Bebidormiens, poción mal hecha

Debido a la gran aceptación que he tenido con este fic (apenas llevaba un día y ya tenía como15 comentarios), me he decidido a continuar con mi obra, nunca esperé tanta aceptación sobre él.
Algunas cosillas varias: no sé exactamente de qué color tienen los ojos los Malfoy, he leído atentamente los seis libros y sólo mencionan que tienen los ojos claros, por eso los bebés tienen los ojitos del color de la familia de Harry. Con respecto a la boda, todos mis lectores quedan invitados a ella ¿Quién quiere ser paje, dama de compañía o madrina? En fin, ya veremos que dicen nuestros niños lindos al respecto.
A leer y dejen comentarios.

Bajo amenaza

Harry estaba sentado en una mesa en el bar de Madame Rosamerta en Hogmeade el sábado siguiente hablando con un abogado que el Sr. Weasley le había recomendado para el caso de sus hijos, era mejor asesorarse antes de tomar una decisión precipitada, según le había explicado Hermione, que no aceptaba que el moreno tuviese que casarse con Draco ni de chiste, así que ella misma le solicitó ayuda al papá de Ron.
- Es cierto lo que usted me dice, Sr. Potter, el que el Sr. Malfoy padre tenga su expediente manchado aboga en su favor de mantener a sus hijos bajo su custodia - a Harry no le agradaba el tono de su voz, le parecía que presagiaba problemas - pero el hecho que usted aún no termine la escuela, igual que el otro padre, y que ninguno tenga pareja legal, está en contra de ustedes.
- Pero Lucius no podría quitarnos a los niños.
- Quizás ni él, ni la Sra. Narcisa, pero eso no quiere decir que alguien más de la familia Malfoy no pudiera reclamarlos.
- Así que es necesario que yo me case con Draco - dijo el moreno molesto - ¿es que ni por ser quién soy no puedo conservarlos?
- Posiblemente aquello pesara mucho a la hora de un juicio tutelar - admitió el abogado - pero ello no evitaría que la corte les quitara temporalmente a los bebés y ello sí sería desastroso, porque ellos no irían a un hogar de familia, sino que a una casa de acogida.
- Por Merlín, todo me ocurre a mí - dijo Harry molesto - bien, así que mis mayores posibilidades de conservarlos están casándome.
- O evitar que la custodia de los pequeños vaya a juicio.
- No voy a transar con Lucius Malfoy la seguridad de mis hijos. Él poco le interesa que ellos estén bien, sino que son sus herederos y los míos.
- Supongo que esto tendrá que hablarlo con el otro padre de sus hijos - le dijo - sin embargo, creo que Malfoy padre está haciendo esto para presionarlos frente a la opinión pública y de paso limpiar su nombre.
- Cosa que no me extrañaría nada viniendo de él - suspiró el moreno pagando la cuenta - gracias por venir, le mandaré una lechuza si sigo necesitando sus servicios - se despidió y salió a comprar unas cuantas cosas para sus hijos, le hubiese agradado traerlos con él al pueblo, pero Dobby tenía razón en que sacarlos con semejante clima no sería bueno para su salud y no quería arriesgarse a que se enfermaran y darle un mejor motivo a Lucius para que se los quitara, ni de broma.
- ¡Harry! - lo llamó Neville desde la puerta de Honey Dukes - mira, hay un nuevo caramelo en la tienda, el encargado me dijo que era especial para los niños pequeños a los que le están saliendo los primeros dientes - le mostró en la vitrina - compré algunos para tus niños, si es que no te molesta.
- Claro que no, Neville - le sonrió - gracias, quizás así se tranquilicen un poco y no anden mordiéndolo todo - suspiró - se los llevaré, debo regresar ahora a Hogwarts para que Malfoy pueda venir aunque sea un momento al pueblo.
- Pienso, Harry, que eres demasiado amable con él.
- Si, lo sé, quizás si fuera a la inversa él ni siquiera se acordaría de mí, pero yo hice un trato con él y debo cumplirlo, como buen gryffindor que soy.
- Claro que sí, demuéstrale que eres el mejor - lo animó y Harry regresó al castillo lo más rápido que pudo.
Al llegar a la habitación se asombró al encontrar a Draco sentado en el suelo al borde de un ataque de nervios, no era normal verlo perder el control, pero al parecer los pequeños lo lograban con gran facilidad.
- ¿Qué pasó? - le dijo ayudándolo a ponerse de pie.
- Dios, son... insoportables - se quejó - los elfos los revisaron a todos, los mudaron, les dieron de comer, yo los cargué y los paseé por toda la sala y aún así siguen gritando como marranos.
- ¿Sabes quién empezó a gritar? - miró a los pequeños que seguían llorando.
- Creo que Lucius - suspiró - es el que más grita.
- Si, es cierto - se acercó al bebé y lo levantó - a ver ¿qué te pasa? - y el pequeño se abrazó a él con fuerza - está asustado ¿vino alguien?
- No, nadie más que los elfos ha entrado aquí, los sentí poco antes que comenzara el llanterío.
- Sólo las criaturas mágicas pueden aparecerse dentro del castillo - dijo Harry pensativo - y a Dobby y a Winky ellos no les temen - sacó de la bolsa de papel los dulces, eran con forma de chupetes, pero de una goma especial - dale uno a cada uno, de seguro se calman un poco - le ofreció el que tenía al bebé.
- ¿Crees que haya sido otro elfo quien los asustase? - dijo poniendo un dulce en la boca de cada bebé.
- Dobby, Winky ¿pueden venir? - dijo en voz alta.
- ¿Mandó a llamar el amo? - dijeron ambos en tono muy servicial.
- ¿Saben si por casualidad vino otro elfo mientras no estaba?
- Sólo nosotros nos encargamos de los pequeños - le dijo Winky - los otros elfos deben de cuidar del resto de la escuela, señor.
- Pero pudo haber sido Kreacher, señor - le dijo Dobby preocupado - ha andado exaltado últimamente, hablando solo y ha desaparecido en muchas ocasiones de las cocinas, señor.
- Ese elfo malvado - dijo entre dientes - es un pésimo elfo - le dijo a Draco - fue capaz de traicionar a su amo con anterioridad, así que de seguro ha hecho lo mismo ahora ya que nunca me ha aceptado como tal - se paseó por la sala con Lucius aún en brazos - ¿a dónde podría haber ido?
- Quizás con alguien que sea pariente de su dueño anterior y a quién considere ser su verdadero amo.
- O sea, sólo nos queda una persona, tu madre.
- ¿Mi madre? - dijo este mirándolo - ¿quién era su dueño?
- Sirius Black - respondió - era mi padrino y primo de ella, así que tu madre es la última de los Black que queda y que respeta.
- Por Merlín - dijo sentándose en un sofá junto a los bebés - ella sí que nos puede montar un escándalo mayúsculo por los bebés.
- Bueno, el abogado me dijo que no nos preocupáramos por ella, que tampoco ella nos podría quitar la custodia de los bebés, pero alguien más de tu familia sí y, aunque ellos no ganasen, de todas maneras los niños tendrían un custodio provisional nombrado por la corte ajeno a nosotros mientras dura el juicio.
- Así que nuestra mejor opción es la de casarnos.
- O encontrar la manera de evitar que pongan un juicio por su tutela.
- Si mi madre los quiere tener es capaz de separarse de mi padre para limpiar su nombre - le aseguró Draco - será un auténtico problema. - Aún nos puede quedar un as bajo la manga - dijo el moreno entregándole a Lucius que se había calmado - sólo debemos averiguar que tanto le ha dicho Kreacher de los bebés.
- Si lo haces venir aquí, ellos volverán a gritar - le recordó Draco.
- No necesito traerlo aquí para interrogarlo ¿sabes? - se sentó junto a él - pero de momento lo dejaremos ahorcarse con su propia soga - se agachó y levantó a Sirius que gateaba cerca de él - al paso que van estos bribones, van a caminar muy pronto.
- Pues a mí me van a sacar canas verdes, con razón mi madre no quiso tener más hijos después que nací.
- Los Black siempre tuvieron más de un hijo, quizás tu madre no quería más hijos de tu padre - le dijo Harry revolviendo el cabello del único morenito de sus hijos - según sé, el mayor siempre fue la oveja negra de su familia, Sirius lo fue de la suya y la hermana mayor de tu madre, Andrómeda, lo fue de la suya, se casó con un muggle y a ambos los negaron en la familia.
- No sabía que mi madre tuviese otra hermana - lo miró afirmando a Lucius que se debatía porque lo bajara al piso.
- Pues creo que debe ser bastante mayor que tu madre, porque su hija se recibió hace ya casi cuatro años de Aurora - sonrió - eso nos podría ayudar, evitaríamos tener que casarnos.
- ¿Qué cosa? - dejó que el pequeño se bajara mientras lo miraba.
- ¿Cuántos Malfoy podrían reclamar la custodia de nuestros pequeños?
- Bueno, según sé, la única persona que podría hacer tal cosa es una tía de mi padre, pero ella vive en Francia y es bastante mayor como para encargarse de cinco revoltosos bebés, no creo que lo intentara siquiera.
- Bien, entonces, pues podría decirle a Tonks que le pidiera a su madre que solicitara la custodia de los niños en la corte, ella también es abuela de ellos de alguna forma y tendría mejores probabilidades de conseguirlo que ellos tanto por los antecedentes de su hija como porque está casada, pero no les gustaría porque, como ya dije, su esposo es un simple muggle.
- Así que pretendes amenazarlos poniendo una contra demanda apoyado por alguien que pertenece a mi familia, pero que ha sido desconocida por la misma y quien tendría posibilidades reales de obtener su custodia.
- Bueno, dudo que sea necesario llegar a tanto, después de todo, creo que a la mera insinuación de ello, la demanda no llegaría a la corte ¿verdad?
- Tienes razón, mi madre, apoyada por el respaldo financiero y político de mi padre, es una de las mujeres más poderosas de nuestro mundo, pero sin él, es difícil que consiga mucho, pese a ser una Black.
- Y no puede contar con la fortuna de los Black, por ser Sirius el último de los varones de la familia, esta era suya y al morir me dejó como su único heredero, así que pasó a engrosar mi cuenta en Gringots.
- Esperemos un poco a ver que pasa - dijo Draco - aunque es posible que mi madre no los quiera ya que se parecen mucho a ti Harry suspiró cansado, los bebés eran un verdadero dolor de cabeza, no ellos en sí, sino la situación que los hacían atravesar en estos momentos. Primero había sido Lucius Malfoy diciendo que si no querían perder a los bebés se casaran, luego estaba la posibilidad que alguien más pretendiera lo mismo y el simple hecho de pensar en casarse con Draco Malfoy lo ponía enfermo, no era que este no fuera un chico guapo, era sabido por todos que era muy bien cotizado tanto por chicas como por chicos dentro del colegio, pero lo cierto era que tenía en su contra el haber trabajado para Voldemort, que su padre hubiese sido un mortifago y que su madre le hubiese jurado mandarlo con sus padres al otro mundo. Además, debía tener en cuenta que todos sus compañeros de casa lo rechazarían si llegaba a hacer algo semejante.

