Por las Calles de Valencia
Capítulo 4
Santana, sigue insistiendo y ella después de un rato de alegatos, dimes y diretes; termina por acceder a que vaya a la universidad, pero antes, debe pasar por el cuarto donde vive, para cambiarse de ropa, arreglar algunos apuntes y pensar si en la noche irá o no al Tartaro a trabajar o irá a la esquina acostumbrada
Cuando llegan al lugar, que es una gran casona, pero en la cual arriendan cuartos independientes, ella va al suyo, seguida por Santana que no se fija en detalles. Cuando abre la puerta del cuarto ella le advierte que está algo desordenado, pero que de todos modos puede pasar. El entra y se sorprende un poco
-¿A esto tú le llamas desorden?- pregunta él un poco asombrado, pues ella sólo tenía la cama desarreglada- no está peor que mi cuarto cuando salgo
-¿En serio?- pregunta ella abriendo un poco las cortinas- Puedes pasar, disculpa si no tengo muchos lujos- ella cierra la puerta- Este es mi hogar dulce hogar- camina hacia una especie de cocina que tiene-¿quieres algo?
-No te preocupes, estoy bien- se sienta en una especie de sofá- es un lugar pequeño
-Es lo que puedo pagar- responde mientras escoge la ropa- Espérame cinco minutos, para que yo me pueda cambiar de ropa- cuando Hellen se va a meter al baño, justo sueña su celular
Una de las compañeras de universidad, le da el aviso que por consejo de maetros, se suspenden todas las clases hasta dentro de dos días más en la facultad. Ella pregunta por los ensayos de la obra, pero como uno de los directores, también es maestro, se suspende hasta nuevo aviso. Hellen corta su teléfono y mira a Carlos preguntándose si será correcto comentarle.
-¿Ocurre algo?- pregunta
-No- responde ella dejando su teléfono en la mochila- en realidad si, no habrán clases, no habrá ensayo, en fin, no habrá vida universitaria el día de hoy. Es un excelente día para descansar, necesito dormir, fue una noche agotadora- luego se le acerca quedando ambos frente a frente- me hiciste trabajar mucho anoche y esta mañana, así que merezco un poco de descanzo ¿no crees?
-Es una lástima, quería conocer tu otro mundo- le dice acariciándole el rostro- es una pena que no pueda ser así
-mmm- ella pensando un poco para ver una solución- es verdad, necesito un descanzo, pero…
-¿Pero?- pregunta él
Ella lo observa detenidamente, meditando que pueden hacer. Pretendían pasar a la escuela de Teatro, pero como no habrá clases y sus compañeros no se reunirán para ensayar, es el momento perfecto para poder descanzar, pero la presencia de Santana en su pequeño cuarto, la hace dudar de su itinerario ideal para una tarde de mediados de semana. Se observan unos minutos, ella va hacia él y se sientan juntos en el pequeño sofá, se recarga en su brazo cerrando los ojos
-No quiero que te vayas- dice ella- No sé por qué, pero no quiero- Se recarga más en el brazo. El decide abrasarla y quedan unos momentos así. Varios minutos pasan hasta que ella se queda dormida, debido a lo cansada que se encuentra. Carlos la toma y decide dejarla en su cama, la cubre un poco y ahora es él quien la observa. La escena es parecida, pero cuando ellos estuvieron en el Tartaro pasando la noche juntos.
Santana observa la piel blanca de la muchacha mientras duerme, "parece un ángel" es lo que piensa, pero en realidad un ángel caído. Se pregunta si habrá sido lo mismo de haber encontrado a otra muchacha esa misma noche. Otra chica en vez de ella, no lo sabe. Lo que tiene claro que ella le ha enseñados cosas diferentes y a él le agrada estar con ella, más allá del sexo que juntos hayan tenido. No quiso dejarla sin antes acariciar su rostro y de paso acariciar aquellos labios que esa mañana fuero de él.
Santana la deja acostada, a ella en sueños le sale su nombre en sueños
-Que bueno saber que tú también piensas en mí- comenta con una sonrisa, mientras observa la pequeña habitación
Santana observa una foto, en la que salen un niño algo desordenado de cabello castaño claro y ojos pardos, un hombre robusto de ojos pardos y pelo algo canoso y una mujer de aspecto duro pero con ojos verdes brillantes, y abrazando al chico y haciendo un gesto a la cámara, Hellen, con aproximadamente dieciséis o diecisiete años de edad. Su rostro es el mismo, lleno de espontaneidad, pero en el retrato se ve bien, feliz. Cuando la vio por primera vez, se notó distante, extremadamente seria.
