HOLA!
Ya sé que me tardé y lo siento, se vale enviar vociferadores. Bueno aquí les dejo por fin el capítulo final de la historia y muy pronto traeré la nueva historia que es una continuación de esta: Aún no tiene nombre definido pero espero encontrarle uno pronto...
potter5: espero que te agrade el final aunque no sea como tu lo estabas esperando pero así se fue desenvoviendo la historia, de hecho es parte de un song fic que escribí hace casi tres años, y es probable que ese si te agrade por que lo podrías tomar como un final alternativo al que presento en este fic, espero publicarlo próximamente para que lo leas y me des tu opinión...
Por último un agradecimiento a potter5 que aguantó todas las tardanzas y por haber dejado reviews, también agradezco a aquellos que leyeron la historia sin dejar reviews, que es algo que yo hago muchas veces.
Sin mas por el momento me despido hasta la próxima historia...
Epílogo: Puedes contar conmigo. Un futuro por venir.
La semana pasó tan rápidamente que Hermione ni cuenta se dio. Esa era la ultima noche que pasaría en su casa, sólo volvería, si podía, para navidad y sino hasta el próximo verano. Pensando en eso y poniendo sus últimas cosas en orden se fue a dormir.
Al día siguiente se levantó y se arregló, después de desayunar salió al lado de sus padres que la acompañarían.
Mientras en el Valle de Godric, Harry despertó con un insistente golpeteo en su ventana, era Hedwig. Llevaba una carta que el chico tomó enseguida leyendo el remitente: su mejor amiga le había escrito.
–Eso si es una novedad –se dijo mientras ponía la carta a un lado. Se paró y fue a darse una ducha. En menos de una hora ya se hallaba en la cocina desayunando.
A medio desayuno alguien tocó a la puerta, cuando la abrió se encontró con Ron acompañado de Lisle.
–Hola, Ron –saludó el ojiverde–. Pasa –invitó sin siquiera mirar a la chica.
–Por si no te has dado cuenta vengo acompañado –apuntó Ron dejando pasar a la chica y entrando después de ella.
–Déjalo, Ron, no tiene importancia, no vinimos a eso.
–¿A qué vinieron?
–¿Recibiste la carta que te envió Hermione? –preguntó Ron.
–¿Sabías de la carta? Creo que siempre el último que se entera de las cosas soy yo.
–Pues es por tu culpa –dijo Lisle– llevo un mes tratando de hablar contigo y no quieres.
–Tú y yo no tenemos nada de qué hablar –le espetó– creí que eras mi amiga, y no me dijiste nada de lo que pasaba con Hermione y... y Malfoy.
–Era algo que no me correspondía y lo sabes –se defendió.
–Claro, cómo no. Pudiste habérmelo dicho pero no quisiste –reprochó.
–No tienes porqué hablarle de ese modo a Lis, ella está tratando de decirte algo importante.
–¿Ves? Tú lo sabes, ella lo sabe menos yo. La verdad, ni me interesa.
–¿Ni siquiera si se trata de Hermione? –preguntó Lisle
Harry la miró directamente a los ojos.
–Hermione se va, por eso te escribió y por eso estoy... estamos aquí –anunció la trigueña.
–¿Cómo que se va?
–A Brujas a estudiar leyes y relaciones internacionales, ya sabes nuestra Hermione siempre de estudiosa.
–¿Por qué no me lo dijo?
–¿Cuántas veces la has visto las ultimas semanas? –Harry no contestó –¿Sabes conducir? –preguntó la chica.
–¿Qué? No, ni siquiera tengo auto.
–Pues yo sí, así que vamos. El avión sale en una hora.
Harry miró a Lisle salir con unas llaves en la mano, volteó a ver a Ron quien lo empujó hacia la puerta y sacándolo por ella. Entonces comprendió que a eso habían ido, a llevarlo al aeropuerto.
Hermione caminaba de un lado a otro buscando entre la gente a sus amigos pero no los veía.
Vuelo 546 con destino a Brusela, Bélgica, favor de pasar a la sala B.
–Ese es mi vuelo –anunció la castaña.
–Te va a ir bien –dijo el Sr. Granger.
–Cuídate mucho –dijo la Sra. Granger abrazando a su hija.
–Claro que sí, mamá. Les escribiré, nos vemos pronto.
Hermione besó y abrazó a sus padres y se dirigió con un pequeño bolso en la mano a la sala B.
Harry, Lisle y Ron entraron corriendo al aeropuerto, buscaron en las pantallas el vuelo y se dirigieron hacia la sala donde podrían encontrar a su amiga. Y sí, ahí estaba formada, esperando su turno para atravesar la puerta que la alejaría de Londres.
Quisieron pasar a la sala pero no los dejaron. El ojiverde por la desesperación hizo uso nuevamente de magia involuntaria haciendo aparecer en sus manos un boleto de avión y sólo así pudo pasar.
–Harry, toma, dáselo –gritó Lisle entregándole algo en una bolsita de tela a Harry.
Hermione estaba a punto de cruzar la puerta cuando...
–¡Herm! –la chica se detuvo y buscó el origen de la voz. Para su sorpresa se trataba de Harry.
–Creí que no vendrías –dijo la castaña dejando pasar a las personas que iban detrás de ella–. Le pedí a Lis que fuera a buscarte.
–Pues ya estoy aquí –contestó agitado por la carrera– aunque... sólo para despedirme.
