EL PRINCIPIO DE UNA AMISTAD

19. Quizá no todo sean malas noticias

.–Tengo una mala noticia, Sr. Malfoy…

.–Pues en ese caso dígalo ahora y no espere a que me de algo¿quiere? –repuso el rubio con nerviosismo a la tardanza de la medibruja Marcus.

.–Hermione ha perdido al niño –dijo la medibruja con toda la delicadeza de que fue capaz.

.–¿Có-cómo? –pronunció Draco con nerviosismo, sin creerse del todo lo que ocurría.

La medibruja no fue capaz de decir nada después de la desesperación que notó en la voz del rubio. Fue Hermione la que habló por ella, con los ojos llenos de lágrimas pero claro, aunque de vez en cuando su voz se cortase un poco.

.–He perdido al bebé, Draco, no estoy embarazada –dijo la chica. Al admitir esa gran verdad en voz alta no pudo evitar que su voz se quebrara y que las lágrimas se deslizaran por su rostro como la lluvia por los cristales, y enseguida Draco la abrazó dándola apoyo y apoyándose él mismo, y ambos dejaron escapar su dolor de la mejor manera posible, Hermione en forma de lágrimas y Draco en forma de maldiciones contra su padre en el interior de su cabeza.


Pansy y Blaise esperaban en el exterior de la habitación, por noticias. Draco y Hermione no habían salido desde que la medibruja se fue, una hora antes, y ellos empezaban a preocuparse. Bueno, Pansy lo hacía, Blaise inventaba estúpidas alternativas al suicidio conjunto que Pansy creía que se estaba llevando a cabo, tan dramáticamente como ella lo veía en su cabeza.

.–Probablemente estén fabricando un nuevo niño –decía Blaise entre carcajadas.

.–¿Y si se están suicidando? –preguntó Pansy preocupada.

.–No seas dramática, Pan, estarán descansando –dijo él.

.–¿Y eso cómo lo sabes, eh¿Cómo puedes estar tan seguro? –preguntó la chica, ya demasiado alterada.

.–Porque Draco puede ser muchas cosas, amiga, pero, definitivamente, no es un suicida.

.–¿Entonces qué puedo ser, Blaise? –preguntó Draco, saliendo de la habitación dándole la mano a Hermione y luciendo, aunque triste, no devastado.

La rubia, inmediatamente, le preguntó a Hermione cómo se sentía, mientras Blaise mantenía su mirada unida a la de Draco pensando en qué maldita buena respuesta podría darle para que no se enfadase.

.–Bueno… jeje… puedes ser un chico muy bueno, extremadamente agradable y… y… ¡y muy atractivo! –dijo, pensando que le había puesto la guinda al pastel. Nada más fuera de lo real.

.–Déjate de gilipolleces, Blaise¿cómo puedo ser? –dijo, y Blaise respondió con la verdad, incapaz de mentirle a su amigo, que tenía pinta de haber sido mordido por una serpiente asesina y estaba tan pálido como la muerte y más de lo normal.

.–Un completo cabrón.

.–Eso está mejor. Ahora¿por qué no me ayudas a salir del charco de barro en el que estoy metido? –Blaise, al escuchar sus palabras, en un tiempo récord le abrazó y le dejó llorar contra su hombro, a pesar de que siempre había sido Draco el que había servido de paño de lágrimas para Blaise.

.–Hermione perdió a su bebé –dijo cuando Blaise le arrastró hasta la habitación y cerró la puerta tras él, poniendo un hechizo de insonorización en ella.

.–Lo sé, amigo, lo sé. Y quiero que sepas que siempre me tendrás aquí para ayudarte en lo que necesites.

Draco asintió contra su cuello y lloró hasta que se le secaron las lágrimas, hasta que sus penas salieron y sólo quedó la preocupación y el amor hacia Hermione en su interior.

.–Debo tener un aspecto de pena –dijo cuando se separó de su amigo, ya más calmado.

.–Tranquilo, a todos nos toca alguna vez.


