Capitulo VI: Sentimientos compartidos

- ¿Profesora Ayanami? – le preguntó Souta desconcertado – ¿acaso la conoces? – volteó a ver a su hermana aun incrédulo

- si... es mi profesora de historia – le comentó Kagome sin quitar la vista del camino por el que momentos antes había visto a Inuyasha alejarse – pero ¿qué hacia con Inuyasha? no lo entiendo...

- ¿y que vas a hacer ahora?

- "Vamos", 'querido hermanito'. Tu me vas a acompañar – dijo echándose a caminar arrastrando a Souta por el brazo

- ¡¿eh! ¿Por qué? – decía tratando de agarrarse de un poste que había en la esquina de una calle

- porque TÚ ocasionaste todo esto – le dijo soltándolo del poste y clavándole una de sus típicas miradas matadoras – así que ahora me acompañarás a la casa de la profesora Ayanami...

- está bien – dijo apesadumbrado sin poder retener un gran suspiro

- ...y también le explicaras todo – prosiguió Kagome con indiferencia

- ¡¿QUE! pero... – vió que su hermana le dirigía una mirada asesina – está bien, está bien... – dijo inmediatamente intentando tranquilizarla – pero... ¿sabes donde vive, verdad?

- eh... o.oU

- ¿hermana?

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- bueno 'Inuyasha', ponte cómodo, prepararé algo de comer – decía la profesora mientras terminaba de quitarse los zapatos en la entrada de la casa y cerraba la puerta tras ella. Se quitó la bolsa, la dejó sobre un sofá, y las llaves, que también las dejó, pero sobre un mueble que había a la izquierda, a un lado del umbral de la cocina, donde entró después.

Inuyasha hizo caso sin decir palabra, dio vuelta a la derecha y se sentó en un sofá que había en la sala. El lugar tenía un ambiente cálido, agradable, muy acogedor.

Empezó a recorrer la casa con la vista, inspeccionando cada detalle; era una casa pequeña, pero muy bonita, parecía de esas casas de catalogo, porque todo estaba impecable. Las paredes estaban pintadas de un rosa muy tenue, casi blanco, el piso era de madera y había muchos cuadros en los muros. Entre la cocina y la sala, había un largo pasillo que iba al fondo de la casa. En éste había alrededor de cinco puertas, dos de cada lado y una al fondo.

En la sala, donde estaba Inuyasha, había tres sillones, dos dobles y uno individual, con un elegante bordado de flores, acomodados cuidadosamente alrededor de una linda mesita de madera con un enorme florero muy antiguo, que parecía ser chino por los dibujos y signos que tenía. Le llamó la atención aquel curioso adorno, así que antes de darse cuenta, se había quedado perdido en aquel jarrón, mirando detenidamente cada detalle... dibujos de dragones y signos dorados...

- ¿qué te gustaría comer? – eso lo sacó del transe en el que se había quedado – solo pídelo y te lo preparo... – la profesora se quedó observando a Inuyasha desde el umbral de la cocina, esperando una respuesta – aunque... si tienes mucha hambre, puede ser algo rápido. ¿Te apetece una sopa instantánea? – preguntó enseñándole el envase de la sopa que sostenía en su mano

Inuyasha sintió un extraño escalofrío recorrerle la espalda cuando volteó a ver a la profesora y vió lo que tenia en la mano, por lo que la arqueó inconscientemente y abrió los ojos con sorpresa. Había sido como una especie de deja-vú... que extraño...

- tomaré eso como un si – la profesora sonrió y se dio la vuelta de regreso a la cocina.

Inuyasha bajó la vista y se topó con sus palmas abiertas... ¿qué había sido esa extraña sensación? Todo esto estaba comenzando a irritarlo... primero esas extrañas imágenes que aparecían en su cabeza y ahora estas molestas sensaciones. ¿Por qué había reaccionado de esa manera?

Levantó la vista hacia la cocina, se levantó de su asiento y fue hasta el umbral. Miró en silencio parado desde su lugar como la profesora vertía agua dentro de una tetera (N/A: así se llama, no?), después giró su vista hacia el pacillo, y miró detenidamente la puerta que estaba al fondo. No pudo evitar la curiosidad y fue hasta allí. La puerta estaba entreabierta... ¿podría...? solo seria un momento... si, se dijo, para entrar a la habitación lo mas silencioso posible.

