Capitulo II: El viaje comienza
Después de unos minutos, cuando Kagome reaccionó y pudo figurar lo que había ocurrido, sin despegar la vista de Inuyasha, lentamente se levanto del suelo, caminó hacia él y cuidadosamente comenzó a levantarlo (ya que el seguía inconciente), lo cargó contra su pecho y se dirigió al lugar donde estaban Miroku y los demás...
- Inuyasha... ¿porque ocurrió esto, ¿que es lo que se supone que debo hacer ahora, ¿que pasara con tigo...? – pensaba Kagome al caminar
Kagome siguió deprimida todo el camino y haciéndose a si misma miles de preguntas mientras caminaba por el bosque, y continúo hasta salir de éste...
- ¡Kagome! ¡Regresaste!... pero... ¿quien es? – señaló Shippo a Inuyasha.
- Señorita Kagome... no será... – dudó un momento Miroku
- Es... es... – baja la mirada, haciendo que su fleco le tapáse los ojos, se sentó al lado de sus amigos - Es una larga historia... – colocó a Inuyasha sobre su regazo sin soltarlo.
Kagome tardó poco tiempo en contarles lo sucedido a sus amigos...
- ¿Y que vamos a hacer? ¿Inuyasha se va a quedar así para siempre, pero si es como de mi edad... – decia Shippo sin despegar su vista de la aun dormida inocente carita de Inuyasha.
- Eso le pasa por tonto... – reprochaba Sango, que en ese momento acariciaba a Kirara, que estaba sobre sus piernas, ronroneando.
- Pero que vamos a hacer... ¿tiene alguna idea señorita Kagome? – preguntó Miroku.
- Talvez... talvez, aquella niña nos pueda ayudar... – pensó Kagome en voz alta
- Pero si ella fue la que le hizo esto a Inuyasha... ¿crees que acepte regresarlo a la normalidad? – observó Sango
- Hay que intentarlo...
- Pues, no será fácil... pero lo intentaremos, encontraremos a esa niña – Miroku trataba de meterles animo
Y hubieran seguido hablando, si no fuera porque Inuyasha comenzó a lentamente a abrir sus ojitos...
- Inuyasha... ¿estas bien? – le pregunta inmediatamente Kagome preocupada
- ¿Quien... quien eres tu? ¿Y como sabes mi nombre? – los voltea a ver a todos con la mirada incredula mientras se sentaba lentamente
Kagome inmediatamente se dio cuenta de lo que sucedía... Inuyasha había perdido también sus recuerdos. Pero hubo quien no perdió más tiempo...
- Inuyasha... ¿No recuerdas nada de nada? ¿A mi, a Kirara, a Sango, a Miroku...? ¿a... Kagome? – pregunto Shippo sin creerselo aun, pero Inuyasha solo negó con la cabeza
- Perdió la memoria...
- Eso me temia – dice Kagome recordando las palabras del espiritu
- ¿Qué haremos señorita Kagome? – preguntó el monje al ver la confundida cara de Inuyasha
- ... – aunque Kagome guardara silencio, en su mente todo estaba muy claro... Debian encontrarla... ella era la única que podria regresarlo a la normalidad... después de todo, ella lo ocasionó...
Esto era horrible, no solo Inuyasha había regresado a su ya olvidada infancia, si no que su memoria también. Pero eso no fue un impedimento para comenzar con la búsqueda de la misteriosa niña como lo habian decidido. Y aunque Inuyasha no recordaba nada, Kagome y Shippo le contaban cosas durante el viaje con la esperanza de que recordara algo... pero parecía inútil... sin mencionar que Inuyasha era un niño muy callado que parecía no reflejar emociones...
- ...y después usaste tu "colmillo de acero" para destruir al monstruo... – contaba Shippo a Inuyasha, que le ponia toda su atención – ¡fue increíble! ¡lo derrotaste muy rapido! Eso si lo recuerdas, ¿verdad?
- ...no... no lo recuerdo – respondio en un susurro casi inaudible
- ya Inuyasha, no seas tan timido... – decia Kagome, pero de repente se puso muy pensativa, como recordando algo – nunca crei que le diria tales palabras a Inuyasha... eso no era propio de él... sobre todo por lo explosivo que era...
- ja, ja, ja, si, tienes razón – sonreia Sango
- quien diria que de pequeño seria tan diferente... – agregó Miroku
- si, ami me cae mejor asi, ojala se quedara asi... – decia Shippo como si nada mientras caminaba con los brazos tras la nuca y los ojos cerrados
Pasaron 3 días, sin hallar pista alguna, hasta que...
- ¡¡¡Cuidado! ¡¡¡Es enorme! – gritaba Shippo mientras corria en dirección a sus amigos
- Es un ciempiés gigantesco... – Kagome levanta la cabeza para lograr ver el gran tamaño del monstruo
Se encontraban pasando por una aldea, sin esperarse que un monstruo los atacara tan repentinamente; los habitantes de la aldea comenzaron a correr en diferentes direcciones por su vida, gritando asustados. Kagome y sus amigos se prepararon esperando cualquier cosa...
El monstruo era como un ciempiés, tan grande que no se diria que media menos de 100 metros de largo, tenia dos largas antenas y su cola terminaba en un aguijón, como el de un escorpion.
- Señorita Kagome, por favor proteja a Inuyasha... – le pidio Miroku
- ¡Hiraikotsu! – Sango lanzó su boomerang, partiendo al gigantesco monstruo en dos partes, las cuales calleron al suelo en un golpe seco, una de ellas muy cerca de Kagome.
- ¡Aaah! – gritó Kagome de la impresión al ver que la mitad del monstruo cayó justo enfrente suyo.