Al salir de la habitación se dirigieron directamente hacia la sala, donde supusieron que estarían Pansy y Hermione.

Ellas estaban allí, sí, pero no en la situación en que los dos chicos esperaban.

Hermione estaba tumbada de lado en el sofá, con la cabeza sobre el regazo de Pansy, completamente dormida. Y la rubia acariciaba el cabello castaño ausentemente mientras, apoyada su cabeza en el respaldo del sofá, miraba al techo con aire ausente, perdida en sus recuerdos.

Cuando notó un ruido en la entrada miró hacia allí y, al ver a sus dos amigos, levantó la cabeza.

.–Se quedó dormida mientras lloraba –susurró–. Está realmente mal, Draco, le pregunté que cómo se sentía y me dijo que sentía un vacío en el vientre. De verdad quería a ese niño.

.–Yo también le quería, Pan, pero no podemos hacer nada. Todo se ha ido a pique.

.–¿No sabes por qué pudo producirse el aborto? –preguntó la chica suavemente, intentando no dañar a su amiga, él lo notó y le sonrió tristemente, agradeciéndole.

.–Aparentemente la matriz de Hermione no estaba completamente formada. La medibruja Marcus le preguntó si había tenido alguna caída en la que se hubiera podido dañar y ella dijo que, con trece años, se había caído de un caballo y se había golpeado en el vientre, Marcus piensa que eso pudo haber pausado el crecimiento de la matriz de Hermione –explicó el rubio arrodillándose frente a su novia y besándola en la frente. Luego se quedó acariciándole el rostro y el lugar en que la había besado.

.–¿Eso significa que no podrá tener hijos? –preguntó Blaise, preocupado porque sabía que su amigo quería tener una familia, aunque le daba un miedo terrible llegar a ser como su padre.

.–No necesariamente, pero puede que hasta los veinte años no termine de formarse su matriz y, cuando se quede embarazada, deberá recibir más cuidados que cualquier mujer en un embarazo normal –dijo el rubio, y entonces Pansy interrumpió la conversación, preocupada — aunque parezca increíble — por la comodidad de la Gryffindor.

.–Draco –dijo–¿no deberías llevarla a la cama? –dijo señalando a la chica–. Probablemente descanse mejor.

El rubio asintió y, cogiendo a la castaña en brazos — siempre suavemente — salió de allí en dirección al dormitorio que ambos jóvenes habían compartido.

Entonces Blaise se sentó junto a su rubia amiga y la abrazó por los hombros.

.–Tranquila, Pansy, todo saldrá bien –dijo.

Ella asintió y, después de un corto intervalo de tiempo, habló de nuevo.

.–¿Sabes que Harry y yo terminamos ayer? –dijo con tristeza–. Me dijo que no estaba realmente enamorado de mí.

.–Por fin el cara rajada me deja camino libre –bromeó el moreno, aunque sabía que en el fondo no era una broma mayor que la verdad.

.–¿Pero tú no estabas con la Weasley? –preguntó Pansy.

.–No, querida, te lo dije hace ya semanas, lo que pasa que, de nuevo, pensabas en Potter –comentó el moreno, ocultando muy bien el desagrado que le producía que Pansy no le hubiese prestado atención por culpa del Gryffindor de pacotilla ése–. Al principio fue divertido, pero después de un tiempo comenzó a ponerse pesada y me aburrió tanto que terminé con ella de una trágica manera.

La Sly rió.

.–Tú siempre tan extremista, Blaise –sonrió.

.–Si no fuera así no sería yo –y le guiñó el ojo juguetonamente.

.–¿Qué tal está? –preguntó Pansy cuando Draco volvió de la habitación, quince minutos más tarde.

.–La he dejado dormida, está tan hermosa cuando descansa…

.–Ya, amigo, no te pongas sentimental que tanta miel pudre los dientes –dijo Blaise, y luego rió.

