A la mañana siguiente, Kikyou despertó y se dio cuenta que su hermano no estaba en la cama. Miró hacia todos lados en busca de Seto, pero no él se encontraba en la habitación. Sin embargo escuchó un sonido que provenía del baño de la casa, al abrir la puerta de éste vio a su hermano que estaba totalmente desnudo, al parecer había terminado recién de bañarse. Kikyou se sonrojó y cerró la puerta rápidamente, Kaiba sólo se rió por la inocencia de su hermana.
-¡Lo siento oni-chan!- dijo avergonzada.- No sabía que estabas duchándote-.
Kaiba tomó su ropa y se vistió, calmadamente entró a la habitación donde estaba Kikyou quién se encontraba sentada en la cama mirando a sus pies. Seto se dirigió hacia ella y le dijo:
-¿Qué te parece si salimos a dar un paseo?-.
-¿Ehhh?- contestó sorprendida.- Si.i..i..i...i me...gus..ta..ría...mucho-.
-De acuerdo, iremos después del desayuno. Ahora ve a bañarte-.
-Si oni-chan- el muchacho se dirigió hacia la puerta.-¡Oni-chan!-.
-¿Qué sucede hermana?- respondió tranquilo.
-Perdóname, de verdad yo no quise...-.
-No te preocupes, estas cosas pasan- Se detuvo.- Apropósito, ¿por qué no usas ese Kimono amarillo? La verdad que se te ve muy bien-.
-Está bien, oni-chan- respondió dulcemente.
-Bien, estaré en mi estudio por si me necesitas- se fue.
Kikyou se ruborizó y se alegró mucho que su hermano no se comportó se forma distinta, en su mente todavía existía la posibilidad que su relación fuese como ella quisiera. Ella estaba muy deseosa de casarse con él y tener a sus hijos.
La tierna muchacha se dirigió al baño a prepararse para el día con su hermano: se bañó y después fue a su dormitorio, se vistió con el Kimono que su hermano le recomendó: era amarillo, con un Obi rosa y con muchas flores adornando la parte inferior de la prenda. Al terminar de vestirse, Kikyou bajó a la cocina para preparar su desayuno y el de su hermano, le tomó como unos diez minutos en acabar, y al hacerlo fue a buscar a Seto. Tocó la puerta y su hermano le dijo:
-Adelante Kikyou- la muchacha entró.
Kikyou se dio cuenta que su hermano estaba trabajando, dedujo que podría ser un nuevo sistema de duelo monstruo, pues en la empresa lo juegos se han convertido en la mayor fuente de ingresos, aunque Kaiba no ha dejado de lado las otras ramas de la computación de lado. El joven Kaiba ha trabajado muy duro en sus inventos y últimamente se ha enfocado en nuevos sistemas portátiles de duelo. Kikyou admira la pasión que él muestra en su trabajo, sin embargo la mayoría de las veces el termina estresado pues si empieza un proyecto lo acaba.
-El desayuno está listo oni-chan- afirmó con afabilidad.
-Muchas gracias Kikyou- la niña se quedó en silencio por un momento.
-¿En qué nuevo sistema estás trabajando?-.
-Es un disco de duelo portátil, el cual podrá llevarse a cualquier parte sin necesidad de grandes arenas de duelo- el joven se levantó de su asiento.- Bien vamos a tomar desayuno hermana-.
-Está bien oni-chan- Kikyou sonrió.
Ambos bajaron hacia el comedor donde se encontraba la comida , Kikyou esperó que su hermano se sentara a comer y Kaiba le dijo:
-Se ve muy bien hermana-.
-Mu..chas...gr..a..a.cias..- se ruborizó.
Después de terminar, ambos fueron a lavar la vajilla para posteriormente salir a pasear por el hermoso bosque en donde se encontraban. Al salir de la casa, se dirigieron hacia un sendero rodeado por bambúes que los llevaría hacia un pequeño templo, Kikyou tomó del brazo a Seto, en señal del profundo amor y agradecimiento de tenerlo a su lado nuevamente.
Kaiba se sentía muy relajado, además se dio cuenta del error que cometió al haber dejado a su hermana, pues lo único que era realmente necesario en su vida era ella. Ahora tenía más claro que Kikyou estaba sobre todas las cosas y nada iba a impedir ser honesto con ella.
-¿Oni-chan?- llamó Kikyou.
-Si, ¿Qué pasa?-.
-¿En qué estás pensado?-.
