El amor de mi vida
-Karla, preciosa, al fin te apareces- Le respondió James unos minutos después al llegar su amiga y saludarlo. La dio un beso en la mejilla
-James, ¿pues en qué habíamos quedado? "si, nos vemos en la estación"-dijo ella con una vocecita aguda imitando lo que le había dicho el chico hacía una semana
-Pero si yo te estuve buscando, de verdad- dijo y le sonrió angelicalmente mientras subían sus cosas al tren.
-Y yo por andarte buscando... ya ves lo que me gano- dijo y se volteó haciéndose la víctima
-Ahh James ahora... ahh- dijo la chica de cabellos castaños alzando una ceja y yendo tras él que estaba buscando un compartiendo vacío
-Primero me encuentro con Jeff...- dijo el chico con cara de asco
-Si, si te digo que esto es culpa tuya- y le volvió a sonreír ahora guiñándole un ojo mientras le abría la puerta a su amiga para que entrara en uno de los últimos compartimentos del tren.
-Y luego una señora me empieza a gritar porque le manché a su hijito "su trajecito nuevo"- dijo haciendo una vocecita aguda
-No te digo Karla, pura mala suerte contigo...- la volteó a ver a los ojos y le sacó la lengua
-Pues si te traigo mala suerte Jamesi, ¿por qué sigues aquí conmigo?- preguntó la chica y le dio un golpe juguetón en el brazo.
-Uyyy… buen punto, no lo sé- dijo y se alzó de hombros sonriéndole angelicalmente.
Con un sonoro pitido el tren comenzó la marcha y los chicos se asomaron por última vez a la ventana para despedirse de sus padres.
-Cuídense mucho chicos, no quiero un Hawler el primer día de clases Jamesi-
-Y cuídame a esta niña- dijo el padre de Karla a James
- Y si quiere yo cuidare a su Jamesi- dijo Karla devolviéndole una mirada cómplice tanto a Jocy como a Dan
-oyeee...!!- Dijo el aludido con cara de pocos amigos
- jaja ehh pero si es cierto Jamesi jajaja- dijo el padre de Karla
-Y nada de explosivos James- dijo Jos con una mirada y una sonrisita cómplice a su hijo, el cual entendió perfectamente.
-uhh como si eso fuera posible- dijo Karla en un susurro torciendo los ojos
-Pero madre, ¿cómo puedes pensar eso de mi?- preguntó el chico con tono de ofendido
Pero su madre se encogió de hombros y dijo algo que ya no alcanzaron a oír por el ruido que hacía el tren al moverse. Los chicos siguieron agitando las manos hasta que sus padres se perdieron de vista.
-Pues si Karla, todos mis males son culpa tuya- Decía James con una sonrisa encantadora después de haberle contado el episodio con la madre del chico del carrito.
-Si, todo yo, todo yo- respondió la chica de cabello castaño torciendo los ojos
Karla era una chica a penas más alta que James, delgada, de tez blanca, cabellos castaños, rasgos agradables y unos ojos verdes aceituna muy lindos.
Karla y James siguieron platicando del verano y de la fiesta que se había celebrado hacía una semana por el dicemo primero cumpleaños de la chica; hasta que de pronto se abrió la puerta.
-Ah, con que quiere que no me junte con niños como aquél, bueno quiero ver qué cara pone si ven que el niño se convierte en mi amigo, porque no es malo; aquél chico fue amable; y supongo que estará aquí- pensaba el pequeño Sirius Black mientras caminaba buscando al chico de anteojos por el tren. Se asomó por la puerta de uno de los compartimentos y sonrió al ver que no se había equivocado; abrió la puerta y entró tranquilamente ante las miradas de estupefacción de los dos amigos.