.–Ja, ja, ja, tú siempre tan cachondo, Blaise, me parto –ironizó el rubio, el moreno se carcajeó de nuevo y Pansy no pudo evitar una sonrisilla–. Bueno, como sea, bajaba para deciros que podéis quedaros a dormir. Tonks no vendrá esta noche y dijo que podíais quedaros a hacernos compañía.

.–Sí, Draco, eso está muy bien pero, en caso de que nos quedásemos¿dónde dormiríamos? –preguntó la rubia.

.–Bueno, en nuestra habitación hay otra cama. Pensé que tal vez…

.–¿Dormiríamos juntos? Por supuesto que n… –comenzó Pansy.

.–¡¡Por supuesto que sí!! –completó Blaise sin dejarla terminar; la rubia le miró confundida, pero no dijo nada para contradecirle–. Gracias, amigo.

Draco miró a Pansy y, a pesar de su cara de contrariedad, supo que no le sería desagradable dormir con Blaise, y estaba claro que a éste tampoco le molestaría, no por nada llevaba loco por la rubia dos largos años.


Se acostaron bastante tarde, Pansy con un pijamita de Hermione y Blaise con uno de Draco. La rubia sólo llevaba una camisa de tirantes y un short rosas, y el italiano llevaba un pantalón de pijama color verde aceituna, igual a sus ojos.

Hermione parecía sentirse mejor, al menos había reído con los amigos de su novio —aunque no mucho, todo hay que decirlo— y estaba muy cariñosa con Draco.

El Sly y la Gry se acostaron en la cama de él, y los otros dos Slys lo hicieron en la cama de Hermione. Las camas no eran demasiado grandes, pues estaban diseñadas para una sola persona, y la Sly durmió casi en el borde de la cama por separarse de su amigo, mientras que Draco y Hermione durmieron abrazados, como si la vida les fuera en ello.

Hermione con una de sus pequeñas manos en el fuerte pecho de Draco, junto a su cabeza, mientras que las del rubio rodeaban los hombros y la cintura de su novia.

Se besaron una última vez antes de acomodarse completamente y quedarse dormidos.

Mientras tanto, Blaise tocaba el hombro de Pansy, para que ella le mirase. Al fin la rubia lo hizo.

.–No tienes por qué estar así –le dijo–. No hace falta que duermas en el borde de la cama.

La chica frunció el entrecejo.

.–¿Estás sugiriendo que durmamos juntos? –preguntó.

.–¿Por qué no? –preguntó el chico–. Al fin y al cabo somos amigos, no sería algo tan raro.

.–Es verdad, Blaise, no sería tan raro si tú no fueras un pervertido e intentaras acostarte con todo lo que tiene un busto razonable –dijo ella.

.–Ey, que yo nunca he hecho algo así contigo y, todo hay que decirlo, tú tienes un busto MUY razonable –murmuró sonriendo.

.–Vete a la mierda –contestó ella.


Cerró los ojos con fuerza después de haberlos abierto hacía apenas cinco décimas de segundo. ¿Qué hacía ella allí¡Ella no se había acostado así! Y lo mejor de todo era que no había sido Blaise el que se había movido, sino ella, que había pasado de estar en el borde de la cama a estar abrazándole por la cintura y con la cabeza sobre su pecho.

Y él la abrazaba también, lo que le impedía hacer cualquier movimiento. Intentó moverse sin deslizar demasiado la mano de su amigo y, como consecuencia, éste despertó.

.–Buenos días –susurró somnoliento. La chica se sonrojó, pensando que él no se había dado cuenta de nada, y su piel se puso de gallina cuando sintió cómo la mano de él se deslizaba un poco por su brazo.

.–Estás helada –dijo intentando hacerla entrar en calor friccionando con su mano la piel de su brazo, pero sólo conseguía que ella se pusiera aún más nerviosa y le dieran escalofríos–. ¿Tienes frío? –preguntó preocupado, pensando que ella se había destemplado en la noche.

.–No –dijo, dando gracias al cielo porque él no se hubiese dado cuenta de que era su contacto el que le ponía la piel de gallina y le daba escalofríos.

