¡Hola de nuevo¡¡Nuevo capítulo! Parece que los reviews van arrancando, así que seguid así, que presta mucho leerlos.

Mey¡Me alegro mucho de que te guste! Aquí tienes la actualización, a ver si te ríes también con este capi. ¡Besitos!

LionessEvans¡Gracias por el review y sobre todo por los ánimos! Con lo difícil que es ser nueva en los fics está muy bien tener lectoras asiduas, jajaja. Las parejitas las descubriré en este capítulo, espero sorprender un poco. ¡Un beso!

Marisa¡Gracias también! Este Dumbly sí que se nos pasa un poco, seguro que en este capítulo arma algo… Tendré en cuenta tu opinión para las parejas, y desde luego torturaré a la rata todo lo que pueda. ¡Besitos!

Ahora ya sí, aquí os dejo el capítulo. ¡Espero que os guste!


- ¡Lyls! –Frank Longbottom se acercó a las chicas-. ¿Alguna de vosotras tiene el disfraz de pirata?

- Lo tiene Lucy –dijo Sidney con una sonrisa en la cara-. ¿Te ha tocado de eso?

- Pues sí –dijo Frank con una sonrisa radiante-. ¿Así que me toca con Lucy? Es un alivio saberlo.

Lily y Sidney intercambiaron una mirada cómplice, que no le pasó inadvertida al chico.

- ¿Ya estáis pensando en hacer de casamenteras? –preguntó.

Mientras tanto, en una esquina de la Sala Común, tenía lugar una bonita escena. Sirius y Alice no paraban de darse el lote bajo la mirada de Remus y James. Éste último no paraba de hablar, mientras Remus se preguntaba muy seriamente si debería tomar apuntes de un verdadero profesional (NDA: Como si él nunca se hubiera dado el lote… Andaaaaaaaaa…).

- Pues no entiendo por qué me tuvo que tocar disfrazarme de vampiro, así no podré lucir mi atractivo bronceado –suspiró James, pensando que le escuchaba alguien-. ¿Me lo cambias por el tuyo, Sirius? –añadió metiendo la cara en medio de la parejita.

El susodicho estaba muy ocupado besando a Alice con los ojos cerrados, y al abrirlos se encontró con la desagradable sorpresa de que le estaba dando a James un bonito beso en la mejilla.

- ¡JAMES! –tronó el animago-. ¡Cállate!

La Sala Común en pleno dio un respingo, excepto Lily, que estuvo en un tris de levantarse a aplaudir. James miró a su alrededor con cara de circunstancias, así que pronto se reanudó el murmullo de la sala (NDA¿He dicho murmullo¡Quería decir gritos y alboroto!).

- Sirius, eres un grosero –dijo el moreno con cara de dignidad ofendida-. Te pregunto una cosa con educación y tu…

- ¿Necesitas que te lo repita?

Remus estaba callado, echando un vistazo a las chicas de alrededor. Pensaba que igual con un poco de esfuerzo le salía lo de la telepatía y veía a quién le había tocado de gitana. En ese momento oyó un "a Sidney le ha tocado de gitana" y pensó que efectivamente era telépata, pero luego se dio cuenta de que estaba oyendo a los de al lado. Y se desilusionó, la verdad.

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Quedaba un día para el baile. El nerviosismo se empezaba a notar entre los alumnos.

En la pandilla de los Merodeadores, Remus estaba empezando a necesitar urgentemente un psiquiatra. Por un lado, James estaba insoportable, repitiendo cada dos minutos que no le gustaba su disfraz. Además, había contratado a dos alumnos de segundo (si es que puede llamarse contratar a amenazar a los pobres chiquillos con meterles un hipogrifo en la cama) para que intentaran descubrir con quién le había tocado ir al baile. Por otro lado, Sirius estaba "agilipollado" con Alice. Estaba en el primer mes de la relación, cuando lo veía todo de color de rosa, y aburría a sus dos amigos continuamente con las historias de sus citas con ella.

En aquel momento, los tres mantenían una de esas conversaciones absurdas que traían a Remus por la calle de la amargura.

- Y entonces Alice hechizó a Lucius desde la distancia, y se le empezaron a encoger las piernas hasta que se cayó de narices –contaba Sirius encantado.

- Sísísísísí, Padfoot, eso ya lo has contado –dijo James haciendo un gesto indolente con la mano.

- ¿Qué te pasa, Prongs? –preguntó el licántropo-. Llevas toda la tarde mirando para el cuadro de la Señora Gorda.

