Las estrellas seguían brillando sobre la tierra de Egipto. Ni un alma se encontraba en las calles, y los búhos del desierto arrullaban a los durmientes con su suave canto, armonizando un ambiente de falsa paz y tranquilidad... que sin embargo no llegaba al corazón de Rey Kon.
Daba vueltas y vueltas sobre su cama en mitad de un sueño intranquilo y agitado, murmurando cosas para si mismo. Afortunadamente para él, su frágil sueño fue roto en definitiva por una mano que se apoyó sobre su hombro, y que el atrapó en el acto con toda su fuerza
-¡Rey tranquilo soy yo!
El joven tigre blanco, abrió los ojos y sin dejar de respirar entrecortadamente, los dirigió hacía Mao, que era a quien tenía sujeta.
- Mao... – la soltó y esta se sostuvo la mano - ¿qué hora es?, ¿no puedes dormir?
- Rey...
había algo en el tono de voz de Mao que volvió a ponerlo alerta. Entonces notó que ella no llevaba ropa de dormir, sino que al contrario, estaba vestida con la ropa de viaje que había usado aquella misma mañana.
-¿por qué estás arreglada?, en serio, ¿qué hora es?
- es media noche Rey – respondió otra voz fría.
Ozuma se encontraba en el resquicio de la puerta. También el estaba completamente arreglado y listo para partir.
- y nos vamos...- Ozuma continuó su camino a través del pasillo.
- ¿qué?, ¡Ozuma!
Rey saltó de su cama y encaró al pelirrojo-negro.
- ¿cómo que nos vamos?
- ya hemos alertado al faraón, debemos alcanzar a Dranzer en el desierto ahora que podemos. – respondió cortante Ozuma.
- prometimos una alianza con el faraón para esto. Y mientras más ayuda tengamos más posibilidades tenemos de lograrlo.
Una media sonrisa cruzó el rostro de Ozuma. Curiosamente el gesto fue todo menos amable.
- creo que tienes el concepto equivocado de que puedes ordenarlos como se te plazca Rey. Pero aquí no sólo estas fuera de tu tierra, también estás en misión; así que antes que príncipe, eres un Saint Shield, y un Saint Shield obedece mis ordenes...
Ozuma terminó el camino que lo separaba de la ventana del pasillo, y lanzó una cuerda con un garfio a través de esta. La cuerda se tensó al sujetarse a la siguiente pared.
- vamonos...
los demás Saint Shields estaban por igual en el pasillo completamente vestidos, y por igual dudando.
- yo me quedó Ozuma – dijo finalmente Rey con porte decidido – le di mi palabra al faraón Atem: la palabra de un futuro emperador a un rey es sagrada.
- sí así lo quiere "su alteza". Los verdaderos Saint Shields, síganme.
Sin embargo, los Saint Shields seguían allí parados entre Rey y la ventana.
- yo me quedo con mi hermano – dijo Lee – no soy el heredero al trono, pero igual soy príncipe, y debo apoyar a mi hermano.
- también yo me quedo con Rey – dijo Mao después de un rato, sujetando el hombro de este.
Todas las miradas se dirigieron a Mariam, que se quedó paralizada unos instantes. Hasta finalmente, avanzar y quedar al lado de Rey, que sonrió satisfecho.
- lo siento príncipe – alegó sin embargo la peliazul, quebrando la sonrisa de Rey – pero creo que en esta misión hay mucho en juego, y debemos cumplirla a toda costa. El deber es primero, discúlpeme.
- está bien Mariam...
- al fin una verdadera Saint Shield – comentó Ozuma con entusiasmo, sin embargo Mariam no respondió nada y cruzó con semblante triste la ventana, detrás de ella salió Ozuma.
- esperemos que los dioses vayan con ellos. – la mirada dorada de Rey siguió un rato más a sus compañeros, hasta que no los pudo ver y fue oficial; que los Saint Shields se habían separado.
Mientras tanto, en una pequeña isla junto a Grecia...
Max y Kai continuaban caminando entre el bosque tropical de la parte no habitada de la isla. El primero gritaba constantemente buscando algo de ayuda, mientras que Kai lo seguía con el semblante serio.
"a este paso jamás alcanzaré a Bakura"
- creo que ya estamos cerca – dijo Max sobre un árbol, intentando divisar algo en la distancia.
Lo siguiente fue muy rápido e inesperado. Un enorme sable bajó descendió de la nada con dirección a Max. El sable se enterró con fuerza destellando al reflejar la luz del sol.
