Por la Calles de Valencia
Capítulo 5
En el escenario, Hellen ya muy ligera de ropa, sigue bailando en la barra vertical, con movimientos sensuales, seduce a los clientes pero para uno va en especial el show. Las otras bailarinas, con máscaras, la siguen en sus movimientos, hasta que nuevamente sigue ella que a gatas, al ritmo de la canción, se dirige a un sector del escenario en donde los hombre le silban por su manera de bailar y otros le gritan cosas. A su invitado no le agrada mucho, y cuando ella se da cuenta, le lanza un beso para que se tranquilice
-¿Cómo se llama?- pregunta un hombre que fuma un puro
-Creo que su nombre el Hellen, no está todos los días
-Es bastante buena, y muy atractiva, acuerda con el encargado una noche con ella, quiero que se acueste conmigo
-Si, señor
Santana va a la barra y pregunta por el encargado, para cancelar una noche con la chica que bailó, hoy no fue Eduardo, quien es que le da los mayores problemas y no le agrada que él sea el centro de atención de Hellen. Por lo que el barman tomó la labor del faltante de administrador de las noches de las muchachas y con quienes las pasan. Santana llega a la barra y dice que pagará una noche con Hellen otra vez
-Vaya, muchacho, veo que la rubia te gustó de verdad y que tú le gustaste a ella
-¿Por qué lo dice?- pregunta algo desconcertado
-Pues cuando no le agrada un hombre, ella es tajante y cuando ve quien pagó con ella, toma el dinero y lo devuelve o hace lo imposible para que no la acompañe. Más de una vez ha hecho escándalo con los clientes que han solicitado sus servicios o es indiferente y finge con ellos, pero parece que tú eres distinto para ella, pues hasta huyó de ti la otra noche y eso no lo hace
-¿De verdad hizo eso?- vuelve a preguntar cuando recibe las llaves y el número de la mesa donde deberá esperar a la meretriz
-Es cierto, pero no le digas que te conté, pues es bastante temperamental, al darme cuenta que te estuvo rehusando, entonces comprendí de que ella está sintiendo emociones diferentes contigo, eso me agrada, la muchacha ya casi tenía sexo como por costumbre, no sentía nada acá y ahora la vi bailar y me percaté de cómo te seducía, ha recuperado las ganas de estar con un hombre
-Entiendo
-No eres muy comunicativo ¿eh? Pero no importa, ella de todos modos te ha hecho hablar, no la conoceré
-¿De qué tanto hablan ustedes dos? –Hellen llega después de haberse cambiado de ropa, luego del show- ¿Estaban hablando de mi?
-¿Cómo puedes creer eso muchacha? Le comentaba sobre la liga española o acaso creíste que no me daría cuenta que con quien te estás acostando es nada más ni nada menos que...
-No lo digas- dice ella pegando la barra
-Cálmate, ¿quieres que nos vayamos ahora?- Santana le toma el hombro
-Les di una mesa para que estén un rato, la habitación está siendo reservada para ustedes, así que disfruten la noche un momento entre la música y el espectáculo antes de pasar o acaso ¿no puede estar el uno sin el otro?
-Por mi me iría ahora mismo para estar contigo, no quiero que nadie nos mire- dice ella abrazándolo-¿de acuerdo?- él la toma de la cintura aprisionándola a su cuerpo
Cuando Santana y la muchacha se dirigen a su cuarto un hombre le toca el hombro a Hellen, ella se da vuelta y le pregunta que quiere. El hombre es el asistente de un importante hombre de negocios de Latinoamérica, y que ese hombre le ofrece mucho dinero por pasar una noche con una prostituta como ella. Hellen se niega rotundamente y dice que ya el joven ha pagado por pasar toda la noche a su lado y que ella no le devolvería el dinero, así que para otra ocasión sería
Cuando Hellen cierra la puerta de la habitación, Santana comienza a besarla como en la mañana, ella se deja, haciendo que sus lenguas jugaran dentro de sus bocas. Hellen se separa sorpresivamente y comienza a caminar alrededor de él, con su mirada cargada de lujuria
-Ven- ella lo lleva a la cama y lo sienta como la vez anterior.
