Un lugar en tu corazón

Basado en Gravitation

Por Seguchi Tohma

Capítulo VIII

El jardín de todas las cosas.

"Susurras aquí mi nombre…

Suspiras al mencionar cada letra de él.

En las sombras…

No puedes ser libre….

Cierras tus ojos...

Imagina que tienes alas…

Que vuelas dulcemente sobre los problemas

No regresar…

Jardín….

Corriendo…

Ante un mundo sin dolor…

Todas las cosas….

Que tanto anhelas existirán…

Rocíos que adorarán hasta la más insignificante de las flores…

Haciéndola hermosa…

Un jardín….

Renacerán esperanzas…

Que darán sus frutos…

Sé libre…

Abre tus alas y vuela…

Como una pequeña alondra enamorada de lo bello…

De la naturaleza…

Un jardín de todas las cosas…

Siembra tus alegrías…

Y arrancar la maleza…

Que son tus penas…

Lágrimas…

Conviértelas en rocíos

Para hacer reír tu corazón….

Un jardín…

Abre tus alas…

Abre tu corazón…

Y poder ser uno contigo…

Un jardín…lleno de flores…

Y tú jugueteando y coqueteando jubilosamente como una alondra….

Jugando con todo lo hermoso de tu propio jardín…"

Una fuerte lluvia acompañaba el horrible escenario…

Suguru estaba en el suelo, llorando con todas sus fuerzas, sus ojos parecían a punto de estallar ante el peso de la tristeza. Su mirada se reflejaba muy perdida y sola, aquel brillo café de sus ojos se desvanece con la caída de cada lágrima.

Suguru, cál-cálmate…

¡Abuelita!, no…NO PUEDE SER.

"Momentos…Recuerdos…

Borra todo lo destruye la razón de tu mente…"

Los bomberos terminaron de apagar por completo el incendio.

Tendremos que mudarnos de hogar.

Suguru…

-ríe- Como siembre…nunca he vivido en un lugar fijo, siempre tendré que irme…primero la mansión en la que vivía con Tohma, luego en hotel, luego…en esta casa y ahora…

No te pongas así, Suguru…todo irá bien.

Unas lágrimas recorren por la triste mirada de Ester, en el fondo se sentía muy culpable por haber sido cómplice y causante de la despiadada muerte de la dulce anciana, su conciencia está maldita.

Tanto es la tristeza que provoca que el joven peliverde sufriera un desmayo.

¡SUGURU, SUGURU!

Pasaron las horas y Suguru recobra el conocimiento, mirando tristemente sus manos llenas de polvo.

A-Abuelita…

Cubre su rostro con una manta, llorando ante la perdida…

"¿Por qué…? Siempre…pierdo las cosas que más amo en este mundo, las personas que siempre me han amado sinceramente…se me van de las manos…"

Sus manos tiemblan sin cesar, su cuerpo estaba muy frío…pero aquella mirada casi gris era lo más triste de todo.

De repente aparece la joven Ester con una merienda en una bandeja.

Suguru….despierta es necesario que comas algo…

El pequeño se destapa y mira con tristeza a Ester…

Gomen, no tengo hambre.

Pero Suguru, tienes que comer algo.

No quiero nada…

Ester se acerca a Suguru…

Suguru…Fusae-san, estará mas tranquila, no llores por favor que…a nuestra abuelita no le gustaría vernos así…especialmente a ti, que eres su adoración.

¡SU MUERTE HA SIDO CRUEL, MALDITA LA HORA EN QUE SALI DE CASA…!

Suguru…yo tampoco estuve…no pude hacer nada…

Suguru pone la mirada cabizbaja, sin saber que hacer, toma de las manos a Ester.

Yo nunca quise hacerte lo que te hice…

Suguru yo…no te preocupes…no te sientas así…

Ester…tengo sueño…

Suguru…

El pequeño se acurruca en las sábanas y comienza a cerrar lentamente sus ojos.

"En un sueño….

Sentimientos…deseos reprimidos…

Quiero ser libre….

A pesar de que ya no tenga alas para volar lejos…

Encuéntrame….

Quiero consumirme en ti poco a poco…

Mirando aquellos ojos….

Que una vez me miraron llenos de deseo…

Aquel cuerpo que solo era mío….

Sólo mío…

Tú eres el viento…

Y yo el huracán…

Que locamente te metí en un juego brusco lleno de movimientos…

Juego en el que tú saliste lastimado"

Tohma llegaba a la disquera….

¡Seguchi-san!

Dígame…

Acaba de ocurrirle una desgracia a uno de los miembros de la banda Broken Illusions.

-sorprendido- ¡¿Qué fue lo que pasó?!

La casa en donde vivía Fujisaki Suguru, se incendió y por lo que me comunicó una chica que es cercana a él ha muerto un familiar en ese incidente…

No…No, no puede ser….Fusae-san…

¿Señor?

¿Dónde está Suguru? ¿se lo han comunicado?