/En la habitación estaba de pie una mujer rubia, alta, de porte orgulloso, mirando con desdén la cunita en que estaban los niños mientras Dobby y Winky temblaban arrinconados al fondo de la habitación luego de haber sido atacados por la aristocrática dama.
- Severus, debemos sacar a los bebés de aquí - le decía al hombre que estaba de pie en la puerta.
- No sé, Narcisa, Potter puede enfadarse y de por sí tengo problemas con Minerva por él - le dijo el oscuro profesor - no me agradaría perder mi trabajo.
- Pero ellos deben ser criados como verdaderos Malfoy - miró la habitación con el mismo despreció con que miró a los elfos - aunque el propio Draco debió comunicarme de sus existencias, no un elfo doméstico.
- Draco se va a enfadar mucho si los sacas de aquí sin que él lo sepa.
- Los podrá visitar en Malfoy Manor cuando guste, pero no voy a permitir que Potter los críe a su antojo - dijo molesta.
- Pues vas a tener problemas, Narcisa querida, porque los bebés tienen el apellido de él y sabes perfectamente que la justicia, porque estoy seguro recurrirá a ella, se pondrá de su parte, después de todo es Harry Potter, el salvador del mundo mágico - le recordó.
- No dejaré que un mestizo críe a mis nietos - insistió.
- Pues según sé, dejaste que un elfo criara a tu hijo - le dijo con suavidad.
Ella lo miró molesta y trató de levantar a James del lugar en que este la miraba y este le enterró sus afilados dientecitos./

