Holaaaaa!!!!

he venido con un nuevo capitulo de este fic... la verdad no estaba muy segura de ponerlo aun, pero me voy de vacacione y dejarlos sin el capitulo me parecio de mal gusto, asi que aqui lo tienen... espero de verdad que lo disfruten mucho.

este capitulo es especial, pues trae toda la explicacion del pasado, de lo que paso con Kouga y Ayame... asi que espero que lo disfruten n.n

Simbologia:

- negrilla -: son lo que dicen...

Cursiva: son los recuerdos...

- negrilla y cursiva -: es lo que dicen en los recuerdos...

"comillas y negrilla": es lo que están pensando. Esta demás decir que cuando esta en cursiva es lo que piensan en los recuerdos XD

-¨¨-¨¨-¨¨-¨¨-¨¨-¨¨-¨¨- : son los cambios de escena en general, ya sea en el presente o de presente a pasado, pasado a presente.

----- : son los cambios de escena dentro de los recuerdos.

sin mas que decir les dejo la historia y recuerden que los personajes no me pertenecen y que no hago esto con un fin de lucro.


"Aun después de la muerte"

"Recuerdos de amor, dolor y odio"

Los recuerdos... Tesoros preciosos que una persona guarda en el fondo del corazón y el alma... ¿Puede acaso algo tan grande desvanecerse con el tiempo?... Tal vez... Eso solo lo puede saber la persona a la cual le pertenecen... Pero¿Que pasa cuando a esa persona se le va derrumbando el mundo lentamente por proteger esos recuerdos?... Solo una oración puede explicar que el amor permanezca para siempre... Una promesa... "Yo te amaré aun después de la muerte"... "Para siempre"... ¿Cuanto cuesta mantener ese tesoro en el corazón?... No lo puedo contestar con certeza, pero solo puedo decir que el valor es más caro que la muerte... O que la vida... Es mantener siempre una herida sangrante...

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Ya era de día, la luz del sol alumbraba todo a su paso anunciando así el amanecer... Un chico miraba por el balcón de su habitación, siempre con la mirada perdida entre las praderas, desde hace mucho que no podía dormir tranquilo... Todo en esa mansión le recordaba a Ayame, la mujer que le había devuelto las ganas de vivir, pero que también se las había quitado, irónico ¿No? Llenar tu corazón de amor, para después solo quedar con la amargura de ese amor perdido... ¿Porque? Esa era la pregunta que siempre estaba en la mente del muchacho, pero lamentablemente esa pregunta no tenía respuesta...

- Daría todo por volver a ver tu sonrisa – el tono era melancólico, el recordarla ya era costumbre... añorar sus sonrisas, sus besos, sus caricias... toda ella, pero nada era posible pues la muerte se la había arrancado de los brazos... – Aun te sigo amando, Ayame...

Después de estar bastante tiempo en ese lugar decidió ir a desayunar ya que uno de los empleados había pasado avisándole que su hermana lo esperaba. Se vistió y bajo como todos los días, ahí lo esperaba su hermana Sango con su esposo.. Miroku... Ellos se habían mudado a la mansión para hacerle compañía a Kouga, quien a pesar de su situación nunca había aceptado la lastima de nadie. Desayunaron en calma mientras conversaban de cosas irrelevantes... Pronto una mujer vieja llego a la mesa con el periódico, el cual Kouga tomó y leyó mientras seguía prestando atención a la conversación de su hermana y cuñado...Cuando llego a la página que estaba buscando hizo un comentario que no paso desapercibido...

- Ese imbecil ya esta utilizando nuevamente la prensa para lanzar indirectas... – dijo a regañadientes en tono molesto

- ¿A que te refieres Kouga? – preguntó Miroku mientras llevaba una tasa de café a su boca...

- Mando a encarcelar a un sujeto, pero con bastantes pruebas de sobra... Después de los detalles del caso dice que él nunca acusaría a nadie si no tuviera pruebas...

