Inuyasha corría para alcanzarla, pero no importaba cuanto lo hiciera, parecía que era inútil, no lograba acercarse, se iba... ¡no! ¿Por qué? ¿Por qué siempre la gente que más quería tenia que irse? se iba y lo dejaba solo...
- ¡por favor, regresa! ¡no te vayas! – gritaba mientras corría, pero ella seguía alejándose – ¡por favor! – tropezó y quedó tirado en el suelo, estiró una mano tratando de alcanzarla inútilmente – no me quiero quedar solo... – una lágrima corrió por su mejilla – ¡no me abandones! ¡KAGOME!
- ¡¿INUYASHA!
oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo Fin del Capitulo Anterior OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
Capitulo VII: Un poco más...
- ¡¿INUYASHA! – se escuchó una voz asustada
- ¡KAGOME!... – gritaba entre sueños mientras se agitaba violentamente – ¡REGRESA!...
- ¡Inuyasha, despierta!
- no me dejes solo... – dejó escapar un gemido, para después abrir los ojos de golpe – ¿Kagome...?
Se sorprendió mucho al verla, era ella. Kagome estaba frente a él observándolo muy preocupada, pero... Aun estaba en casa de la profesora Ayanami, ¿qué hacia ella allí? ¡Oh, que demonios importaba en ese momento! Lo que a Inuyasha le importaba era que estaba ahí, ahí a su lado. Y como un gran impulso al que no se pudo negar, se lanzó sobre Kagome en un abrazo
- Inuyasha... – Kagome estaba sorprendida por la reacción que había tenido el pequeño
Ella se encontraba arrodillada a un lado de la cama, por lo que aquel abrazo, el cual rodeaba sus hombros, no le permitía levantarse, aunque, de cualquier modo no se hubiera movido de lugar. La verdad es que le gustaba aquella calida sensación, le traía un gran sentimiento de nostalgia, por lo que le correspondió el abrazo al pequeño hanyou.
- creo que ya esta bien... – dijo la profesora Ayanami haciéndose notar, puesto que había estado desde el principio observando todo desde el marco de la puerta – debo admitir que me asustó mucho el que estuviera gritando – dijo preocupada mientras se acercaba a Kagome, la cual la volteo a ver
- mucha gracias, profesora Ayanami... – le dijo sonriendo
Inuyasha se separó lentamente de Kagome y se le quedó observando directamente a los ojos, como suplicando con la mirada mientras seguía prendado de sus ropas
- no sabes lo preocupada que estaba por ti... – le comentó Kagome sonriendo tiernamente
Kagome se levantó del suelo en cuanto Inuyasha la soltó, enseguida el pequeño hanyou la imitó, aunque se tambaleó un poco, puesto que aun estaba somnoliento. Inmediatamente Kagome lo sostuvo para que no cayera, cuando dejó de tambalearse y ella lo creyó seguro, lo dejó y se dirigió hacia la profesora
- gracias por todo, no se como agradecérselo profesora – hizo una leve reverencia
- ¡oh! no te preocupes por nada, Higurashi – le dijo ya sonriente – fue un placer cuidar de él – volteó a ver a Inuyasha y le guiñó un ojo. Este se extrañó un poco
- espero que no le haya traído problemas – le dijo un poco apenada
- ¡para nada! es un poco callado, eso si... ¡pero aun así, es encantador! – le respondió muy alegre
- que bueno – se alivió un poco – por cierto... también quería darle las gracias por avisarme que estaba en su casa, no sabe lo preocupada que estaba cuando me di cuenta que había desaparecido
- si, no fue molestia alguna. Pero... me queda una duda...
- ¿dígame?
- el pequeño me dijo que no tenia hogar... estoy un poco confundida, dime, ¿de donde lo conoces, o como es que lo conociste?
- eh... – Kagome se quedó con la mente en blanco. Volteó tras ella para ver a Inuyasha que le regresaba la mirada, buscando una respuesta convincente – pues... supongo que, fue algo así como el destino...
