Antes de comenzar, feliz año nuevo. Recién llego de vacaciones no planeadas y tengo que actualizar muchas cosas. Este capítulo debió salir mucho antes, pero entre las actividades con la familia y viendo Bleach y Tsubasa Chronicles (mis nuevas obsesiones), el tiempo simplemente no da.

Dedicaciones: A todas las que han dejado review, también a todos ustedes que leen. Este capítulo es para ustedes. Pero en especial va dedicado a Ileyse Vyntra, que recién obtuvo un trabajo en un hotel y aunque sus historias nos harán falta, le deseo todo lo mejor. ¡Se le quiere lots, madre!

Aviso¡Alerta, alerta! Este capítulo contiene lime. Espero sobrevivir al intento. Hades, ayúdame…

Sumario: UA. Psicológico. "¡Nunca te dejaré ir!" KaixTakao.

Disclaimer: Bakuten Shoot Beyblade ni Boy's Next Door me pertenece. Tampoco obtengo ningún tipo de beneficios al publicar esto, sólo estoy para entretener al público.

Blah- narración normal

"Blah"- diálogos

'Blah'- pensamientos

Blah- narración en pasado

"Blah"- diálogos en pasado

Blah- pensamientos abstractos de Kai.


3era. Sesión:

"¡Nunca te dejaré ir!"


"¡Cierto! Tengo que devolverte algo." Dijo de pronto, rebuscando en su bolsillo. "Es todo el dinero que tienes¿verdad? Aquí tienes." Takao extendió la mano con el dinero en dirección de Kai, que lo recibió dudoso.

'¿Estará bien si no lo asesino?'

El bicolor no sabía qué decir o hacer, simplemente estaba de pie con el dinero en la mano. Sin haberse dado cuenta, de algún modo la conversación había llegado hasta la habitación, quizás era porque el apartamento era muy pequeño. En ningún momento Takao apartó la mirada, simplemente esperaba a ver la reacción de su compañero. Cuando no hubo ninguna acción de parte de Kai, el joven se le abalanzó encima, tomando al doctor desprevenido. Ambos cayeron en la cama y las papeletas caían sobre ellos y en toda la habitación en un vaivén rítmico.

Takao lo sostenía con fuerza. El rostro del peliazul se encontraba escondido en el pecho del hombre. Luego de unos momentos, Takao rompió el silencio. "Esto es en venganza… Por lo de ayer."

Kai levantó la cabeza lo más que pudo, su visión sólo lograba enfocar el tope de la cabeza del muchacho, su rostro aún permanecía escondido. El bicolor lo observaba con una mirada que mezclaba tanto la sorpresa como el miedo.

"¿Acaso haz pensado en las personas que son como yo¿Cómo nuestros corazones también se lastiman¡No somos como las mujeres, que simplemente tienen que abrir las piernas¡Nosotros no tenemos ni orgullo ni moral!" El muchacho colocó una mano en el hombro del doctor y se reincorporó, aunque todavía estaba sentado a horcajadas sobre Kai. "¿Qué orgullo podemos tener? Es mejor olvidarlo todo… Pero, siempre y cuando sea con alguien diferente…. Alguien que no sea él, puedo manejarlo…" Los ojos de Takao lucían diferentes, tenían un brillo melancólico y casi inocente en ellos.

'Estos ojos… ¡Estos ojos me robaran el alma!' Pensaba Kai, casimente entrando en pánico, pero aún no lograba que su cuerpo funcionara de la manera adecuada.

"Pero tú…" La voz del peliazul había sonado exasperada hace unos momentos, casi violenta. Pero ahora había recuperado su tono suave y tranquilo. La mano que estaba en el hombro del doctor se deslizó a su mejilla mientras que el rostro de Takao se acercaba al de Kai lentamente.

"Sólo tú…" El aliento cálido que emanaba de sus labios le producía un leve cosquilleo en el rostro.

'¡Seré su prisionero!'

"No podría soportarlo si me trataras de esa manera."

En ese momento Takao cerró la distancia entre sus labios y los de Kai. Todo estuvo en silencio, el sonido proveniente de la calle mágicamente desapareció e incluso la brisa se redujo a un suspiro aunque sus ráfagas de viento continuaban entrando por la ventana abierta de la habitación. Kai se dio cuenta que aquel beso no era salvaje ni apasionado, era más bien, uno inocente, un beso de niños. Podía sentir que Takao estaba asustado, su corazón latía fuerte dentro de su pecho, pero se había arriesgado. Los segundos fueron casi eternos, pero el muchacho se separó al sentir que el hombre se había tranquilizado. Su mirada carmesí ya no reflejaba temor, más bien curiosidad. El peliazul aprovechó el momento para continuar con las cosas que debía sacar de su pecho.

