Broken Family
By: Zoe Wittgenstein or "Witt"
Capítulo II
La división del botín
—Ya es hora de dormir, han gastado muchas energías por hoy.
—Él me odia —susurró mi madre —, mi hijo me odia —a penas alcancé a escuchar, me dolió mucho escuchar sus palabras pero, sin duda, no estaba equivoca en ese momento.
Nos llevo a nuestra habitación, teníamos camas gemelas, a Tk nunca le gustaron las literas, creía que caería al suelo.
—Papá… —le dijo Tk — ¿puedo dormir con mi hermano? Por última vez —rogó mi hermano con una mirada llena de tristeza.
Mi papá lo cargó y lo puso sobre mi cama.
—Ya está, hijo.
Tk sonrió levemente.
—Gracias, papá.
Mi rostro estaba lleno de enfado, no quería mirar a los ojos a mi padre.
—Matt, no te enfades, eres muy pequeño, pronto lo entenderás.
—Buenas noches —respondí mientras me cubría el rostro con una sábana, no quería que me dijera más tonterías.
—Matt, a veces decimos cosas que lastiman a los demás, aunque realmente no queramos decirlas. El enojo nos ciega y nubla los pensamientos, de ese modo es imposible pensar las cosas con claridad.
—Lo lamento, ya lo pensé bien —le dije a mi padre al escuchar sus palabras —realmente yo quise decir: "Buenas noches" —contesté de modo descortés. ¿Acaso me creía un idiota al que podría convencer con razonamientos tontos?
Papá salió de nuestra habitación algo decepcionado, pero yo lo estaba aún más después de escuchar sus horribles palabras, nunca pensé que el matrimonio de mis padres podía terminar tan mal, desde que tenía uso de memoria y razón, los había visto de lo más cariñosos, no me refiero a que todo el día se besaran, pero se hablaban con cariño, se respetaban y se miraban con amor.
Tk, por su parte, se quedó profundamente dormido, se sentía seguro a mi lado, a pesar de que yo contaba con escasos seis años. De pronto, a media noche, entre sueños, comencé a escuchar su voz, me desperté poco a poco y volteé a ver a Tk. Estaba delirando, toqué su frente y la sentí caliente, pero en su rostro tenía sudor frío, sin duda tenía mucha fiebre.
—¡Papá, mamá! —grité asustado mientras salía de mi habitación, era necesario que mis papás se hicieran cargo de mi hermano, yo no tenía ni la más remota idea de lo que se debía hacer en un caso como aquel.
Mi padre estaba en el sofá, como los últimos días, mamá estaba en su habitación, ambos corrieron hacia mí.
—¿Qué ocurre, Matt? —preguntó mi papá —¿Tuviste alguna pesadilla?
—No-no —negué —, Tk está enfermo.
Mamá corrió angustiada hacia el interior de la habitación y vio a Tk, recostado sobre mi cama y con mucha fiebre. Mis padres comenzaron a correr por toda la casa, buscaban el termómetro, corrieron por agua y algunos paños, toda la noche estuvieron junto a Tk, cuidándolo. Cualquiera pensaría que en ese momento estarían más unidos que nunca, trabajando en equipo para cuidar a mi hermano menor, pero no, a pesar de encontrarse en la misma habitación estaban tan distantes y fríos el uno con el otro. Se miraban con rencor, incluso mi mamá me veía de ese modo a mí. Sin duda creía que yo era el principal culpable de semejante tragedia, y, aunque me doliera su fría mirada dirigiéndose a mí, sabía que no estaba equivocada.
—Lo-lo siento —susurré oculto tras la puerta, pero no podía decírselo en la cara, no soportaba que me mirara así, era muy doloroso, no quería que me viera de ese modo. Yo siempre me encargué de cuidar y proteger a Tk, mi madre confiaba en mí al 100, pero ya no lo haría más, la había defraudado.
Sin darme cuenta, me quedé dormido ahí, junto a la puerta. Tenía mucho frío, mis piernas temblaban y mis pies estaban tan helados como un témpano de hielo, pero tenía miedo de acercarme a mis padres.
—Ven aquí, Matt —se acercó a mí mi padre —, creo que debes dormir un poco.
Él no estaba enfadado conmigo, lo notaba en su voz y su mirada, me tomó entre sus brazos y me colocó en la cama de Tk. Yo tenía sueño, pero aún estaba muy preocupado por mi hermano, pero él ya se notaba más estable. Luego mamá y papá salieron de la habitación, por desgracia los escuché discutir nuevamente, al parecer no habían tenido suficiente aquella noche.
—Es que tú los descuidaste, denigrándome y gritándome de ese modo.
—¿Qué me dices tú? No creo que los chicos sean sólo mis responsabilidad —insinuó con ironía mi padre.