.–No será que soy yo el que te produce esto¿verdad? –bromeó él, pero ella se incorporó como impulsada por un resorte y le miró con las mejillas teñidas de rojo sangre y los ojos abiertos como platos.

.–¿Tanto se me nota? –y al ver la cara de sorpresa del chico se sintió estúpida. Era obvio que él había bromeado, si no, no estaría con los ojos tan abiertos y las mejillas tan ardientes y los labios tan húmedos.

Pansy se dio la vuelta en la cama y le dio la espalda, cerrando los ojos y suplicando porque él no dijese nada. Sin embargo, parecía que nadie estaba de su lado esa mañana, porque sintió el pecho de su amigo pegado a su espalda y su aliento en su cuello, mientras él le susurraba en el oído:

.–No sabes cuántas veces he soñado con hacerte sentir eso, Pansy –dijo con una voz extrañamente seria.

La chica cerró los ojos fuertemente, sintiendo que el aire escapaba de sus pulmones de repente. Su amigo iba a decirle algo a lo que no podría negarse, estaba segura, y no quería que todo saliese mal. Y entonces el italiano continuó.

.–Te quiero…

Ella abrió los ojos increíblemente y volteó su rostro para poder mirarle. Y los ojos que encontró no pudieron haberle parecido más sinceros.

.–Hace tiempo que lo hago…

Y la besó, y ella no hizo nada por detenerle, sólo cerró sus ojos y se dejó besar, respondiendo después de unos minutos de duda.

Blaise la hizo voltear en la cama y se colocó sobre ella, procurando no aplastarla, y besándola de nuevo, esta vez con más pasión aún.

Ninguno de los dos se dio cuenta de que Draco y Hermione salían de la habitación para darles la intimidad que merecían, y tampoco les vieron sonreír confidentes antes de desaparecer de allí.


.–¿Lo ves? –te lo dije, te dije que esos dos acababan liados, al final gané yo –alardeó el rubio, sonriendo abiertamente.

.–Muy bien –dijo ella, sin querer dejar entrever su tristeza pero dejándola adivinar en sus ojos oscurecidos por la pena–. ¿En qué consistía la apuesta?

.–En que si yo ganaba me dejarías abrir tu corazón y me contarías cómo te sientes después de todo lo que ha pasado –dijo él acercándose a su chica y abrazándola con infinito cariño.

Ella no dijo nada, sólo le abrazó de vuelta y lloró contra su cuello, sintiendo que el único que podría comprenderla sería Draco, que al fin y al cabo estaba con ella en eso.

.–Siento un vacío inmenso en el vientre, Draco, siento que he perdido lo más importante de mi vida y que nadie podrá reemplazarlo jamás, ni siquiera un nuevo hijo. Siempre tendré en mi corazón ese hueco que guardaba para éste primer bebé que no llegará a nacer nunca –sollozó la joven.

.–Lo siento, cielo, lo siento mucho –dijo el chico, sintiendo como su corazón se encogía ante el sufrimiento de la persona más importante en su vida–. Perdóname.

.–No tengo nada que perdonarte, amor, es gracias a ti que podré salir de este bache y continuar con mi vida –dijo ella.

.–Pero también es por mi culpa que tengas que pasar por esto, yo te insistí para que tuvieras ese niño, y mira ahora lo que ha pasado. Lo siento.

.–No te preocupes, cielo, no te preocupes.


Bueno, qué, os gustó¿?¿? Espero que sí. siento mucho la tardanza, sé que me pasé un poco y eso pero… es que no he tenido tiempo para nada :'( Bueno, el fic está llegando a su fin y, a partir de entonces, me dedicaré enteramente a Broken Wishes y a Sin Control, así que el que siga alguno de los dos puede saltar de felicidad. Espero que tengáis paciencia para esperar al próximo chap., que no sé cuándo podré subirlo. Mil besos y gracias a todos por vuestros reviews!!!!! Muakkkkk

Yeire

Miembro de muchas órdenes