"Antes dijiste que yo era un 'enfermo'… Tenías razón." Sus manos bronceadas se encontraban sosteniendo con delicadeza el rostro del hombre. "Pero… ¿por qué los humanos harían cosas como estas para obtener placer?" Cuando supo que Kai no apartaría la vista, el chico se dispuso a desabotonarse la camisa. "Todo el mundo anda en busca de su alma gemela, pero por más que busque, jamás la encuentra. Y es por eso que tratan de dominar a otros." Takao se quitó la camisa y la tiró a un lado. Kai notó que había otra cosa en el pecho del muchacho que no había notado. En su piel bronceada se encontraba tatuado un dragón encadenado; tentativamente el hombre de cabello bicolor extendió su mano y con la punta de sus dedos tocó el dibujo. El joven no le dijo nada para que se detuviera, sino que le sonrió en señal de que podía continuar.

Mientras Kai lucía fascinado por su tatuaje, Takao continuo hablando. "Todo el mundo quiere usar ese poco tiempo que tienen juntos para abrir sus corazones. Aún si es un romance de una noche comprado con dinero." La melodía de la caja de música resonaba por toda la casa desde su puesto en la mesa del comedor y curiosamente sus tristes notas llegaban claramente hasta la habitación. "Es gracioso… Es extraño… Es triste… Es patético… Lo odio, pero a la vez me agrada."

"No… yo… yo no puedo." El cuerpo del doctor parecía al fin responder y desvío el rostro. "Tengo que matarte." Admitió el hombre, sonando poco seguro de su misión.

"No hay problema. ¡Mátame, entonces!"

Kai volvió a observarlo, un poco atónito ante la petición. El chico colocó una de sus manos sobre la frente del hombre y le acarició la cabeza, despeinándolo un poco. Takao volvió a acercar su rostro al de Kai con una expresión de suma seriedad. "Pero sólo si después de matarme, devoras mi cuerpo… Cuando todo mi cuerpo haya sido devorado por ti, formaré parte de tu sangre y carne… Sólo entonces… Te perteneceré completamente…"

En un rápido movimiento, Kai terminó sentado en la cama con Takao en su regazo. Sin perder tiempo, el hombre comenzó a besar desesperadamente el cuello y el pecho del muchacho, prestándole bastante atención a aquel tatuaje tan curioso. Sus labios se reunieron en otro beso, distinto al primero, este estaba cargado de pasión y de otros sentimientos que eran muy difíciles de expresar: soledad, desesperación, angustia. Muy pronto, las ropas quedaron tiradas y olvidadas en el suelo mientras las dos personas disfrutaban de caricias y besos entre las sabanas.

Si me uno a ti de esta manera, serás capaz de llegar a mi corazón.


"Naciste dentro de un carnaval."

'Cuando era pequeño, mi madre siempre me decía lo mismo.'


"Madre era una mujer inestable. Siempre decía cosas que yo no podía comprender. Y yo pretendía hacerle caso. Mi madre, ella…" Kai suspiró hondo, acostumbrándose a estar dentro del cuerpo de Takao. Por su parte, el joven había cerrado los ojos y apretaba las sabanas con fuerza mientras se mordía los labios. Ambos tomaron para acostumbrarse a la sensación, permaneciendo quietos; una vez hecho esto, Kai prosiguió con su historia. "…Ella siempre traía a muchos hombres a la casa. Pero siempre les quitaba el dinero."


Un pequeño niño se asomaba por la puerta de la habitación de su madre. Era ya pasada la media noche y estaba vestido en pijamas. Unos ruidos provenientes de la habitación donde se estaba asomando ahora lo habían despertado. Dentro estaba su madre en la cama con un hombre. El pequeño arrugó la nariz en señal de disgusto.

'Realmente odiaba cuando hacia eso. No lo comprendía en aquel entonces… pero dentro de mí creía que estaba mal... En ese entonces creía que cuando uno se hacia adulto, comprendería todas las cosas que en ese momento no comprendía.'

A la mañana siguiente, la mujer se encontraba frente al lavadero, lavando los platos del desayuno y dándole la espalda al niño.

'Mamá nunca me pegó. Pero tampoco le importaba, y nunca me miraba. De veras traté de llamar su atención… pero era inútil… Era como si negara mi existencia…'

'Un día, mi madre me llevó a un circo que estaba muy, muy lejos.'