- ¿el destino...?
- sé que suena un poco extraño, pero... bueno, nos conocimos el día de mi cumpleaños número 15. Un día que nunca olvidaré... – no dejaba de ver a Inuyasha, los recuerdos los tenia muy frescos dentro de la mente – si nos encontramos, fue solo el destino. Cuando lo encontré estaba completamente solo, y aun así, siendo tan frío, testarudo y reservado, me encariñé poco a poco de él – sin darse cuenta, estaba diciendo más de lo que debía – ...desde entonces, hemos estado juntos... y aun no entiendo por porque fue así... supongo que me atrapó
Inuyasha se sentía extraño, estaba aun con sueño, por lo que luchaba nuevamente contra sus parpados, pero aun así podía entender perfectamente todo lo que hablaban en la habitación. Jamás había escuchado hablar a Kagome de esa manera, se escuchaba... quien sabe... feliz con un dejo de melancolía... demo... había algo más...
- vaya... ¡eres muy linda, Higurashi! – le dijo Yuzuki conmovida – cuidar de un niño completamente ajeno a ti, es un acto tan noble
- ¿eh? – Kagome volteó a verla desconcertada – pero si usted hizo lo mismo – le recordó
- oh, es verdad – le dijo de forma pensativa, luego se soltó a reír ligeramente
- la profesora Ayanami es única n.nU – pensó Kagome. Luego sintió un jalón, proveniente de su brazo, a lo que volteó y descubrió a Inuyasha que le tomaba de la manga sin dejar de verla con su mirada ya cansada
- creo que ya deberían volver a casa, Higurashi – dijo Ayanami, luego volteó a Inuyasha – si se tardan mas, conozco a alguien que no durará mucho tiempo conciente – dijo sonriente mientras se encaminaba rumbo a la puerta de salida de la casa y Kagome e Inuyasha la seguían
- a llegado la hora de irnos, despídete y dale las gracias a la profesora, Inuyasha – le dijo Kagome una vez ya en el marco de la puerta. El pequeño hanyou dio dos pasos al frente para quedar cara a cara con la profesora Ayanami
- muchas gracias por todo... señorita Yuzuki... – ésta se arrodilló y le abrazó para despedirse
- nos vemos, pequeño mentiroso... – Inuyasha se desconcertó – la próxima vez que te pregunten si tienes a alguien, no digas que estas solo, cuando sí hay una persona que se preocupa tanto por ti – le susurró al oído, luego se separó lentamente de él y le sonrió
Inuyasha volteó a ver a Kagome, que se encontraba tras él observándolo y luego volvió ver a lo profesora Ayanami, que le seguía sonriendo con los ojos cerrados.
- bueno... – decía Kagome mientras la profesora se levantaba para quedar a su altura – supongo que nos veremos mañana, ¿no es así profesora?