–¿Lis y Ron?
–No los dejaron pasar, pero están allá, mira.
Ron y Lisle saludaron a lo lejos a la chica haciéndole saber que la extrañarían.
–Diles que los quiero mucho y dales las gracias de mi parte por estar ahí cuando los necesité y ayudarme en mis locuras.
–Para eso son los amigos ¿o no? Además siempre estaremos ahí.
–Lo sé. Y así como ellos y yo lo sabemos, también tú. Debes recordar que puedes contar conmigo a pesar de que vayamos a estar tan lejos.
–No olvides escribirnos o llamarnos, además de volver en cuanto puedas.
–Señorita¿va abordar el avión?
–Sí, enseguida. Me voy, nos vemos pronto...
–Espera, toma –dijo sacando del saquito que Lisle le dio una cadena con un dije, el mismo que él le había obsequiado en San Valentín, el que le había arrojado en la cara cuando rompieron y el que él había dejado caer en un pasillo de Hogwarts y daba por perdido –. Me lo dio Lis, no sé de dónde lo sacó.
Hermione volteó a ver donde Lis y ella a lo lejos movió los labios diciendo un nombre.
–Luke –repitió Hermione–, el hermano de Lis lo debió de haber guardado.
–Claro, lo debió de haber recogido. Al parecer sigue ayudándonos...
–Señorita... –llamó la azafata apremiándola para que abordara el avión.
–Me voy, nos vemos pronto –lo abrazó y le dio un beso en la mejilla. Se dirigió con la azafata entregándole su boleto, ésta se lo devolvió sellado y la chica atravesó la puerta que conectaba con el avión.
En cuanto entró cerraron la puerta de acceso. Pocos minutos después el avión comenzó a desplazarse hacia la pista, unos instantes después el avión había despegado.
Harry regresó con Ron y Lisle algo cabizbajo pero a la vez feliz porque al fin después de mes y medio había hecho las pases con su mejor amiga sin tener que decirlo tácitamente. Ahora tendrían que esperar las vacaciones para que el grupo de amigos se volviera a ver, pero el tiempo pasaría rápido en medio de libros, clases y estudio.
Los chicos empezarían con la Escuela de Aurores el 31 de agosto, al igual que Lisle iniciaría con la escuela de Administración Mágica Internacional que duraría un año.
Los cinco se enfrascaron rápidamente en sus deberes individuales que ni siquiera consideraron el paso de los días, de las semanas y mucho menos de los meses. Cuando menos sintieron tenían suficientes deberes para las vacaciones de navidad.
Harry y Ron estaban a tope, pero aún así optaron por ir a pasar las fiestas a sus respectivas casas. El pelirrojo invitó a Lisle a la cena de navidad en la Madriguera, a lo que ella aceptó. No quería quedarse en la escuela y pues la familia de su novio (Al fin se lo había pedido) eran sus únicos 'parientes'. Por su parte Hermione les había escrito felicitándolos y disculpándose por no poder volver en navidad debido al exceso de trabajo y la necesidad de la extensa biblioteca de la escuela la obligaron a permanecer allá.
Por último Draco ni siquiera consideró el volver, la única persona que lo esperaba se encontraba en Brujas; su madre no lo recordaba así que no tenía sentido visitarla, la había dejado internada en San Mungo con todas las comodidades, además que le informaban de su estado cada semana.
Tal vez esta vez no pero quizá la próxima vez podrían verse y reunirse como en los viejos tiempos.
Como el primer año transcurrió el segundo, Hermione únicamente volvió para el verano y se marchó dos semanas antes de iniciar el curso. Ese tiempo extra con el que se marchaba lo aprovechaba para pasarlo con su novio, después de todo no lo veía mucho y quería pasar el suficiente tiempo con él.
Generalmente pasaban ese tiempo en Versalles y había ocasiones que preferían ir a Brujas o algún otro sitio. Para la celebración de San Valentín, Hermione viajó a Bergen sorprendiendo a Draco. Ella había terminado al fin sus estudios y él tenía todo un semestre por delante; incluso tenía en puerta la propuesta de un internado en América, algo que emocionó a la chica e instó a que el ex-Slytherin aceptara.
Terminando las fugaces vacaciones que se tomó, la castaña volvió a Londres. Lisle al verla en la puerta de su oficina corrió abrazarla. Harry y Ron tuvieron que esperar para verla hasta el verano cuando organizaron una fiesta para celebrar que estaban juntos de nuevo.
Hermione quería independizarse (N/A¿y quien no?) así que decidió comprar un departamento que terminó en casa que compartiría con Harry y Ron, y Lisle en ocasiones o con Ginny que ya comenzaba sus andanzas de periodista. La mudanza sería a finales de julio cuando Hermione volviera de un viaje a Francia donde vería a Draco antes de que se fuera al internado a América.
Después de ese tiempo todos comenzarían con una nueva vida o mejor dicho con una vida adulta: Harry y Ron trabajarían en el Departamento de Aurores, Hermione y Lisle ya trabajaban en el Departamento de Cooperación Mágica y Draco volvería en dos años, aproximadamente, para quedarse a vivir ahí, con la chica que más había querido...
Aunque claro, no siempre suceden las cosas tal y como se quieren ¿o sí? Después de todo amor de lejos es amor de pen... sarse.
Pero ésaes otra historia y debe ser contada en otra ocasión, ahora sólo queda esperar y confiar...