—Es que le has dado demasiada libertad a Matt —señaló mi mamá.
—Él es sólo un niño, creo que merece divertirse de vez en cuando. Tú eres quien le daba muchas responsabilidades al hacerse cargo de Tk.
—No creo que volver responsable a un niño sea malo, lo hace madurar.
—Sólo tiene seis años.
Sus voces cada vez se escuchaban más y más fuertes, mientras tanto, no se daban cuenta de lo que decía Tk entre sueños "No nos separen… hermano… hermano… no me dejes", lo miré tristemente, sin duda su miedo más grande era el mismo que el mío: tener una familia hecha pedacitos, incluso dudar la existencia de una familia en tales condiciones. Y de nuevo escuché esas palabras estruendosas y horribles retumbar en mis oídos "Debemos separarnos…". Mi corazón saltó en ese momento, salí de la cama y puse mi mano sobre la de Tk, fue la única forma en que él se calmó, pero yo quería llorar.
Mi impertinencia al llevarme a Tk fuera de la casa había activado la bomba. Mi hermano menor había enfermado por mi culpa. Mamá y papá se separarían por mi culpa. Desde entonces no era capaz de mirar a los ojos a mamá, sentía que ella me odiaba a pesar de ser su hijo.
No recuerdo mucho después de esa noche, no sé si hubo juicio de divorcio. De lo único que estoy seguro es que se dividieron el botín en dos partes, el niño molesto se iría con papá al distrito de Odaiba y mi hermano, Tk, con mamá a Kawada, al menos el sueño de alguien se había realizado. No sé si este sistema había sido dictado legalmente o simplemente habían decidido por suerte quién se quedaría conmigo, sin duda yo era una molestia, alguien indeseable.
Luego de que mi familia se desintegrara, mi padre hacía lo posible por al menos llamar por teléfono a Tk, recuerdo que algunas veces, poco después del divorcio, mi padre iba después del trabajo a visitar a mi hermano menor, pero decidió posponer sus visitas ya que su relación con mamá no era nada buena.
—Matt, Tk te mandó muchos saludos —me avisó mi padre en cuanto llegó a casa —, dice que te extraña.
—Yo también lo extraño —sonreí —. ¿Y mamá¿Qué dijo ella? —preguntaba cada vez que mi padre colgaba el teléfono o entraba por la puerta principal.
Papá siempre evadía mi mirada luego de que terminaba esa pregunta, sé que intentaba no romper mi corazón. Sólo pretextaba que mamá había tenido mucho trabajo, estaba muy ocupada para siquiera hacer una llamada telefónica. Al parecer, yo ya no le importaba, mi madre había dejado de quererme. Y si era así… yo tampoco debía quererla, no valdría la pena sufrir por alguien a quien no le interesas en lo más mínimo.
—Bueno-bueno, debemos arreglar tus papeles para mañana irte a inscribir mañana temprano a la escuela.
Mi padre cambió el tema bruscamente, quizá se dio cuenta de que la tristeza invadía completamente mi rostro y quiso remediarlo de algún modo.
—Iremos a la escuela que está cerca de aquí, es la elemental Odaiba.
Yo asentí con la cabeza mirando hacia el suelo, realmente no tenía ánimos de nada.
—Anda Matt, ahí conocerás nuevos amigos, es bueno conocer gente nueva.
—Yo preferiría continuar con las personas de siempre —insinué pensando en Tk, de quien no me había separado desde su nacimiento.
Papá me miró con tristeza, odiaba que me mirara así, sentía su lástima radiando alrededor mío. La lástima es un sentimiento terrible, cuando alguien te mira de ese modo incluso dejas de sentirte un ser humano capaz de realizarse solo y valerse por sí mismo. Yo quería ser alguien independiente, no quería la lástima de nadie. No deseaba que ninguna persona me mirase como si fuera un perro bajo la lluvia. Yo soy un ser humano, alguien que había perdido a su familia y que deseaba encontrar las respuestas a su basta cantidad de cuestionamientos, era normal a mi edad. No comprendía por qué las cosas habían cambiado tan repentinamente en mi familia, no sé por qué tenían que decidirse a separarnos a mi hermano y a mí ¿era tan difícil comprender eso¿Acaso nuestros padres eran tan ciegos que no se daban cuenta del daño que nos habían hecho a Tk y a mí? O ¿Era tanto su egoísmo que no les importó?
Mi padre me obligó a cambiarme la ropa por mi pijama, después me llevaría a la cama, no sin antes torturarme con la bobería de lavarme los dientes. Creo que mi papá no entendía que la pasta me picaba en la lengua y en las encías, yo prefería aquella pasta con suave sabor a hierbabuena que mi mamá compraba, era especialmente hecha para niños, para evitar los problemas con la picazón y el ardor en la boca de Tk y la mía.