- claro, Higurashi... – se adelantó y abrió la puerta para que pudieran salir. La noche estaba cayendo y todo comenzaba a ponerse oscuro
- adiós, y muchas gracias – se despedía Kagome mientras se alejaba con Inuyasha por la banqueta
- ¡nos vemos mañana, Higurashi! ¡y cuida muy bien de ése pequeño! – se despidió Ayanami desde la entrada de su casa, después recordó – ¡oh! ¡y estudia para el examen de mañana, Kagome! – le gritó sin quitar aun la sonrisa de su semblante
- o.oU – Kagome se había quedado estática a la mitad de la calle al escuchar esas palabras, se le había olvidado que mañana tenia examen. Inuyasha solo se le quedó viendo sin entender su reacción
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- ¡ya llegué! – anunció Kagome al entrar a su casa. Al medio camino Inuyasha ya no había soportado más el sueño, por lo que lo traía cargando recostado sobre su pecho
- herma-... – Souta había aparecido para saludar a su hermana, pero en cuanto lo vió, le miró asesinamente, por lo que el pobre mejor decidió guardar silencio y apartarse de su camino
Kagome subió las escaleras y caminó hasta su habitación cansinamente sin saludar a su madre ni abuelo. Cuando llegó, encendió la luz y recostó a Inuyasha sobre su cama, éste estaba un poco consiente, así que entreabrió un poco los ojos. Kagome se arrodilló a un lado de su cama para observarlo
- gracias... – le decía Inuyasha débilmente, casi al borde de la inconciencia – gracias... por estar... siempre con migo... – y cerró los ojos. Se había quedado dormido
Kagome se quedó unos momentos observándolo, pensando en lo que le acababa de decir, jamás le había dado las gracias por ello... Se preguntaba continuamente: ¿Qué pasaría cuando Inuyasha regresara a la normalidad? ¿recordaría todo lo ocurrido en estos últimos días? Y si no, ¿cambiaria en algo su manera de ser? Su mente se llenó de preguntas y recuerdos, y así, rememoró todo lo ocurrido en ese día
- nunca pensé... que así de pequeño me traerías tantos problemas – dijo para sí al tiempo que se levantaba, le quitaba suavemente la gorra que traía puesta para que pudiera dormir y se dirigía a su escritorio – pero ahora, debo dejar de distraerme. Esta pequeña aventura me llevó toda la tarde y mañana tengo examen – se sentó en su asiento y puso la gorra a un lado – debo estudiar
Y así fue. Kagome se pasó las siguientes horas estudiando sin distraerse en lo mas mínimo; ni siquiera bajó a cenar cuando su madre le habló. Había perdido todo el día y tenia que estudiar, pues este examen era muy importante, era su última oportunidad si quería pasar la materia y con ella, el año escolar. Todo lo que se hace trae sus consecuencias, sean buenas o malas, y el faltar tanto a clases le había traído, desafortunadamente, las malas consecuencias, que ahora le tocaban pagar...
No fue hasta las 11:00pm que el sueño finalmente le ganó (N/A: que poco aguante, yo me he quedado hasta las 3am solo estudiando ¬¬), y decidió irse a dormir. Se levantó pesadamente de su silla, restregándose los ojos, tomó el despertador y lo programó un poco más temprano para dar una última repasada en la mañana. Estaba tan cansada, que después de apagar la luz que la habitación, no se dio cuenta y se recostó en su cama, quedando a un costado de Inuyasha, que seguía ahí.
Después de una larga noche de estudio, lo único que uno espera es por fin cerrar los ojos y descansar tranquilamente, cosa que Kagome siguió al pie de la letra, puesto que en cuanto cerró los ojos, quedó instantáneamente dormida, solo quería descansar...
A la mañana siguiente (N/A: o mas bien en la madrugada n.nU), a las 5:00am para ser exactos, el despertador comenzó a sonar estridentemente, haciendo que los dormitantes sobre la cama despertaran de golpe. El único problema, es que cierto hanyou, que no estaba acostumbrado a lo que era un despertador, saltó de la cama de la sorpresa que le provocó dicho aparato.
Cayó al suelo a un lado de la cama asustado por el ruido, mientras agitaba enérgicamente la cabeza y se tapaba los oídos con ambas manos tratando de encontrar alivio al aturdimiento que estaba sintiendo. Kagome, que despertó enseguida, al darse cuenta de ello, apagó lo mas rápidamente que pudo el despertador.
- lo lamento – se disculpó – no creí que te asustara, Inuyasha
- hn, ¿quién dijo que me asusté? – respondió ofendido todavía en el suelo, desviando la mirada – solo me sorprendió... – dijo un poco mas bajo
- bueno – sonrió Kagome, que había recordado viejos tiempos con aquella respuesta – de cualquier forma – volteó a ver el despertador – todavía es muy temprano, debes estar aun cansado ¿no quieres dormir un rato más?
- ¿qué harás tu? – preguntó dudoso volteando a verla
- tengo que estudiar, y prepararme para ir a la escuela – bostezó y luego se le quedó viendo un momento – Pero no te preocupes, es mejor que tu descanses, el día que pasaste ayer debió ser bastante agotador – se levantó de la cama y fue dirección a su baño (N/A: la verdad, no se si hay o no hay baño en la habitación de Kagome, pero en este caso, piensen que si, ok? n.nU)
- ¿a donde vas?
