EL PRINCIPIO DE UNA AMISTAD

Dedicado a NorixBlack, porque sé que estaba ansiosa por leer la última escena de este chap. Besos, cielo!

17. Yo me ocuparé de él

Sin dejar de besarla en ningún momento, llevó sus manos hasta los rizos de su nuca y los enredó entre sus dedos, masajeando suavemente su cabeza delicada, sintiendo que su corazón estallaba por el cúmulo de sensaciones que experimentaba en su interior. ¡Oh, por Merlín, cómo la amaba! Su corazón palpitaba dolorosamente en su pecho, haciendo que sus sentidos se disparasen y que sólo deseara hacerla suya en ese momento. Amarla, cuidarla, besarla… lo que fuera. Sólo deseaba sentirla. Bajó sus manos hasta su cintura e hizo que se acostara sobre él, notando el peso delicioso de su cuerpo sobre el suyo, deseando que se juntasen aún más, unidos de todas las maneras posibles, amándose. Sentía sus senos firmes aplastados contra su pecho, y ansiaba sentirlos piel con piel, como siempre lo había deseado. Sentía también sus manitas delgadas y pequeñas —en comparación con las suyas— apoyadas sobre sus brazos, intentando no aplastarle con su peso. Y él seguía abrazándola por la cintura, estrechándola contra él, besándola con arrojo, con pasión, con el más grande de los cariños.

Resbaló sus manos por sus costados hasta llegar a la parte delantera de su cuerpo, y ella se alzó para que pudiera desabrocharle la bata con facilidad, ansiando también más contacto del que poseía. Sus labios se separaron en busca del oxígenos sin el que se habían mantenido desde hacía rato y aspiraron aire con violencia, llenando sus pulmones. Sus respiraciones estaban agitadas por el increíble beso que había compartido hacía escasos instantes, sus rostros estaban sonrojados por la pasión, sus labios húmedos y rojos por la violencia que había adquirido el beso a medio camino de acabar. Por una vez en su vida, Draco se sentía completamente lleno. Ese vacío que se había instalado en su corazón hacía ya tantos años había desaparecido en cuanto sus labios se habían unido a los de la joven frente a él.

.–¿Todavía me quieres? –preguntó ella en tono bromista.

.–Claro que sí, tonta –respondió el rubio pensando que no habría otra contestación posible. Ambos sonrieron soñadores–. Y te querré siempre. Vamos a casarnos y a tener muchos niños y una casa enorme y vamos a vivir felices por siempre, te lo juro.

.–Bueno, bueno, tranquilo. No jures tan rápido. Apenas me acabas de decir que me quieres –dijo ella. Ante una mirada recriminatoria del rubio añadió–: Y yo te lo he dicho a ti –sonrió–. Aún pueden pasar muchas cosas, aún me puedes dejar y casarte con otra y hacer todas esas cosas que dices…

Fue interrumpida por un profundo beso del rubio, más pasional que el anterior pero también más corto, y aun así Hermione se acordaba de lo que había estado a punto de decirle a su rubio. Se besaron por unos pocos minutos, dejando sus manos quietas donde habían estado al finalizar el beso anterior. Las de Draco es los costados de ella, y las de Hermione en los brazos de él. Cuando se separaron ella continuó con su perorata.

.– …con ella.

Draco asintió con la cabeza, irónico.

.–Sí, sí, Mione –repuso, sin hacerle ni puñetero caso–. Pero, mientras tanto¿quieres se mi novia?

Claro, seguro, directo. Como siempre había sido. Sin pizca de confusión o miedo, a pesar de que por dentro se moría de los nervios por lo que ella le podría decir. Nunca había sabido cual era la sensación que, a menudo, Blaise le describía cuando estaba cerca de la menor de los Weasley, pero ahora, claramente, sabía que eran esos malditos nervios traicioneros. Una sensación angustiosa que obstruía su estómago y no dejaba pasar ni a la saliva. Hasta que ella le contestó.

.–Claro que sí, tonto¿acaso lo dudabas? –preguntó divertida al ver la cara de susto de Draco, que por supuesto no se había dado cuenta de la expresión de su rostro. Si lo hubiera sabido antes… Se rió, intentando hacer desaparecer esa asquerosa sensación que le hacía sentirse débil, pero ésta sólo desapareció cuando Hermione unió sus labios de nuevo, besándole dulce y suavemente.