Harry abrió los ojos preocupado ¿otra visión? No le gustaba para nada el ver a la madre de Draco junto con Snape tratando de robar a sus hijos, aunque este no estuviese muy convencido de querer hacerlo. Pensativo, se sentó en la cama mirando hacia la cortina que separaba su habitación de la de los bebés, según pudo ver, ella entró en un momento en que los elfos estaban solos y simplemente los amedrentó, así que debía ser en un momento en que Snape estuviera libre y ellos no estuvieran, pero ¿cómo prever el momento preciso? Quizás debiera avisarle aquello a Draco, ponerlo en alerta sobre su madre, que al parecer estaba muy bien informada respecto de las actividades de ambos y los momentos en que dejaban a los bebés a cargo de los otros elfos, maldito Keacher y su fijación por los "verdaderos Black" como este llamaba a Narcisa Malfoy y a Bellatrix Lestrange. Volteó la mirada hacia el otro lado de la cama, quizás no era muy cuerdo compartir la habitación con el rubio y mucho menos la cama, como le había señalado Hermione cuando se lo comentó, pero él también debía compartir las múltiples obligaciones nocturnas de los bebés y de las mazmorras no iba a poder venir a ayudarlo, en especial luego del toque de queda.
Draco se volteó hacia Harry, sólo fingía dormir, extrañamente le gustaba compartir. aunque fuera de manera tan fría, la cama de Harry Potter, claro que jamás se lo iba a decir al susodicho, pero era casi como tener una pareja de verdad. Claro, cuando este le dijo que se quedara y compartieran la habitación se había escandalizado ¿Un Slytherin durmiendo con un Gryffindor en la misma habitación, peor, la misma cama? Era cosa de locos, aunque debía admitir que allí dormía mucho mejor en las habitaciones de su casa por varios motivos: primero, allí no estaban los ronquidos estridentes de Crable y Goyle que no lo dejaban dormir sin echar un conjuro especial; segundo, no había nadie intentando meterse en su cama y en sus pantalones al menor descuido; tercero, aquí no debía preocuparse de abrigarse al vestirse porque siempre estaba templado; y cuarto, podía admirar a sus anchas al moreno mientras este dormía ¿por qué nunca antes se había fijado en lo hermoso que era? Suspiró, porque se la pasaba buscándole pelea, por eso no le vio bien. Pero ahora podía notar que se había sentado en la cama con aspecto de haber tenido una pesadilla ¿lo rechazaría si lo abrazaba para tratar de ayudarlo a relajarse?
- ¿Estás despierto, Malfoy? - le dijo este en voz baja mirándolo sin verlo en la oscuridad y aunque hubiese luz no lo vería bien sin los lentes.
- Sí, Potter - le dijo luego de un momento de silencio.
- Tuve una nueva visión, tu madre tratará de quitarnos a los niños con ayuda de Snape - le informó en voz baja - parece que Kreacher le está informando de todas nuestras actividades a ella y está esperando el momento preciso en que ni tú ni yo estemos presentes para llevárselos.
- Mi madre no me puede hacer eso - le dijo molesto.
- Será una batalla campal el tratar de recuperarlos en una corte, más si ella los tiene aunque sea unos días a su lado. Por lo que pudimos averiguar con Hermione, los niños están formándose de acuerdo a las personas que los rodean, así que si pasan un tiempo con ella, cambiarán con nosotros.
- Pero debe de haber alguna manera de evitar que se los lleve, no puedo creer que Severus vaya a ayudarla a hacernos daño, por mucho que te odie.
- Me gustaría saber qué tanto le hizo mi padre para que sea así.
- Debió ser algo muy terrible como para que no pueda superarlo, aunque los Slytherin tenemos un espíritu muy vengativo.
Ambos se miraron un momento y luego escucharon un suave llanto que lentamente fue subiendo de tono y luego lo siguió un coro del resto de los bebés. Harry tomó sus anteojos de la mesita de noche y tomó su varita, encendiendo en silencio su punta.
- Parece que fue James quien empezó - le dijo a Draco tomando su bata - él llora así - suspiró y corrió la cortina para ir con los niños.
Draco se sentó en la cama, de un tiempo a esta parte había comenzado a sentirse muy atraído por el moreno, pero no se atrevía a intentar nada con él, no quería que lo rechazara tal como rechazó su amistad hacía siete años, pero ahora no estaría Weasley para decir algo en su contra, le dijo una vocecita desde su interior. Suspiró una vez más antes de levantarse también, tomar su bata e ir también con los niños, uno no era problema, pero sí los cinco habían comenzado a llorar, tomaría un buen rato calmarlos.
- Sh, sh - le decía Harry a James tratando de calmarlo meciéndolo suavemente mientras el pequeño rechazaba el biberón - ¿qué pasa, amorcito?
- Le gusta que yo lo cargue - le dijo Draco tomándolo con cuidado - ya, pequeño, papá Draco está aquí - lo meció y este se calmó recostando la cabecita en su pecho.
- Me gustaría que el ojo interior funcionara siempre y pudiese adivinar qué quiere cada uno - suspiró Harry tomando a Lucius que era el otro que lloraba - al menos sabría a quien cargar primero y qué hacer.
- Pero ¿eso no funciona a tu antojo? - lo miró sorprendido.
- Por supuesto que no, según me dijo Firenze, apenas y comienza a despertar, creo que llegará el momento en que lo sienta como una verdadera maldición.
- Bueno, James ya se calmó y se durmió ¿qué habrá pasado?
- Bueno, creo que hay una manera de averiguarlo - dijo alzando su varita - es la primera vez que lo uso, Dumbledore me lo enseñó poco antes de morir y no lo he compartido con nadie aún - cerró los ojos y una luz celeste cubrió el lugar - es lo mismo que ayer, Kreacher estuvo aquí y asustó a James y a Lucius al acercarse a verlos de cerca - le mostró la sombra azulada del elfo que se asomaba sobre los bebés junto a las cunas - vamos a tener que hacer algo para impedir que venga a molestarlos mientras duermen, sea la hora que sea.
- ¿No podríamos ponerles un conjuro de protección?
- Es algo complicado encontrar los conjuros adecuados que no bloqueen los poderes nuestros ni alteren a los de los niños - le dijo - en un principio pensé que podría ser, pero la magia misma del castillo hace interferencia con ellos y no podemos bajar las defensas del castillo, dejaríamos indefensos a todos los alumnos de Hogwarts - se sentó con el bebé anulando su propio hechizo.
- Pero debemos hacer algo para que él venga aquí y asuste a los pequeños.
- Tendré que darle una orden directa, quizás no me acepte como amo, pero su naturaleza lo obliga a obedecerme aunque no quiera - miró a Lucius que lo miraba con sus ojos abiertos - ¿acaso no quieres volverte a dormir? - lo abrazó y siguió llorando en silencio - pobre amorcito, tienes miedo.
- Quizás uno de los dos debiera quedarse aquí a dormir con los niños - le dijo Draco mirando a los otros bebés que dormían, al parecer sólo Lucius y James se habían despertado y visto al elfo - no vaya a ser que se le ocurra aparecerse por aquí de nuevo y los asuste.
- Tendré que ordenarle no acercarse a los bebés ahora mismo - tomó el biberón que James no quisiera y se lo ofreció a Lucius que lo agarró a dos manos - ¿ves lo que te decía? No sé qué es lo que quieren.
- Es que, como no fuiste tú quien los trajo al mundo, no tienes ese lazo con ellos - le acarició la mejilla al pequeño y este sonrió adormecido.
- Entonces tú eres la mamá de esta familia - le dijo divertido.
- No jodas - le dijo molesto sentándose en el sofá - me quedaré con los niños.
- Necesitamos un sofá cama aquí - dijo pensativo devolviendo a Lucius a su cuna medio dormido - así podremos acompañarlos.
- ¿Qué es un sofá cama? - lo miró preocupado.
- Un sofá cama es un sofá que se desdobla y se convierte en cama - le dijo sentándose junto a él - algo que los muggles inventaron para ahorrar espacio.
- Con razón no lo conozco, no sé mucho de ellos, de todas maneras.
- Deberías intentar aprender algo de ellos. Yo estoy acostumbrado a sus cosas y no a vivir con magia, por eso me cuesta menos entenderlos, pero la magia aún me asombra, debo aprender mucho todavía.
- Quien lo diría del salvador del mundo mágico - suspiró.
- Bien, cuida a los pequeños mientras me hago cargo de Keacher - le dijo poniéndose de pie - evitaré que vuelva a acercarse a nuestros niños.
- Muy bien, encárgate de evitar que ese... elfo vuelva a asustar a nuestros niños otra vez - Por cierto, en mi visión James mordió a tu madre - le dijo cerrando la puerta con suavidad para no despertar a los bebés.
Draco suspiró mirando la puerta, le hubiese gustado que Harry le acariciara el rostro o que lo abrazara, jamás había tenido cercanía con él, excepto en quinto año cuando lo provocó y este lo dejó muy maltrecho, y no era del tipo de acercamientos que quería ahora ¿sería posible que accediera ahora, con la amenaza de su madre, a casarse con él? Rogaba que sí.

