Ya en el ocaso, Kaiba se encontraba mirando el horizonte desde su balcón. Su hermana estaba durmiendo en la misma habitación. Seto empezaba a cuestionarse sus sentimientos hacia Kikyou, si la amaba tanto como ella, si alguna vez en verdad fueron hermanos, ahora se daba cuenta que Kikyou siempre estuvo enamorada de él, pero Kaiba fue muy ciego para notarlo. Estaba convencido que nada entre hermanos nada podía pasar, pues era prohibido por la sociedad incluso aunque fueran adoptivos.
Seto se dirigió al interior de su habitación y observó atentamente a Kikyou quién se encontraba pacíficamente durmiendo. Ni siquiera la flor más bella se podía comparar con la belleza de su hermana, de eso no había duda, sin embargo se notaba cierta angustia en su semblante que le provocaba culpa. Kaiba le acarició el rostro suavemente, le rozó los labios y las mejillas.
-Oni-chan...- murmuró Kikyou.
Kaiba la tomó en sus brazos y comenzó a acariciar su cabello, a él siempre le gustó el cabello de Kikyou, tan suave, largo. De un momento a otro su mente comenzó a recordar eventos de su niñez junto a Kikyou, la mayoría de ellos eran muy agradables pues en esa época siempre fue muy feliz. Primero recordó cómo conoció a su hermana.
El joven Seto se encontraba en su habitación esperando por su padres, ellos le dijeron que le tenían una gran sorpresa para él, estaba muy entusiasmado aunque no tenía la menor idea de lo pudiera ser. Mientras tanto sus padres estaban de camino a casa, traían una niña en la parte trasera del auto. Ambos estaba muy felices, ya que su hijo iba tener una hermana a quien amar, cuidar, proteger y hacer compañía. Todo esto era porque su hijo siempre estaba solo y no le gustaba hacer ninguna amistad. Sin embargo, Seto era un buen muchacho y a sus padres no les gustaba su deseo de soledad.
-Es bueno saber que Seto va tener a alguien con quien jugar- declaró la madre del muchacho.
-Tienes razón- dijo el padre.- Estoy seguro que se van a llevar muy bien-.
-Por supuesto- afirmó llena de felicidad.-Además Seto ya no estará solo-.
Ya en la casa, ellos llamaron a Seto y él bajó rápidamente para encontrarse con sus padres y una niña pequeña con cabello negro. Nunca hubiera pensado en esa posibilidad.
-¡Seto!- dijo la madre eufóricamente.- Saluda a tu nueva hermana, se llama Kikyou-.
-¿Mi hermana?-.
-Así es mi querido hijo, ve a saludarla-.
-Está bien-.
El joven Kaiba se acerco a ella, se dio cuenta que Kikyou estaba muy asustada y nerviosa, por otro lado no podía negar que era muy bonita.
-Buenas tardes, hermana- dijo amablemente.
Kikyou estaba muy nerviosa para responder, en consecuencia Seto tomó su mentón y levantó su cabeza para que pudiese verla. La muchacha se ruborizó furiosamente al ver el rostro de Seto, pero también tuvo una sensación de calidez y amor que no había sentido desde que sus padres la abandonaron.
-Hola oni-chan- Seto sonrió se oreja a oreja.
-Ven vamos, voy a enseñarte la casa- el muchacho tomó a su nueva hermana y la llevó al segundo piso.
-Me alegro que al fin nuestro hijo se vea tan feliz-.
-Siempre he pensado que Seto sería un excelente hermano mayor- respondió el padre.
-Así es-.
Mientras tanto Seto y Kikyou estaban en la habitación del primero, él le estaba enseñando sus cartas de monstruos de duelo y sus libros.
-Oni-chan ¿De verdad te gusta leer?- preguntó un poco nerviosa.
-Es uno de mis pocos pasatiempos-.
-¿Qué más te gusta hacer? Oni-chan-.
-Bueno, me gusta ir a acampar y entrenar kendo con mi padre, y estudiar- respondió.-¿y a ti?-.
-mmmm...Me gusta cocinar y jugar con mis amigos-.
-Ya veo, tal vez deberías acompañarnos uno de estos días ¿no lo crees?-.
-¿!De veras?- contestó con alegría.
-Así es, tu eres mi hermana y lo más importante para mi es hacerte feliz- Kikyou lo abrazó y derramó lágrimas de felicidad.
-Desde...hacía...tiempo...que...no..soy...tan...feliz..- dijo entre lágrimas.
-Ya no tienes de qué preocuparte- murmuró suavemente.- Las cosas serán distintas te lo prometo. Nunca estarás sola de nuevo.
-Gracias, oni-chan-.
Después de un rato Kikyou se quedó dormida en los brazos de su hermano con una dulce sonrisa en su rostro. Seto no quiso dejarla y por eso él se recostó en su cama para que ella se sintiera más cómoda, además se veía muy hermosa.
-Mi ángel-.
Un momento más tarde, los padres de Seto llegaron al cuarto de su hijo, querían ver cómo iban las cosas entre los niños. Les dio mucha felicidad al ver que la niña estaba durmiendo en los brazos de su hijo. Para no olvidar este momento, el padre fue a buscar su cámara fotográfica y sigilosamente se acercaron a ellos. Al tomar la foto pensaron que Seto se iba a molestar un poco, en cambio les dijo:
-Gracias padre y madre-. La voz de Seto era como si fuera a llorar.-Gracias por darme la oportunidad de hacer feliz a alguien, de cuidar, amar y proteger a alguien, le prometo que no les fallaré-.
