Capitulo V; ¿Dónde estas?

En una tranquila tarde, en un pequeño parque en el centro de la ciudad, sombras, las figuras de varios niños que se divierten en los juegos con nada mas en mente que pasar un buen rato con los amigos, como todo niño normal hace. Pero entre todos esos niños, hay uno que no está divirtiéndose, y es que es muy extraño ver a un niño tan pequeño que no juega como todos, si no que solo observa distraídamente a los demás.

- ¿Por qué no te paseas? – preguntó Souta mientras se columpiaba en un columpio al lado de Inuyasha. Este estaba sentado, en un columpio también, pero no hacia nada, solo veía a Souta y a los demás niños del parque.

- ¿eh? – preguntó saliendo de sus pensamientos

- ¿qué porque no te columpias? así como yo... – dijo mientras se mecía

- ¿para que? – preguntó dudoso, no entendía muy bien para que hacer algo tan tonto

- para nada, solo es... mmmm... por diversión

- hn... – dijo mientras desviaba la mirada y cerraba los ojos

- ¿qué? ¿ya te aburriste? – voltea a ver el serio semblante de Inuyasha – bueno... entonces, mejor dime tu ¿a dónde quieres ir?

- pues yo-... – volteó a ver a Souta, hubiera seguido hablando si no fuera porque lo interrumpieron

- ¡Souta! – sin previo aviso, una linda niña de tes clara y cabello castaño corto, ondulado, se acerca de prisa a Souta y a Inuyasha

- Hitomi... hola, ¿Qué haces aquí? – las mejillas de Souta se tornaron ligeramente rosadas

- venia con unas amigas, ahora iba a mi casa – le respondió la niña sonriendo

- ¿tan temprano?

- si, es que el día de hoy es cumpleaños de mi abuelita, y se lo vamos a celebrar en mi casa...

Continuaron hablando, sin darse cuenta de que Inuyasha había estado observando y escuchando toda la conversación. ¿Por qué seria que Souta se comportaba tan nervioso? ¿seria por esa niña? ¿y porque? ¿Qué tenia esa pequeña que ponía en ese estado a Souta? Para Inuyasha, no tenia nada de especial, era una niña, solo una niña; no tenia nada de diferente con cualquier otra que hubiera visto antes...

- oye Souta... ¿y quien es tu amigo? – preguntó Hitomi volteando a Inuyasha todavía con la sonrisa en su semblante (N/A: hasta que la mocosa se da cuenta de su presencia! yo me enojo cuando me ignoran de esa manera ¬¬#)

- ¿eh? – se desconcertó Souta. Había olvidado a Inuyasha

- que quien es tu amigo – repitió Hitomi paciente con una risita

- soy... Inuyasha – respondió calmado el mismo

- ¿Inuyasha?

- si, es un apodo – sonrió Souta sudando gotita (N/A: todos saben cual, ¿verdad?)

- aaah... mucho gusto, mi nombre es Hitomi – se quedó un momento en silencio observando a Inuyasha, como estudiándolo – que niño tan raro... sus ojos... ¿y por qué tiene el cabello de ese color? ¿acaso se lo decolora?

- no – respondió Inuyasha cortante

- bueno, él nació así, pero no es de aquí – se apresuró a decir Souta nervioso, quería evitar el tema – oye Hitomi, ¿no dijiste que ibas camino a tu casa? ¿qué tal si te acompañamos?

- ¡es verdad! por poco y se me olvida... si, me gustaría que me acompañaran, gracias – dijo ampliando su sonrisa mientras juntaba las manos y hacia una leve reverencia

Al ir caminando, Souta no se separaba del lado de Hitomi e Inuyasha detrás de ellos, puesto que no tenia mucho interés en una platica tan absurda y sin sentido para él, pero aun así no la ignoraba del todo. Se preguntaba el porque del extraño comportamiento de Souta con la presencia de esa niña, ahí había algo raro, la pregunta era ¿qué?

- Tonterías – pensaba Inuyasha – actúa como tonto... Desde que nos encontramos a esa niña está muy distraído...