- Creo que ese asunto lo marco demasiado - opinó Sango con tono divertido – No debes tomar en cuenta lo que diga...

- No me importa lo que diga o haga... Pero sigo pensando que él tuvo algo que ver con la muerte de Ayame... – dijo Kouga no pudiendo contener lo que pensaba

Un silencio se formo en la mesa, todos los presentes sabían a lo que se refería Kouga... Pero ninguno se atrevía a decir nada hasta que...

- Creo que tienes razón Kouga – indicó con determinación Miroku. Sango lo miró sorprendida, no porque no conociera su opinión si no porque nunca se la había dicho a su hermano... – Opino lo mismo que tu, es por eso que desde hace tiempo que investigo a Naraku...

- ¿Que dices? – preguntó el chico de coleta con incredulidad

- He descubierto varias cosas extrañas, como que tiene un gran terreno en el desierto, pero que no ha construido nada ahí... A más de alguno le parece rara esta situación ya que Naraku se caracteriza por hacer grandes construcciones en sus terrenos y más con uno de ese tamaño... Es el único en el que no tiene nada – los dos hermanos miraban al joven de ojos azules sin perder mínimo detalle de sus palabras, ambos carecían por completo de esa información – También supe que Sesshoumaru Miyasawa, el científico experto en genética mas reconocido del país trabaja para él, pero eso no es lo mas importante... Él dejo de trabajar e inmediatamente fue contratado por Naraku, todo esto fue días antes de la desaparición de Ayame... Aunque me fue muy difícil averiguarlo ya que todo esto fue cubierto bajo miles de mentiras... Ni siquiera creo que su esposa lo sepa.

- ¿Como supiste todo eso? – Sango fue la primera y única en dejar caer su duda.

- Con Inuyasha estuvimos averiguando todo, pero a pesar de nuestros esfuerzos eso es todo lo que sabemos... – respondió el oji-azul con voz tranquila.

Kouga no decía nada, toda esa información confirmaba sus sospechas, ese monstruo le había arrebatado a su esposa, pero como siempre no tenia pruebas de ello... Se puso de pie y salió del comedor sin decir nada, Sango y Miroku solo lo observaron comprendiendo que quería estar solo... Sabían que todo esto le traería recuerdos muy difíciles de digerir para él.

Tomó uno de los caballos y se dirigió a toda velocidad a la cascada, cerca de ese lugar había un sendero lleno de flores... Se bajo del animal y camino lentamente hasta una cruz que rodeada de flores que decía... Ayame Ryusaki... Se arrodilló frente a la tumba y ahí se quedo absorto en sus pensamientos recordando el día en que ella había llegado a su vida...

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Kouga se encontraba sentado tras su escritorio, la verdad tenía mucho trabajo, pero sus pensamientos estaban muy lejos de su labor. Hace tiempo él había conocido a Kagome Higurashi, una muchacha encantadora, además de linda, estaba enamorado de ella, pero nunca se había atrevido a contarlo a nadie y mucho menos a confesárselo, después de todo él no seria correspondido... Uno de sus mejores amigos, Inuyasha, había anunciado su noviazgo con Kagome esa mañana y por eso Kouga no podía concentrarse en nada...

Así había pasado varias horas, sumergido en su propia mente y sin poder encontrar la salida... Ese día había quedado de verse con Kagome y una amiga de esta que necesitaba un trabajo, por eso Kouga la entrevistaría para ver que pasaba. Ya era la hora de la junta, tocaron la puerta...

TOC TOC...

- Adelante – dijo el joven mientras se ponía de pie para recibir a las mujeres...