Dos opciones baraja el jugador, una de ellas, es dejarla descanzar el resto del día y volver a verse con seguridad el próximo martes en la noche o simplemente estar más tiempo con ella. Hellen está dormida en una pocisión parecida a la fetal, duerme profundamente. Santana prefiere dejarla tranquila para luego caminar en dirección a la vitrina de los libros, en su escritorio hay una obra de teatro escrito seguramente por el maestro con él que debieron tener el ensayo.
Pasa aproximadamente una hora, desde que ella se durmió, todo el tiempo, Carlos pasó mirando un albun de fotos y dos libros que ella tenía en el escritorio. Hellen despierta, son más de las una de la tarde y cuando se da cuenta que no está sola, primero se asusta, pero luego se da cuenta quien es
-¿Dormiste bien?- pregunta Santana, sentado en el pequeño sofa frente a ella
-Aja- responde ella tratando de ordenarse un poco el cabello y la ropa- Disculpa, me quedé dormida cuando… ¿tú me recostaste en la cama?- pregunta ella
-si, te quedaste dormida mientras estuvimos conversando, te veías tan cansada que preferí recostarte en tu cama. ¿Descanzaste?
-Si, dormí profundamente- ella ve su reloj tratando de evitar la mirada de Santana que se clavó en ella-¿qué… qué tanto me miras?- pregunta algo sonrojada
-Que te ves graciosa así, toda despeinada
-¿En serio?- ella se ordena mejor, algo avergonzada
-No eres buena anfritriona, te quedaste dormida y yo no sabía que hacer, así que preferí esperar a que despertaras
-Ah!- ella se levanta da un estirón a su cuerpo y luego se deja caer en la cama nuevamente- Este día es ideal para poder salir a caminar un poco- luego lo mira a él- te invito a almorzar- le sonríe- pero así no salgo, este atuendo es para poder ir a trabajar por las noches, pero en el día ni soñando salgo así- ella ve la ropa que había escogido
-Te ducharás otra vez
-Si- responde ella desde el baño- pero tú no vienes ¡eh! Suficiente tuve de ti anoche y hoy en la mañana- ella está con el cepillo de dientes en la boca- sólo unos diez minutos
Hellen no tarda en ducharse y cambiarse de ropa. Sale casi sin maquillaje, con su cabello algo húmedo y arreglándose los aros. Santana la observa detenidamente y la ve diferente, más natural que con ese maquillaje que utiliza y esa vestimenta para verse más atrayente a los hombres, ahora ve una chica vestida de jeans ajustados de color azul oscuro, una blusa cuyas mangas llegan hasta el codo de color negro y unas zapatillas chinas de color negro también.
-Te ves diferente- le dice algo asombrado
-¿Si?- pregunta ella algo sorprendida- Acaso no te gusto así
-Todo lo contrario- le responde acercándose- creo que te ves mejor, eres tú. Sin maquillaje te ves más radiante- tomándola de la cintura, ella rodea su cuello acercándo más su rostro al de él
-En serio- le susurra- pero como te gusto más ¿con o sin ropa?
-De ambas formas- le responde
-Bien dicho- le da un beso fugaz y sorpresivamente lo suelta- bien, te llevaré a un sitio muy lindo- toma su mochila- veo que estuviste hojeando mis libros- comenta
-¿te molesta?- le pregunta
-No, estás en tu casa- le sonríe coquetamente- ¿Conoces Valencia?
-Sólo un poco ¿por?
-Pues- jugueteando con su cabello caminando hacia él- Hay un bonito parque cerca de aquí, también un buen restaurant de comida casera típica valenciana para un turista como tú, también hay lindos edificios culturales, lugares tranquilos- muy coqueta se le acerca- ¿qué le parece señor?
-Me parece excelente- le responde teniéndola frente a frente, nuevamente. Ella deja de jugar con su cabello y espera que Santana la bese otra vez.