Hai, se encuentra en un hospital que queda cerca de la plaza de esta ciu….

Ok lo ubico, gracias.

Señor…

El presidente entra a su jaguar y comienza a conducir. Su rostro estaba muy preocupado, aquella mujer que los había cuidado desde hace muchos años había muerto de una manera muy cruel incluso sus manos estaban un poco torpes a la hora de manejar.

Flash Back

"Duele ¿verdad?"

"¡Déjame en paz!"

"No, No cometas locuras, por favor hazlo por esa pequeña ilusión de escasa edad que te espera cada día cuando vas al trabajo, hasta te espera hasta muy tarde…todo para verte que estás de regreso en la casa"

"Eiri-san…él me necesita"

"Esta bien que lo ayudes…pero el joven Suguru aún no supera muchas cosas, ¿No te has puesto ha pensar que bajo esas sonrisas esconden un triste sentimiento? ¡¿NO SABES ESO?!"

"Sabes que la persona que me interesa tener bajo mis cuidados es a Eiri-san, Suguru estará bien, él es muy maduro…."

"No, no entiendes…el joven puede ser maduro…pero HOMBRE, ES UN NIÑO, UN NIÑO NECESITA AMOR Y PROTECCIÓN"

"¿Y crees que nunca se lo he dado?"

"Se lo has dado, eres lo único que tiene en este mundo, pero….recuerda…que el joven aún necesita mucho de ti, casi nunca estás en la casa, aún así, Suguru siempre te espera con ilusión, no te pido que pares encerrado…. Sólo dile lo mucho y valioso que es para ti, siempre hay tiempo para todo, aunque seas la persona más ocupada del mundo….siempre tendrás tiempo para decirle lo mucho que lo quieres."

Fin del Flash Back

"Siempre hay tiempo para todo…. Fusae-san.

Se acerca a la recepción y consulta amablemente en qué habitación estaba descansando su pequeño primo, quería verlo, quería estar a su lado, sobre todo en un momento como este, cuando perdió a uno de los seres más importantes de su vida.

Disculpe, ¿Me podría decir en dónde está descansando Fujisaki Suguru?

Claro, está en la habitación 134

Muchas gracias.

Disculpe señor, ¿es usted algún familiar del joven?

Soy su primo.

Entonces puede quedarse hasta fuera de las horas de visitas.

Gracias.

Una mirada llena de preocupación habita en el delicado rostro de Tohma, aún no asimila que la dulce anciana que tanto los cuidaba había muerto cruelmente. Unas lágrimas diminutas cristalizan su mirar, estaba muy nublado de tanto desconcierto, ahora tenía que llegar mínimo a la habitación 134.

Quería ver a su primo, no podía dejar de pensar en él, no podía sacarse de la mente esas miradas llenas de dolor y desesperación aquellas que las podía percibir con mucha claridad.

Los pasillos eran muy oscuros, hasta que por fin llega a aquella habitación, la cual era muy lejana, pero llegó.

"Tohma…Tohma…Tohma…."

No podía sacarse de la mente aquella tierna voz que mencionaba su nombre de manera repetitiva, con mucha devoción en sus palabras, pidiendo sólo de su presencia…

Al tocar la puerta de la habitación, nota que estaba entreabierta, se acerca cada vez en donde estaba descansado su pequeño primo. Se veía tan delicado y desprotegido, notaba tristeza en su mirar.

Se sienta en la cama observando con admiración la belleza, esa inocencia que aún conservaba su joven primo.

"Y decir… que alguna vez yo te tome entre mis brazos"

Una mano acaricia delicadamente los oscuros cabellos del pequeño, luego siguen por su frente…

¿Qué estoy haciendo? Eres mi primo… me odias con todo tu corazón, tú con tus buenas razones, yo que antes odiaba a ese shindou-baka, lo odiaba por razones sin base….

Un gran silencio cubre por completo el ambiente de la habitación, más muchos suspiros se escuchan, más no palabras, a pesar del silencio... en su mirada se divisaba aquella mixtura de sentimientos raros y peligrosos, pecadores o lujuriosos… o deseos fraternos con arrepentimiento de dar cara por mucha de su irresponsabilidad, por haberle hecho lo que lo hizo.

"Si tan sólo pudiera retroceder todo esto…

Hubiera sido un poco más fuerte para enfrentar la verdad…

Si tan sólo hubiera podido… saber que tu corazón andaba en peligro…"

Cierra los ojos…

El pequeño estaba despierto, se hacía el dormido, quería escuchar la palabras de su primo, se contenía, se resistía a responder ante todas esa aclaraciones que hacía pero el daño estaba hecho, tuvo seis años, seis para regresar, lo más triste aún es que….aún su corazón después de seis años de ausencia, aún seguía viva es llamita de pasión, esa llamita de amor, y eso era lo que no podía creer.