-Bueno...en ti- la joven se ruborizó.- No hay cuestión más importante que tú, nunca lo ha habido-.
-Oni-chan...- ella se aferró más a él- Gracias-.
-No, gracias a ti -.
Se quedaron en silencio y continuaron caminando por el hermoso sendero, de alguna manera las cosas volvían a como eran antes, sin embargo ahora no había secretos aunque Kikyou todavía sufría por el rechazo de su hermano. Por otra parte, Kaiba también sentía de alguna manera no poder devolver los sentimientos de su hermana, pero aún así cumpliría su promesa de protegerla y amarla por el resto de su vida.
Después de un rato llegaron a un viejo y grande árbol en el medio de un pastizal, Kaiba fue hacia él, tomó una de las pocas flores que quedaban y la colocó en el cabello de Kikyou:
-Es muy hermosa- dijo sonrojada.
-Tú haces que la flor sea hermosa- contestó tranquilamente.
Kikyou se dio vuelta para que Seto no la viera y se alejó un poco, el joven sentía que su ánimo volvía a su estado normal y sonrió levemente debido a la acción de su inocente hermana. De pronto escuchó sollozos de ella:
-Kikyou- dijo en tono de preocupación.- ¿Estás bien?-.
Sin embargo antes de poder acercarse a ella, la muchacha se dio vuelta, corrió hacia él y lo abrazó fuertemente: comenzó a llorar y le dijo entre lágrimas:
-¡Te amo, aunque sea prohibido te amo y nunca dejaré de amarte oni-chan!-.
Kaiba no sabía que decir, sólo se sentó en el árbol y dejó que su hermana llorara, de alguna manera ya no había nada que pudiera hacer más tratar de seguir adelante y continuar con su vida hermanos, aunque muy en el fondo tenía ciertas dudas sobre su futuro juntos. Seto la abrazó más fuerte mientras la muchacha continuaba desahogando su dolor en el pecho de Seto. Un tiempo después, Kikyou levantó su cabeza para mirar a su hermano: su rostro lleno de tristeza y lágrimas causó un efecto inesperado en el corazón de Kaiba, sintió como si el amor escondido hacia la mujer Kikyou invadía todo su cuerpo y tomaba control de sus emociones y de su razón.
-Kikyou...- murmuró.
-Oni-chan...- respondió mientras él se acercaba.
De un momento a otro, Seto la besó, la besó con la pasión que tuvo dormida durante todos estos años, se sentía libre de toda regla social y en su mundo sólo existía Kikyou y renacido amor que sentía por ella. Kikyou tampoco pudo resistirse al beso de Seto, sólo sentía felicidad y gozo en su corazón, por lo tanto lo acepto gustosamente. También ella sintió la pasión que Seto le entregaba y que sólo había podido apreciar en sus sueños.
Al separar sus labios por falta de aire, Kaiba inmediatamente fue al cuello de Kikyou y con la misma pasión lo besó:
-¡Oni-chan...!- gimió.
Kikyou no podía ni siquiera pensar , pues se sentía embriagada con el placer que le entregaban lo besos de su "hermano". Kaiba no deseaba para, había llegado muy lejos y ya se había decidido por un camino: su hermana estaría siempre primero y ya no habrían más secretos. Además disfrutaba mucho lo que estaba haciendo y esperaba que a Kikyou también le gustara.
Para seguir con sus deseos, Kaiba removió la ropa que estaba en los hombros y comenzó a besarlos con mucho entusiasmo, Kikyou sólo gemía y rogaba porque no se detuviera, estaba dispuesta a entregarle su cuerpo a él, pues ella no quería límites y además quería pertenecerle completamente.
Kaiba se detuvo y esperó por alguna respuesta de Kikyou, a lo que ella se levantó y poniendo sus manos en su obi le dijo:
-Oni-chan...- su rostro sólo mostraba deseo y amor.- Tómame por favor, quiero ser tuya-.
Sin embargo antes de poder sacarse su ropa, una voz llena de ironía dijo:
-Vaya joven Kaiba, no sabía que tuviera esos impulsos-
-Pegasus- respondió con enojo- ¿Qué haces aquí?-.
-Para concluir nuestro negocio- afirmó acercándose.
La figura de Pegasus apareció entre los árboles, al mismo tiempo sus guardaespaldas lo hicieron desde distintos ángulos del bosque. Kikyou se quedó detrás de Seto, estaba muy asustada, pues no sabía de lo que era capaz el mayor rival de Kaiba
