita Luna… - masculló la hechicera para sus adentros - … siempre tiene que meterse en todo… el día menos pensado le devolveré todas las palizas que me ha dado en su vida…
– Si es que acaso la puedes algún día… - matizó Zelgadis, que también estaba junto con ellos en la habitación, al igual que Gaudy.
– No digas esas cosas, que como luego tu hermana se entere… - le advirtió el espadachín.
– Lo sé, lo sé… - replicó Lina estremeciéndose. En ese momento el sacerdote terminó su tarea y se retiró discretamente, dejando a los cuatro Slayers en la habitación - ¡En fin, Amelia! – volvió la pelirroja a su talante alegre – Ahora que estamos solos¡cuéntanos¿Qué ha sido de ti este tiempo?
– Bueno… la verdad es que lo que tengo que contar ya lo sabrás por los rumores… - empezó la princesa – Papá decidió mandar una expedición al nuevo continente… los exploradores descubrieron unas ruinas bastante antiguas y me encargaron dirigir las tareas de excavación durante un par de meses… ¡encontramos un montón de cosas, Lina…! – relató emocionada - ¡No te puedes ni imaginar…!
– ¿Qué eran? – interrogó la pelirroja igualmente emocionada - ¿Dinero, joyas¿Un tesoro muy antiguo tal vez?
– Nooo… - negó la princesa – En medio de los restos de lo que parecía un antiguo laboratorio de alquimia, encontramos…
– Un orbe. – interrumpió una voz, que reconocieron como la de Luna cuando la vieron entrar en la habitación, saludando cortésmente a la princesa y dedicándole a su hermana una mirada que parecía decir "Espero por tu bien que no hayas dicho nada vergonzoso…" – Un orbe del cual los sacerdotes de Sailon desconocen la función, pero que parece estar relacionado con Agador El Gris…
– ¿Agador El Gris? – exclamó Lina incorporándose de pronto, sorprendida por el nombre que acababa de oír - ¿Quieres decir que encontrasteis uno de los laboratorios del legendario Agador El Gris?
– ¿Y quién es ese…. "Aganosecuántos"? – interrogó Gaudy, tan ignorante de materia de magia y leyendas como era su costumbre.
– Por Ceipheid, parece mentira, Gaudy…. – dijo la hechicera exasperada – bueno, la verdad es que viniendo de ti, no me extraña nada… Gaudy, escúchame con atención: Agador Garundas, mejor conocido como Agador el Gris, fue junto con Rezo el Monje Rojo uno de los cinco hechiceros más grandes del mundo…
– Ya recuerdo – intervino Zelgadis – Fue ése que se hizo famoso por sus investigaciones en el campo de los portales dimensionales de conexión con el plano astral ¿verdad?
La expresión de "no me entero" permanecía aún en el rostro de Gaudy.
– Deja, Zel, ya se lo explico yo… - Lina, armándose de una infinita paciencia, obligó al espadachín a mirarla – Gaudy, para entender de lo que te hablamos tienes que saber que en el mundo en el que vivimos existen dos planos: uno físico y otro astral… hum… para que te hagas una idea, piensa en ellos como… ¡como las dos rebanadas de un sándwich! – dijo mostrándole uno que había cogido de una mesa, que los cocineros del templo habían preparado junto con otros manjares para complacer a la embajadora de Sailon (aunque lo cierto es que la mitad de lo que había pedido Amelia era para los estómagos sin fondo de Gaudy y Lina) – Supón que la de encima es el plano Astral y la de debajo, el Físico… y lo de en medio, las criaturas que pueblan este mundo… ¿Me sigues?
– Creo que sí… - contestó el espadachín.
– Bien. Normalmente – explicó Lina separando las dos rebanadas del sándwich – el plano astral permanece paralelo al físico, pero ambos están incomunicados. Ahora imagínate que el queso chédar son los demonios y el jamón los humanos ¿vale? El queso… ay, digo, los demonios normalmente se encuentran en el lado astral y pueden pasar libremente de éste al físico… En cambio, los seres humanos no podemos pasar del plano Físico a ninguna parte, ya que carecemos de esa facultad…
– Ya pero ¿qué tiene que ver eso con el "Agarnosequé"?