Ciertamente Seto lloró, esa fue la única vez en su vida que lo hizo, estaba tan feliz de tener a su lado a Kikyou que se siente en deuda con ella y con sus padre, es por eso que su prioridad más importante es ella.
A su mente llegó el recuerdo del primer día que Kikyou y él fueron a la escuela. La muchacha estaba un poco asustada, aunque durante en el verano recuperó gran parte de su vida gracias a su hermano, todavía le costaba conocer a nuevas personas.
Ambos iban caminando hacia la escuela, andaban de la mano en señal de cariño que sentían mutuamente, entonces Kikyou le dijo tímidamente:
-Oni-chan ¿vamos a estar en el mismo salón?-.
-Lo siento, yo soy dos años mayor que tú, es por eso que vamos a estar en diferente salones-.
-Ooooo...-.
-No te preocupes, a la hora del recreo y del almuerzo iré por ti-.
-¡¿De verdad!-.
-Así es, entonces espera por mi ¿entendido?-.
-Por supuesto- respondió con alegría.
Al llegar a la escuela, todos lo compañeros de Seto se sorprendieron al verlo de la mano con una niña, todos pensaron que se trataba de su novia y se sintieron muy celosos de él. Sus compañeras de salón también sintieron lo mismo al ver que el alumno más guapo de la escuela tenía una "novia". A Seto no lo importó, pues él no era de esas personas que le afectaba lo que dijeran lo demás, sólo quería hacer feliz a su hermana.
-Debemos ir a la sala del director para que te de todas las indicaciones-.
-Oni-chan ¿vas a acompañarme?- preguntó un poco preocupada.
-Si, pero sólo hasta que el director te lleve al salón-.
-Está bien, pero ¿me iras a buscar al salón en el recreo?-.
-Ya te he dicho que eso haré, además no podría dejar a mi hermanita sola en su primer día de escuela ¿no le crees?- preguntó sonriendo.
-Si-.
Kikyou se sentía la niña más afortunada del mundo por tener un hermano así, siempre protegiéndola, cuidándola y amándola, además él siempre le hacía sonreír y abrir su corazón.
Al llegar a la oficina del director, Seto fue a hablar con la secretaria quién le dijo que esperara un poco pues el director estaba un poco ocupada, luego Kikyou se quedó detrás de él.
-¿Cómo te sientes, Kikyou?- preguntó Seto.
-Estoy asustada, oni-chan- respondió con temor.
-No te preocupes, no pasará nada te lo prometo- Kikyou se sintió más aliviada.
En ese momento, el director apareció. Era un hombre de baja estatura y calvo, sin embargo su semblante mostraba una sencillez y bondad que pocos hombre poseen.
-Buenos días Seto, espero que haya pasado unas buenas vacaciones- afirmó con amabilidad.
-Buenos días- respondió.
-¿Y quién es esta damita tan hermosa?- Kikyou se ruborizó y bajo su cabeza.
-Es mi hermana menor, se llama Kikyou-.
-Ya veo, pero ¿por qué no había escuchado de ella antes?-.
-Mis padres la adoptaron durante el verano Sr. Sugiyama-.
-Entonces le doy la bienvenida Srta. Kikyou, le aseguro que le va encantar la escuela- afirmó.
-Muchas gracias...- la muchacha hizo una reverencia
-Bien es mejor que vayamos a su salón, ya casi es hora de entrar a clases-.
-Será mejor que me vaya, gracias Sr. Sugiyama, te veré más tarde Kikyou- Seto se estaba a punto de marchar cuando una mano lo sujetó, al voltear vio que su hermana lo detenía.
-Parecer que la Srta. Kikyou no quiere que usted se marche- el director hizo una pausa.- Por favor acompáñela sólo hasta su nuevo salón-.
-Está bien- Seto tomó la mano de la niña y salieron junto al Sr. Sugiyama.
-Bueno hemos llegado-.
-Que tengas un buen día hermana-.
-Tu también oni-chan- Seto se marchó lentamente hacia su clase, mientras su hermana lo miraba.
El Sr. Sugiyama abrió la puerta y la profesora se acercó a él.
-Ella es la nueva alumna, se llama Kikyou y es la hermana se Seto-.
-Bien, buenos días Kikyou- la muchacha sólo mantenía su cabeza mirando el suelo.
-Al parecer es muy tímida, por favor sea precavida-.
-Por supuesto- la profesora tomó de la mano y la llevo al centro del salón.
-Hasta luego Srta. Kikyou- el director salió del salón.
Todos lo estudiantes callaron y dirigieron su mirada hacia la nueva compañera de su salón. La muchacha mantenía su cabeza gacha pues estaba muy asustada y nerviosa, todavía le costaba enfrentar a la gente, y menos con todas las mirada puestas en ella.
-Ella es su nueva compañera, saluden a Kikyou- todos saludaron al unísono.
-Kikyou, por favor siéntate por ahí, donde está el puesto vació-.
-Está bien- respondió tímidamente.
La muchacha lentamente caminó hacia su asiento bajo la mirada de todos su compañeros, cuando se sentó la muchacha de al lado le dijo.
-Hola, mi nombre es Ayame, no tienes por qué estar asustada aquí todos son muy amigables, bueno no todos, pero no tienes de qué preocuparte-
-Muchas gracias, Ayame- respondió más relajada.
-No hay de que, desde ahora yo seré tu amiga-.
En ese momento, Kikyou despertó y vio que su hermano estaba pensando profundamente.
-Oni-chan...-.
-Ya despertaste ¿cómo dormiste?-.
-Muy bien- respondió con ternura.
-Mira Kikyou, hay algo que debo decirte-.