El pequeño cierra sus ojos, no quería intimidar a su primo, que siga hablando y hablando y él escuchando y escuchando…

Hermano…

Medio hermano dirás…

Lo que sea… quiero pedirte un favor…

Dímelo…Yayoi…

Deja de tratar a Tohma como a un animal, él no merece este trato que le das…

Yuki no dejaba de mirar con cierta incomodidad a Yayoi…

El hecho de que seamos medios hermanos… no quiere decir que también te metas en mi vida, ni en la de Mika, ni siquiera en la de Tatsuha

Me meto en tu vida…y en la de Mika, porque Tohma me ha pedido que te cuide por él…. Porque si fuera por mi… púdrete en tus vicios…

Entonces si te incomoda, déjalo.

Tú sabes lo que siento por él, tú sabes que yo sería capaz de cumplir hasta sus más absurdas y disparatadas voluntades

Eso lo sé…

Deja de tratarlo así, el te quiere mucho… sé que los sentimientos que tiene hacia a ti nunca serán correspondidos, porque tú ya decidiste hacer tu vida junto a la de ese muchacho…Shindou Shuichi, y hasta cometiste una locura en contraer un matrimonio "especial" con él, en otro país…

Las locuras que hago, no te incluyen.

Sí me incluyen, porque eres un mal agradecido y dañas a la persona que más amo en este mundo…con tu indiferencia… MIERDA ÉL SIEMPRE CUIDÓ DE TI, A PESAR DE TODO Y TÚ SIGUES COMO EL REY DEL CASTILLO QUE NO HACE NADA, NI DICE LAS GRACIAS, eres de lo peor, sólo espero que no dañes tampoco a ese pequeño que tanto te ama….

Si viniste hasta aquí solo para decirme esto, pues se agradece tu consejo…además tengo trabajo por hacer…

No es necesario que me eches de tu casa, yo mismo me iré.

El joven Yayoi se va de la casa muy indignado…

"Sembrando flores para nuestro paraíso…

Sembrándolos con todo corazón…

No nos olvidemos de regarlas, pues podían marchitarse, cariño mío…

Miremos los dos juntos nuestro olvidado y fantasmal jardín….

Vive de manera absurda y aburrida…

Su vida es innecesaria…

Fiel recuerdo de todo descuido…

Fiel recuerdo de mi descuido…

Fiel recuerdo de mi abandono…

Fiel recuerdo de tu ausencia…

¡Mira cuan lívidas están estas flores en mis manos!

¡Mira lo triste que se ven esos árboles sin belleza que sólo esperan morir de una vez!

Sembraste flores…

Sembraste amor…

Sembraste ilusiones…

Sembraste ternura…

Sembraste pecado…

¿Por qué me amas pequeño?

¿Por qué me amas tanto, angelito mío?

Si soy aquel imprudente ángel que a pesar de sus años de existencia cometió un error que conllevó a tu total huida y alejamiento…

Pequeño… ¡esto no es divertido! ¡Estoy pagando en carne propia por mis males, estoy pagando por eso!

Sembré amor…

Sembré unión…

Sembré en ti sabiduría

También sembré pecado….

Al quitarte tan repentinamente tu estado de niño y te dejé como hombre..."

Tohma no dejaba de mirar con admiración lo hermoso que se veía su niño al dormir tranquilamente. Pero el peliverde estaba conteniéndose las ganas de reprocharle, su presencia le hacía sentir un deseo de repulsión, pero a la vez unos deseos desesperados por ser abrazado, por aquellos brazos adultos que tanto lo han protegido cuando este era apenas un infante.

"Mientras corras…

Yo asecharé tu espacio

Para alcanzarte y nunca más dejarte ir…

Mientras estés soñando…

Mi alma tomará muchas formas para estar presente sin asustarte

Mientras llores…

Me convertiré en la última lágrima que recorrerá tu mejilla…

Si piensas que todo sigue siendo un vano desierto…

Es que no te has fijado en que alguien a pesar de tu silencio…. Sigue llamándote

Aún sigue alguien hablándote a pesar de que este tu nunca reciba una respuesta

Aún sigue alguien que a pesar de tu sordera, sigue hablándote

Aún sigue alguien que a pesar de tu ceguera se sigue desnudando para ser admirado por tus ojos…

Aún sigue alguien que a pesar de tu mudez, trata de que le reveles todo sentimiento que percibes en tu ser, por medio de tu canto…

¿Y aún sigue sintiéndote tan solo?

¿O soy acaso un ser que se convirtió en fantasma, por morir aquí de amor por ti?

¿Seré aquel ser que hasta después de la muerte mantiene sus sentimientos de mortal?

¿Seré aquel ser, que aún sigue derramando lágrimas mortales?

¿Qué aún sigue caminando por dichos lugares como un ser humano común y corriente? Y… ¿A pesar de ser invisible a tus ojos?

Acaricio con mis manos reales, Tu rostro y no sientes nada….

