Capitulo III : La alianza Ishida-Yagami-Tachikawa, Filo de espada

-El líder de Takaishi- dijo Tai levantando los hombros- Sora, quizás te suene raro...pero ¿Me quieres?...

-¿Qué?- dijo Sora totalmente sonrojada

-Soy un traidor, Sora, yo apoyo a Ishida...Ahora dime ¿Me quieres?

-Taichi yo...

Taichi había quedado contento con la respuesta que le dio Sora, y se marchaba feliz del lugar. Iba al encuentro de su líder, el señor Ishida.

-Takenouchi- llamó una muchacha de cabellos castaños, con voz dulce- ¿Eres Sora Takenouchi?- preguntó la muchacha, Sora inclinó la cabeza en una reverencia, ya que la reconoció como uno de los jóvenes que estaban cerca del Señor Takaishi

- Si, pero lamento decir, que a usted no la reconozco

-Mi nombre es Hikari, y deja el "Usted", por favor – dijo con voz jovial- además, la viejita aquí, eres tu- dijo riendo. Sora se la quedó viendo extrañada, Hikari, la trataba como una igual y además con gracia desconocida. Se fijó en los rasgos de la joven, se parecía mucho a Taichi, pero de seguro su imaginación le jugaba una mala pasada, por que desde lo que le contó Taichi sobre su hermana perdida, la veía por todos lados.

-Es un gusto conocerte- dijo Sora educadamente

-¿Quieres venir junto a mi, al jardín?

-¡Claro!- Sora y Hikari caminaron juntas, y se sentaron en el jardín, Sora quedó maravillada con lo que sus ojos veían- Esto es hermoso, nunca lo había visto

-Fue hecho por Sesshu, Monje de la escuela Rinzai, considerado uno de los más grandes pintores de Japón. Fue, éste, el único jardín que hizo. – dijo Hikari- por cierto, llámame Kari, Sora

-Me siento fuera de lugar- comentó Sora sinceramente

-No hay por que, después de todo, a nosotras las mujeres, no nos sirve de nada conocer, en este mundo de hombres.

-Kari, ¿Cuál es tu apellido?- Kari tensó sus labios, pero luego los aflojó, al escuchar como una voz le llamaba

- Disculpa, Sora, pero debo irme- dicho esto, haciendo una profunda reverencia se fue de allí, dejando a Sora sola. Luego de un rato, apareció el señor de la casa.

-¿Puedo sentarme a tu lado, Takenouchi?- preguntó Takaishi, y sin esperar respuesta, así lo hizo- Me preocupa mucho que a esta edad estés sin siquiera compromiso, así, como buen tutor, te designé, a quien te ofreció más lujos.

- ¿ Y con quien, seré la afortunada, de casarme?- el sarcasmo de Sora pasó por alto, y la sonrisa de Takaishi se acentúo

-Con el señor Fujisawa, estaba en nuestra pequeña reunión, de hace poco- Takaishi se levantó – bien, me voy, disfruta el paisaje

Sora quedó pensando en quien estaba en el lugar de la reunión, y de seguro que era el más anciano de todos, pensó amargada. En noche la llamaron a cenar junto a su prometido, Shuu le arreglo el pelo y salió. " Efectivamente, el más viejo" pensó Sora al ver a su prometido. Comieron en un silencio incómodo, Sora no dejó de ver al anciano, éste, por el nerviosismo se atoró, y comenzó a toser. Cuando se detuvo, la miró fijamente, y cayó muerto.

El doctor dijo que fue un paro cardíaco, y Sora fue apodada " La diosa de la belleza y la muerte", Kari reía por esto de buena gana.

-De seguro que te vuelven prometida de Ishida- Sora abrió los ojos sorprendida, Tai le había hablado de Ishida, y rogó por que no hicieran eso- después de todo, los primos de Ishida tratan de hacer las paces, y tu matrimonio con éste, formalizara las cosas- continúo hablando Kari.

- Disculpa- dijo Sora levantándose rápidamente y haciendo una torpe reverencia- debo irme- y fue a los brazos de Shuu. Al llegar donde la anciana, se largó a llorar, y quedó dormida allí.

