¡¡Hola de nuevo!! Aquí he vuelto con un nuevo capítulo. Sé que he tardado mucho, pero con un verano de por medio, los exámenes de septiembre, las Navidades... ¡Vamos, que mucho tiempo no he tenido, la verdad! Muchas gracias a toda la gente que me ha dejado review, parece que la cosa ya va mejor, espero que no se haya olvidado la gente de la historia con el cuento de la tardanza¿eh? Jejeje. Ahora voy con las contestaciones a los reviews:
• I'm not 1008¡Me alegro de que te guste el fic! La verdad que Me cuesta un poco escribirlo, así que está bien tener nuevas lectoras. Espero que también te guste este capi. ¡Un beso!
• Ray Lae Alfori¡Por supuesto que la rata se merece lo peor! Tranqui, que sufrirá más a lo largo del fic. ¡Un beso!
• Marisa: Bueno, he tardado seis meses lo menos en actualizar, pero espero que te sigas riendo con la historia. En este capi hay algo más de Sidney y Remus, a ver si te gusta. ¡Besos!
• Liesl von Kaulitz: Exacto, querida hermana, Lucy iba tipo Jack Sparrow, siempre salvando las distancias, por supuesto. La rata y Rosier darán qué hablar¡muajajajaja¡Nos vemos en casa!
• Jana Evans: Me alegro de haberte sorprendido un poco con la pareja masculina del baile, jajaja. Espero que te guste el capi. ¡Besos!
• Annell Maycov: Bueno, intentaré corresponder a tus expectativas, pero he de informarte de que mis chicas no son como vuestros locos psicópatas germanohablantes, jajaja. ¡De todas maneras, procuraré que haya algún herido¡Un beso!
Y sin más os dejo con la historia. ¡Espero que os guste el capi!
- ¡¡¿¿ Me ha tocado con Peter Pettigrew??!! –acertó a gritar.
Dumbledore oyó el grito y se rio para sus adentros, mientras pensaba que había sido una gran idea eso del baile.
- ¡¡Y ahora que empiece la fiesta!!
El director dio una palmada y comenzó a sonar la música. El anciano estaba de un humor excelente.
"Me encanta Halloween..." –pensaba-. "Ese grito de Rosier ha estado bastante bien... Veamos si se me ocurre algo para mejorarlo...".
Estaba encantadísimo Albus con las maldades que estaba maquinando, pero llegó McGonagall disfrazada de gato y le fastidió:
- ¿Bailas, Albus?
- ¡Claro, Minerva! –contestó el director sonriente (NDA¿He dicho que le fastidió¡Qué va¡Si este se apunta a un bombardeo!).
Los dos profesores se encaminaron a la pista y se pusieron a bailar el twist (cosa que no pegaba nada, porque estaban poniendo un tango). El grupo de los Merodeadores no sabía para dónde mirar, si para la pareja de adultos o a la pareja de pollos (NDA: Digoooooooo de indios), que estaban a punto de sufrir un infarto fulminante. Rosier y Peter se miraban con los ojos a punto de salírseles de las órbitas, pero ninguno acertaba a decir nada.
- ¡Bueno¿Y si vamos al buffet¡Me muero de hambre! –obviamente, este era James. El muy tonto lo estaba pasando un poco mal, porque se había olvidado de hacerse el hechizo en los ojos para ver bien, ya que no llevaba las gafas, y se iba tropezando con todo.
- ¡Venga, Jamie, vamos a tomar algo! –Sarah Parker era... ¿Cómo decirlo? Era la típica chica que podemos llamar chica gamba, muy mona por fuera, pero sin un gramo de cerebro. Es decir, de las típicas que solían estar en el punto de mira de los Merodeadores.
- Bueno, Sirius, que yo me piro ¿eh? –dijo "Jamie" mientras se iba alejando con su pareja.
- ¡Pero tío, no me dejes aquí con la psicóp...!
El moreno se interrumpió al ver la cara de malas pulgas de Lily.
- Vamos a ver, merluzo, bastante tengo ya con ir de princesa como para aguantarte toda la noche, puedes irte si quieres –resopló la pelirroja dándole la espalda al chico.