Solo miras perdido, y sigues caminando ante la nada…

Y aún te sientes tan solo, pobre hombre….

Que tus años son el desperdicio de tiempo en vez de obtener esa felicidad que merecías…

La vida que nosotros merecíamos…. Hombre mío…"

Aún sus ojos color café seguían cerrados, su respiración se estaba acelerando por culpa de la ansiedad, su maldita ansiedad por liberar su mirada del sueño falso para poder observar ese hermoso rostro…. El rostro de su amado primo.

Sigue aún sin poder moverse, como un roedor paralizado por el veneno de una serpiente al ser capturado por sus colosales colmillos, es así como se sentía, es así el poder de la ansiedad que no le dejaba ni respirar tranquilamente.

No veía nada, todo era oscuro, No quería verlo, su temor era inmenso, pero su corazón quería reflejar en el brillo de su mirar, su reflejo, volver a ver a ese ángel de cabellos color cenizo, a ese ángel con la piel suave y blanquecina, volver a ver a ese ángel de ojos enormes y con un característico color jade.

Una dulce mano comienza a recorrer por sus labios, pero a pesar de esa sensación tan perturbadora no se movía ante nada, y seguía permitiendo como esa avezada mano pudiera continuar con su hazaña.

Acaricia sus cabellos, se podía sentir ese deseo, la necesidad que sentía Tohma por tocarlo.

"Abre los ojos, te conozco demasiado bien"

Aquella voz dejo estremecido al joven Suguru, se había dado cuenta que todo esto que estaba haciendo parecía un juego sin control, un juego travieso, pero a la vez, un juego en el que los corazones pueden salir lastimados y las palabras pueden ser municiones peligrosas capaces de matar a un corazón con un solo disparo.

Desnuda su mirada, se sienta en la cama y mira a Tohma…

Tienes toda la razón de querer huir de mí – dijo sin atreverse a mirarle a los ojos, reacción muy rara en él.

Tienes toda la razón de querer estar aquí para lavar tus manos llenas de limpiar tu conciencia, eres humano después de todo…. – dijo Suguru lanzando una mirada muy directa a su primo con intenciones de enfrentarlo.

No me enfrentes así… sé misericordioso con una persona que comete errores, sabes bien que siempre los hice…

Y así te quería con todo, con todos tus errores, tus manías, tus virtudes, hasta sería capaz de vivir en tus miserias…Tohma…

-soprendido- Tú me diste de todo…. – dijo sonriendo pero aún con una sonrisa vaga e insegura.

¿Qué haces aquí?

Porque me preocupas….Suguru…

¿Qué pasó con esos seis años de indiferencia?

Seis años que desperdicié en no apoyarte cuando tu….

No hables Tohma… odio recordar aquel día, repudio mi cuerpo, repudio mis labios, repudio mis palabras que se manifestaron en momentos de pasión, amor, totalmente cegados por tu causa…

Tohma se acerca más a Suguru, sus ojos se tornan muy tristes, una mano pálida acaricia uno de los pómulos de su joven primo, acaricia el vendaje que este tenía en su cabeza.

Déjame Tohma… déjame…

No me pidas que te deje… adoración mía… Te amo Suguru, te amo con todas mis fuerzas….

Tohma….no…puede….ser…. ¡Deja ya de jugar con mi corazón que ha sido tocado muchas veces, ya no quiero ser tocado, YA NO!, tocado, ser tocado… no es dolor, ser atravesado por mordiscos y arañazos disfrazados de caricias… es doloroso…deja mi cuerpo en paz…

El rubio no hace caso a la petición desesperada de su primo y procede besarlo con ritmo suave e ingenuo, acarició al mismo tiempo el dorso de su cintura. A la vez hace que sus besos sean más fuertes, rebuscados y apasionados.

Uhmmmm…Tohma... – dijo Suguru tratando de despejarse de sus labios…

Impetuoso, el hombre mayor, abraza a Suguru, caminando lentamente junto con él. Apoya su delgado cuerpo contra la puerta y discretamente le pone seguro a la puerta, para que nadie interrumpiera su deseada acción, no podía negar que su pequeño primo se veía muy deseable con esa bata y con las piernas descubiertas.

Suguru se cubre con unas sábanas, no quería ver el rostro de su primo, de su peor error, de aquel doloroso pasado, al que no deseaba llorarle de nuevo…

Tohma… ¿Por qué regresaste? ¡VETE! ¡VETE POR FAVOR!

No desvíes esos hermosos ojos…

El rubio acaricia suavemente su mentón, con uno de sus dedos acaricia los labios de Suguru. Luego los acerca al oído del pequeño, hizo que este se estremeciera ante los susurros.

Uhmmm, Tohma… ya…ya déjame…

No, no deseo dejarte...

Tohma besaba con mucho deseo los inocentes labios de su pequeño primo, ese sabor en su boca, le encantaba demasiado, no podía dejar de saborearlo, era como un vicio, aquel que no deja libre, tan prohibido como tan deseado.