Era bastante tarde, o temprano, según se viera, cuando al fin terminó con el elfo, por lo visto Kreacher pensó que estaba libre de él ya que no lo llamó a cuidar a los bebés y decidió, por su propia cuenta, ir a visitar a una de las pocas personas que respetaba de verdad, ella, siendo que podría haber sido su dueña, le sacó toda la información que requería para quitarle a los niños.
Molesto, entró en su habitación y fue directamente a ver a sus hijos, todos dormían plácidamente, igual que Draco, según pudo apreciar. Se acercó a él y tocó su hombro para despertarlo, pero estaba helado ¿cómo era posible si...? Y se percató que la habitación estaba helada, cosa rara, así que fue hacia la chimenea y la vio apagada y sobre las cenizas un libro que decía "El gran libro del Druida", lo tomó y encendió el fuego que de inmediato temperó la habitación, puso la rejilla y tomó con cuidado a Draco, esperaba que el fuego de su habitación no se hubiese apagado también. Metió al rubio entre las sábanas, lo cubrió hasta las orejas y se devolvió a cerciorarse que la chimenea de los bebés no fuese peligrosa antes de regresar a acostarse también luego de ver la chimenea del dormitorio de ellos.
Miró el libro que encontrase y lo abrió con curiosidad, esperaba que no fuera magia negra, ya bastante había tenido con el príncipe mestizo el año anterior. No pudo reconocer nada de lo que allí decía, así que lo cerró cansado, debía recordar que tenía clases temprano por la mañana. Apagó la luz luego de dejar el libro en la mesilla, se quitó los antojos y se recostó contra las almohadas, iba a tener que hablar con el abogado respecto a la nueva situación de los bebés, no quería llegar al extremo de casarse con Draco, pero era la única salida que parecía estarles quedando. Miró al rubio unos minutos y luego cerró los ojos y trató de dormirse.
De repente sintió un ruido y luego un peso estaba sobre su pecho.
- ¿Qué diablos? - dijo tomando su varita iluminando un poco a su "atacante" y se sorprendió al ver una cabeza rubia sobre su pecho - ¿Malfoy?
Pero el rubio estaba bien dormido y él estaba lo bastante cansado como para dejarlo donde estaba, no le haría daño a nadie que durmiera sobre su pecho y sus compañeros no se enterarían nunca lo que había pasado, esperaba.
- A este paso, vamos a estar casados antes de navidad - suspiró apagando la luz y durmiéndose casi al instante.

Draco estaba sentado en la orilla de la cama, se había despertado tan relajado, apoyado sobre una almohada que subía y bajaba con suavidad, así que abrió tamaños ojos y se alejó, una almohada no hacía aquello, así que sólo podía ser una persona, Harry, que lo había traído de la habitación de los bebés, lo había acostado y él, dormido seguramente, se había abrazado a su costado y este lo había dejado dormir allí. Pero no quería que las cosas fuesen así, no, quería que él lo abrazara por cuenta propia.
- Ya despertaste - le dijo Harry y Draco se cubrió el rostro con las sábanas - ¿pasa algo malo? - se enderezó mirándolo intrigado.
- Lo de anoche, yo no quería ¿sabes? - dijo tratando de no sonar avergonzado.
- Estabas dormido y no quise molestarte - le dijo Harry restándole importancia - pero debo informarte algo, anoche estuve hablando con Kreacher mucho rato - suspiró - por lo que me dijo, pensó que lo había liberado al no llamarlo a ayudarme a cuidar a los pequeños, así que se dirigió a tu madre en venganza por no quererlo ¿sabes que se reía mientras me lo contaba? Además, le ha estado contando de nuestras actividades diarias a tu madre, le ha dicho que vives con nosotros, a que horas los pequeños están sin magos a su alrededor y muchas otras cosas con todo lujo de detalles.
- Y eso mi madre puede tratar de usarlo en nuestra contra ¿verdad?
- Es poco lo que podemos hacer para evitar que nos los quite, de momento le he escrito a Tonks para que ponga a su madre de nuestra parte, pero eso también puede ser un arma de doble filo - suspiró - si nosotros pareciéramos algo dispuestos a ceder la custodia, sólo les facilitaríamos el trabajo a tus padres - dijo bajándose de la cama - también le escribí al abogado, espero respuesta con tu lechuza, la mía fue con Tonks.
- ¿Quién es Tonks? - le dijo imitándolo, los niños pronto se despertarían.
- Nyphandora Tonks es la hija de tu tía Andrómeda - le sonrió - ella es un mago metamórfico ¿sabes? Suele usar el cabello color rosa.
- Vaya - le dijo un tanto sorprendido.
- Venga, que el quinteto de llorones está por comenzar con el concierto.
Los dos fueron a la habitación de los bebés y Harry consiguió tomar a Lucius antes que comenzara a gritar despertando a sus hermanos, excepto que de todas maneras el pequeño Barthy estaba despierto, pero llorando casi en silencio.
- ¡Ma! - gritó al ver a Draco tendiéndole los brazos y el rubio, antes de darse cuenta, lo estaba sacando de la cuna - Ma.
- Hasta ellos saben que eres la mamá - dijo Harry y al ver la mirada del rubio sonrió - no te enfades, te ha dedicado su primera palabra.
- Pues no es nada divertido que ellos piensen que soy su madre.
- Ma - le dijo Alcius jalándole la bata.
- Ma - repitieron a coro los otros tres.
- Por mayoría de votos eres la mamá - le sonrió Harry.
- Es lo único que saben decir - le dijo convencido - de seguro cuando te señalen a ti, si es que lo hacen - dijo con maldad - te dicen lo mismo.
Harry se sonrió, quizás Draco estuviera en lo cierto, pero también podía equivocarse, se dijo.
Una lechuza entró por la ventana y se posó en el hombro de Draco pero ofreciéndole la carta a Harry que la tomó de su pico y luego se marchó.
- Es la carta del abogado - le dijo abriéndola.

/Estimado señor Potter:
He estado pensando en el problema que me plantea en su carta y debo decirle que la Sra. Malfoy no les deja muchas alternativas de lucha, quizás su marido esté acusado de ser mortifago, pero sigue siendo un hombre muy poderoso.
Con respecto a lo de la Sra. Andrómeda Tonks, si, es una buena idea, ella tendría muy buenas posibilidades de conseguir la custodia, sin embargo, en una corte mágica, estaría en su contra que su marido es un muggle, aunque quizás la ayudara que su hija pertenezca el ministerio. Mi mejor recomendación sería que realizaran un enlace, es conveniente para ambos y para los bebés que la corte los vea como una familia bien avenida, ya que ambos son ricos, pero pesa en su contra su juventud y que estén solteros. No necesariamente sería un matrimonio, sino que más bien sería un contrato de protección mutua que incluiría a sus hijos. Quizás pueda ir un día de estos a visitarlos y mostrarles el contrato de enlace.
Por cierto, el joven Draco tiene el mismo problema de su padre, excepto que, al casarse con usted, él quedaría automáticamente limpio de todo tipo de cargos por su participación en eventos de la guerra y su utilización de magia oscura./

