Lo prometido es deuda aquí está el capítulo que les prometí, creo que está dentro del tiempo que les había dicho...

Ya hice cuentas o mejor dicho revisé lo que tengo escrito y éste es el penultimo capítulo, el próximo es el último y al final el epílogo...

así que no me queda más que decirles, sobre todo a potter5, mil gracias por haber seguidoesta historia y haber aguantado las tardanzas en las actualizaciones, aunque al final no sea como potter5 y quizá algunos otrosquerían, lo siento por eso,pero creo que en la historia que le sigue se remediará un poco aunque no del todo porque no sé cómo el personaje de Draco Malfoy se ganó mi corazón, se los juro...


Capítulo 16 Muy lejos del perdón

Harry terminó de escuchar a su amiga la historia de su relación con su peor enemigo Draco Malfoy y le parecía realmente increíble.

–Desde entonces se ven a mis espaldas, por eso llegaron juntos el sábado ¿cierto? Dos semanas que tú y él... –pero Harry no pudo continuar.

–No –negó rotundamente–. Él y yo no somos novios ni nos hemos estado viendo a tus espaldas.

–Y ¿crees que eso me da tranquilidad?

–Sé que no pero no tienes porqué reprocharme nada. Tu y yo no andamos y de eso ya tiene tiempo.

–¿Es un castigo?

–¿Qué!

Ambos gritaban e iban de un lado a otro de la sala. No podían contener la rabia y el desconsuelo así que explotaron.

–¿Estás castigándome por lo que no tengo la culpa?

–¡No estoy castigándote¿Por qué crees que haría eso!

–Entonces ¡explícamelo¡Explícame¡Dime cómo dos personas que apenas soportan estar juntas en la misma habitación terminan juntas! –se sentó mirando con los ojos muy abiertos a Hermione pidiendo respuestas.

–No puedo ¿de acuerdo? No puedo explicarlo, sólo pasó –tomó asiento y suspiró– Esto entre tu y yo es tan complicado...

–Si las cosas entre nosotros son complicadas es porque tú las hiciste así... sabes muy bien que lo que estuvo mal cuando estuvimos juntos fue su culpa y ¿crees que estando con él no pasará nada y todo será mejor?

–No lo sé ¿sí? Sólo sé que lo necesito.

–¿Lo necesitas como a mí? –preguntó– Vamos, es una pregunta simple ¿lo necesitas como a mí?

–No puedes, Harry, no puedes hacerme esto, ya te dije que estas dos cosas nada tienen que ver entre ellas, si sabes que lo que siento por él es diferente a lo que siento por ti y por nuestra amistad.

–¿Amistad¿Cuál amistad? –espetó– Ahora no existe ninguna amistad entre nosotros –expresó rencoroso.

–¿Qué?

–Tienes que elegir: él o yo.

–No puedo hacer eso, no puedo elegir.

–No puedes tener a ambos a él como tu novio y a mí como tu premio de consolación, tienes que hacer una elección.

–Harry –suplicó.

–¡No, Hermione! –gritó poniéndose de pie a lo que la aludida imitó– Yo no voy a estar ahí ni voy a recoger los pedacitos cuando todo esto se derrumbe... ¿Sabes? Esto lo arruina.

–¿Qué quieres que te diga¿Qué quieres escuchar!

–No quiero que digas nada ¡Lárgate! –vociferó dándole la espalda mientras resbalaba una lágrima por su mejilla.

Hermione no quería dejarlo pero tampoco podía verlo así, lo que él le había dicho le había dolido porque su intención no era herirlo sino ser completamente sincera diciéndole lo que sentía. Lo único que atinó a hacer, entonces, fue tomar su bolso y salir de allí.

Harry se quedó parado viendo a la nada. En un arranque de furia, tomó lo primero que se encontró y lo rompió estrellándolo contra la pared. Pero ¿qué había hecho? No podía dejar que se fuera...

–¡Hermione! – gritó y corrió hacia la puerta de entrada–¡Hermione, espera! –pero la chica ya estaba bastante lejos como para escucharlo. Sin embargo se encontró con Ron.

O o o o o o o o o o o o

–¿Está loca? –preguntó Ron.

–No, está enamorada y ahora que lo estoy analizando la entiendo, pero ¿qué se supone que debo hacer¿Sólo aceptarlo?

–Debes dejar que las cosas sigan su curso. Y debes dejar que sea ella quien decida lo que mejor le conviene y lo que quiere.

Harry y Ron voltearon a ver el origen de la voz. Paradas en el umbral de la sala se encontraban dos chicas.

–Lisle, Ginny ¿qué hacen aquí? –preguntó sorprendido Harry.

–Yo venía de visita y a traer esto a Ron –dijo Ginny mostrando un sobre que tomó su hermano abriéndolo y leyendo el contenido.

–¡Me aceptaron! –exclamó. Todos lo miraron sin entender.– En la Escuela de Aurores, me aceptaron.

–Que bueno.

–Felicidades.

Lo felicitaron los tres. Por lo menos era algo que alegraba a Harry después de lo ocurrido.

–Yo venía a verte... Harry –anunció Lisle.

–No quiero hablar ahora –contestó secamente.

–De acuerdo, no quiero presionarte pero tienes una plática pendiente conmigo... los dejo, nos vemos luego.