El pequeño, cierra los ojos, no quería ver ese rostro lleno de lujuria, lo que más detestaba era que no se atrevía a detener a su primo en su hazaña, no podía hacerlo, lo ama después de todo.

Aquellas caricias eran muy suaves y placenteras, su mirada se desvía hacia arriba, miró el techo, miró incluso las paredes de la habitación, pero no se atrevía a mirar el rostro de su amado primo.

"D-Detente" volvió a suplicar mientras hacía el intento de separarse de su cuerpo.

Aquel rubio impetuoso, comienza por desabrocharle los botones de su bata, el más joven le sujetaba de la mano para que se detuviera, pero insistentemente Tohma no se dejó vencer y procede en lamer el delicado y exquisito cuello de su pequeño.

"To-Tohma….no…detente…"

Ni esas hermosas súplicas detuvieron su hambre feroz, seguía explorando su cuerpo, disfrutándolo por cada centímetro que recorría de este. Aquel aroma lo volvía loco, no podía detenerse.

Mientras que la mirada del pequeñito estaba asustada, no quería volver a hacerlo, pero se sentía tan bien aquellas caricias y besos, lo amaba, después de todo, pero… ¿Para qué entregarse de nuevo a un hombre que no lo ama?, además se trataba de su propio primo.

Las manos bajaron más, despojó cada vez más a Suguru de su ropa, el jovencito solo volteaba su rostro, no quería mirarlo a los ojos, no deseaba, sentía miedo, podría detenerlo, gritar por ayuda, o golpeándolo, pero no tenía corazón para detener esto… "Se sentía como el cielo"

Una suave mano manipula el hermoso rostro del pequeño.

"Por favor mírame" decía con mucha ternura, sus ojos color jade le sirvieron de ayuda para iluminar aquel momento.

Suguru no tuvo más remedio que mirarlo a los ojos, su mirada se notaba muy asustada, cierta sensación de repulsión lo hace sentir demasiado incómodo…

"¡Tohma!, ¿Por qué me haces esto? ¿Cual fue la razón por la que me haces todo esto?"

Lloraba con mucho temor, mientras golpeaba su pecho, como un "BASTA YA", pero el rubio optó por sostener sus brazos, acerca su rostro.

" No has hecho nada malo, lo único que haces es tentarme, lo único que haces es sentirme cada vez más enamorado de ti, pequeño, no llores, por favor, que daño ya no quiero causarte"

Una herida quedó marcada en su cuerpo, aún seguía muy fresca, una herida que se obvió para no manchar un nombre, para no avergonzar a una familia, para no dañar una imagen.

"Daño es el causas"- sonríe como mecanismo de defensa para no mostrar flaqueza alguna, se aleja un poco del rubio y se cubre con unas sábanas.

"Suguru…."

"No soy como aquellos con los que te has acostado, no soy de aquellos que solo buscan gozar de tu cuerpo…"

"¡Silénciate, jovencito!"– arrebatadamente este le da una bofetada, dejando la mente en blanco al pequeño que de inmediato se acaricia la mejilla y se levanta de la cama para salir corriendo de la habitación.

El rubio al ver lo que hizo, actúa rápido y le sujeta de un brazo y lo besa.

Suguru cierra los ojos, quedándose tieso ante el segundo beso de este. No pudo evitar derramar lágrimas en ese instante, aprieta con sus manos a la gabardina de Tohma.

"Ya…ya… Ya déjame Tohma…."

Un dedo detiene las palabras del pequeño, manipula su rostro.

No sabe que decir al respecto, carga a su primo y lo recuesta en la cama. Tohma se acerca a él y comienza a quitarle lentamente la bata que delicadamente cubría la blancura y hermosura del cuerpo de su pequeño.

El peliverde no quiere ver como aquel hombre que prácticamente le doblaba la edad estaba pervirtiendo su cuerpo, aquellos roces tan delicados al sentir como su ropa se desprendía de su cuerpo.

Ya desnudo, desvía su mirada para otro lado, mientras sentía como unos labios recorrían por todo su pecho, lamiendo cada centímetro de su cuerpo. Aquellas manos avezadas que estaban acariciándolo con el objetivo de darle mucho placer.

Se cubre la boca con sus manos para ahogar todo gemido, se sentía sofocado ante tanto ardor que sentía en su cuerpo.

"No tiembles…no temas…ya no sufrirás más….sólo déjame estar aquí…"

El pequeño se deja vencer por la pasión envuelta en su ser por causa de su enigmático primo, lo abraza con mucha desesperación, rebuscando ese calor perdido desde ya hace tanto tiempo, seis amargos y solitarios años.

"Cierra ahora lo ojos…

No mires lo que es real…

Siente esto solo con los sentidos ciegos…

Estos son sensibles…

La vista no permite imaginar….