Draco miró a Harry, no quería que pensara que estaba ansioso de aceptar la propuesta del abogado, pero le gustaría que la tomara.
- ¿Qué opinas, Malfoy? - le dijo bajando la carta.
- Que no tenemos muchas opciones - dijo sentándose con Alcius en sus rodillas mientras este se tomaba su leche - quizás fuera bueno que nos enlazáramos, no sirvo de mucho con el expediente manchado ¿verdad?
- Tienes razón - suspiró y alejó la nota de James que pretendía morderla - cuando llegue Hedwig le enviaré una nota para que nos traiga el famoso contrato - guardó la carta en le bolsillo y levantó a James - y tú vas a tener que dejar de morder todo lo que llega a tu alcance - lo amenazó con un dedo pero este se lo atrapó y lo mordió - no hay caso contigo - se quejó.
- Así no vamos a necesitar un perro que muerda a los intrusos - se rió Draco.
- No me hace gracia - le dijo Harry alejándose de los niños - ninguna gracia.
Draco lo siguió un segundo con la mirada y se preguntó por qué había metido la pata, no lo comprendía en realidad, Harry era muy sensible en cuanto a la mención de los perros.
- Tonto, su padrino se transformaba en perro, por eso se enojó contigo - se dijo molesto - voy a tener que disculparme con él si quiero que se case conmigo por las buenas, pero ¿cómo se hace? - dejó al bebé que ya se había bebido su leche en el corralito y se dirigió a la habitación donde de seguro Harry ya se estaba vistiendo para ir al gran comedor - lo siento - dijo luego de mirarlo unos largos segundos - no quise herirte.
Harry se volteó a mirarlo extrañado y se sonrió, Malfoy le estaba pidiendo disculpas y eso ya era mucho para el rubio.
- No te preocupes, debería tratar de ser menos sensible al respecto, pero es que aún no asimilo muy bien que perdí a Sirius, él era muy importante para mí - ¿Lo amabas? - dijo tratando de tragarse el nudo de los celos en la garganta, le dolía que pensara en cualquier persona del pasado.
- Claro que sí - suspiró - él fue el único padre que tuve.
Draco tuvo que contener su alegría, se había estado imaginando otro tipo de relación entre ellos, debía sacar su mente de las alcantarillas, se dijo. Desvió la mirada, se sentía muy tonto en ocasiones.
- Estaba pensando - le dijo Harry metiéndose los faldones de la camisa en la cintura de los pantalones - que quizás no fuera necesario que nos casáramos entre nosotros, cualquiera de los dos se puede casar con alguien más.
Draco sintió que la sangre le hervía de puro imaginarse a su amado Harry perteneciéndole a alguien más, que otra persona tocase su piel de la misma forma en que él quería hacerlo. Sacudió la cabeza tratando de sacarse tan fea imagen de la mente, Harry era suyo. Suspiró sentándose en la cama para cambiarse de ropa ¿desde cuando era que pensaba en el moreno como suyo? Desde el día que vio aquellos niños siendo arrullados por su dulce voz.
- Eso le daría a mi padre las excusas que necesita para reclamar la custodia de sus herederos - dijo al fin - además, dudo que si yo me casara con alguien, esa persona aceptara compartirme a mí o a los niños, nadie de mi casa te querría tener cerca de cualquiera de nosotros.
.- A mí no me molestaría compartir a mi pareja con sus hijos - le dijo Harry mirándolo por el espejo mientras se colocaba la corbata - menos sí sé que a él no le interesa el otro padre.
"He allí el problema, todos en mi casa saben que me gustas" suspiró de nuevo.
- Tú eres un Gryffindor, Potter, muy distinto a lo que somos los de mi casa, si no te haz fijado - le dijo pensativo - nosotros tendemos a ser egoístas, no solemos compartir lo nuestro con nadie, menos nuestros afectos.
- Supongo que es verdad - le dijo sentándose a su lado en la cama - Parkinson me dijo que eras suyo y que iba a recuperarte a como diera lugar ¿son novios?
- ¿Con esa bruja? - se rió - ella, desde que nos conocemos, que ambiciona ser la siguiente señora Malfoy, pero a mi madre no le agrada para nada.
- ¿Y se puede saber por qué no si ella es de sangre pura? - le dijo con curiosidad mirándolo a los ojos.
- Las pocas veces que ha ido a mi casa se ha dedicado a coquetearle descaradamente a mi padre, así que está catalogada de ofrecida por mi madre.
- Es lo que los muggles llaman una vampiresa, devoradora de hombres.
- Los Vampiros le chupan la sangre a los humanos - le dijo Draco.
- Ellos lo saben - vio como Draco terminaba de arreglarse frente al espejo - pero las mujeres de esa raza tienen fama de lujuriosas, más que chupar sangre les gusta robarle la vitalidad sexual a los hombres - sonrió - al menos eso creen ellos - le ayudó a acomodarse la corbata - a muchos hombres les agradaría encontrarse con una de esas mujeres, dicen que son muy bellas.
- Pues te diré que las verdaderas vampiresas no son ni remotamente a como los muggles creen que son - le dijo el rubio molesto por las palabras de Harry - son igual que muchas otras mujeres, pero esqueléticas, pálidas y feas, y eso que vi muchas.
- Supongo que sí, pero crecí con una visión romántica de ellas - le sonrió - estás listo, vamos a desayunar, tenemos DCAO a primera y dudo que Snape me perdone que llegue tarde, la última vez casi lo mato.
- No le hagas caso, como sabe que te molesta mucho.
- Si pudiera, lo haría, pero he estado demasiado cerca de hacerlo reventar últimamente, no controlo toda mi magia, supongo que es... - suspiró - olvídalo, tengo que solucionar mi problema solo.
- Casi soy tu pareja, tengo derecho a saber lo que te pasa - le exigió.
- Bueno - suspiró poniéndose de pie y paseándose alrededor del rubio - desde muy pequeño, cada vez que he tenido un acceso de ira, he roto cosas. Cuando estaba en tercer año, la tía Marge empezó a ofender a mis padres, ella no los conoció, pero decía que mi madre había sido una loca que se había casado con el gandul de mi padre, que seguramente estaba borracho cuando se mataron en un accidente, que yo no era más que un estorbo... En fin, creo que tu padre estaría de acuerdo en algunas cosas con ella. Sin embargo, mi rabia fue tanta que la inflé y luego me escapé de casa, como estaría de enojado que estaba dispuesto a usar mi varita para librarme de mis tíos, pese a que ya tenía una amonestación anterior de parte del ministerio.
- Esos muggles deben ser terriblemente desagradables - susurró.
- Pues esa no era la primera vez, ya antes había reventado algunos cristales y otras cosas por simples accesos de ira, claro que yo no sabía que era mago en ese tiempo, menos sabía que era parsel cuando hablaba con las serpientes.
- ¿Cómo es que tú puedes hablar parsel y el sombrero seleccionador te puso en Gryffindor?
- Fue porque yo no quería estar en Slytherin - se encogió de hombros - pero de un tiempo a esta parte mi temperamento se me sale de control, ya lo has visto, o me transformo en león o inflo a las personas, como hice con algunos mortifagos durante la batalla final - se detuvo - la diferencia radica en que cuando me transformo en león puedo razonar, y cuando inflo a una persona pierdo el control por completo, y le prometí a Dumbledore que no le haría daño a Snape, pasara lo que pasara.
- Quizás deberías dejar que el mal genio te la gane y transformarte en león delante de Severus, quizás así te deje en paz de una buena vez.
- ¿Y que después se lo diga a Asbursual? Ese me odia tanto o más que Snape, si lo dejo, hará que me expulsen, aunque dudo que Mcgonogall lo dejase echarme del colegio - se detuvo en la puerta - mejor nos olvidamos de eso y vamos a desayunar.
- Quizás debiéramos pedir el desayuno aquí, no sería bueno dejar a los elfos solos, podría aparecerse mi madre y tratar de llevárselos ¿no?
- Recuerda mi sueño, venía con Snape y él no puede faltar al desayuno.
- De acuerdo, creo que estoy un poco paranoico - suspiró.
- Eres una buena madre - le sonrió tomándolo de la mano llevándolo a la habitación de los bebés - ellos estarán bien ¿verdad, Winky?
- Señor, Winky cuidará muy bien a los niños, señor - le dijo ella servicial.
- ¿Ves? - le dio un beso en la frente - nosotros iremos a tomar desayuno, Winky, Dobby debe de estar por llegar, los niños ya comieron, pero hay que cambiarlos - le recomendó y salieron hacia el gran comedor.

