Hola de nuevo a todos, lamento haberme desaparecido tanto tiempo pero con los trabajos de la escuelas y otras cosas que he tenido que hacer no había tenido tiempo de escribir, pero aquí estoy no he muerto...
Monik: que gusto que me hayas escrito, y espero pronto poder leer tu fic porque ni de eso he tenido tiempo, pero me estarás leyendo por ahí con algún review.
Iki: Ya sé que dije en al menos dos semanas lo publicaba pero se me atravesaron los trabajos de fin de curso, la participaciónen un evento en el palacio de minería (verdad Faby? padrísimo no?) y pues hasta ahora tuve tiempo, sólo espero no demorarme tanto en el siguiente
Herlet: si te quejabas que ya ma había tardado no sé que dirás ahora que como que el tiempo fue demasiado pero se que me entiendes.
Paz: Que gusto que te pueda ver por aquí o por allá (o en la fac., espero que tengamos alguna materia juntas o sino pues por mail) Espero que disfrutes este capítulo. RECOMENDACIÓN: al final de la página dándole click en subit review puedes dejar tu opinión, digo, es algo más sencillo que estar abriendo el correo, pero como gustes...
Faby: A ti si te voy a ver en por lo menos una clase, así que podrás seguir leyendo directo del cuaderno donde escribo la historia...
Besos a todas. Y sin más aquí les presento el capítulo...
Capítulo 6: Comienza la batalla.
Harry observó el haz de luz dirigirse hacia él y lo único que atinó a hacer fue cubrirse con los brazos la cabeza como única protección, sorpresivamente el hechizo rebotó y dio a uno de los mortífagos que cayó muerto al frío suelo. Un escudo con el emblema de Hogwarts había aparecido de la nada para protección de Harry.
–Dumbledore –musitó Voldemort.
–Así es, Tom.
De entre los mortífagos salieron varios miembros de la Orden del Fénix y aurores, menguando en gran parte sus fuerzas. La batalla había comenzado. Haces de luces de colores iban y venían por todos lados, rebotando en las paredes. Snape apareció acercándose a Draco y entregándole dos pequeños frascos le dijo:
–Ya sabes que hacer, ve con Potter y que te ayude.
Draco sin preguntar nada se abrió paso entre mortífagos y aurores hasta llegar donde se hallaba Harry, sin darse cuenta que un par de rojos ojos lo seguían mientras daba instrucciones a Ron y a Hermione.
Draco llegó donde Harry y apuntándolo un haz de luz verde salió de la varita e inmediatamente después se cubrió tras el escudo en el que se hallaba Harry.
–¿Estás bien, Potter?
–Sí, pero... ¿por qué...
–Más tarde las explicaciones, necesito que me ayudes a darle esto a Granger y a Weasley.
–¿Para qué?
–Confía en mi. ¿Recuerdas el hechizo que vimos en Transformaciones con los amuletos Caravaca? –Harry asintió– pues hoy vamos a ver que tanta atención pusiste en clase y cuanta fe le tienes a los amuletos.
Las miradas de ambos se cruzaron, pero para Harry fue suficiente notar algo de sinceridad en el Slytherin. Tomó el frasco y salió junto con Draco de su momentánea protección que desapareció al instante.
Buscaron a Ron y a Hermione con la mirada, lo cual no les costó mucho ya que se dirigían hacia ellos, antes que llegaran les lanzaron un desmaius, corrieron hacia ellos e hicieron que bebieran la poción para después lanzarles un enervate.
–Eres un desleal, Malfoy –dijo Ron en cuanto recuperó la conciencia– ahora tendrás que pagar por haber traicionado a nuestro Señor.
–¿No funcionó? –preguntó asustado Harry.
–Tuvo que funcionar, pero necesita tiempo para que actúe.
–¿Cuánto?
–No sé... diles algo que los haga reaccionar.
–Ron¿recuerdas cuando nos conocimos? Todas nuestras aventuras, siempre hemos sido amigos...
–Ahora tenemos nuevos y mejores amigos –dijo Hermione– Cru...