Se quedó aun más desconcertado cuando volteó al frente y miro, con sorpresa, que ahora Hitomi y Souta iban tomados de la mano...

------------------------

Mientras tanto, en la época antigua, Miroku y los demás ya estaban llegando a su destino. Caminando entre árboles, árboles, árboles y... mas árboles. El panorama no era muy diferente a medida que avanzaban.

- haaaaa, que aburrido – comentaba Shippo en un bostezo al caminar con las manos tras la nuca, pero de repente, se detuvo – Miroku... Sango... – decía en un hilo de voz – ¿qué es eso?

Aun que hubieran estado caminando solo entre árboles, el panorama del frente era distinto al que habían estado recorriendo... Era como si al avanzar, te adentraras en la nada. Un espeso manto blanco rodeaba esa sección del bosque, por lo que solo se alcanzaban a distinguir las copas de los árboles.

La pulga Myoga fue avanzando hacia el frente en grandes saltos, sin importarle que mas adelante una neblina obstruyera el camino, para posarse en una roca en la entrada de lo que parecía ser un camino sin retorno...

- es por aquí muchachos – señaló dando pequeños brinquitos sobre la roca.

- no recuerdo haber pasado nunca antes por este lugar – comentó Sango con el ceño fruncido observando su entorno mientras caminaba hacia Myoga

- ¡huy! ¿estás seguro de que es por ahí? – preguntó Shippo temeroso tragando saliva

- no se preocupen, estoy muy seguro... es por aquí – decía Myoga animadamente muy seguro de sus palabras, aunque de todas formas no sonaba muy convincente – la atmósfera es ideal para un ser como Kirin – aseguró el ver que los chicos se mostraban desconfiados. Tratando de convencerse de que la pulga tenía razón, el grupo avanzó.

El camino en el que se habían adentrado era muy espeso y frío, sin mencionar que muy silencioso. Lo único que se escuchaba era el movimiento que hacían las hojas de los árboles al compás del viento; había una especie de neblina rodeando el bosque, lo que impedía una buena visión, y había un olor muy fuerte a tierra mojada.

- me da escalofríos – dijo Shippo abrazándose a sí mismo mientras avanzaba con cautela

- si, es bastante sombrío – opinó Miroku. Kirara solo atinó a lanzar un leve sonido, dando a entender que estaba de acuerdo

- no se preocupen, ya debemos de estar cerca – los animó Myoga

Siguieron caminando cerca de 15 minutos sin decir nada más, hasta que llegaron a un punto en el bosque donde la neblina era mucho más densa y no se podía ver nada. Era como si una gran manta blanca hubiera cubierto todo.

- hay no... ¿alguien puede ver algo? – se escuchó la voz de Sango

- ¡aaah! ¡estoy perdido! ¡¿muchachos, donde están! – se escuchaba un poco alejada la voz de Shippo

- tranquilos, guíense por la voz... no se separen demasiado

Shippo hizo caso a las palabras de Miroku. Empezó a caminar, siendo guiado por las voces de sus amigos, para no perderse... Pero algo lo hizo detenerse. Volteó a su lado y se quedó inmóvil por unos segundos, había podido distinguir a la distancia un pequeño destello entre toda esa niebla, acompañado de una presencia poderosa...

Sango y Kirara habían podido reunirse con Miroku y la pulga Myoga, la cual, no se había movido del hombro de Miroku desde que se vieron perdidos por ese denso manto blanco; sólo esperaban a Shippo

- excelencia, ¿puede sentirlo? – preguntó Sango fijando su vista hacia un punto neutro frunciendo el ceño, mientas sujetaba con una mano su boomerang

- si... se trata de una presencia... pero... no es maligna...

- transmite mucha tristeza... – comentó Sango en voz baja sintiendo una extraña sensación dentro suyo, era como un gran vacío que te hacia sentirte triste y melancólico a la vez

- está cerca – dijo Myoga – ¡debe ser ella!