Sonrió feliz y su sonrisa se reflejó en los ojos claros de ella cuando se separaron. Luego, recordó lo que había tenido que sacrificar para que ella estuviera allí, junto a él, y su sonrisa se borró de inmediato.

.–¿Qué te ocurre, Draco? –preguntó la chica, el rubio la miró con ojos tristes.

.–Soy un mortífago, Hermione, tengo que responder ante mi padre. O le mato o me mata, no me queda más opción. No pienso obedecer a esta marca jamás –repuso el rubio.

.–No tienes que enfrentarte a tu padre, Draco –casi suplicó la chica.

.–No voy a huir de él –repuso el rubio.

.–Pero…

.–No, Mione, no voy a huir de él y tú tampoco tendrás que hacerlo. Estaremos juntos y podré con él, mientras tú estés a mi lado lo haré, cueste lo que cueste.

.–Entonces puedes estar tranquilo, yo siempre estaré a tu lado –repuso ella.


.–Pueden estar tranquilos, ambos están estupendamente. Incluso durmieron juntos esta noche –dijo la medibruja.

.–Pero… el embarazo de Hermione¿sabe ella algo? –preguntó Harry preocupado. Tonks le miró extrañada, pero no dijo nada–. ¿Han podido observarla de nuevo?

La bruja no dijo nada pero, por su expresión, era fácilmente imaginable que la joven no sabía nada sobre su situación.

.–Necesitamos su aprobación para decirle algo pero, personalmente, creo que sería más adecuado que se lo dijesen ustedes mismos, o incluso el señor Malfoy. Será más fácil para ustedes ayudarla si la noticia la altera de algún modo –aconsejó–. De todos modos, en un rato iré a buscarla para examinar los golpes que recibió en la cabeza, puede que alguno se nos pasara por alto, así que si quieren pueden hablar con el señor Malfoy mientras tanto, creo que va a ser el más adecuado para darle la noticia.

.–Está bien, hablaremos con Draco entonces pero… ¿no creen que puede ser debido a una violación? –preguntó Tonks, preocupada por si pudiera serlo.

.–No hemos descartado nada, pero puede no serlo. Queremos estar casi seguros de que lo fue –repuso la sanadora.

Tonks solo asintió.


.–Muy bien, Draco, tenemos que decirte algo, pero antes tienes que prometernos que no te alterarás ni harás ninguna locura –dijo Tonks seriamente.

El rubio asintió confundido. Le habían obligado a sentarse en la cama y prácticamente le habían acorralado.

.–Está bien, no haré ninguna de las gilipolleces que has dicho –repuso–. Y ahora¿qué es eso que tenéis que decirme?

.–Muy bien, señor gilipolleces, ahí va: Hermione está embarazada. Ahora dime tú a mí¿vas a hacer alguna de esas "gilipolleces"? –repuso Harry, representando unas comillas con sus dedos en la última palabra.

El rubio no contestó. De hecho, no fue capaz de concebir nada durante los siguientes diez minutos, en los que se quedó con la vista clavada en el infinito, mirando sin ver. Sólo fue capaz de reaccionar cuando Harry le pasó la mano por delante de la cara y le espetó:

.–Bueno, qué¿piensas responder algún día o te vas a quedar con cara de gilipollas por los siglos de los siglos?

.–¡A ver, jodido enano de mierda¿Qué coño te crees que eres? Para empezar no tengo cara de gilipollas, inútil –farfulló el rubio con la misma expresión que antes y mirando al mismo punto.

.–¿Draco? –le preguntó Tonks preocupada–. ¿Has oído lo que te acabamos de decir?

.–¿El qué¿Lo de que Hermione está embarazada¡Claro que lo he oído! –pareció meditar sus palabras y cerró los ojos, intentando convencerse de que todo eso era un sueño–. ¡Oh, Dios mío¿He dicho lo que creo que he dicho?

Harry le miró como un rico mira a un loco: Con cara de susto.

.–¿Estás demente? –preguntó con cara de bobo.

.–¡Por supuesto que no, anormal¿Perdiste las pocas neuronas que tenías conviviendo con los muggles¿Podéis responder a mi puta pregunta de una jodida vez¿Lo está?