–Te acompaño –ofreció Ron.

Ambos salieron dejando a Ginny y a Harry solos.

–No sé que pasó y porque tu y Lis necesitan hablar pero quiero que sepas que si necesitas que te den un consejo o que te escuchen...

–Lo sé, Ginny, gracias. Pero ahora quiero estar solo.

La chica asintió, tomó un poco de polvos flu y entro en la chimenea, después de pronunciar su destino desapareció.

Harry se recostó en el sofá a pensar y analizar todo lo que pasaba; las palabras dichas esa tarde rondaban una y otra vez en su cabeza hasta perderse cuando se quedó dormido.

Lisle y Ron se aparecieron lo más cerca que pudieron de la casa de ella, de ahí sólo caminaron unas cuantas cuadras; ninguno habló hasta que llegaron.

–Pasa –invitó la trigueña. Ron entró.–Voy a preparar algo de comer ¿gustas?

–Sí, gracias.

Lisle se dirigió a la cocina seguida de Ron.

–¿Sabías todo? –Lisle asintió– ¿Por qué no me dijiste nada?

–¿Y lo preguntas? Apenas nos hemos visto en las últimas semanas; además yo no tenía porqué contar algo que no me correspondía.

–Lo siento –murmuró Ron con la cabeza gacha. Lisle lo miró confusa– Siento no haber estado ahí cuando me necesitabas, creí que necesitabas espacio y tiempo.

–No te estoy reprochando eso, sólo te digo que no era yo la que debía decir lo que ocurría por la mente de Hermione.

–¿Cómo está?

–Bien, espero... su mamá le llamó hace como una hora y se fue a su casa, debe de estar allá.

O o o o o o o o o o o

–¡Mamá! –llamó la chica entrando en la casa y yendo hacia la cocina donde imaginaba esta su madre.

–Hola, cariño –saludó su madre que efectivamente estaba en la cocina–. Hace un rato te llegó una carta pero la lechuza no dejó que tomara la carta, está arriba en tu habitación.

–Ahora voy –dijo tomando un trozo de lo que su madre estaba preparando para la comida.

Hermione subió las escaleras y tras pasar un par de puertas abrió la tercera para entrar en su habitación. Una lechuza café estaba parada en el respaldo de una silla.

–Así que me traes una carta –la lechuza ululó– Tomaré eso como un sí.

Desató la carta que traía amarrada. La lechuza echó a volar saliendo por la ventana; la chica abrió el sobre y comenzó a leer y una sonrisa se dibujó en su rostro.

–¡Hermione, te buscan!

–¡Voy!

Hermione bajó llevando consigo una pluma y la carta que había recibido.

–Mamá –llamó la chica entrando en la cocina.

–Está en la sala –informó.

–Ah, sí. Ahora voy. –observó a su madre con una enorme sonrisa– Mamá ya hablamos de esto y realmente lo quiero.

–¿La lechuza traía esa carta? –ella asintió– Pues tu padre y yo te dijimos que si eso es lo que quieres, adelante.

–Lo único que falta es firmar.

Hermione colocó el pergamino sobre la mesa pero titubeó al firmar un par de segundos, después la tinta negra con el nombre y firma de Hermione estaban estampados. Cuando iba a tomar el pergamino para guardarlo se desvaneció con un pop.

–Creo que tienen inscripción automática –opinó Hermione–. Voy a ver a... –señaló hacia afuera.

–Invítalo a comer.

–Seguro –dio media vuelta dirigiéndose a la sala– ¿invítalo?

Entró en la sala y lo vio sentado observando la habitación.

–Creí que habías huido porque no querías verme.

–No sabías que eras tú –explicó Hermione sentándose al lado de Draco.

–Lisle me avisó que habías hablado con Potter y venía a ver cómo estabas. Además que quería invitarte a salir mañana.

–Pues él no lo tomó muy bien y siento horrible, me siento culpable por lo que está sufriendo –dijo con la mirada empañada en lágrimas.

–Tranquila, –la abrazó– dale un tiempo a ver qué ocurre.

–Hermione –la chica se separó de él– ¿puedes ayudarme a poner la mesa? –preguntó su mamá desde la puerta de la cocina– Tu papá no debe tardar en llegar.

–Sí, ahora voy, mamá... –se enjugó las lágrimas que luchaban por salir mientras se ponía en pie y miraba a Draco– Te vas a quedar a comer.

–Tengo que ir al Callejón Diagon y a San...

–No te estoy preguntando, –lo interrumpió– te estoy diciendo que te vas a quedar.

–En verdad no puedo, mejor otro día, lo prometo –besó la mano de la chica y desapareció.

La tarde pasó tranquila y la noche llegó. Como siempre las estrellas brillaban en el firmamento junto a una brillante luna menguante. Cada uno en sus respectivas habitaciones miraban al cielo reflexionando, para después ir a dormir.


Por favor no olviden dejar Reviews para decirme que les pareció independientemente de la pareja...

El adelanto... Capítulo 17 Tomando nuestro rumbo

–¿Vas a viajar en avión?

–¿En verdad tengo irme?

–Bien, estamos saliendo de nuevo.

–Nunca debió haber pasado lo que pasó.