Hola a todos... ya sé que he tardado demasiado tiempo en actualizar pero no se enfaden conmigo, apenas tengo una semana que regresé de mi viaje y aquí les tengo listo el capítulo. Les aviso que el final se aproxima en dos o tres capítulos más que ya están listos casi para publicar...

Espero disfruten de este y me dejen sus comentarios...

Capítulo 15: Caminata de enamorados

–Pues no lo tomó tan mal... ¿le dijiste lo de...?

–Sí, me escuchó y después estalló. Le conté toda la historia, y desde luego lo del lago, la voz, todo...

–¿Cuál voz? Y no me contaste lo del lago.

–La voz de la madre de Harry y lo del lago sí te lo dije...

–Ah, lo del día que regresamos de Hogwarts.

–Aja...

o o o o o o o o o

Era el último día que estarían en Hogwarts, en unas horas más regresarías a casa y seguirían cada uno por su lado, apenas viéndose de vez en cuando.

El alba apenas despuntaba en el horizonte, el cielo tenía un tono azulado con los luceros brillando todavía en el firmamento. Hermione estaba despierta, miraba por la ventana y la invadieron unas ganas inmensas de salir a caminar por última vez por los terrenos de Hogwarts.

Se vistió y salió sigilosamente de la habitación y de la torre; caminó hasta el lago y acomodando su capa sobre el césped se sentó a contemplar el amanecer. Permaneció un buen rato ahí observando hasta que alguien la sorprendió cubriéndole los ojos.

–Me asustaste.

–Lo sé ¿qué haces tan temprano aquí? –dijo mirando al horizonte.

–Pasando el rato ¿y tu?

–Te vi y te seguí. Quiero que hablemos de todo lo que ha pasado.

–De acuerdo. Ven, siéntate –invitó Hermione señalando un sitio a su lado.

–No, aquí estoy bien –contestó sin voltear a verla con su mirada aún perdida en el horizonte y con las manos en los bolsillos de su pantalón.

Quédate un momento así no mires

hacia mí que no podré aguantar

si clavas tu mirada que me hiela el cuerpo,

me ha pasado antes que no puedo hablar.

–Como quieras –suspiró mirando también el panorama.

–Es muy difícil tener que enfrentar el destino ¿no crees?

–No sé que tratas de decirme.

–El destino cambia todo: lo que crees, lo que piensas, lo que dices y... lo que sientes –comentó caminando por detrás de ella.

–Sigo sin comprender –dijo Hermione bastante confusa– ¿Qué tratas de decirme?

–Pues todo lo que sentía hacia ti cambió, no sé cómo, cuándo, por qué, no sé nada, la realidad que estaba frente a mi se esfumó, desapareció cuando tu decidiste aceptarme como tu compañero de proyecto e imponerme tus reglas que aunque no me gustaron al principio las tuve que aceptar por el trabajo, por las órdenes que me dieron, por ti... por ti... por ti traicioné a mi familia, mis creencias, todo –dijo taciturno.

–Draco... yo...

–Déjame hablar. Tu cambiaste todo lo que había en mi, todo lo que estaba en mi alma: ese odio ciego, esa maldad sin sentido cambió por tu forma de ser; porque a pesar de todo lo mal que te traté, te insulté y los malos tratos que te hice pasar, tu me brindaste tu amistad.

Tal vez pienses que estoy loco

y es verdad un poco tengo que aceptar

pero si no te explico lo que siento dentro

no vas a entender cuando me veas llorar

–No tienes porqué recordar el pasado, sobretodo un pasado que es tan poco apreciado por ambos.

–Pero cómo no recordarlo si es precisamente eso lo que ahora me atormenta día con día... anoche en el baile cuando te vi tan feliz de todos tus amigos supe que nunca podré pertenecer a ese círculo, ni a esos lazos que los unen, sólo soy un intruso y sé que estar solo es el castigo que debo pagar por todo el daño y dolor que les causé.

Hermione se levantó y acercándose a Draco colocó una mano en su hombro, pero él se movió rechazando el roce.

–No estás solo y aunque a los demás les cueste aceptarlo cuentas con mi amistad.