.–Lo está –dijo Tonks, algo asustada por la reacción que podría tener su primo frente a esto.

Pero el rubio volvió a mantener silencio, simplemente deseando que todo eso fuera un mal sueño del que pronto despertaría sin secuelas.

.–Repítelo –la mujer permaneció callada; algo asustada quizás, porque se había alejado de los dos jóvenes considerablemente–. ¡Vamos, coño, dilo!

.–Está embarazada, Draco. Hermione está embarazada –repitió a conveniente distancia.

Pero el joven chico no tuvo ninguna reacción violenta, como había parecido pensar la mujer, sino que simplemente había puesto los ojos en blanco y, cinco minutos después, yacía desmayado en el suelo.


.–Dime que no es cierto, Tonks, dime que no es cierto, por Dios –suplicaba el rubio de vuelta en su cama del hospital, adonde lo habían trasladado cuando se desmayó.

.–No puedo decírtelo, Draco, sabes que nada me gustaría más, pero no puedo –repuso la mujer.

El joven mortífago se llevó las manos a la cara y se cubrió los ojos con desesperación.

.–Pero… ¿Cómo ha podido quedarse embarazada? –preguntó nervioso.

.–Esperaba que tú nos dijeras eso, Malfoy. Han descubierto que Hermione fue víctima de una violación, y los restos de semen presentes en su cuerpo llevan tu ADN impresos. ¿Algo que decir? –acusó Harry entrando en la habitación.

.–De hecho: Pero tú qué coño eres¿tonto¿Crees que si hubiera tenido relaciones con Mione no me habría cuidado¿No la habría cuidado a ella¿Eh? Tú ya no funcionas, te lo digo yo –espetó el rubio bruscamente–. Tengo que hablar con ella. Tengo que decírselo.

Tonks le animó con un gesto, pero Harry, más resentido por lo que acababa de descubrir, se interpuso en su camino.

.–Si tu padre le ha hecho algo por tu culpa… tendrás que responder ante mí, Malfoy –repuso el moreno mientras se apartaba de su camino. Sin embargo Harry no esperó las palabras del rubio mientras éste salía de la habitación.

.–Si mi padre le ha hecho algo… primero tendrá que responder él ante mí, Potter, puedes estar seguro de eso.


Cuando el rubio salió al jardín, donde Hermione paseaba con su blanca bata del hospital, y se sentó junto a ella, la mujer le miró extrañada para luego depositar un suave beso en sus labios resecos.

.–Hola –le dijo–. ¿Qué haces aquí? Pensé que la sanadora Marius tenía que hacerte unas pruebas.

El rubio asintió, entendiendo que eso era lo que le habían dicho los enfermeros cuando la habían llevado a la habitación y él no estaba allí.

.–Ya terminó conmigo –sonrió–. Tenemos que hablar, Mione. ¿Crees que podríamos ir a algún lugar más tranquilo?

.–Claro –repuso ella mirando alrededor–. ¿Qué te parece a la sombra de ése árbol? –preguntó señalando con su dedo índice extendido hacia el árbol en cuestión. Estaba alejado de el resto de los árboles del jardín y no parecía haber nadie rondando por allí, así que se levantaron y se dirigieron al lugar.

Se sentaron juntos: Draco con la espalda apoyada contra el tronco y Hermione con la cabeza en su regazo, tumbada junto a él.

.–Y bien¿de qué tenemos que hablar? –preguntó al instante la chica, curiosa.

.–Antes de nada quiero que sepas que yo me voy a ocupar de todo: del dinero, del lugar donde vivir, de todo absolutamente –dijo el rubio.

.–Vaya, ni que me fueras a pedir matrimonio, amor –ella se quedó un momento pensando y dijo–: Porque no vas a hacerlo¿verdad?

.–Lo haré más adelante, pequeña, ahora solo quiero que sepas algo que va a cambiar nuestras vidas de una manera, quizás, un poco brusca –comenzó–. Y no quiero que te pongas nerviosa ni nada por el estilo¿vale? Solo quiero que estés segura de que yo te voy a ayudar con todo¿de acuerdo?

.–De acuerdo. Pero… ¿quieres decírmelo ya¡Me estás preocupando! –exclamó acalorada. El rubio le acarició la cabeza mientras le acunaba el rostro.

