Hola Cómo han estado? Les pido disculpas por no haber actualizado antes pero es que mi computadora se descompuso y luego no tengo Internet estoy en casa de mi tía y desde aquí esto actualizando. Te agradezco a Monik por tu comentario y no importa que sea largo o no, de todas formas me gusta que te haya gustado (valga la redundancia) No sé cuales sean tus sospechas pero tal vez aquí las disipes, sin más que agregar, que venga el capítulo.
Capítulo 1: Todo por un error
Draco se quedó parado observando cómo se alejaban de él los dos Gryffindors, una sonrisa de satisfacción se dibujó en sus finos labios que fue borrada por un empujón recibido por la espalda que hizo que estuviera a punto de caer...
–¡¿Qué demonios te pasa, Potter?!
–Estoy seguro que tu tuviste que ver en esto.
–No tienes forma de comprobarlo, ¿o sí? Además no me interesa lo que pienses, y para tu información yo no sería capaz de hacerle algo como lo que tu le acabas de hacer...
–Yo no le hice nada.
–A otro con ese cuento, todos dicen lo mismo cuando les caen en la movida.
–No sé de que demonios me están hablando todos.
–¿Te parece poco que te hayan visto besando a Lisle? Ni siquiera yo sería capaz de hacer tal canallada –dicho esto dio media vuelta y bajo las escaleras rumbo a su sala común.
–¿Qué yo qué? –se dijo a sí mismo Harry.
No era verdad, él nunca hizo eso, nunca se atrevería a traicionar o engañar a Ron y a Hermione, y estaba completamente seguro que Lisle tampoco lo haría... entonces ¿qué fue lo que pasó?
Pero no tenía respuesta alguna para aquella pregunta. Quizás si encontrara a Lisle, ella le podría explicar o a lo mejor se encontraba en la misma situación que él.
Mientras Harry caminaba sumido en sus pensamientos alguien chocó con él, ese alguien con tan sólo verlo trató de propinarle varios golpes pero que el chico pudo evitar tomando por las muñecas a la chica con la que había chocado.
–Lisle, no sé lo que pasó pero quiero que me lo expliques.
–¡¿Qué no sabes qué pasó?! ¡¿Cómo demonios no lo sabes qué pasó?! –gritó al punto de las lágrimas– Ron cree que tu y yo nos hemos estando viendo a escondidas.
Lisle se deshacía en lágrimas, ya sin tratar de golpear a Harry se relajó y lo abrazó buscando refugio.
–Ya tranquila. –la tranquilizó– Yo estoy tan furioso y tan confundido como tú –hizo una pausa– ¿qué es lo ultimo que recuerdas? Antes de... ya sabes.
La joven ya más tranquila comenzó a caminar al lado de Harry, con dirección a ningún lado, mientras platicaban.
–Pues salí del comedor y me dirigí a mi sala común, fui por algo que le iba a dar a Ron cuando vi que alguien estaba acomodando o metiendo algo en el cuarto de utilería del primer piso, me acerqué y vi a dos muchachos robustos que traían máscaras, por lo que no les vi la cara, y un tercero que me sorprendió por la espalda y...
–¿Y luego que ocurrió?
–No lo sé, sentí la punta de su varita en mi espalda y después nada... solo hasta el momento en que descubrí que nos estábamos besando.
–Te juro que yo no lo hice –se defendió Harry.
–No sé, Harry, eras tú, lo juro –lo miró con incertidumbre–¿Cuál es tu explicación?
–Yo andaba en los pasillos porque me molesté de ver a Hermione bailando con Malfoy, llegué al primer piso y luego... me pasó lo mismo que a ti. Pero ¿a ti te duele la cabeza?
–No, ¿por qué?
–Por que a mi sí y creo que hasta tengo una herida.
–Déjame ver.
Lisle revisó la nuca de Harry y vio que efectivamente tenía una herida con sangre ya seca, además de un chichón.
–Hasta te sacaron sangre
–¿Me sacaron?
–Sí. No creo que tu solo te hayas golpeado y no te dieras cuenta.
–Ahora que lo mencionas, yo bajaba del primer piso, venía de por el cuarto de utilería cuando me encontré a Hermione y a Ron pero no salí de ahí, de pronto aparecí medio recargado en una pared.
Los chicos se miraron, sin la necesidad de palabras echaron a correr hacia el primer piso. Cuando llegaron encontraron ropa exactamente igual a la que Harry llevaba puesta, al levantarla notaron que había una pequeña mancha de sangre en el piso. Desde luego intuyeron lo que pudo haber ocurrido: Harry había sido golpeado por la espalda, inconsciente lo llevaron a esa habitación mientras alguien usando la poción multijugos se había hecho pasar por él, mientras que con Lisle lo más seguro era que habían utilizado la maldición imperius.
