Hola!!!!! Bueno aquí les dejo otro capítulo espero tener REVIEWS por favor. No vemos en el siguiente capítulo, besos a todos, Mariana.
Capítulo 4: Confrontaciones
A la mañana siguiente Hermione se encontraba mucho mejor que el día anterior. Tal y como Dumbledore había dicho, Harry y Ron fueron a verla antes de que comenzaran las clases.
–Te ves mucho mejor que ayer –dijo Ron sonriendo.
–Con las pociones que me dio Madame Pomfrey ya me siento mucho mejor.
–¿Cuándo te vamos a tener regañándonos de nuevo? –dijo Harry.
–Muy gracioso –contestó fingiendo enfado–. Creo que me podré presentar a la cena de hoy, pero no se los aseguro.
–Bueno, pequeña, –susurró Harry– nos tenemos que ir a desayunar.
–Oye ¿y Malfoy? –cuestionó Ron tomando la mano de Hermione para llamar su atención.
–Creo que ya despertó pero dice Snape que va a necesitar el triple de pociones y de descanso que yo.
–Le fue peor que a ti –opinó Harry mirando hacia donde yacía dormido el Slytherin.
–Basta de charla, vayan a desayunar o no les dará tiempo.
Los Gryffindor se despidieron de Hermione para dirigirse al comedor a desayunar y después ir a clases.
Hermione, por su parte, se puso de pie y se acercó a la cama del convaleciente chico de Slytherin.
–Buenos días, dormilón –saludó la chica.
–Que... tal... –contestó quedamente.
–Te traigo tu medicina –Hermione mostró un frasco verde oscuro–. Ten, bébelo todo.
Draco ayudado por Hermione bebió el contenido del frasco y volvió a recostarse mientras ella regresaba los más rápido que pudo a su cama para que Madame Pomfrey no la descubriera. Draco ahora sólo tenía que aparentar la debilidad para que continuase en la enfermería todo el día.
Madame Pomfrey le llevó al chico una poción que debía tomar y a ambos chicos las sirvió el desayuno.
El día pasaba tranquila y lentamente en la enfermería, a diferencia de los pasillos donde los alumnos iban y venían de una clase a otra. Harry estaba feliz porque había recuperado a sus amigos, lo que le faltaba ahora era recuperar la confianza total de ambos y sobre todo de Hermione y explicarle el porqué él y Lisle se habían besado. Después de comer Harry y Ron fueron a su última clase del día y después irían a ver si Hermione ya podía salir.
Fueron los últimos en salir del salón de encantamientos y se dirigían a la enfermería cuando se toparon con Lisle.
–Hola, Lis –saludó Harry.
–Hola, Harry. Hola, Ron–contestó con una sonrisa– ¿Van a ver a Mione?
–Sí...
–La saludan de mi parte. Nos vemos.
La chica desapareció por un pasillo mientras que ellos continuaron su camino.
–Ella te quiere –dijo de pronto Harry.
–¿Qué fue lo que ocurrió?
–No lo sé.
–No mientas.
–No lo hago... Después de que salí del comedor caminé por los pasillos para tranquilizarme, escuché pasos y ya no supe más hasta no sé cuanto tiempo después que fue cuando Hermione y Malfoy salieron del castillo... lo demás ya lo sabes.
–Entonces ¿qué fue lo que pasó?
–Lisle me reclamó y tiene la misma duda que yo... Tengo la leve sospecha, y se lo dije, que usaron la maldición Imperius.
–Por eso ella y tu...
–No, sólo ella, yo... sabes que pongo resistencia a la maldición, así que no pudieron utilizarla en mi... fue con una poción multijugos, no encuentro una explicación mejor... de hecho por eso Malfoy y yo peleamos y todo el colegio se enteró de lo que había pasado.
En ese momento entraron a la enfermería y en ella se hallaban Dumbledore, McGonagall, Snape y Madame Pomfrey rodeando la cama de Hermione, lo que asustó a los Gryffindors.
–¿Qué sucede? –inquirió Harry al entrar.
–Señor Potter, señor Weasley.
–¿Dónde está Hermione? –preguntó Ron al notar que no estaba en la cama.
Los profesores intercambiaron miradas hasta que escucharon la respuesta por parte de McGonagall.
–Lamento decirlo pero... no sabemos qué ocurrió, hace unos instantes llegamos después que Poppy nos informó que la señorita Granger había desaparecido.
–Se la llevaron...
–¿Señor Malfoy? –dijo Snape.
–¿Qué está diciendo?¿Cómo que se la llevaron?– interrogó la profesora McGonagall.
–Escuché voces... –contestó– vi a unos hombres... que se la llevaban... desaparecieron con... un traslador.
–Ya veo –dijo Dumbledore– Minerva, Severus, acompáñenme... señor Malfoy, ya hablaré con usted, por ahora tome su poción y descanse que todavía le hace falta. En tanto ustedes dos –dijo mirando a los Gryffindors– Vayan a su sala después de cenar y no intenten nada.