"Lo amas, no puedes hacerle daño"
"Son amigos, casi un hermano, pelea a su lado"
"Unan sus fuerzas para vencer la oscuridad"
Hermione soltó la varita y cayó de rodillas al suelo sosteniéndose con fuerza la cabeza. Ron, por el contrario, permaneció de pie y después de parpadear varias veces miró a su alrededor bastante extrañado, como si acabara de salir de un sueño.
–¿Dónde estamos? –preguntó.
Ron observó a su alrededor y se la vino a la mente inmediatamente cuando Draco lo estaba amenazando en los vestidores del campo de Quidditch. Alzó la varita apuntando directo al Slytherin pero Harry que estaba ayudando a Hermione a ponerse en pie corrió hacia ellos interponiéndose entre ambos.
–Harry, quítate, es un traidor.
–Ron, escúchame, quiero que busques la forma de salir de aquí, llévate a Hermione... los alcanzaremos después, tengan cuidado...
–Pero... –dijeron al unísono Hermione y Ron.
–Nada, váyanse.
Hermione y Ron corrieron en dirección contraria de donde estaban Harry y Draco. En la primer puerta que vieron despejada salieron encontrándose con un pasillo largo y oscuro.
–Lumus –murmuró Hermione–. Esto parece un laberinto.
Ron que iba tras ella también encendió la varita.
–Vamos –dijo Ron– tenemos que encontrar una salida –tomó de la mano a Hermione y reuniendo todo el valor que podía emprendieron la marcha internándose en esa profunda oscuridad en la que se encontraban.
Caminaron hasta encontrarse con la primera encrucijada ¿por dónde ir? Izquierda, derecha o continuar de frente, todo era cuestión de suerte, no había forma de saber hacia qué punto se encontraba la salida, si es que había una. Decidieron ir hacia la izquierda, de frente y luego otra vez hacia la izquierda, así una y otra vez hasta que por fin vieron una luz al final de uno de los interminables pasillos, sin pensarlo dos veces se dirigieron hacia ese punto. Para su desgracia no se trataba de la salida.
–Estúpidos –se oyó una voz siseante– ¿creyeron que podrían salir tan fácilmente de aquí?
Habían regresado al sitio donde se libraba aún la batalla de la que supuestamente tenían que alejarse. Los haces de luz continuaban yendo y viniendo por toda la sala con la única diferencia de que había muchos cuerpos de aurores como mortífagos tirados por todos lados, también había contados alumnos de séptimo año de las cuatro casas, entre ellos Luke y Lisle, quienes habían pedido a los maestros que les permitieran participar y si no de cualquier modo iban a buscar la forma de poder ayudar.
Unan sus fuerzas para vencer la oscuridad
Hermione y Ron cruzaron miradas algo interrogantes y después entendieron. Esa batalla no era sólo de Harry o de Draco o de la Orden del Fénix, era de todos, incluso de ellos, simplemente ahora la idea de buscar una salida les parecía realmente absurda. El bien siempre triunfa sobre el mal, y ésta no iba a ser la excepción así que iban a ayudar.
Sin tener que meditarlo más comenzaron a combatir en contra de Voldemort. Mientras hechizos iban y venían se acercaba cada vez más el momento en el que Harry y Voldemort se enfrentarían cara a cara una vez más.
Draco también se enfrentaba a sus compañeros de casa ¿quién lo diría?
–Así que preferiste a esos estúpidos que a tus amigos de toda la vida –dijo Blaise.
–Ustedes que saben de amistad, sólo el interés es el que los mueve –contestó Draco.
–Lo mismo que tu –replicó Pansy– estamos cortados con la misma tijera.
En otra parte de la cámara los mellizos Binder descansaban un poco escondiéndose tras una columna.
–¿Cómo estás? –preguntó Luke.
–Bien ¿y tu? –quiso saber Lisle.
–Muy bien.
–¿Qué tenemos que hacer ahora?
–Aquí está lo que necesitamos –contestó sacando de él bolsillo de su túnica varios colgantes en forma de un plato pequeño de color gris, cada una con una piedra de diferente color en el centro y alrededor de ellas había una inscripción con signos extraños– una para cada uno.
–¿Sólo cinco? (N/A: eso me sonó como a un grupo musical, no sé a ustedes)
–Una la tiene Neville, la otra yo... estas dos dáselas a Ron y a Hermione, yo le daré las otras a Harry y a Malfoy... ah, y ésta es tuya...