-¿Takenouchi?- fue despertada por un joven. Se le quedó mirando, tenía los ojos azules, y el cabello rubio, le extraño totalmente. El joven, al notar que había despertado, le sonrió dulcemente- Disculpa por haberte despertado, pero...- Sora se incorporó y notó que estaba en el jardín.

-¡Qué embarazoso!- exclamó Sora, levantándose. Al lado del desconocido joven, estaba Kari, riendo

-¿Ya ves que es graciosa, Takeru?- Takeru sonrió, y le hizo una reverencia a Sora

-Señorita Takenouchi, un placer, mi nombre es Takeru Takaishi- Sora se le quedó mirando extrañada

-No te pareces nada a tu padre- dijo de sorpresa. Kari y Takeru sonrieron de forma de cómplices

-Es que el señor Takaishi no es mi padre, es mi abuelo, padre del mío.- dijo Takeru, como si fuera lo más normal en el mundo

-¿Y donde está tu padre?

-Muerto- contestó sonriendo, Sora se puso pálida e hizo muchas reverencias, en señal de disculpa.

-¡No debí preguntar eso!

-Descuida, no hay problema- dijo Takeru, sonriéndole. Kari sonrió

-Sora, el señor Takaishi quiere hablar contigo, parece que es de lo que hablamos de Ishida- el rostro de Takeru se volvió inexpresivo.

-No menciones a ese maldito frente a mi- dijo Takeru, cortante- espero, Sora, que a éste, lo mates también.- dicho esto, se levanto bruscamente. Sora se levantó del suelo, se tomó el largo cabello en una cola, y se encaminó donde Takaishi, junto a Kari.

En el camino, Sora comenzó a asustarse, al llegar a la puerta, Kari avisó de su llegada y la dejó sola. Sora entró al lugar y vio a dos hombres, aparte de Takaishi, sentados a los indios, que la miraban fijamente, con una sonrisa a flor de labios

-¿Es ella, Takaishi?- preguntó el joven de cabellos azules, pasando por alto que Sora estaba a su lado.

-Así es, mi señor- dijo el anciano tocando con la frente el suelo. Sora miró directamente al hombre, pero este no se dio por aludido. Quizás su belleza no funcionaría con el.

-¿Y bien, Kido? – preguntó el otro hombre. Los rasgos de éste, eran delicados, casi como los de una mujer

- La respuesta no está en mi, Shigure Ishida, si no, en tu primo- contestó Kido. Takaishi carraspeó molesto- ¿Pasa algo, Takaishi?

-No, nada, mi señor- Sora sonrió, cosa que no pasó desapercibida por Kido.

- Shigure, ahora que conoces a la mujer ¿Qué crees que diga Ishida?

-Le aseguró que no se negará

- Y cuando muera, gracias a los encantos de Takenouchi, tu subirás a su poder. – Shigure asistió con la cabeza- Pero te advierto, NO TE CREAS, yo siempre seré más que tu, ahora desaparece- el primo de Ishida se levantó rápidamente, y salió del lugar- Quiero hablar a solas con Takenouchi, Takaishi- dicho esto, se levantó, al tiempo que a Sora le tomó el brazo con fuerza. Sora sintió los dedos fríos de Kido en su brazo, atravesando la tela.

-¡Mi señor!- rogó Takaishi- pensé que hablaríamos de Yagami

-Silencio, Takaishi, Hemos hablado catorce años de lo mismo. – Kido camino hacia la puerta, seguido por Sora. Sora miró al suelo, mientras que sus manos jugaban nerviosas con sus mangas. – Cuando muera Ishida- dijo Kido

Silencio

-Cuando muera Ishida- continúo Kido- Tu serás mi esposa. – Sora se puso pálida, pero no dijo nada. Kido se movió solo, dejándola atrás

-¡Señor Kido!- Joe paró en seco, y giro su rostro- ¿No teme a la muerte? – Joe negó con la cabeza y sonrió

-La muerte me teme a mi.

-¡Yamato!