La primera en entrar fue Kagome, camino hasta Kouga y después de saludarlo se hizo a un lado. Tímidamente la segunda mujer entró… El joven de coleta alta se quedo embobado con ella, era muy hermosa, de cabellos rojizos y brillantes, tenía una figura envidiable y traía puesta una blusa celeste con una falda azul que le llegaba un poco más arriba de la rodilla... No podía verle los ojos ya que esta miraba el suelo

Su mirada estaba perdida en la alfombra de la oficina como si fuera lo mas interesante del mundo, no se sentía muy segura de lo que estaba haciendo ya que suponía que Kouga al ser el dueño de una de las empresas mas importantes de Japón, y del mundo, seria un hombre serio y de mal humor, mientras mas avanzaba el tiempo mas creía que debería salir corriendo, los nervios la podían traicionar en cualquier momento, pero su amiga había hecho todo lo posible por conseguirle un trabajo, no quería dejarla mal y menos quedar frente a ese hombre como una miedosa... Lentamente se acerco al escritorio tras Kagome aun con la vista gacha hasta que esta habló...

- Bueno Kouga, ella es la amiga de la que te hable – su voz era segura, presentía que este encuentro iba a ser muy importante - Su nombre es Ayame Shimamura.

Kouga observo unos segundos a la chica que acababa de ser presentada y como noto que ella no tenía ningún interés por acercarse o siquiera por levantar la vista, se acerco hasta quedar frente a ella.

- Un gusto señorita Shimamura – dijo al mismo tiempo que tomaba la mano derecha de la chica y la besaba sin darle tiempo a reaccionar…

Ayame levanto rápidamente la vista al sentir los labios de Kouga tocar su mano, su primer instinto había sido quitar la mano, pero desecho la idea ya que habría sido de pésima educación, además que se quedo paralizada al ver al joven erguirse frente a ella.

Los segundos pasaron como si fueran horas, ninguno se había percatado del tiempo que había pasado observándose, solo una tercera persona que tosió levemente para llamar la atención, si hubiera sido en otras circunstancias podría haberse quedado callada y solo mirar, pero si seguían así nunca terminarían lo que venían a hacer.

La chica pelirroja aun sonrojada por lo ocurrido y por la cara de su amiga hizo una leve reverencia y dijo algo nerviosa…

- Bu... Buenas tardes señor... – después de enderezarse le brindo una sonrisa que a Kouga le parecía la mas maravillosa que había visto nunca...

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- Cuanto quisiera regresar al pasado... Para estar contigo... – susurro con notable pesar, dejando que el viento arrastrara sus palabras

Quería llorar, las lágrimas se acumulaban en sus ojos, pero no lo haría, no quería que nadie sintiera pena por él¿Es que acaso siempre viviría con ese dolor carcomiéndolo por dentro?... ¿Si ese dolor que lo lastimaba desaparecía, entonces el amor por ella también? No, eso no lo permitiría, él la amaba y la amaría hasta después de la muerte...

- ¿Porque tuvieron que hacernos esto¿Porque te mataron, Ayame? – nuevamente su mente se fue al pasado, pero esta vez al día su felicidad, al día de su desdicha...

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Eran las 11:45 PM, la iglesia estaba hermosa, majestuosa y antigua, llena de flores que resaltaban con intima belleza aquel lugar. Con solo entrar se alcanzaba a respirar la felicidad en el aire, todos los invitados podían sentirlo y estaban más que a gusto con eso, era lo que se esperaba percibir en todas las bodas, estaban en sus respectivos sitios, esperando el momento en que entrara la novia...