- Estoy esperando a Simmons y Grey –contestó el moreno-. Tenían que estar aquí hace media hora para darme un informe.

- Vamos, James, creo que ahí te has pasado –ese era Sirius, que por fin había dicho una frase sin el nombre de Alice.

- Me parece raro que digas eso –se sorprendió Remus-. La verdad es que tienes aterrorizados a los pobres niños.

- Yo no lo decía por eso, Moony –ahora le tocó a Sirius sorprenderse-. Todo el mundo sabe que los mejores para hacer ese tipo de recados son los de cuarto. Suficientemente pequeños para poder extorsionarles tranquilamente y con bastante más nivel que los de segundo, por si necesitan lanzar un buen maleficio a alguien.

Remus puso los ojos en blanco, mientras James se levantaba exasperado.

- Definitivamente, si quieres algo bien hecho tienes que hacerlo tu mismo. Me voy a ver que averiguo.

Y salió apresuradamente de la Sala Común, cruzándose por el camino con Lily y sus amigas, que le miraron con la cara de alguien que ve a un gato persiguiendo a un perro.

- ¿Y a este qué le pasa? –preguntó Lucy a nadie en particular, mientras se sentaba en un sofá-. Ni siquiera le ha propuesto a Lily una cita.

La pelirroja la miró torvamente y se sentó a su lado.

- Sí, Lyls¿no te sientes vacía? –Sidney ocupó el último asiento del sofá.

Los Merodeadores miraban divertidos las pullas de las chicas. Pero Remus se descubrió mirando a una de las tres más de lo que debería…

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El día del baile amaneció nevado. Los terrenos del castillo se llenaron de alumnos y peleas de nieve. Aunque no hubo consecuencias graves, la señora Pomfrey tuvo que sacarle a Arthur Weasley (un alumno pelirrojo de séptimo de Gryffindor) una percha de la oreja. Ante la pregunta de cómo demonios había llegado ahí el elemento en cuestión, el chico contestó: "Intentaba ver si se oía el mar. ¿No son fascinantes estos muggles?".

Cuatro o cinco horas antes del baile, el colegio se vació de chicas, que se dirigieron a sus habitaciones respectivas a arreglarse para el baile. También los Merodeadores fueron pronto a la suya (NDA: Podemos decir que eran los metrosexuales de la época, que todavía no había salido el término).

La habitación de Lily era un absoluto caos. Sidney sacaba todos sus vestidos del baúl, y no eran pocos, tratando de encontrar uno concreto.

- ¿Dónde estará? –repetía sin parar-. Al final tendré que ir vestida de saldo, ya lo veréis.

Lucy, harta de escuchar los lamentos de su compañera, lanzó un hechizo con un movimiento de su varita, y el vestido apareció sobre la cama de Sidney.

- ¿Te suena de algo que somos brujas, Syd? –preguntó exasperada la rubia-. No sé cómo tu varita no tiene telarañas¡no la usas nunca!

La morena se limitó a mirarla con cara de suficiencia y se metió en el cuarto de baño. Las otras ya estaban arregladas, y se sentaron sobre la cama de Lily a hablar un rato.

- Bueno, prefecta¿tienes ganas de ver quién será tu pareja? –inquirió Lucy sonriendo-. ¡Porque yo me muero de ganas!

- Si te digo la verdad, no estoy demasiado emocionada con la idea de este baile –contestó la pelirroja pensativa-. Siete años haciendo lo mismo…

- Lyls, este es nuestro último año como niños, intenta disfrutar de la noche¿vale?

- Con tal de que no me toque con Potter…

- Tienes peores opciones –contestó su amiga burlona-. ¿Te imaginas que te tocara con Lucius Malfoy?

- Al menos se divertiría torturándolo –dijo Sidney saliendo del baño-. ¿Os dais cuenta de lo ideales que estamos todas?

Las tres se miraron al espejo. Lily llevaba un vestido azul claro (se había negado a ir de rosa pastel como quería Sidney) palabra de honor, largo y con vuelo, y una corona en la cabeza. Se había maquillado muy discretamente, y llevaba el pelo en un complicado moño que le había hecho Lucy en cinco minutos. La rubia iba de pirata, con un pañuelo en la cabeza y un parche en el ojo. Llevaba un pantalón pirata de color negro y unas botas viejísimas que daban el pego perfectamente. Una camisa y un cinturón con pistolas (NDA: Según ella de juguete) completaban su atuendo. Sidney se había esmerado mucho. Había desechado el vestido que tanto le había costado encontrar, y se decantó por un traje como el que llevaba Esmeralda en la película de Disney El jorobado de Notre Dame. Llevaba hasta una pandereta.

