Muchas gracias por los reviews tan adorables que me dejaron en el primer capitulo. Al principio tuve algunas dudas con publicar esto, pero me alegro de que todo saliera bien. Perdón por la demora, acabo de salir de exámenes finales, y aunque mis vacaciones serán increíblemente cortas, prometo publicar más de esta pareja.
Este cap va dedicado a: Kaily Hiwatari, Takaita Hiwatari, Senshi Hisaki Raiden, Nancy-Hiwatari-17, Quimera y Ginny -Flor de Cerezo-. Sin ustedes, este cap no hubiera salido tan rápido.
Sumario: UA. Psicológico. "Por favor, no enloquezcas cuando te diga la verdad." KaixTakao.
Disclaimer: Beyblade, Boy's Next Door ni sus personajes me pertenecen. Así que no pierdan su tiempo demandándome.
Blah- narración normal
"Blah"- diálogos
'Blah'- pensamientos
Blah- narración en pasado
"Blah"- diálogos en pasado
Blah- pensamientos abstractos de Kai
2da. Sesión:
"Por favor, no enloquezcas cuando te diga la verdad."
Kai apretaba el volante con fuerza, sino fuera por su capacidad para controlar sus impulsos hace bastante tiempo que hubiera tenido un accidente por estar conduciendo a tan alta velocidad en medio de la noche. Había recibido un mensaje de texto del celular de Takao que decía que lo encontrara en la dirección que estaba más abajo.
Ya tenían un par de meses de conocerse, pero el chico de ojos carmesíes no sabía nada del otro. Ni siquiera sabía si lo iba a traicionar ante la policía o no. Las sesiones que había pedido Takao se realizaban 3 veces por semana, más que la mayoría de sus clientes más graves, y lo único que había sacado del muchacho es que era adicto a las drogas. De vez en cuando conversaban acerca del tema, tratando de presentar una imagen de profesional preocupado, pero Takao se quedaba en silencio una vez que llegaban a la pregunta de: '¿qué te impulsa a hacerlo?'. Kai, enojado por el comportamiento del joven, lanzó sus apuntes al aire y maldijo como nunca antes lo había hecho. Takao le contestó con una frase que ahora plagaba su mente. 'Por favor, no enloquezcas cuando te diga la verdad.'
Obviamente había algo en la vida del chico de ojos azules que lo estaba dañando seriamente, más que las drogas. Pero por más técnicas que aplicara para descubrir la verdad, el otro hacía un gran trabajo para mantener la verdad escondida.
Y ahora se dirigía a toda velocidad al lugar donde se encontraba el muchacho. No estaba para nada preocupado, eso se decía Kai. Solamente tenía que tomar precauciones con el comportamiento de Takao.
Muy pronto, el doctor se encontró frente a un almacén abandonado y oscuro. Las ventas estaban rotas y ciertas partes de la pared lucían enormes agujeros a pesar de ser de cemento. Tentativamente, empujó la puerta y entró al local. A primera vista no había nada, el sitio estaba abandonado y bastante sucio. Extendió su brazo derecho en busca de un interruptor eléctrico para iluminar un poco el sitio; cuando lo encontró, una luz débil bañó la habitación, la verdad que no era muy diferente a tener la luz apagada, pero aún así era mejor.
Antes de comenzar a pensar que era otra de las bromas de Takao, Kai decidió investigar dentro de lugar. Por unos 20 minutos estuvo abriendo puertas al azar y encontrando habitaciones vacías. No fue hasta que escuchó unos sonidos en el segundo piso que se arriesgó a subir. Las escaleras eran de madera y cada vez que colocaba un pie en el escalón, este rechinaba horriblemente. Una vez en el segundo piso, se dirigió sin pensarlo hacía la habitación de donde provenían los sonidos. La puerta estaba cerrada, pero dentro había una luz que escapaba entre las grietas de la vieja puerta.
Cuando estuvo frente a ella, pudo distinguir las voces de dos personas. Su mente estaba dividida, una parte le ordenaba irse lo más pronto posible (quizás eran ladrones repartiéndose sus ganancias) y la otra parte le decía que se quedara y abriera la maldita puerta (también podrían ser victimas de algún secuestro). Lentamente, giró el seguro de la puerta y dio un paso dentro con los ojos cerrados.