El novio ya no podía mas, vestido con un elegante esmoquin negro, camisa blanca y un pequeño corbatín del mismo color del traje, estaba que se lo comían, literalmente, los nervios ¿Qué pasaba si se arrepentía? Llevaban solo unos meses de conocerse, pero lo que había nacido entre ellos era tan hermoso como arrebatador, sin poder reprimir mas la pasión que los acorralaba habían decidido casarse, él estaba seguro de lo que sentía, de hecho, nunca había estado tan seguro, pero ¿Y ella?... ¿Pensaría lo mismo que él? Tal vez pensaría que llevaban muy poco tiempo como novios y que ese amor que se profesaban era insuficiente para aventurarse en lo que el matrimonio significaba. Sus dudas iban en crecimiento en cada momento, pero todo desapareció cuando la música comenzó y ella entro del brazo de su mejor amigo…

No habían palabras par describir lo que sus ojos veían, si siempre la había considerado la mujer mas hermosa del mundo, hoy se veía indescriptible, casi utópica, si no hubiera estado seguro que ese bello ángel que caminaba con pasos lentos hacia él era real, habría jurado que estaba en el mas bello de sus sueños.

Ayame estaba radiante y su vestido no hacia mas que resaltar su belleza natural. Un finísimo vestido confeccionado por las mejores modistas, que hoy hacían nombre a su fama. La parte superior tenia un elegante escote que se destacaba gracias a su ausencia de tela en los hombros, la parte del pecho estaba bordada con fina pedrería a mano y le quedaba ceñido a su estrecha cintura; A la altura de las caderas el vestido se abría, quedando con una forma parecida a una campana y en un fragmento de abajo lucia las mismas piedras preciosas que la parte superior. Realmente parecía una princesa de cuentos de hadas.

Ella estaba igual, o más, feliz que Kouga y eso se apreciaba en el brillo que lucían sus ojos y en su radiante sonrisa. Se habían enamorado del hombre que la esperaba en el altar primera vista y estaba a punto de dar el paso mas importante de su vida, no tenia dudas, estaba mas que segura de sus sentimientos… Estaba completamente segura de su amor por él.

Esta pareja de enamorados estaba cumpliendo su sueño... Casarse y formar una familia... O eso creían, ellos y todos los demás...

Todo resulto bien, la ceremonia transcurrió sin ningún tipo de problemas y al salir les aventaron arroz y pétalos de rosas, estaban felices de ver a sus amigos así, Kouga y Ayame eran el uno para el otro. Los novios se subieron a una limusina blanca que estaba adornada con cintas en la parte delantera y un gran moño hecho con ella, se despidieron de los demás y la limusina partió...

En el auto no faltaron los besos y las palabras de felicidad, no se sabia cual de los dos decía mas "Te amo" pero aunque se lo dijeran muchas veces, cada uno era lleno de amor y esperanza de ser felices juntos... Ayame iba apoyada en el hombro de Kouga y este le acariciaba el cabello con mucha ternura...

- ¿Recuerdas lo que te dije cuando te pedí matrimonio? – preguntó el moreno buscando su mirada

- Claro que si... – respondió Ayame sonriendo ante la pregunta. Ese momento nunca se podría borrar de su memoria

- Nunca romperé mi promesa... – dijo Kouga mientras pasaba a acariciar la mejilla de su esposa

- Lo sé... – la pelirroja no pudo mas que susurrar y cerrar los ojos al sentir la caricia

- Te amo... – sintió, como muchas otras veces, la necesidad de decírselo, la amaba tanto que a veces le parecía que ese sentimiento no le alcanzaría en el pecho

- Yo también te amo… Kouga... – sus ojos verdes se abrieron y miro con intensidad al hombre frente a ella, no pudo soportar mas y unió sus labios con los de él en un tierno y dulce beso.

Entre besos y caricias llegaron a la gran mansión Ryusaki, donde se llevaría a cabo la fiesta. Todos estaban disfrutando mientras esperaban a los novios, el ambiente era el más apto para una celebración como aquella y ninguna persona se quedaba al margen de la felicidad que se vivía en ese lugar.

Los amigos mas cercanos fueron al encuentro de la pareja y mientras caminaban hacia el patio trasero, donde estaban los invitados, no faltaron las felicitaciones y otras cosas…

Espero que tengan muchos hijos... Me muero por ser padrino pronto – bromeó un hombre de cabello plateado y unos hermosos ojos color miel que brillaban de alegría, este comentario provoco el sonrojo de los novios y las risas de los demás.