-¡Pero si mira, es el chico del trajecito nuevo!- dijo James despectivamente al chico
-Oye tú, por tu culpa mi amigo se enfrento a tu mami- le empezó a espetar la chica bruscamente
-ehh o sea ¿sabes qué es pedir disculpas? y otra cosa, por ti James tardo en llegar conmigo… o sea no sabes que es estar buscando a un amigo por mucho tiempo entre tanta gente ehhh ¡por cierto te ves ridículo con ese traje...hijo de mami! –le dijo finalmente barriéndolo con una mirada despectiva
-¡Oye qué te pasa, es de las mejores telas que verás o tocarás en tu vida si niña! a demás, el asunto no fue ni siquiera contigo; y yo le intenté explicar a mi madre-
- ahhh claro uuhhhh si ¡escucharon todos, el hijo de mami quiso explicar ahhhh!- Dijo Karla volteando a ver a James-
-Por favor, ¡patético!, ja a demás yo no ocupo de esa dichosa tela porque es asquerosa iac!
-¡Este traje es hecho a mano!- dijo Sirius con una mirada desafiante
-uhh por favor que feo traje, pareces un niño que apenas le queda el trajecito de su hermanito jeeje- Dijo Karla barriéndolo de nuevo con a mirada
-¿Sabes qué es hecho a mano?, significas SIN VATIRA- Dijo Sirius sintiéndose humillado y alzando la voz.
- ahh si, sin la varita de tu mami, con razón- dijo volviendo a barrerlo con un gesto burlón.
-¡¡¡BASTA!!!- Dijo Srius alzando tanto la voz que dejó atónitos a los chicos
-La verdad es que a mí tampoco me gusta- dijo con cara de fastidio y bajando la mirada
-ah pues...eso no justifica lo que le paso a mi amigo, bien merecido te lo tienes niño de trajecito aja por favor no le vas a creer James ¿verdad?
-Hummm... no lo sé- Dijo James alzando los hombros y viendo perspicaz mente al chico
-Sólo se molestaron con James porque el traje es nuevo, no creo que se hubieran preocupado tanto si me hubiera arrollado un Trol- y al decir esto miró al suelo con el seño fruncido.
El semblante de los amigos cambió totalmente, se sentían
apenados por lo que le habían dicho. Se miraron uno al otro
sin saber qué decir, hasta que James dijo
-¿Y de
verdad haz vivido con ellos 11 años?-
Los tres chicos rieron
-Si, y te apuesto a que ahora han de estar haciendo fiesta porque ya no estaré en casa- dijo con una sonrisa amarga
-Por cierto te llamas... porque niño de trajecito no es tu nombre- Dijo Karla con un tono más amable extendiéndole la mano
-Sirius, Sirus...-comenzó a decir el chico
-Black- terminó James con una sonrisa
- Ah pues mucho gusto Black jeje digo Sirius hehe- y le tomo de la mano para estrecharla fuertemente
-jaaja- Sirius miro a James muy preocupado y James le susurro
-Es de confianza, créeme -
-Y tú eres…, porque no te llamas-la chica que le grita al niño de traje, ¿o si?- dijo sonriendo encantadoramente.
-ahh yo me llamo niña del vestidito jejeje, no soy Karla Sullivan para lo que se te ofrezca-
-Pues mucho gusto Sulli- dijo guiñándole un ojo
Karla se sonrojó y esbozó una sonrisita
-hem hem, bueno y ¿tu qué traes de mercancía Sirius?- dijo el chico de anteojos con cierto interés
-¿Mercancía? repuso extrañado el chico de ojos grises
-Claro ah mira te enseñare- dijo como si tal cosa y sacó su bolsita de explosivos
-Esto es mercancía de la buena- y Agitó la bolsita con paquetes de colores frente a los ojos atónitos del chico
–Verás, cuando quieras que todos presten atención haz explotar esto y guaa haces un alboroto como en el Quiddich, ¿o no Karla?- Dijo volteando a ver a su amiga cómplicemente.
-Sip, lo hizo en mi cumpleaños jeje-
James sonrió angelicalmente y repuso -Pero esa fue el alma de la fiesta, era tu sorpresa de cumpleaños- y le guiñó un ojo.