-¡Taichi!- Tai y Yamato se miraron fijamente por un largo rato, la casa en que se habían encontrado estaba en silencio. Ishida sonrió. Yamato se acercó un paso, alzó su puño y o golpeó en media cara- ¡No sabes cuanto me preocupe por ti, maldito!

-¡No te pedí que lo hicieras!- dijo Taichi respondiéndole el golpe. Cuando los dos estaban en el suelo apaleándose, interrumpió Koushiro con un leve golpe en la cabeza a los muchachos.

-¿No han notado la presencia de las señoritas aquí presentes?- Tai y Matt se giraron a ver dos damas bellísimas. Rápidamente se movieron en una reverencia- Son la Señora y señorita Tachikawa.

Mimi quedó mirando a Yamato, la gracias de sus movimientos, y sus dedos largos, que se movían con sigilo en la espada que tenía amarrada a su cintura. Se fijó en los cristalinos ojos, se sintió ahogar en esos, quedó estática, no pudo moverse más y sintió pronto como se le cerraban los párpados sin su consentimiento. Mimi quedó dormida, pensando en aquel misterioso joven ( Que no es Yamato) .

-¿Para qué me pediste que hiciera eso?- pensó Yamato mirando fijamente a Koushiro, este solo sonrió.

-Un pedido de su madre- le dijo Koushiro en un susurro inaudible para los demás que no eran Izumi.

-Discúlpenla, ha tenido un largo viaje. El paladín gasta más energía que cabalgar – aseguro la Señora Tachikawa. Koushiro y Taichi dejaron a solas a Yamato, Ishida y a Tachikawa, para dejar a Mimi, en un lugar seguro.

-Supe lo de tu hija – comentó Ishida

-Supe lo del tuyo- contestó seria Tachikawa mirando fijamente a Yamato. Éste se puso pálido

-Yamato, es mejor que nos dejes solos- Yamato asistió lentamente y salió del lugar.

-¿De quién es, Ishida?- preguntó Tachikawa levantando la voz, como si tuviera poder sobre Ishida

-De un antiguo amor- contestó tranquilamente. Yamato se tapó los oídos. Algunas veces odiaba tener los talentos de los Izumi, sin ser uno. Pero aún así escuchaba.

-¡Ishida! ¿Cuándo pensabas decírmelo?

-¿Para qué?

-¡No íbamos a tener secretos!

-¡El no es ningún secreto, Tachikawa!- La voz de Ishida cambió de tono, a uno con más autoridad- Mi amor por Norika Izumi, vivirá siempre, en mi corazón. Pero, por ti, es latente, nunca una muerta, sacará a una viva.- Tachikawa rió complacida

-Eres un pillo, Ishida, te gustan las casadas o viudas- dijo riendo. Supuso Yamato que Ishida la miró desconcertado por lo siguiente- ¿Crees que no se? Ishida, sé que Norika, era la esposa de Takaishi, que te eras su amante, pero nunca supe que habían tenido hijos.

Hijos...¿Es qué tenía un hermano? Yamato se sacó las manos de los oídos

-No hablemos de eso ahora Tachikawa- le contestó riendo. Pronto se escucharon sonidos de amor. Por lo que Yamato se sonrojo y salió del lugar, a despejar su mente.

-¿Qué oíste?- preguntaron Koushiro y Tai, curiosos.

-¿Qué era mi madre de ti, Koushiro?- Koushiro se puso pálido- Dime de una vez, escuché claro

-Mi tía- contestó

- ¿Por qué? ¿Por qué se caso con un Takaishi? – preguntó con rabia Yamato. Los ojos de Taichi se inyectaron con odio

-no lo sé, eso fue decisión de abuelo, nunca la entendí.

-¿Tengo un hermano?

SILENCIO

-¡Maldita sea, Koushiro, te pregunte algo y quiero que me lo contestes!

- La señora Tachikawa, ha venido en búsqueda de la prometida del señor Ishida- dijo una sirvienta, a los señores Takaishi. Takeru se mordió el labio inferior.

-¡Dile que pase!- aulló Takaishi. La mujer entró suavemente, todos los que estaban en la habitación quedaron mudos de admiración.