- ¡Inuyasha! – lo reprendió su novia con un leve jalón de orejas. Todos comenzaron a reír con más entusiasmo.

Al llegar a donde se encontraban todos, Kouga y Ayame les agradecieron por acompañarlos en este día tan especial para ellos. Todo salio como estaba previsto, fue todo un éxito, antes de que los nuevos esposos se retiraran llego un momento muy esperado, especialmente para las mujeres... Menos una... Kagome, quien se había quedado junto a Inuyasha. Ayame se volteo para lanzar el tan codiciado ramo...

- Muy bien... Aquí va – anuncio la sonriente novia, mientras decía esto subía y bajaba el ramo – Uno... Dos... ¡Tres! – y lo arrojó... al parecer con demasiado entusiasmo ya que voló por sobre todas las que esperaban y callo en las manos de... Kagome (jeje ¿no era obvio?). Ayame volteo y miró a su amiga - ¡Felicidades Kagome!

Y tras esto, Kouga le pidió a su esposa, antes de irse, que se alejaran un poco, ella acepto y se fueron en un caballo hasta la cascada, el lugar donde él se le había declarado y pedido matrimonio. El joven iba como jinete, rol de desempeñaba de maravilla gracias a sus años de experiencia, y Ayame iba sentada de lado atrás de él, firmemente sujeta a su cintura. Se bajaron del animal y se quedaron unos momentos junto al río, perdiendo la mirada en lo cristalino de sus aguas, sin hacer nada mas, solo disfrutando de la compañía del otro.

Kouga la atrajo hacia él y la abrazó por atrás con fuerza, apoyo su cabeza en el hombro de Ayame aspirando su olor, mientras ella se apoyaba con sutileza contra su pecho y acariciaba las manos de su amado.

- Te amo mas que a mi vida...- le susurro en el oído el ojiazul rozándole la piel del cuello

- Yo también... – se volteo sin romper el abrazo y lo beso con pasión. Después de unos minutos, cuando se les acabo el aire, separaron sus labios y permanecieron abrasados.

Se quedaron así por largo rato, ninguno quería alejarse del otro y eso hacia que sus deseos de volver con los demás se desvanecieran... Ninguno sabia que este seria el ultimo abrazo, la ultima caricia, el ultimo "Te amo"...

Sin que ninguno de los dos se percatara un hombre alto se acercó, cuando estuvo justo detrás de Kouga le propino un golpe en la cabeza con el que pretendía matarlo, Ayame dio un paso hacia atrás mientras el cuerpo de su esposo caía sobre ella, haciéndola caer también... Lo abrazó como pudo y cuando estuvo en el suelo levanto la mirada para enfrentar al causante de eso…

- ¡¿Que haces?! – grito medio desesperada. El hombre no respondió - ¡¿Quien eres tú?! – Kouga comenzó a sangrar, cada segundo más y Ayame no sabia que hacer, unas lágrimas se escaparon de sus ojos seguidas por muchas mas... el hombre seguía sin responder - ¡Responde!

- ¡¡Cállate!! – le ordeno exasperado mientras le daba un fuerte golpe en la mejilla para obligarla a obedecerlo. Dio un paso atrás y quito sin ningún cuidado el cuerpo inconsciente de Kouga, Ayame trato de impedirlo, pero fue inútil, ya que cuando se puso de pie para acercarse el hombre la empujo.

El hombre tenía el cabello plateado y los ojos color púrpura, su voz tenía un tono muy fuerte además de tosco. Se acercó nuevamente a la muchacha y la tomó del brazo bruscamente sin darle oportunidad de reaccionar, la comenzó a arrastrar alejándola del joven, por lo que ella oponía resistencia mientras seguía llorando, no quería dejar a su amado en esas condiciones...