Cierra ahora lo ojos…

Solo apoya tu cuerpo sobre el mío…

No hagas rápido este momento…

Congela el reloj, que deseo que estos segundos sean como siglos…

No cerraré mi boca…

Quiero gritar tu nombre…

Para que todo el mundo sepa que soy tuyo….

Quiero quitarme el corazón de mi pecho…

Para entregártelo, para que me recuerdes siempre…

Para que lo sientas latir cada vez que lo toques con tus manos…

Para que sientas ese calor que emana solo cuando es tocado por ti…

Para que sientas lo frágil que es….

¡Hazlo fuerte, hazlo fuerte!

No detengas nada, deja que todo suceda lentamente…

Cierra ahora los ojos…

No quiero que me veas llorar…

No quiero que veas lo imperfecto que soy…

No quiero que veas que a pesar de todo aún sigo recordándote…

Cierra ahora lo ojos…

Olvídame…"

El de más edad se acerca cada vez más al pequeño, se recuesta encima de su pecho y comienza a probar de él lentamente con su lengua, sus dos manos se dedicaron en acariciar sus pezones, esto causó en el pequeño mucho estremecimiento, responde con unos leves gemidos.

¿Acaso esos besos que me das, esconden una triste confesión? ¿Por qué besas de esa manera?, ¿Qué es lo que tu corazón esconde?..Tohma…

Una mano acaricia su entrepierna, el pequeño aún sin reaccionar, solo gimiendo, como si no pudiera ver, desvía su mirada, aún no se atrevía a mirar, solo a sentir.

"Te amo…"

Suguru se queda tieso al escuchar esas palabras de los labios de su primo, ¿estaría jugando de nuevo?, cierra sus ojos pero una mano forcejea su voluntad.

"Sólo déjame estar aquí…. Mírame, pequeño…"

"Tohma…yo…."

Los apasionados besos del Tohma se hacen cada vez más fuertes, sin darse el chance propio de respirara, quería sentir la esencia de su pequeña inocencia, no podía dejar de tocarlo, su pequeñito era demasiado perfecto y provocativo como para dejarlo….

¿La lujuria está de nuevo en su corazón? ¿Acaso será lo mismo que aquella noche en la hizo que Suguru perdiera la virginidad de una manera tan apresurada?...no… esto era diferente… su corazón no dejaba de latir cada vez que acariciaba cada parte de su cuerpo; sus hermosos ojos, su sedoso cabello y sobretodo su delicada y su blanca piel que tanto le enloquecía los sentidos.

El pequeño tenía mucho miedo, lo único que deseaba es que todo esto sea un sueño, tan solo un mal sueño….pero… ¡NO LO ERA, ESTO ES REAL!, puede sentir como las expertas manos de su mayor primo lo acariciaban tan tiernamente.

No era un sueño húmedo y casi real, era la realidad...esas caricias… ¡SON REALES!, se dice esto con el pensamiento, si fuera un sueño, no se sentiría tan tieso y abochornado por estar siendo acariciado de esa manera.

Emergencia de amor…

Tohma estaba cegado por la pasión, pero quería que esto fuera maravilloso para borrar lo que antes había dejado, borrar por completo esas feroces y poco cálidas caricias, como aquella vez.

De pronto el rubio siente como una delicada mano acaricia una de sus mejillas de manera muy suave.

"Suguru……"

El pequeño lo miraba de una manera triste, pero a pesar de todo sonríe, sus ojitos se veían un poco apagados, sus labios se veían tan húmedos y su desnudo cuerpo se veía completamente frágil y solo.

Comienza por recorrer su lengua por su abdomen, mientras que Suguru cerraba los ojos y respondía con gemidos suaves y cortos, aún la melancolía del crudo pasado, al haberse entregado por completo, sin dejar rastro de sí mismo, todo para él, hombre que se fue por cobardía.

No podía esconder esa tristeza que tanto lo agobia, el pasado lo marcó.

Tohma baja hacia su miembro, comienza a lamer a un ritmo que en su comienzo fue frenético, provocando los gemidos de su primo que se torcía de placer, que se ruborizaba de la vergüenza.

"Uhmmm… ¡TOHMA!"

Su lengua seguía jugando de manera curiosa y muy graciosa, termina por metérselo por completo a la boca. Era delicioso poder percibirlo con el gusto, al hacer tal hazaña provocó cierto rubor en las mejillas del tecladista.

"¡Detente por favor!" el pequeño Suguru lagrimea al sentir su tacto, su corazón estaba a punto de explotar por todas esas sensaciones muy fuertes en su pecho, sus gemidos se hacían cada vez más fuertes.

Por suerte, no había nadie rondando por estos pasillos.

Aquel líquido blanquecino rebalsa de la boca del rubio, este al sentirlo comenzó a degustar el sabor, sonríe y esparce un poco en el cuerpo de Suguru.

"Es sucio…Tohma…detente"

Pero el rubio no hace caso y comienza a hacer un camino de besos sobre el abdomen de Suguru, disfrutando a la todo el fluido.