- Perdona que te diga, Evans, pero nosotros los Merodeadores nos caracterizamos por nuestra caballerosidad (NDA¡Este lo flipa!), solamente superada por nuestro poderoso atractivo personal (NDA: Sí, sobre todo el de Peter, claro) –proclamó Sirius-. Así que no te dejaré sola, por supuesto que no.
Lily dirigió una mirada de cordero degollado a Sidney, pero ella estaba demasiado ocupada hablando de vestidos con Remus. El pobre hombre se moría de ganas de cambiar de tema, pero como le parecía que la chica estaba muy guapa se dedicó a perfeccionar su técnica "parece que te estoy escuchando, pero nada más lejos de la realidad", nacida de las múltiples ocasiones que tenía que hacer de consejero de James o Sirius.
Así que la pelirroja tuvo que dirigir su mirada de cachorro abandonado a donde pensaba que estaba Lucy. Y digo pensaba, porque la rubia ya se había ido a bailar con Frank. Y como Alice y Jordan también habían desaparecido pues no había escapatoria (NDA¡Anda, con lo divertido que debe de ser Sirius, te quejarás, pelirroja!).
Así que, con las mismas, Lily y Sirius se dirigieron a una de las pequeñas mesas que había en un lado del Gran Comedor, dejando a Peter y a Rosier todavía flipando y sin saber qué hacer.
- ¿Qué quieres beber, pelirroja? –preguntó el merodeador poniendo una sonrisa zalamera.
- Zumo de calabaza, por favor –contestó ella respondiendo a la sonrisa con otra.
- Ahora mismo.
Mientras su pareja iba a por las bebidas, Lily dio una mirada circular a la habitación. Había multitud de gente ocupando la pista. Dumbledore y McGonagall habían dejado de bailar el twist y ahora estaban bailando un vals (mientras sonaba un fox-trot). La pelirroja se cogió un mechón de cabello y se puso a enroscarlo con gran concentración.
- ¿Qué haces? –gritó una voz en su oído.
Era Sirius, que ya había vuelto con las bebidas.
- ¡Coño, Sirius¡Qué susto, tío! –el corazón casi se le salía del pecho a la pobre chica-. ¿Pero cómo has vuelto tan rápido?
- ¡Ah! –la boca del moreno se abrió en una amplia sonrisa-. Simplemente les he pegado a todos los que estaban en la mesa de las bebidas, porque todos me querían robar el zumo, y yo es que por el zumo mato ¿eh? He estado a punto de ir a por una escoba y empezar a repartir estopa a diestro y siniestro, pero al final mi imponente presencia hizo su efecto.
Lily se rio suavemente.
- ¿Y tú en qué demonios estabas pensando tan concentrada? –añadió el merodeador.
- Nada importante, que tengo que cortarme las puntas un poco –contestó ella, mirando las susodichas puntas.
Sirius cogió un mechón de pelo pelirrojo y lo observó con aire crítico.
- Mmmmm –simuló meditar profundamente-. Sí, las tienes un poco abiertas.. Por cierto que tu pelo huele bien¿qué champú usas?
- El Wizard con olor a lavanda (NDA: Lo siento, no se me ocurrió un nombre más original...) –contestó Lily con una nota de orgullo en la voz-. Además te deja el pelo muy suave, y sin tener que usar suavizante.
- ¡¿No te echas suavizante?! –gritó Sirius-. ¡Dios mío, sí que tiene que ser bueno ese champú! Lo tendré que probar (NDA: No sé a vosotros, queridos lectores, pero este hombre me resulta un poco sospechoso... ¿No será gay en el fondo¡Jajaja!).
Mientras estos dos hablaban cual Llongueras con su aprendiz, Sidney y Remus habían ido a bailar. El merodeador era un bailarín estupendo. La verdad es que cuando era mas pequeño se había apuntado a clases porque le habían dicho que se ligaba mucho, pero él sostenía que le habían timado y que no ligaba nada de nada (NDA: Mentira).
- Remus¿dónde has aprendido a bailar tan bien el tango? –preguntó la morena sorprendida (NDA: Quiero hacer constar que estos dos sí bailan lo que toca la orquesta, no como cierta pareja de profesores que yo me sé...).
- Clases –contestó simplemente el licántropo-. Llevo cuatro o cinco años yendo.