– Ahora tú lo puedes ver como algo normal – continuó la pelirroja – pero hace mucho tiempo, salvo aquellos que tuviesen pacto con un demonio, no se podía hacer magia negra, ya que antes invocar el poder de un demonio para realizar un hechizo era algo muy difícil, por no decir imposible, debido a la incapacidad de los humanos para contactar con el plano Astral… Fueron precisamente las investigaciones de ese hechicero, Agador el Gris, las que permitieron el uso común de la magia negra – seguidamente Lina empezó a hacer agujeros con el dedo a la rebanada que representaba al plano Astral – Agador descubrió que ciertas fórmulas mágicas podía permitir la creación de portales… digamos agujeros por los que el hechicero podía acceder a una pequeñísima parte del plano Astral durante un limitado periodo de tiempo, para tomar prestado el poder de un demonio e invocar un hechizo con ese poder. Por eso, en muchos sitios a Agador el Gris se le conoce como "el padre de la magia negra"
– Mhum… - asintió el rubio con la cabeza y cruzado de brazos solemnemente – O sea que gracias a ése "Agacomosea" tú puedes realizar el Matadragones por ejemplo…
– ¡Bravo! Veo que esa sesera tuya se vuelve un poquito más inteligente cada día… - exclamó Lina no sin cierto orgullo.
– Pero entonces – preguntó Gaudy dirigiéndose a Amelia – esa cosa que encontraste en las excavaciones… si pertenecía a ese tipo que hacía magia negra podría ser peligroso ¿no?
– No lo sabemos. – respondió Amelia – Y precisamente por eso lo hemos traído aquí, porque no hemos sido capaces de averiguarlo…
– No es tan fácil descifrar el funcionamiento y las propiedades de un objeto mágico, Gaudy – intervino Luna – Normalmente la impronta del hechicero que la fabricó queda marcada en el objeto, de manera que su poder puede quedar sellados años, siglos incluso. Cuando más poderoso fuera el hechicero que lo creó, más difícil resulta acceder a los secretos que esconde dicho objeto. Y en esos casos, se necesita una ceremonia especial y el poder de un sacerdote muy poderoso para deshacer el bloqueo y poder averiguar sus propiedades. Y puesto que los sacerdotes de Sailon no lograron deshacerlo, el príncipe Philionel ha solicitado que seamos nosotros quienes nos encarguemos de oficiar la ceremonia….
– Ya, pero conociendo sus anteriores trabajos – comentó Zelgadis – puede que se trate de algún otro tipo de artilugio para crear portales hacia el plano astral o algo así…
– ¡Bravo, bravo! – exclamó una voz de pronto mientras al tiempo se oían sonidos de palmadas - ¡Una deducción excelente, chico de piedra! Realmente estoy gratamente sorprendido…
El individuo que empezó a presentarse ante ellos aplaudiendo y con su imborrable sonrisa en la cara fue rápidamente identificado por cuatro de los presentes en la habitación.
– ¡ZEROS…!
Antes de que la hechicera pelirroja pudiera preguntar a Zeros por el motivo de su presencia en Zefilia. Luna agarró una lanza plateada que estaba apoyada en una pared de la habitación y la lanzó con fuerza hacia el sonriente demonio. Éste sin embargo logró esquivarla teletransportándose y la lanza acabó clavándose en una columna. Rápidamente la caballero de Ceipheid la desclavó y a continuación se puso en tensión, agudizando todos su sentidos como un cazador que rastrea a u presa. Finalmente, pareció encontrarlo y arremetió contra un punto inconcreto del espacio vacio de la habitación, clavando con fuerza la lanza contra otra pared y apoyando todo su peso en la lanza.
Al otro extremo de la misma, clavado en la susodicha pared con el rostro contrito por la sorpresa y el temor, se encontraba Zeros, como aquel que dice, entre la espada y la pared.
– Un siervo de Zellas Mettalium… - susurró Luna sonriendo con satisfacción aunque seria por primera vez en mucho tiempo - ¿Qué se trae entre manos el Señor de las Bestias esta vez para que mande a uno de sus sicarios a espiar dentro del templo de Ceipheid? Y además a uno de alto rango, por lo que veo…
– Vaya, vaya, usted debe ser la famosa Caballero de Ceipheid – respondió Zeros con voz entrecortada – Realmente es tan fuerte como se dice por ahí… he de reconocer que nadie ha sido capaz de ponerme en semejante aprieto hasta ahora…
– ¡Luna, espera! – gritó de pronto Lina, impidiendo que la agresión llegara a mayores - ¡Zeros¿Qué estás haciendo aquí?
– ¡Lina, qué alegría verte de nuevo! – exclamó el demonio una vez liberado con una mano en su nuca – Te veo mejor ¿has adelgazado?