El lugar estaba oscuro, pero podía ver más al fondo una delgada línea vertical de luz. Fue hasta ahí, y de un jalón, abrió las cortinas, pero tuvo que taparse de inmediato los ojos por el golpe que dio la luz contra éstos. Los abrió lentamente. El cuarto de la profesora era muy lindo, bien decorado, pero no fue en eso en lo que se fijó. Se quedó plantado frente a un mueble de madera, sobre el cual, había varias fotografías enmarcadas.

- ¿Inuyasha? – la profesora asomó la cabeza a la habitación con una sonrisa – te estaba buscando... ¿qué haces? – se acercó hasta donde estaba Inuyasha. Este no había volteado a verla a pesar de que le había hablado, así que volteó para ver que es lo que el pequeño miraba con tanta curiosidad.

Inuyasha estaba viendo una foto muy particular; En ésta, se encontraba la profesora Ayanami sentada en la banca de un parque con su ya hermosa sonrisa, pero... estaba abrazando a alguien. A su lado, había un pequeño niño de no más de 7 años que sonreía tímidamente hacia la cámara. Tenia los ojos castaños y el cabello corto y del mismo color, su piel era igual de clara que la de su madre, era delgado y su expresión era muy tierna (N/A: aki me basé en la apariencia de Shinji Ikari, es tan lindo! n.n).

- era Hiro – dijo la maestra de la nada – mi hijo... – su sonrisa se tornó melancólica. Inuyasha volteó a verla – murió en un accidente hace cinco años... – añadió sin dejar de ver la foto

- señora Ayanami... – dijo tímidamente, ésta volteó a verlo y notó la penetrante mirada del pequeño

- ¡ah! – dijo volviendo a su estado normal – sumimasen... pero por favor, no me digas señora, me hace sentir vieja – soltó una pequeña risa – dime Yuzuki, o profesora Ayanami, pero no me digas señora

- ¿señorita Yuzuki?

- bueno... – volvió a reír

Inuyasha regresó su vista hacia la foto, ése niño... Luego fijó su vista en la siguiente foto; en ésta, también aparecía la profesora Ayanami, pero ésta vez acompañada de quienes parecía, eran sus alumnos en el colegio. Pero no podía ser... ¿había visto bien?

- ¿Kagome? – preguntó Inuyasha. Kagome estaba en la foto, entre los demás alumnos, justo a un lado de la profesora

- ¿eh? – la profesora se acercó más a la foto para poder verla mejor, luego regresó su vista a Inuyasha – ¿acaso conoces a la señorita Higurashi?

- ... – éste hizo lo mas parecido a un asentimiento

- ¿es algo tuyo? – Inuyasha volteó a verla sin comprender – ¿acaso es tu prima, tu hermana? ¿una amiga o algo parecido?

De repente se escuchó un extraño sonido, chirriante, muy fuerte, que parecía provenir de otra parte de la casa, mas exactamente, la cocina...

- ¡ah! – saltó la profesora – ¡se me olvidó que había dejado calentando el agua! – y salió de la habitación apresurada

Pero Inuyasha no le prestó atención, se había quedado desconcertado... ¿Qué era Kagome de él? Familiar no era, eso estaba claro. Amiga... no, para él era más que una amiga, era mucho más que solo eso... Pero si no era una simple amiga, entonces, ¿qué era?

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Niebla, lodo, árboles... Era todo lo que encontraban a su paso, aunque algo era seguro, se estaban acercando a su objetivo, pues entre mas avanzaban, el ambiente era más húmedo, la niebla era mas fría, el suelo era mas lodoso y los árboles crecían mas separados.

- ¿cuánto falta? – preguntó Shippo tiritando – ¿no estamos perdidos, verdad?

- no te preocupes Shippo, mira al frente, no debe faltar mucho – lo animó Miroku

- pero vienes repitiendo eso desde hace rato ¬¬ – se escuchó un crujido y tembló de pies a cabeza – además... tengo miedo...

- no te asustes Shippo, canta algo para distraerte – le aconsejó Sango

- está bien... – aceptó éste con voz temblorosa y comenzó a cantar:

"Kagome Kagome

Kago no naka no tori wa, Itsu itsu deyaru

Yoake to ban ni

Tsuru to kame ga subetta, Ushiro no shoumen dare..."