La mañana había sido especialmente tranquilo, cosa que le causó extrañeza a Harry, no era normal que Snape no lo ridiculizara delante de los demás y si bien no le dio puntos a su casa, eso sí que habría sido un milagro, aceptó tranquilamente las respuestas acertadas de Hermione ¿estaba en un mundo alterno, estaba soñando o, en definitiva, se había vuelto loco? Porque no comprendía nada.
- Te noto algo extraño, Potter - le dijo Draco preocupado mientras caminaban juntos hacia las mazmorras para las clases de pociones.
- Es que Snape no me molestó en toda la clase ¿estará enfermo? - le dijo Harry intrigado.
- Mm, tienes razón, algo le debe de haber pasado - admitió comprendiéndolo - no será que.
- No seas paranoico, me conseguí su horario del día de hoy, la única hora que tiene libre es cuando yo estoy en herbología, pero esa hora tú la tienes libre ¿o me equivoco?
- Entonces, iré a hacer las tareas a nuestra habitación - asintió.
Entraron en el salón y se sentaron juntos frente a uno de los calderos sacando sus libros de pociones avanzadas de séptimo año, Harry estaba pensando en lo que harían esa clase cuando una nueva visión vino a él.

/Un perro negro, tan oscuro como la noche, caminaba por los pasillos del ministerio con un palo en el hocico, pero no era un perro común y corriente... /

- Harry ¿pasa algo malo? - le dio un suave golpecito en el hombro Hermione al pasar - te sentaste con Malfoy otra vez.
- No, es sólo que me gusta trabajar con él - sonrió a medias - después ¿podemos conversar? Es algo importante.
- Claro, Harry, sabes que siempre puedes contar con tus amigos - le dijo ella.
El profesor Slughorn entró en la clase y todos lo miraron atentamente.
- Mis queridos muchachos, hoy prepararemos una poción muy especial llamada "Sicarius" - se paró frente al pizarrón y escribió el nombre - ¿alguien sabe?
Hermione y Harry levantaron la mano y el macizo profesor se sonrió al ver a dos de sus alumnos favoritos atentos a sus palabras y, como es lógico, le dio la preferencia a Harry, para enfado de Hermione.
- Sicarius es una poción que convierte a quien la bebe en la persona que más odia por alrededor de 24 horas, sin embargo, está considerada dentro del rango de los venenos, porque el más mínimo error en su elaboración y se convierte en el veneno más potente, puede tardar sólo segundos en matar.
- Muy bien, 10 puntos para Gryffindor - sonrió - alguien me puede decir por qué está dentro de nuestros planes de estudio.
- Porque, de ser capaces de crear correctamente esta poción, podemos calificar para curadores - dijo Draco sin pensar.
- Muy bien, señor Malfoy, se contagió de la genialidad de Harry - le sonrió - 10 puntos para Slytherin.
- Ni que Draco no fuera capaz de saber cosas por si mismo - dijo Nott.
- Empecemos a trabajar - dijo el profesor sin haber escuchado las palabras del Slytherin - cada cual hará su mejor intento y la probaremos en esta roca.
- ¿Esa no es una piedra imitadora? - dijo Harry intrigado.
- ¿La conoces? - dijo el profesor divertido - también se le conoce como permutadora¿sabes por qué? - negó con la cabeza - ¿señorita Granger?
- El mago que sea capaz de dominar su poder tendrá poderes mágicos extraordinarios, sin embargo, no se sabe de nadie que lo haya conseguido aún.
- Exactamente, otros 10 puntos para Gryffindor - asintió - y por lo mismo no se sabe qué clase de poderes le daría al mago.
- ¿Por qué usaremos esa piedra, señor? - dijo Ernie McMillan.
- Porque con esta piedra podemos descubrir qué es veneno y que no, se tiende a poner oscura cuando se trata de un veneno, y se pone dorada ante una poción bien realizada, así sabremos quien puede hacer Sicarius - explicó - abran sus libros en la página 24.
Y la clase se sumió en un silencio absoluto mientras cada alumno se sumía en su trabajo, bien sabían que si alguno llegaba a lograr que la famosa piedra se pusiera dorada, podía significar un punto base para los exámenes de EXTASIS a fin de año, lo que le permitiría iniciarlo con cierta ventaja y obtener mejores posibilidades de aprobar con buenas o excelentes calificaciones.
- Bien, dejemos las cosas a un lado - ordenó y todos los fuegos fueron apagados de una vez - empezaremos por aquí - dijo sumergiendo la piedra en el caldero de un muchacho de Ravenclaw, pero se puso gris - fue un buen intento - le dijo y se acercó al de su compañero, pero pasó exactamente lo mismo - lástima - suspiró.
Uno a uno fue revisando las pociones hasta llegar a la poción de Nott, en ella la piedra brilló, pero negra como un carbón.
- Le salió el veneno más poderoso de todos - le dijo preocupado - está muy bien, un solo error - le dijo y puso la piedra en la poción de Zabbini y esta intentó brillar en dorado - excelente, sólo le faltó tiempo - se acercó a Draco y la piedra brilló en dorado - es fantástico, punto para el EXTASIS - lo felicitó y puso la piedra en el caldero de Harry, la piedra primero se puso opaca y luego se tornó totalmente brillante, casi parecía un pedazo de sol - excelente, excelente, también punto para el EXTASIS - se paseo por el salón, la poción de Ernie se puso dorada opaca, la de Ron la puso amarillenta y la de Hermione la puso dorada - vaya 3 estudiantes calificados, está muy bien.
Sonó la campana en ese momento y los alumnos recogieron sus cosas para ir a la siguiente clase.
- Te espero en nuestra habitación - le dijo Draco a Harry por lo bajo mientras tomaba sus cosas y se iba. Harry cogió las suyas y se acercó a sus amigos.
- Quisiera contarles algo - les dijo mientras caminaban hacia afuera rumbo a los invernaderos - tuve una visión anoche.
- Espero que Malfoy no te esté causando problemas - le dijo Hermione.
- En realidad son sus padres - suspiró Harry - ellos saben que en un juicio tienen pocas opciones de quitarnos a los niños, pero ellos buscan otros medios para quedarse con ellos, en especial Narcisa.
- ¿Y qué se supone que pretende hacerle ella? - dijo Hermione.
- Secuestrarse a los bebés con la ayuda de Kreacher y Snape.
- Pero eso sería terrible, con su carácter en formación, los padres de Malfoy serían una pésima influencia para ellos - dijo la chica preocupada - supongo que le dijiste al abogado respecto a esa posibilidad ¿no?
- Claro que sí, me respondió de inmediato, pero me dice que la mejor posibilidad que tenemos de conservarlos es limpiando el expediente de Malfoy.
- ¿Y cómo se supone que vas a conseguirlo? - le dijo el pelirrojo.
- Sólo hay una forma - Harry dudaba en decirles, temía que ellos se opusieran, pero por sus hijos debía hacerlo, aunque perdiera a sus mejores amigos - que me case o enlace con él - dijo al fin.
- Ya lo sospechaba - dijo la castaña - nadie podría discutir su integridad siendo de manera oficial tu pareja.
- Ese hurón tiene mucha suerte - dijo Ron tratando de asimilar las palabras de su amigo - siempre tiene lo que quiere y siempre ha querido a Harry.
- Aún no me decido, pero el abogado nos propuso un contrato matrimonial, ello nos podría ayudar si algún día encontramos a aquella persona con quien queramos compartir nuestras vidas de verdad.
- No me hace mucha gracia que tengas que casarte con el hurón - insistió Ron - esperaba que te casaras con Ginny.
- ¿No nos habías dicho que le ibas a decir a Tonks que le pidiera a su madre solicitara la custodia de los niños?
- El abogado me dijo que pesaba en su contra que su esposo sea muggle - le dijo - aunque también es posible que los Malfoy desistieran de quitárnoslos bajo la posibilidad que un muggle los criara.
- Creo, Harry, que es mejor que te cases con Malfoy, por mucho que no nos guste, los bebés merecen tener a sus dos padres juntos.