"¿Qué me pasó? No lo sé. Sólo sé que él estuvo toda la mañana conmigo, vigiló mi sueño yo me sentía bien a su lado. Puedo pensar que simplemente por ser la primera mujer que tocó o que besó, seguramente quedó algo encandilado, suele suceder, hombres sin experiencia gustan de las meretrices que le enseñaron a ser "hombres" bajo su punto de vista. Pero también se conjugaron mis sentimientos. Yo renuncié a la posibilidad de enamorarme, pero él está ahí, siento su lengua como juega en mi boca, siento sus sentimientos nuevos como los traspasa a mi persona. El es un hombre que sufrió en su niñez y que ahora disfruta lo que hace con especial pasión tratando de recuperar el tiempo perdido… yo, bueno no debo quejarme, vivo la vida que escogí"
Hellen toma unos lentes oscuros que tiene de Santana y se los coloca, ella lo observa y le dice lo bien se ve, pero que no está dispuesta a que lo reconozcan en la calle, que lo quiere sólo para ella y nadie más. Carlos sonríe ajustándose los anteojos y salen juntos.
En un restaurante ella le sugiere que coma el platillo típico valenciano, que por desgracia a ella no le resulta mucho, la Paella, ella la escoge con mariscos y verduras, Santana repite el platillo.
El día es primaveral, un día de mayo hermoso, Santana queda atónito ante la joven que tiene frente a él, no se parece mucho a la muchacha con la que tuvo sexo dos noches, su dureza y a veces frialdad, cuando comenzaban a estar juntos, es cambiada por una expresión más alegre y más radiante como que la vida le sonríera siempre
-Listo señorita, caballero- la mesera llega- paella de mariscos y verduras, espero que les guste mucho y la dueña le hace llegar este ramo de flores para la pareja
-Gracias- responden ambos
-Es un bonito lugar
-¿de verdad?- pregunta ella- si, es muy hogareño y sirven una buena comida casera
-Así veo, creo que tienes hambre
-Mucha, fue un buen desayuno y ahora estamos almorzando, pero yo invito- argumenta ella- Cuéntame más de ti- dice ella
-¿Más?
-Si, me interesa conocerte más, no solamente como un jugador a quienes todos admiran y respetan, también al hombre en su escencia
-Te he comentado de…
Durante la tarde, Santana le cuenta como fue explotado cuando niño y se convirtió en el Cybor del Futbol, no disfrutando su deporte. Hellen ya conocía parte de esa historia, como Varla se encargó de él cuando sus abuelos adoptivos murieron, pero algo a ella le llama la atención, y es como narra que sus amigos intentaron ayudarlo cuando niño. Mucho le habla de un amigo de la infancia, que conoció en un campo de futbol, cuando entrenaba solo
-Leo siempre fue un gran amigo, aunque yo después de encerrarme en mi mismo no lo veía, él siempre me apoyó y nunca le gustó que me llamaran roboth, cibord o cosa parecida
-Entiendo, a mi tampoco me gusta que te llamen así- ella lo observa fijamente- considero que no es justo, los androides no tienen sentimientos, en cambio tú si los tienes. Pienso que siempre los has tenido, lo que pasa en que los mutilaste, los encerraste en ti mismo, eso a muchos nos sucede- luego observa a unos niños que juegan con un balón en la plaza cruzando la calle- yo no entiendo esos códigos que manejas de futbol y todo eso, sin embargo, ese hombre no merece ni que lo recuerdes, pues rompió el corazón de un niño y eso es imperdonable
-Oye...- Santana queda algo desconcertado con las palabras de la muchacha
-Me hubiese gustado estar ahí y decirle unas cuantas verdades a ese viejo odioso que hizo de ti ese androide del cual todos hablan ahora
-Tranquila, ya no soy el de antes- le sonríe, Hellen lo observa sorprendida pues su sonrisa es apacible y muy honesta- Si antes quise deshacer los sueños de quien ahora es mi mayor oponente, ahora estoy tranquilo y lo único que quiero es jugar y enfrentarlo, divirtiéndome jugando soccer
-Comprendo- ella mira de nuevo hacia otro lado- veo que es en eso que ocupas la mayor parte de tu mente- ella murmura
-¿Qué dijiste?- pregunta pues no alcanzó a escuchar
-Que tal si vamos a un sitio cerca del río, te va a gustar mucho. Es tranquilo y no va mucha gente a ese lugar, por lo que podrás quitarte esos anteojos- luego lo mira fijamente- me encanta ver tus ojos.