- ¡Déjame imbesil!... ¡Kouga!... ¡Suéltame! – los gritos de la mujer le colmaron la poca paciencia que le quedaba y con un paño que parecía húmedo le tapo la boca y nariz... Ayame comenzó a perder rápidamente el conocimiento mientras luchaba, hasta que fue vencida y quedo profundamente dormida... lo ultimo que vio fue a Kouga sobre un gran charco de sangre acumulada en la altura de la cabeza

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Lentamente comenzaba a recuperar el sentido, estaba en los brazos de alguien y este decía su nombre, pero no podía distinguir quien era, sentía un fuerte dolor en la nuca y un inevitable cansancio... Se fue dando cuenta que era mas de una voz la que lo llamaba y eso hizo que pudiera volver en si. ¿Qué había pasado? Cuando pudo abrir los ojos miró desesperadamente hacia todos lados...

- ¡¡Ayame!! – grito ignorando el dolor que le ocasionó el sentarse con tal fuerza.

Ella no estaba ahí. Estaba en la mansión, en su cuarto y dentro de este solo estaban sus amigos. Les tomo un tiempo explicarlo todo lo sucedido; Hace dos horas que se lo habían encontrado inconsciente en medio del campo, el caballo había vuelto solo y esto los había preocupado. Los invitados se habían retirado, la fiesta había terminado y Ayame… No estaba por ninguna parte.

Desde ese día todo fue diferente, Kouga buscaba a su esposa por cielo, mar y tierra, tenia miedo, terror de poder perderla... Pero nada consiguió... Tal parecía que Ayame nunca a aparecería...

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Después de una semana de la desaparición de Ayame, aun sin noticias de nada, Naraku apareció en la mansión Ryusaki... Para nadie era un misterio la gran antipatía que sentían el uno por el otro, habían demasiadas cosas del pasado, y presente, que no permitían que se trataran como amigos. A pesar de todo eso, ambos se comportaron civilizadamente durante la conversación que sostuvieron por más de una hora, pero como era de esperarse, no duro mucho…

La tensión era palpable y esta aumento deliberadamente ante el comentario de Naraku…

- Siento mucho lo que pasó con tu esposa... Pero cada quien tiene lo que se merece...

Ese hombre definitivamente no tenia limites, Kouga sabia perfectamente lo que pretendía con lo que acababa de decir, pero él no caería tan fácilmente en sus redes… no esta vez…

- ¿Que quieres decir? – preguntó con el mejor tono de indeferencia que pudo conseguir, que era bastante bueno.

- No te merecías a esa mujer… Y eso, tú y yo lo sabemos – con cada palabra que decía despedía veneno. Sus intenciones eran claras, llevaba demasiado tiempo esperando por ver al heredero de los Ryusaki revolcándose en el suelo suplicando por piedad… piedad que él, Naraku, nunca le daría.

- ¿Te molesta que me haya preferido a mi?.. – soltó sin mas al sentirse molesto por lo dicho anteriormente

- Al menos ahora ya no será para ti... – sonrió con cinismo y lo miro con superioridad mientras observaba la cara de confusión del muchacho. Eso era lo que quería…

¿Que quería decir con eso¿Acaso él sabia donde estaba Ayame?... Un claro recuerdo de la mujer paso por su mente y no pudo contener la rabia por las palabras de Naraku. Estaba seguro que ese hombre sabia algo y tenia que saber que era...

- Tu sabes donde esta ¿Cierto? – lo enfrento sin ningún temor en su voz, quería las respuestas de las preguntas que se formaban en su cabeza y sabia que el hombre frente a él era el único capas de responderlas. La cara de satisfacción de Naraku desapareció inmediatamente y Kouga pudo jurar que vio un destello de temor en su mirada, pero este se desvaneció tan rápido como había aparecido.

- ¿De que estas hablando? – preguntó fingiendo incredulidad.

- No me sorprendería que hayas sido tu quien se la llevo… - subió medianamente el tono de voz mientras lo fulminaba con la mirada.