Afortunadamente, lo único que había herido era el árbol sobre el que había estado Max, ya que este estaba en el suelo, bajo el brazo de Kai.
- ¿podrías avisar cuando hagas eso por favor?
- cállate. Este no es momento de decir tonterías. Estamos bajo ataque...
En ese preciso instante, otro sable salió de entre la maleza, apuntando nuevamente a Max, pero Kai volvió a desviarlo con un Ken. El intento se siguió repitiendo, con los sables saliendo de diferentes direcciones, pero ninguno tan rápido como el fénix.
- ¿hay algo que pueda hacer para ayudarte?
- sí, mantente quieto, tu eres su blanco – uno de los sables alcanzó a rozar el antebrazo de Kai, - ¡ahhh!, demonios ¡ya me harté!, agáchate niño
Sin esperar respuesta, Kai empezó a liberar un aura color rojo, hasta que esta luciera como fuego a su alrededor. Entonces el fénix puso sus brazos juntos y levantó cerca de su pecho su rodilla, y la silueta de un fénix de fuego se formó a su espalda.
Kai: - ¡¡¡las alas del fénix... – Kai abrió los brazos a los lados, simulando las alas del fénix – Se elevan al cielo...!!! ( Hou Yoku Ten Shou!!)
Al instante se liberó un cataclismo de fuego por todo el lugar, con ráfagas de viento levantándose por doquier. Las llamas arrasaron con la vegetación alrededor, y arrastraron con ello a una docena de esqueletos cubiertos por capas púrpuras.
Cuando el ataque cesó, todos los Skull Servants cayeron fulminados en el suelo.
- alguien nos levantó una emboscada... – "o más bien a este niño... ¿por qué?"
- Kai no quiero molestarte pero creo que aún no acaba – dijo Max levantándose a su lado.
Los Skull Servants, aparentemente muertos, comenzaron a levantarse nuevamente y con dificultad. Y a buscar las espadas que habían quedado esparcidas por el suelo.
- maldición... ¡corre!
Tomó a Max de la mano y empezaron a correr entre la jungla. Eventualmente, los sables empezaron a salir disparados desde la maleza tras ellos. Pero Kai ya no los desviaba, sólo los esquivaba a duras penas junto con Max.
- ¿y no puedes hacer algo?
- ¿tu podrías después de haber sido destrozado por un maremoto, y haber ejecutado una técnica que gastó la fuerza que te quedaba?
- ya veo...
siguieron corriendo un rato más, escuchando las capas de los Skull Servants agitarse tras ellos. La jungla se acababa frente a ellos, podrían correr más rápido, pero estarían más expuestos.
"tendré que arriesgarme. No puedo quedarme aquí, tengo que encontrar a Dranzer"
Para desconcierto de Kai no salieron a una planicie o a la parte habitada del lugar. Era simplemente una playa que bordeaba la jungla, y el mar los estaba acorralando.
-por aquí – le dijo Max, y empezó a correr por la playa. Kai dudo un instante, pero un ruido en la maleza le indicó que no tenía de otra más que seguirlo.
Los Skull Servants salieron también a la playa, y siguieron la lluvia de cuchillos, y esta vez Kai tuvo que darse vuelta en plena carrera para desviar algunos.
Finalmente llegaron a una pared de roca en la base de un risco. Estaban completamente acorralados
-¡no maldita sea!
Kai se volteó para enfrentar a los Skull Servants, y empezó a hacer arder su Cosmos nuevamente.
- ¡no espera!, estás muy débil para hacer las alas de fénix.
- débil pero no muerto niño. Como lo estaría si me rindiera sin pelear.
- podemos seguir por la jungla.
- ¡¿qué no lo entiendes?! – Kai se estaba enfadando de verdad – sería lo mismo... ahora, apártate.
Finalmente a Max no le quedó opción y retrocedió, mientras Kai se preparaba. Los Skull Servants estaban a penas a unos metros, y sabían perfectamente que tenían toda la ventaja. En cuanto a Kai, la decisión brillaba en su mirada carmín.
- ¡Hou Yoku Ten... ¡
- Darkness fine!!!
- ¡qué!
Una esfera de energía oscura surgió de entre los Skull Servants y acertó a Kai directamente en el pecho, mandándolo a enterrarse en la roca. Cayó en la arena sangrando de la nariz y la boca.
- ja ja ja.. Kai, como dicen los caballeros... un truco no funciona con alguien que ya lo ha visto.