Harry insistía y estaba casi seguro de que los Slytherin habían armado toda esa confusión pero no tenía como probarlo. Cada uno se retiró a su respectiva sala común ya no podrían hacer nada por esa noche.
Al día siguiente Harry había tratado de hablar con Hermione para explicarle lo que pensaba que había pasado, pero cada vez que trataba de acercársele se escabullía entre los alumnos o se metía a un baño al que por lógica no podía entrar. Lisle trataba también de hablar con ella pero la rechazaba o la dejaba con la palabra en la boca y con Ron era imposible.
Luke, su hermano, estaba cansado de que le hicieran esos desplantes así que se dispuso a tener una plática con ella.
–Ya estoy harto de ver cómo te rechazar y no sólo él, también Hermione, ni siquiera a mí me quieren dirigir la palabra por que creen que yo solapaba tu supuesta relación con Harry.
–Lo sé, pero quiero que se den cuenta que todo lo que pasó fue una trampa.
–No me interesa, en esta semana has intentado de todo para que sostengan una plática más allá de un "no quiero hablar" "aléjate de mí" y no sé que más... y con Harry es lo mismo.
–Tengo que tratar.
–No, si no quieres entender por las buenas, entonces que sea por las malas, Lisle, te prohíbo que lo vuelvas a ver o a tratar de hablarle ¿entendiste?
–Lucas Uri Binder, tu no eres nadie para prohibirme nada.
–Ay –se quejó– Mi nombre completo.
Lisle suavizó su actitud y lo miró con ternura por el comentario dibujando una pequeña sonrisa en sus labios. Luke se acercó y la abrazó.
–Sé que no te puedo prohibir nada, pero eres mi hermana, te quiero y no me gusta verte así de triste y todo por un malentendido que un terco y obstinado como Ron no quiera escuchar a una niña tan linda como tú.
–Creo que tienes razón.
–Me encanta escucharte decir eso, pero no te entiendo... –dijo mirándola a los ojos.
Lisle se separó de él, lo tomó de la mano y lo haló para sentarse en un sofá de su sala común.
–Pues tienes razón, no puedo continuar persiguiéndolo para ver si le place o no escucharme... –Luke asintió en señal de aceptación– Haré un ultimo intento y si no consigo nada lo dejaré por la paz, él se lo pierde ¿o no?
–Eso así me gusta, está si es mi hermanita –exclamó dándole un beso en la mejilla.
–Voy a hablar con Harry, él tampoco puede seguir con esto.
Había pasado ya una semana del altercado y todo el malentendido entre los Gryffindors y la Ravenclaw. Ron y Hermione no se separaban más que para unas cuantas clases, en las practicas de quidditch Ron se limitaba a seguir las ordenes que le daban mientras que Hermione iba a la biblioteca, a veces con Ginny y otras con Draco.
Pero Lisle ya estaba bastante harta de que Ron le diera desplantes y la evitara, por lo menos no se había atrevido a insultarla, eso hubiera sido el colmo y su hermano nunca lo hubiera permitido sin darle un par de buenos golpes. Era suficiente, lo había intentado si Ron no quería quitarse la venda de los ojos allá él.
Harry, sin embargo, no estaba dispuesto a darse por vencido tan fácilmente, iba hacer hasta lo imposible por hacerse escuchar. Lisle ya había hablado con él tratándolo de convencer que tarde o temprano se tendrían que dar cuenta de la verdad. Pero él no estaba dispuesto a que fuera tarde. Aunque no siempre lo que se quiere ocurre así se tenga la mejor disposición.
El sábado tenía partido el equipo de Gryffindor contra Hufflepuff, Harry se levantó temprano junto con todo el equipo incluyendo a un no muy dispuesto Ron que lo único que hacía era seguir las instrucciones sin dar opinión o estrategias como lo hacía antes.
El partido finalizó con la victoria de Gryffindor, los cuales ni tardos ni perezosos se pusieron a celebrar en la sala común. Para la cena los ánimos ya se habían calmado un poco, pero no era igual para todos. Harry continuaba tratando de hablar con Hermione, sin embargo ni siquiera había podido acercarse a ella porque no la había visto hasta la cena donde llegó acompañada por Ron, Draco y su par de guardaespaldas, Crabbe y Goyle. Cada uno se fue a sentar a su mesa correspondiente.
La cena transcurrió tranquilamente entre platicas y risas. Cuando todos quedaron satisfechos comenzaron a retirarse para ir a descansar.
Ron y Hermione salieron juntos, vigilados por Harry que se quedó en su sitio dentro de la mesa de Gryffindor. Al poco rato salió Draco solo ya que Crabbe y Goyle seguían engullendo lo más que podían de comida.