"¡Coman algodones de azúcar!"

"¡Móntense en el carrusel!"

"¡De una vuelta en la Rueda de la Fortuna y luego vaya a las Tazas de Té!"

'Había un payaso a la entrada del circo. Hacía magia.'

Un pequeño niño con cabello de dos tonalidades de azul sonrió y se acercó a la entrada del circo. "¡Vamos a entrar!" Exclamó muy entusiasmado.

Una vez a dentro, había otro payaso que le estaba entregando globos a los niños que se le acercaban.

"¡Globos¡El payaso está regalando globos!" El chico miró a su madre que se había quedado atrás y le dijo. "¡Mamá, iré a buscar uno!" Y corrió lo más rápido que pudo hacia el payaso.

'Pero cuando llegué, no había más globos.'


"No había globos para mi." La mirada de Kai lucía perdida y triste, sin embargo, justo en ese momento comenzó a mover sus caderas lentamente. Con toda su fuerza de voluntad trató de que aquellas sensaciones placenteras no nublaran sus recuerdos. Tenía ganas de seguir hablando. Takao también estaba reduciendo lo más que podía los sonidos que producía. También quería escuchar lo que lo que el bicolor necesitaba decir.


'Cuando voltee, mamá se había ido.' El niño se encontraba mirando a todas partes en busca de su madre, pero lo único que había a su alrededor era un parque que poco a poco se iba quedando vacío.

"Mamá¿no hay globos para mi porque soy un niño al que nadie quiere?"

'Era un niño de 10 años en un lugar que no conocía, y no sabía a donde ir. En muchas ocasiones la policía del parque casi me atrapó, pero siempre logré escapar. Tomé el subterráneo que había tomado cuando vinimos, y algunas personas me dieron aventones. Después de pasar dos días perdido en la ciudad, logré regresar a casa. Todo se lo debí a mis instintos y a mi temor de estar solo.'

El niño se aproximó a la puerta con cuidado. El pequeño Kai vio su reflejo en la placa de acero en la puerta y notó que su mejilla estaba sucia. Usando su camiseta, trató de limpiar la mancha de su rostro. 'En mi corazón deseaba que mi madre me quisiera cuando viera que había regresado a casa.' Justo en el instante que iba a tocar la puerta, Kai escuchó voces gritando en la sala.

"¡Sí, papá¡Te estoy diciendo la verdad¡Kai no es hijo de mi ex compañera de habitación en la Universidad¡Es el hijo que tuve cuando tenía 18¡Es cierto!" Esa era la voz de su madre, la podía reconocer fácilmente. Sonaba muy enojada y la otra persona sólo tumbaba cosas al azar¿quién sería? Kai se asomó por la ventana. Vio claramente a su madre en un vestido de verano y con su cabello suelto, vio a un hombre semidesnudo que estaba recogiendo sus ropas y se hacia camino hacia la puerta trasera. La tercera persona era un hombre de edad mayor que nunca había visto, pero que tenía la misma mirada fría y cruel de su madre. Su cabello era largo, le llegaba más o menos a la mitad de la espalda y tenía un mechón blanco en el medio de la cabeza.

"Cuando estuve en la Universidad, me drogué en una fiesta y alguien se aprovechó de mi. Por eso abandoné los estudios, para tener al niño." Su madre se dio la vuelta para ver al anciano de frente, sus ojos carmesíes parecían brillar. "Pero hace unos días lo dejé en el circo, con los fenómenos donde pertenece."

"¡Como te atreves a mentirme¡Me has quitado dinero diciendo que estás enferma y en verdad es para mantener a un hijo bastardo¡Eres una perra descarada¡Para colmo, le abres las piernas a cualquier hombre que se te pare enfrente!" El viejo la cacheteó con fuerza, arrojándola al sofá y luego le escupió en la cara. "¡Te ganas la vida como una vil ramera¡No eres hija mia!"

"¡Ja¡Como si me importara¡Maldito viejo tacaño, para poco me haz servido¡Esto que tengo entre las piernas me ha mantenido mejor que tus míseros envíos!" Vociferó la mujer.

Todo sucedió muy rápido, de la nada el viejo sacó un cuchillo carnicero y se lo clavó primero en la garganta con suma facilidad, como si lo hubiera hecho antes. "¡Cállate, perra!"

Los gritos de la mujer fueron silenciados cuando el cuchillo destazó toda su garganta. Después de múltiples heridas, la navaja encontró un sitio en el pecho ensangrentado de la mujer. El viejo sólo la miró y luego se retiró por la puerta trasera, igual como había hecho el hombre anterior.