- ¡Morikuuu! ¡Sangooo!... ¡muchachooos! – gritaba Shippo corriendo hacia ellos. Estaba bastante alterado - ¡la... encontré!... ¡ya... la encontré! – corría tan de prisa que sentía que casi se le salía el corazón

- ¿Qué dices? – preguntó Sango

- ¿la encontraste? – le siguió Miroku

- si... al espíritu... de Kirin... – decía Shippo entrecortadamente, estaba agitado por correr. Sango y Miroku voltearon a verse, afirmaron con la mirada, para luego regresar su atención a Shippo.

- bien Shippo, ¿dónde está? – preguntó Miroku

- está... – tomó una gran bocanada de aire, tratando de controlar su respiración – en el lago...

- ¿lago? – volvió a preguntar Sango

- si... mas adelante, hay un lago. La vi... una niña de blanco y ojos verdes... con un aura dorada... tal como nos contó Kagome...

- ¡vamos, debe ser ella! – dijo de repente Myoga emocionado con aire triunfante

- si – contestaron Sango y Miroku al tiempo que se apresuraban, con Myoga y Kirara al sitio antes señalado por el pequeño Shippo, pasándolo de largo. Este, aun agitado y haciendo un gran esfuerzo, se giró para volver a correr, esta vez para alcanzar a sus amigos.

- ¡espérenme!

------------------------

En la época actual, Kagome estaba como loca recorriendo la ciudad en busca de Inuyasha y de su 'lindo hermanito' (N/A: así le digo yo a mi hermano menor cuando lo quiero matar n.n, me hace pasar unos corajes... ¬¬#). Lo primero que se le ocurrió fue ir al parque, pero no estaba.

Recorriendo la ciudad sin voltear hacia atrás; cruzó la calle tan de prisa y tan concentrada en sus cosas, que no se dio cuenta que casi la atropellan, mucho menos el hecho de que le tiró el helado a un pequeño niño que solo paseaba por ahí (N/A: les a pasado que alguna persona pasa tan deprisa a lado suyo que les tira lo que tenían en las manos sin darse cuenta?). Si no se dio cuenta de esos hechos, menos que alguien la seguía desde hace 2 calles:

- ¡Higurashi!

- ¿eh? – Kagome salió de sus pensamientos y volteó para ver quien la llamaba

- Higurashi, hola, ¿cómo estas? ¿ya te sientes bien? – le preguntó llegando donde Kagome – hace tiempo que no te veía

- ah, hola Hojo. Eh, gracias, estoy bien – le decía Kagome, aunque con un tono no muy convincente, trataba de ocultarlo, pero se escuchaba aun un poco nerviosa - ¿y tu como estas? – volteaba discretamente hacia los lados por si veía algo

- ... Higurashi... – Hojo se le quedó viendo de forma muy seria - ¿realmente te sientes bien?

- ¿eh? – volteó a verlo sin entender

- es que me dijeron que se te había subido el azúcar, y... que también te habían salido unas manchas muy extrañas en la piel...

- eh, no, estoy bien... o.o – no sabia que decirle exactamente – a mi abuelo se le están acabando los nombres de enfermedades... – pensó

- ¿segura? te vez un poco... hem... tensa

- ¿ha? no, no es eso... es que... estoy buscando a Souta

- ¿Souta? ¿tu hermano menor?

- si, ese mismo. No lo encuentro

- oh, y... ¿para que lo buscas? ¿acaso hizo alguna travesura? – preguntó sonriendo sinceramente

- pues... - ¿y ahora que le digo? – realmente estará en problemas cuando lo encuentre ¬¬ - murmuró entre dientes

- bueno, pero se nota que lo quieres – dijo sin dejar de sonreír

- ¿he? – preguntó desconcertada

- debes estar muy preocupada por él para actuar así

- ¿cómo dices? – Kagome no entendía que le quería decir

- ¿no te diste cuenta? – preguntó divertido – te estuve siguiendo durante 2 calles, y casi te atropellan, te pasó rozando. Pero parece que no te diste cuenta...

- ¿enserio? O.o

- si -

- creo que si estoy muy preocupada... – dijo para si en voz baja – Inuyasha...