.–No te alteres, Mione, en tu estado es lo último que debes hacer –la reprendió suavemente.

.–¿En mi estado¿En qué estado¿Quieres decirme de una maldita vez lo que diablos me pasa? –preguntó ella, realmente nerviosa, incorporándose.

.–Está bien, pero vuelve a tu sitio –le dijo palmeando sus muslos, indicándola que se colocara como antes. Ella así lo hizo, apretando la mano que Draco mantenía entre las suyas.

.–Estás embarazada, pequeña, vas a tener un bebé –dijo con dulzura, intentando que sus palabras fluyeran suaves pues, si no lo hubieran hecho, Hermione habría sufrido un ataque al corazón seguro.

.–No hablarás en serio¿verdad? –dijo, demasiado calmada para encontrarse bien–. Tienes que estar bromeando. No puedo estar embarazada. ¿De quién es el niño?

.–Es… Mione, creo que eso será mejor que no lo sepas –dijo, limpiando las lágrimas que corrían por las mejillas de su novia debido al miedo.

.–Quiero saberlo, Draco, debo saberlo. Dímelo, por favor, te lo suplico.

.–Es… es mi padre…

.–¿Qué? Yo… yo… me violó¿verdad? –no necesitó ninguna respuesta, la mirada de Draco se lo dijo todo, y ella solo asintió, deseando ser fuerte para poder superar todos sus miedos. Incluso antes de poder pensarlo, sabía que iba a tener a ese niño; ante todo era su hijo, y no iba a darse por vencida. El crío no tenía culpa de nada, se dijo.


.–Señorita Granger, el señor Malfoy nos ha dicho que ya sabe de su condición –dijo la medibruja que llevaba el embarazo de la castaña, la joven de dieciocho años asintió–. Y dígame¿qué piensa hacer?

.–Tenerlo, obviamente –respondió Draco junto a ella–. Yo me encargaré del niño.

Hermione le miró agradecida, pero no pudo dejar de pensar en una cosa que la tenía sinceramente angustiada: Aún eran estudiantes; de hecho, apenas les quedaba una semana para que terminaran las vacaciones de Navidad y tendrían que volver al colegio y retomar sus estudios.

.–Somos muy jóvenes, Draco, aún estamos estudiando, y nos queda casi medio año, no podremos ocultarlo, tarde o temprano se empezará a notar, y entonces llegarán los murmullos. No sé si podré lidiar con eso –dijo la chica sabiamente.

.–Que murmuren si quieren, no tiene por qué afectarnos si sabemos llevarlo, y en cuanto a los profesores –añadió, dándole forma a los temores de su novia–, quizá la sanadora quiera hacernos un informe sobre las circunstancias para que se lo podamos entregar. Y yo podré ocuparme de todo lo que te surja, a ti y al bebé, al fin y al cabo dormimos en la misma habitación y todas las clases son compartidas, te recuerdo que somos pareja de actividades desde principios de curso.

.–Eso ya lo sé, Draco, pero… ¿y si tengo una urgencia o si al niño le pasa algo? Los ÉXTASIS están al caer, y no podré soportar tanta presión. ¿Y los libros? Llegará un momento en que me pesen demasiado¿entonces qué haré?

.–Ni se te ocurra pensar que vas a cargar peso, a partir de ahora yo te llevaré la mochila y todos los libros¿queda claro? –repuso el rubio, y ante el tono imperativo que usó su novio, la castaña no pudo hacer otra cosa que asentir, a pesar de que aún no estaba completamente convencida de querer tener al niño.

.–Pero… –comenzó la chica, pero, como era de esperar, no tuvo oportunidad de continuar.

.–Nada de peros, Mione¿no escuchaste? Yo me haré cargo de todo –reprendió Draco.

.–¿No te das cuenta de que será tu hermano? –dijo Hermione, ya cansada de que Draco no la dejara apenas hablar.

.–No tiene por qué saberlo nadie. Dentro de un par de añitos, si no uno, le daremos un hermanito que será tan rubio como él. Soy la viva imagen de mi padre, nadie tiene por qué relacionar al niño con él, yo puedo pasar perfectamente por su padre¿o no?

.–Sí, pero aun así… sigo creyendo que somos muy jóvenes para hacernos cargo de un crío –rebatió Hermione, y la sanadora se decidió al fin a intervenir, aunque Draco hubiera preferido que cerrase la bocaza… al principio.