'Cuando mi madre me vio entrar, estaba sorprendida… y después me pidió ayuda…'

"El teléfono… Kai… Apresúrate… Una vez que me mejore, te llevaré de nuevo al circo…"

El niño permaneció congelado. 'Y entonces…'

"¿Me volverás a dejar allá sólo?" Las diminutas manos del pequeño sacaron el cuchillo del pecho de la madre. La herida comenzó a sangrar copiosamente, pero la mujer sólo veía como Kai sostenía el cuchillo sobre su cabeza.

"¡NO!"

"¡NO ME MIRES ASI!" El cuchillo volvió a enterrarse una y otra, y otra y otra vez más en su cuerpo, haciendo diseños de sangre y vísceras en las paredes y pisos. "¡CUANDO ESTABAS VIVA NUNCA ME VEÍAS, NO ME VEAS AHORA QUE ESTAS MUERTA!"

Un pequeño rollo de cinta adhesiva rodó hasta su pie una vez que terminó de quitarle la vida a su madre.

"¡NO ME VEAS AHORA!"

'Viendo mis manos ensangrentadas…'

Kai cubrió los ojos de su madre con la cinta, al igual que los ojos de las personas de las fotografías y de las muñecas que su made coleccionaba. Todo lo que podía mirarlo tenía que ser cubierto.

'Al débil y horrible yo…'

Había pasado una semana y Kai no había salido de la casa. El cadáver continuaba tendido en el sofá. El pequeño había sobrevivido con leche y pan, y ahora estaba tirado en el suelo dibujando.

'Mami ya no me está mirando…Los ojos de todo el mundo han sido cubiertos. Todo estará bien si los ojos están cubiertos.'

"Ese niño…" Dijo un policía que observaba como la mujer de Servicios Sociales le colocaba una manta encima y le pasaba una taza de té caliente al pequeño. "Ha permanecido cerca del cadáver de su madre por 5 días."

Otro policía se arregló su sombrero y sacudió su cabeza con pesar. "Pobrecito, debe de estar en shock."

La mujer de Servicios Sociales se arrodilló frente a Kai. "¿Te cubriste de sangre al tratar de sacar el cuchillo del cuerpo de tu madre? Debiste haber llamado a la policía."

Kai permaneció en silencio.

'En este mundo… nadie duda de un niño desafortunado sin ningún pariente.'

"¿Por qué cubriste los ojos de tu madre?"

"Porque me estaba viendo como si estuviera enojada."

'Tiempo después, decidí convertirme en un psicólogo. No quería que otros niños terminaran como yo… Pero todavía no estoy bien. Cambio como el día y la noche. Busco a aquellas personas que tienen vidas decadentes como mi madre. Y no sé por qué siempre son muchacho jóvenes…'


"¡Es porque los encuentro sucios y comienzo a odiarlos¡No puedo¡No puedo dejar de acuchillarlos¡Es porque están sucios!"

De pronto, sus movimientos se volvieron bastante bruscos, lastimando a Takao. Pero Kai parecía no darse cuenta, era como si estuviera en un trance. Cada vez era más doloroso y el muchacho tenía la leve impresión de que estaba sangrando; si bien pudo contener los gritos, no fue capaz de contener las lágrimas de dolor. Esto era como estar con Hiro, pero a la vez no, porque sabía muy bien que cuando Kai terminara de desahogarse, volvería a ser la persona gentil que siempre es. Sólo por eso soportaba el dolor.

Kai prosiguió gritando como poseído. "¡Ellos me miran con sus miradas sucias¡Por eso tengo que cegarlos¡Por eso tengo que matarlos¡Si no los mato, me volveré loco!"

No importa qué tanto me arrastré y pelee… No puedo salir de este abismo.

"¡Ese tipo de personas están destinados a morir¡Arrojan su orgullo y creen que lo saben todo!"

Ahora mismo… todavía estoy rodeado por el aroma a sangre… Como el feto cuando está en el vientre, donde la carne del cuerpo… ¡está podrida!

"¡Todas las noches, sólo por dinero, actúan como insectos que jamás se detienen¡Esas personas merecen morir!"

"¿A quién estás matando?"

Una mano se entrelazó en la suya y sólo entonces se dio cuenta dónde estaba y qué estaba haciendo. No cabe mencionar que estaba sorprendido, la voz de Takao había sonado con tanta ternura, pero ahora lo veía, estaba lleno de moretones y sus mejillas estaban manchadas de lágrimas. Sin embargo, el muchacho lucía una sonrisa dulce en sus labios. El peliazul volvió a preguntar. "¿Acaso es a tu madre¿A los jóvenes que venden sus cuerpos¿O es… a ti mismo?"