– ¡Ah, te has dado cuenta! – dijo la pelirroja alegremente – Estoy empezando a hacer dieta y…. – de pronto se dio cuenta de que el sacerdote travieso la estaba tratando de liar y no tardó ni tres segundos en agarrarlo fuertemente del cuello - ¡No intentes cambiar de tema!
– ¡Mujer, tampoco es para ponerse así…! – se defendió el demonio casi sin aire – Además ¿qué hay de malo en hacer una pequeña visita a mis viejos amigos?
– En lo que respecta a la palabra "amigo", Zeros, habla por ti. – intervino Zelgadis ácidamente. El resentimiento era perfectamente palpable en la voz de la quimera.
– Oi, oi, está claro que el chico de piedra no se alegra demasiado de verme ¿verdad?
– ¡Vuelve a llamarme así y te juro que…!
– ¡BASTA! – interrumpió el diálogo Luna, poniendo orden – ¡Exijo saber ahora mismo lo que está pasando!
– Em, si bueno… - Lina se aclaró la garganta y procedió a las presentaciones: - Luna, te presento a Zeros, el…
– Sé perfectamente quién es. – cortó su hermana – Lo que me gustaría saber es qué hace el Sacerdote-general de Zellas Mettalium en la sede del Templo de Ceipheid.
– Bueno, bueno, ya he dicho que sólo quería visitar a mis… "compañeros" – matizó el demonio al ver la cara de asesino en serie de Zel – Supe hace unos días que un cortejo formado por la embajadora de Sailon y su escolta se dirigían a la ciudad y me acerqué pensando que tal vez vosotros tres estaríais allí para recibirla – dijo refiriéndose a Lina, Gaudy y Zel – Y por lo visto no me equivoqué en mis deducciones…
– ¡A nosotros no nos engañas, Zeros! – exclamó (con pose justiciera incluida) Amelia – Hemos sido camaradas mucho tiempo y sabemos perfectamente que cada vez que nos reunimos los cuatro, tú siempre andas cerca para fastidiarnos!
– Bueno, tampoco hay que ponerse tan melodramáticos… – murmuró el demonio con una gota de sudor en la sien.
– ¡Pues que sepas – le amenazó con firmeza la princesa poniéndose a penas unos centímetros de su nariz y señalándole acusatoriamente – que como paladina de la justicia que soy no voy a consentir que hagas de las tuyas en mi presencia¡Y te aviso que aún me sé de memoria "La vida es maravillosa"!
– No lo pongo en duda… – sudó Zeros aún más si cabe.
Luna, aunque un tanto confundida por aquel diálogo sin sentido (al menos para ella) comprendió enseguida que no sólo su hermana y aquel demonio se conocían, sino que también por lo visto el resto de sus amigos también lo conocían. Y ninguno de ellos (salvo quizás Gaudy, que no había hecho ningún comentario hasta ahora) parecía tener mucho aprecio por el demonio…
Pero tampoco reaccionaban ante él como el enemigo peligroso que Luna sabía a ciencia cierta que era, pese a su apariencia pacífica.
No sabía cuál de las dos cosas le inquietaba más.
– Debo entender – volvió a hablar, dirigiéndose al demonio – que no piensas marcharte mientras mi hermana y sus amigos se queden aquí.
– Ciertamente. – afirmó éste risueño.
De nuevo la Caballero de Ceipheid calló, meditando. Se dio la vuelta con resuelta intención de abandonar la habitación. Cuando ya tenía una mano puesta en el pomo de la puerta, volvió a dirigirse a Zeros, sin girarse:
– Este es un recinto sagrado, demonio. Por tu bien, te sugiero que lo abandones inmediatamente. Y Lina… - añadió esta vez dirigiéndose a su hermana menor.
– ¡Eh¿Sí? – exclamo la pelirroja poniéndose tensa.
– Puesto que dice ser tu…. "amigo", "compañero" o lo que sea, tú te responsabilizas de él. Lo que significa que vigilarás que no haga nada indebido mientras tenga lugar la preparación de la ceremonia…
– ¡Pero…! – fue a protestar la hechicera, antes de que Luna la cortara tajantemente.
– Te guste o no.
Y al tiempo que decía esta frase, Luna procuró enseñar lo más posible una liga en la que sostenía un cuchillo de cocina recién afilado. Tras esto, se marchó cerrando la puerta tras de sí y dejando a una Lina enfurruñada.
– ¡Estarás contento, no? – inquirió mirando con rabia contenida a Zeros, que como de costumbre puso cara de inocente.