Ella se sienta sobres sus piernas, Santana comienza a besar su cuello, mientras ella gime con excitación. Ella comienza a abrir su camisa, acariciando su pecho, en especial su pecho donde sus pezones ya están excitados. Ella descubre los hombros del jugador y lo hace caer a la cama de espaldas, besa el cuello de Carlos, y comienza a bajar hacia su pecho. El, por su parte, acaricia sus piernas y subiendo hacia sus nalgas, acariciándolas y colocando su mano bajo la falda. Siente la ropa interior de la muchacha y coloca definitivamente su mano en una de las nalgas firmes de la prostituta.
-Vaya, como has aprendido
-Me gusta acariciarte- le responde cuando la tiene frente a frente- me gusta tocarte, me siento excitado
-Y yo también, eso me encanta- le responde besándolo- me encanta que tú me toques, sólo tú- termina por susurrándole mientras muerde su oreja. Ella se coloca en horcajadas, Santana observa como ella se quita la blusa de encajes que se había puesto para él. Deja al descubierto sus senos que están cubiertos por un brassier de encajes, la cual la hace ver bastante sexy. Ella lo mira haciendo un extraño gesto. Santana comienza a tomar sus caderas y de un movimiento sorpresivo se coloca sobre ella
-¿Por qué huiste de mi anoche?- le pregunta Carlos cuando la tiene entre él y la cama
-¿Quién te dijo eso?- pregunta sorprendida- ¿cómo supiste que yo...?
-Entonces es cierto, estuviste huyendo de mi anoche
-Si- le responde ella- no puedo mentirte, no hago eso. No quise estar contigo anoche, porque la primera vez que tuvimos sexo, me sentí diferente, pero pensé que era cosa de mi imaginación. Pero cuando te vi en la televisión y después cuando te volví a ver anoche, regresaron las dudas, pero cuando te besé, la dudas se disiparon y me di cuenta que realmente me encanta estar contigo... me gustas de verdad, y hoy lo confirmé fue el mejor día que he tenido con alguien en años, gracias Santana.
Santana comienza a besarla y toda la lujuria que ella sentía por él, se fue transformando en otra cosa. Carlos aprendió a besarla como ella se sentía mejor. El soltó sus muñecas y se colocó de costado para no ahogarla, ella toma su rostro y sigue besándolo apasionadamente
En una de las mesas del sector principal, el hombre que solicitó los servicios de Hellen está muy molesto
-¿Cómo esa perra tuvo el descaro de despreciarme?- pregunta el hombre, que tiene a dos chicas a su lado quienes lo están acariciando
-Hellen es así- dice una de ellas-tiene un preferido que viene y paga por ella
-¿Acaso no está conforme con nosotras?- pregunta la otra
-Si estoy conforme- dice acariciando a una en las nalgas y besando a la otra- pero a mi, Varla el empresario de fútbol, no me rechaza nadie por un don nadie
-¿quiere que me haga cargo, señor?
-Tranquilo, ya hablaremos con la dueña de este burdel de mala muerte más tarde, ahora disfruta de la noche
En la habitación, lejos del ruido y las luces del burdel, la pareja deja de besarse un momento, sólo para mirarse. Ella está recostada, mientras que Santana está a su lado de costado. Juega con el tirante de su brassier de encajes acariciando su brazo con la yema de sus dedos. El color oscuro de su piel, contrasta con la blanca piel de la muchacha
-Hacemos una extraña pareja- dice él al mirarla
-¿Por qué lo dices?
-Tú eres rubia y tu piel es blanca, mientras yo soy moreno
-No me digas que sientes complejo por eso- dice ella tomando su rostro-¿Te cuento un secreto?- pregunta, Santana le afirma con la cabeza- el color de piel es tu principal atractivo para mi, me encanta así tal como eres. Tus facciones son lo más seductoras- comienza a besarlo- el color de piel es un mero detalle. Es más, es tu mayor atractivo, para mi.
-Tú también me gustas Hellen- se coloca sobre ella- No sé que es esto, pero me encanta tenerte cerca, día y noche- Santana le besa el cuello, ella le acaricia la espalda intentando atraerlo hacia ella abrazo su ancha y musculosa espalda.