- ahhh pues, pero valla bromitas- Sirius la miró inquisitivamente y ella se vuelvió a sonrojar
-si jejeje, ehh y entonces… ah ¿traes algo como James?-
-¿Oye Karla qué te pasa por qué te pusiste roja?- Le preguntó el chico de anteojos al verla.
Como respuesta, Karla le sonríe a Black y le propina un golpe en la espalda al chico de anteojos, volteando nuevamente a ver a Sirius y le sonríe tímidamente.
-uhh...olvídalo- Le responde James con trabajos, pues su amiguita le sacó el aire
-ehh pues...no mi mamá es tan... bueno ustedes lo vieron... así que no, lo siento chicos- Dijo algo decepcionado
-Si, te entiendo; bueno, Sirius no te preocupes- dijo el chico de anteojos al verlo como pensativo, abrió su bolsita y agarró unos cuantos piquetitos
-Toma, quédate con estas y úsalas cuando quieras, ahh pero que no te las vea Flich- le dijo al ver la cara de sorpresa del chico que luego le sonrió abiertamente.
-Oye ¿por qué a mi no me has dado ni una Jamesi ehh?
-¡Oye!- le dice el aludido a Karla apretando los dientes -no me digas así enfrente de él, a demás tú no sabes como utilizar esto Karla, esto es para nosotros con experiencia, cosas de magos-
-Uhh si como no magos que pelean por un pedazo de pastel-. Le espetó torciendo los ojos y con los brazos cruzados.
-¿Pastel?, esos es para niños- repuso James con un ademán para quitarle importancia
Era tarde, y todavía no oscurecía del todo, pero los tres chicos seguían platicando animadamente. Sirius se había acoplado perfectamente con ese par. Les estuvo platicando de su familia, de cómo todos habían estado en Slytherin, de la forma exagerada en la que se fijaban en la descendencia de sus conocidos. De lo insoportable que era su hermano.
A James cada vez le caía mejor aquel chico, se identificaba en muchas cosas con él, le gustaba el Quiddich, eran de familias potentadas, gustaban de hacer muchas bromas.
Karla al igual que James, se sentía en ciertos aspectos identificada con aquél chico, le daba tristeza el hecho de que no lo trataran bien sus padres, y su familia en general; excepto por esa prima suya, Andrómeda, que le ayudaba en su bromas y estaba de acuerdo con lo que él pensaba. Le agradaba mucho la compañía de aquél chico de ojos grises.
El tren comenzó a detenerse poco a poco en la plataforma de Hogsmeade; varios chicos ya se hallaban en los pasillos esperando a que se abrieran las puertas de la locomotora, mientras los tres amigos seguían platicando.
-Es una pena que las tiendas ya estén cerradas-
Dijo el chico de anteojos pegando su cara contra el cristal, tratando de divisar entre la niebla las tiendas; que estaban un poco retiradas de la estación.
-No caería nada mal una visita a la nueva tienda, Zonko-
Dijo de nuevo el chico volteando a ver a sus dos acompañantes
-La primera vez que fui, recuerdo que compré una bomba fétida, y como era de esperarse, la probé con mi conejillo de indias. Regulis probó uno de los primeros productos de esa tienda, estuvo como día y medio tratando de recuperar su cuarto, tenía que entrar con la nariz tapada; hasta que llegaron mis primas y desafortunadamente quitaron la pestilencia. Pero le echaron la culpa al viejo drenaje de la casa. Andrómeda y yo nos reímos por horas.-
Terminó el chico con una mirada risueña
-Jajaja, tú eres de los míos Sirius- le dijo el chico de anteojos pasándole un brazo por los hombros y conduciéndolo a la salida del compartimiento.
-No te me quedes atrás linda- Le dijo James a su amiga y se hizo a un lado para dejarla pasar.
A unos pasos de ellos venían dos niñas agarradas de la mano por la cantidad de emociones que recorrían sus cuerpos en esos momentos; estaban muy emocionadas y asustadas a la vez por lo que les esperaba.