- eres muy buena hermana, y me alegro que quieras tanto a tu hermano menor

- eh... si n.nU

- bueno, me dio mucho gusto verte, pero ya debo irme; tengo que ir a comprar unas cosas. Nos vemos, y cuídate... – le dijo mientras se alejaba y despedía con la mano

- Adiós... y gracias Hojo – se quedó un momento con la mirada perdida en la dirección en la que se había ido el chico.

- ¡Adiós Souta! – se escuchó la voz de una niña

- ¿he? – Kagome salió de sus pensamientos al escuchar eso – ¿Souta? – Giró el rostro para divisar a Souta despidiéndose de una niña (Hitomi) – ¡Ahí está! – se dirigió hacia donde estaba Souta, con el ceño fruncido y la molestia claramente reflejada en su rostro

- Adiós Hitomi – se despedía Souta al tiempo que Hitomi entraba a su casa. No se había dado cuenta de lo que se avecinaba, hasta que se dio la vuelta para irse y - ¡ah!... ¿que pasó? – chocó contra algo, lo que hizo que cayera al suelo y se sobara la cabeza

- Soouu-taa... – decía Kagome en un tono macabro que daba miedo (N/A: hasta se le veía el fuego al fondo como en la película)

- her... hermana... o.oU – al pobre Souta le temblaban las piernas del miedo

- ¿se puede saber... en que pensabas al llevarte a Inuyasha de la casa? – preguntó en un tono falsamente inocente

- pues yo... solo quería ayudar... – decía temeroso. Fue entonces cuando se dio cuenta - ¿y...? ¿dónde está Inuyasha? – dijo volteando hacia los lados

- ¿qué...? ... ¿NO ESTA CON TIGO? – Kagome explotó - ¡SE SUPONE QUE ESTABA CON TIGO!

- s-si, pero... nos encontramos con Hitomi y... y... – se arrepentiría de haber dicho eso

- ¡SOUTA! ¡TU TIENES LA CULPA! ¡SE SUPONE QUE DEBIA QUEDARSE EN CASA! – por un momento casi se le hecha encima a Souta, pero justo antes de hacerlo, lo reconsideró y tomó aire tratando de guardar la compostura

- ¿hermana? – tartamudeó. Se había tapado los ojos al sentirla encima suyo, pero al ver que no pasaba nada, se aventuró a abrirlos - ¿estas...?

- si Souta... – contestó conteniendo se enojo – pero ahora tendrás que ayudarme a buscarlo – decía sin dejar de verlo con su mirada asesina

- s-si... esta bien... – dijo tragando saliva

------------------------

Vitrinas con la vestimenta de moda, ropa, zapatos, accesorios, otras con comida como pan, o dulces, chicles y galletas de una dulcería, coches pasar, gente cruzar la calle, otras platicando animadamente, luces que prenden y apagan de diversos colores y formas, letreros y cartelones decorados con colores muy llamativos...

¡Rayos! Había muchas cosas en ese lugar que llamaban la atención de unos pequeños ojitos curiosos color ámbar, y todo lo que había para donde volteara lo distraía y confundía. Inuyasha se había perdido entre tanta gente... Si tan solo hubiera visto para donde se había ido Souta...

- niño tonto... – murmuró enojado – me dejó... y ni siquiera se dio cuenta...

Un pequeño niño demonio, perdido en una gran ciudad desconocida para él. Genial, ¿qué más podría pasar? (N/A: pueden notar el sutil tono de sarcasmo? DX)

Y de golpe, otras imágenes azotan su mente: Recorría la ciudad con una gran velocidad brincando de techo en techo, hasta localizar su objetivo. Aterrizando ya por fin en un último techo, se colocó en el borde de éste para desde lo alto, observarla. Observaba a Kagome, que caminaba dándole la espalda, por lo que aun no lo había visto, pero... eso cambió cuando se detuvo y giró su rostro para poder ver a Inuyasha. No lo giró por completo, solo lo suficiente para poder verlo de reojo, para después sonreír y volver a seguir su camino. Inuyasha la siguió comenzando a saltar de nuevo...

- disculpa pequeño – esa voz lo regresó a la realidad – ¿estas perdido? – ¡bingo!