El no se niega, y después que canselan la cuenta del restaurante caminan por la avenida hasta un sitio del parque algo solitario. No van tomados de la mano, pues cada uno lleva un gran helado. Cuando Santana le pregunta si no le importan las calorías, ella no le preocupa, le gusta vivir la vida. Llegan aun un mirador, luego de conversar sobre sus vidas, nuevamente, ella comienza a jugar con su índice en su pecho, atrapada entre la baranda del mirador y el cuerpo de Santana que no la deja de mirar. Mientras platican ella mira hacia un sujeto que está a unos metros de la pareja y se da cuenta que es un periodista deportivo que es cliente de Hellen por las noches, así que le sugiere a Carlos que no mire hacia atrás, pero él de curioso no le hace caso y ella toma su rostro y lo besa, esperando que el periodista trate de irse. Hellen mira hacia donde está el sujeto y ve que se comienza a alejarse de ellos hacia la dirección contraria.
-Oye y ¿eso?
-¿Eso?... eso…- comienza a titubear Hellen- "Eso" es como me gusta besarte, pero no creo que esto dure siempre, así que viviré esto lindo, mientras dure.
-¿Por qué dices esto?
-Porque es verdad, tú pronto lo entenderás, ya verás- se da vuelta y recarga sus brazos en la baranda- ¿no volverás a tu casa?
-Es cierto- mira su relojo- Quiero ir a verte hoy, irás a ese lugar- Hellen comienza a pensar hasta que se da vuelta y asiente con la cabeza
-Si, iré hoy en la noche al Tartaro y si tú vas, me dedicaré a ti nuevamente pero, debes volver a tu casa ¿de acuerdo?
"Una noche más en el Tartaro, me gusta ese lugar. Nadia es una persona que vivió la explotación sexual en su persona y no le gusta que nosotras pasemos por lo mismo. Es una buena mujer. Diana es una muchacha con las ideas más locas que he visto, hoy pondremos a prueba algo nuevo"
-¿Alguien histriónico?- pregunta Hellen
-Claro y quien más que tú que estudias teatro, será divertido, aparte puedes cantar, pero con sut movimientos sensuales no se notará tu mala voz
-Graciosa ¿no?- está bien, sigamos ensayando
-¿Vendrá el chico que atiendes tan bien? Eduardo está algo molesto porque lo atiendes a él más que a otros
-Que se queje todo lo que quiera, mientras él pague por estar conmigo- dice Hellen que se sacude el pelo dando su típico toque de sobervia que la caracteriza- él paga bien y mientras pague adelantado y como corresponde, nadie debe quejarse
-Supe que vendrá un empresario muy importante, y por lo que he escuchado, le gustan las mujeres como tú
-Si paga mis servicios, sabes que lo haré no involucro sentimientos
-Eres muy cínica, para que dices eso, si ya te enamoraste, se te nota en la cara- sentencia Diana.
Mucha gente en el Tartaro, las meseras sirven alcohol a los clientes, mientras se comienzan a escender las luces y la música da cuenta. Una música electrónica comienza a sonar, bailarinas con máscaras y con bastante poca ropa empiezan. En la entrada llega Santana que comienza a mirar una mesa recordando lo que dijo Hellen "hoy bailaré, no te perdonaré si no vas a verme, te atenderé bien y el show estará dedicado de mi parte para ti"
Una joven rubia comienza a cantar en francés una tonada bastante sensual mira a su alrededor para ver si hay alguien conocido y se da cuenta que un hombre, quien ella está esperando con gusto, no le quita la mirada de encima.
Un peu de bleu Pour noir de la matiere
Un peu de bleu Tu te prends pour un chat
Comme un jour de la vie
L'une poupee de cire dans soala
C'est trop! qui surla console
Ombridge, ordige O, wo
C'est d'amour amour O, no
# Quele? Quele?
Bouche encorner quele
Non non, petit personnage
Passe passe Heures
Comme par le passe
Non non petition naires rien
Quele? Quele?
Bouche encorner quele
Non non, petit personnage
Passe passe Heures
Comme par le passe
Non non, petit en vouloir
Cuando la muchacha comienza a quitarse la ropa en el escenario, se da cuenta que alguin la está recibiendo. La joven a medida que avanza la canción da muchos movimientos sensuales se acerca a la gente que está cerca del escenario en especial a uno que simplemente le sonríe con el espectáculo.
Fin del capítulo 4
Nota
Canción: Idol Talk, canción intro de Macross Plus, cantada por la diva Sharon Apple
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