-¿Alice, y qué tal si no quedamos en la misma casa?- le preguntaba por enésima vez una chica no muy alta, delgada, de ojos café intenso y cabellos muy negros y lacios que le caían hacia media espalda a una chica un poco más grande que ella de tez más clara, delgada, de cabello castaño claro liso que le llegaba hasta los hombros, de ojos almendrados muy expresivos.
-No lo se Edna, no lo se…- dijo la aludida tratando de voltear a ver algo, puesto que estaban sumergidas entre estudiantes mucho mayores que no les permitían ver nada.
-¿ves algo?-
-No-
-Oye, disculpa, pero ¿sabes a dónde van los de primer año?- Le preguntó la más pequeña de las dos amigas a un chico más grande que ellas.
- Ah, no, no tengo ide…- de pronto se calló al voltear a verlas y se lo pensó mejor.
-Claro, niñas lindas, ¿ven a ese chico de anteojos, y cabello desordenado?, bueno síganlo- Dijo el chico con una sonrisita, mientras las niñas alzándose de puntitas intentaban ver entre la multitud.
-Oh, pero claro, que torpe soy, no lo alcanzan a ver, no se preocupen, yo las llevaré-
-Gracias- dijeron ambas chicas sonriendo, lo que provocó que el chico ensanchara la sonrisa.
Los tres comenzaron a caminar por el pasillo, hasta que salieron de la locomotora.
-¿Y cómo se llaman?-
-Edna-
-Alice-
-Ah, yo soy Jeff- dijo este sonriendo a ambas chicas, las cuales se voltearon a ver
-¿Y… en qué casa creen que estarán? Preguntó de nuevo el chico debido al silencio
- Pues esperamos quedar en Gryffindor- respondió Edna volteando a ver de nuevo a Alice
-Oh, pues sería una pena, porque yo estoy en Huffleppuf.-
El chico volteó a ver alrededor como buscando a alguien.
-Errrr… si…- dijo Alice volteando a ver a las otras personas que caminaban junto a ellos, le comenzaba a desagradar aquel chico, pero algo en su hombro la hizo salir de sus pensamientos.
-Le tengo que mostrar que no sólo él es bueno con las chicas, ¿dónde está?, ah, con esa chica otra vez…-
-bueno chicas, ya casi llegamos con los demás- dijo Jeff mientras pasaba un brazo alrededor de los hombros de sus dos acompañantes.
-Henos aquí, he cumplido con mi parte del traro, les toca a ustedes-
Dijo alzando un poco la voz y viendo de reojo a un chico que estaba cerca de allí, mientras se agachaba para recibir un beso en la mejilla de cada lado por parte de las dos niñas.
-¿¿que qué?? Dijo Alice sobresaltada
-Si, su parte del trato- repitió el chico señalándose ambas mejillas
-Sabes qué Jeff, eres un idiota- y dicho esto, Alice le dio un golpe con la palma en la frente del chico, aventándole la cara hacia tras.
-Uch- dijo un chico con anteojos que hacía ya rato veía la escena
-No se escogió mala compañía, pero sigue sin superarme, es muy torpe cuando se acerca a las chicas- pensó James y sonrió para sus adentros.
-¿Están bien?-
-¿Éste orangután las está molestando?-
Dijeron James y Sirius refiriéndose a Jeff al acercarse rápidamente con las chicas
-No Jamesi, ellas vienen conmigo-
-¿Contigo?- dijeron las niñas barriéndolo con la mirada
-¿Estamos subiendo a los botes por este lado, quieren venir con nosotros?-
Preguntó el chico de ojos avellanados con una sonrisa encantadora
-Esta no es forma de tratar a dos niñas encantadoras Jeff- dijo el pequeño Jamesi ahora dirigiéndose a un atontado Jeff con una sonrisita burlona.
Los 5 estaban en un bote y justo antes de internarse en el lago otros dos chicos llegaron corriendo, con las caras un poco rojas y sudorosas.
-Ya no hay más botes, ¿podemos subirnos con ustedes?- preguntó el más flaco de los dos, de cabellos dorados y ojos miel.