Suguru se levanta y se sienta entre las piernas de Tohma…

"Tohma…. ¿puedo acariciar tus cabellos?" - se sonroja mucho al decirlo, esperando ansiosamente la respuesta de su primo.

Tohma asiente con la cabeza, sonríe a la vez ante la tierna petición, permitiendo que los delicados dedos de su primo acaricien por completo las delicadas hebras.

Luego sus manos acarician su cuello con mucha delicadeza, provocó que el rubio gimiese un poco ante el roce.

"Lo siento…Tohma…" –se aleja un poco.

"Continúa…."-sonríe mientras permitía que las delicadas manos de Suguru recorrieran por todo su cuerpo.

"No puedo….no debo hacerlo" –dijo tímidamente.

Tohma no tuvo mas remedio que robarle un beso a Suguru, despeinando esos delicados cabellos oscuros de su primo.

"Te amo… recuérdalo"

Suguru baja la mirada y trata de evitarlo un poco, pero el rubio se acerca más, manipulando a la vez sus manos, posesionándolas en su cuerpo.

"Desnúdame"

"¿Estas loco? ¡NUNCA LO HARIA!" –dijo Suguru muriéndose de la pena.

"Hazlo…."

Tímidamente asiente y comienza a despojar a Tohma de su gabardina, hasta dejarlo completamente desnudo por la parte de arriba.

Tohma sonríe, le da un beso en la mejilla.

"Eres tan lindo, no has perdido ese encanto…."

"Deja de decir esas cosas… por favor"

Quiero hacerte mío, solo una vez más, quiero que sientas la caricias y el amor que mi corazón agoniza por demostrártelo, tan solo esta noche, dame esta oportunidad esta noche y luego me iré

Tohma coloca a Suguru boca abajo, este se pone encima de él y comienza a lamer su espalda sin detenerse.

Comienzan los besos fuertes y apasionados, las caricias se hacen dada vez más fuertes, el color de la piel de ambos se vuelve escarlata, signos de calentura total, no podían dejar de tocarse uno al otro.

Suguru suspiraba ante las caricias de Tohma, su piel estaba llena de símbolos apasionados, tan rojos como la sangre, tan profundos como mensajes tallados en árboles pero tan frágiles como escribir en la arena.

Una mano recorre en una colina de su trasero, siente como esta atrevidamente quiere causar excitación, el pequeño solo se limita a gemir y suplicarle a su mayor primo que se detenga.

"¿Me detengo?... ¿Por qué? Si sé que te gusta lo que estoy haciendo…" –sonríe pervertidamente.

"No, me gusta, ¡ahh!"

Tohma acerca sus labios a la oreja de Suguru.

"¿Puedo?..."

"¡Tohma….sabes que me va a doler! Sabes que yo no sentiré placer" –se manifiesta muy enojado pero a la vez muy asustado.

"Es que solo has tenido sexo, pero nunca has hecho el amor" –se ruboriza mucho, era la primera vez que se sentía tan sofocado al decir cosas como esas.

"Esta bien…pero por favor…. no me hagas daño" –tiembla un poco.

Tras unos segundos siente como su amado primo se introduce en él, aquellas manos apretujaron sus estrechas caderas, acompañados de un ritmo frenético, sentía el peso del cuerpo de su mayor primo tomándolo por completo, esas arremetidas sea hacían cada vez más feroces y rápidas.

Las piernas de Suguru flaqueaban ante tanto movimiento, seguía recibiendo a su primo a través de su delgado cuerpo, se mordía los labios para no gemir. Aquellos sentimientos de placer y culpa, hacia si mismo, estaban por volverlo completamente loco, le gustaba sentir esas sacudidas tan repetitivas en su cuerpo, sentir aquella unión entre él y su amado primo, la persona que más ama en este mundo, no podía negarlo, aún sigue amándolo a pesar de todo.

Tohma…no me importa cuan marcado has dejado mi cuerpo y mi corazón, amado mío, siempre he estado esperándote y ahora estás aquí conmigo….aunque esto durará muy poco….

"¡AHHHH! ¡MÁS! UHMMMM, no…te detengas" –dijo Suguru mientras movía sus caderas para profundizar el toque con su primo.

"Ahhhhh….." –gime Tohma al sentirlo aún más, mientras no soltaba para nada sus caderas.

El miembro de Tohma estaba hasta lo más profundo, nunca había llegado a ese punto de placer, sus mejillas pintadas de éxtasis lo delataban por completo.

"Tohma….ahh….ah… ¡ya no puedo más!" –gime Suguru, mientras seguía moviéndose, pero la fuerza de su seductor baile disminuía…

"Su…Su…Suguru…solo un poco más"

Tohma siguió con los bruscos movimientos, mientras cerraba los ojos, era delicioso estar en lo más profundo.