–Gracias –dijo a punto de irse de ahí.
–Lis –llamó su hermano–, con cuidado.
Lisle asintió y junto a su hermano salió de su escondite tratando de alcanzar su objetivo de entregar los amuletos.
–Desmaius –el sujeto cayó sin sentido al suelo tras la mirada sorprendida del Slytherin– Cuídate la espalda, Malfoy.
–Seguro, Binder.
–Ponte esto, ya sabes que hacer –dicho esto se alejó en busca de Harry.
Los hechizos disminuyeron, muchos mortífagos se internaron en el laberinto seguidos de varios aurores. La sala había quedado bastante vacía. Voldemort se había para do en el centro de la habitación, una mueca se dibujaba en su cetrino rostro de serpiente como si de una sonrisa se tratase.
–Bien hecho –dijo– todavía hay calidad en la escuela a la que asisten.
Todos voltearon su mirada hacía él.
–Muy bien, aquí me tienen¿qué piensan hacer ahora? –recorrió su mirada entre los que estaban ahí– Veamos, Malfoy ¿te vas a atrever a enfrentarme?
–Todos te vamos a enfrentar –contestó.
–¿Aunque te cueste la vida, mi querido traidor?
–Sí. –contestó firmemente.
–¿Y que me dices de la vida de tu padre? –eso desconcertó al chico– Así es, si tu levantas esa varita en mi contra tu padre sufrirá las consecuencias y después continuaré con tu madre ¿estás dispuesto a asesinarlos?
Draco apretó los puños hasta que los nudillos se le pusieron blancos y en su cara se dibujó la furia y la impotencia.
–Veo que ya todos tienen su collarcito... todos excepto... –dijo analizándolos uno a uno y posando su intensa mirada en Hermione– la mejor bruja que ha existido en Hogwarts después de Lily Evans –opinó mirando de soslayo a Harry– lástima que vayas a terminar igual que ella.
Comprendiendo lo que iba a pasar levantaron su varita apuntando a Voldemort. Lisle que conservaba el amuleto para Hermione comenzó a moverse hacia ella lentamente. De pronto un haz de luz salió de la nada dirigiéndose a Lisle pero golpeando a Luke, quien se atravesó para proteger a su hermana. Lastimado cayó sobre la chica. Hermione y Ron corrieron hacia ellos, mientras que el resto permanecía en guardia buscando la fuente del hechizo que había herido a Luke.
De detrás del umbral de una de las tantas puertas apareció una mujer que Harry conocía muy bien.
–Bellatrix, que gusto verte –siseó Voldemort.
–Mi señor, no podía permitirles que lo dañaran.
Luke yacía en el suelo con la cabeza apoyada en las piernas de su hermana. Lisle estaba llorando, no podía creer que su hermano estuviera herido.
–Estoy bien –dijo para tranquilizar a su hermana.
–Estás débil, el hechizo te hizo bastante daño –citó Hermione– no puedes hacer ningún esfuerzo.
–Estoy bien –insistió comenzando a ponerse de pie.
Ron se dio cuenta que Luke no se iba a dar tan fácilmente por vencido, por su hermana era capaz de todo, lo sabía muy bien, y cómo no, si él haría exactamente lo mismo por Ginny.
–Vamos –animó Ron extendiéndole la mano a Luke para ayudarlo a pararse– tenemos que movernos de aquí.
Ron ayudó a Luke a moverse de ahí. Hermione tomó a Lisle de la mano y la haló con ella mientras recibía el amuleto.
Bellatrix comenzó a caminar hacia su señor pero no pudo llegar porque frente a ella apareció Remus Lupin y Severus Snape.
–Vaya, consiguieron salir del laberinto.
–Ahora es nuestro turno de enfrentarte –amenazó Remus– por Sirius...
–Y por Dumbledore –terminó Snape.
–Y por todos los que han padecido tus atrocidades, Tom –finalizó Dumbledore apareciendo atrás de Voldemort
–Ahora o nunca –dijo Harry caminando y parándose en el centro cara a cara con Voldemort y con sus amigos atrás de él listos para atacar...
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