- al baño; necesito estudiar y una buena manera de quitarme la somnolencia de una manera rápida, es dándome un baño – dijo dando otro bostezo
De ésta manera, Kagome entró al baño, dejando al pequeño Inuyasha tal cual se había quedado en el piso. Este, se quedó unos momentos más en el suelo, hasta que se escuchó el sonido del agua cayendo desde la regadera, entonces fue cuando por fin se levantó y se subió nuevamente a la cama, donde se quedó sentado apoyado en la pared. Tenia tantas cosas en que pensar, que no encontraba un orden...
Se quedó con la vista perdida en la ventana, mirando hacia fuera con la mente completamente en blanco, después recorrió lentamente la habitación con la vista y suspiró. Recordó todo lo ocurrido en el día anterior. Hubo ciertas cosas que se quedaron muy presentes en él, puesto que no las había podido olvidar tan fácilmente: estaban las extrañas sensaciones que había sentido; la primera fue cuando vio a Souta y a Hitomi tomados de la mano y luego al contemplar el rostro melancólico de la profesora Ayanami cuando hablaba de su hijo...
Los sentimientos, cosa misteriosa, te hacen verle tanto el lado bueno a las cosas como el malo, te dan la habilidad para poder gozar de la vida, y al mismo tiempo te lastiman, a veces tanto al grado de hasta querer quitarte la vida.
Cuando Inuyasha se percató, sus manos estaban comenzando a brillar intensamente, era una luz que comenzaba a expandirse más allá de sus brazos para seguir lentamente con el resto del cuerpo, muy lentamente... Podía sentir como algo estaba a punto de ocurrir, sus cabellos se movían suavemente como si fueran empujados por el viento, la luz casi terminaba de cubrirle todo el cuerpo...
CRASS! (N/A: que efecto... ¬¬)
La puerta del baño se había abierto tan de golpe, que ésta chocó contra la pared, haciendo que Inuyasha brincara de la sorpresa y olvidara por completo lo que había estado a punto de ocurrir momentos antes
- sumimasen – se disculpó Kagome, que salía del baño con el uniforme ya puesto y una toalla en su cabello todavía mojado – está un poco suelta, es por eso que se golpea cada vez que la abren. Lo lamento – Agregó al ver que Inuyasha le miraba desde un rincón de la habitación sobre la cama, con los ojos muy abiertos y una mano sobre su corazón.
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Una campana sonaba por todo el lugar con un ritmo en cierto modo melódico, anunciando a todos lo hora de entrada, por lo cual todos los presentes se apresuraron a entrar al edificio.
A una calle de ahí, Kagome corría para llegar a tiempo, aun no podía entender como es que se le había hecho tan tarde
- no lo comprendo – decía al tiempo que corría hacia la escuela – me levanto temprano y aun así llego tarde... hoy no es mi día de suerte – dijo apesadumbrada pasando la entrada del instituto – y todo por quedarme dormida en el desayuno u.u... son las consecuencias de desvelarse
Siguió corriendo a toda velocidad por los pasillos, tratando de llegar a tiempo al salón, tenia que lograrlo. Después de correr lo mas rápido que sus piernas se lo permitían, finalmente llegó donde la puerta corrediza de su salón y la abrió rápidamente, mientras jadeaba por la falta de aire.
- ¡buenos... días! – dijo sosteniéndose en la puerta mientras recuperaba el aliento
- llegas tarde Higurashi – le dijo la profesora al verla entrar
- ¿usted? – preguntó confundida
- claro, ¿qué esperabas? – le contestó Yuzuki animadamente – después de todo, soy la maestra encargada de este grupo, ¿no es así?