- ¿y esa canción, Shippo? – preguntó Myoga

- me la enseñó Kagome... – le contestó un poco mas relajado – me dijo que de ahí venía su nombre... ¡ah! ¡miren! – dijo de pronto haciendo que todos voltearan al frente

Habían llegado a un punto en el que ya no había más árboles, aun así, la niebla seguía presente, pero ya no tan espesa, lo que dejaba ver la orilla del lago. Se acercaron lentamente esperando cualquier cosa, cuando la vieron. Una luz, una luz que emitía un gran resplandor... pero... había algo que no estaba bien, porque, parpadeaba, como queriendo apagarse...

- ¿qué sucede? – preguntó Shippo al ver que la luz de desvanecía

- vamos a ver... – aconsejó Sango a la vez que corrían hacia el lugar

En efecto, como había dicho Shippo, ahí estaba la pequeña, flotando sobre el agua a la orilla del lago; albina, con esos grandes ojos verdes tan expresivos, el mismo kimono de color verde pálido con pequeños adornos en violeta, con la cinta blanca a la cintura y esa flor violeta tan hermosa en la cabeza, pero... La luz que emanaba de ella, es decir, su aura, se empezaba a apagar...

- es ella... – a Myoga se le abrieron los ojos como platos

- está desapareciendo... – comentó Miroku mientras observaba atónito

- no puede ser... – Sango estaba impresionada

Y en un abrir y cerrar de ojos, su aura de extinguió por completo, y la pequeña cayó al agua sin poder evitarlo. Como estaba en la orilla, pudo caer de rodillas, pero se mojó hasta la cintura el kimono que traía puesto. Duró ahí unos segundos sin inmutarse, para luego levantarse lentamente, quedando de espaldas a Miroku y los demás.

- ¿di-disculpa...? – se aventuró Shippo. La niña no se movió – ¿eres tu el espíritu de Kirin? – la pequeña volteó a ver de reojo a Shippo, dejando ver sus hermosos ojos verdes

- escúchanos por favor – pidió Sango – necesitamos pedirte un favor

- ¡...es muy importante! – le siguió de nuevo Shippo

Esta vez, la pequeña se volteó por completo para quedar de frente a los muchachos, se desplazó lentamente hacia ellos hasta salir del agua y quedar cara a cara con Shippo, al que miró seriamente

- por favor... – rogó éste

- sé a lo que vienen... – respondió Kirin con voz apagada

- entonces... – Miroku se había aventurado a hablar, pero no terminó, pues fue respondido antes siquiera de formular la pregunta

- es por aquel hibrido... – respondió el espíritu volteando a ver a Miroku – se llama Inuyasha, ¿no es así?

- así es – respondió éste

- ¿puedes ayudarlo? – preguntó Sango mirándola esperanzada

- no... – respondió fríamente y se volteó para darles la espalda de nuevo

- por favor... – volvió a suplicar Shippo – sabemos que a veces es bastante torpe, pero es porque no tiene conciencia sobre las consecuencias que pueden traer sus acciones, el pobre creció sin saber lo que son los sentimientos... por favor perdónalo, dale otra oportunidad...

- Shippo... – suspiró Myoga, él al igual que Miroku y Sango habían quedado impresionados por las palabras del pequeño demonio

- no puedo... – respondió Kirin con la mirada baja, todavía dándoles la espalda

- ¿qué?

- ¿por qué no puedes? ¿acaso las palabras del pequeño Shippo no fueron suficientes para acerté cambiar de opinión? – preguntó Miroku frunciendo el ceño

- ya no puedo... – afirmó ella

- ¿pero por que? – preguntó Sango, que aun no entendía

- ya... no tengo el poder de hacerlo... – explicó Kirin

- ¿QUE? – preguntaron todos a la vez. Se creó un silencio sepulcral, el cual parecía convertir los segundos en horas

- ¿qué quieres decir? – preguntó Miroku consternado

- quiero decir... – la niña volteó a verlos nuevamente de frente – ...que me han robado mis poderes... – todos permanecieron en silencio sorprendidos para esperar a que continuara – ya no puedo considerarme más un espíritu...