- Si no te gusta tu pareja siempre puedes darle con eso en la cabeza –bromeó Lily.

Las tres salieron de la habitación riendo y se dirigieron a la Sala Común.

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- Me encanto a mi mismo –Sirius observaba su perfecto disfraz en el espejo.

Su disfraz de príncipe le iba como anillo al dedo (NDA: Al loro¡de príncipe! Va a haber sangre... ¡Muajajajaja!). Se había negado a ponerse mallas, como le había sugerido James (que para fastidiar se las pintaba solo), pero aun así le había quedado bastante realista.

Remus no hacía más que meterse por el medio de Sirius y el espejo, con el consiguiente fastidio del animago.

- Moony¿te apartas de una vez¡No me veo!

James, por el contrario, examinó a su amigo con mirada crítica.

- ¿Qué te pasa hoy, Remus? Mirarte más al espejo que Padfoot no te va nada.

- Parece que ir con Hill ha sacado su lado merodeador, Prongs –le contestó Sirius, mientras apartaba al licántropo de un empujón amistoso.

- ¿Voy bien? –Remus iba a lo suyo-. Sabéis que me gusta esa chica desde hace tiempo.

Sus amigos lo miraron enternecidos.

- Ay, Jamsie, nuestro Remusín se hace mayor –lloriqueó Sirius llevándose un pañuelo a la nariz y sonándose exageradamente.

- ¡Encima no le alientes, Pad! –dijo seriamente James, que tenía un brillo divertido en los ojos-. ¿Dónde has metido nuestras enseñanzas? No eres digno de ser un merodeador, Moony, cuando nosotros queremos a una tía, la conseguimos, y no nos quedamos suspirando por las esquinas.

- ¡Eso! –a Sirius no se le ocurrió otra cosa que decir.

Remus sonrió mientras se volvía a mirar al espejo.

- ¡Quita de ahí, que ahora me toca a mí! –James intentó atusarse un poco el pelo, pero no había forma.

- ¡Para de hacer eso, Prongs, que te vas a quedar calvo! –le gritó su moreno compañero como si eso fuera el mayor pecado del mundo.

Se abrió la puerta del baño y salió Peter. Iba vestido de indio, así que en vez de parecer una rata, esta vez parecía un pollo enorme, con sus plumas y todo.

- Estás muy bien, Wormtail –Remus le dirigió una sonrisa de ánimo (NDA: Sí, claro. ¡Mentiroso!).

- ¡No como yo! –James estaba desesperado con su disfraz.

Hay que decir que el disfraz de Potter estaba muy bien. Iba vestido de negro, con una capa también negra con forro rojo. Pero lo mejor era el maquillaje. Sirius se había esmerado a fondo para darle el toque pálido de la cara de los vampiros, y se había perfilado los ojos, dándole cierta sofisticación. Por una vez, James decidió ir sin gafas.

- Deja de quejarte y vámonos, que vamos a llegar tarde.

Los tres amigos y el pollo (NDA: Perdón, Peter) se dirigieron a la Sala Común.

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Reinaba un gran alboroto en el vestíbulo. Cientos de chicos y chicas con diferentes disfraces iban mirando a ambos lados a ver si encontraban a sus parejas. Algunos afortunados ya las habían encontrado. Los Merodeadores bajaron las escaleras aguzando la vista.

- Ahí está Hill, Remus –señaló James-. No he conseguido saber quién es mi pareja, así que te acompañaré, a ver si me ha tocado con Lily.

(NDA: Como veis, James no es mucho mejor descubriendo cosas que los niños de segundo. Yo si fuera él me lo hacía mirar).

Se acercaron al grupito de Sidney. Sirius vio a lo lejos a Lucy y Frank y se acercó a saludar al chico, pero no pudo contener un murmullo de admiración cuando vio el disfraz de Lucy. Era una chica a la que todo le quedaba bien, y aunque el disfraz era bien sencillo ella sabía llevarlo muy bien.

- Estás muy bien, Johns –concedió el animago sonriendo.

- Tu también, Black –contestó la rubia-. ¿De qué rayos se supone que vas?

- De príncipe, tía¿no lo ves? – se picó el moreno.