Lavé mis dientes a conciencia tratando de apartar de mi mente los días en que mamá nos acompañaba a Tk y a mí frente al espejo del lavamanos, ella nos enseñaba cómo cepillar correctamente cada parte de nuestra boca. En ese instante comencé a llorar, ni siquiera me di cuenta de ello hasta que vi mi rostro en el espejo, tenía los ojos completamente rojos y llenos de lágrimas, tenía espuma de pasta dental alrededor de toda la boca y ya ni siquiera me importaba el ardor que sentía en la lengua, pues ese dolor no era ni la décima parte de lo que estaba sintiendo en mi pecho. Como si lo estuvieran presionando fuertemente, mi respiración se agitaba cada vez más, me sentía a punto de estallar.
Lo extrañaba… la extrañaba…
Sé que él me extrañaba pero… ¿ella¿Ella también lo hacía?
Enjuagué mi boca y el resto de mi rostro, no podía dejar que papá me viera en ese estado, se preocuparía mucho por mí. Sequé mi cara y salí del cuarto de baño. Caminé directamente a mi habitación sin titubeos. Mi padre me siguió y, sin que yo se lo pidiera, me cargó en sus brazos y me depositó dentro de mi cama, comenzó arroparme.
—Buenas noches, Matt —me dijo mientras me daba un beso en la frente y apagaba la luz de la lámpara.
—Buenas noches, papá —susurré intentando expresar una sonrisa en mi rostro, pero era inútil.
Papá salió de la habitación y yo me quedé contemplándola un rato. Era del mismo tamaño que la otra, yo creía que era demasiado grande para mi solo, después de todo ya me había acostumbrado a compartir mi habitación en los últimos tres años. La nostalgia me invadió nuevamente, la habitación era muy grande y fría, sentía muy distante una esquina de la otra. Miré a mi lado izquierdo, quise imaginar que Tk estaba durmiendo en su cama. Incluso extrañaba su tonta frazada decorada con ositos y cubos de color.
¿Y mamá? También la recordé mucho esa noche, pero por más que deseaba remontarme a las épocas felices, no dejaba de venir a mi mente terrible mirada fría. Era cierto, mamá había dejado de interesarse por mí¿es posible que un padre llegue a odiar a un hijo? O ¿yo era tan poca cosa que ni siquiera sentía algo por mí?
Una vez más sentí una presión en mi pecho, respiraba con dificultad, estaba agitado. ¿Eso me provocaba mi madre? De pronto solo escuché salir de mi boca un frío y agrio: "Te odio", yo mismo me asusté al escucharme. Mi padre se había preocupado mucho por mí desde que nos mudamos a Odaiba, él también se había preocupado por mantener contacto con Tk, sin duda seguía queriendo a su hijo menor. En cambio, yo no había visto a mi madre desde que salimos de nuestro apartamento Hikarigaoka, no había llamado, no había mandado una carta o alguna postal.
Lo había decidido, yo ya no tenía mamá, la había perdido desde el momento en el que crucé la puerta del departamento. No, la había perdido desde mucho antes, pero no tenía la seguridad de cuándo exactamente.
Mi familia estaba rota y no había forma de volverla a unir, es lo mismo que ocurrió cuando Tk y yo rompimos sin querer un bello florero chino que la abuela tenía sobre una cómoda. Intentamos pegarlo, unimos pedazo por pedazo con cuidado, pero no quedó igual, se veía deteriorado, quebrado, con marcas que jamás se borrarían. Así son nuestras acciones, no importa cuánto queramos que nuestros actos o palabras se borren o cuán arrepentidos estemos de ellas, siempre quedará una marca, una marca imborrable en el recuerdo de las personas que más amamos. Quizá si mamá y papá no se hubieran dicho cosas tan hirientes aquella noche, seguirían juntos, el problema es que lo hicieron y no hay remedio.
Hay que actuar con el corazón y la cabeza, el primero para considerar los sentimientos de quienes nos rodean, teniendo plena conciencia de los importantes que son para nosotros y, el segundo para encontrar las palabras adecuadas que no hieran a aquellas personas, frases prudentes y sobretodo con calma, sin olvidar la sinceridad y el valor de uno mismo.
Hola! Muchas gracias por llegar hasta aquí, espero que les haya gustado aunque sea un poquito, esta es mi versión de cómo se separa la familia Ishida, repito mi versión, nada oficial, sólo es una idea de cómo una familia se rompió a la mitad, una idea que llevaba pensando desde hace mucho tiempo.
Les agradeceré sus comentarios y una vez más Arigatô por su visita a este fic.
.: Zoe Wittgenstein :. or "Witt"