- Yo también fui a clases en su momento –comentó Sidney encantada de la vida-. Por eso somos la mejor pareja que hay aquí ahora mismo. Mira a los de alrededor que envidiosos que son...
Los dos rieron al unísono mientras él le daba una vuelta a ella.
Al otro lado del comedor, James se estaba atracando de pollo frío y de ensalada, y se estaba dejando la capa perdida (NDA¡A ver si aprendemos a comer, James!). A su lado, Sarah lo miraba con cara de pocos amigos, y de vez en cuando intentaba sacar algun tema de conversación. Hay que decir que para ella sólo había dos temas de los que valiera la pena hablar, ella misma y la moda, y como James no tenía pinta de Giorgio Armani, decidió contar alguna anécdota interesante.
- ¿Sabes que de pequeña tuve una lechuza negra? (NDA¿He dicho interesante? Quería decir coñazo).
James la miraba, mientras perfeccionaba su técnica de "no sé qué me estás contando, pero soy el rey del disimulo", nacida de todas las veces que había sido consejero de Sirius y Remus (NDA: Como veis, todos los Merodeadores tienen una técnica parecida, algun día veremos la de Sirius...).
¿Y qué estaba pasando con la pareja estrella? Pues las dos gallinas (NDA: Digooo, los dos indios) habían dejado de mirarse y habían decidido que aunque les hubiera tocado juntos no tenían porqué dejar de comer, así que se habían dirigido a la mesa del buffet en busca de pollo (NDA: Desde luego, mira que comerse a uno de su misma especie...XD). Pero ¡fallo! El sitio del pollo estaba ocupado por James. Peter sugirió ir a comer costillas de cordero, porque sabía qué podía pasar si le intentaban quitar el sitio a James. Había visto al moreno lanzar maldiciones a gente por mucho menos.
Y con las mismas, los dos se fueron a ponerse morados de costillas de cordero.
¿Y Lucy y Frank? Pues nada, estaban entre bailes y comida, porque Lucy no podía estar mucho tiempo seguido sin llevarse a la boca algo de la sabrosa mesa del buffet...
Mientras tanto, Llongueras y su aprendiz, es decir, Lily y Sirius (NDA: O al revés, que como me vea Sirius llamándole aprendiz será a mi a la que le dará de escobazos) seguían con su interesante conversación cabellil, que había derivado en el futuro corte de pelo de la pelirroja.
- Yo si fuera tu lo cortaría a capas y un poco desfilado por delante, y por supuesto nada de flequillo –decía Sirius con aire de profesional.
- ¡Pues a mi me apetece probar como me quedaría el flequillo! –porfiaba Lily.
- Tienes la cara demasiado redonda para que te quede bien¡hazme caso a mi! –insistía el moreno.
- ¡Que no! –contestaba ella.
- Bueno, tu misma, pero yo luego no quiero que vengas a mis brazos con tus lloros ¿eh? –sentenció Sirius, muy digno él.
- Ya veré lo que hago, Sirius, no me des la paliza –suspiró Lily-. Me voy a tomar un poco el fresco al patio.
- Vale –dijo el merodeador, mirando hacia la mesa del buffet-. Yo mientras tanto voy a buscar a James, que intuyo que me necesita.
Digamos que el susodicho estaba haciéndole señas tipo controlador aéreo (NDA: Es que Sirius cuando intuye, intuye...).
La pelirroja se levantó de la mesa y se dirigió afuera del castillo. Los terrenos estaban bañados por una intensa luz lunar. Sintió frío.
"Claro, casi en noviembre y sales en mangas de camisa, imbécil" –se reprochó a sí misma.
Fue caminando por el césped. Se sentía bien en el silencio de los jardines, después de todo el bullicio del Gran Comedor, y sobre todo después de su conversación con Sirius (NDA: Lo raro es que no se hayan matado todavía). De repente, oyó un murmullo al otro lado del seto. Se asomó a ver qué era, y se encontró de frente con Alice y Jordan, que se estaban dando el lote. Haciendo gala de unos reflejos rápidísimos, se escondió antes de que la vieran, y se quedó parada unos segundos pensando qué hacer.