Los sonidos se detuvieron y sólo entonces Kai se atrevió a abrir los ojos.
La escena que lo recibió no fue agradable.
Takao estaba arrodillado en el suelo, terminando de abotonarse los pantalones, su pecho estaba descubierto y las mangas de su camiseta se encontraban enrolladas hasta los hombros. En sus brazos había marcas de pinchazos y muy cerca de él había múltiples jeringas ensangrentadas. Pero eso no era todo, al otro lado de Takao estaba un chico de cabello bicolor, rojo con negro, y ojos verdes. Su expresión era una mezcla de vacío y alegría. Obviamente drogado, y además estaba semidesnudo. No hacía falta un genio para darse cuenta de lo que había ocurrido.
"Tardaste en llegar." Murmuró Takao mientras se ponía de pie y terminaba de arreglarse. Al parecer no le importaba mucho la suerte de su compañero.
Kai frunció el entrecejo y tomó el brazo del muchacho bruscamente mientras lo sacaba de la habitación. Bajaron las escaleras rápido y en silencio. Una vez abajo, el chico de cabello bicolor lo empujó frente a él y lo miraba con una mirada de puro resentimiento y rabia.
"¡Además de desperdiciar tu vida con drogas, también entregas tu cuerpo así como así¿Es que no te respetas¿Qué hay de la escuela¡Y tu abuelo¿Qué diría él si se enterara de esto?" A Kai no le importaba sonar como un padre disgustado o un maestro reprendiendo las acciones de su estudiante. Era muy claro que Takao necesitaba ayuda con su vida y por algún motivo quería ayudarlo.
Para que no seas como yo.
Pero el muchacho no lo estaba escuchando, es más, estaba tratando de disimular su risa. Cuando por fin miró a Kai a los ojos, Takao lucía una expresión de burla y lastima a la vez. "Eres un psicólogo tan apasionado." Dijo en tono sarcástico. Entornando los ojos, agregó. "¿En verdad crees que eres la persona más adecuada para decirme qué hacer? Durante el día te pones la mascara de un serio doctor… pero en la noche te transformas en asesino cuyo pasatiempo es eliminar a chicos como yo…" La sonrisa en el rostro de Takao se había vuelto siniestra.
Da la nada, Kai golpeó con fuerza al otro muchacho, tirándolo al suelo.
"¡No hables como si comprendieras lo que sucede!" Le espetó. Sacando la billetera que tenía en bolsillo trasero de su pantalón, el hombre sacó todo el dinero que tenía. "Sé muy bien lo que quieren las personas como tú." En ese momento le arrojó las papeletas en la cara. "¡Tómalo! Es todo el dinero que tengo¿es suficiente para tu maldita ambición?"
El chico de cabellos azules se rehusaba a levantar la mirada. No quería lucir como un debilucho, pero no podía dejar de temblar.
"¿Te sientes feliz ahora¡Ahora dame mi maldita placa!" Le vociferó Kai, ignorando el estado de pánico en el que había entrado el muchacho. "¡Te dije que me la des!" Sin pensarlo dos veces, le encestó una patada al estomago de Takao, disfrutando el hecho de poder deshacerse de tanta rabia que había acumulado durante todo ese tiempo. Cuando el muchacho no respondió, Kai lo tomó del cuello y lo levantó. Justo bajó la camisa vio el hilo con la placa. La arrancó y se alejó del chico, pero su satisfacción no duró mucho tiempo.
"Esta placa es falsa."
Takao trataba de mantenerse en el pie, el golpe que le habían dado le impedía pararse correctamente. "Claro que es falsa. Mi amigo Kenny tiene la verdadera. Si muero o desaparezco, él te reportará a la policía."
"¿Qué es lo que quieres de mi?" Gritó el chico de cabello bicolor, exasperado, al momento de tirar violentamente la placa falsa. "¿Quieres que sea tu esclavo?"