Una señora de aspecto dulce era quien le hablaba; Era muy bonita. Tenía el cabello lacio, color castaño oscuro hasta los hombros y unos cuantos cabellos caían sobre su frente en forma de copete, era delgada, su piel era clara, casi blanca, y tenia los ojos de un azul increíble.

La ropa era lo de menos, pero para ser una mujer ya madura, le quedaba muy bien lo que traía puesto. Usaba una minifalda color negro, y una linda blusa con manga ¾ color lila pálido. Su bolso y zapatos (que eran de tacón) eran del mismo color de su falda, y la poca joyería que traía puesta, que eran unas pulseras, unos aretes y una gargantilla, eran de plata. Parecía modelo de revista.

- ¿me escuchas? – repitió amablemente la señora al ver que no había respuesta. Se agachó para quedar a la altura de Inuyasha

- s-si – respondió sin quitarle la vista de encima

- ¿estás solo?... ¿vienes con alguien?

- no

- ¿no? ¿acaso estas perdido?

- si

- vaya... pero que madre tan irresponsable debes de tener – dijo de tono comprensible – dejar solo a un niño tan pequeño... – esta vez hablando para sí

- mi madre... dejó éste mundo hace mucho tiempo – comentó melancólico con la mirada baja y el ceño fruncido. Le había dolido recordar a su madre

- ¡ah! ¡lo lamento! – se disculpó. Después lo observó un momento – pobrecillo... ¿y tienes padre?

- no – contestó sin cambiar su tono de voz

- kami, eres huérfano... – dijo sorprendida – ¿y se puede saber con quien vives?

- con nadie – contestó extrañado. Comenzaba a preguntarse porque esa señora hacia esa clase de preguntas

- ¿entonces vives solo? ¿cerca de aquí? – Inuyasha negó con la cabeza – ¿o en un orfanato? no, el mas cercano está muy lejos...

- no vivo en ningún lugar – que extraña mujer. ¿Vivir en que? ¿un orfanato? Para empezar, él ni siquiera era de la misma época.

- ¿QUE? – preguntó aun mas sorprendida – ¡no puedo dejar a un niño así de pequeño solo! – exclamó levantándose de golpe – además... se lo debo – murmuró bajito, pero aun así Inuyasha la escuchó (N/A: no tiene esas lindas orejitas solo de adorno, ne?)

- ¿eh?

- ven... acompáñame – le dijo sonriente, y sin esperar respuesta lo tomó de la mano y se lo llevó hacia una esquina de la calle. Inuyasha no puso resistencia en lo absoluto, estaba perdido, confundido, esa mujer le ofrecía ayuda y no parecía tener malas intenciones. Ahí, subió a Inuyasha a la parte delantera de su auto, que era un vehiculo tipo van de color rojo, cerró la puerta, le dio la vuelta al carro y ella también subió y cerró la puerta.

- bien, no te dejaré solo a tu suerte, te ayudaré. Te llevaré a mi casa hasta que sepa que hacer con tigo – encendió el carro y volteó a su derecha para ver a Inuyasha en el asiento de a lado – ¡ah! ¡es verdad! que descortés he sido... Mi nombre es Ayanami. Yuzuki Ayanami. ¿Y tu, pequeño? ¿cuál es tu nombre?

- Inuyasha

- ¿Inuyasha?... – soltó una risita inocente – que gracioso. Bueno, 'Inuyasha', vamos a mi casa, debes tener hambre...

Debía de ser adivina, por que en ese momento se escuchó un gruñido descomunal proveniente del estomago de Inuyasha. Este se sonrojó apenado

- ¡Upss! – la mujer volvió a reír – creo que mejor nos damos prisa – dijo mientras se echaba en reversa para salir del estacionamiento

Curiosamente, en la esquina contraria de la cuadra se encontraban Kagome y Souta. Estaban volviendo en los pasos de Souta para ver si Inuyasha no se había quedado atrás, cuando éste venia platicando amenamente con Hitomi. Y tenían razón. Fue entonces cuando Souta volteó y se dio cuenta que Inuyasha iba en un auto acompañado de una mujer.

- ¡hermana, mira! – dijo de repente haciendo que Kagome volteara también – ¡es Inuyasha!