- ¿no puedes hacer nada? – preguntó Shippo. Ella negó lentamente con la cabeza bajando la mirada – pero y entonces... ¿qué pasará contigo...?

- soy un ente protector del bosque... un espíritu encargado de asegurar la permanencia del mismo... Sin mi poderes, no tengo motivos para seguir en este mundo... me desvaneceré, me dejaré llevar por el viento que me llevara a mi inminente fin... – decía seriamente, pero con una mirada que denotaba tristeza

- ¡no, no puede pasar eso! – gritó Shippo. Kirin levantó la vista sorprendida – sin ti, ¿quién cuidará del bosque? Te necesitamos. Por favor... – la pequeña desvió la mirada

Sango no soportó más, así que se acercó hasta Kirin, que no se movió, y se hincó para quedar frente a ella. Tomó delicadamente entre sus manos el rostro de Kirin e hizo que volteara a verla directamente a los ojos, los cuales mostraban preocupación.

- ¿no hay nada que podamos hacer para evitarlo? – le preguntó

- talvez... – contestó no muy segura – pero es muy poco probable, dadas las circunstancias y el tiempo...

- ¿qué cosa? – preguntó Miroku

- Akuma es un ser terrible, no creo que tengan posibilidad contra él...

- ¿Akuma? ¿acaso él es-...? – habló Myoga, que se había mantenido cayado hasta el momento, pero atento a todo lo ocurrido

- ...el demonio que robó mis poderes, si. Se fortalece robando los poderes mágicos de los demás, pero se cuenta con un tiempo limitado para recuperarlos... si los absorbe por completo...

- ya entiendo... – dijo Miroku con la mano en el mentón, muy pensativo –

- y cuando creíamos que ya lo habíamos logrado... – comentó Sango apesadumbrada, que aun seguía arrodillada – ahora tendremos que emprender una nueva búsqueda...

- ¿eh? – Kirin levantó la cabeza sorprendida – ¿quiere decir que me ayudaran?

- es mas que obvio – respondió Shippo sonriendo

- claro – respondió esta vez Myoga también sonriendo – no podríamos dejarte desaparecer nomás así... además... – dijo cruzándose de brazos y con los ojos cerrados tratando de aparentar seriedad – el amo Inuyasha necesita regresar a la normalidad – le guiñó un ojo. Kirin le sonrió tiernamente para después hacer una leve reverencia

- Hai. Arigatou...

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- ¿está rico? – le preguntó Yuzuki sonriente

- M-Hm – fue lo único que Inuyasha pudo responder, pues tenía la boca llena de fideos.

- que bueno que te guste... se ve que tenias hambre – le dijo sonriendo

Desde que comenzaron a comer, se habían mantenido callados hasta el momento. Aun no estaba muy seguro, pero Inuyasha pensó que talvez la profesora Ayanami y él compartieran ese mismo sentimiento de soledad por un ser perdido. Cuando Yuzuki habló de su hijo, su semblante se había tornado triste, melancólico, muy diferente a la alegre sonrisa que siempre llevaba en su rostro.

La sensación de perder a alguien tan querido, tan cercano... la verdad, duele, duele muchísimo. Cuando él perdió a su madre se creó una coraza para aislarse de todo y de todos, pero la profesora siempre se mostraba tan alegre...

Y ahí estaba, observándolo, apoyando su cabeza sobre sus brazos, que a su vez se encontraban apoyados sobre la mesa, observándolo, con esa hermosa sonrisa que no se dejaba pasar desapercibida...

- por cierto... – comentó Yuzuki – ¿Por qué no te quitas esa gorra? estamos dentro de la casa, ya no hay sol – dijo observándola (N/A: recuerden que Inuyasha todavía traía puesta la gorra, eh!)

Ayanami estiró la mano para poder quitarle la gorra, pero Inuyasha recordó lo que Souta le había dicho "no te la quites". Inmediatamente se agarró la cabeza para evitar que la profesora le descubriera sus tan 'singulares' orejas.