Seguían besándose mientras se acarician, Santana no deja de recorrer su brazo, Hellen no deja de aprisionarse a su espalda. Hellen abre sus piernas y toma la mano de Santana para que vaya a su vagina, le indica como debe acariciarla lentamente y con delicadeza, sus dedos comienzan a hacerla sentir un éxtasis especial, mientras ella arquea su espalda al tener los dedos de Carlos en su interior. Hellen le da indicaciones para que no cometa errores con lo que hace. El siente como ella está gimiendo de placer y recuerda lo que le comentó el barman. Cuando siente que ya es suficiente, ella jadea y sudorosa lo observa otra vez, una sonrisa lujuriosa se dibuja en el rostro de la muchacha, se levanta recargando su cuerpo en sus brazos, y entre besos y caricias, ella cambia de posición
-Ahora es tu turno, niño- dice ella, mientras sus labios nuevamente recorren su pecho hasta su abdomen, con besos que excitan al muchacho y ella que disfruta de su cuerpo- Veamos si todas tus energías se fueron esta mañana o si tienes más para mi
-¿Quieres apostar?- pregunta entre gemidos
-De acuerdo-Hellen y se ha despojado de su ropa pantaletas de encajes y de la falda de cuero que tiende a usar cuando va al Tártaro.- Lento, para disfrutar, rápido para darte el placer- dice mientras siente como su vagina ha encontrado su pene erecto- Eres mío nuevamente, Santana- sensuales movimientos acompañados de gemidos crecientes comienzan a llevar a ambos, nuevamente, a los límites del placer. Carlos la toma de la cintura, acariciando su vientre y sintiendo como ella se tambalea sobre él, cada vez más rápido, gozando cada uno del sexo del otro
Nadia está supervisando como sus chicas atienden a los clientes, cuando una de los meseros le dice que el señor Varla quiere hablar con ella. La mujer no entiende de lo que se trata y le dice que pueden ir a una mesa que permite escuchar las conversaciones con tranquilidad, sin la necesidad de molestarse porque otros interrumpan. Sorpresa recibe cuando el empresario se queja de que una de sus chicas se negó a atenderlo como es debido. Nadia le explica que las muchachas tienen clientela ya formada y que no debe culparlas que no puedan atender, sobre todo una muchacha tan solicitada como Hellen, que ahora es visitada y el hombre que pide estar con ella, paga muy bien por su compañía
-Creo que usted no entiende, la zorra que pedí no vino a atenderme como es debido y eso no tolero, no tolero que una perra como esa me desprecie- increpa el hombre
-Le solicitaré que no utilice ese lenguaje, aunque sea con prostitutas, aquí se les respeta ¿entendió?- defiende la mujer
-¿qué respeto ni que nada?- Varla furioso- yo pedí a la rubia que cantó y no vino, así que exijo que me devuelvan mi dinero
-No se le devolverá nada- responde Nadia- estuvo con dos chicas del local, por lo tanto debe pagar por la compañía de las dos, más lo que consumió
-No sabe con quien se mete ¿cierto?- desafía- ¿Sabe quién soy yo?
-Un importante empresario, lo sé, pero no por eso viene aquí a insultar a las muchachas y a exigir cosas, señor, usted bebió y estuvo con dos jóvenes, no me importa quien rechazó a quien, pero usted está obligado a pagar
-Escúcheme, esto no se quedará así, la perra esa me vuelve a despreciar yo haré lo imposible por cerrar este bar de mala muerte- amenazando se da media vuelta y se va.
Nadia le recorre nuevamente el fantasma de cierre del negocio que tantos años de sacrificio le ha costado levantar
Ajenos a la charla, Santana y la prostituta, siguen juntos. Ella se encuentra acariciando el pecho de Carlos, mientras él acaricia su pelo
-Las mujeres brasileñas deben ser muy bonitas
-Si lo son- le responde Santana observándola- tú también eres bella, no tienes nada que envidiarles
-Galante- refunfuña- pero me encanta que me digas esas cosas, siento algo extraño en el estómago- ella comienza a reír- me siento como una adolescente
-A mi me pasa lo mismo- le secunda- es como si estuviera viviendo una época que no pude tener antes
-¿Te gustó como bailé?- pregunta- No me fijé en nadie, salvo en ti
-Me encantó, pero no me agrada que otros te vean hacer eso
-Es mi trabajo, con esto me gano la vida- recordando su trabajo y bajando a su realidad- pero también tengo sueños y este es uno- ella sube hacia el rostro de Carlos y comienza a besarlo- cada vez lo haces mejor, eso me gusta- acaricia su rostro- por favor, haz que este sueño dure toda la noche.