-Buenos días, mi señor Takaishi- dijo Tachikawa haciendo una reverencia. Takaishi mandó a llamar a Sora.

-¿Es tiempo, ya?- preguntó Shuu. Sora empalideció, y salió del lugar con paso pausado. Si la entrada de la señora Tachikawa, había causado conmoción, la de Sora, hizo furor. Sora alcanzó a ver a Takeru solamente, al hacer una profunda reverencia, no subió y mantuvo la frente pegada al suelo.

-Tengo entendido de que la señora Takenouchi se casará con un Ishida- comentó Tachikawa. Sora se sintió complacida, al escuchar una voz suave y amable-

-Así es, Señora Tachikawa, con el Señor Ishida Kenjii – La Señora Tachikawa dejo en silencio todo el lugar, por un largo rato, Sora alzó los ojos, para ver las pequeñas y blancas manos apretarse hasta perder la sangre.

-¿Ishida Kenjii? Entonces, me complace decir que la señora Takenouchi tiene una gran suerte, puesto que es un buen hombre- Ahora las manos de Takeru se tensaron

-¿Lo conocéis?

-Solo un poco. Señora Takenouchi, incorpórate- Sora así lo hizo, las pupilas de Tachikawa se volvieron grandes. – Eres bellísima, pero muy joven ¿Qué edad tienes?

-16 años- contestó.

Y eso fue lo última palabra que se dirigieron Sora y Tachikawa, quien, cuando Sora se despidió hizo una hermosa sonrisa, que no le llegó a los ojos.

-No le agrado, Shuu

-Mi señora, de seguro ve eso, por que está cansada.

-¡Te lo aseguro!...-Sora quedó petrificada, al ver una muchacha arrodillada, doblando sus ropajes- ¿Quién es esta?- la joven a escucharla, se tiró al suelo en exageradas reverencias

-Soy Miyako, yo la acompañaré al feudo Ishida- dijo levantando el rostro – Shuu me dijo cuan bella era la señora, pero nunca me lo imaginé tanto así ¡Por eso se mueren los hombres!

-¡Calla! ¡Calla! ¡No vuelvas a decir eso! – gritó Sora, arrebatándole un vestido a Miyako- ¡No quiero que ella venga! ¡Te quiero a ti, Shuu!

-Yo no puedo mi señora, yo soy la mucama de Hikari

-No me deje, mi señora, prometo servirle bien- Y así fue como Miyako se unió a la vida de Sora Takenouchi.

Cuando iban de viaje, al llegar a territorio Ishida, la señora Tachikawa ordenó a Miyako enseñarle algunas de manejo de espada.

-¡La señora Takenouchi, tiene talento! – exclamó Miyako, luego de salir de un dojo. Se fijaron como mucha gente se apelotonaba a recibir a personas. Sora miró, el grupo de jinetes se acercaba a galope . La mayoría llevaba Yelmo y coraza, pero Sora se fijo en el joven que cabalgaba junto a ellos, Se fijo en la curva de su pómulo, en el brillo sedoso de su pelo.

-¿Es ese Ishida?

-No, ese es su pupilo, el señor Yamato- dijo Miyako. Las dos dejaron de hablar, al ver que el rubio se giro hacia ellas, como si hubiera escuchado su nombre. Los ojos del joven denotaba profundos sentimientos, tenía la boca sensible, su rostro demostraba energía, pero a la vez tristeza. A Sora le dio una emoción, entre curiosidad y deseo. Escuchaba como Miyako le hablaba, pero no se molestaba en contestar, puesto que lo único que quería decir era : Yamato

Holaaaa!!!

Se preguntan por que estoy escribiendo, si pedí 10 review y no los tengo, y es que me emocioné tanto cuando terminé este capitulo, que lo quise subir rápidamente. Además, creo que viajaré, así que por eso, les adelante cosillas, espero que os guste.

Muchas gracias, a quienes me mandaron un review!! De veras que los adoro.

Agradecimientos a :

Kyoko-4ever

L.I.T

Alda-gracie

Sora-Ishida-Takenouchi

AngieAyanami

FiorellaTakaishi

Cuídense mucho!!!

MizuKohai