- ¿Eso fue todo? – Shippo asoma la cabeza para ver
- ¡No! todavía se mueve... – nota Kagome asustada
Y con un certero golpe de parte de una de las mitades del monstruo, Inuyasha sale volando por los aires sin que Kagome pueda hacer nada...
- ¡¡¡Haaaaa! – Inuyasha gritaba asustado mientras caía desde una considerable altura –
- ¡¡Inuyasha!
Al parecer, el monstruo no era nada lento, y mucho menos tonto, pues todo lo habia hecho a proposito con el unico motivo de hacercarse a Kagome e Inuyasha, porque en ese mismo momento se abalanzó sobre Inuyasha, que caía del cielo en picada, pero...
- ¡Agujero negro! – rapidamente, Miroku absorbió las 2 mitades del monstruo por completo, sin dejar rastros de la imponente criatura
- ¡Kirara! – llamó Sango, haciendo que su fiel mascota y acompañante se lanzara para atrapar a Inuyasha – Muy bien hecho...
Claro que Kagome no lo pensó 2 veces para correr hacia Inuyasha en cuanto Kirara aterrizó...
- Inuyasha... ¿¿¿te encuentras bien? ¿¿¿No te pasó nada? – mas preocupada que nada, Kagome comenzó a revisárlo para ver si no estaba herido, como una madre preocupada por su hijo –
- No, estoy bien... – se separa un poco de Kagome con la mirada fija en el suelo
El que Kagome se preocupara tanto por Inuyasha, solo hizo que él comenzara a sentir algo dentro de sí, pero ¿que era? Solo sabia que se sentía bien y protegido estando a su lado...
En cambio Kagome, le preocupaba un tanto la actitud de Inuyasha, lo sentia distanciado, lo que hacia que se preocupara a cada momento por el, no podia dejar de sentirse culpable por todo lo sucedido.
- Perdón por interrumpir, pero... ¿no creen que deberíamos regresar a la aldea? – dijo Miroku fijando su vista en el cielo, que comenzaba a oscureser
- ¡Si! ¡es verdad, talvez la anciana Kaede pueda ayudar a Inuyasha... – pensó Shippo
- ¿Enserio... ella podría ayudarme? – pregunta Inuyasha sin cambiar su semblante
- No es una mala idea, talvez ella sepa algo... ¿tu que dices Kagome? – le pregunta Sango
- Si, talvez sea lo mejor... – se quedó un poco pensativa – a demás, en pocos días comenzaran mis exámenes y tengo que regresar a mi época para ponerme al corriente – pensó
- Pero ya es tarde, será mejor salir en la mañana... – declaró Miroku, dirigiendose a una de las casas de la pequeña aldea en la que estaban
Esa noche, todos durmieron tranquilamente, dentro de una comoda posada. Todos excepto uno... Inuyasha, que estaba arrinconado en una esquina, era el único que no dormía muy bien, ya que, sufría, sufría en sus sueños, o más bien, pesadillas. Pesadillas horribles, de recuerdos crueles en los cuales su madre moría frente a él, protegiendolo, una angustia, un dolor y un miedo que no recordaba...
Y cuando sentía que ya no podía más... despertó bruscamente a la mitad de la noche...
- ¡Ah!... – su respiración estaba acelerada – Ma... má... – lágrimas comenzaron a salir de sus ojos –
- Inuyasha... – Kagome se habia despertado de improbiso – ¿te pasa algo? – preguntó al ver el semblante de Inuyasha, asustado y lleno de lágrimas. Entonces lo entendió – comprendo... una pesadilla, ¿no?
- ... – en ese momento volteo su vista hacia Kagome, que lo miraba comprensiva. Por su parte, él, trataba de limpiarse las lágrimas, pero siempre aparecian mas involuntariamente
- No debes preocuparte por eso... – Kagome se fue acercando lentamente hacia el – porque, debes recordar que, no estas solo. Tus amigos están con tigo... yo estoy con tigo – comenzó a rodeárlo con los brazos, de la manera mas dulce y protectora que jamas imaginó – Inuyasha... ahora es mi turno... no te preocupes, que yo te protegeré. No te dejare solo – pensaba.
Con estas últimas palabras, Inuyasha se tranquilizó, y así ambos lograron conciliar el sueño, quedando Inuyasha dormido en los brazos de Kagome. Inuyasha comenzaba cada vez más y más a sentir algo dentro de si, un sentimiento extraño, pero, ¿que era? ¿Qué era ese extraño sentimiento? Esa pregunta no lo dejaba en paz.
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Ya en la mañana, cuando todos estaban listos para emprender su camino...
- Es hora de irnos... debemos partir a la aldea – avisa Miroku
- ¡Si! – respondieron Sango y Kagome el unisono, muy alegres
Pero de repente...
- Detecto la presencia de fragmentos de la perla... – votea instantáneamente hacia enfrente, de donde provenia la presencia
- ¡Haaaaaa, que feo huele, no me gusta, ¡apesta! – se quejó Inuyasha tapandose la nariz con ambas manos
Pero nadie tuvo tiempo de decir nada más... ya que algo capto la atención de todos... un remolino que se movía a una gran velocidad y que se detuvo justo al frente de Kagome...
Todos se quedaron boquiabiertos al ver de quien se trataba, no se lo esperaban, el unico que reconocia la situación era Inuyasha, quien solo alzó una ceja.
- Hola, mi querida Kagome... – decia tomandola de las manos –
- Ha... hola... Koga... – Kagome se puso bastante nerviosa y sorprendida –
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Piedad! soy nueva escribiendo fanfics, no sean malos, denme una oportunidad! ToT Talvez no sea tan buena como otras escritoras como SHACARS, Yersi Fanel o Alex-Wind, pero les juro que hago mi mayor esfuerzo en entretener a los lectores que gustan de un buen fic XD.
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