El timbre anunciando la hora de salida la despertó. Al frente el profesor daba las últimas indicaciones sobre el proyecto que debían presentar. Ella, aún con ojos soñolientos buscaba a los de su amiga, ésta dibujaba en su cuaderno, estaba muy concentrada en eso, por lo que no la quiso molestar y decidió continuar durmiendo, pero el ruido que hacían los demás de la clase al moverse hacia la puerta la despertó definitivamente. Cogió sus cosas y se fue, al salir al pasillo abrió su casillero y una mano la tocó en el hombro.

-Te vi durmiendo toda la clase, Helga.

-¿Cómo podías ver si dibujabas, Kattie?

Su amiga le respondió con una sonrisa, y en seguida le dijo:

-Viste la cantidad de tarea que nos dejó?

-Mmm…no, tienes todo apuntado?

-Ajá, te lo paso, vamos a mi casa.

En el camino Kattie notó a Helga muy extraña, como soñando despierta

-Vamos por unas golosinas?

-Ajá

-Luego de que te pase los puntos, me ayudas en Biología

-Ajá

-Quieres ir a comer un poco de castor asado en la librería de la esquina?

-Ajá…

-¡HELGA! Despierta de una buena vez, estás demasiado pensativa, como soñando, qué pasa?

-No, nada, Kat, solo que me siento extraña., como si me hubieran arrancado un pedazo de mí, como si de pronto algo que ha estado todo este tiempo en mí desapareciera de pronto, tan deprisa…

-…

-Olvídalo.

-Olvidado.

Kattie se hizo amiga de Helga desde que ésta llegó en 1º año de secundaria, pero, a pesar de ese tiempo juntas, a Kat le costaba comprender las cosas que le contaba Helga, esto hacía que su "amistad" no lo sea en verdad.

-CUIDADO!

Kattie la empujó, y lo único que oyó Helga fueron los bocinazos del auto. Al ponerse de pie recibió un sermón por parte de su amiga.

-No ves que casi te mata, Helga? En qué piensas, mujer! …si sigues con esa actitud…

-Entendí, de acuerdo? Ya, capté el mensaje, nos vamos?

Al llegar a la casa de Kat, Helga se fue de inmediato al baño a lavarse el rostro, a ver si así se despertaba de una vez por todas, se ató el rubio y ahora despeinado cabello en un moño y fue a estudiar con su amiga, que estaba en el escritorio. Al verla llegar, cerró los cuadernos y le dijo en tono serio:

-O dejas de soñar despierta o…ya se me ocurrirá algo para darte de castigo, es que Helga, no puedes seguir así, en qué piensas tanto? Y eso de que sientes que te han quitado algo no te lo creo.

-Entonces no me creas y listo.

Después de un largo rato de silencio y de estudio, Kattie se despidió de Helga acompañándola hasta la puerta.

Al salir una fuerte lluvia la recibió, cómo disfrutaba esos días fríos y lluviosos, la lluvia empapándola y ella bajo el cielo oscuro pero bellísimo-visto desde sus soñadores ojos-seguía caminando, faltaba poco para llegar a su casa cuando sintió que la lluvia no caía más…que llovía para todo el mundo, menos para ella…un paraguas la cubría, pero no era suyo, volteó a ver y…

-¡CHARLIE!

-Cómo está la niña más inteligente de la clase? Aparte de mojada, claro.

-Muy bien, gracias, Charles.

-Pero, mírate, Helga, estás demasiado…cubierta de agua…si no hubiese sido por mí! Estarías muriendo de frío, o no? Vamos, acéptalo.

-Mmm…sí, pus, tienes mucha razón…gracias por "salvarme"

La compañía de Charlie incomodaba a Helga…

-Mojada y todo, te sigues viendo igual de bien, me dejas sorprendido, no! Pero si sorprendido me tienes hace tiempo.

Por frases como esa era por la que Kattie le jugaba bromas a su amiga. Para Kat, Helga y Charlie eran la pareja perfecta.

Él era poco más alto que Helga, tenía buen aspecto físico y usaba lents…y claro, moría por Helga. Ésta lo negaba cada vez que Kat se lo recordaba, pero en el fondo sabía que era muy querida por Charlie.

-Me piensas acompañar a casa?

-Hasta dejarte sana y salva.

-Entonces me puedes dejar aquí, -sonrió- ¡mira!

Charlie volteó apresuradamente, mientras Helga escapaba.

Al llegar a casa, se recostó en el sofá a mirar televisión, pero enseguida el sueño la venció.

Estaba en un túnel oscuro, lleno de ventanas cubiertas por telas negras, cada paso que daba era un crujido y una voz diferente llamándola, caminó, corrió, el túnel no llevaba a ninguna parte, pero siguió. Cuando al fin se acercó a descubrir una de las ventanas…cayó mientras un coro de voces le narraban pasajes de su vida, frases dichas por ella, las imágenes vagaban por su mente, se veía en su casa, de pequeña, a los 9, en la escuela, Arnold, Phoebe, el baile del día de los inocentes, el desfile de carros alegóricos, la esquina, los insultos, el libro de poemas, la noche en el armario de su amado…todo, hasta que chocó con el suelo frío y vió a su lado algo brillante, una medalla rota "Se acabó Miss Pataki" gritaron las voces y enseguida Helga exclamó¡ARNOLD!

Abrió los ojos.

Había amanecido.