"¡AHHHHH! Tohma…más…más rápido…"

Era tan excitante ver a un hermoso niño derritiéndose en la cama por causa del orgasmo que estaba sintiendo. El pequeño comienza a moverse más, cerraba sus ojos mientras trataba de soportar el peso de su primo y también las embestidas.

Sus piernas estaban flaqueando cada vez más, el alma fogosa de su primo lo hacía sudar, mientras sentía unas manos que estaba acariciando sus caderas.

El pequeño Suguru flaquea se cae rendido encima de la cama, sin haberse despejado aún del pene de su primo, estaba tan débil como para separarse de él.

Una hermosa sonrisa abarca en el rostro del pequeño tecladista, cierto placer, tan extraño y doloroso, su cuerpo estaba por volverlo completamente loco.

"To-Tohma…"

Tohma sin poder articular una palabra se corre en el interior de su pequeño, emitiendo un leve gemido, mientras cae rendido sobre la espalda de Suguru.

El pequeño estaba agotado cierra un poco los ojos y se acomoda en las sábanas de la cama, suspirando un poco, mientras sentía como unas suaves manos acariciaban su espalda.

Unos labios se posaron en su cuello, devorándolo por completo, mientras que el pequeño gemía aunque estaba muy exhausto, no deseaba quedarse dormido, quería que este momento sea eterno.

"Todo tiene su fin…"

No había pasado mucho desde que Tohma había tomado del cuerpo de Suguru. El peliverde al levantarse no lo encontró.

"Hubiera deseado ver despertar a mi primo…"

Después emite un suspiro, hasta que un curioso papel estaba acomodado en la almohada.

"¿Qué es esto?" –dijo Suguru mientras abría el papel.

Nota del papel:

"Adiós Suguru, muchas gracias por haber permitido estar aquí, te lo agradezco era lo que más deseaba en este mundo. Después de esto no volverás a saber nada más de mí, seremos jefe y trabajador.

Te hago daño con mis palabras y mis actitudes.

Mis caricias te ensucian por completo, ya que cuando te toqué, fue porque te deseo, y no puedo dejar de hacerlo, de eso me siento tan culpable, tu cuerpo está sucio gracias a mí, sé que me debes odiar por todo esto.

Lo que pasó, era como u adiós a todos estos deseos y sentimientos, que siento por ti, que lamentablemente no eres la persona correcta.

Mi corazón es sucio y pecador, al amarte, no debería hacerlo, eres mi primo, yo debo cuidarte, no debería mirarte de esta forma, porque sé que te incomoda mucho, quiero ser un buen primo, aunque siempre fallo, primero Eiri-san y luego tú, estoy fracasando, Suguru…

Espero poder sacarte de mi corazón, algún día, no quiero volver a sentir esto por ti, nos hace daño, este sentimiento ya no me deja ni dormir.

Ten en cuenta que nunca te dejaré en desamparo, después de lo que tuviste que sufrir tú solo.

Perdóname.

Seguchi Tohma"

Al terminar de leer la carta, los ojos del pequeño se llenaron de lágrimas, se sentía como un tonto y a la vez tan enojado, aquella segunda entrega también fue en vano.

"Me haces más daño al dejarme tan solo y negar tus sentimientos…¿Para qué me entregué a ti, si igual me ibas a dejar?"

Siente un hincón en su parte trasera, al ver hacia abajo era un bolígrafo, era de Tohma, se le había caído de su gabardina.

El peliverde lo toma y atrás de la carta escribió algo, muy largo y triste, no podía dejar de llorar.

"La vida sigue, mi corazón no dejará de latir aunque te vayas de mi lado, solo al morir, solo por eso dejará de latir"

Nota al reverso de la carta de Tohma

Él me dijo…

Grandes mentiras que se fueron consumiendo en mi cuerpo…

Él me dijo que…

Nada es seguro….

Él me dijo…

Que las ilusiones existían…

Pero no pensé que fueran tan dolorosas…

Él me dijo…

Que no llorase ante su ausencia

Que él regresaría…

Él me dijo…

"Nosotros estaremos por siempre unidos"

"Por siempre unidos"

Aunque le grites al cielo lo mucho que amas…

Aún residuos de nuestro pecado están adheridos en nuestros cuerpos…

Él me dijo…

Que algún día nuestro amor encontraría un lugar en donde pertenecer…

Él me dijo…

Que luchara contra mis enemigos…

Pero nunca me dijo que tuviera que luchar contra él…

Dobla el papel en donde estaba todo escrito, lo pone en un sobre y escribe en él: "Para: Seguchi Tohma, De: Fujisaki Suguru"

Continuará…

Notas de la autora:

Ante todo disculpen mi grandísima tardanza, tuve muchas contrariedades el año pasado, pero finalmente termino este capítulo, que con tantas ansias y dedicación pude terminar.

Espero que haya valido la pena la espera, nos vemos en el siguiente capítulo.

No duden en mandarme reviews, serán muy bien recibidos .