"No, eso no me serviría para nada." Le respondió. "Lo que quiero es que me saques de todo esto. Quiero ser libre."
"¿Así que lo único que quieres es escapar de esta vida?" Dijo Kai lo más calmado posible, aún así, no podía ocultar la mirada agresiva con la que observaba al chico frente a él. "Sólo tienes que pedir ayuda en algún centro de rehabilitación. Ayudarte está fuera de mis posibilidades."
Takao negó. "Quiero escapar de mi hermano." Su voz se escuchaba suave. Su mano se posó en su pecho y luego se deslizó hacia su estomago, tomó algo de tiempo para que volviera a hablar, pero mientras esperaba, el muchacho volvió a desabotonar su camisa, revelando un pecho lleno de heridas y mordidas que Kai no había notado en la otra habitación. "Quiero escapar de sus marcas, de su mirada… de su peso sobre, de sus caricias que me hacen sentir tan sucio…"
Así que esto era. Este era el motivo por el cual Takao se comportaba de manera extraña. Incesto… y violación.
"¿Qué puedo hacer yo? Deberías ir con la policía." La voz de Kai ya no se escuchaba segura.
"¿De verdad quieres la placa devuelta?" Cuestionó el muchacho. Takao se acercó a Kai y tomó la mano del doctor. Por unos momentos permanecieron de esa manera, tomados de manos. Luego, Takao guió la mano de Kai a sus labios para que los acariciara. El corazón del bicolor latía con fuerzas y sus ojos se abrieron desmesuradamente cuando el chico abrió su boca para que él entrara sus dedos.
"¡DETENTE!" Kai arrebató su mano del alcance de Takao y retrocedió. Estaba sintiendo varias cosas: odio, rabia, repulsión, temor. Su mundo estaba dando vueltas. De alguna manera había llegado a la puerta y, antes de marcharse, gritó. "¡Eres un enfermo!"
Takao observó cuando Kai cerró la puerta tras él, cómo las luces de su auto iluminaban por unos momentos a través de las ventanas del almacén y cómo el sonido del chirrido de las gomas cuando se aceleran llegó a sus oídos.
Su rostro lucía sereno. Sacó la lengua. Justo ahí se encontraba la pequeña placa. Takao se carcajeó un poco antes de sacarla de su boca. "Tonto… Te dije que no enloquecieras."
Peligroso. ¡Ese chico es demasiado peligroso¡Maldito auto, acelera¡Tengo que alejarme de é¡Antes de que sus ojos me atrapen!
Una vez en la seguridad de su casa, Kai pudo detenerse para respirar. Cerró la puerta con todos los seguros que le había instalado y ahora estaba apoyado contra la pared mientras se deslizaba al suelo.
Desde su posición veía todo el interior de su casa y también veía como su mascota se acercaba con un paso cómico. Una leve sonrisa se dibujó en el rostro del angustiado hombre. El único ser que lo comprendía y que, no importaba que hiciera, lo recibía con cariño en su casa, era su mascota iguana Tama.
"Lo siento, te había comprado una placa de identificación, pero la perdí." Le dijo mientras se reincorporaba y dejaba que la iguana se subiera a su brazo. Kai la examinó por unos momentos, y Tama lo examinaba curioso devuelta.
'Ya comprendo. Los ojos de ese chico son como los de la iguana. Sin chispa, sin sentimiento. Son ojos que dicen: -Lo sé todo sobre ti.- Esos ojos… me asustan…'
La áspera lengua de la iguana rozó la piel de Kai.
"Lo siento, debes de tener hambre." Caminó hasta la cocina, abrió la nevera y sacó un pequeño plato con diversas frutas. Tomó una rodaja de melocotón y la acercó a la boca de Tama. La iguana comenzó a comer rápidamente el pedazo de fruta ofrecido mientras su dueño pensaba.
'Estoy seguro que ese chico me utilizará para toda la vida… Lo único que puedo hacer es matarlo… Sí, matarlo… Tengo que aprovechar la oportunidad.
"Ven, acércate..."
'Debo matarlo.'