–Si supieras lo valiosa que es para mí, más de lo que te imaginas; pero me gustaría que fuera algo más, ganármelo por mí mismo con mis acciones de siempre y no solamente por lo que acaba de suceder.

–Lo hiciste, aunque al principio fuera por algo ajeno a ti, te la ganaste.

Nunca me sentí tan solo

como cuando ayer de pronto lo entendí

mientras callaba, la vida me dijo a gritos

que nunca te tuve y nunca te perdí.

–No es verdad, todo fue forzado, una farsa, un engaño, no sabes en todo lo que me metí, en lo que colaboré y sobre eso, todo lo que hice.

–Claro que lo sé –respondió Hermione con voz fuerte y decidida.

–No es verdad, si lo supieras no volverías a dirigirme la palabra –dijo en un tono de reproche por no comprenderlo.

–Sé todo lo que hiciste porque me lo hiciste a mí.

–Y no sabes cómo me arrepiento de haberte dañado y sé que por eso nunca me querrás como yo te quiero –se giró de pronto y clavó su intensa mirada llena de remordimientos y culpa en la mirada sorprendida de Hermione, lo que hizo que ella diera un paso atrás.

La chica estaba sorprendida por lo que acababa de oír¿Draco la quería? Su mente comenzó a atar cabos, desde aquella tarde en el lago y las últimas semanas él había estado extraño ¿sería esa la causa? Todo lo que había estado diciendo y explicando acerca de sí mismo y su sentir... ¡Claro! Por eso le decía todo eso, era una forma de confesar todas sus fechorías y ponerla a prueba, a ella y a sus emociones. Pero ¿qué era exactamente lo que ella sentía? No lo odiaba, de eso estaba segura. Después de todo él la salvó... aunque fue precisamente él quien la puso en peligro... Entonces ¿tenía que odiarlo?

–No tengo derecho a decirte que te quiero y esperar que me correspondas de la misma manera –comentó melancólico, lo que hizo que Hermione desviara su mirada hacia otro lado– Te separé de Harry, te vi sufrir por él, no puedo forzar nada, tú tienes que decidir y estoy seguro que lo elegirás a él.

Y me explicaba que el amor es una cosa

que se da de pronto en forma natural

lleno de fuego si lo forzas se marchita

sin tener principio llega a su final.

–No sé que decirte. Nunca pensé que te sintieras de esta forma... todo es tan confuso...

–Lo sé, pero tenía que decírtelo –confesó Draco acercándose a ella.

Hermione lo miró. Ambos estaban ahí rodeados por la tenue luz matinal, el cielo teñido de rosa y naranja comenzaba adquirir su azul natural: ya había amanecido, un día más en la vida de dos chicos que debatían lo que sentían. Uno muy seguro de su sentir, como siempre, pero su corazón que latía rápidamente podía romperse, cual cristal, a cualquier movimiento o palabra de la chica que tenía al frente. Ella confundida, como nunca lo había estado, con mil imágenes y pensamientos que se aglomeraban en su cabeza revolviéndose y desorientándola aún más, sin contar con el sin fin de sentimientos encontrados que surcaban su pecho.

–¿Recuerdas el trato que tenemos? –preguntó él.

–Sí.

–Pues apesta¡apesta por todo lo que veas! –caminó de un lado a otro– es incómodo, es raro, cada segundo de él es molesto.

–¿Eso crees? –preguntó indignada– Entonces ¿por qué lo aceptaste? –le reprochó.

–Para una chica tan brillante puedes ser boba a veces ¿para qué crees que acepte?

–No sé –contestó incrédula.

–Acepté para poder estar contigo, es tan simple como eso –la miró de nuevo– cuando... cuando alguien te gusta –dijo acariciándole tiernamente la mejilla con un dedo– la proximidad es buena, no importa lo que sienta por ti o no sienta, como sea –terminó retirando su mano.

Ahora tal vez lo puedas entender

que si me tocas se quema mi piel,

ahora tal vez lo puedas entender

y no te vuelvas si no quieres ver

que lloro por ti,

que lloro sin ti,

que ya lo entendí

que no eres para mí... y lloro.

–¿Qué puedo decir? –preguntó Hermione tomando la mano del chico.