"Ahora o nunca" pensó Harry. Se paró rápidamente y siguió al rubio sigilosamente, al llegar a un pasillo aparentemente vacío lo tomó por un brazo torciéndoselo hacia la espalda y lo empujó estrellándolo contra el frío muro de piedra.
–Ahora más que nunca estoy seguro que tuviste que ver en lo que pasó con Hermione –le dijo– usaron la poción multijugos y la maldición imperius ¿no es así?
–Que inteligente, Potter, una muy buena historia que contar para ocultar la verdad.
Con un movimiento brusco logró liberarse de la momentánea inmovilización en la que se hallaba.
–Sabes que no miento –sentenció Harry.
–¿Qué demonios quieres que haga para que me dejes en paz, Potter?
–Que confieses, que digas la verdad.
–¿Cuál verdad?
–¡Que tu fuiste el que planeó todo para que Hermione y Ron se enfadaran conmigo por algo que yo no hice!
Harry estaba rojo de cólera, no miraba nada más que a Draco, su furia creció tanto que no la pudo controlar más así que explotó, de un puñetazo en la mandíbula del Slytherin lo mandó de cara al suelo. Cuando su ira desapareció después de liberarla golpeando a Malfoy se dio cuenta que a su alrededor había varios alumnos de las diferentes casas observándolos y que seguramente habían ido allí por las fuertes voces con las que habían discutido.
–¿Qué pasa aquí? –se escuchó una voz femenina.
Los alumnos abrieron paso para que ella pasara y observara lo que había sucedido.
–Por Merlín, Draco ¿estás bien? –la chica se inclinó a constatar que el chico se encontraba bien.
–Estoy bien –dijo poniéndose de pie y limpiando la sangre que fluía de la herida de su labio.
–¿Quién empezó todo esto? –preguntó con voz alta mirando a todos los presentes.
Harry se acercó hacia ella dando a entender que él había sido el causante del incidente.
–Harry... tuve que haberlo imaginado... veinte puntos menos para Gryffindor.
Varios se quejaron.
–Pero por qué, Hermione –se quejó Harry.
–¿Te parece poco agredir a un compañero sin causa alguna?
–Si me dejaras explicarte y me dieras por lo menos cinco minutos para hablar.
–Sí, claro. Madura Harry y deja de echarme la culpa de tus barbaridades.
–Pues si sólo dejaras que te explicara.
–¿Explicar? Suficiente con lo que vi y al parecer no te quedó claro lo que te dije así que ahora PON atención: aléjate de mí –dijo mirándolo muy fijamente y apuntándolo con el índice, después se giró hacia Draco– Vamos a la enfermería.
Nuevamente los alumnos abrieron paso a Hermione y a Draco que la seguía. Las murmuraciones no tardaron en escucharse, además de uno que otro rumor que viajaba de aquí para allá quedó confirmado.
Harry se quedó ahí parado viendo como la chica que más quería se iba con su peor enemigo. El grupo de alumnos que había presenciado todo comenzó a disiparse. Una mano se apoyó en el hombro de Harry sacándolo de sus pensamientos. Un chico alto, de cabello castaño claro casi rubio estaba parado a su lado, Luke.
–Se lo dije a Lisle y te lo digo a ti están de tercos y obstinados en no querer escuchar, te aseguro que se van a dar cuenta de su error pero necesitan que se les baje el enojo y quizá entonces se dignen a escuchar
–Ya no...
–Ya no qué.
–Ya no me interesa si me escuchan o no... después de hoy, de esto me rindo –se arrancó la cadena que traía al cuello, la observó por ultima vez antes de dejarla caer al piso, enseguida se alejó de allí.
Luke lo miró triste para después retirarse a su sala común, de pronto regresó sobre sus pasos y recogió lo que Harry había tirado.
Lo sucedido esa noche fue la gota que colmó el vaso. Harry comenzó, desde entonces, a "tratar" a Hermione y a Ron fríamente igual que ellos a él, a ninguno ni le iba ni le venía si se hablaban o no.
Así fue pasando el tiempo semana tras semana, día a día acrecentando en el corazón un sin fin de sentimientos encontrados, amor y odio, felicidad y tristeza, coraje y sosiego; que se mezclaban confundiendo a todos esos corazones y cabezas que luchaban por no sentirlo... Había veces que se hacían más fuertes en ciertos corazones que creían que no eran capaces de sentir o demostrar algún sentimiento a menos que derrumbara las murallas que impedían sentir. Pero ¿sería capaz de aceptarlo? ¿Sería capaz de derrumbar esas barreras que lo separaban del sentir?
Bueno pues hasta aquí les dejo, ojalá pronto tener el Internet ya bien para poder actualizar. Espero que les haya gustado y por favor dejen REVIEWS
R
E
V
I
E
W
S