– ¡Desde luego! – dijo con desparpajo – Ay… cómo echaba de menos los viejos tiempos…
Ya llegada la noche, Lina y Gaudy se encontraban en la habitación de ésta última, preparándose para descansar; el día siguiente tendrían lugar los preparativos para la ceremonia y Luna había insistido (más bien amenazado) en que tendrían que ayudar un poco para que todo estuviera listo cuanto antes, así que les esperaba un día duro. Normalmente ceremonias como aquella necesitarían días de preparativos y mucha concentración, pero por alguna extraña razón (que Lina suponía tenía mucho que ver con la reciente aparición de Zeros) la caballero de Ceipheid parecía tener un especial interés en que todo estuviera listo en dos días como mucho.
– Entonces… ¿pasado mañana iremos al templo a ver la ceremonia? – preguntó Gaudy a su protegida, que en esos momentos estaba alisando sus cabellos con un cepillo.
– Supongo que sí – confirmó la hechicera – a fin de cuentas somos amigos de Amelia… y mi hermana es la caballero de Ceipheid. ¡De algo que tiene que servir de vez en cuando tener a una hermana famosa!
– Sí, porque si por tu fama fuera, no te dejarían ni acercarte a tres metros del templo… - comentó Gaudy, ganándose automáticamente un capón gratis por parte de su compañera.
– De todos modos ahora más que la ceremonia lo que me preocupa es Zeros…
– ¿Y eso?
– Hasta donde yo recuerdo, Zeros jamás nos ha seguido si no es por un motivo. – aclaró la pelirroja – La primera vez fue porque Phibrizo me quería a mí para sus planes… la segunda me usó como cebo para atraer a Valgaarv y para obtener las armas de luz que faltaban… Presiento que esta vez no es diferente; tiene que haber un motivo por el que ha decidido hacernos esta vista sorpresa. El problema es que no sé qué puede ser… Además, temo que por su culpa acabemos metidos de lleno en otro lío de los gordos.
– Mmmhmmm… - Gaudy pareció meditar sobre lo que había dicho su compañera – Pero… aún en el caso de que nos metiera en un lío, siempre hemos salido bien parados de todo. – dijo con sorprendente lucidez y una sonrisa en el rostro.
– ¡Sí, sólo que ahora si se le ocurre armar una buena, Luna me echará toda la culpa! – gimió la mata-bandidos con un aura de depresión a su alrededor - ¡Y si ya por las cosas que hago yo sola me pega, esta vez me pegará el doble…!
– ¡Bah, no es para tanto! – le quitó importancia el espadachín revolviéndole un poco el pelo – Si fuera así a estas alturas te habría dado lo suyo…
– ¿Qué quieres decir con eso! – preguntó Lina alarmada.
– Bueno… es que resulta que Zeros se ha dedicado a jorobar todas las partidas de póker que tenían lugar en el bar – comentó el rubio como si tal cosa – Y claro, con la cantidad de heridos que ha habido, más los destrozos y…
– No… ¡No puede ser…! – Lina bajó corriendo las escaleras queriendo comprobar lo que Gaudy acababa de decirle.
Y desafortunadamente era verdad.
No sólo la taberna parecía un campo de batalla, sino que para colmo ahora mismo estaba siendo testigo de una de las jugarretas del demonio.
Éste se encontraba paseándose alrededor de dos jugadores de póker, quienes parecían muy concentrados en el juego a juzgar por la forma en que pegaban sus respectivas narices a sus cartas. En una de esas, Zeros se paró a contemplar las de uno al tiempo que silbaba con admiración.
– Interesante, muy interesante… - comentó en voz alta – Una escalera de color… eso es casi tan interesante como el póker de ases de tu compañero, aunque… - continuó con cara de inocente – Debe ser un tipo de baraja nueva, porque yo pensaba que sólo había cuatro ases y hay cinco en juego…
– ¿Qué! – el jugador que aparentemente tenía el póker de ases se levantó furioso de su asiento y se encaró al otro - ¡Eso es imposible, yo tengo todos los ases¿¡¡Me estás haciendo trampas o qué!
– ¡El que hace trampas en tal caso eres tú! – replicó el de la escalera de color levantándose a su vez mientras Zeros, muy discretamente, se retiraba - ¡Ese as de picas lo tenía yo nada más empezar esta mano!
– ¿El as de picas¡¡Ése es el que tenía yo al principio!
– ¿Me estás llamando embustero!
– ¿Y si lo hago que pasa!
– ¡PUES ESTO!
¡PAF!