- oh... no debí hacerlo ¿verdad? – dijo al ver la reacción del pequeño. Regresó su mano hasta la pose que tenia – debe gustarte mucho

- ¿señorita...? – preguntó regresando sus manos a la mesa

- ¿si? – respondió ésta sin cambiar de posición

- ¿por qué... porque me ayudó... cuando estaba perdido... en la calle? – preguntó mirando en otra dirección, como si hubiera algo sumamente interesante en el tazón de sopa

- pues... – volteó hacia el techo en pose pensativa – para serte franca... – dirigió se vista de nuevo a Inuyasha, que la veía directamente, cerró los ojos y sonrió – fue por Hiro...

- ¿eh? – abrió los ojos con sorpresa

- no tengo idea de porque... pero... cuando te vi en la calle, perdido, y volteaste a verme... por unos segundos lo vi en tus ojos... – abrió lentamente los ojos para toparse con los de Inuyasha. Rió suavemente – es extraño, ¿no crees? – él no respondió

Esa extraña sensación... ¿Qué era? Otra vez estaba sintiéndola, era algo dentro de su estomago... (N/A: y no, no le había caído mal la comida si es lo que estaban pensando! ¬¬) Que molesto, pensó, pero por estar pensando tanto en esas cosas, no se había dado cuenta que había empezado una lucha entre él y sus parpados, que insistían en cerrarse, y lo que era peor, él estaba perdiendo

- parece que alguien tiene sueño – dijo irónicamente la profesora. Inuyasha soltó un bostezo – creo que lo mejor será que vallas a descansar – Inuyasha no puso peros

Yuzuki se levantó de su asiento para ir donde Inuyasha, que se estaba quedando dormido sobre la silla, lo ayudó a levantarse de su asiento y lo encaminó a su habitación. Cuando llegaron al marco de la puerta, encendió la luz de la habitación, levantó a Inuyasha suavemente, lo recostó sobre su cama y lo cubrió con una manta. Regresó a la puerta en silencio, pero antes de apagar la luz volteó a verlo; se había quedado dormido. Se quedó observándolo unos momentos mientras dormía, sonrió, apagó la luz y salió de la habitación, dejando ligeramente entreabierta la puerta, solo lo suficiente para que entrara un hilo de luz proveniente del pasillo, el cual iluminaba tenuemente el rostro de Inuyasha.

Caminó hasta la cocina, recogió los platos sucios que había sobre la mesa, los dejó en el fregadero y se encaminó a la sala, donde se acomodó en uno de los sillones, tomó el control remoto, prendió el televisor -con el volumen bajo por supuesto para no despertar a Inuyasha- y finalmente, dejó escapar un largo suspiro.

- Hiro... – dijo en un hilo de voz con la vista perdida en la nada – si tan solo... como desearía poder cambiar el pasado...

La sonrisa de borró de su rostro, cerró los ojos con frustración y ocultó su rostro entre sus brazos. Había recordado ese dolor que le había costado tanto trabajo olvidar... Luego recordó a Inuyasha, y como se había comportado con ella, eso la hizo sonreír de nuevo, había olvidado lo que se sentía tener a un niño en la casa...

Y le llegó de golpe. Recordó algo que le llamó mucho la atención del pequeño, algo que se le había olvidado y no le dio mucha importancia en su momento.

Levantó su rostro de entre sus brazos, y dejó notar unas pequeñas lágrimas, las cuales secó rápidamente, como si nunca hubieran existido. Volteó lentamente y su vista se fijó en el pasillo que daba a su habitación, donde se encontraba Inuyasha.

- mencionó a Kagome cuando vió la foto... él conocía a Higurashi de alguna parte... mmmm... me pregunto... talvez ella sepa algo con respecto al pequeño – y se levantó, caminó hasta la cocina, tomó el teléfono que había en la pared a un lado de la puerta y marcó...

Mientras tanto, Inuyasha se encontraba en la habitación de la profesora durmiendo, pero no tranquilamente, puesto que se revolcaba en la cama, gemía y sudaba mucho. Soñaba que se encontraba en un plano completamente negro, donde él estaba al centro. De repente, aparecía una luz e iluminaba la vista, una figura, había una figura frente a él de espaldas, pero se daba la vuelta lentamente, y le miraba a los ojos sonriendo.