- Te vas a reír, Black. Mira, por ahí llega tu pareja –rió Lucy, y se giró para seguir hablando con Frank.

Sirius miró en la dirección que le había indicado la chica, y se quedó pálido al ver quién se acercaba.

- No me digas que tu eres mi pareja, Evans –consiguió articular finalmente.

- No pienses que a mi me gusta, Black –porfió Lily.

- ¡James me mata!

- Mira, por ahí llega. Sería una suerte que pudiera presenciar tu muerte –dijo la pelirroja con tono esperanzado-. Así no tendría que entrar ahí contigo.

- Muy graciosa.

- ¡Sirius! –gritó James acercándose a su amigo-. ¡Me ha tocado con Sarah Parker¿Te das cuenta? La tía más buena de...

Se interrumpió al ver a Lily a su lado.

- Hola, Lily –le dijo sonriendo-. No podías aguantar sin verme ¿no?

- Ni lo sueñes, Potter. He tenido la mala suerte de ser emparejada con el cabeza hueca de tu amigo.

- Sí, es una pe... ¡Eh, me has insultado! –se ofendió Sirius.

James se quedó en silencio unos minutos. Su amigo estaba rezando para que no le diera un arrebato asesino, pero el moreno sonrió de repente.

- Si no es conmigo, me alegro de que vaya contigo –explicó-. Así mantendrás a sus pretendientes a raya.

A cierta distancia, Sidney y Remus se sonreían. El chico estaba embobado mirándola, y Sidney había aprobado en silencio el disfraz del licántropo. Siempre le había caído bien ese chico.

- ¿Vamos al Gran Comedor? –preguntó Remus saliendo de su ensimismamiento.

- Vamos.

En la puerta se encontraron con Sirius y Lily, que ya habían empezado a discutir, con Lucy y Frank, que hablaban de quidditch, y con Alice y Jordan, uno de los cazadores del equipo de Gryffindor. Sirius miraba a su chica con cara de pocos amigos. Parecía que se estaba divirtiendo y eso no le hacía ninguna gracia.

En ese momento se les unió Peter, que aun no había encontrado a la otra persona que iba vestida de pollo (NDA: Digooooo de indio).

- He recorrido todo el vestíbulo tres veces, y no he encontrado a ninguna chica que vaya como yo –decía con voz quejumbrosa.

En ese momento, Dumbledore carraspeó para llamar la atención de todos. El viejo director iba vestido de gigantesco caramelo de limón, y estaba encantado de la vida.

- ¡Buenas noches a todos! –comenzó-. Antes de empezar el baile, tengo que dar unas directrices de última hora. Como sabréis, en el colegio hay más alumnos que alumnas.

Algunos estudiantes asintieron.

- Bien, esto significa que habrá algunas parejas compuestas de personas del mismo sexo.

El director parecía estar disfrutando de lo lindo. Tenía una voz de chiste que no pegaba con su cara seria. Se entremezclaron en el Gran Comedor suspiros de alivio y susurros alarmados.

- ¡Alegraros, chicos¡Seréis los pioneros! –decía Dumbledore.

(NDA: Ya os dije que Dumbly tenía algún as guardado en la manga para amargar la vida a algunos. Yo mantengo que hizo trampas en el sorteo y que las parejas las puso él).

En ese momento, Peter vio entre la multitud una pluma de indio. Intentó vislumbrar quién era cuando la persona en cuestión comenzó a acercarse a él.

- Mira, Remus –susurró el chico-. Creo que por ahí viene mi pareja.

Pero apenas había terminado de decir esta frase cuando vio quién era.

Evan Rosier se paró en seco, miró y remiró, y después se frotó los ojos como si no se lo pudiera creer.

- ¿Me ha tocado con Peter Pettigrew! –acertó a gritar.

Dumbledore oyó el grito y se rio para sus adentros, mientras pensaba que había sido una gran idea eso del baile.

- ¡Y ahora que empiece la fiesta!


¡Bueno! Hasta aquí este nuevo capítulo. He tardado un poco en actualizar porque estoy de exámenes y es dificilísimo compaginar. Espero que no me haya quedado muy mal, porque estoy convencida de que estudiar tanto me ha matado varias neuronas. ¿Qué os ha parecido? Creo que he encontrado una buena forma de torturar a la maldito rata ¿no? Pues nada, espero que os guste. ¡Y que me dejéis muchos reviews!

¡Hasta el próximo capi!

Se despide

Merodeadora Lu