-Hummm… pero como que sólo cabe uno más, si no nos hundiríamos- Sirius se encontraba contemplando el amplio espacio vacío de la lancha con gesto pensativo.
-Si, estaríamos muy apretados- Le apoyó James con cara seria, pero al ver la cara de atónitos de los dos chicos no se pudo contener y estalló en risas
-¿Entonces si podemos?- preguntó esta vez el otro chico, de ojos azules, cabellos rubio y de nariz respingada.
-Claro que si- les terminó de decir Sirius y les extendió el brazo para ayudarlos a entrar
Una vez que los 7 estuvieron en la pequeña embarcación, comenzaron a platicar animadamente, pero la plática cesó inmediatamente al comenzar a quedar a la vista la imponente construcción que se alzaba ante ellos; un enorme castillo de piedra estilo medieval con varios ventanales, de los cuales, varios de la planta baja se veían iluminados y con mucho movimiento.
Los 7 bajaron de la embarcación y se encaminaron hacia el vestíbulo. Se encontraban rodeados por muchos niños de su edad que al igual que ellos estaban algo nerviosos.
Una bruja de mediana edad los recibió con una mirada severa; llevaba unas gafas cuadradas y el pelo recogido en un moño verde. Traía puesta una rúnica verde oscuro que hacía juego con su tocado.
-Humm… parece muy estricta, pero ya veré la forma de hacerla ceder…- pensó James al ver a la profesora que los recibía
-Están apunto de pasar por la prueba de selección; ésta es una prueba muy importante, ya que los situará en la casa a la que pertenecerán los próximos 7 años- hizo una pausa esperando a que sus palabras tuvieran efecto.
-En Hogwarts tenemos 4 casa, correspondientes a los cuatro grandes magos que fundaron esta escuela, ellas son: Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclow y Slytherin.-
Su deber como estudiantes será ganar puntos para su casa, mientras que si rompen las reglas, quitaremos puntos-
-Esperen aquí hasta que venga por ustedes para dar inicio a la ceremonia- y dicho esto cerró la puerta tras de ella y volvió al Gran Comedor.
-Yo siempre he sido bueno para que no me cachen, pero que bueno que traje la capa de invisibilidad que me dieron en navidad mis abuelos- pensó James mientras miraba distraídamente a los chicos que le rodeaban, hasta que su mirada se posó en una chica pelirroja, que tenía una mirada un poco asustada, estaba aún lado de otra chica que estaba tratando de entablar una conversación, pero debido a los nervios se había dado por vencida.
La chica pelirroja lo miró directamente a los ojos y James notó como un escalofrío le recorría la espalda al sentir aquellos ojos esmeralda impactantes acariciándole la mirada.
Tenía que conocerla, preguntarle su nombre, le gustaría el Quiddich; todo esto se preguntaba, y no supo cómo pero comenzó a andar en dirección a aquella chica de mirada enigmática.
No le importó pisar a alguno de sus compañeros, ni siquiera se detuvo cuando le reclamaban alzándole la voz, tenía que llegar con ella.
La chica ya se había dado la vuelta y ahora ella trataba de entablar plática con la chica que estaba a su lado.
-Hola, disculpa- dijo James sujetándole el hombro un poco brusco y haciéndole voltear.
-¿Cómo te llamas?- dijo el chico viendo de nuevo aquellos ojos esmeralda.
-Lily- dijo la chica desconcertada
-¿Lilian qué?- preguntó de nuevo el chico sin soltarla
-Lilian Evans, y si me disculpas- dijo la chica pelirroja tratando de zafarse de aquél chico tan inoportuno
-Lilian Evans, soy James Potter, y cuando seamos grandes te casarás conmigo- dijo el chico sintiendo como salían las palabras de su boca sin siquiera pensarlo, no podía detenerlas…
-¿¿¿QUÉ???- dijo la chica parando de forcejear y quedándose estupefacta
Pero el chico de ojos avellanados ya se había ido…