.–La señorita Granger tiene razón en eso, señor Malfoy. Pero… si el niño no naciese podría ocasionar un gran trauma para la madre, y esa es una de las razones principales de la infertilidad mental. La mujer piensa que, al haber sentido a su anterior hijo morir en su interior, no podrá tener más descendencia porque el niño morirá también, y eso no es algo recomendable. Debe darse cuenta, señoría Granger, que si no tiene este niño ahora, es probable que no pueda tener ninguno más, pues el aborto no se puede realizar hasta el mes de embarazo, y en ese momento ya habrá sentido, en cierto modo, a su bebé, más que nada por las náuseas matutinas y los antojos.

La chica no pudo hacer otra cosa que quedarse en shock. Ella había estado ilusionada toda su vida con tener una familia, y ahora esa posibilidad se escapaba de sus manos, o lo haría si no tenía a ese pequeño ser que ya crecía en su interior. Estuvo tanto tiempo sumida en sus pensamientos y llorando silenciosa e inconscientemente que Draco comenzó a preocuparse seriamente y miró a la sanadora consternado.

.–¿Qué le ocurre? –preguntó asustado.

.–Tranquilo, señor Malfoy, solo está en estado de shock. Será mejor que me vaya, no tardará mucho en recuperarse y confío en que usted pueda hacerla entrar en razón –dijo ella dirigiéndose hacia la puerta. Draco la detuvo antes de que saliera.

.–Sanadora –dijo–¿es cierto lo que le ha dicho?

.–No necesariamente –respondió la mujer con una sonrisa cómplice–. Es cierto que hay mujeres a las que les ha ocurrido lo que he dicho, pero la mayoría han salido bien después de muchas sesiones con un psicólogo que las ha ayudado en su recuperación. Sin embargo, la señorita Granger es demasiado joven para pasar por una situación como esa, y estoy segura de que ambos serán unos padres maravillosos –sonrió a Draco, que tenía los ojos inundados en lágrimas–. En cuanto al informe para los profesores, no dude que lo haré, y cualquier complicación que puedan tener en el embarazo estoy segura de que Poppy se hará con ella.

.–¿Conoce a Madame Pomfrey? –preguntó Draco sin poder evitarlo, siempre había admirado —en secreto— a la enfermera de la escuela.

.–¿Cómo no conocerla? Es mi hermana –dijo la sanadora antes de salir.

Draco no pudo hacer otra cosa que abrir la boca como pez fuera del agua.


Apenas dos días después les dieron el alta. A Draco por la mañana, a Hermione por la tarde, pues aún necesitaban hacerle algunas pruebas concernientes al embarazo.

Esa noche Tonks trabajaba, y Harry estaba en la madriguera, pasando unos días con los Weasley después de la muerte de Ron. Hermione también había querido ir, pero Draco le había pedido que se quedase con él en casa, pues en el hospital apenas habían tenido tiempo de estar solos, y mucho menos de disfrutar plenamente su noviazgo, así que esa noche Draco preparó una cena, la llevó a la habitación y ambos cenaron sentados en la cama del rubio. Hermione estaba asustada, había aceptado, finalmente, tener al niño, pero temía que Lucius la secuestrase de nuevo y pudiera hacerle algo a su bebé. Es increíble como el instinto de protección hacia su retoño había crecido en su interior en apenas un par de días.

Draco se aseguraba de que comiera saludablemente, preocupándose también por el niño que, aunque no era suyo, lo sentía como tal. Era más feliz que en toda su vida, porque por fin conocería una familia basada en el amor que él sentía por Hermione y en el que ambos sentían por el niño incluso antes de que naciera.

.–¿Sabes? –le preguntó a la chica. Ella le miró, curiosa, porque no había dicho nada en toda la cena–. Creía que de verdad no tendrías a ese niño.

.–Yo también lo creía, pero supongo que puedes ser muy persuasivo –le sonrió con cariño.

.–Mucho –afirmó el rubio. Se acercó a ella sugerente y la besó en la oreja–. Y dime… ¿no crees que podríamos empezar a practicar para darle un hermanito a Lucien? –preguntó sonriente.

Hermione sonrió y, dándole un suave golpe en el pecho, le dijo:

.–Cállate.