"Aquí fue donde naciste. No tengas miedo, pasa adelante…"
"Escucha, el payaso te llama."
"¿Quieres un globo?"
"¡Bienvenido sean, damas y caballeros!"
'¡De esa manera, nadie lo sabrá!'
Kai se encontraba de pie frente a la entrada del carnaval, su mirada estaba entre perdida y pacífica. Justo en el momento en que iba a dar el primer paso al interior, una mano se posó sobre su hombro. Al voltearse vio a una mujer ensangrentada y con los ojos cubiertos con cinta adhesiva que lo sostenía con fuerza y lo halaba hacia abajo.
"¡AAAAAAAAAAH!" El hombre se levantó gritando de su cama. Mirando hacia todos los rincones en busca de sombras sospechosas. Esta noche no iba a poder dormir…
"¡Hiro¡Mira, aquí está la fotografía del cuerpo de Kane! Le estuve preguntando a Dunga, que tiene conexiones con la policía y están completamente seguros de que fue obra del asesino en serie que anda suelto." Dijo Joseph, agitando unas fotografías. Frente a él se encontraba un hombre de unos 30 años, tenía cabello azul y ojos del mismo color, pero en ellos no se encontraba ningún rastro de bondad. Sobre su regazo se encontraba un chico, de unos 18 años, de cabello naranja y ojos verdes que de vez en cuando soltaba una risita. "¡Oye¿Me estás escuchando?"
En ese momento, Hiro le arrojó una botella. Gracias a sus reflejos, Joseph pudo evitar lo que hubiera sido un horrible golpe a la cabeza.
"Eres muy molesto, te escuché la primera vez. Además, desde hace un tiempo estoy analizando la situación…"
"¡Pequeño ladrón!"
Kai escuchó al señor de la tienda de antigüedades vociferar como perro enrabiado y decidió ir a investigar lo que ocurría. "¡Te voy a reportar con la policía!" El bicolor no tardó en darse cuenta que todo este problema tenía como fuente a una persona conocida: Max.
"¡Max! Por favor espere, conozco a este pequeño."
"¿Qué importa¡Este niño quiso robarme!"
"Entonces yo le pagaré lo que se robó." Le contestó en un tono aburrido mientras buscaba su billetera. Justo en ese momento se dio cuenta que no tenía dinero. '¡Demonios¡Anoche se lo di todo a Takao! No hay remedio, tendré que usar la tarjeta de crédito…'
"Aquí tienes…" Un brazo con un montón de dinero se extendió desde su espalda. Cuando echó un vistazo sobre su hombro, encontró a Takao, vistiendo al estilo deportivo y luciendo como si no le hubiera ocurrido nada la noche anterior. "Es tu dinero, Kai."
Una vez lejos del enojado vendedor, Kai, Takao y Max se sentaron en los bancos de un parque cercano.
"¡No vuelvas a hacer eso, Max!" Le dijo Kai, sonando nuevamente como una madre enojada.
Pero el pequeño rubio lo estaba ignorando, más bien, lucía fascinado y a la vez curioso mientras observaba a Takao. El muchacho le devolvía la misma mirada.
"Disculpa pero… ¿quién eres tú?" Le preguntó el niño.
Takao sonrió a medias y señaló a Kai. "Soy el primo de este olvidadizo."
"¿Cómo me llamaste?"
Max levantó una ceja y lo miró dudoso. "¿En serio? No se parecen en nada."
"Tienes razón." Le dijo Takao, mientras asentía. "Es porque yo soy el más lindo de la familia. Además, Kai está a punto de salirle arrugas y canas… Pero es quien más me ha ayudado. El es amable y siempre me ayuda con lo de la escuela y ahora para ingresar a la universidad. ¿Sabías que en su juventud era un excelente karateka? Pero se cansó de estar con su familia y decidió hacer su vida aquí en Tokio. La familia quedó devastada, por eso vine a buscar a mi primo querido. Para que se redima."
'¿Qué demonios está inventado?' Pensaba Kai, mientras le seguía el extraño juego al joven.
"Doctor¿podría llevarse esto a su casa? Para que lo cuide por mi." Dijo Max, levantando la caja de música que Kai le había comprado.