- ¿qué? – el auto en el que iba estaba en movimiento, por lo que tuvo que agudizar la vista para alcanzar a ver - ¡Inuyasha! – corrió para alcanzar la van (el auto), pero no pudo llegar a tiempo cuando ésta se alejó con Inuyasha y... esa mujer...

- ¿her... mana? – Souta llegó corriendo con la respiración entre cortada donde Kagome - ¿Quién era... esa mujer? – preguntó al ver el rostro de confusión de su hermana

- ¿profesora... Ayanami?

oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Ohayo! Antes que nada, pido disculpas, pues, no soy tan buena inventando enfermedades como el abuelo de Kagome n.nU Pero bueno, realmente todo esto me levanta los ánimos, disfruto mucho el escribir este fic. La verdad es que si necesitaba la levantada de ánimos con los reviews, y es que hace poco 'alguien', no diré nombres ¬¬ ... me dijo que escribía horrible, que mejor me olvidara de escribir, porque, según ella, mi historia no pega ni con chicle, y que mejor me dedicara a dibujar (ke por cierto es mi fuerte)

Kami, me dio unos comentarios tan 'lindos' que me deprimí al borde de no escribir casi por dos semanas T.T... claro que también tengo amigas y amigos que me apoyan y me animaron a seguir escribiendo... cosa que me costó mucho en mi estado (no quería ni prender la PC)

Trato de olvidarlo, pero seré sincera, me cuesta trabajo... solo espero que mi mal animo no se vea reflejado en mi trabajo, porque vaya que me esfuerzo... pero bueno, sin mas que decir, contestaré algunos reviews:

Minue: gracias por tu comentario, la verdad que me sentía inspirada en ese momento y por ello escribí así n.nU créeme que a mi también casi se me sale una lagrima al imaginarme a inu con esa carita... aahh (suspiro) con ganas de tomarle una foto... Bueno, con respecto a Kagome, estaba que se moría, ¿no oculta muy bien su preocupación, ne? y pues... creo que ya viste como reaccionó con Souta, esperemos que no haga alguna tontería...

Xhela: vaya... gracias, que bueno que te haya gustado así, eso me reanima... y a quien no después de lo que me dijeron? ¬¬ la idea de ver a inu pequeñito fue precisamente la idea que me impulsó para crear este fic, que curioso no? bueno, ni tanto, creo que eso fue bastante tonto -.-u... La verdad eh estado medio depre (motivo? lo mencioné arriba), pero espero que igual te haya gustado este capi, matta ne!

yuris: la desesperación te gana... créeme que ya me estoy acostumbrando a escuchar eso n.nU pero aun así, me da mucho gusto escuchar a mas gente que diga que le gusta tanto lo que escribo, y perdón por hacerte esperar, pero... creo que ya lo había dicho, me quedé sin inter ToT por lo que si tengo suerte, puedo conectarme cada dos semanas para actualizar... que triste...

samantha-sama: O.O no se si decirte gracias por tu lealtad o... CALMA MUJER! me he topado con varios que no tienen paciencia, pero tu te llevas el premio (no lo digo de mala manera), ¬¬ que manera tan directa de decir lo que quieres... entiendo que te guste el fic, pero porfa, entiende mi situación! acabo de salir de periodo de exámenes, me están abarrotando de tareas hasta la ma-... ejem, ejem... me han dejado mucha tarea nnU, y mi padre me acaba de comprar un libro de preparación para que pueda pasar el examen para entrar a la prepa (deberías ver el grosor de esa cosa! casi me muero de un infarto! y quiere que me dé prisa en terminarlo! no me deja hacer nada si no avanzo en ese cochino libro... ToT) ahora que también me he quedado sin inter... T0T no me gusta recordar eso, como me deprimo... dios mío, tengo mucha presión! si me tardo en actualizar es porque realmente tengo mis razones, espero que comprendas eso, sumimasen...

Bueno, creo que es todo, gracias por los comentarios, me levantan los ánimos... bueno... no todos... ¬¬ pero la gran mayoría si! espero que siga así... y hasta el prox. capitulo! adiosin!