El fénix levantó la vista para ver quien le hablaba. Un Skull Servant mucho mayor que los anteriores se iba acercando desde el fondo. Su capa estaba hecha de fuego azul.
- un King Of the Skull Servants…
- el mismo. – respondió la criatura, que miraba con mofa a Kai en el suelo. – debo decir que Bakura no nos envió aquí por ti. Pero serás un lindo regalo.
- ¿Bakura?... – el nombre había activado el censor de Kai. Sí lograba salir de esa, no sólo salvaría la vida, también ganaría una pista.
El rey de estos se dio la vuelta, dirigiéndose hacía los demás Skull Servants.
- Bakura dijo que no importaba si estaba vivo o muerto. Así que, ¿por qué no nos libramos de problemas y acabamos con ambos aquí?
Los Skull Servants gritaron y levantaron sus espadas en señal de aprobación.
- perfecto... ¡elimínenlos!... recuerden apuntar bien a la cara – el King se puso junto a sus súbditos, que levantaron sus navajas, dispuestos a lanzarlas a la vez contra Max y Kai.
Todo parecía perdido, no había forma de que Max y Kai escaparan de eso. La sentencia de muerte estaba firmada por la solitaria playa, el testigo sería la jungla y el mar limpiaría la sangre. Sólo quedaba esperar el fin.
Max lo sabía muy bien cuando veía el filo de las espadas, y a Kai semi-conciente en el suelo... sólo un milagro. Empezó a rogar a los dioses.
- ¡ahora! – gritó el King, y todos los soldados lanzaron sus navajas. Max podía sentir como estas cortaban a toda velocidad el aire, para después cortar algo más. Todo estaba perdido...
Si es que una enorme pared de agua no se hubiera levantado del mar, entre ellos y los cuchillos, desviando estos últimos.
- ¿cómo?... ¡quien ah echo eso!
Max también estaba desconcertado, y miraba a todos lados buscando a su salvador.
Resolviendo su incógnita, el mar empezó a agitarse como si estuviera hirviendo. La tierra también se sacudió, y algunas nubes negras se formaron en el cielo a su alrededor.
Níger y Jabu detuvieron su búsqueda al ver como el cielo se hacía negro exclusivamente en la parte este de la isla.
Camus y Saga también salieron de la habitación donde conversaban y miraron con sorpresa el suceso.
Y Bakura, oculto por las sombras a unos metros de ellos dos, también fijo su vista en el curioso fenómeno.
"estúpidos... les dije que lo mataran rápido. Ahora eh perdido a una."
Volviendo con Kai y Max, el temblor se había echo más fuerte, y ya había derribado a varios Skull Servants. misteriosamente, en lugar de sentirse intimidado, Max se sentía más confiado que nunca.
Y finalmente ocurrió. El agua del mar se levantó en vertical formando una gigantesca columna, el atronador rugido se escuchó por toda la isla, y el guardián tortuga emergió frente al grupo.
-Draciel... –dijo Max.
Los demás estaban atónitos, incluyendo a Kai. La bestia los había salvado, parecía que era verdad que estaba de su lado, la pregunta era ¿por qué?, ¿y que tenía que ver Max en eso?
- ¡ataquen! – el King of the skull servants decidió no esperar para averiguarlo y envió un ataque de inmediato contra la criatura. Todos los Skull Servants lanzaron sus espadas como lanzas apuntando al corazón de Draciel. Las espadas impactaron con fuerza.
Y rebotaron en el caparazón de Draciel, que se quedó como si nada hubiera pasado, dejando atónitos a los Servants.
Ahora era el turno de contra atacar de Draciel.
Con un gran rugido formó un muro de agua a su alrededor, muro que lanzó contra todos los Skull Servants, derribándolos de un solo golpe. Estos intentaron levantarse y contra-atacar pero sucedió lo mismo. Era imposible golpear a Draciel, hasta que...
- ¡detente Draciel!
La bestia bit volteó a ver quien le había hablado. Cual fue su sorpresa al encontrarse con el King Of The Skull Servants, sosteniendo a Max contra su cuerpo, y colocando el filo de su espada a unos centímetros de su cuello.
- sabemos que es este niño lo que buscas, que es el elegido. ¿qué pasaría si ahora mismo, corto su cuello a la mitad?.
Draciel rugió furioso, pero al mismo tiempo retrocedió. No podía arriesgar la vida del que sería su guardián.