- Kagome... – decía al verla frente a él

Pero parecía que ella no lo escuchaba. Como si le hubiesen hecho una pregunta, Kagome afirmó levemente con la cabeza, se dio la vuelta y sin mirar atrás, comenzó a alejarse de Inuyasha

- ¡espera, no te vayas! – le gritó éste

Inuyasha corría para alcanzarla, pero no importaba cuanto lo hiciera, parecía que era inútil, no lograba acercarse, se iba... ¡no! ¿Por qué? ¿Por qué siempre la gente que más quería tenia que irse? se iba y lo dejaba solo...

- ¡por favor, regresa! ¡no te vayas! – gritaba mientras corría, pero ella seguía alejándose – ¡por favor! – tropezó y quedó tirado en el suelo, estiró una mano tratando de alcanzarla inútilmente – no me quiero quedar solo... – una lágrima corrió por su mejilla – ¡no me abandones! ¡KAGOME!

- ¡¿INUYASHA!

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Saben algo? no me había dado cuenta hasta que terminé de escribir y releí me fic, que hay ciertas partes que parecen copiadas de otros lugares... o.o

Por ejemplo, lo del espíritu que se alimenta d los poderes mágicos, no se ustedes, pero ahora que lo leo con detalle, se parece mucho a uno de los primeros capítulos de "Yu Yu Hakusho" cuando Yusuke conoce a Hiei, Kurama y Gouki. Y tiene que derrotar a Gouki, que se alimenta de las almas de los niños, antes de que sea demasiado tarde y digiera las almas...

Y lo que dice lo profesora Ayanami de "como desearía poder cambiar el pasado..." me sonó a la película de 'él rey león' cuando Simba se encuentra con Timón y Pumba...

Oh dios... pero juro desde el fondo de mi corazón que no eran esas mis intenciones! la inspiración me llegó y simplemente fui escribiendo lo que me venia a la mente, no me había dado cuenta de lo parecido que escribí con aquellas escenas... Pero bueno, allá ustedes, saquen sus propias conclusiones -.-U déjenme sus reviews si quieren que siga escribiendo, no lo olviden!

Bueno, sin más, e aquí algunos reviews:

Xhela: Gracias! realmente necesitaba q alguien me dijera eso, m hace sentir tan bien n.n ... y lo de que es esa persona la del problema, pues... no lo sé, porque es mayor que yo, y según ella, solo por ese hecho tiene la razón... pero creo k tu eres la q tiene razón ¬¬ ahora que me pongo a analizarlo bien... bueno, pero de ahora en adelante no me dejaré deprimir tan fácil, seguiré con esto hasta el final! Gracias x todo! bss!

Minue: vaya... muxas gracias, me levantas los ánimos... Bueno, lo de q fue culpa de Souta, pues... la verdad que ni yo supe d donde salió eso (creo que todavía estaba bajo los efectos del insomnio n.nU), supongo que solo quería hacer algo que nadie se esperara y así pasó... pobre de tu hermanito, jijiji... Por cierto, cuando Inuyasha dijo que estaba solo, pues, fue porque en ese momento estaba perdido (dah!)... Y NO, NO, NO! la profe no es mala, ni tampoco es una prosti ni trafikant d niños, como ya te habrás podido dar cuenta... aunque creo que en parte yo tengo la culpa por dar esa impresión ¬¬ no dejé las cosas bastante claras... Lo de 'se lo debo' creo que ya te habrás dado cuenta, y si no, pues lo dijo por su hijo... (que triste...) Bueno, gracias por tu apoyo, espero que igual te gusten los siguientes capis... (ijole... ahora que sak cuentas... se acerca el final! noooo! ToT) ni modo... matta ne!

samantha-sama: hay! que bueno saber que si hay gente que si me comprende! la mayoría es tan mala con migo... T0T pero bueno, no importa, t comprendo, a bses me siento igual... que se te pira la pinza? o.o oh, dios... ejem, ejem... bueno, pues, si, he tratado de continuar en ese condenado libro (que horror! ToT) pero estoy atorada! nooooo! espero que mi padre no me descubra... U.U si no, me quedaré sin inter una buena temporada... soshite, dewa matta!

Bueno, pos creo q es todo, al resto solo puedo decirles que aprecio de todo corazón su apoyo, realmente m dan confianza para seguir escribiendo este fic que tanto les gusta. Nos vemos en el siguiente capi! Y no se olviden de dejarme sus reviews!