- claro – respondió Kagome pesadamente mientras se dirigía a tomar asiento entre Eri y Yuka
- bien alumnos, espero que hayan estudiado, puesto que éste es el ultimo examen del año escolar, y como todos saben, es general – decía la maestra mientras repartía las pruebas – así que es muy importante
Kagome jugaba inconscientemente con el lápiz que tenia en las manos mientras esperaba que le entregaran su prueba, estaba muy nerviosa. Cuando finalmente la profesora Ayanami llegó a su lugar, se agachó a la altura de Kagome y le miro de frente
- no necesito decirte lo que pasará si no pasas este examen Higurashi, es tu ultima oportunidad – decía preocupada, luego se enderezó – te deseo mucha suerte – y le entregó la hoja
- muchas gracias – respondió agradecida
- de nada – se dio la vuelta y regresó a su escritorio – bien, pueden comenzar... ya. – y lo siguiente que se escuchó fue el rasgueo de las lápices contra las hojas de papel
...1 hora después...
El timbre de la escuela volvió a sonar, pero a diferencia de la primera vez, anunciando ahora, el final de la primera hora... y también del examen.
Kagome se levantó de su asiento con su prueba entre las manos y con una cara de duda, fue directamente hacia la maestra y le entregó el examen. Acto seguido, los demás estudiantes que estaban en el salón comenzaron a hacer lo mismo
- suerte a todos – decía la profesora – mañana sabrán sus resultados – se despedía sonriente de sus alumnos
Kagome salió del salón y comenzó a caminar lentamente por los pasillos de la escuela, volteando a ver de vez en cuando a través de las ventanas
- ¡Kagome!
- ¿eh? – ésta volteó para ver quien le hablaba
- ¡Kagome, espéranos! – Eri, Yuka y Ayumi venían corriendo por el corredor para llegar donde su amiga
- hola chicas, díganme ¿qué pasa? – preguntó calmada cuando llegaron frente a ella
- Kagome, queríamos preguntarte, ¿cómo te fue? – le preguntó Eri
- ah, pues, creo que me fue muy bien. Alcancé a contestar todo – respondió Kagome tratando de recordar
- eso está muy bien Kagome... pero no nos referíamos a eso – le dijo Yuka seriamente
- ¿no? ¿entonces a que? – preguntó confundida
- queríamos saber como te había ido con lo de tu chico – le contestó Ayumi
- si, ¿pudiste ayudarlo, o sigue sin saber que hacer? – le continuó Yuka
- pues... sobre eso... – tartamudeaba, insegura de que responder
- ¿qué pasó? – insistió Eri
- solo puedo decir que... lo he estado intentando, pero aun no se si realmente le estoy ayudando... – contestó un poco insegura
- bueno, pero mírale el lado bueno – le animó Yuka – sigue intentándolo, que si todavía no lo logras, será por que te falta insistir un poco más
- tal vez sea eso – concordó Kagome pensativa – debería tratar un poco más...
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- ¡demooonios! – gritó frustrado – estoy seguro... un poco más... ¡un poco más y casi lo lograba! – decía al tiempo que se golpeaba la cabeza con los puños cerrados de una manera algo cómica
Inuyasha no dejaba de recordarlo, aquel brillo que lo había invadido en la mañana; no podía ser otra cosa, no había duda, lo pudo sentir, había estado a punto de volver a la normalidad. Pero, ¿por qué? ¿Por qué no pudo, si le había faltado tan poco? ¿seria que aun no era tiempo? ¿acaso el destino así lo quería? Porque, debía tener una buena razón para que así fuera...
- no lo soporto más... – decía mientras se balanceaba hacia enfrente y hacia atrás sobre la cama de Kagome y se sujetaba la cabeza con ambas manos
- ¿qué es lo que no soportas? – ok, eso si lo hizo brincar – perdón, no quería asustarte, es solo que escuché que hablabas solo
La señora Higurashi había entrado a la habitación sin pensarlo dos veces para sentarse al borde de la cama, a un lado de Inuyasha, que la veía con el corazón en la mano.
- ¿y bien?