–Nada, ya te dije, sólo quería que lo supieras... cualquier cosa que pase ya no importa, cada quien seguirá su camino: Tu te quedarás aquí y yo... pues iré a Thorgerd –se resignó y soltó su mano de la de la chica.

–¿Adónde?

–Thorgerd es una escuela de magia antigua, su especialidad es la adivinación utilizando diferentes métodos e instrumentos, pero también tienen otras cosas como encantamientos y pociones.

–Tu quieres pociones...

–Sí, además puedo tener la posibilidad de ir a América a un internado de investigación que dura alrededor de dos años.

–¿Y la preparación en Thorgerd?

–Son tres años.

–Vas a venir en verano ¿cierto? Y en las otras vacaciones.

–No. No hay nada que me retenga aquí; mi padre murió y mi madre no me necesita.

Nunca me sentí tan solo

como cuando ayer de pronto lo entendí

mientras callaba, la vida me dijo a gritos

que nunca te tuve y nunca te perdí.

–¿Por qué huyes?

–Porque nadie me quiere aquí y aún tengo dignidad así que prefiero marcharme... lo que pasó y lo que está por venir no requieren de mí... No soy un hombre ejemplar, el mundo pide que me vaya...

–¿Y que hay sobre mí? –preguntó con un dejo de tristeza.

–Tu tienes a tu familia, a Harry y a Ron, tus amigos... yo no tengo nadie, además que todos saben lo que hice y ocasioné, en pocas palabras lo que soy...

–Fuiste –corrigió ella.

–Lo que siempre seré. Es horrible que la gente pase a tu lado y murmuren entre ellas los errores que cometiste.

–¡Tonterías! –negó con la cabeza.

–¿Crees que esto es fácil! –espetó, saliéndose de sus casillas y alzando la voz asustando a la Gryffindor– ¿Crees que hay una salida fácil! Nunca entenderías lo que siento y por lo que estoy pasando –recriminó.

Los ojos de Hermione se empañaron y una lágrima silenciosa recorrió su mejilla. Draco estaba frente a ella, la miró y se sintió miserable por hacerla llorar; él estaba usando toda su fuerza de voluntad por no hacer lo mismo pero eso no quitaba que sus ojos estuvieran cristalinos. Draco tomó el rostro de Hermione entre sus manos y con él pulgar enjugó la lágrima fugitiva.

Y me explicaba que el amor es una cosa

que se da de pronto en forma natural

lleno de fuego si lo forzas se marchita

sin tener principio llega a su final.

–Nunca, nunca –recalcó suavemente– podrás sentir lo mismo que yo siento por ti...

–Lo sentí, lo siento dentro de mí –dijo entre sollozos evitando el mirarlo.

–¿Cómo te sentiste?

–Me sentí viva y por primera vez en mucho tiempo me vuelvo a sentir ilusionada... –sus miradas se encontraron haciéndolos estremecer– una voz en la batalla... me dijo que no podía lastimarlo porque lo amaba y hasta ahora comprendí a quien se refería. Lo primero que me vino a la mente fue Harry, pero en el baile de graduación me sentí diferente con él... y contigo...

–Ahora el que no entiende soy yo –rió nervioso.

–El amor que siento por ti y por Harry es diferente: él es mi mejor amigo pero tú eres algo más... realmente te quiero... sé que te quiero –afirmó.

–Y yo a ti –dijo depositando un beso en los labios de la chica.

Ahora tal vez lo puedas entender

que si me tocas se quema mi piel,

ahora tal vez lo puedas entender

y no te vuelvas si no quieres ver

que lloro por ti,

que lloro sin ti,

que ya entendí

que no eres para mí... y lloro.

Ojalá y les halla gustado. agradezco a potter5 que ha estado siguiendo mi historia y no ha tratado de asesinarme por tardarme en actualizar porque tengo amigas que ya lo habrían hecho..

les dejo un adelanto del próximo capítulo "Muy lejos del perdón"

–Tienes que elegir: él o yo.

–¿Sabías todo¿Por qué no me dijiste nada?

–Tranquila,dale un tiempo a ver qué ocurre.

Prometo publicar el próximo capítulo en máximo semana y media... Nos estamos leyendo...