Esa mañana de sábado Harry recibió una copia del contrato vinculante que ellos debían firmar, era casi como un matrimonio, pero este contrato tendría validez sólo dentro del mundo mágico, no así en el mundo de los muggles, pero como a la mayoría de los magos no les importaba mucho aquello, estaría bien. Además, debía tener en cuenta que los muggles eran más bien homofóbicos, sí que dudaba que aceptaran la unión de una pareja del mismo sexo, y ¿cómo explicarían la presencia de los cinco bebés? Ni modo de decirles que habían nacido a causa de la magia, o los tachaban de locos y los mandaban a un manicomio o los acusaban de quién sabe qué cosas.
- Me pregunto qué diría Sirius al respecto - dijo en voz alta dejando el pergamino sobre la mesa - me gustaría tanto que estuviera aquí.
- Parece que estás hablando solito, Potter - le dijo Draco sentándose frente a él - ¿qué tienes allí?
- El contrato vinculante de protección - se lo entregó - me parece justo todo lo que allí se señala, en especial la última cláusula, pero sigo sin estar convencido por completo al respecto - suspiró - son cinco años los que estaremos amarrados el uno al otro ¿qué pasará si antes de ese tiempo encontramos a la persona con la que verdaderamente queramos compartir nuestras vidas? Está bastante claro que no hay manera de anular ese contrato y que debemos llevarlo hasta que venza por sí mismo.
- Parece que no has considerado la posibilidad que nos enamoremos el uno del otro - dijo el rubio en voz baja dolido por las palabras del moreno.
- Malfoy ¿qué haz dicho? - preguntó Harry no muy convencido de lo que oyó.
- Olvídalo - suspiró terminado de leer el contrato - no nos han dejado muchas salidas ¿verdad? - apartó la mirada y se puso de pie - entonces ¿te explicó él qué debemos hacer para que sea válido ante las leyes mágicas?
- Debemos ir al ministerio de magia con dos testigos, de preferencia magos de reconocida reputación - le explicó - creo que la Profesora McGonogall podría servir en ese aspecto, al menos como testigo de mi parte, tú debes conseguir a alguien más - le indicó.
- ¿A quién diantre podría recurrir? Sí el único mago adulto que conozco es Severus y él no va a querer que nos enlacemos ni de broma - suspiró - y tampoco puedo recurrir a mis padres, el resto de los magos que conocí son mortifagos y están en Azkaban.
- Quizás pudiéramos recurrir al Sr. Weasley, como él trabaja en el ministerio, no creo que sea complicado para él, o quizás Tonks, de todas maneras es tu prima y como es aurora.
- Me parece bien ella, así arreglamos los problemas de familia - asintió - pero ¿cómo vamos a llevar a los bebés allí?
- No los podemos llevar - dijo Harry pensativo - el abogado dijo que existía la posibilidad que intentaran quitárnoslos en ese momento.
- ¡Pero no podemos dejarlos solos aquí, mi madre intentaría robarlos!
- Lo sé - suspiró - debemos dejarlos con algún mago adulto a cargo - se paseó alrededor de Draco - no puede ser alguno de mis compañeros.
- ¿Por qué no? De seguro ellos los cuidarían muy bien. - Snape los reduciría rápidamente con un par de palabras y de seguro perderíamos muchos puntos si no le hicieran caso - movió la cabeza - debe ser alguien a quien él no amedrente.
- ¿Alguien de afuera del colegio?
- No, levantaría sospechas - miró por la ventana - creo que sólo nos queda una persona.
- ¿No te referirás a Hagrid? - dijo espantado.
- Era un buen amigo de mis padres y estaría muy feliz de cuidarlos.
- ¡Ese semigigante es un peligro público¿Acaso no recuerdas la clase de animales que le gusta criar?
- Dumbledore me dijo una vez que le confiaría su vida, fue él quien me sacó de las ruinas de la casita donde murieron mis padres ¿sabes? Confío plenamente en él, aunque parezca un poco extraño - lo defendió - estoy seguro que él los cuidará muy bien y tu madre no podría hacer nada contra él ¿verdad?
- ¿Y por qué no le decimos a mi prima que venga y los cuide?
- Eso sí que sería un peligro, aparte que sería sospechoso que viniera un auror al colegio, ella es muy torpe, tiende a tener muchos accidentes, siempre está rompiendo cosas ¿te imaginas que sería de los bebés con ella?
- De acuerdo, dejémoslos con Hagrid, pero si les llega a pasar algo malo va a ser culpa tuya ¿entendido?
- Pareces gallina clueca - se sonrió - los niños estarán bien. Además, no nos tomará tanto tiempo el cumplir ese trámite ¿sabes?
- Es que nunca nos hemos alejado tanto de ellos - se defendió.
- Si, te entiendo - le sonrió acariciando su mejilla al detenerse junto a él - yo también los quiero mucho y me preocupo por ellos, después de todos son nuestros hijos, aunque no nacieran de un modo natural.
- ¿Y cuándo iremos a casarnos? - dijo tratando de controlarse para no cerrar los ojos y disfrutar de la caricia en su rostro, un Malfoy no se deja llevar por las emociones ¿verdad? Pero no podía auto convencerse fácilmente. - Le preguntaré a la directora, iremos con permiso ya que ella nos acompañará, le diré a Hagrid y fijaremos la fecha ¿te parece? - se separó y Draco se sintió abandonado sin su caricia.
- Muy bien, siempre y cuando no esperes que lleve vestido de novia - le dijo.
- No, dudo que ambos podamos vestirnos de manera adecuada - suspiró Harry volviendo a sentarse junto a la mesa.
- Ya cuando nos casemos en serio lo haremos - dijo Draco sin demostrar lo dolido que estaba con lo extraño de la situación, él si se quería casar en serio.