Mientras tanto, Sirius había conseguido rescatar a James de la tortuosa conversación con Sarah (NDA: Reiros vosotros de las torturas chinas), y juntos se había alejado de la chica como alma que lleva el diablo.
- Recuérdame que no me vuelva a fiar de las rubias de bote, Padfoot –comentó el de gafas, echando la vista hacia atrás-. ¡Cómo le gusta hablar a esta tía!
- Si son las únicas que te hacen caso, Prongs –le picó su compañero-. Ninguna chica con un mínimo de cerebro te haría caso más de cinco minutos, y sino mira a Evans. Es el ejemplo viviente.
- Muy gracioso... Por cierto¿dónde está? –preguntó el moreno.
- Se ha ido a los jardines a respirar un poco de aire fresco –dijo Sirius pensativo-. ¡Vamos a buscarla!
- ¡Sí, vamos, porque desde luego, nuestra legendaria caballerosidad se va a ir a tomar por el saco si la tienes que mantener tu! –gritó James corriendo detrás del otro (NDA: Otro que lo flipa... ¿Qué caballerosidad?).
Salieron al jardín a toda prisa, y se pusieron a recorrerlo mirando hacia todas partes. En rato después, vieron a Lily apoyada en un seto. Parecía que estaba mirando algo, por lo que fueron corriendo a ver qué había ahí tan interesante.
- ¿Qué tal, pelirroja! –saludó James con una sonrisa, la cual se borró en cuanto vio hacia dónde se dirigía la mirada de la chica.
- ¡Pues sí que nos has hecho correr, hija! –este era Sirius, que en cuanto vio la situación se dio la vuelta y comenzó a caminar lentamente hacia el castillo.
James y Lily se miraron un momento y después salieron en pos del merodeador. Se pusieron uno a cada lado del chico.
- Sirius, yo... Lo siento –musitó James, sin saber qué más decir.
- No es culpa tuya, James –le contestó su amigo con una leve sonrisa-. Realmente, hay más peces en el mar¿eh?
Sintió un apretón en el brazo. Miró a su derecha y vio la cara preocupada de Lily.
- ¡Y tu chitón¡Que mi reputación de rompecorazones tiene que quedar intacta! –dijo entonces-. Si os preguntan, la dejé yo.
Los tres entraron en el Gran Comedor riendo alegremente (NDA: Es que Sirius se toma las rupturas con filosofía, hombre).
Y justo en ese momento, Dumbledore se encaminó hacia la tarima de nuevo. Y todos los alumnos se echaron a temblar, la verdad (NDA: Normal, porque vaya como se las gasta el Dumbly).
- ¡Bueno, queridos alumnos! –gritó el director-. ¡Queda ya poco para que se termine el baile¿Cómo lo estáis pasando?
El pobre hombre pretendía que le contestaran como a los payasos de la tele¡¡¡BIEEEEEENNNN!!! Pero no se le arregló, sólo se oyó unos cuantos "bien", pero muy sosainas.
- ¡Ya que este es uno de los últimos bailes, cada persona bailará con su pareja¡Y sin excepciones! –anunció Dumbledore, con cara de estar pasándolo pipa (NDA: Por supuesto que lo está pasando pipa).
Al decir estas palabras, dos pollos (NDA: Digoooo, dos personas) que estaban comiendo costillas sin parar se quedaron paralizadas. Se giraron poco a poco y se quedaron mirándose anonadados. Las demás parejas estaban ya en la pista de baile, y todas las miradas estaban puestas en ellos. Hasta que finalmente Rosier se armó de valor y dijo:
- Bah, Peter, de perdidos al río. ¿Me concedes este baile?
Peter no sabía si reirse o llorar, y optó por tomárselo con humor:
- De acuerdo, Evan.
- ¡Pero el tío soy yo! –exclamó Rosier.
Y se dirigieron a la pista con las demás parejas, las cuales les dedicaron un aplauso.
Y hasta aquí este capítulo. Espero que os haya gustado y os hayáis reído al menos un poco. A partir de ahora procuraré actualizar más a menudo, aunque el siguiente capítulo tendrá que esperar hasta mediados de febrero cuando termine los exámenes. Dejadme muchos reviews para que los afronte con más ganas ¿eh? Jejeje. ¡Un beso a todos!
Se despide
Merodeadora Lu