.–¿Por qué? Podemos ir practicando para que Lucien no se sienta solo durante tanto tiempo¿no crees?

.–Sí, podemos hacerlo –Draco se acercó a ella y la besó con pasión, acariciando su cintura y recorriendo sus mejillas y su cuello con besos húmedos y sonoros. Hermione se separó de repente, como si hubiera caído en la cuenta de algo–. Un momento… ¿Lucien? –preguntó–. ¿Pretendes hacerle pasar eso al pobre niño¡Vaya nombre más horrible!

.–¡Eh¡No es horrible¡Es original!

Hermione rió fuertemente.

.–Sí, eso me han dicho. ¿Y por qué tiene que ser niño¿No puede ser niña? –el rubio asintió.

.–También he tenido en cuenta la posibilidad de que sea niña. Puede llamarse Cinthya –dijo. Hermione alzó una ceja al más puro estilo Malfoy.

.–Estás de coña¿verdad¡No voy a llamar Cinthya a mi hija ni aunque mi vida dependa de ello¿No te das cuenta de que ese nombre es absolutamente asqueroso? Ya puedes pensar en algo distinto, porque es un nombre horrible.

.– Muy bien¿qué tal Lizzy?

.–¿Y tú te haces llamar un Black? Que yo recuerde ningún Black se llama de una manera tan vulgar.

.–Muy bien, doña inteligencia. ¿Cómo quieres que se llame?

.–No lo sé. Puede tener un nombre de flor, como Narcisa o Lily¿no crees?

.–No pretenderás que la llamemos como la madre de Potter¿verdad? –preguntó el rubio con una ceja levantada y un mohín en los labios.

Hermione se rió.

.–No, pero podríamos llamarla como tu madre: Narcisa. ¿No te gustaría? –preguntó ella con ojitos dulces.

.–Sí me gustaría, pero me da miedo lo que pueda hacer Lucius –dijo él con el ceño fruncido.

.–Podremos con él, Draco, ya lo verás –aseguró la chica acariciándole el cabello.

.–No, Mione, yo acabaré con él, no quiero que tú y el niño os involucréis en esto, podría pasaros algo¿me has oído? –ella asintió preocupada. Hacía tiempo que no veía esa determinación en los ojos de su novio. Estaba asustada por lo que Draco sería capaz de hacer en ese momento.

.–Debes tener cuidado¿entiendes? No quiero que te pase nada –dijo la chica con rostro asustado. Draco sólo asintió, y luego de unos minutos de silencio sonrió.

.–Bueno, qué¿practicamos?

Hermione sonrió, pero se dejó besar y acariciar por Draco.

Se recostaron en la cama, quedando el rubio encima y ella abajo. Los besos de Draco se deslizaron desde la boca de ella hasta su pecho, donde el borde de la pequeña camisa con la que dormía su novia le impedía seguir bajando y besando. Las manos del rubio se deslizaron hasta el borde de la camisa y ella gimoteó suavemente cuando le sintió rozar sus costados con las manos sudorosas y ansiosas de otra piel que tocar.

.–Llevaba tanto tiempo deseando hacer esto… –lloriqueó él besando sus senos suavemente y acariciando su cintura estrecha–. Eres maravillosa.

Hermione sintió cómo dos lágrimas se deslizaban por sus mejillas, siendo detenidas por los labios de Draco, que regresaba a besarla en la boca. La miró a los ojos y, al verlos neblinosos, se detuvo, poniéndose serio repentinamente.

.–¿Qué te pasa? –preguntó asustado, a lo mejor ella tenía miedo de hacerlo, y él ni siquiera se había preocupado por saberlo–. ¿Por qué lloras?

.–Tranquilo –sonrió ella entre lágrimas, sintiendo el pecho de Draco pegado al suyo y acariciando sus mejillas–. Es solo que estoy feliz.

El rubio sonrió, contento de no haberla incomodado, y la besó en los labios, apenas un inocente roce que les hizo estremecer suavemente.

.–Te quiero –dijo ella. Él sonrió al tiempo que respondía con las mismas palabras y la besaba de nuevo, más profundamente esta vez.