Harry había vuelto a ver a aquel perro negro que salía de la sala de los misterios en el ministerio, desde aquella sala en la que estaba el famoso velo en el que había caído Sirius, pero ¿no habían dicho que su padrino había muerto? Era imposible revivir a los muertos, ninguna magia podía hacerlo ¿verdad? Se sentó en el borde de la cama y sacó del cajón del velador el libro del druida y comenzó a ojearlo de un poco. Algo llamó su atención, así que movió las hojas hacia atrás para revisar de nuevo los antecedentes que precedían aquel conjuro que decía le permitiría comunicarse con los muertos. Para ello necesitaba algunas cuantas cosas, como, por ejemplo, un artefacto mágico que hubiese pertenecido al muerto al que quería convocar, una prenda que hubiese usado y un pariente cercano de este.
- Podría llamar a mi papá - dijo Harry pensativo - tengo su capa de invisibilidad, eso cumple con los dos primeros requisitos y la tercera la cumplo yo ¿será posible comunicarme con él?
- ¿Potter, estás aquí? - preguntó Draco y Harry escondió el libro antes que este corriera la cortina y se asomara - nos han dado la fecha para el enlace - le mostró el papel - dentro de tres días.
- Que bueno - le dijo desanimado - pero deberías dejar de llamarme por mi apellido, pronto estaremos casados y soy el padre de tus hijos ¿sabes?
- Es que no es fácil quitarse la costumbre, P... Harry - se corrigió - nos hemos tratado tanto tiempo así, debemos aprender a tratarnos mejor ¿verdad?
- Pues he notado que haz cambiado muchísimo, Mal... Draco - se sonrió al corregirse - ya no pareces el muchachito pedante y pretencioso que se me acercó en el tren ofreciéndome una "adecuada" amistad.
- ¿No te vas a olvidar nunca de eso? - le dijo sorprendido.
- Por supuesto que no, eras un niño hermoso, pero tu actitud arruinó tu belleza, pero ahora eres un joven hermoso que no cometerá el mismo error ¿verdad?
- Así que piensas que soy hermoso - dijo complacido.
- Bueno, todos dicen que eres hermoso pero que estás vacío, sólo que yo sé que no es así, que bajo esa fea actitud que tomas con todo el mundo eres un joven con un gran y adorable corazón.
- No jodas - le dijo ofendido y ruborizado.
- Típico de ti, no quieres pensar que puedes ser una buena persona - le dijo sonriendo - ¿sabes? Es lo que me gusta de ti, nunca finges ser lo que no eres, si alguien no te gusta, lo dices y ya, poco te importa lo que piensen los demás.
- Fui educado para ser así, es difícil para mí cambiar.
- Yo no quiero que cambies - se levantó de la cama - sólo quiero pedirte que trates de no ser como tu padre o como Snape ¿de acuerdo?
- ¿Qué tienes contra mi padrino?
- ¿No es bastante lógico? - suspiró deteniéndose a su lado - siempre me anda buscando para que le responda, supongo que es algo relacionado con mi padre, pero debería tratar de superarlo, apenas y conocí a mi padre, nada de lo que él le haya hecho en el pasado merece que se vengue en mí ¿no crees?
- Bueno, él nunca nos dirá que fue - suspiró el rubio - ni tampoco se te ocurra tratar de preguntarle al respecto.
- Ni de broma, de seguro me manda al infierno antes que contestarme.
- Olvidémonos de eso y hagamos los preparativos para nuestra salida, no podemos espera a última hora para arreglar las cosas ¿verdad?
- Sólo espero que mi madre no se entere que iremos a Londres dentro de unos días, sería terrible si ella tratase de.
- Le pedí al abogado que todo se hiciera con la mayor discreción posible y me dijo que así sería, sólo que él me advirtió que tu padre tiene compradas a muchas personas dentro del ministerio como para que no se entere luego que estuvimos allí casándonos.
- Mi padre siempre ha sabido colocar el oro en las manos adecuadas - dijo Draco pensativo - aunque yo podría aprovecharme un poco de obtener favores en su nombre, ellos no podrían saber que mi padre no está de acuerdo.
- No lo hagas, eso sería ponernos a su altura y serías un mal ejemplo para nuestros hijos - lo regañó - haremos las cosas a la buena.
- Un Slytherin haciendo las cosas como Gryffindor - negó con la cabeza poco convencido - de seguro se estará retorciendo en su tumba ¿no te parece?
- Quizás - admitió - pero de momento las cosas deben hacerse de la mejor manera para evitar problemas.
- Sea - aceptó - vamos a casarnos dentro de tres días, le mandaré una nota a mi prima mientras tú vas a hablar con la directora y con tu amigo semi gigante.
- Draco ¿estás seguro que quieres hacer este enlace conmigo?
- Harry, por sobre todas las cosas, quiero conservar a mi familia unida ¿entiendes? Nadie nos separará de nuestros hijos.
- Muy bien, entonces iré a hablar con Hagrid - le dijo y salió de la habitación, pero mientras caminaba por los pasillos, la visión se reapareció más nitida que antes.

/Un gran perro negro, que caminaba con un palo delgado en el hocico, pero no era un simple palo lo que portaba, era una varita mágica, salió de la sala de los misterios en el ministerio, antes había visto al mismo animal y se había asustado lo suficiente para creer que era augurios de muerte, pero sabía que no era un animal, sino un animago no registrado. De repente el animal se alzó en dos patas tomando con sus extremidades superiores, ahora transformados en brazos humanos, la varita y una luz iluminaba el lugar./

¿Qué diantre significaba todo aquello¿Acaso su padrino, Sirius Black, en verdad no había muerto luego de caer tras el velo aquella tarde fatal? Movió la cabeza en silencio de forma negativa tratando de despejarse y siguió su camino sin comprender qué era lo que estaba pasando en su cabeza, había visto muchas cosas raras, pero no le agradaba nada ver cosas que jamás serían ni podían ser verdad ¿o no?

Continuará

Perdonen que tardara tanto en actualizar, pero es que tengo otros proyectos por allí y no había tenido tiempo de sentarme a escribir, sólo espero que haya valido la pena la espera.
He tenido muchos comentarios y quiero darles las gracias por ellos, lamento no responderlos aquí, pero sería un queso hacerlo, sin embargo, quiero decirles que gracias a ellos esta historia continúa, yo creía que no valía el esfuerzo de seguirla porque era muy fome, pero es la que mejor recepción ha tenido en el primer capítulo. Muchas gracias.
Shio Chang.
Por cierto, visiten mi fotolog en donde de momento sólo están los merodeadores, pero tendré más en cuanto me posteen.