- ¿y bien qué? – preguntó Inuyasha
- ¿qué es lo que no soportas? – le volvió a preguntar con ese tono tan 'maternal'
- nada... – mintió desviando la mirada
- ¿nada? que extraño, porque te vi muy enojado para no ser por nada – le dijo comprensible (N/A: no les cae gordo que hagas lo que hagas, nunca puedes esconderle nada a tu madre? es como si leyeran la mente!)
Hubo unos momentos en los que ninguno dijo nada, la señora Higurashi parecía esperar una respuesta e Inuyasha no sabia que decir
- si algo te molesta, deberías contarlo – trató de darle confianza – sería mejor que lo dejaras salir
- pues... – finalmente se animó a hablar – es solo que estoy arto de esto
- ¿de que? – preguntó aun sin comprender
- de mi situación – le contestó un poco triste – quisiera poder volver a la normalidad, y dejar de ocasionarle problemas... – dijo bajando la mirada
- ¿a quien?
- a Kagome – la señora Higurashi sonrió
- no te preocupes por eso, no es tu culpa – sin que Inuyasha se lo esperara, le dio un abrazo para tratar de hacerlo sentir mejor – además, deberías sentirte feliz. Kagome se esfuerza y preocupa mucho por tu causa, ¿eso no te dice nada?
- si...
- ¿y que es?
- que de verdad le importo
- así es – le dijo soltándolo del abrazo – le importas. Y más de lo que crees – Inuyasha no dijo nada
La señora Higurashi le levantó de la cama sin decir más y caminó hasta la puerta, donde se detuvo para volver a mirarle, le guiñó un ojo y finalmente se fue.
- si le importo – repitió Inuyasha y su vista se perdió en la ventana – Kagome...
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Haaaaaaaaa! no puedo creerlo! . tengo tantas cosas que decir, que no se como comenzar, pero trataré de hallar un orden, así que aquí voy:
1. Primero que nada, me disculpo por mi tardanza, ¡pero la escuela realmente ha sido un infierno para mí! Sobre todo ya que creía haberme librado de los exámenes y otra vez tengo que presentarlos ToT... que rápido pasa el tiempo... Solo espero con ansias las vacaciones, eso me dará un respiro, pero ni tanto, porque voy a tener que ponerme a trabajar (bueno, al menos ahí no me dejan tarea ¬¬ eso es algo)
2. La vrdd es q he estado empezando a escribir dos fics más (uno de YYH y otro de Shaman King), claro q todavía no los publico, m están costando sudor y lagrimas y no pienso subirlos hasta estar completamente segura de ello. Siempre estoy tratando d subir la calidad d mi escritura, no sé si se notará la diferencia entre el primero y este ultimo capitulo, ¿ustedes que dicen? séanme sinceros -.-
3. malas noticias! el final d este fic está cerca! yo le calculo como unos dos o tres capis mas... pero quien sabe... haaa... suspiro al pensar que finalmente tiene que acabar, pero ni modo, todo lo bueno tiene que acabar. Pero quien sabe, talvez si me siento de ánimos y me llega la inspiración, escriba una secuela
4. sobre lo que mencioné arriba sobre los otros fics que escribo, me tengo en duda: La vrdd no lo sé, pero varios me aconsejan que escriba yaoi (osease la relación hombre/hombre), debo decir que esto no estaba entre mis planes, pero se supone que un fic está hecho para entretener al publico y eso es lo quiero hacer, escribir algo que les guste (ojo, con Inuyasha no voy a poner nunca nada yaoi, talvez otra caricatura, pero Inuyasha no!). Eh aquí donde viene mi pregunta: ¿debería hacerlo? ¿debería aventurarme a un género nuevo para mí? Por favor, que alguien sea para sacarme de la duda!
Bueno, creo que ya dije suficiente, así que antes de irme, quiero darles las gracias a todos por sus ánimos y porras que siempre me levantan el animo, no importa que tan caída esté n.n, por eso y mas, GRACIAS A TODOS!
y ya saben... mándenme sus reviews! okys?
bye!