Ella deslizó sus manos hasta llegar a las caderas de él y deslizó los pantalones hasta las rodillas, pues no llegaba a más. Draco se levantó y se desnudó por completo ante la atenta mirada de ella. Tenía los músculos marcados, aunque no en exceso, y sus piernas eran fuertes. Una fina cortinilla de vello comenzaba en su ombligo y se perdía en sus bóxer verdes, y sus ingles marcadas marcaban su miembro erecto, el que quedó al descubierto cuando los bóxer cayeron al suelo, siguiendo a los pantalones.

Entonces Draco se tumbó de nuevo sobre ella y la besó, haciendo que gimiera al sentir los besos húmedos en su cuello y senos y la erección de Draco entre sus piernas, presionando contra sus muslos. El rubio se deslizó por el cuerpo de su novia, besando y lamiendo todo a su paso hasta llegar al borde del short que vestía la chica. Hermione alzó las caderas cuando sintió a Draco bajarle el pantalón, y gimoteó suavemente al sentir los labios del chico en el interior de sus muslos, besando toda porción de piel al descubierto. El pequeño tanga de la chica también fue a parar al suelo, retirado por las ansiosas manos de su amante, y la rubia cabeza de Draco se hundió entre las piernas de su novia, donde lamió y besó suavemente hasta sentirla venirse en el orgasmo más intenso que hubiese experimentado jamás.

Se tumbó sobre ella y la besó de nuevo en los labios al tiempo que, suavemente, la penetraba. Ella jadeó, dolía, aunque después de todo ese tiempo era normal que lo hiciese, y no dolía tanto como lo había hecho aquella primera vez, con Harry, en la que ambos eran inexpertos y no sabían cómo hacerlo suavemente, sin dañar. El rubio besaba suavemente los labios de la chica, y poco a poco se introducía en su interior, haciéndole el menor daño posible.

Poco a poco Hermione fue acostumbrándose a la invasión, y en apenas minutos el dolor desapareció para dar paso al placer en estado puro. Draco comenzó a moverse más rápidamente, haciendo que Hermione arquease la espalda y gimiera suavemente, sintiéndose bien consigo misma y jadeando suavemente al sentir como, cada vez con más fuerza, el orgasmo llamaba a su puerta. Y en segundos se sintió ebria, vibrante de vida, dejándose llevar por el placer y el amor que aquél chico le regalaba desinteresadamente. Sintió cómo Draco caía sobre su pecho, agotado después de su orgasmo, y besaba su cuello sudoroso. Ella acarició el húmedo cabello rubio mientras murmuraba suaves palabras al oído de su amante, diciéndole que él era lo mejor que le había pasado en la vida. Amándole y sintiéndose amada después de tanto tiempo. Draco jadeó contra su cuello e hizo el amago de levantarse de su lugar, pero Hermione se lo impidió rodeándole con sus brazos y piernas. Cuando Draco desistió de moverse, ella dejó caer sus piernas a los costados de su cuerpo, pero continuó rodeándole con sus brazos, sin intenciones de soltarle.

.–Quédate un momento así –le susurró suavemente. El rubio asintió casi sin fuerzas contra su cuello y la besó suavemente antes de quedarse completamente dormido, con la cabeza hundida en su cuello y los brazos a los costados de Hermione. Ella sonrió y, sin dejar de acariciarle el cabello, se durmió también. Desnudos y unidos, esa noche compartieron más que secretos y amor.


Ola! Os gustó? Espero que sí, no por nada es uno de los chaps más largos de todo el fic, y probablemente es el que más me gusta, jeje ;) Ante todo muchísimas gracias por todos los reviews que me dejasteis en el chap. anterior, de veras. Si no fuera por vosotrs… este fic se habría quedado abandonado hace mucho. De echo, no sé, quizá lo dejo, porque últimamente no tengo muchas ideas para utilizarlas aquí. Bueno, mil besos a todos y gracias por leer.

Contestación a los reviews:

Kaoru: Ola! Me alegra que te guste el fic, aunque deja mucho que desear, créeme ;) Los he leído mejores que este, jaja xD Bueno, aquí tienes el nuevo chap., espero que te haya gustado tanto como el anterior. Al menos es más largo, jeje ;) Venga, mil besos y gracias por todo. Me alegro de tener a alguien más con quien compartir momentos de locura y depresión. Besazos, preciosa!

Reviews? Los merezco?

·PaddyPau·

Miembro de muchas órdenes