Los chicos no tuvieron más remedio que hacer lo que les pedían y no retar la buena disposición que siempre había tenido Dumbledore para con ellos. Bajaron a cenar pero no comieron nada, la noche pasaba lenta, minuto tras minuto, hora tras hora... no pudieron dormir más de media hora seguida.
A la mañana siguiente todo continuaba como de costumbre para todos excepto Harry y Ron quienes tuvieron que ir al despacho de la profesora McGonagall.
–Hemos estado investigando con muchas personas el posible paradero de la señorita Granger y es posible que la hayan llevado a un escondite de ya-saben-quien –los chicos se alarmaron al oír eso. Pero McGonagall hizo un ademán para que la dejasen continuar hablando– No creemos que esté con Él... todavía tenemos que ver unos últimos detalles para que la Orden vaya por ella. Y ustedes jovencitos –dijo con tono autoritario, muy distinto al que había estado usando para dar la explicación– asistirán normalmente a clase, sin ninguna excusa, y más les vale que los vea después de la comida en mi clase. Ahora vayan a desayunar.
Los chicos salieron sin poder reclamar nada hasta que salieron al pasillo.
–¿Cómo vamos a estar tranquilos sabiendo que está cerca de ya-sabes-quien? –soltó Ron.
–Tenemos que ayudar... algo les falta ¿pero qué?
–Tal vez Malfoy nos podría decir o lo podríamos amenazar para que nos diga todo lo que sabe. (N/A: Aquí una amiga defendió a Draco siendo que a ella no le agrada en lo más mínimo y cada que puedo le hago burla. Digo quien no defendería a un chico enfermito y tan lindo como él )
–Buena idea, pero no podemos ir ahora. Vamos a desayunar y luego a clase... ya oíste a McGonagall, iremos a ver a Malfoy después de Transformaciones.
Harry estaba sumamente nervioso, no quería perderla y no lo permitiría así tuviera que morir para evitarlo. Ron estaba igual que Harry, ensimismados y sin poner atención en las clases que les daban recomendaciones de último minuto (por así decirlo) respecto a sus futuras carreras.
A la hora de la comida pasaron por la enfermería buscando a Malfoy pero estaba siendo visitado por Snape así que no pudieron entrar y decidieron ir al comedor y después con McGonagall a su clase.
Lento, muy lento, a veces parecía que el reloj caminaba hacia atrás pero al fin concluyó la clase y McGonagall los llamó.
–Los quiero ver en la cena, ¿entendido? –los chicos asintieron– La Orden halló el lugar donde está Hermione, bastante lejos pero hoy irán por ella. Todo saldrá bien, no se preocupen.
Los chicos salieron rumbo a la torre de Gryffindor desviándose un poco por la enfermería pero Draco estaba ocupado en una revisión de su estado de salud.
Los chicos tuvieron, entonces que ir a la sala común y después al comedor para que McGonagall los viera allí y pensara que no estaban tramando algo. Al concluir la cena tuvieron que ir a la sala común sin oportunidad de desviarse a ningún lado porque los estaban vigilando muy de cerca. Pasadas las nueve de la noche tuvieron la oportunidad de poder escabullirse debajo de la capa invisible.
Cuando estuvieron fuera se dirigieron rápidamente a la enfermería.
–Dicen que la tercera es la vencida –comentó Ron.
–Ni lo digas. Porque también dicen que no hay quinto malo y vaya a hacerla de malas que alguien nos descubra.
Al entrar en la enfermería sólo había una pequeña vela encendida al lado de la cama de Draco. Los Gryffindor se acercaron y vieron que estaba dormido, lo cual no les importó y lo despertaron.
–¿Qué dem...?
–Cállate, Malfoy –dijo inmediatamente Harry apuntándolo con la varita.
–¿Qué quieren?
–¿Dónde está Hermione? Sabemos que debes de saberlo... –amenazó Ron.
–¿Y creen que se los voy a decir tan fácilmente?
–Si quieres que Hermione esté bien y en verdad la consideras como una amiga, nos lo dirás. –sentenció Harry.
–Es peligroso, además Dumbledore ya lo sabe.
–Y queremos ir a ayudar.
–No sabrán cómo llegar, necesitaría mostrárselos.
–Si ellos pueden llegar ¿por qué nosotros no?
–Porque ellos tienen un mapa que hizo Snape y le di las indicaciones sobre cómo llegar y ustedes no.
–Está bien –dijo Harry.
Draco se levantó y cogió su ropa para vestirse ya que traía puesto el pijama, no tardó más de tres minutos cuando los tres se dirigían hacia la salida con un Draco todavía débil, la decisión de rescatar a Hermione y varias miradas siguiéndolos.
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Espero que les haya gustado recuerden dejar REVIEWS para que me digan qué les pareció, que no y si quieren alguna sugerencia.