Con aquel primer puñetazo empezó otra batalla campal que dejó el bar aún más destrozado de cómo estaba antes. Y mientras Zeros se encontraba algo alejado del foco de acción, bebiendo té en una de las mesas más alejadas y con una sonrisa satisfecha dibujada en sus labios.
– ¿Qu-qué es lo que está pasando aquí¡¡ZEEEEROOOOOS! – chilló dirigiéndose directamente adonde estaba el demonio - ¡Maldita sea, haz que paren inmediatamente!
– Venga, venga, Lina-chan, sólo le estoy poniendo un toque de diversión a este tugurio – replicó con calma, dando un sorbo a su taza de té - ¿Porqué no te sientas y disfrutas del espectáculo?
– ¡Espectáculo, una mierda! – Lina a estas alturas estaba atacada de los nervios - ¡Vas a arruinar a mi hermana y me vas a buscar la ruina a míiiii!
Inesperadamente, como una exhalación, salió Luna de la cocina, cogió a ambos contendientes y los zarandeó por toda la taberna antes de lanzarlos a la calle.
– ¡LAS PELEAS FUERA! – dijo al tiempo que los dos jugadores de póker salían volando y ella se sacudía las manos. Luego con mirada aviesa llamó a su hermana pequeña: - Liiiinaaaaa….
Lina sabía que no podría hacer nada por huir de modo que se quedó quieta como una estatua, temblando de pies a cabeza hasta que Luna la asió fuertemente de la oreja y se la llevó arrastrando en dirección de vuelta a la cocina.
– ¡Te dije claramente – la riñó – que TÚ te responsabilizabas de lo que hiciera ese demonio¡Como veo que sigues sin entender lo que significa el sentido de la responsabilidad, voy a imponerte el mayor de los castigos…!
– ¡Noooo, Luna noooo! – chillaba Lina mientras era arrastrada hacia su tortura sin remisión - ¡La olla de los garbanzos noooo!
– ¡La olla de los garbanzos sí! – replicó su hermana - ¡Y además, la limpiarás con cepillo de dientes!
– ¡NOOOOOOO¡GAUDY AYÚDAME, SOCOROOOOOoooooo….!
Mientras ante las miradas avergonzadas de la inmensa mayoría de los parroquianos Lina chillaba como un cerdo al que llevan al matadero, el demonio había desaparecido de la vista de todos.
Reapareció de nuevo a pocos metros de las puertas del templo dedicado al Dios Ceipheid. Aquel templo de varias torres en forma cónica que se alzaban sobre un cielo nocturno dominado por la luna llena tenían un aspecto majestuoso a la vez que fantasmal. El demonio se acercó sigilosamente hasta tocar con delicadeza las pesadas puertas que guardaban el templo de intrusos.
Rápidamente retiró la mano y vio que ésta desprendía un cierto brillo rojizo.
– Vaya, vaya… - dijo sin dejar su sonrisa mirando como poco a poco el efecto desaparecía – Una barrera antidemonios… la Caballero de Ceipheid es verdaderamente precavida. ¡Voy a tener que ingeniármelas para poder entrar el día de la ceremonia¡Je!
Y tras decir esto, desapareció nuevamente dejando al templo iluminado bajo la luz de la luna.
CONTINUARÁ…
Free Talk: Por extraño que parezca, tardé meses en poder terminar éste capítulo… no por largo, sino porque había una parte del diálogo entre Lina y Gaudy del final que me faltaba. Apenas cinco líneas, que no sabía muy bien cómo expresarlas. Lo que hace un maldito párrafo, tú U…
Por cierto, lo advertiré desde ya; en este fic, Zeros es un poco… más "demonio" Tendrá sus momentos de diálogo mordaz y cómico con Filia (sí, también aparecerá en este fic… ¿creíais acaso que la iba a dejar fuera de este fregao? XDDDDD), pero he querido hacerlo un poco más manipulador, egoísta y sádico de lo que es mi costumbre. Pese a que el personaje me gusta mucho principalmente por su cara amable, al igual que muchos de los Zeros-shippers que hay por ahí sueltos, no hay que olvidar que después de todo su naturaleza le hace peligroso. Y que gran parte de su encanto se debe a que nunca sabes por dónde te va a salir: que tan pronto te echa un cable como te pega una puñalá trapera por la espalda. A eso me refiero. Después del Zeros más "sentimental" de SLAYERS CONTINOUS, me apetecía probar a ser un poco más "canon" Eso es todo cuanto tengo que alegar en mi defensa :P