Takao acercó la mano de Kai a sus labios y la besó. "Es suficiente. No necesitas preocuparte. No tienes que seguir matando. Ya haz sido perdonado. Así que, por favor…" El muchacho se le volvió a lanzar encima, a pesar de su posición, para abrazarlo con ternura. "¡Perdónate a ti mismo!"

Lágrimas comenzaron a brotar de los ojos de Kai. Hacia mucho tiempo que no lloraba, pero ahora no podía evitarlo. No quería evitarlo.

"¿No me tienes miedo? No me miras como todos los demás¿verdad?... Eres extraño… muy extraño." Murmuró el bicolor mientras seguía llorando.

"Así es… seamos una par de locos juntos… mi asesino." Le dijo Takao. Fue entonces cuando se separaron y el muchacho le ofreció su regazo para llorar. Kai no se negó y pasó horas desahogándose.

'No necesito hacerlo… ¡No necesito seguir matándome! Soy como un bebé recién nacido, llorando en los brazos de este chico… pero no importa. Después de todo esto, dormimos abrazados uno del otro…'

Por primera vez en mucho tiempo, tanto Takao como Kai tuvieron sueños tranquilos. Durante toda la noche sus manos permanecieron entrelazadas.


Los rayos del Sol de alguna manera llegaron a iluminar el rostro del peliazul. Al abrir los ojos, se dio cuenta que Kai no estaba a su lado. 'Se fue a trabajar.' Fue lo que pensó mientras se desperezaba. A su lado, el doctor le había dejado el desayuno preparado. Unas tostadas con jugo… Takao detestaba el café según le había dicho en las consultas.

El chico de piel bronceada tomó una tostada y le dio una mordida. Rápidamente, algo verde y gracioso captó su atención. "¡Hey!" Tama la iguana se había aproximado por el aroma a fruta del jugo. Takao aprovechó el momento y la levantó en brazos, mirandola directamente a los ojos. La iguana copiando sus movimientos. "Con que tu eres Tama… Lo siento, aún tengo tu placa…" El chico ladeó la cabeza, la iguana también. "Quiero ser como tú, estar conectado por siempre con Kai… Así que no te la regresaré en un buen tiempo."


Hemos pasado ya muchas noches juntos, y cada una es mejor que la anterior. No es el mismo sentimiento, no es la misma desesperación.

Las manos de Kai acarician con ternura el rostro de Takao.

En mi mundo trastornado, Takao es, sobre todas las personas, el más puro…


Kai aprovechó el momento para tomar una fotografía. Takao estaba besando a Tama en los labios.

Y es el más hermoso de todos…


Recientemente, Takao siempre me está sonriendo. Cuando lo conocí por primera vez, jamás pensé que su sonrisa sería tan inocente. ¿Acaso sonreía igual hace mucho tiempo atrás?

Kai estaba regresando del trabajo cuando algo captó su mirada. El bicolor había quedado tan atónito, que había dejado caer su maletín.

Porque… la sonrisa de Takao es tan hermosa y brillante…

En medio de la multitud que se hacia camino a sus hogares estaba Takao sonriendo y saludándolo con una mano. La otra estaba ocupada sosteniendo un grupo de globos de colores llenos de helio.

Que su simple imagen queda impresa en mi memoria.

Sin importarle sus documentos, Kai corrió hacia Takao y lo abrazó con fuerza. El muchacho dejó ir los globos, adornando el atardecer con pequeños adornos de colores.

¡Nunca te dejaré ir!


Este capi tiene una mezcla de todo: angustia, traumas, lime, violencia y amor. Es el que más me gusta… Especialmente la escena de los globos… Cuando lo leí del manga, no pude evitar llorar como Magdalena… Fue justo esa escena que me empujo a escribir esta adaptación.

En fin, contestando la pregunta de alguien en un review. Sí, Boy's Next Door es un yaoi… casi todos los trabajos de Kaori Yuki están marcados por cosas que la sociedad considera tabú: incesto, homosexualidad, etc. Además de que tiene una manera real y poco tradicional de tratar el tema. Por favor, tenemos esta adaptación con ejemplo.

Por si acaso están confundidos, el viejo era Voltaire. No podía evitar sacar a ese vejete, también lo detesto.

¿Acaso lograrán el final feliz que tanto desean? Habrá que esperar. El próximo capitulo ya será el final de la historia.

Gracias por leer y por favor, no olviden los reviews.