- eso está mejor. Si quieres que viva, solo hay una cosa que tienes que hacer. – con su mano libre, el King levantó un medallón color verde y purpura, mostrándoselo a Draciel. – entra en este medallón, y jura obediencia a mi amo Bakura.
Draciel se quedó inmóvil unos segundos. Su mirada cambiaba una y otra vez de Max al medallón, considerando sus opciones. Aunque en realidad no parecía haber ninguna.
Dio un paso adelante hacía el medallón.
- ¡no lo hagas Draciel!
La voz de Max desvió la atención de la bestia bit. Aún con la navaja en su garganta, el rubio mostraba bastante determinación y seguridad.
- si estos tipos tienen tu poder, quien sabe lo que harán. No te preocupes por mi y huye.
Draciel mantuvo su vista fija en Max un largo instante, mirándolo como hechizado. Hasta que se volvió un destello púrpura, y entró sin quejar al medallón.
- ¡JA!... bien hecho Draciel, Bakura estará muy complacid... ¡ahhh!
Súbitamente, una descarga eléctrica recorrió todo el medallón, causando que el esqueleto lo soltara y cayera en la arena.
- ¿qué demonios?
"¡ahora o nunca!"
viendo finalmente su oportunidad, Kai se lanzó como una flecha contra el medallón, atrapándolo en su camino, y frenándose en la arena a varios metros del rey de los sirvientes cráneo.
- ¡Fénix!... ¡acábenlo!.
-¡ atrápalo Max!
El movimiento tomo a todos por sorpresa, los Skull apenas se estaban movilizando, y su rey había soltado a Max en su afán de lanzarse contra el fénix. El medallón voló por el aire
Max lo atrapó. Los Skull Servants volvieron a lanzarse contra el, y Max, instintivamente, se colocó el collar.
Al instante, un aura violeta lo rodeó, y rechazó con un destelló a todos los Skull Servants que se lanzaron contra el. La silueta de Draciel apareció tras el.
- maldición... fallamos. – aunque el King Of Skull Servants mostraba coraje, los demás Skull Servants retrocedieron asustados. – cobardes... ¡cobardes todos!
- mejor hazle caso a tus tropas y lárgate ahora mismo – de repente, con el aura violeta rodeándolo, Max había pasado de víctima indefensa, a Amo de una bestia sagrada súper poderosa. Los Skull Servants siguieron retrocediendo. Inclusive el King se echó para atrás. Las leyendas de las bestias sagradas eran demasiado impactantes como para pasarlas por alto.
- ya oiste a Max y a tus tropas. No te conviene quedarte – Kai se levantó con dificultad, y se apoyó en Max.
- quizás a nosotros nos ganaron... pero no somos más que esqueletos, sirvientes: somos lo más bajo de todo el ejercito de criaturas de las sombras que posee Bakura. Y el no descansará hasta apoderarse de las 4 bestias... no volverán a tener tanta suerte.
Los Skull Servants se desvanecieron como humo.
- uff... – Max suspiró fuertemente y cayó de rodillas en la arena – por fin se acabó, por un momento me asusté.
- no debimos dejarlos ir. Avisarán a Bakura.
- ¿así?, ¿y quien es ese tal Bakura?
- ¡nada que te incumba niñ...!
Kai se frenó en mitad de la frase, y se quedó mirando fijamente al medallón que colgaba tranquilo del cuello de Max.
"no descansará hasta apoderarse de las 4 bestias"
"así que son 4. yo busco a Dranzer, y Max tiene a Draciel. Aunque no quiera, este niño se ah involucrado aún más que yo en todo este asunto, no puedo dejar pasar eso por alto... debo llevarlo conmigo, quizás me sea útil"
- es un ladrón de Egipto. Tiene la cara rajada y canas aunque apenas tiene 20 años. Va tras tu Draciel por su poder, al igual que por la bestia bit que yo persigo, el fénix de fuego Dranzer. Aparentemente están relacionadas por algo más que la sílaba inicial, y parece que también hay otras dos.
Max se quedó confuso, mirando a Kai.
- es todo lo que sé. – empezó a caminar por la arena, dejando a Max atrás.
- increíble...
súbitamente Kai se detuvo.
- ¿qué, no vienes niño?...
- eh, ¿me hablas a mi?
- No, a ese otro tipo que esta con nosotros en esta playa completamente desierta. Ahora estas bestias nos conciernen a ambos. Así que más vale que te apures... te voy a llevar hasta el fin del mundo si es preciso pero encontraré lo que buscamos...
- ¿y que buscamos?
- la verdad.