Santana se acomoda sobre ella, besando su cuello, su pecho y bajando su brassier para lamer sus blancos y firmes senos. Ella gemía de placer repitiendo varias veces lo placentero de sus besos en su cuerpo y lo encendía que ella se siente cuando su lengua roza sus pezones y su mano masajea su otro seno. En cuestión de minutos, Santana comienza a penetrarla con fuerza, ella entierra sus uñas en la espalda musculosa del jugador. Su miembro se adentra con fuerza en el cuerpo de Hellen y ella comienza a sentir placer, él siente como se introduce y más motivación tiene, cuando las piernas de la muchacha hacen presión en las nalgas de Carlos, penetrándola con mayor fuerza aún de la que lo hace. Ella siente la embestida y se aferra más al cuerpo de Carlos atrayendo su pecho al de ella. Hellen gime con mayor fuerza, olvidando por completo su rol de prostituta y comenzando a sentirse una mujer. Por su parte el moreno brasileño sigue penetrándola, olvidando que había rechazado sentimientos y comenzando a sentir un especial orgasmo.
Santana está cansado al lado de la chica, que busca abrazarlo con fuerza
-Vas mejorando y eso me gusta- murmura ella- hueles bien- ella olisca mientras busca su rostro
-Oye ¿es idea mía o me estás sonriendo?- le pregunta abrazándola- estoy cansado pero quiero mirarte, te ves muy hermosa después de lo que hacemos
-Gracias- le responde sonrojada- a mi también me gustas después de tener sexo contigo- luego recuerda cuando la acaricia y cuando está con otros teniendo sexo-¡abrázame!- ella se siente insegura
-¿Qué te ocurre?
-Nada, sólo abrázame por favor- ella se aprisiona más al pecho de Santana- hoy, he sentido un orgasmo, otra vez contigo.
-No te entiendo
-No suelo abrazar a un hombre que se queda conmigo una noche- explica la ramera- no lo abrazo después de tener sexo, no lo beso, trato de no vender mi sentimientos por unos cuantos billetes, pero contigo es diferente- ella lo mira fijamente- no sé que me pasó, pero todos mis dogmas se han ido al carajo contigo
-Comprendo- le dice recostándose mejor y mirando hacia el techo- a mi me ocurrió algo parecido cuando estuve en la casa de Varla , después que decidí dedicarme exclusivamente al fútbol, cerré toda clases de contacto emocional con las personas, incluso con aquello que más me apasionaba lo dejé para ser una simple máquina que buscaba el triunfo en un campo de juego
-Parece que tenemos algo en común- le dice luego de acomodar bien su cabeza en su pecho-Yo no reniego de lo que hago, yo soy de la idea que cada quien hace lo que cree que es correcto para forjar su vida, el fin si justifica los medios
-No entiendo a lo que te refieres
-Háblame de Brasil- dice después de acomodarse bien como para mirarse fijamente, cambiando completamente el tema
-¿Quieres qué te hable de mi país?
-Ajá- responde sonriendo- me encanta escuchar historias, quiero que me cuentes como es Brasil
-Si que eres rara- le responde mirándola sorprendido- te contaré si tú prometes ir a verme en mi debut en Valencia, pues mi primer partido fue en Barcelona
-¿Ah?- ella comienza a tartamudear y que el precio por una historia para conocer con quien comparte la cama ahora es más alto de lo que siempre está dispuesta a transar- mmmm- se rasca la cabeza pensando en que responder- Eso se llama chantaje
-¿Quieres o no?- pregunta sonriendo
-De acuerdo, será así- luego lo mira y se ríe dándose por vencida- Será así, toma en cuenta el sacrificio que hago por conocer un poco más de ti y que me hables de tu vida.
"Odiar lo que hago para ganarme el pan, claro algunas personas deben pensar en la diminuta mente que tienen que uno es prostituta porque es una inmoral, siempre buscan la paja del ojo ajeno y no se fijan en la viga del propio... Ya mi trabajo me resulta indiferente. Eso era lo que yo pensaba hasta que se me ocurrió enamorarme"
Fin de capítulo 5