- ¡No te permito esa clase de acusaciones! – gritó Naraku cuando se puso de pie.

Kouga lo miro por un segundo, pero inmediatamente después se puso de pie, imitando la acción del otro sujeto. No se dejaría intimidar ahora, sus dudas cada vez estaban mas claras, él tenia algo que ver… O si no ¿Por qué tanto nerviosismo?

- Claro, ahora comprendo todo – murmuro divagando la mirada por la habitación para luego terminar donde Naraku – Primero la raptas y luego vienes a hacerte el buen amigo para que nadie sospeche de ti...

-¡Basta! – volvió a gritar completamente fuera de si - Mi paciencia tiene un limite y tu lo acabas de sobrepasar... – se dio media vuelta para retirarse, pero antes de hacerlo dijo sin voltearse – Te aconsejo que si quieres acusar a alguien tengas pruebas en su contra... – y se fue del lugar, haciendo retumbar la puerta cuando salio.

Kouga se quedo pensativo, lo que había dicho antes tenia mucho sentido, Naraku se había mostrado muy interesado en Ayame y eso siempre le molestó. Ese sujeto tenía muy mala fama entre las personas de dinero, pues corrían rumores muy peligrosos sobre él...

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Algunos días después el cuerpo de Ayame apareció en un lugar cerca de un bosque, nadie entendía nada. ¿Por qué estaba en un lugar asi? Todos, incluyendo a los mas cercanos a la chica, creian que se trataba de un secuestro y que pronto se comunicarian para pedir dinero o algo por el estilo, pero no…

Kouga había sido uno de los primeros en llegar al lugar después de ser avisado... Lagrimas de dolor y tristeza corrieron ese día, no solo de Kouga si no de todos sus amigos... Nadie se había imaginado que esto podría pasar...

¿La causa de la muerte?... Fue uno de los grandes misterios de ese día, no pudieron darle respuesta ya que no tenia ninguna herida ni externa, ni interna... Había sido un asesinato muy bien planeado...

Y el ataúd desapareció mientras lo bajaban, cubierto de flores y acompañado por las finas gotas de lluvia, que caían del cielo con igual intensidad que las lagrimas por el rostro del joven Ryusaki.

"Esto no se quedara así" se repetía una y otra vez Kouga "Juro que haré pagar a los responsables de esto"... otra promesa... Que no llevaba felicidad como la otra, si no que estaba cargada de un sentimiento de odio y rencor...

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El joven golpeo el suelo con la mano empuñada, tenia demasiada rabia acumulada en su interior y lo peor era que cada día ese odio crecía mas y mas... pero ese sentimiento no se comparaba al amor y dolor que aun albergaba en su corazon…

- Juro frente a tu tumba que te vengare... Ayame... – susurro sin poder impedir que una lagrima salira de sus ojos ante el recuerdo de su perdida.

¿Es realmente lo que quiere una persona asesinada¿Venganza?... no, no lo es... Solo espero que ese chico que yacía arrodillado frente a esa tumba lo descubra algún día... Y que ese día no sea demasiado tarde...

CONTINUARA...


¿que les parecio?...

lo he hecho mas largo que los anteriores como habia prometido. este capitulo es el que explica como llegaron a la situacion en la que estan, como pudieron ver... n.nU. se que me quedo algo meloso, pero era necesario para poder dejar claro lo que sentia el protagonista y el porque de tanto odio.

desde el proximo capitulo las cosas comenzaran a ponerse mas buenas... y pronto, muy pronto... Kouga y Ayame se encontraran nuevamente...

dejen su opinion ue eso me anima enormemente... me encanta leer sus comentarios...

gracias a: darksoubi, OmikuChan, Ninfa del Mar, Ferpechi-14, Leo no Aioria... Se que antes no les di las gracias y por eso lo hago ahora... sus reviews son los que me animan a continuar : )