"¿Para qué?"
"Si le digo a mis padres que usted la compró para mi, seguro se molestarán. Será mejor que la escuche cuando vaya a visitarlo y este con Tama." Las mejillas del pequeño se tiñeron de rojo, lucía bastante azorado.
Takao tomó la caja de música y lo despeinó un poco. "Está bien, Kai y yo nos llevaremos la caja. Espero que nos vayas a visitar pronto."
Max sonrió. Ya era hora de marcharse, así que hizo una leve reverencia y se marchó corriendo calle abajo donde unos niños lo esperaban.
Mientras, Kai no quitaba los ojos de encima del muchacho.
"¿Qué estamos esperando?" Le dijo, una vez que no había nadie a su alrededor. "Vamos a tu casa para cumplir la promesa de Max."
Al principio, Kai estuvo muy tentado en decir 'no', que él llevaría él sólo la caja y que Takao se podría tirar de un puente, en verdad no le importaba lo que hiciera. Pero su cuerpo lo traicionó y asintió.
El camino se hizo en silencio. De vez en cuando el muchacho levantaba la tapa de la caja y la triste música llenaba el vacío de la falta de conversación.
Una vez en su hogar, Kai le quitó el abrigo a Takao y lo invitó a pasar. El muchacho entró y se sentó en la mesa del comedor sin que le dijeran que podía tomar asiento. Había puesto la caja de música sobre la mesa frente a él y ahora estaba admirando la decoración que tenía. Era de madera y tenía tallado los caballos de un carrusel.
"Ya se está comenzando a notar la mejora de Max. Ya no es tan hostil con ellos y se preocupa por portarse bien." Dijo Kai como si estuviera comentando el clima. La verdad era que la falta de comunicación lo estaba desesperando, el silencio lo estaba desesperando.
"La verdad es que Kai es una gran persona." Fue lo que le contestó Takao, sin separar su vista de la pequeña caja. "Cada vez que estuve esperando por mi turno en la consulta, pensaba eso. Disfrutabas ayudando a esas personas. No sé por qué, pero no podía sacar tu sonrisa de mi cabeza." El muchacho calló por unos momentos, pero luego prosiguió. "Es porque tu sonrisa luce tan triste. Como si estuvieras en problemas. Siempre quise saber el motivo… Y luego, descubrí tu secreto…"
La espalda del bicolor se volvió rígida ante esas palabras, y su acción no pasó desapercibida por su compañero.
"Hablo demasiado. Pero lo que te confesé de mi hermano es cierto… Algunas veces me recuerdas a mi hermano, cuando eres brusco y me gritas… Pero no siempre eres de esa manera, así que no eres como él."
"¿Entonces qué?" Preguntó el hombre, volteándose para verlo. "¿Te le vas a enfrentar?"
'Debo matarlo.'
"No." Respondió el muchacho, bajando la mirada.
'Debo matarlo… ¿Por qué sigo hablando con él?... Debo aprovechar el momento…'
"¡Cierto! Tengo que devolverte algo." Dijo de pronto, rebuscando en su bolsillo. "Es todo el dinero que tienes¿verdad? Aquí tienes." Takao extendió la mano con el dinero en dirección de Kai, que lo recibió dudoso.
'¿Estará bien si no lo asesino?'
Bien, espero que las preguntas que tengan se hayan respondido con este cap. O al menos algunas. Tuvimos mucha participación de Takao y un leve vistazo de Hiro (como lo detesto). En el cap pasado no di muchos nombres, pero en este quise hacerlo menos enredado. Aún así, no tienen mucha relevancia así que no importa mucho.
En el manga original, el asesino (Adrian) tiene una mascota iguana. Deje este elemento por la comparación que se hizo con los ojos de la iguana y es porque: Dragoon es un dragón (duh!), que al mismo tiempo es un reptil. La iguana es un reptil y ahí tienen la conexión xD vaya, soy genial.
En fin, gracias por leer y no olviden los reviews.
PD¡VIVA EL KAIXTAKAO! ¬¬ Ya, tenía que decirlo.
